Henri de Saint-Simon

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Claude-Henri de Rouvroy
Portrait de Claude-Henri de Rouvroy comte de Saint-Simon.jpg
Retrato póstumo de Henri de Saint-Simon pintado por Hippolyte Ravergie según un dibujo de Adélaïde Labille-Guiard, 1848.
Información personal
Nacimiento 17 de octubre de 1760
París (Francia)
Fallecimiento 19 de mayo de 1825
París (Francia)
Sepultura Cementerio del Père-Lachaise
Nacionalidad Francesa
Familia
Cónyuge Sophie Bawr (1801-1802) Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Filósofo, economista, periodista, historiador, escritor, sociólogo, ingeniero civil, ingeniero, urbanista y político Ver y modificar los datos en Wikidata
Alumnos Olinde Rodrigues, Barthélemy Prosper Enfantin y Auguste Comte Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimientos Sansimonismo, socialismo utópico y positivismo

Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, frecuentemente nombrado como Henri de Saint-Simon (París, 17 de octubre de 1760-ibíd., 19 de mayo de 1825), fue un filósofo, filántropo, economista y teórico socialista y positivista francés[1]​, cuyo pensamiento tuvo una influencia sustancial en la política, la economía, la sociología y la filosofía de la ciencia.

Pensador en plena revolución industrial francesa y proceso de suplantar a la sociedad del Antiguo Régimen, sus ideas dieron nacimiento a una ideología política y económica conocida como sansimonismo,[2]​ que afirmaba que las necesidades de la clase trabajadora debían ser reconocidas y satisfechas para tener una sociedad y una economía eficiente.[3]​ Para alcanzar esa sociedad que acabara con la «anarquía» capitalista proponía la constitución de un nuevo Estado dirigido por los científicos y por los «industriales» que sustituirían a los «ociosos»: curas, nobles y explotadores.[4]​ Su carácter teórico industrial le llevó el título de fundador del socialismo francés, y junto a su alumno Auguste Comte, padre de la sociología.[5][6][7][8]​ Su propuesta ha sido calificada como «socialismo aristocrático»[9]​, antecedente de lo que en siglo XX se llamaría tecnocracia.[10]

El reconocimiento conceptual de Saint-Simon de la amplia contribución socioeconómica y su valoración ilustrada del conocimiento científico pronto inspiraron e influyeron en el socialismo utópico, en el político liberal John Stuart Mill[11]​, en el nacionalismo italiano, en el anarquismo a través de Pierre-Joseph Proudhon y en el marxismo de Karl Marx y Friedrich Engels,[8]​ identificando a Saint-Simon como inspiración para sus ideas y clasificándolo entre los socialistas utópicos.[12]​ El economista André Piettre lo describe con la fórmula: "el último de los señores y el primero de los socialistas".[13][14]​ Saint-Simon también influyó en el reformador social Enfantin[5]​ y en sociólogo Thorstein Veblen, incluido en la creación de la economía institucional, que ha incluido a destacados economistas como adherentes.[15]

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

El conde Claude-Henri de Rouvroy de Saint-Simon nació en París como aristócrata francés en 1760.[1]​ Ya desde joven tenía consciencia de que llegaría a realizar grandes tareas en ayuda de la humanidad. Así desde los quince años, ordenó a sus ayudantes de cámara que lo despertaran diciéndole: «Levántese, señor conde, tiene usted grandes cosas que hacer».[16]

Durante su juventud, se dice que fue discípulo de Jean le Rond d'Alembert.[1][17]​ Luchó en la guerra de independencia de los Estados Unidos «por la libertad industrial de América».[18]​ Creía que tal revolución marcó el comienzo de una nueva era.[19]​ Al servicio del bando estadounidense, se enroló con solo diecisiete años en el ejército al mando de Marqués de La Fayette.[20]​ Participó en la Batalla de Yorktown bajo el general Washington y fue encarcelado por las fuerzas británicas.[21]​ Después de su liberación, regresó a Francia para estudiar ingeniería e hidráulica en la Ecole de Mézières. Entre sus planes estaba uno para conectar los océanos Atlántico y Pacífico mediante un canal, y construir un canal desde Madrid hasta el mar.[1][22]

