Español chileno

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Mapa esquemático donde se representan, sin sus variantes regionales, los tres dialectos del idioma español presentes en la mitad austral de América del Sur, según una de las teorías.[1] Se advierten las mixturas entre el español chileno —en color pardo—, el español rioplatense o argentino —en color fucsia—, y el español andino o hablas de las tierras altas —en color amarillo—.

El español de Chile,[2] castellano chileno o dialecto chileno[3] es una variante del español propia de dicho país, que presenta ciertas diferencias a lo largo de su área de distribución geográfica y entre las distintas clases sociales[cita requerida]. El español es el idioma oficial de facto y la lengua administrativa del país,[n 1] donde también recibe el nombre de «castellano»,[4] y hablado por el 99,3 % de los chilenos[5] —los otros dialectos del castellano que se hablan en el territorio chileno, aunque en menor medida, son el español andino y el español chilote—.[6] El español de Chile suele considerarse una unidad independiente en los estudios para establecer las zonas dialectales americanas.[1] [7]

Pese a que en el ámbito doméstico se registran simultáneamente casi todas las particularidades que se describen más adelante, en situaciones formales las diferencias con el español estándar son menores y suelen restringirse a la pronunciación y al léxico.

En zonas limítrofes de Argentina con Chile, se puede escuchar a los habitantes expresarse hablando con una pronunciación y entonación similares a las del español chileno y utilizando algunas palabras de él; sin embargo, pese a las semejanzas, el uso del idioma, gran parte del léxico y las estructuras utilizadas corresponden totalmente al español rioplatense. Esta situación se registra principalmente en las zonas argentinas de Cuyo, particularmente en la ciudad de Mendoza, y, en menor medida, también en la Patagonia argentina, donde existe una especie de fusión con el español hablado en la Patagonia chilena.

Antecedentes[editar]

No es aceptada generalmente la teoría del origen andaluz de los dialectos hispanoamericanos.[8] [9] Rodolfo Oroz, miembro de la Academia Chilena de la Lengua, señala que varios autores rechazan tal supuesto, ya que no es comprobable un predominio decisivo de la procedencia andaluza de los colonizadores españoles. Sin embargo, un cierto prestigio del dialecto andaluz entre los peninsulares reclutados en los puertos de Andalucía podría asistir a dar una explicación más veraz de la proximidad de los dialectos de América con el habla andaluza.[9]

El habla chilena no estuvo más expuesta a un dialecto específico del castellano peninsular que otros países de Hispanoamérica y es por ello que se encuentran similitudes con otros dialectos de regiones sumamente distantes, como el español canario, aunque mantiene mayor parecido con variantes regionales, como la rioplatense.

Pronunciación[editar]

