Antropología cultural

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La antropología cultural es la rama de la antropología que centra su estudio en el conocimiento del ser humano por medio de su cultura es decir costumbres, mitos, creencias, normas, valores que guían y estandarizan su comportamiento como miembro de un grupo social.

Los seres humanos, como animales sociales, viven en grupos más o menos organizados, las sociedades humanas. Sus miembros comparten formas de comportamiento que, tomadas en conjunto, constituyen su cultura.

La concepción dominante en Occidente hasta el siglo XIX distinguía entre sociedades superiores y sociedades inferiores, esta clasificación estaba basada en el concepto de evolución aplicado al conjunto de las sociedades humanas: Salvajismo, Barbarie y Civilización.

Así los estados de salvajismo (salvajes) y barbarie (bárbaros) , eran aplicado a los pueblos periféricos que se consideraban primitivos -antes del desarrollo de la antropología científica se consideraba que vivían en "estado de naturaleza"-. La antropología cultural en un primer momento (la escuela evolucionista) estuvo de acuerdo con esta concepción jerárquica, con el tiempo a partir de un cambio de paradigma en la investigación de las culturas humanas , la antropología cultural dio un giro a sus postulados y en la actualidad sostiene, siguiendo el paradigma del relativismo cultural, que no existen pueblos intrinsicamente superiores e inferiores y que buena parte de las experiencias y conceptos considerados naturales o biológicamente dados son en realidad construcciones culturales que comprenden las reglas según las cuales se clasifica la experiencia, se reproduce esta clasificación en sistemas simbólicos y se conserva y difunde esta clasificación.

En la actualidad el antropólogo cultural estudia todas las culturas, ya sean de sociedades tribales o de naciones civilizadas complejas. Examina todos los tipos de conducta, racional o irracional. Considera todos los aspectos de una cultura, incluidos los recursos técnicos y económicos utilizados frente al medio natural, los modos de relación con otros hombres o las especiales experiencias religiosas y artísticas. No solo se estudian las actividades correspondientes a los diversos aspectos, sino que revisten especial interés sus relaciones recíprocas, por ejemplo, la relación entre la estructura de la familia y las fuerzas económicas o entre las prácticas religiosas y las agrupaciones sociales.

Los inicios[editar]

La antropología cultural, se originó en el siglo XIX, cuando estudiosos e historiadores buscaron por primera vez proporcionar una interpretación sistemática de los mitos, tradiciones y costumbres de los pueblos extra-europeos recopiladas por exploradores y misioneros; esta primera fase de la disciplina, desdeñosamente denominada "antropología de sillón" por las generaciones posteriores, estuvo caracterizada por la falta de contacto directo entre investigadores e investigados, y por la dedicación a problemáticas predominantemente de desarrollo evolutivo. Los teóricos de esta primera generación —entre ellos James Frazer y Edward Burnett Tylor— se ocuparon del problema de la difusión de los elementos culturales, de los métodos de transmisión del contenido cultural y de la elaboración de soluciones alternativas a problemas tecnológicos comunes. En línea con la filosofía positivista dominante en la teoría de la ciencia de la época, el consenso disciplinario se inclinó por suponer que las diferentes culturas pasaban por una serie homóloga de etapas en su evolución, aún sin tener necesariamente contacto entre sí.

La antropología cultural como disciplina académica[editar]

Es a principios del siglo XX que empiezan a aparecer diferentes escuelas dentro de la antropología.

Así existe un cisma entre aquellos que se llaman antropólogos culturales y aquellos que prefieren llamarse antropólogos sociales.

La antropología cultural, a partir de la etnología, se gestó en los Estados Unidos por influencia de Franz Boas. Mientras que la antropología social se gestó en el Reino Unido por Radcliffe-Brown, a partir de la sociología, influenciado por los escritos de Emile Durkheim.

