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Platón

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Platón
Plato Pio-Clemetino Inv305.jpg
Busto de Platón. Esta pieza data del siglo IV a. C. y es una copia romana de un original griego. Actualmente se encuentra en el Museo Pio-Clementino del Vaticano.

Escolarca
por Academia de Atenas
387 a. C.-347 a. C.

Información personal
Nombre de nacimiento Αριστοκλής Ver y modificar los datos en Wikidata
Nombre en griego antiguo Πλάτων Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 427 a. C.
Atenas o Egina
Fallecimiento 347 a. C.)
Antigua Atenas, Antigua Grecia
Nacionalidad Griega
Lengua materna Griego antiguo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Aristón de Atenas
Perictione
Educación
Alumno de Sócrates
Teodoro de Cirene
Hermógenes
Información profesional
Ocupación Filósofo
Área Filosofía política, ética, psicología, antropología filosófica, epistemología, gnoseología, metafísica, cosmología, cosmogonía, filosofía del lenguaje y filosofía de la educación
Alumnos Aristóteles, Eudoxo de Cnido, Jenócrates, Heráclides Póntico, Espeusipo, Filipo de Opunte y León de Bizancio
Movimiento Platonismo
Obras notables Diálogos de Platón

Platón[n. 1]​(en griego antiguo: Πλάτων, Plátōn; Atenas[1]​ o Egina,[2]c. 427-347 a. C.)[3][1]​ fue un filósofo griego seguidor de Sócrates[n. 2]​ y maestro de Aristóteles.[4]​ En 387 fundó la Academia,[5]​ institución que continuaría su marcha a lo largo de más de novecientos años[n. 3]​ y a la que Aristóteles acudiría desde Estagira a estudiar filosofía alrededor del 367, compartiendo, de este modo, unos veinte años de amistad y trabajo con su maestro.[n. 4]

Platón participó activamente en la enseñanza de la Academia y escribió, siempre en forma de diálogo, sobre los más diversos temas, tales como filosofía política, ética, psicología, antropología filosófica, epistemología, gnoseología, metafísica, cosmogonía, cosmología, filosofía del lenguaje y filosofía de la educación; intentó también plasmar en un Estado real su original teoría política, razón por la cual viajó dos veces a Siracusa, Sicilia, con intenciones de poner en práctica allí su proyecto, pero fracasó en ambas ocasiones y logró escapar penosamente y corriendo peligro su vida debido a las persecuciones que sufrió por parte de sus opositores.[6]

Su influencia como autor y sistematizador ha sido incalculable en toda la historia de la filosofía, de la que se ha dicho con frecuencia que alcanzó identidad como disciplina gracias a sus trabajos. Alfred North Whitehead llegó a comentar:

La caracterización general más segura de la tradición filosófica europea es que consiste en una serie de notas a pie de página de Platón.
Alfred North Whitehead (1929) [n. 5]

Biografía[editar]

Nacimiento y familia[editar]

Platón nació hacia el año 427 a. C. en Atenas o Egina en el seno de una familia aristocrática ateniense.[3]​ Era hijo de Aristón, quien se decía descendiente de Codro, el último de los reyes de Atenas, y de Perictione, cuya familia estaba emparentada con Solón; era hermano menor de Glaucón y de Adimanto, hermano mayor de Potone (madre de Espeusipo, su futuro discípulo y sucesor en la dirección de la Academia) y medio-hermano de Antifonte (pues Perictione, luego de la muerte de Aristón, se casó con Pirilampes y tuvo un quinto hijo). Critias y Cármides, miembros de la dictadura oligárquica de los Treinta Tiranos que usurpó el poder en Atenas después de la guerra del Peloponeso, eran, respectivamente, tío y primo de Platón por parte de su madre.[7]​ En consonancia con su origen, Platón fue un acérrimo anti-demócrata (véanse sus escritos políticos: República, Político, Leyes); con todo, ello no le impidió rechazar las violentas acciones que habían cometido sus parientes oligárquicos y rehusar participar en su gobierno.[8]

Nombre[editar]

Platón era un luchador y su nombre viene por su espalda ancha. Herma del Museo Capitolino, Roma.

El nombre de Platón fue, al parecer, el apodo que le puso su profesor de gimnasia y que se traduce como aquel que tiene anchas espaldas, según recoge Diógenes Laercio en Vida de los filósofos ilustres. Su nombre verdadero fue Aristocles.[9]

Educación[editar]

Espeusipo, sobrino de Platón, elogia la rapidez mental y la modestia que tuvo de niño, así como su amor por el estudio.[10]​ En su juventud se habría interesado por artes como la pintura, la poesía y el drama; de hecho, se conserva un conjunto de epigramas que suelen ser aceptados como auténticos, y la tradición refiere que había escrito o tenía interés en escribir tragedias, afán que habría abandonado al comenzar a frecuentar a Sócrates,[11]​ —nótense las duras críticas que Platón hace de las artes en República—, fundamentando su parcial expulsión del Estado ideal. También, según se ve en su teoría educativa, siempre se interesó por la gimnasia y los ejercicios corporales, y ciertas fuentes refieren que se habría dedicado a las prácticas atléticas; habría participado asimismo de algunas batallas de la guerra del Peloponeso y de la guerra de Corinto, pero no hay información al respecto más que simples menciones del caso.[12]

En cuanto a su formación intelectual temprana, Aristóteles refiere que, antes de conocer a Sócrates, Platón había tratado con el heraclíteo Crátilo y sus ideas de que todo lo sensible está en devenir y, por tanto, de que no es posible el conocimiento científico acerca de ello; pero que luego, influido por Sócrates y su enseñanza e insistencia en inquirir y definir qué es cada cosa para poder hablar de ella con propiedad, se convenció de que había realidades cognoscibles y, por tanto, permanentes, y decidió que no eran sensibles —el ámbito de lo que siempre deviene y nunca es— sino de naturaleza inteligible. Éste es, según Aristóteles, el origen de la teoría de las Ideas, y su información nos permite reconstruir algo del itinerario biográfico-intelectual de Platón.[13]

Según Diógenes Laercio, Platón conoció a Sócrates a la edad de 20 años,[14]​ aunque el historiador W. K. C. Guthrie se muestra convencido de que ya lo frecuentaba con anterioridad.[15]​ De cualquier modo, puede acordarse en que el primer encuentro se produjo entre el 412 y el 407 (es decir, entre los quince y los veinte años de Platón). A partir de allí, fue uno de los miembros más cercanos del círculo socrático hasta que en 399, Sócrates, que contaba unos setenta años, fue condenado a la pena de muerte por el tribunal popular ateniense, acusado por los ciudadanos Ánito y Meleto de "impiedad" (es decir, de no creer en los dioses o de ofenderlos) y de "corromper a la juventud". La Apología nos muestra a Sócrates frente al tribunal, ensayando su defensa y acusando a sus opositores de la injusticia que estaban cometiendo contra él; luego de ser declarado culpable, Sócrates menciona a un grupo de amigos que están en la tribuna, entre ellos Platón.[16]​ Sin embargo, Platón mismo hace que Fedón diga, en el diálogo que lleva su nombre y al referir a Equécrates la tarde última de Sócrates con sus amigos antes de beber la cicuta, que "Platón estaba enfermo, creo".[17]​ A propósito de su ausencia, W. K. C.[18]​ escribe: "Juzgarlo de forma desfavorable por ello sería injusto, ya que no sólo debemos esa circunstancia a Platón mismo, sino que el conjunto del Fedón, por no decir nada de otros diálogos, deja fuera de toda duda la indudable realidad y la fuerza de su devoción a Sócrates. Sus sentimientos pudieron haber sido tan intensos que no fuera capaz de soportar el espectáculo de ser testigo de la muerte real del mejor, el más sabio y el más justo de los hombres que conoció".

Luego de la pérdida de Sócrates, Platón, que tenía sólo veintiocho años, se retiró con algunos otros de los discípulos de su maestro a Megara, Sicilia, a la casa de Euclides (socrático, fundador de la escuela megárica). De allí habría viajado a Cirene, donde se reunió con el matemático Teodoro (personificado en el Teeteto) y con Arisitipo (socrático también, fundador de la escuela cirenaica) y a Egipto, aunque estos dos últimos viajes son puestos en duda por muchos especialistas.[19]​ Se tienen por más seguros, en cambio, los viajes a Italia y a Sicilia, no sólo porque hay más testimonios, sino por la decisiva Carta VII, sobre la base de la cual se reconstruye el resto de sus travesías. En su viaje a Italia habría tenido contacto con eléatas y pitagóricos, dos de las principales influencias que acusan sus obras, en especial con Filolao, Eurito y Arquitas de Tarento, quien era, a la vez, político y filósofo en su polis. En el 387 viajó por primera vez a Sicilia, a la poderosa ciudad de Siracusa, gobernada por el tirano Dionisio; allí conoció a Dión, el cuñado de Dionisio, por quien se sintió poderosamente atraído y al que transmitió las doctrinas socráticas acerca de la virtud y del placer. Según un relato tradicional, al final de su visita, Platón habría sido vendido como esclavo por orden de Dionisio y rescatado por el cirenaico Anníceris en Egina, polis que estaba en guerra con Atenas.[19]

Academia y vejez[editar]

Mosaico del siglo I hallado en Pompeya que representa a la Academia de Platón. Actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