S aspiration in Spanish.png
Yeismo-en-America.png
Áreas del dominio del español que presentan aspiración de /-s/ postvocálica y yeísmo.
  • La entonación del español chileno es reconocida en el mundo hispanohablante por ser muy rápida y con tonalidades que ascienden y descienden en su habla, especialmente en Santiago y sus alrededores. Dicha entonación puede ser menos fuerte en ciertas zonas del norte del país y más pronunciada en zonas sureñas.[cita requerida]
  • Una de las principales características es la aspiración del fonema /s/ cuando está al final de una sílaba. Por ejemplo, «estas manos» se pronuncia ['eh.tah 'mã.noh ].[7] La aspiración, evitada a veces en el habla formal, tiene un sonido como en la mitad sur de España.
  • Al igual que en toda Hispanoamérica, no se hace distinción entre los sonidos de s (/s/) y z (/θ/) (seseo): se pronuncia como /s/ en todos los casos, lo que produce algunos homófonos («casa - caza», «cima - sima», «cocer - coser», por ejemplo).
  • No se hace distinción entre ll (/ʎ/) e y (/ʝ/) (yeísmo). La primera, pronunciada en su forma estándar de consonante aproximante lateral palatal, /ʎ/, sólo aparece en un número muy reducido de hablantes bilingües (las lenguas autóctonas aimara, mapudungun y quechua cuentan con este fonema) y entre personas de edad avanzada de la provincia de Ñuble. En el resto del país se ha neutralizado la diferencia entre ambos fonemas, y la realización más frecuente es la de una fricativa central palatal sonora [j], lo que produce algunos homófonos («baya - valla - vaya», «calló - cayó», «aya - halla - haya», «holló - oyó», por ejemplo). Entre las otras realizaciones encontradas, abunda la de una palatal central sonora muy abierta [ʝ], encontrada en todo Chile, pero más frecuente en el norte del país.[10]
  • En el lenguaje coloquial, al igual que en la mitad sur de España y otras de las llamadas "hablas de las tierras bajas", la «-d-» intervocálica, sobre todo en las terminaciones «-ado, -ada» puede elidirse:[7] «salado» se dice [sa'la.ð̞o] o [sa'la.o] y «salada», [sa'la.ð̞a] o [sa'la:].
  • Ante los diptongos /wa/ y /we/, ocurre una prótesis de [ɣ] (fricativa velar sonora), por ejemplo: «huaso», ['ɣwa.so] ('guaso'), «huevo», ['ɣwe.β̞o] ('güevo').
  • El grupo «tr-» se pronuncia como una postalveolar retrofleja áfona [t͡ɹ̝̥], sonido que se considera inculto, pero que a principios del siglo XXI ya se registra en amplios sectores de la sociedad.[7] Lingüistas como Rodolfo Lenz postulaban que este rasgo se debía a la interferencia del mapudungun, que tiene este sonido como un fonema aparte; sin embargo, la teoría en boga, defendida por Amado Alonso en tiempos de Lenz, afirma que se trataría de un fenómeno no propio, ya que se puede encontrar también en el español paraguayo y, menos estridentemente, en el español andino, español costarricense y español mexicano.[11]
  • Las plosivas y fricativas velares áfonas y sonoras (/k/, /g/, /x/ y /ɣ/) se transforman en plosivas y fricativas palatales áfonas y sonoras ([c], [ɟ], [ç] y [ʝ], respectivamente) delante de e e i: «queso», ['ce.so], «guitarra», [ɟi't̪a.ɹa], «jefe», ['çe.fe], «mi guitarra», [mi.ʝi't̪a.ɹa]. En este último caso, la g intervocálica en las sílabas gue y gui, al pronunciarse fuertemente con el paladar, se parece mucho a la y común castellana.[12]
  • Realización fricativa, [ʃ], del fonema africado postalveolar sordo, /t̠͡ʃ/, «ch», pronunciado como «sh». Ocurre generalmente en los estratos menos educados de la población y en zonas rurales de todo el país de forma general y está fuertemente estigmatizado.[7] Por un fenómeno de ultracorrección, para evitar el poco prestigioso [ʃ], hay quien la pronuncia como una africada con cierre prolongado [tt͡ʃ].[13] Se evita el sonido fricativo incluso al pronunciar palabras originadas en otras lenguas donde la pronunciación correcta es [ʃ]. Por ejemplo, muchas personas dicen «suchi» (sut̠͡ʃi) por «sushi» (suʃi), para no ser clasificado como pronunciadores de [ʃ] y evitar el estigma asociado, cuando en realidad están produciendo el efecto contrario. El mismo estigma se traslada al pronunciar en otros idiomas, como el inglés «show» o el francés «Michelle».[14]
  • Aparte de [b] y [β̞], el fonema /b/ tiene un alófono fricativo labiodental sonoro [v], según se ha registrado en el habla de Concepción, cuya existencia ha sido negada en el idioma español.[15]

Sintaxis y gramática[editar]

Características[editar]

