Idealismo alemán

El idealismo alemán es una escuela filosófica que se desarrolló en Alemania a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. El idealismo alemán distingue:
- El fenómeno (del griego fainomai mostrarse o aparecer) es el objeto en tanto que es conocido (como aparece frente a los sentidos y la inteligencia)
- El noúmeno (del griego noeo comprender o inteligir) es el objeto tal como sería en sí mismo (la cosa en sí)
El idealismo alemán surgió a partir de la obra de Immanuel Kant en los años 1780 y 1790, vinculado estrechamente con el Romanticismo, la Ilustración y el contexto histórico de la Revolución francesa y las posteriores guerras napoleónicas. Los principales pensadores del movimiento fueron, además del propio Kant: Fichte, Schelling y Hegel. Los tres últimos reaccionaron fuertemente al libro Crítica de la razón pura de Kant. También pertenecen a la escuela filósofos de talla menor, como Jacobi, Schulze, Reinhold y Schleiermacher.
Contexto
[editar]En filosofía, el término idealismo designa las teorías que —en oposición al realismo gnoseológico— sostienen que el conocimiento no capta la realidad tal como sería “en sí misma”, sino tal como aparece a través de las estructuras de la conciencia. Según esta posición, el objeto cognoscible está constituido, mediado o determinado por la actividad del sujeto cognoscente.
Las diferentes formas de idealismo difieren en el principio que organiza dicha constitución:
1. Idealismo trascendental (Kant).
Sostiene que, aunque existe una realidad independiente del sujeto (la cosa en sí), esta es incognoscible directamente. Lo que conocemos está conformado por las formas a priori de la sensibilidad y del entendimiento. La actividad cognoscitiva no crea el objeto, pero sí estructura su modo de aparecer. Kant mantiene así una distinción entre fenómenos cognoscibles y un fundamento nouménico incognoscible.
2. Idealismo subjetivo-trascendental radicalizado (Fichte).
Fichte elimina la cosa en sí y afirma que el Yo, en su actividad originaria, “pone” tanto al sujeto como al objeto. No hay un residuo independiente del Yo: "la oposición entre Yo y No-Yo es producto de la autoactividad del Yo." La realidad es inteligible porque es generada por la actividad del pensamiento.
3. Idealismo absoluto o dialéctico (Hegel).
Hegel rechaza la incognoscibilidad de la cosa en sí y afirma que la realidad es plenamente cognoscible en el despliegue dialéctico del Espíritu. La distinción entre sujeto y objeto se supera en un proceso racional que muestra la unidad de pensamiento y ser. El conocimiento no depende de un Yo individual, sino del desarrollo histórico y lógico de la razón misma.
En este marco, Kant representa el origen crítico del idealismo superior; Fichte radicaliza la primacía del sujeto eliminando el noumeno; y Hegel integra ambos polos —sujeto y objeto— en un sistema donde la realidad se comprende como desarrollo dialéctico del Espíritu.
Reacción individualista
[editar]Un aporte del idealismo alemán aplicable a nuestros días es: «La clase de filosofía que se elige depende de la clase de hombre que es». Esta idea permite reconocer que, la filosofía que una persona adopta no depende solo de argumentos o razonamientos, sino de la estructura moral, el carácter y la disposición interior del propio individuo; pero esta sentencia solo adquiere su verdadero peso cuando se la entiende dentro de la arquitectura moral más amplia del propio idealismo desarrollado por Kant y Hegel. No se trata simplemente de vincular la elección filosófica con el carácter individual, sino de reconocer que dicha elección está inscrita en un horizonte ético que el idealismo alemán considera superior por su exigencia de autonomía, responsabilidad y autoconciencia. Bajo esta perspectiva, la frase de Fichte queda subordinada a un principio mayor: la convicción de que el sujeto no puede alcanzar una vida plena sin someterse a un proceso de elevación moral y racional que supera las opiniones personales y las costumbres de su tiempo. Así, la fuerza de la afirmación no reside en la diversidad de “clases de hombres”, sino en la aspiración, propia del idealismo, de conducirlos hacia una forma más alta de humanidad, donde la filosofía elegida no solo refleja al individuo, sino el grado en que este participa de un orden moral más exigente y universal.[1]
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Urdánoz, Teófilo. «Fichte y el idealismo subjetivo. Introducción al idealismo a lemán.» En Historia de la filosofía. Madrid, BAC, 1975. Tomo IV. .-139.