A la vuelta de Sicilia, se estima que al poco tiempo, Platón compró una finca en las afueras de Atenas, en un emplazamiento dedicado al héroe Academo, y fundó allí la Academia, que funcionó como tal ininterrumpidamente hasta el año 86 a.C. al ser destruida por los romanos, siendo restituida y continuada por los platónicos hasta que en 529 d.C. fue cerrada definitivamente por Justiniano I, quien veía en las escuelas paganas una amenaza para el cristianismo y ordenó su erradicación completa.[20]​ Numerosos filósofos se formaron en esta milenaria Academia, incluyendo el mismo Aristóteles durante la dirección de Platón, junto a quien trabajó alrededor de veinte años, hasta la muerte de su maestro. Vale la pena recordar cierta descripción de W. K. C.[21]​ respecto de la Academia: «... No se parece en nada a ninguna institución moderna (...) Los paralelos más cercanos son probablemente nuestras antiguas universidades (...) con las características que han heredado del mundo medieval, en particular sus conexiones religiosas y el ideal de la vida en común (...) La santidad del lugar era grande, y se celebraban otros cultos allí, incluidos los de la misma Atenea. Para formar una sociedad que tuviera su tierra y sus locales propios, como hizo Platón, parece que era un requisito legal el registrarla como thíasos, es decir, como asociación de culto dedicada al servicio de alguna divinidad. Platón eligió a las Musas, que ejercían el patronazgo de la educación (...) Las comidas en común eran famosas por su combinación de alimentos sanos y moderados con una conversación que valía la pena recordar y anotar. Se cuenta que un invitado dijo que los que habían cenado con Platón se sentían bien al día siguiente». En la Academia, que no aceptaba personas sin conocimientos matemáticos previos, se impartían enseñanzas sobre distintas ciencias (aritmética, geometría, astronomía, armonía, puede que también ciencias naturales) a modo de preparación para la dialéctica, el método propio de la inquisición filosófica, la actividad principal de la institución; asimismo, también era principal actividad, en consonancia con lo expresado en República, la formación de los filósofos en política, de modo que fueran capaces de legislar, asesorar e incluso gobernar (se sabe de varios platónicos que, luego de estudiar en la Academia, se dedicaron efectivamente a estas actividades).[22]

Platón también recibió influencias de otros filósofos, como Pitágoras, cuyas nociones de armonía numérica y geomatemáticas se hacen eco en la noción de Platón sobre las Formas; también Anaxágoras, quien enseñó a Sócrates y que afirmaba que la inteligencia o la razón penetra o llena todo; y Parménides, que argüía acerca de la unidad de todas las cosas y quien influyó sobre el concepto de Platón acerca del alma.

Platón murió en el 347 a. C., a los 80/81 años de edad, dedicándose en sus últimos años de vida a impartir enseñanzas en la academia de su ciudad natal.

Influencias[editar]

Pitágoras[editar]

Pitágoras

Aunque Sócrates influenció a Platón directamente como se relaciona en los diálogos, la influencia de Pitágoras sobre Platón, o en un sentido más amplio, los pitagóricos, como Arquitas, también parece haber sido significativa. Aristóteles afirmó que la filosofía de Platón siguió de cerca las enseñanzas de los pitagóricos[23]​ y Cicerón repite esta afirmación.[24]​ Pitágoras sostuvo que todas las cosas son números, y el cosmos proviene de principios numéricos. Introdujo el concepto de forma como algo distinto de la materia, y que el mundo físico es una imitación de un mundo matemático eterno.[25]

Numenio de Apamea aceptó tanto a Pitágoras como a Platón como las dos autoridades que uno debería seguir en filosofía, pero consideraba que la autoridad de Platón estaba subordinada a la de Pitágoras, a quien consideraba la fuente de toda filosofía verdadera, incluida la propia de Platón.[26]

Heráclito y Parménides[editar]

Heráclito
Parménides

Los dos filósofos Heráclito y Parménides, siguiendo el camino iniciado por los filósofos griegos presocráticos como Pitágoras, se apartan de la mitología y comienzan la tradición metafísica que influyó fuertemente en Platón y continúa hoy.[25]

Los fragmentos supervivientes escritos por Heráclito sugieren la idea de que todas las cosas cambian o se convierten continuamente . Su imagen del río, con aguas siempre cambiantes, es bien conocida. Platón recibió estas ideas a través del discípulo de Heráclito, Crátilo, quien sostenía la visión más radical de que el cambio continuo justifica el escepticismo porque no podemos definir algo que no tiene una naturaleza permanente.[27]

Parménides adoptó una visión totalmente contraria, argumentando a favor de la idea del Ser inmutable y la opinión de que el cambio es una ilusión y como tal, lo califica como el fundador de la metafísica u ontología como un dominio de indagación distinta de la teología.[28]

Estas ideas sobre el cambio y la permanencia, o el devenir y el ser, influyeron en Platón al formular su teoría de las formas.

El diálogo más autocrítico de Platón se llama Parménides, en el que aparece Parménides y su alumno Zenón, quien tras la negación del cambio de Parménides discutió enérgicamente con sus paradojas para negar la existencia del movimiento. El diálogo Sofista de Platón incluye a un eleático seguidor de Parménides. En el diálogo, Platón argumenta que el movimiento y el descanso "son", contra los seguidores de Parménides que dicen que el descanso es pero el movimiento no es.

Sócrates

Sócrates[editar]

Platón fue uno de los devotos seguidores jóvenes de Sócrates. La relación precisa entre Platón y Sócrates sigue siendo un área de discusión entre los estudiosos.

Aristóteles atribuye una doctrina diferente con respecto a las formas a Platón y Sócrates. Aristóteles sugiere que la idea de las formas de Sócrates se puede descubrir a través de la investigación del mundo natural, a diferencia de las Formas de Platón que existen más allá y fuera del rango ordinario de la comprensión humana.[29]

Obra[editar]

Papiro Oxyrhynchus, con fragmento de la República.

Todas las obras de Platón, con las excepciones de las Cartas y de la Apología están escritas —como la mayor parte de los escritos filosóficos de la época— no como poemas pedagógicos o tratados, sino en forma de diálogos; e incluso la Apología contiene esporádicos pasajes dialogados. En ellos sitúa Platón a una figura principal, la mayor parte de las veces Sócrates, que desarrolla debates filosóficos con distintos interlocutores, que mediante métodos como el comentario indirecto, los excursos[30]​o el relato mitológico, así como la conversación entre ellos, se relevan, se completan o se entretejen; también se emplean monólogos de cierta extensión.

Entre los diálogos platónicos, que se caracterizan estilísticamente por compartir la forma de diálogo, cuya utilización en filosofía él inauguró, pueden señalarse los siguientes como los más influyentes: Crátilo, un examen de la relación entre el lenguaje y la realidad, evaluándose tanto una teoría naturalista del lenguaje como una convencionalista;[n. 6]Menón, una investigación sobre la virtud como conocimiento y su posibilidad de ser enseñada, fundamentada ontológicamente mediante una prueba y exposición de la teoría de la reminiscencia;[n. 7]Fedón, una demostración de la naturaleza divina e imperecedera del alma y el primer desarrollo completo de la teoría de las Ideas;[n. 8]Banquete, la principal exposición de la particular doctrina platónica acerca del amor;[n. 9]​ La República, diálogo extenso y elaborado en el que se desarrolla, entre otras cosas, una filosofía política acerca del estado ideal, una psicología o teoría del alma, una psicología social, una teoría de la educación, una epistemología, y todo ello fundamentado, en última instancia, en una ontología sistemática;[n. 10]Fedro, en el que se desarrolla una compleja e influyente teoría psicológica y se abordan temas como el deseo, el amor, la locura, la memoria, la relación entre retórica y filosofía y la pobreza del lenguaje escrito en contraposición al genuini lenguaje oral;[31]Teeteto, una inquisición sobre conocimiento en orden a hallar su naturaleza y su definición;[n. 11]Parménides, una crítica de Platón -puesta en labios del filósofo eleata- a su propia teoría de las Ideas tal como hasta entonces la había presentado y que prepararía el camino a su reformulación en diálogos posteriores;[n. 12][n. 13]Político, diálogo que incluye una exposición del método diálectico platónico maduro, así como de la teoría de la justa medida, del auténtico político y el auténtico Estado, respecto del cual los demás modelos de organización política son presentados como imitaciones;[32]Timeo, un influyente ensayo de cosmogonía, cosmología, física y escatología, influido por la tradición pitagórica;[n. 14]Filebo, investigación acerca de la buena vida, de la relación del bien con la sensatez y el placer en cuanto compuestos de aquél y posibilitadores del vivir bien y provechosamente;[n. 15]Leyes, una teoría extensa y madura acerca de la adecuada constitución del Estado, que contrapone un mayor realismo al idealismo puro de la filosofía política presentada en la República.[n. 16]

Platón, además, escribió Apología de Sócrates, Critón, Eutifrón, Ion, Lisis, Cármides, Laques, Hipias mayor, Hipias menor, Protágoras,[33]Gorgias, Menéxeno, Eutidemo[34]​ y Critias.[n. 17]​ Hay varios escritos cuya autenticidad permanece aún en duda, y los diálogos Alcibíades I y Epínomis los más importantes entre ellos.[n. 18]​ Lo mismo sucede con las cartas conservadas, aunque hay casi unanimidad en aceptar el carácter genuino de la importante carta VII.[n. 19]​Finalmente, nos encontramos con la cuestión de las doctrinas no escritas de Platón, cuya fuente más antigua es nada más y nada menos que Aristóteles, quien menciona en varios lugares teorías que no encontramos en la obra escrita de su maestro.[n. 20]

La obra de Platón puede dividirse cronológicamente en cuatro etapas:

  1. Primeros diálogos o diálogos socráticos o de juventud. Se caracterizan por sus preocupaciones éticas. Están plenamente influidos por Sócrates. Las más destacadas son: Apología, Ion, Critón, Protágoras, Laques, Trasímaco, Lisis, Cármides y Eutifrón.
  2. Época de transición. Esta fase se caracteriza también por cuestiones políticas, además, aparece un primer esbozo de la Teoría de la reminiscencia y trata sobre la filosofía del lenguaje. Destacan: Gorgias, Menón, Eutidemo, Hipias Menor, Crátilo, Hipias Mayor y Menexeno.
  3. Época de madurez o diálogos críticos. Platón introduce explícitamente la Teoría de las Ideas recién en esta fase y desarrolla con más detalle la de la reminiscencia. Igualmente se trata de distintos mitos. Destacan: El Banquete —también conocido como Simposio—, Fedón, la República y Fedro.
  4. Diálogos de la vejez o diálogos críticos. En esta fase revisa sus ideas anteriores e introduce temas sobre la naturaleza y la medicina. Destacan: Teeteto, Parménides, el Sofista, el Político, Filebo, Timeo, Critias, Leyes y Epínomis.