  • Un rasgo común a la mayoría de las variedades actuales del español es el escaso uso de las conjugaciones en futuro, reemplazadas por la construcción perifrástica «ir a + verbo en infinitivo». Por ejemplo, una frase como «iré al cine mañana» se reemplaza por «voy (a ir) al cine mañana». Las conjugaciones en futuro imperfecto se usan para indicar una duda o conjetura: «¿será ésa la micro que nos sirve?» o «ahí viene el Martín con una mochila: me pregunto si traerá lo que le encargué».
  • Como en toda Hispanoamérica, el pronombre de segunda persona plural es «ustedes», acompañado por las conjugaciones en tercera persona plural: «Ustedes saben lo que podría pasar».
  • Repetición innecesaria de los pronombres personales me, te y se y los pronombres clíticos lo(s) y la(s), antes y después del verbo: me voy a irme, te las voy a dártelas, se va a caerse y lo(s) vine a buscarlo(s) / la(s) vine a buscarla(s). Este modo de hablar es considerado propio de personas con escasa educación formal.
  • El queísmo es socialmente aceptado y se usa en los medios de comunicación mientras que el dequeísmo es socialmente evitado.
  • En el habla popular, las conjugaciones del modo imperativo de un pequeño número de verbos tienden a ser homogéneas y coincidir con la tercera persona singular de indicativo —el imperativo de «poner» se dice «pon» o «pone», el de «hacer», «haz» o «hace», y el de «salir», «sal» o «sale»—. Un caso particular, común a todos los hablantes del castellano de Chile, ocurre con el verbo «ir», cuyo imperativo es «anda» y no «ve» (el imperativo «ve» se reserva para el verbo «ver»: ve la hora). Por ejemplo: «ándate de aquí».
  • Otra característica que cabe destacar es la poca utilización del posesivo nuestro(a), que se suele reemplazar por de nosotros. Por ejemplo: «ándate a la casa de nosotros», en vez de «vete a nuestra casa».[cita requerida]

Voseo[editar]

Antecedentes y características[editar]

     Voseo generalizado de forma oral y escrita     Voseo oral generalizado     Voseo coexistente con el tuteo y/o voseo regional desprestigiado     Países hispanohablantes sin voseo

El voseo en Chile era generalizado hasta que Andrés Bello, rector de la Universidad de Chile, condenó su empleo y llevó a cabo una campaña normativa en favor del tuteo. Desde entonces, el sistema educativo lo ha ignorado y ha colaborado para su progresiva extinción.[16] Sin embargo, el voseo continuó siendo norma rural o subestándar y parte del registro informal —o incluso vulgar con el empleo del voseo pronominal,[17] considerado mucho más cargado, despectivo o marcado que el voseo verbal—, cuyo uso se ha extendido entre personas de todas las edades y en diversas capas sociales.

Pese a originarse en la conjugación formal del voseo reverencial («cantái» por «cantáis», «corrís» por «corréis», «partís» por «partís», donde se usan desinencias de la segunda persona singular «vos»; «cantábai» por «cantabais», «corríai» por «corríais», «partíai» por «partíais», donde se usan desinencias de la segunda persona plural «vosotros»),[17] el voseo verbal ha evolucionado para usarse en el tratamiento informal. En el lenguaje coloquial chileno, con diferencias de acuerdo al estrato social y a la zona del país, la forma de tratamiento para la segunda persona singular fluctúa entre «tú» y «vos» con el uso de conjugaciones verbales especiales y la correspondiente aspiración o pérdida del fonema /s/; sin embargo, lo más frecuente es que se combinen el pronombre «tú» con el voseo verbal.[16] [17] Lo anterior se debe a que en el registro formal el pronombre «tú» es usado con las conjugaciones comunes del tuteo;[17] en cambio, si existe familiaridad, entonces se combina con las conjugaciones del voseo chileno, mientras que el pronombre «vos» se utiliza en un contexto de mucha familiaridad o para mostrar desdén —el pronombre «usted» se reserva en el registro formal a las relaciones de mayor respeto o distancia—.

Las conjugaciones del voseo verbal de Chile —donde si la desinencia verbal termina en «-áis», se vuelve «-ái»; si otra termina en «-éis», se monoptonga en «-ís»; mientras que aquella que termina en «-ís» se conserva, a lo que debe añadirse la correspondiente aspiración del fonema /s/—[18] son diferentes a las del voseo más extendido en Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Colombia y Centroamérica y se asemejan más a las del español del Estado Zulia en Venezuela. Además, no se restringe tan sólo al presente de indicativo; de hecho, se trata de la variante en que el uso del voseo verbal está más distribuido por los distintos modos y tiempos verbales, si bien es la única donde el voseo en modo imperativo sólo se da de forma marginal.[17]

El verbo «ser» se conjuga en esta forma como «soi», pues procede del voseo reverencial «vos sois», aunque también puede conjugarse «erís».

