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Valor (ética)

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En el ámbito de la ética, el valor es una propiedad de todos los objetos incluidos los objetos físicos como también de los objetos abstractos de poseer un grado de importancia o relevancia y en este sentido son estimables, por ejemplo, la amistad, la tolerancia, respeto, etc.[1]

El valor ético de algo nota su grado de importancia, con el objetivo de determinar qué acción o vida es mejor realizar o vivir, o por lo menos un intento de describir el valor de distintas acciones. Puede ser descrito como tratando a las acciones mismas como objetos abstractos, asignándoles valor a ellas. Trata sobre la conducta correcta y el estilo de vida,[2]​ en el sentido total de uno mismo que una acción que posee mucho valor o un valor relativamente elevado puede ser considerada "buena" desde un punto de vista ético en el sentido de un adjetivo, y una acción que posee un valor bajo o por lo menos bajo en sentido relativo puede ser considerada "mala". En los valores éticos hay ejemplos de afirmaciones como: El vecino es generoso, hay que cumplir con las promesas, los perros abandonados necesitan tener dueño, etc.

La teoría del valor constituye una rama esencial dentro de la ética encargada del estudio de aquello que es positivo o negativo, términos que pueden definirse respectivamente como "valor" y "desvalor". Estos conceptos resultan centrales en la reflexión filosófica, ya que permiten distinguir entre lo que es bueno en sí mismo y lo que es bueno de manera instrumental, es decir, cuando algo es valioso porque facilita o permite la consecución de otros fines que poseen un valor intrínseco. El valor instrumental es positivo o negativo porque posibilita, fomenta, ocasiona, dificulta o impide otras cosas o estados de cosas positivas o negativas. El valor en sí mismo no es instrumental. Si este supone un fin a la cadena de valores instrumentales que posibilitan a otros, entonces es un valor final. Si, en cambio, son valiosos en función de ciertos atributos intrínsecos (independientemente de su relación con otras entidades) entonces estos serán valores intrínsecos. Por ejemplo: ciertos medicamentos tienen un valor instrumental al posibilitar el que un individuo no sufra. En cambio, se podría argumentar que el no sufrir de este individuo tiene un valor positivo en sí mismo. ¿Por qué es negativo sufrir? Porque es malo en sí mismo.[3]

Este ámbito de estudio también plantea la diferenciación entre valores intrínsecos y extrínsecos entendiendo los primeros como aquellos que son valiosos por sus propias características independientes de cualquier relación con otras entidades, y los segundos como aquellos que derivan su valor de factores externos como las relaciones o efectos que producen.

En cuanto a los receptores de valor, las teorías éticas sugieren que tanto las entidades subjetivas como las impersonales pueden recibirlo. Las entidades subjetivas, como los seres conscientes, son capaces de experimentar bienestar o sufrimiento y son el foco principal de muchas teorías centradas en el interés de los individuos. Sin embargo, algunas posiciones defienden que ciertas características o entidades impersonales como la belleza, la complejidad o la armonía también son valiosas, aunque no tengan un impacto directo en un ser consciente. Asimismo, se ha argumentado que entidades colectivas como las naciones o incluso el universo en su totalidad pueden poseer valor. La relación entre el valor positivo y el desvalor es un tema debatido intensamente, especialmente en las axiologías centradas en el sufrimiento que sostienen que la reducción del desvalor debe priorizarse por encima de la promoción del bienestar positivo. Estas perspectivas destacan que el sufrimiento constituye un desvalor fundamental que no puede ser compensado por ningún nivel de placer o disfrute, especialmente en casos de sufrimiento extremo.

Existe, asimismo, el valor y desvalor por privación. Al privarnos de una experiencia positiva por un evento "x", este evento tendrá cierto desvalor por privación. En un hipotético en el que lo malo fuese tener experiencias negativas y lo bueno tener experiencias positivas, privarnos o finalizar una experiencia positiva sería considerado negativo, aunque no nos cause sufrimiento.[2]

Otra dimensión importante en la teoría del valor es si este puede existir de forma absoluta, independiente de cualquier receptor, o si es siempre relativo a alguien o algo. Por ejemplo, se ha discutido si características como la belleza en un planeta inhabitado poseen valor intrínseco o si dicho valor depende de la existencia de entidades que lo aprecien. En este sentido, el debate entre el valor relativo y el absoluto sigue siendo una cuestión abierta que refleja la diversidad de posturas filosóficas en torno al valor. Según Moore (1903) y otras perspectivas contemporáneas, hay argumentos para considerar valores absolutos mientras que autores como Geach (1956) han cuestionado la posibilidad de valores independientes de cualquier receptor. Finalmente, la teoría del valor es complementaria a la ética normativa que, en lugar de examinar qué cosas son valiosas, se ocupa de determinar cómo debemos actuar, lo cual plantea una relación intrínseca entre lo que es bueno y lo que es correcto aunque ambos ámbitos puedan ser analizados por separado.

Qué es lo que hace que una acción sea valorada a su vez depende de los valores éticos de los objetos que ella aumenta, disminuye o altera. Un objeto con un "valor ético" puede ser identificado como "ético o filosóficamente bueno" (en el sentido de un sustantivo).

El significado de los valores morales es bastante universal, pero la forma en que se adquieren y experimentan forma parte de la personalidad del individuo y está muy limitada, especialmente por el entorno familiar y la educación. [4]

Cualidad y tipos de valor

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Absoluto y relativo

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El relativismo considera que los valores son relativos y difieren entre personas así como entre personas de diferentes culturas. Por otro lado, existen teorías de la existencia de valores absolutos,[5]​ que también pueden denominarse valores nouménicos. Un valor absoluto puede describirse como filosóficamente absoluto e independiente de los puntos de vista individuales y culturales, así como independiente de si es conocido o aprehendido o no.