Los personajes de los diálogos son generalmente personajes históricos, como Sócrates, Parménides de Elea, Gorgias y Fedón de Elis, aunque a veces también aparecen algunos de los que no se tiene ningún registro histórico aparte del testimonio platónico. Cabe destacar, además, que si bien en muchos diálogos aparecen discípulos de Sócrates, Platón no aparece nunca como personaje. Solamente es nombrado en Apología de Sócrates y en Fedón, pero nunca aparece discutiendo con su maestro ni con ningún otro.

Los primeros diálogos demuestran cierta semejanza con el estilo de indagación de Sócrates.

Los diálogos del medio desarrollaron un sistema substancialmente metafísico y ético para resolver estos problemas. Las ideas centrales son el Mundo de las ideas, teoría que afirma que la mente es imbuida por una capacidad innata para comprender y aplicar conceptos en el mundo, y que estos conceptos son, de alguna manera, más reales, o más básicamente reales, que las cosas del mundo alrededor nuestro; la inmortalidad del alma, y la idea de que es mucho más importante que el cuerpo; la idea de que la maldad es una forma de ignorancia, que solo el conocimiento puede dirigir hacia la virtud, que el arte debería ser subordinado a propósitos morales, y que la sociedad debería ser gobernada por una clase de reyes filósofos.

En los diálogos posteriores, Sócrates figura menos prominentemente, y la teoría del Mundo de las ideas es puesta en duda; preguntas directas más éticas se convierten en el centro. En la República, Platón ataca el sistema político de la democracia, culpándolo de la derrota de Atenas en las Guerras del Peloponeso. Platón atribuye la indecisión a las masas (que votaba sobre todo, incluyendo las estrategias militares) como la razón de la derrota militar. Propuso, en cambio, una sociedad jerarquizada en tres niveles, con trabajadores, guardianes y filósofos, en orden ascendiente de importancia, citando el gran conocimiento de los filósofos acerca de las ideas como la razón por la cual eran apropiados para gobernar la sociedad del momento.

Temas[editar]

La teoría de las ideas[editar]

Platón en su academia, dibujado por el pintor sueco Carl Johan Wahlbom.

Su teoría más conocida es la de las Ideas o Formas. En ella se sostiene que todos los entes del mundo sensible son imperfectos y deficientes, y participan de otros entes, perfectos y autónomos (Ideas) de carácter ontológico muy superior y de los cuales son pálida copia, que no son perceptibles mediante los sentidos. Cada Idea es única e inmutable, mientras que, las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes. La contraposición entre la realidad y el conocimiento es descrita por Platón en el célebre mito de la caverna, en la República. Para Platón, la única forma de acceder a la realidad inteligible era mediante la razón y el entendimiento; el papel de los sentidos queda relegado y se considera engañoso.

Es importante resaltar que la dicotomía entre un mundo inteligible y otro mundo sensible es más bien un recurso pedagógico que suele usarse para ilustrar la diferencia ontológica entre los entes inteligibles y los sensibles. En el Timeo menciona también lo que ahora conocemos como los sólidos platónicos.

A diferencia de Sócrates, Platón escribió profusamente acerca de sus puntos de vista filosóficos, dejando un considerable número de manuscritos como legado.

En las escrituras de Platón se pueden ver conceptos sobre las formas de gobierno, incluyendo la aristocracia como la ideal; así como la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía. Un tema central de su obra es el conflicto entre la naturaleza y las creencias de la época concernientes al rol de la herencia y del medio ambiente en el desarrollo de la personalidad y la inteligencia del hombre mucho antes que el debate sobre la naturaleza y la crianza del Hombre comenzara en la época de Thomas Hobbes y John Locke.

El saber y la opinión[editar]

Otro tema que trató Platón profusamente fue la dicotomía entre el saber y la opinión, que anticipaba los debates más modernos entre empirismo y racionalismo, y que posteriormente trataron los postmodernistas y sus oponentes al argüir sobre la distinción entre objetivo y subjetivo.

Por otra parte, la historia de la ciudad y la isla perdida de la Atlántida nos llegó como una «historia verdadera» a través de sus obras Timeo y Critias, pues el mismo Platón usa la expresión griega «alēthinós logos», que en aquellos tiempos se usaba para denominar a una «historia que era verdadera», y como tal es traducida en todas las versiones latinas de dichos diálogos, o sea, veram historiam, en contraposición al mito (del griego μῦθος, mythos, ‘cuento) o cuento fabulado.

Derechos de las mujeres[editar]

La filosofía griega conceptualiza al hombre como ciudadano (varón) de la polis. Mientras Aristóteles niega la existencia de las cualidades humanas más excelsas a esclavos y mujeres, Platón en el libro V de la República admite a las mujeres en la clase de los guardianes y al final del libro VII reconoce la posibilidad de que existan filósofas gobernantes, sin embargo esta admisión de las mujeres en las actividades masculinas solo estaría dictada —según analistas de su obra— por un criterio utilitarista, ya que el objetivo es eliminar lo privado.[35]

Estilo literario[editar]

Sócrates enseñando a Alcibíades por François-André Vincent

Platón escribió principalmente en forma de diálogo. En sus primeras obras, diferentes personajes discuten un tema haciéndose preguntas. Sócrates figura como personaje prominente, y por eso se denominan "Diálogos Socráticos".

La naturaleza de estos diálogos cambió sustancialmente en el curso de la vida de Platón. Es reconocido generalmente que las primeras obras de Platón estaban basadas en el pensamiento de Sócrates, mientras que las posteriores se van alejando de las ideas de su antiguo maestro. En los últimos diálogos, que más bien tienen la forma de tratados, Sócrates está callado o ausente, mientras que en los inmediatamente anteriores es la figura principal y los interlocutores se limitan a responder “sí”, “por supuesto” y “muy cierto”. Se estima que si bien los primeros diálogos están basados en conversaciones reales con Sócrates, los posteriores son ya la obra e ideas de Platón.

La ostensible puesta en escena de un diálogo distancia a Platón de sus lectores, de la filosofía que se está discutiendo; uno puede elegir dos opciones de percepción; una es participar en el diálogo y las ideas que se discuten, o simplemente leer las respuestas de las personalidades que intervienen en el diálogo.

La estructura en forma de diálogo permitió a Platón expresar opiniones impopulares en boca de personajes antipáticos, tales como Trasímaco en la República.

Uso del mito por Platón[editar]

Los términos mitos y logos sufrieron una evolución a lo largo de la historia de Grecia clásica. Así en los tiempos de Homero y Hesiodo (siglo VIII ADC) se empleaban como sinónimos, con un significado de narración o historia. Posteriormente llegaron historiadores, como Heródoto y Tucidides, y también filósofos, como Parménides y los Presocráticos, que introdujeron una diferenciación entre ambos términos, y así mitos se identificó con una narración no verificable, y logos con una narración racional.[36]​ Siendo Platón un discípulo de Sócrates y decidido partidario de la filosofía basada en logos, parecería lógico que hubiera evitado el uso de los mitos. No obstante hizo un gran uso de ellos. Este hecho ha producido un abundante trabajo analítico, con el fin de aclarar las causas y objetivos de tal uso.

Platón distinguía entre tres tipos de mitos. En primer lugar había mitos falsos, como los que relataban historias de dioses sujetos a pasiones y sufrimientos humanos, puesto que la razón enseña que Dios es perfecto. Luego consideraba aquellos mitos que se basaban en un razonamiento verdadero, y por tanto verdaderos. Finalmente estaban los mitos no verificables por encontrarse fuera del alcance de la razón humana, pero que contenían alguna parte de verdad. Los mitos de Platón tienen dos tipos de contenido, por una parte el origen del universo, y por otra la moral y origen y destino del alma.[37]

Está generalmente aceptado que el propósito de Platón para el uso del mito era didáctico. Consideraba que solamente una minoría era capaz, o estaba interesada en seguir un razonamiento filosófico, y en cambio la mayoría se interesa por las historias y narraciones. Así pues utilizaba los mitos para vehicular las conclusiones de los razonamientos filosóficos. Algunos de los mitos usados por Platón eran tradicionales, otros se basaban en mitos tradicionales modificados. Finalmente también creó nuevos mitos de su invención.[38]

Filosofía[editar]

Teología[editar]

Platón en La escuela de Atenas; señala al cielo en alusión al Mundo de las ideas.

Es posible que el pensamiento platónico tuviese una amplia gama de elementos teológicos o religiosos. Estos elementos podrían ser la base de sus planteamientos ontológicos, gnoseológicos, políticos y epistemológicos. Incluso, en el diálogo Timeo Platón presenta una teoría cosmogónica y religiosa.