Al comienzo de la Revolución francesa en 1789, Saint-Simon apoyó rápidamente los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad. En los primeros años de la revolución, Saint-Simon se dedicó a organizar una gran estructura industrial para fundar una escuela científica de mejora. Necesitaba recaudar algunos fondos para lograr sus objetivos, lo que hizo mediante la especulación de tierras. Esto solo fue posible en los primeros años de la revolución debido a la creciente inestabilidad de la situación política en Francia, que le impidió continuar con sus actividades financieras y de hecho puso en riesgo su vida. Saint-Simon y Talleyrand planearon aprovecharse durante El Terror comprando la Catedral de Notre-Dame, despojando su techo de metal y vendiendo el metal como chatarra. Saint-Simon fue encarcelado en Luxemburgo bajo sospecha de participar en actividades contrarrevolucionarias.[1]​ Fue puesto en libertad en 1794 al final del Terror.[19]

Pasó por diferentes niveles económicos a pesar de ser aristócrata. Después de recuperar su libertad, Saint-Simon se encontró inmensamente rico debido a la depreciación de la moneda, pero su fortuna fue posteriormente robada por su socio comercial. A partir de entonces decidió dedicarse a los estudios e investigaciones políticas. Después del establecimiento de la Ecole Polytechnique en 1794, una escuela establecida para capacitar a hombres jóvenes en las artes de las ciencias y la industria y financiada por el estado, Saint-Simon se involucró con la nueva escuela.[23]

Vida adulta[editar]

Tumba de Henri de Saint-Simon, en el cementerio de Père Lachaise, París.

Cuando tenía casi 40 años, pasó por un curso variado de estudio y experimentación para ampliar y aclarar su visión de las cosas. Uno de estos experimentos fue un matrimonio infeliz en 1801 con Alexandrine-Sophie Goury de Champgrand, emprendido para que pudiera tener un salón literario. Después de un año, el matrimonio se disolvió de mutuo acuerdo. El resultado de sus experimentos fue que se encontró completamente empobrecido y vivió en la miseria por el resto de su vida. El primero de sus numerosos escritos, en su mayoría científicos y políticos, fue Lettres d'un habitant de Genève, que apareció en 1802. En esta primera obra, pidió la creación de una religión de la ciencia con Isaac Newton como santo.[23]​ Hacia 1814 escribió el ensayo "Sobre la reconstrucción de la Comunidad Europea" y lo envió al Congreso de Viena. Propuso un reino europeo, basado en Francia y el Reino Unido.[24]

Estuvo relacionado con Auguste Comte, padre de la sociología. Por un largo tiempo trabajó con este, pues Saint-Simon lo contrató como secretario, junto al historiador Augustin Thierry; al parecer, la teoría de los tres estadios de Comte, surgió de aquella colaboración. En 1817, en un tratado titulado L'Industrie, comenzó a proponer sus puntos de vista socialistas, que desarrolló aún más en L'Organisateur (1819), publicación periódica en la que colaboraron Thierry y Comte. Una de las principales creencias de Saint-Simon era que el mundo debería estar conectado con canales.[23]

L'Industrie causó sensación, pero trajo pocos conversos. Un par de años más tarde, en su carrera como escritor, Saint-Simon se arruinó y se vio obligado a trabajar para ganarse la vida. Después de algunos intentos por recuperar su dinero de su antiguo socio, recibió el apoyo económico de Diard, un antiguo empleado, y pudo publicar en 1807 su segundo libro, Introduction aux travaux scientifiques du XIX siècle. Diard murió en 1810 y Saint-Simon volvió a encontrarse pobre, y esta vez también con mala salud. Fue enviado a un sanatorio en 1813, pero con la ayuda económica de sus familiares tuvo tiempo de recuperar su salud y ganar algún reconocimiento intelectual en Europa. En febrero de 1821 apareció Du système industriel y en 1823-1824 Catéchisme des industriels.[25]

Muerte y legado[editar]

El 9 de marzo de 1823, decepcionado por la falta de resultados de su escritura (esperaba que guiaran a la sociedad hacia la mejora), intentó suicidarse.[26]​ Sorprendentemente, se disparó en la cabeza seis veces sin lograrlo, perdiendo la vista en un ojo.[27]

Finalmente, muy tarde en su carrera, se vinculó con algunos discípulos ardientes. La última y más importante expresión de sus opiniones es Nouveau Christianisme (1825), que dejó inconclusa.

Murió en París el 19 de mayo de 1825 a la edad de sesenta y cuatro años. Fue enterrado en el cementerio de Père Lachaise en París, Francia.