Antecedentes contemporáneos[editar]

A comienzos del siglo XX, los trabajos de Bronislaw Malinowski supusieron una modificación radical en las estrategias de investigación de la antropología. Aún sin apartarse de una teoría científica positivista, Malinowski abordó el estudio directo de los pueblos investigados mediante el trabajo de campo, sosteniendo que los materiales recopilados por misioneros o legos introducían graves desviaciones y sesgos para el estudio, al interpretar de manera incorrecta el sentido de muchas de las prácticas. La metodología desarrollada por Malinowski en sus investigaciones sobre los nativos de las islas Trobriand (Nueva Guinea) implicaba el traslado del investigador al hábitat de la cultura investigada y la inmersión en sus propios hábitos comunitarios, en la llamada observación participante. Vehementemente defendida por su autor y por Franz Boas, rápidamente se convirtió en el método estándar de la disciplina. Uno de los resultados más importantes obtenidos mediante el método de la observación participante fue la constatación de que hábitos o tradiciones de apariencia similar podían cumplir funciones radicalmente diferentes en culturas distintas, obligando a estudiar detalladamente el contexto y a prescindir de clasificaciones universales.

Escuelas[editar]

En el siglo XVI no es posible la mirada antropológica porque la mirada hacia el otro está fuertemente condicionada por las creencias que se tienen. En el siglo XVII al europeo le separa del no europeo la ignorancia. El europeo es racional y el no europeo es el ignorante.

En el siglo XVIII, y de la mano de la Ilustración, la concepción europeísta comenzaría a relajarse, al reconocerse otros pueblos como el chino o el japonés como también civilizados. De hecho, la sociedad y cultura china pasará a ser objeto de atención preferente, siendo admirada por su estabilidad, orden y antigüedad. En este mismo siglo comenzarán a escribirse los primeros tratados de antropología que trascienden el prejuicio. Generalmente, se reconoce en el escocés Lord Kames al fundador de la antropología social, al describir de manera razonada en su Historical Law Tracts y en su Sketches on the History of Man el surgimiento de las sociedades humanas asociándolo al creciente desarrollo económico y al cambio en los medios de producción, desde la sociedad de cazadores hasta la sociedad urbana y capitalista.

Metodología[editar]

El método de la antropología sigue los procedimientos del método científico general, es decir, del inaugurado por la física, consistente en observar, elaborar hipótesis, verificar y concluir. La antropología es una ciencia social y la verificación se realiza mediante el trabajo de campo, a partir de una observación que sea lo más participante posible, para llegar a una conclusión basada en la comparación sistemática. La metodología de la antropología es dependiente del propósito comparativo y cualitativo que persigue [...] No hace falta señalar que, a pesar de su rigor, los resultados no son de la misma precisión que los de las ciencias experimentales. Son, forzosamente, más flexibles. Sin embargo, dado que la observación se refiere a fenómenos que son relativamente estables y constantes, las conclusiones tienen un aceptable grado de verosimilitud [...] La utilización del método comparativo en antropología se halla íntimamente unida a la evolución de la disciplina. La teoría antropológica se elabora inductivamente, aunque complementariamente la deducción resulte imprescindible, a partir de unos hechos etnográficos observables, al amparo de la comparación intercultural. Esta relación deberá establecerse forzosamente entre hechos comparables, intentando que exista una cierta homogeneidad, pero contando con que esta última no existe en términos absolutos, por lo que su resultado es siempre discutible[1] .

El concepto antropológico de cultura[editar]

Es difícil una definición precisa del concepto cultura. Quizá la más conocida es la que expuso Edward B. Tylor definió la cultura como "conocimiento, ciencia, arte, moral, leyes, costumbres, y todas las aptitudes y hábitos adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad".

La inmensa variedad de sociedades, o para ser más precisos de sistemas socioculturales, que la antropología describe, clasifica y trata de explicar, son adaptaciones a la naturaleza y a otros sistemas socioculturales. «El principio darwiniano de divergencia», que afirma que la diversificación de la estructura permite mayores posibilidades de supervivencia, puede aplicarse también a los sistemas socioculturales. En el transcurso de la evolución, la especie humana desarrolló ciertas características que hicieron posible la aparición de la cultura. La más importante fue la capacidad de simbolizar el lenguaje, que permite la comunicación la conservación y la acumulación de ideas. La diversificación de la cultura, es decir, del mecanismo específicamente humano de adaptación, es lo que ha permitido un incremento cuantitativo de la especie a expensas de las otras formas de la vida biológica. Y la cultura, al pluralizarse, al convertirse a culturas, ha hecho posible la utilización de la gran variedad de recursos existentes en la naturaleza. La disquisición de Sociedad + cultura: Sociedad y Cultura, está desarrollada también en otras fuentes como el Diccionario Crítico de Ciencias Sociales de la UCM.