Esta religión fue seguramente adoptada de Sócrates y debe tener relación con el juicio (debido a que en la exposición de motivos al castigo se encuentran el corromper a la juventud y la asebeia (ἀσέβεια, asébeia): traer nuevos dioses y negar los ya existentes). Probablemente contenía elementos monoteístas (presentes en la "Verdad" máxima o el "Bien" máximo que se encuentra en sus teorías ontológicas y políticas) y órficos (debido a la reencarnación del alma).

Las teorías teológicas de Platón posiblemente eran esotéricas (secretas). Incluso en la Carta VII Platón afirma:

«No hay ni habrá nunca una obra mía que trate estos temas [...] Cualquier persona seria se guardaría mucho de confiar por escrito cuestiones serias, exponiéndolas a la malevolencia de la gente» (341c). Estos comentarios de Platón hacen pensar que aquello que dejó en escrito no es, para él, suficientemente "serio". Según confesiones de Aristóteles en Sobre el bien, el estarigita no tenía acceso a estas doctrinas, a diferencia de Epeusipo y Jenócrates –lo cual daría una idea de porqué Aristóteles no adoptó la Academia–.

Ontología y Metafísica[editar]

En los Libros VI y VII de la República, Platón utiliza diversas metáforas para explicar sus ideas metafísicas y epistemológicas: las metáforas del sol, la muy conocida "alegoría de la caverna" y, la más explícita, la de la línea dividida.

En su conjunto, estas metáforas transmiten teorías complejas y difíciles; está, por ejemplo, la Idea del Bien, a la que tiene como principio de todo ser y de todo conocer. La Idea de Bien realiza esto en la manera similar que el sol emana luz y permite la visión de las cosas y la generación de éstas en el mundo perceptivo (ver la alegoría del sol).

Dualismo[editar]

Platón en la Escuela Secundaria Joachimsthal, Berlín, por Max Klein

El platonismo ha sido interpretado tradicionalmente como una forma de dualismo metafísico, a veces referido como realismo platónico o exagerado. De acuerdo a esto, la metafísica de Platón divide al mundo en dos distintos aspectos:

  • El mundo inteligible, que reside el auténtico ser, inmutable, de formas u objetos abstractos;
  • El mundo sensible, que vemos alrededor nuestro en forma perceptiva, cambiante y copia imperfecta de las formas inteligibles o Ideas.

Platón estableció así el dualismo fundamental de la filosofía, la distinción entre idealismo y materialismo, entre esencias eternas abstractas y existencias efímeras concretas, entre el ser parmenideano y el cambio heráclito.[39]​ Esta división lleva también a Platón una dualidad en su antropológica y epistemológica.

A pesar de muchas críticas sobre su dualismo, Platón se refiere a un único universo. A modo pedagógico desdobla el universo en dos y, como quien saca una foto de un paisaje, describe una realidad compleja en dos dimensiones: su línea donde asienta la parte del universo que el ser humano puede percibir por los sentidos y la parte del universo que actúa como causa del anterior y que el ser humano puede aprender por medio de la hipótesis superior. Así, quien mira el paisaje se dará cuenta que es imposible que el paisaje 'sea' meramente lo que la fotografía muestra.

Las Formas[editar]

Las Formas o Ideas (en griego, eidos) son esencias o entidades trascendentes, unitarias[n. 21]​ e inmutables que estructuran la pluralidad de las cosas. Las formas están propiamente fuera del tiempo, como el mundo nouménico de Immanuel Kant. Sólo son comprensibles a través del intelecto o entendimiento, es decir, la capacidad de pensar las cosas abstrayéndolas de como se nos dan a los sentidos. Las ideas son el ser de la cosa y son subsistentes, existen por sí mismas, no sólo en la mente humana. Por ejemplo, en matemáticas, el círculo ideal consiste en un número infinito de puntos infinitesimales. Tal infinito nunca se realiza en el mundo material, luego podría decirse que un círculo ideal tiene una naturaleza inmutable y eterna.[39]

Por lo tanto, las Formas de Platón son universales y representan la verdadera realidad de las cosas en sí mismas, así como propiedades, patrones y relaciones, a los que nos referimos como objetos. Por ejemplo, las cosas justas y bellas nos llevan a la Idea de justicia y belleza, las cuales si no existieran, no existirían tales cosas. Al no manifestarse en sí mismas en este mundo, deben de existir en otro, separado al nuestro que se perciben solo con la razón.

Alegoría de la caverna[editar]
"El mito sirve a Platón para ejemplificar la distinción entre mundo sensible y mundo inteligible (dualismo ontológico), y la distinción entre opinión y saber (dualismo epistemológico)."[40]

En el libro VII de “La República” (514a-516d), Platón presenta el mito de la caverna, una metáfora respecto de nuestra educación y de su ausencia. Sirve para ilustrar su teoría epistemológica, pero tiene también implicaciones como en la ontología, la antropología e incluso la política y la ética.[41]

En la alegoría, Platón compara a las personas no formadas en la Teoría de las Formas con los prisioneros encadenados en una cueva. Al no tener conocimiento del mundo real, las sombras proyectadas en la pared por un fuego son la verdad definitiva para ellos, pero cuando uno es liberado y ve los objetos y el fuego, entonces se dan cuenta de su error. Una vez que ha asumido el hombre esta nueva situación, aprecia la nueva realidad material exterior de la caverna (árboles, lagos, astros, etc), fundamento de las anteriores realidades y finalmente aprecia el Sol, la​ metáfora de la idea de bien.[42]

En el mundo perceptivo, las cosas que vemos a nuestro alrededor no son sino una ligera resemblanza con las formas más reales y fundamentales que representa el mundo inteligible de Platón. Es como si viéramos una sombra de las cosas, sin ver las cosas mismas; estas sombras son una representación de la realidad, pero no la realidad misma.

Epistemología y Gnoselogía[editar]

Las opiniones de Platón también tuvieron mucha influencia en la naturaleza del conocimiento y la enseñanza las cuales propuso en el Menón, el cual comienza con la pregunta acerca de si la virtud puede ser enseñada y procede a exponer los conceptos de la memoria y el aprendizaje como un descubrimiento de conocimientos previos y opiniones que son correctas pero no tienen una clara justificación.

Sócrates afirmaba que "El hombre es capaz de conocer la verdad, de superar la opinión, elevándose al conocimiento de los conceptos, de lo universal". Y su práctica pedagógica y la "mayéutica", lo llevó a deducir los conceptos universales que se hallan presentes, incluso en el alma del hombre más ignorante, el que si es guiado correctamente, llega a descubrirlos.

Teoría del conocimiento[editar]

Para Platón, el conocimiento tiene como objeto encontrar una definición inequívoca al saber de todas las cosas. El saber más elevado será entonces el conocimiento de lo universal y el más bajo será el conocimiento de lo particular. Esta doctrina supone una separación irreconciliable entre el saber Universal y el mundo real, pero para Platón este concepto de lo Universal no implica una forma abstracta, sino que a cada uno de estos conocimientos universales le corresponde una realidad concreta.[43]

Para Platón son las ideas las que se pueden conocer en forma accesible, pero no niega realidad al mundo de las cosas. Sin embargo, Platón no pudo determinar cual es la relación que existe entre lo particular y lo universal.

Platón explica con más claridad este problema cuando se refiere al arte, nos dice que el artista representa una tercera versión del hombre. Según Platón, el hombre ideal es la meta que todos los humanos tratan de alcanzar, luego existen los hombres particulares que son copias del ideal y por último está el artista que imita una copia. Por ejemplo, en la Geometría se parte de una hipótesis y se continua avanzando mediante un diagrama visible para llegar a una conclusión. El geómetra supone una figura geométrica a partir de gráficos y figuras, procurando distinguir objetos que solo se pueden ver con la inteligencia.

Mediante el razonamiento abstracto y habiendo entendido los principios, la mente puede sacar conclusiones sin contar con las imágenes visibles.

Platón supone que el conocimiento de lo real se puede alcanzar de un modo absoluto, pero no sucede lo mismo con las cosas del mundo sensible, que para él es ilusorio y está sujeto al cambio. Razón por la que no pueden ser objeto de conocimiento científico.

Formas de conocimiento[editar]

Descripción de los elementos que componen el esquema: # El alma existe antes que el cuerpo. En su vida anterior, en el mundo suprasensible, contempla las ideas. # Cuando el alma se une al cuerpo, olvida el conocimiento que había adquirido. # En el mundo sensible, el hombre percibe por los sentidos los objetos que fueron hechos por el Demiurgo (Dios), a partir de una materia preexistente (jora), teniendo como modelo a las ideas. # La percepción sensible de los objetos despierta en el alma, por su semejanza con las ideas, el recuerdo de las ideas olvidadas. De allí que se denomine "Teoría de la Reminiscencia" o del recuerdo.

Platón distingue varios grados de conocimiento basados en Parménides. Él diferenciaba entre: doxa y episteme.

Su visión de éstas cambiaron durante su vida.[44]​ En los primeros diálogos entiendía la doxa como juicio subjetivo y la episteme como una habilidad. Mientras que en el Banquete elogió a la doxa como medio imprescindible para alcanzar la virtud en la episteme, en La República considera toda doxa como peligrosa y contrapuesta a la episteme.[45]

Conocimiento de las cosas sensibles (Doxa)[editar]

Es denominado por Platón doxa (opinión o aparición) la percepción del mundo sensible, camino entre lo verdadero y la ignorancia. Ya que no posee verdadera entidad, tampoco puede haber auténtico conocimiento sino mera opinión. A su vez la opinión tiene dos modos: divide en creencias (pistis) y conocimiento de la apariencia o imaginación (eikasia).[46]

  • La imaginación (Eikasia)

Mediante la imaginación se aprenden las imágenes de las cosas, sus sombras y reflejos, siendo el grado más bajo de la escala del conocimiento. No podemos imaginar un objeto dotado de menos consistencia que la fugacidad extrema de una sombra- Posiblemente Platón este pensando en actividades como la poesía, la pintura o la retórica. Efectivamente tanto el orador como el poeta o el pintor, están solo interesados en una mera imitación verosímil de la realidad y para esto les basta con la producción de imágenes.