Ideas[editar]

Henri de Saint-Simon representó un prototipo del espíritu ilustrado creativo y visionario. Puede considerarse como el primer teórico de la sociedad industrial, lo que hizo que algunos le atribuyeran el título de fundador del socialismo francés, incluso de iniciador del socialismo. Escribió una obra voluminosa, centrada en la economía. Su contexto social es el de la Revolución francesa, la revolución estadounidense y la primera industrialización. Recibió influencias de la Ilustración y el Romanticismo. Es el autor más influyente sobre los primeros socialistas, así como también pesó en los románticos, en la sociología de Auguste Comte, en John Stuart Mill e incluso en Luis Napoleón. También su eco llegará hasta Karl Marx.

Fue un intelectual plenamente inmerso en el ambiente de su época, que vivió intensamente. Friedrich Engels llegó a decir que fue junto con Hegel “la cabeza más universal de su tiempo”[28]​ y que casi todas las ideas del socialismo posterior estaban contenidas en su obra. También el positivismo está en sus escritos, pero aunque la necesidad del estudio científico de la sociedad, de la política y de la moral, fue proclamada a todos los vientos por Saint-Simon, sus propios escritos estuvieron totalmente alejados de la búsqueda científica tal y como ahora la entendemos. Identificado con el materialismo francés, Saint Simón elevó la sociedad humana y la historia trató de fundamentar la teoría del desarrollo de la historia, sujeto a leyes.[28][8]

Vivió en la riqueza y en la más absoluta de las pobrezas. Como socialista utópico (junto con Fourier y Owen) abogó por la desaparición de las clases más bajas mediante la renuncia de los privilegios de la clases altas para pasar la producción social en manos de la clase industrial.[29]​ En su opinión, los industriales, frente a los juristas y metafísicos deberán ser los encargados de terminar realmente la Revolución francesa, garantizando así la prosperidad de la agricultura, comercio e industria, en definitiva, de toda Francia.

Saint-Simon denominó "física social", “fisiología social” y "ciencia de la sociedad" al estudio de las leyes que gobiernan las sociedades, el cual defendió que tiene el mismo estatus que el resto de las ciencias naturales.[30]Émile Durkheim declaró que: "es a Saint-Simon a quien debemos, con justicia, atribuir el honor que comúnmente se atribuye a Comte".[31]​ En cuanto al positivismo, todavía embrionario en aquella época, atraía a quienes respetaban el método científico y buscaban una manera de promover el cambio social dentro del orden. Esto evitaría conflictos y la movilización de aliados incontrolables, reduciendo al mismo tiempo el contragolpe restauracionista.

El pensamiento de Saint-Simon se puede dividir en dos períodos:[32]

  1. Una fase teórica, en la que reflexiona sobre la transformación intelectual.
  2. Una fase sociológica y socialista, en la se centra en los problemas planteados por la sociedad industrial.

Sociología y positivismo[editar]

Retrato de Saint-Simon en la obra La sociologie de Durkheim, 1915.

Saint-Simon puede considerarse el primer antecedente de la sociología posterior a la Revolución Francesa. Saint-Simon propuso la construcción de un “nuevo sistema intelectual”, un pensamiento científico caracterizado por su convicción creadora, positiva y con un interés reorganizador de la sociedad.[33]​ Él rechazó la especulación filosófica acerca del orden social y fundó de una nueva ciencia que denominó "física social", “fisiología social” y "ciencia de la sociedad", la cual estudia las leyes que gobiernan las sociedades con el objetivo de “hacer entrar en la categoría de las ideas de la física los fenómenos del orden llamado moral”.[34]​ Saint-Simon defendió que ésta ciencia tiene el mismo estatus que el resto de las ciencias naturales.[30]Georges Gurvitch lo llamó el "precursor" de la sociología moderna.[8]Maxime Leroy concluía que Saint-Simon era “nuestro Descartes social”.[35]

Amigos míos, somos cuerpos orgánicos; al considerar nuestras relaciones sociales como fenómenos fisiológicos, concibí el plan que propongo, y es con argumentos extraídos del sistema que utilicé para coordinar los hechos fisiológicos que les demostraré el valor de este plan.
Saint-Simon: Cartas ginebrinas (1803)[36]