Ludwig Wittgenstein era pesimista hacia la idea de que alguna vez se produciría una elucidación con respecto a los valores absolutos de acciones u objetos: «Podemos hablar todo lo que queramos sobre 'la vida' y 'su significado', y creer que lo que decimos es importante. Pero estas no son más que expresiones y nunca pueden ser hechos, resultado de una tendencia de la mente y no el corazón o la voluntad».[6]

Valor instrumental y en sí mismo

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Muchas cosas tienen valor instrumental porque conducen a estados de cosas valiosos en sí mismos. Sin embargo, las cadenas de valor instrumental deben terminar en algo que sea bueno o malo sin necesidad de justificación adicional. Porque si no, no tendría sentido hablar de valor en absoluto.

Además, puede haber valor o desvalor por privación, cuando algo es positivo porque elimina un mal, o negativo porque impide un bien, incluso aunque no produzca directamente una experiencia positiva o negativa.

Intrínseco o extrínseco

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El valor filosófico puede también separarse de dos maneras. El valor intrínseco y valor extrínseco o instrumental. Un valor extrínseco o instrumental es útil como manera para perseguir un fin (el dinero es un medio para conseguir bienes y servicios). Algo que posee valor intrínseco es valioso por sí mismo, y no porque sirva como medio para alcanzar otro fin distinto. Su valor no depende de las consecuencias que produzca ni de la utilidad que tenga para lograr otros bienes, sino de sus propias características, y este puede atribuirse tanto a propiedades intrínsecas como a propiedades extrínsecas, o sea, a las relaciones que mantiene con otras cosas.

Intensidad

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La intensidad del valor hace referencia a hasta qué punto un valor se hace efectivo en la realidad. No se trata solo de que algo sea valioso, sino de en qué medida ese valor llega a apareer. Algo como el grado de presencia de una situación determinada.

Este concepto no debe confundirse con el valor que posee cada cosa por separado. Un objeto puede tener valor aunque ese valor no se esté realizando activamente. Por ejemplo, si se adopta una concepción según la cual una determinada actividad es valiosa en sí misma, la intensidad dependerá de cuánto se lleve a cabo dicha actividad, y será nula cuando no se realice en absoluto. Sin embargo, los objetos implicados en ella seguirían siendo valiosos con independencia de que se usen o no.

Además, el valor instrumental de las cosas puede variar según las circunstancias. Aquello que permite acceder más fácilmente a un bien puede considerarse más valioso, mientras que lo que se encuentra ausente o resulta difícil de obtener puede tener un valor menor en ese sentido, sin que ello implique que pierda completamente su valor.

En muchas concepciones éticas, lo relevante no es solo que existan cosas valiosas, sino que el valor se produzca en una cantidad significativa. Por ello, algunas posiciones defienden que debemos procurar no solo la existencia del valor, sino su realización en el grado más alto posible, adoptando así una perspectiva orientada a la maximización.

Un valor universal es un valor que es considerado significativo o importante de forma similar en diferentes culturas y sociedades, aunque no exista una demostración definitiva de su presencia en todas, y se puede interpretar tanto como algo que la mayoría de personas realmente valora como algo que todos tendrían razones para valorar; en estudios se han identificado posibles valores universales como la benevolencia, la autodirección, la seguridad o la conformidad, entre otros.

Valor personal y valor cultural

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Por último, los valores personales están relacionados a los valores culturales, ya sea porque coinciden con ellos o porque se diferencian. Una cultura, entendida como un grupo social que comparte ciertos valores, permiten que las personas tengan ideas compartidas sobre qué es bueno, bello o correcto. Sin valores personales que sigan ciertas normas, no existiría una referencia común para juzgar los valores individuales y, como consecuencia, la identidad cultural acabaría desapareciendo.

Véase también

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Referencias

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  1. «Valor definicion». Real Academia Española. Consultado el 19 de octubre de 2021. 
  2. a b «Valor etico». Oxford University Press. Archivado desde el original el 19 de octubre de 2021. Consultado el 19 de octubre de 2021. 
  3. «Redirigiendo». login.microsoftonline.com. Consultado el 15 de diciembre de 2024. 
  4. AeA (27 de enero de 2023). «Cuatro valores éticos con ejemplos». Ayuda en Acción. Consultado el 16 de noviembre de 2023. 
  5. Tukiainen, Arto (2011). «On Wittgenstein's Claim That Ethical Value Judgments Are Nonsense] by». Minerva http://www.minerva.mic.ul.ie/ 15. ISSN 1393-614X. Consultado el 23 de octubre de 2021. 
  6. Iczkovits, Yaniv (2012). Wittgenstein's Ethical Thought (en inglés). Palgrave Macmillan. p. 46. ISBN 978-1-137-02635-4. Consultado el 23 de octubre de 2021. 

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Bibliografía

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  • Barry, W.J. (2012). Challenging the Status Quo Meaning of Educational Quality: Introducing Transformational Quality (TQ) Theory©. Educational Journal of Living Theories. 4, 1-29. http://ejolts.net/node/191 Archivado el 12 de julio de 2021 en Wayback Machine.
  1. «Valores Éticos - Concepto, ejemplos y valores morales». https://concepto.de/. Consultado el 16 de noviembre de 2023. 
  2. «Qué son los Valores Éticos». Significados. Consultado el 16 de noviembre de 2023.