  • La creencia (Pistis)

Aquí hay un grado de conocimiento superior al anterior ya que versa ya sobre un objeto mismo y no sobre una imagen de este. Las diversas artes productoras como por ejemplo la carpintería, encajarían aquí perfectamente: el carpintero sabe más en relación con la mesa que el pintor que la representa en un lienzo por que a este le basta con una mera apariencia verosímil de la mesa, mientras que el carpintero ha de fabricar una mesa "real".[47]

Conocimiento inteligible (Episteme)[editar]

La episteme (ciencia) es el verdadero conocimiento, que viene de la verdadera realidad inmutable de las Ideas.[48]​ Tiene como objeto la realidad inteligible, el ser perfecto e inmutable: las ideas. También aquí hay dos grados:

  • Conocimiento discursivo (Diánoia)

Como ejemplo de diánoia, Platón piensa en la aritmética o en la geometría. En ambas se parte siempre de hipótesis o presuposiciones y se necesita (piensa Platón) de símbolos sensibles. La matemática procede según un tipo de razonamiento que podríamos denominar "hipotético-deductivo", es decir, se va de la hipótesis a la conclusión mediante deducción.

  • Conocimiento o inteligencia pura (Nous)

La superación de la diánoia se alcanza en la dialéctica considerada como la "culminación de todas las ciencias". Este se trata en suponer lo que queremos y discutir esa tesis mediante un diálogo introspectivo o con otra persona.[49]​ Sólo ella es capaz de cancelar el carácter meramente hipotético de los principios utilizados en las restantes disciplinas, al dar razón de ellos y justificarlos racionalmente. Para conseguirlo, la dialéctica tiene que remontarse a un principio no hipotético desde el que pueda deducir a manera de consecuencias todo lo demás. Es claro que este principio no hipotético, objeto de la dialéctica, no es otro que la idea del Bien. Mediante ella se alcanza el conocimiento de la estructura relacional de las ideas, y en último término, el conocimiento de la verdad suprema, condición (fundamento) de las propias ideas y, por tanto, también del mundo sensible: La idea del Bien.[50]

Reminiscencia[editar]

La doctrina del conocimiento de la reminiscencia está basada en la doctrina de la rememoración pitagórica y aparece en los diálogos Menón, Fedón y Fedro. El concepto de "reminiscencia" o "anamnesis" es una noción fundamental en Platón,[51]​ que consiste en que el conocimiento es innato en el alma humana y conoce las formas del mundos de las ideas antes de encarnarse en el cuerpo y por lo tanto, "conocer" es "recordar". Esta teoría es complemento de la teoría método socrático ya que incita al alumno a que descubra en su interior una verdad mediante preguntas.[52][53]

Símil de la línea[editar]

En el libro VI de su obra La República, Platón utiliza la analogía de la línea para expresar las dos regiones de la realidad, sus divisiones y los tipos de conocimiento que le corresponden.[54]

  1. En el primer segmento de esta línea asienta los objetos que son perceptibles por los sentidos y a la vez los divide en dos clases y refiere para cada tipo de objeto una forma (u operación) en que el alma conoce estos objetos. La primera son las imágenes o sombras que se desprenden de los objetos físicos imágenes de las que se puede obtener un conocimiento casi nulo, por tanto, el ser humano imagina qué pueden ser estas sombras. En la segunda división de este primer segmento asienta a los objetos físicos que cumplen un doble papel, son generados por lo que llamará seres inteligibles inferiores y superiores a la vez que con otros elementos (i.e. la luz) generan las sombras. A estos corresponde la operación de la creencia porque al estar en constante cambio por estar sujetos al tiempo y al espacio nunca 'son'.
  2. En el segundo segmento de la línea Platón asienta los objetos que sin poderse percibir por los sentidos son percibidos por el alma y son los generadores de los que se encontraban en el primer segmento de la línea y también la divide en dos. En la primera parte de este segundo segmento asienta los seres inteligibles inferiores, los principios matemáticos y geométricos. Estos entes todavía guardan algún tipo de relación con la parte del universo sensible porque se los puede representar (por ejemplo, un cuadrado, el número 4, lo impar respecto de lo par, etc.); la operación que realiza el alma para aprehender estos conceptos es el entendimiento. En la última parte, asienta los seres inteligibles superiores, aquellas ideas que solo pueden ser definidas por otras y que de ninguna manera pueden ser representadas para la percepción sensorial (i.e. la justicia, la virtud, el valor, etc.); para comprenderlos el alma se dispone hacia ellos utilizando la inteligencia.

Así para la primera sección Platón entendió que la imaginación y la creencia, es decir, la mera descripción de lo que se percibe, puede dar como resultado una opinión. Sin embargo el entendimiento y la inteligencia son para Platón aquellas operaciones de las que se obtiene el conocimiento.

Si bien las interpretaciones de las escrituras de Platón (particularmente La República) han tenido una inmensa popularidad en la larga historia de la filosofía occidental, también es posible interpretar sus ideas en una forma más conservadora que favorece la lectura desde un punto de vista epistemológico más que metafísico como sería el caso de la metáfora de la Cueva y la Línea Dividida (ahora bien, también hay autores importantes que hablan de la necesidad de realizar una interpretación fenomenológica sobre Platón para lograr ver al autor más allá de las capas históricas que lo incubren debido a sus otras interpretaciones menos afortunadas). Existen obvios paralelos entre la alegoría de la Cueva y la vida del maestro de Platón, Sócrates, quien fue ejecutado en su intención de abrir los ojos a los atenienses. Este ejemplo revela la dramática complejidad que frecuentemente se encuentra bajo la superficie de los escritos de Platón (no hay que olvidar que en La República, quien narra la historia es Sócrates)

Símil de la línea
D C B A
Mundo sensible Mundo inteligible
Sombras / imágenes Objetos físicos Objetos matemáticos Ideas o Formas
Dialéctica
Reminiscencia
Idea de Bien
Imaginación Creencia Razón discursiva Razón intuitiva
Opinión (doxa) Ciencia (episteme)

Creencia verdadera justificada[editar]

Muchos han interpretado a Platón como afirmando que el conocimiento estaba basado esencialmente en creencias verdaderas justificadas; una creencia influyente que llevó al desarrollo más adelante de la epistemología. En el Teeteto, Platón distingue entre la creencia y el conocimiento por medio de la justificación. La justificación es una explicación racional de la creencia. La verdadera opinión acompañada de la razón es el conocimiento.[55]

Aunque la "creencia verdadera justificada" es la definición filosófica tradicional del conocimiento, los antiguos ya eran escépticos de esta idea platónica. Los diálogos socráticos normalmente no llegaron a ninguna conclusión positiva; eran "dialéctica negativa".[55]​ Años después, Edmund Gettier demostraría los problemas de las creencias verdaderas justificadas en el contexto del conocimiento. El propio Platón también identificó problemas con la definición de creencia verdadera justificada en Teeteto, concluyendo definición de conocimiento es circular.[56][57]

Entonces, Teeteto, la epistēmē no sería ni sensación ni creencia verdadera ni logos que sobreviene a la creencia verdadera.
Teeteto, 210a9-b

Porque el objeto de conocimiento debe ser inmodificable, estable y permanente como para lograr su definición con claridad. El conocimiento se logra mediante juicios sobre conceptos universales y no sobre particulares y solo pueden ser verdaderos los juicios sobre lo permanente y estable. Ni la percepción sensible ni la creencia verdadera pueden ser objeto de conocimiento.[58]​ Una regresión infinita surge cuando preguntamos cuáles son las justificaciones por las razones mismas.[55]

Antropología[editar]

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El auriga representa el alma racional y los caballos el alma concupiscible e irascible.

La antropología platónica divide al ser humano en una entidad compuesta por dos elementos antagónicos, cuerpo (material) y alma (inmaterial), siendo el alma quien tiene prioridad y prevalencia sobre el cuerpo. Platón elaboró una teoría tripartita del alma en su diálogo La República, y también con la alegoría del carro alado en el Fedro. En la República, Platón afirmó que el alma (psique) se compone de tres partes:[59]

  • Alma racional, (λογιστικόν); inmortal, inteligente, divina y situada en el cerebro; su virtud es la prudencia y sabiduría.
  • Alma irascible, (θυμοειδές); fuente de las pasiones nobles (valor, coraje, fortaleza), está situada en el pecho y muere con el cuerpo. Su virtud es la fortaleza.
  • Alma concupiscible, (ἐπιθυμητικόν); fuente de las pasiones innobles (apetitos, deseos corporales), está situada en el vientre y es mortal. Su virtud es la templanza.

Para Platón, el cuerpo es la cárcel del alma, y esta aspira volver al mundo de las Ideas. Para ello, ha de haber una armonía de las almas. Las referencias a la inmortalidad del alma, así como los primeros intentos por abordar su demostración, los encontramos en los diálogos de transición; aunque será en los diálogos de madurez se desarrollen las pruebas, siendo ratificada la creencia en la inmortalidad en el Timeo. Platón concibe la inmortalidad solamente de la racional del alma. Él argumentó en el Fedón sobre la inmortalidad del alma con base en su simplicidad. En el Menón, defiende la tesis de que el alma vive sin el cuerpo en el mundo de las Ideas (anamnesis).[52][60][61]

La política y la ética de Platón se fundamenta en su antropología, y esta en su epistemología y ontología.