Saint-Simon publicó Physiologie socialeen en 1813, donde centró gran parte de su tiempo en la idea de que la sociedad humana podría ser salvada si los científicos formarán una asamblea internacional e influenciaran su curso. Su aquel entonces secretario, Auguste Comte, escribió en 1822 por encargo de Saint-Simon el Plan des travaux scientifiques nécessaires pour réorganiser la societé, obra Saint-Simon publicó en su Catéchisme des Industriels en y que se editó de nuevo con el título de Système de politique positive, donde sostiene la unidad de ciencia y política.[37]​ En Saint-Simón ya se encuentra el germen de los Ley de los tres estados positivistas de Comte:[8]

Sería totalmente afilosófico no admitir la útil e importante influencia ejercida por los legistas y los metafísicos para modificar el sistema feudal y teológico y para impedir que se ahogara el sistema industrial y científico en sus primeras manifestaciones... el sistema industrial y científico ha nacido y se ha desarrollado bajo el dominio del sistema feudal y teológico.
Saint-Simón: El sistema industrial[38]

El sistema filosófico y social de Comte, considerando la política como ciencia positiva y procedente de un método positivo, es una idea de origen sansimoniano. Saint-Simon la recibió además del doctor Jean Burdin, cuyo principio era: "todas las ciencias evolucionan del estado conjetural al estado positivo". La idea de crear una ciencia de los fenómenos sociales es común a Saint-Simon y Comte, que son susceptibles de ser tratados según el método positivo, método que Comte especifica en el Curso de Filosofía Positiva. El deseo de resolver la crisis europea que finalmente la Revolución francesa arrojó, es lo que une a Comte con el conde de Saint-Simon.[37]​ Sin embargo, más adelante, Comte romperá su relaciones con él, criticando su política socialista tecnocrática.[37]

Sansimonismo[editar]

Cartel publicitario de la Historia socialista de Jean Jaurès,1908. Se representan algunas figuras del socialismo, entre ellas Saint-Simon.

Las causas del cambio y progreso social para Saint-Simón son producto de las innovaciones tecnológicas y culturales.[29]​ Luego la ciencia constituye el principal motor del progreso, y este progreso proviene de la industria, que ha de organizarse íntimamente alrededor del mundo moral. Según Saint-Simón, el tránsito hacia el nuevo tipo de sociedad no es de carácter revolucionario, sino pacífico, dada que la clase industrial sólo utilizará el diálogo persuasivo para convencer el "traspaso" del poder político y de la riqueza pública a esa clase industrial.[29]

Decimos claramente ¿cuál será, en definitiva, el destino político de los industriales? Los industriales se constituirán en la primera clase de la sociedad; los más importantes de entre los industriales se encargarán, gratuitamente, de dirigir la administración de la riqueza pública: ellos serán quienes hagan la ley y quienes marcarán el rango que las otras clases ocuparán entre ellas; concederán a cada una de ellas una importancia proporcional a los servicios que cada una haga a la industria. Tal será inevitablemente, el resultado final de la actual revolución; y cuando se haga este resultado, la tranquilidad quedará completamente asegurada, la prosperidad pública avanzará con toda la rapidez posible, y la sociedad disfrutará de toda felicidad individual y colectiva a la que la naturaleza humana puede aspirar.
Saint-Simon: Catecismo político de los industriales (1824)[39]

Henri de Saint-Simon se planteó acabar con la «anarquía» capitalista sustituyéndola por un nuevo Estado dirigido por los científicos y por los «industriales» que sustituirían a los «incapaces»: curas, nobles y explotadores. Por eso su propuesta ha sido calificada como «socialismo aristocrático»[9]​, antecedente de lo que en siglo XX se llamaría tecnocracia.[10]​ De ahí también que buena parte de sus seguidores fueran banqueros, financieros, industriales, inventores, etc., algunos de los cuales desempeñaron funciones importantes en la vida económica de Francia y fuera de ella.[40]​ Esta defensa de la clase industrial se va a convertir en el primer alegato teórico a favor de una sociedad tecnocrática presidido por la igualdad de oportunidades, así como por la ausencia de poder coactivo alguno.[41]​ No obstante, Saint-Simon insiste que a él le preocupa siempre y en primer lugar «la clase más numerosa y más pobre» de la sociedad («la classe la plus nombreuse et la plus pauvre»).[4]