Dentro del todo que constituye un sistema sociocultural se pueden distinguir tres aspectos adaptativos:

  1. la ecología, que se refiere al grado y modo de adaptación de un sistema con su medio ambiente;
  2. la estructura social pues los sistemas socioculturales precisan de cierto ordenamiento institucional para asegurar su funcionamiento.
  3. la ideología, que hace referencia al conjunto de hábitos y características mentales destinadas a ajustar a los individuos y grupos a las condiciones ecológicas y estructurales de su vida sociocultural.

El concepto científico de cultura[editar]

El concepto antropológico de cultura representó una generalización considerable de la noción tradicional o vulgar de cultura, basada exclusivamente en las bellas artes y las humanidades. Sin embargo, a su vez se quedó estrecho para dar cuenta de los nuevos tipos de investigación llevados a cabo no solo por antropólogos, sino también por científicos de diversas procedencias, como sociólogos, biólogos, etólogos, neurólogos e informáticos. El descubrimiento de la cultura de los chimpancés por Jane Goodall de la reserva de Gombe (Tanzania), Jordi Sabater Pi en Guinea Ecuatorial y C. y H. Boesch en Costa de Marfil, entre otros, puso de manifiesto la necesidad de ampliar y precisar la definición de cultura. Además, hay que establecer criterios operativos que permitan decidir hasta qué punto las pautas de conducta observadas (en seres humanos y en otros animales) son naturales o culturales.

El concepto científico de cultura hizo uso desde el principio de ideas de la teoría de la información, de la noción de meme introducida por Richard Dawkins, de los métodos matemáticos desarrolladas en la genética de poblaciones por autores como Luigi Luca Cavalli-Sforza y de los avances en la compresión del cerebro y del aprendizaje. Diversos antropólogos, como William Durham, y filósofos, como Daniel Dennett y Jesús Mosterín, han contribuido decisivamente al desarrollo de la concepción científica de la cultura. Mosterín define la cultura como la información transmitida por aprendizaje social entre animales de la misma especie. Como tal, se contrapone a la naturaleza, es decir, a la información transmitida genéticamente. Si los memes son las unidades o trozos elementales de información adquirida, la cultura actual de un individuo en un momento determinado sería el conjunto de los memes presentes en el cerebro de ese individuo en ese momento. A su vez, la noción vaga de cultura de un grupo social es analizada por Mosterín en varias nociones precisas distintas, definidas todas ellas en función de los memes presentes en los cerebros de los miembros del grupo.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «1.4 El método en antropología — OCW Universidad de Cantabria». ocw.unican.es. Consultado el 24 de octubre de 2016. 

Bibliografía[editar]

  • (1999). Congreso Argentino de la antropología social. Temas de la antropología social. La Plata [Argentina]
  • AGUIRRE, Ángel,  (1988) Diccionario temático de Antropología, PPU
  • CORONA NÚÑEZ, José. (1992). Estudios de antropología e historia. Morelia [México]: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Secretaría de Difusión Cultural y Extensión Universitaria, Editorial Universitaria
  • ESTEINOU, Rosario, BARROS, Magdalena.(2005), Análisis del cambio sociocultural. México, D.F.: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Publicaciones de la Casa Chata.
  • EVANS-PRITCHARD, Edward Evan, (1967) Antropología social. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión.
  • GEHLEN, Arnold. (1993). Antropología filosófica. Barcelona, Buenos Aires, Argentina. Ediciones Paidos Ibérica.
  • HIERRO, Alfredo,  (1979) Sobre la religión, Taurus.
  • MARZAL Manuel (1998), Historia de la Antropología 2: Antropología Cultural, 6.ª edición, editorial Abya Yala, Quito – Ecuador.
  • MOSTERÍN, Jesús,  (1993) Filosofía de la cultura. Madrid: Alianza Editorial.
  • MOSTERÍN, Jesús, (2009) La cultura humana. Madrid: Espasa-Calpe.
  • REYES RODRÍGUEZ, Maribel. (2004). Introducción a las ciencias sociales: aspectos sociales y culturales. San Juan, P.R. Editorial Plaza Mayor.
  • RÚA, Pedro Juan. (1982). Introducción a las ciencias sociales. Antología. Río Piedras, Puerto Rico. Ediciones Huracán.

Enlaces externos[editar]