Política[editar]

Las ideas filosóficas de Platón tuvieron muchas implicaciones sociales, particularmente en cuanto al estado o gobierno ideal. Hay discrepancias entre sus ideas iniciales y las que expuso posteriormente. Algunas de sus más famosas doctrinas están expuestas en La República. Sin embargo, con los estudios filológicos modernos se ha llegado a implicar que sus diálogos tardíos (Político y Las Leyes) presentan una fuerte crítica ante sus consideraciones previas, esta crítica surgirá a raíz de la enorme decepción de Platón con sus ideas y a la depresión mostrada en la Carta VII.

Justicia[editar]

Para Platón lo más importante en la ciudad y en el hombre sería la Justicia. Por tanto su Estado estará basado en una necesidad ética de justicia. La justicia se conseguirá a partir de la armonía entre las clases sociales y, para los individuos, en las partes del alma de cada uno.

Platón decía que las sociedades debieran tener una estructura tripartita de clases la cual respondía a una estructura según el apetito, espíritu y razón del alma de cada individuo:

  • Artesanos o labradores – Los trabajadores correspondían a la parte de “apetito” del alma.
  • Guerreros o guardianes – Los guerreros aventureros, fuertes, valientes y que formaban el “espíritu” del alma.
  • Gobernantes o filósofos – Aquellos que eran inteligentes, racionales, apropiados para tomar decisiones para la comunidad. Estos formaban la “razón” del alma.

Para preservar la armonía social, Platón considera una noble mentira de la que se valdrán los gobernantes para convencer al pueblo.[62]​El mito de los metales, en el que las diferencias en la naturaleza humana son debidas a distintas proporciones en el alma de tres metales (oro, plata y mezcla de hierro y bronce) puestos por los dioses.[63]

Artesanos Guardianes Gobernantes
Alma propia de los: Alma concupiscible Alma irascible Alma racional
Virtud propia de los: Templanza Fortaleza Prudencia
Metal propio de los: Hierro y bronce Plata Oro

Filósofo rey[editar]

Estatua de Platón en la Academia de Atenas

De acuerdo con este modelo, los principios de la democracia ateniense, como existía en aquella época, eran rechazados en esta idea y muy pocos estaban en capacidad de gobernar. Este desprecio a la democracia podría deberse a su rechazo frente al juicio a Sócrates. En lugar de retórica y persuasión, Platón dice que la razón y la sabiduría (episteme) son las que deben gobernar. Esto no equivale a tiranía, despotismo u oligarquía. Como Platón decía:

Hasta que los filósofos gobiernen como reyes o, aquellos que ahora son llamados reyes y los dirigentes o líderes, puedan filosofar debidamente, es decir, hasta tanto el poder político y el filosófico concuerden, mientras que las diferentes naturalezas busquen solo uno solo de estos poderes exclusivamente, las ciudades no tendrán paz, ni tampoco la raza humana en general.
República, V, 473d

Platón describe a estos “reyes filósofos” como aquellos que “aman ver la verdad esté donde esté con los medios que se disponen” y soporta su idea con la analogía de un capitán y su navío o un médico y su medicina. Navegar y curar no son prácticas que todo el mundo esté calificado para hacerlas por naturaleza, sin importar su riqueza, belleza o incluso su sexo:

Por tanto, querido amigo, no existe en el regimiento de la ciudad ninguna ocupación que sea propia de la mujer como tal mujer ni del varón como tal varón, sino que las dotes naturales están diseminadas indistintamente en unos y otros seres, de modo que la mujer tiene acceso por su naturaleza a todas las labores y el hombre también a todas; únicamente que la mujer es en todo más débil que el varón.
República, V, 455d

Gran parte de La República está dedicada a indicar el proceso educacional necesario para producir estos “filósofos reyes”, de hecho el Estado ideal platónico será en gran medida un ente dedicado a la educación.

Estado ideal[editar]

Se debe mencionar, sin embargo, que la idea de la ciudad que se describe en La República la califica Platón como una ciudad ideal, la cual se examina para determinar la forma como la injusticia y la justicia se desarrollan en una ciudad. De acuerdo a Platón, la ciudad “verdadera” y “sana” es la que se describe en el libro II de La República, que contiene trabajadores, pero no tiene los reyes-filósofos, ni poetas ni guerreros.

En todo caso, para Platón el Estado ideal (Monarquía) devendrá en una corrupción triste pero necesaria. Así establece Platón las categorías de los diferentes estados en un orden de mejor a peor:

La aristocracia o monarquía corresponde al Estado ideal con su división de clases tripartita (Filósofos-Guardianes-Trabajadores). Platón propone el comunismo (no confundir con el comunismo marxista) y la monarquía, pero a su vez terminó defendiendo las leyes como sistema de gobierno —más como sometimiento a las circunstancias que por una verdadera preferencia—. Igualmente, es quizás el primero en defender la igualdad entre los sexos, a diferencia de su discípulo Aristóteles. El Estado también establece las directrices eugenésicas que deben regular la vida marital y reproductiva de la ciudad.

Ética[editar]

Estatua de Platón en Ceuta.

Varios diálogos discuten la ética, incluyendo la virtud y el vicio, el placer y el dolor, el crimen, el castigo y la justicia. En la República, Platón ve a "El Bien" como la Forma suprema, que de alguna manera existe incluso "más allá del ser", alcanzable por unos pocos mediante la verdadera episteme.[45]

Sócrates propuso un intelectualismo moral que afirmaba que nadie lo hacía mal a propósito, y saber cuáles son los buenos resultados para hacer lo que es bueno; Ese conocimiento es virtud. En el diálogo de Protágoras se argumenta que la virtud es innata y no se puede aprender. Para Sócrates, toda ética debe comenzar con el autoconocimiento. Sócrates ya concibe la virtud como el comportamiento correcto para ese propósito o actividad para la cual se hace algo, es decir, el comportamiento apropiado para la naturaleza. Del mismo modo, Platón construye su ética sobre los pilares de su concepción de la felicidad y la virtud.[64]

La ética de Platón es una ética eudemonista, es decir, una ética que establece que el fin que todos los seres humanos desean alcanzar en la vida es un felicidad, tanto individual como colectivamente. La felicidad es el fin de la vida humana y consiste en actuar de acuerdo con la naturaleza humana, buscando su perfección mediante el equilibrio del alma y su armonía a través de una vida virtuosa. Por lo tanto, la felicidad y la virtud están estrechamente vinculadas. La ética de Platón tiene como objetivo estudiar cómo el ser humano puede acercarse al mundo de las ideas y, en última instancia, la contemplación de la idea de Bien.[64]

Platón presenta bajo la figura de Sócrates el famoso dilema de Eutifrón en el diálogo del mismo nombre, en el que critica a la ley divina como base de la moral (teoría del mandato divino). En la República, Platón uso el mito del Anillo de Giges para considerar si una persona sería justa si no tuviera que temer por las consecuencias éticas. En Las Leyes el bien no se considera como un saber, sino como armonía racional de los elementos integrantes del hombre. El problema ético ya no es el de averiguar qué es el Bien, sino el de cómo hacer que los hombres vivan una buena vida.[45]

Estética[editar]

La belleza para Platón es un tipo de forma universal, luego la belleza perfecta existe solo en la forma eterna de la belleza. Platón argumentó a favor de una idea atemporal de la belleza independiente y superior a la del mundo imperfecto de los sentidos. En su diálogo Hipias Mayor, su maestro, Sócrates trata de establecer una definición de la belleza. Existen vasijas, mujeres y hombres bellos, pero solamente en lo físico. La belleza como tal, es la sabiduría.[65]

Para Platón, la belleza abarca también los ámbitos morales y cognoscitivos. En el Banquete, para Platón la belleza y el bien eran términos sinónimos. En el Fedro, se considera que la contemplación de las bellezas imperfectas despiertan en nosotros el recuerdo de la esencia misma de la belleza.[66]

Arte y poesía[editar]

Varios diálogos abordan preguntas sobre el arte, incluida la retórica y la rapsodia. Sócrates dice que la poesía está inspirada en las musas y no es racional. Él habla con aprobación de esto y de otras formas de locura divina (borrachera, erotismo y sueños) en el Fedro,[67]​ y sin embargo, en la República quiere prohibir la poesía.

La naturaleza del arte para Platón no es la invención, sino la mimesis, la «copia material», de la idea de belleza. Pero como toda copia siempre es imperfecta, el artista actúa como un sofista, un mentiroso que vive de apariencia y se deja llevar por la pasión.[68]

En el Ion, Sócrates no da indicios de la desaprobación de Homero que expresaba en la República y sugiere que la Ilíada funcionó en el mundo griego antiguo como literatura inspirada divinamente que puede proporcionar orientación moral, si solo puede interpretarse adecuadamente.

Cosmología[editar]

Es presentada principalmente en el Timeo, si bien hay elementos cosmológicos en otros textos (por ejemplo, en el Fedón y, de modo más particular, en las Leyes). La introducción al Timeo da a entender que la presentación no garantiza exactitud, lo cual muestra el reconocimiento de Platón de la debilidad propia de los saberes orientados al mundo sensible y alcanzables a través de nuestras sensaciones.