Saint-Simon fue de los primeros en reconocer un conflicto de clases sociales fundamental de la sociedad de su tiempo[36]​, no el que enfrentaba la «burguesía» con el «proletariado», como afirmarán otros socialistas que antecederán con sus ideas al marxismo, sino el que oponía a los «productores» o «tercera clase» —que incluía tanto a los patronos como a los obreros, «los que dirigían los trabajos productivos y los que los realizaban»— con los «ociosos» improductivos que no contribuían en nada a la riqueza y al bienestar económico de la nación, y entre los que se encontraban en primer lugar los miembros del clero y de la nobleza.[4][42]

En 1802, vieron la luz las Lettres d'un habitant de Genève à ses contemporains (Cartas ginebrinas) de Saint-Simon, donde la tesis de que «todos los hombres deben trabajar» y la idea de que el reinado del terror era el gobierno de las masas desposeídas.[4]​ Propuso además, que los científicos reemplacen a los sacerdotes en el orden social.[43]

La abolición del privilegio de nacimiento requirió un esfuerzo que rompió los lazos del antiguo sistema social y no representó un obstáculo para la reorganización de la sociedad. Pero el llamamiento que se hizo a todos los miembros de la sociedad para que cumplieran con regularidad sus deberes de deliberación no tuvo éxito. Aparte de las terribles atrocidades que resultaron de la aplicación de este principio de igualdad, como resultado natural de poner el poder en manos de los ignorantes, también terminó en la creación de una forma de gobierno totalmente impráctica, porque los gobernantes, que eran todos pagados para que se incluyera a los desposeídos, eran tan numerosos que el trabajo de los gobernados apenas alcanzaba para sustentarlos. Esto llevó a una situación absolutamente contraria a la que siempre habían querido los desposeídos, que era pagar menos impuestos.
Saint-Simon: Cartas ginebrinas (1803)[36]

Según Saint-Simon la propiedad sólo era legítima cuando se basaba en el trabajo, de lo que deducía que la sociedad moderna se apoyaba en la industria y en los «industriales». Entre 1816 y 1819 publicó, con la colaboración de Auguste Comte, el periódico L'Industrie, cuyo lema era «todo por la industria, todo para ella» porque como se decía en uno de sus números «la industria es la única garantía» de la existencia de la sociedad, «la fuente única de todas sus riquezas y de toda su prosperidad». De ahí la importancia que Saint-Simon concedía a los industriels a quienes dedicó un catecismo, el Catéchisme des industriels publicado en 1823, en el que decía que estaban formados por «tres grandes clases que se llaman los cultivadores, los fabricantes y los negociantes» y que todos «reunidos trabajan para producir o para poner al alcance de todos los miembros de la sociedad todos los medios materiales para satisfacer sus necesidades o sus gustos físicos».[44]​ En la obra Reorganización de la sociedad europea (1823) se encuentra un antecedente del europeísmo, donde Saint-Simon proponía la formación de una federación de los países europeos con la finalidad de hacer progresar las «artes de la paz».[45]

A pesar de sus inicios liberales, Saint Simón da un giro inesperado en su última etapa intelectual que lo coloca al lado contrario del liberalismo.[46]​ Concluyó que la sociedad industrial que tuviera como objetivo común del desarrollo de la producción se vería obligada a transformar la naturaleza de las relaciones sociales existentes e impugnar el principio capitalista de la propiedad privada o incluso a replantearse radicalmente el principio de la libertad.[47]​ Precediendo a Lenin[48]​, Saint-Simon declaró: "Las personas no se asocian para ser libres".[49]​ Esto es debido a que la socialización "la verdadera libertad habrá de ser entendida en relación con un mayor desarrollo de las posibilidades materiales e intelectuales", haciendo que el individuo se subordine a las necesidades del sistema.[50]​ Saint-Simon trasladó el problema de la lucha por la libertad a "una fase histórica anterior, en la que el mantenimiento de la misma surgía ante la necesidad de oponerse a los poderes «arbitrarios» establecidos".[51]

Saint-Simon, uno de los primeros en estudiar la industrialización, la ve positivamente (abundancia) y cree que puede traer un nuevo modelo social. La función del Estado sería precisamente la de facilitar esta transformación. Debe existir la propiedad privada, pero solo si esta es merecida. Es necesaria además la planificación económica para evitar que la producción industrial se rija por otros cauces que no sean la utilidad pública de los bienes producidos. Sólo alcanzará su verdadera libertad cuando se llegue a la etapa de la "cooperación" entre trabajadores e industriales. Entonces, la explotación desaparecerá y se establecerá la organización científica e industrial de la sociedad socialista y antiautoritaria que garantizará la igualdad y la libertad de todos los miembros y confiará las poderes y gestión de ella a la clase industrial.[52]

Para completar su proyecto propuso en la Reorganización de la sociedad europea (1823) —una obra escrita en colaboración con Augustin Thierry— la formación de una federación de los países europeos que hiciera progresar las «artes de la paz», es decir, la ciencia y la industria, los instrumentos del progreso económico y social.[45]

La síntesis final de sus ideas la expuso en Le Nouveau christianisme (El nuevo cristianismo), obra publicada en 1825, el año de su muerte, y la que, según Marx, sería la que permitiría considerar a Saint-Simon como socialista ya que presentaba la emancipación de la clase obrera «como la meta final de sus aspiraciones», mientras que sus obras anteriores eran en realidad «una simple glorificación de la moderna sociedad burguesa frente a la sociedad feudal, o sea, de los industriales y banqueros contra los mariscales y los fabricantes jurídicos de leyes de la época napoleónica».[53]​ En esta obra Saint-Simon proponía dar un sentido «social» al cristianismo para que sirviera de fundamento ideológico y moral que suplantaría gradualmente el espíritu predominante de egoísmo y antagonismo en la sociedad a la nueva sociedad industrial de la que habrían sido expulsados los «ociosos». «La gran meta terrena de los cristianos, que deben proponerse para obtener la vida eterna, es mejorar lo más rápidamente posible la existencia moral y física de la clase más pobre», escribió.[1][54]

Feudalismo y aristocracia[editar]

En oposición al sistema feudal y militar, cuyo aspecto anterior se había visto reforzado por la restauración, defendía una forma de socialismo tecnocrático, un arreglo por el cual los jefes industriales debían controlar la sociedad, similar a los filósofos reyes de Platón (sofocracia).[55]​ En lugar de la iglesia medieval, la dirección espiritual de la sociedad debería recaer en los hombres de ciencia. Los hombres que están capacitados para organizar la sociedad para el trabajo productivo tienen derecho a gobernarla. El conflicto entre trabajo y capital enfatizado por el socialismo posterior no está presente en la obra de Saint-Simon, pero se supone que los jefes industriales, a quienes recae el control de la producción, gobernarán en interés de la sociedad. Posteriormente, la causa de los pobres recibe una mayor atención hasta que, en su obra más importante, Nouveau Christianisme (El nuevo cristianismo) , adquiere la forma de una religión. Este desarrollo de sus ideas ocasionó su última pelea con Comte.

Puntos de vista religiosos[editar]

Antes de la publicación del Nouveau Christianisme, Saint-Simon no se había preocupado por la teología. En esta obra parte de la fe en Dios, y su objeto en el tratado es reducir el cristianismo a sus elementos simples y esenciales. Lo hace eliminándolo de los dogmas y otras excrecencias y defectos que, según él, reunieron en torno a los católicos y protestantes formas de ella. Propone como fórmula integral del nuevo cristianismo este precepto: "Toda la sociedad debe esforzarse por mejorar la existencia moral y física de la clase más pobre; la sociedad debe organizarse de la manera mejor adaptada para lograr este fin."  Este principio se convirtió en la consigna de toda la escuela de pensamiento Saint-Simon.

Influencias[editar]

Retrato de Auguste Comte, alumno de Saint-Simon, por Louis Jules Etex.

Las ideas de Saint-Simon han sido influyentes durante el siglo XIX en Francia y en Europa. Tienen la particularidad de haber influido más o menos fuertemente en corrientes ideológicas muy variadas, que van desde el socialismo, el socialismo utópico, el materialismo al positivismo, el liberalismo, etc.