Según la interpretación tradicional de la metafísica del Timeo, Platón usa la figura del Demiurgo, quien cumple el papel de creador del mundo sensible, mientras que el mundo de las ideas constituye al paradigma del cosmos. En general, estas dos entidades se consideran separadas.[69]​ Platón describió a la Tierra con forma de un globo, creada así por el Demiurgo al ser la figura más perfecta.[70]

En el Timeo, Platón asoció a cada uno de los cuatro elementos clásicos (tierra, aire, agua y fuego) con un sólido regular (cubo, octaedro, icosaedro y tetraedro) debido a su forma, los llamados sólidos platónicos. El quinto sólido regular, el dodecaedro, se suponía que era el elemento que formaba los cielos.

Influencia posterior[editar]

Grabado de Platón en las Crónicas de Núremberg.

En la filosofía es Platón referencia para el racionalismo y el idealismo. Respecto a la influencia histórica de Platón es difícil exagerar sus logros. El trabajo platónico siembra las semillas de la filosofía, política, psicología, ética, estética o epistemología. Al abarcar esta materia hay que considerar también a su alumno, Aristóteles, que postula los inicios de la lógica y la ciencia moderna.

La teoría política de Cicerón tiene a Platón como referencia. Diversos autores cristianos y musulmanes encontraron gran afinidad entre el pensamiento de Platón e ideas de la nueva fe, lo que les sirvió para articular éstas filosóficamente, como por ejemplo es el caso de San Agustín. La metafísica de Platón, y particularmente el dualismo entre lo inteligible y lo perceptivo, inspiró posteriormente a los pensadores Neoplatónicos, tales como Plotino, Porfirio y Proclo, y a otros realistas metafísicos. Padres del cristianismo, como Agustín de Hipona, y el así llamado Pseudo Dionisio también fueron muy influenciados por su filosofía.

Durante la temprana era islámica, los eruditos persas y árabes tradujeron gran parte de Platón al árabe y escribieron comentarios e interpretaciones sobre las obras de Platón (Al-Farabi , Avicena , Averroes , Hunayn ibn Ishaq ). Muchos de estos comentarios sobre Platón fueron traducidos del árabe al latín y, como tales, influyeron en los filósofos escolásticos medievales.[71][72]

Críticas[editar]

A pesar de la prominencia de Platón como filósofo, no está exento de críticas. La crítica más famosa del platonismo es el argumento del tercer hombre. Platón realmente consideró esta objeción en el diálogo de Parménides. Aristóteles fue uno de sus defensores y argumentó que las formas son meramente abstracciones "perfectas" e "idealizadas" de los muchos ejemplos "imperfectos" que se encuentran en el mundo.[39]

Muchos filósofos recientes se han separado de lo que algunos describirían como modelos ontológicos e ideales morales característicos del platonismo tradicional. Varios de estos filósofos posmodernos han parecido menospreciar el platonismo desde perspectivas más o menos informadas. Friedrich Nietzsche atacó notoriamente la "idea del Bien" de Platón junto con muchos fundamentos de la moral cristiana, que interpretó como "Platonismo para las masas" en una de sus obras más importantes, Más allá del bien y el mal (1886). Martin Heidegger argumentó en contra de la supuesta ofuscación de Ser de Platón en su tomo incompleto, Ser y Tiempo (1927), y el filósofo de la ciencia Karl Popper argumentó en La sociedad abierta y sus enemigos (1945) que la supuesta propuesta de Platón para un régimen político utópico en la República era prototípicamente totalitaria. El historiador holandés de la ciencia Eduard Jan Dijksterhuis criticó a Platón y afirma que fue culpable de construir una naturaleza imaginaria razonando a partir de principios preconcebidos y obligando a la realidad a adaptarse a estos y de sobrestimar el pensamiento puro sin recurrir a la experiencia.[73]

Pero definitivamente, odiado o amado, Platón es hasta la fecha un punto de partida para las ciencias y la filosofía de las ciencias. Cada época ha interpretado con sus propios valores su obra —no muy diferente a lo sucedido con Roma, Aristóteles o tantos otros autores.

Representaciones[editar]

Pinturas[editar]

Esculturas[editar]

Eponimia[editar]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Refiere la tradición que su nombre verdadero habría sido Aristocles y que "Platón" o "el de espalda ancha" sería un pseudónimo debido a su constitución física de atleta, práctica que habría desarrollado en su juventud.
  2. Más que su alumno o discípulo, conceptos que no armonizan completamente con el espíritu más genuinamente socrático de la enseñanza y la investigación Cf. "Jenofonte (...) lo muestra rechazando la pretensión de ser maestro, prefiriendo hacer de sus amigos compañeros de investigación..." (Guthrie, 1988c, p. 421 Parte segunda: Sócrates, capítulo XIV, apartado 5)
  3. En el 529 d. C. fue cerrada debido a un decreto del emperador romano Justiniano que ordenaba la clausura de todas las escuelas paganas de enseñanza, es decir, de las no-cristianas.
  4. Aristóteles, cuyo nacimiento se estima en el 384, contaba aproximadamente 17 años cuando arribó a Atenas. Permaneció en la Academia y fue un platónico más. Veinte años más tarde murió Platón, quien legó la dirección de la Academia a Espeusipo. Aristóteles, no se sabe a ciencia cierta cuándo, abandonó la institución y se alejó del pensamiento platónico; desarrolló su propia filosofía (que fue sumamente original y, a la vez, deudora en muchos aspectos de su formación platónica) y fundó luego su propia escuela: el Liceo, cuya comunidad era conocida como los "peripatéticos" o "los que pasean" debido a la costumbre de Aristóteles de enseñar mientras caminaba por los jardines de su la institución. Apréciese información biográfica de Aristóteles por Guthrie (1988f, pp. 32-61 capítulo II. Vida de Aristóteles y peregrinación filosófica)
  5. La frase inglesa original reza: "The safest general characterization of the European philosophical tradition is that it consists of a series of footnotes to Plato".
  6. En el diálogo, la primera es defendida por Hermógenes, la segunda por Crátilo. Ambas son refutadas por Sócrates. Platón (2003b, pp. 363-461 capítulo Crátilo trad. de J. L. Calvo)
  7. Menón comienza el diálogo preguntando a Sócrates si la virtud puede ser enseñada o, de no serlo, si puede ser adquirida de algún otro modo o sólo viene dada por naturaleza. Sócrates propone un método hipotético (en el sentido platónico de la palabra): tomar "la virtud es conocimiento" como "hipótesis", de modo que, si es verdadera, entonces la virtud puede enseñarse, y si no, no (pues todo conocimiento es necesariamente enseñable). Menón arguye, contra la verdad de tal hipótesis, que es imposible adquirir mediante aprendizaje algo desconocido, pues si es desconocido no se sabe lo que se busca y, aun si se lo halla fortuitamente, no se sabrá que se lo ha hallado. Sócrates (i.e., Platón) resuelve esto presentando su original teoría de la reminiscencia. Platón (2003b, pp. 273-338 capítulo Menón trad. de F. J. Olivieri)
  8. En este diálogo, Platón nos presenta a Sócrates en sus últimas horas de vida, antes de beberse la cicuta, rodeado de su círculo más íntimo y llevando a cabo, en conjunto con Simias y Cebes, su última disquisición filosófica. Ésta trata acerca del carácter inmortal e imperecedero del alma, a favor del cual argumenta Sócrates apoyándose en la teoría de la reminiscencia ya explicada en Menón. Luego de la conversación última, Sócrates bebe tranquilamente el veneno y muere recostado frente a sus amigos. Platón (2003c, pp. 7-142 capítulo Crátilo trad. de García Gual)
  9. Cf. amor platónico. El amor según lo entiende Platón no debe confundirse con la vulgarización de su concepto que puede llevar el mismo nombre (amor platónico) y que es radicalmente diferente de él. Lo primero, según se expone en el Banquete, consiste en la pura y apasionada orientación hacia las formas inteligibles de todas las cosas, en orden a captarlas en su inmutabilidad y eternidad, para lo cual se debe llevar a cabo un proceso gradual desde la belleza más impura (la sensible) hasta la más pura (la inteligible, la Belleza en-sí); lo segundo es simplemente la idea de una persona que se ama pero que es inalcanzable, concepto del todo ajeno a la filosofía platónica. Cf. Platón (2003c, pp. 143-288 capítulo Banquete trad. De Martínez Hernández)
  10. El hilo conductor es la cuestión de la Justicia: principalmente, qué es y si es o no en sí misma y por sí misma más provechosa para un hombre que la injusticia. Esta averiguación se plantea en la primera parte de la obra y recibe su solución sobre el final; para arribar a esa solución se desarrolla una extensa argumentación que recorre todo el libro, intercalándose con bellos mitos, metáforas, analogías y otras digresiones, hasta desembocar en la demostración final. No sólo se demuestra, entonces, que ser justo es más conveniente que ser injusto sino muchas otras cosas: la naturaleza tripartita del alma, la constitución ideal de un Estado, los efectos de la educación sobre la naturaleza humana, la inconveniencia de las artes "imitativas" para una sociedad, la identificación del gobernante con el filósofo, la supremacía del Bien, la diferencia entre dóxa y epistéme, el estatus ontológico de las Formas y del mundo, etcétera. Cf. Platón (2003d, pp. 7-142 capítulo República trad. de Eggers Lan)
  11. Teeteto propone a Sócrates tres concepciones acerca del conocimiento: percepción sensible, opinión verdadera y opinión verdadera acompañada de explicación o fundamentación. Sócrates refuta las tres. El diálogo, pese a pertenecar a una etapa avanzada de Platón, es aporético y no menciona en absoluto a las Ideas, al menos explícitamente. Cf. Platón (2003e, pp. 7-142 capítulo Teeteto trad. de Vallejo Campos)
  12. Fue, además, en su segunda parte (el análisis de Parménides de las hipótesis "lo uno es" y "lo uno no es"), una de las inspiraciones fundamentales para el desarrollo del neoplatonismo. De hecho, conservamos el comentario que Proclo hizo de este diálogo. Las críticas de Parménides a la teoría de las Ideas apuntan a lo que el mundo eidético incluye y lo que queda fuera de él y, principalmente, a la controvertida relación entre Ideas y particulares sensibles. Cf. Platón (2003e, pp. 7-136 capítulo Parménides trad. de Santa Cruz)
  13. Sofista, obra en que se desarrolla una reestructuración del mundo eidético y se realiza una presentación de la revolucionaria teoría acerca del no-ser como diferencia y de la primera fundamentación acabada, a partir de ella, de la posibilidad del juicio y la opinión falsas, así como de su diferencia con los correspondientes verdaderos; Platón (2003e, pp. 319-482 Sofista trad. de N. L. Cordero)
  14. El Timeo fue el diálogo más influyente en el Medioevo, siendo una parte de él casi lo único que, en más de mil años, los medievales tradujeron de Platón al latín. Recuérdese que en este diálogo se presenta al celebérrimo demiurgo o artesano como el creador, padre y gobernante del mundo. Ciertamente, hay analogías con el cristianismo, mas no debe olvidarse que en el Timeo el demiurgo está subordinado ontólogicamente a las Ideas, y depende de su contemplación para crear el mundo sensible, al tomarlas como modelos sin poder modificarlas ni tener poder alguno sobre ellas. Cabe destacar que aquí se esbozan las importantes nociones de causa eficiente, del espacio-recipiente como sustrato del cambio ilimitado y del límite que informa lo ilimitado (predecesoras del múltiple sistema causal aristotélico). Cf. Platón (2003f, pp. 125-262 capítulo Timeo trad. de Lisi)
  15. También se traza una distinción entre placeres puros e impuros y se realizan consideraciones ontológicas del mundo como lo indefinido o ilimitado informado por el límite (predecesoras de la distinción aristotélica entre materia y forma). Cf. Platón (2003f, pp. 7-124 capítulo Filebo trad. de Durán)
  16. Es el trabajo más extenso de Platón y también el último. Sócrates, quien progresivamente había ido perdiendo protagonismo en los diálogos, está por completo ausente en éste. Con las Leyes Platón hace su despedida. Cf. Platón (2003h, p. trad. de Lisi) y Platón (2003g, p. trad. de Lisi)
  17. Diálogo inconcluso. Cf. Platón (2003f, pp. 263-296 capítulo Critias trad. de Lisi)
  18. Los especialistas no acuerdan respecto de la autenticidad o apocrificidad de: Epínomis (un anexo a las leyes) Alcibíades I, Alcibíades II, Hiparco, Minos, Los rivales, Téages y Clitofonte. Hay, también, un grupo de diálogos claramente apócrifos. Cf. Platón (2003g)
    • Epínomis (Ἐπινομίς), diálogo socrático atribuido tradicionalmente a Platón o a Filipo de Opunte.
      • Texto español en PDF; traducción de 1872 de Patricio de Azcárate.
        • Texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar al texto griego) y "load" (para el texto bilingüe).
        • Texto francés en el sitio de Philippe Remacle (1944-2011): trad. de Victor Cousin; ed. en París. Los números en azul entre corchetes son rótulos activos que sirven para cambiar al griego.
          • Texto griego en el mismo sitio. Los números en azul entre corchetes son rótulos activos que sirven para cambiar a la traducción francesa de Cousin.
            • Philippe Remacle (1944 - 2011): helenista y latinista belga de expresión francesa.
  19. Hay 18 cartas atribuidas a Platón, de las cuales cinco son tan evidentemente apócrifas que muchas veces ni siquiera se editan. Las trece restantes son objeto de discusión, aunque algunas, como la Carta VII (Έβδομη επιστολή), son consideradas como genuinas casi unánimemente. Cf. Platón (2003g)
    • Cartas.
      • Texto español, en PDF, de la traducción de 1872 de Patricio de Azcárate; las cartas, a partir de la pág. 3 de la reproducción electrónica (la Carta VII, a partir de la 22).
  20. Ahora bien, existe una controversia acerca de la interpretación de los pasajes de Aristóteles en cuestión: principalmente, si se refiere o no a un cuerpo platónico de doctrinas esotéricas y a quién corresponden las menciones que en cada caso hace de teorías de cuño platónico que no aparecen en los diálogos platónicos sin mencionar al autor, de modo que constituye un gran problema discernir entre lo que pueda pertenecer a Platón y lo que pertenezca a sus discípulos (el hecho de que Aristóteles mencionara teorías de otros filósofos sin decir específicamente a quién pertenecían, era una práctica usual en él y se la puede observar continuamente en sus escritos) Para todo esto consúltese la célebre obra de W. D. Ross (1993)
  21. Es decir, ni más ni menos, sino que siempre son idénticas a sí mismas y distintas a las demás.