  • Augustin Thierry, historiador, fue secretario de Saint-Simon desde 1814 hasta 1817.
  • Auguste Comte, politécnico (destituido en 1816), filósofo, fue también secretario de Saint-Simon de 1817 a 1824; Auguste Comte comenzó a elaborar su ley de los tres fases positivistas con Saint-Simon (fase teológica, metafísica y positiva).
  • Prosper Enfantin, politécnico, retomó y amplió la doctrina saintsimoniana. Enfantin era de tendencia liberal. Se aireó doctrina en empresas mediáticas de ferrocarriles Enfantin fue el primer director de la Compagnie du chemin de fer Paris-Lyon-Méditerranée. Saint-Amand Bazard fue más una tendencia que uno podría entender como (pre) socialista. En 1826 había comenzado a crecer un movimiento que apoyaba sus ideas y, a finales de 1828, los sansimonistas celebraban reuniones en París y en muchas ciudades de la provincia. La revolución de 1830 trajo una nueva libertad a los reformadores socialistas. Los sansimonianos abogaron (entre otras cosas) la abolición del derecho a la herencia, la redistribución de la riqueza y emancipación de la mujer.[1][56]​ En este grupo se encontraban también mujeres como: Angélique Arnaud, Caroline Simon y Claire Démar.[57][58]
  • Benjamin Olinde Rodrigues, fue un matemático francés y uno de los principales referentes del movimiento sansimoniano.
  • Napoleón III, en su obra Extinction du paupérisme y luego en su obra política se inspiró en las ideas saint-simonianas (política social, desarrollo de los ferrocarriles, política árabe de Francia). Napoleón III tuvo como asesor económico a Michel Chevalier, conocido por sus ideas saint-simonianas.
  • Los tecnócratas tienen fama de ser fieles a una tradición saint-simoniana, especialmente encarnada por el Grupo X-Crise en 1931.
  • Karl Marx retomó algunas de las ideas de Saint-Simon en sus teorías materialistas[8]​ y su optimismo científico. Según Engels, para Marx, al igual que Saint-Simon, "la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria."[59]
  • Algunos decembristas conocían sus ideas, incluido Mikhail Lounin.

Véase también[editar]

Obras[editar]

  • Lettres d'un habitant de Genève à ses contemporains (1803) “Cartas Ginebrinas”
  • La physiologie social (1813)
  • Mémoire sur le science de l'homme (1813-1816) “Memorias acerca de la ciencia del hombre”
  • Vues sur la propriété et la législation (1814)
  • L'Industrie (1816-1817)
  • Le Politique (1819)
  • L'Organisateur (1819-1820)
  • “Trabajo sobre la gravitación universal” (1821-22)
  • Du système industrie (1821) “El sistema industrial”
  • Le Catéchisme des industriels (1823-24) “El catecismo de los industriales”, con partes debidas a su secretario Auguste Comte.
  • Nouveau Christianisme (1825) “El nuevo cristianismo”

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g «Saint-Simon, Claude Henri de Rouvroy, Comte de». Encyclopædia Britannica. Volume 24. 1911. Consultado el 29 de septiembre de 2020. 
  2. Bravo, 1976, pp. 96-97. "La figura de Saint-Simon fue determinante para la historia del socialismo. Muchas de sus ideas se consolidaron en los años posteriores a su muerte en todo el mundo, gracias sobre todo a la enseñanza predicada y difundida por la secta que tomó su nombre, la escuela sansimoniana. En particular, pueden recordarse algunos conceptos que, debatidos después, tienen un concreto origen en sus obras: en primer lugar, el del nuevo' y auténtico cristianismo; después lo siguen: la idea del progreso; su obra sobre la formación de la nueva intelligentzia, de la tecnocracia, de las 'capacidades'; sus tesis sobre el desarrollo económico, primordial para la evolución -incluso ética- de la sociedad; y, por último, los temas de las divisiones de clase (e incluso el interclasismo) y del trabajo y los trabajadores, base de la nueva construcción social".
  3. Keith Taylor (ed, tr.). Henri de Saint Simon, 1760-1825: Selected writings on science, industry and social organization. New York, USA: Holmes and Meier Publishers, Inc, 1975. pp. 158–161.
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  7. Ravela, Pedro; Cardoner, Magdalena (2020). «2. Reescritura y trabajo corporativo». Transformando las prácticas de evaluación a través del trabajo colaborativo. Grupo Magro. ISBN 978-9974-8776-1-0. Consultado el 28 de agosto de 2020. 
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  10. a b Bravo, 1976, pp. 88-89. "No fue un utopista, al contrario de Fourier, que a veces hizo concesiones a una representación utópica de la sociedad. Su visión del futuro ofreció incluso un análisis típicamente antiutópico, basado en la ciencia, que pretendía dar un encuadre industrial a toda la construcción social, y que hoy podría ser tachado de visión tecnocrática"
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Bibliografía[editar]

Obras de Saint-Simon[editar]

Sobre Saint-Simon[editar]

Enlaces externos[editar]