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

Obra completa[editar]

  1. — (2003). Diálogos. Volumen I: Apología. Critón. Eutifrón. Ion. Lisis. Cármides. Hipias menor. Hipias mayor. Laques. Protágoras. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-0081-6. 
  2. — (2003b). Diálogos. Volumen II: Gorgias. Menéxeno. Eutidemo. Menón. Crátilo. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-0887-4. 
  3. — (2003c). Diálogos. Volumen III: Fedón. Banquete. Fedro. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1036-5. 
  4. — (2003d). Diálogos. Volumen IV: República. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1027-3. 
  5. — (2003e). Diálogos. Volumen V: Parménides. Teeteto. Sofista. Político. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1279-6. 
  6. — (2003f). Diálogos. Volumen VI: Filebo. Timeo. Critias. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1475-2. 
  7. — (2003g). Diálogos. Volumen VII: Dudosos. Apócrifos. Cartas. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1478-3. 
  8. — (2003h). Diálogos. Volumen VIII: Leyes (Libros I-VI). Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-2240-5. 
  9. — (2003i). Diálogos. Volumen IX: Leyes (Libros VII-XII). Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-2241-2. 
  1. Volumen I. ISBN 9788424919092. 
  2. Volumen II. ISBN 9788424919436. 

Bibliografía analítica[editar]

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  • — (1988c). Historia de la filosofía griega. Volumen III: Siglo V. Ilustración. Trad. castellana de Rodríguez Feo. Madrid: Gredos. 
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  • —. Historia de la filosofía griega. Volumen VI. Introducción a Aristóteles. Trad. castellana de Medina González. Madrid: Gredos. 
  • — (1988e). Historia de la filosofía griega. Volumen V: Platón, segunda época y la Academia. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1500-1. 
  • Laercio, Diógenes (1940). Vidas de los filósofos más ilustres. Trad. de Ortiz Sanz. Buenos Aires: Perlado. 
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  • Ross, W. D. (1993). Teoría de las Ideas de Platón. Madrid: Cátedra. 
  • Whitehead, Alfred North (1929). Process and reality (en inglés). 

Enlaces externos[editar]

  • APULEYO: Sobre la doctrina de Platón.
    • Libros I, II y III: texto francés en el sitio de Philippe Remacle: trad. de Victor Bétolaud; ed. en París.
      • Philippe Remacle (1944 - 2011): helenista y latinista belga de expresión francesa.
      • Victor Bétolaud (Victor-André-Raymond Bétolaud, 1803 - 1879): gramático y traductor francés.
      • En latín, en Wikisource: libros I y II.
  • APULEYO: Tratado del dios de Sócrates.
    • Texto francés en el sitio de Philippe Remacle: trad. de V. Bétolaud; ed. en París.
  • TEÓN DE ESMNIRNA: Exposición de conocimientos matemáticos útiles para la lectura de obras de Platón (Τῶν κατὰ μαθηματικὴν χρησίμων εἰς τὴν τοῦ Πλάτωνος ἀνάγνωσιν; Expositio rerum mathematicarum utilium ad Platonem legendum).
    • Texto francés, con introducción y anotaciones en este idioma, en el sitio de Ph. Remacle: trad. de Jean Dupuis; Hachette, 1892.
  • PLATÓN: Cartas.
    • Texto francés, con introducción y anotaciones en este idioma, en el sitio de Ph. Remacle: trad. de Victor Cousin; ed. en París. Los números en azul entre corchetes son rótulos activos que sirven para cambiar al griego.
      • Texto griego en el mismo sitio. Los números en azul entre corchetes son rótulos activos que sirven para cambiar a la traducción francesa de Cousin.
  • PLUTARCO: Moralia, XIII, 69: Cuestiones platónicas (Πλατωνικά ζητήματα - Platonicae quaestiones).
    • Texto, en el sitio del Proyecto Perseus, de la traducción inglesa corregida y editada por William W. Goodwin, y publicada en 1874.
      • Reproducción, en el Proyecto Persus, del texto griego fijado por Gregorius N. Bernardakis en 1895.
      • William W. Goodwin (William Watson Goodwin, 1831 - 1912): clasicista estadounidense, profesor de griego de la Universidad de Harvard.
      • Gregorius N. Bernardakis (Gregorios N. Bernardakis: Γρηγόριος Ν. Βερναρδάκης; translit.: Grigorios N. Vernardakis; neolatín: Gregorius N. Bernardakis; 1848 - 1925): filólogo y paleógrafo griego.
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    • Texto, en inglés, en el sitio del CHS.
      • Para las citas: Nagy, Gregory. 2008. Homer the Classic. Hellenic Studies Series 36. Washington, DC: Center for Hellenic Studies.