Flexión verbal[editar]

En la tabla que se detalla a continuación, se presenta una comparación entre los diferentes modos de conjugar verbos en voseo (reverencial, chileno e internacional) y tuteo:

Forma de tratamiento Modo indicativo Modo subjuntivo
Presente Pretérito imperfecto Condicional Presente Pretérito imperfecto
Voseo (reverencial) camináis
traéis
vivís
caminabais
traíais
vivíais
caminaríais
traeríais
viviríais
caminéis
traigáis
viváis
caminarais
trajerais
vivierais
Voseo (chileno) caminái
traís
vivís
caminábai
traíai
vivíai
caminaríai
traeríai
viviríai
caminís
traigái
vivái
caminarai
trajerai
vivierai
Voseo (internacional) caminás
traés
vivís
caminabas
traías
vivías
caminarías
traerías
vivirías
caminés*
traigás*
vivás*
caminaras
trajeras
vivieras
Tuteo caminas
traes
vives
camines
traigas
vivas

* El rioplatense prefiere las formas del tuteo (camines, traigas, vivas).

Léxico[editar]

Palabras comunes en el lenguaje coloquial chileno[editar]

Panfleto dirigido a los jóvenes durante el plebiscito de 1988: «NO te pesco cachái» (equivalente a «NO te hago caso, ¿entiendes?»).

Términos característicos del español chileno coloquial son:

  • altiro[19] [20] o al tiro, que quiere decir «inmediatamente» o «pronto».
  • ¿cachái?, forma del verbo «cachar», probablemente del verbo inglés to catch[21] —sin embargo, los estudiosos de la evolución histórica del español en Chile lo suelen asociar a una degeneración del vocablo en desuso «catar»—, expresión más frecuentemente usada por la juventud con el significado de «¿comprendes?», «¿entiendes?» o «¿ves?».
  • de repente, locución propia del español, pero que en Chile adopta también el significado de «a veces» y —al igual que en otros países como Uruguay y Venezuela[22] de «posiblemente».
  • denante (del latín de in ante)[23] o denantes (de denante con la s de detrás)[24] (también en denantes, considerado vulgar),[19] término desusado en otros países que quiere decir «antes», «hace un momento».
  • fome,[25] voz que quiere decir «aburrido» o «sin gracia».
  • huevón[26] (coloquialmente pronunciada güeón), coloquialismo que suele ser usado como peyorativo o como sinónimo de persona. Este término es un peyorativo y palabrota, que literalmente denota a un «hombre que tiene los testículos (huevas o «cocos») grandes o hinchados». En un principio, era un término despectivo para calificar a alguien de «poco inteligente», pero se ha convertido en una palabra con multiplicidad de connotaciones y significados, dependiendo del contexto y la prosodia: abarca desde una manera cariñosa de tratar a los amigos hasta un insulto a las capacidades intelectuales de alguien, aunque en algunos hablantes es sólo una muletilla. De esta palabra provienen huevada y huevear, también con multiplicidad de significados. Un ejemplo es que, en vez de decir «Mira eso», se diga: «Cacha esa hueá», o con personas: «Ese tipo habla tonterías» se diga: «Ese hueón habla puras hueás». Puesto que la palabra huevón ha perdido parte de su carácter despectivo, ha entrado en uso la derivación ahueonao, que se usa en vez de estúpido, idiota, poco atento, e inoportuno. Ejemplo: «Tienes que ser bien ahuevonado para pintar el auto de color rosado» o, como se diría, «Tení' que ser harto ahueonao pa' pintar el auto rosa'o po'».
  • pues (monoptongada y pronunciada con la aspiración o pérdida del fonema /s/ poh o po' ), coloquialismo usado al final de una frase para enfatizar la idea. En el caso de este término, además de Chile, es solamente en el dialecto andaluz en donde se pronuncia de una manera muy similar («po'»), o también de una manera más o menos abierta (también se dice «pué'»), pero no se utiliza como coletilla final de la frase, sino como sustituto de la palabra original 'pues'.
  • Aunque no es una palabra coloquial, es mayoritario el uso del término etimológico Antártica (del adjetivo latino antarcticus, y este a su vez del griego ανταρκτικως «antarktikos», 'opuesto al Ártico') por sobre Antártida para designar ese continente.[27]

Préstamos léxicos[editar]

Origen[editar]

Esta variante ha recibido aportes mayormente de tres fuentes distintas:

Préstamos léxicos de origen quechua[editar]

La siguiente lista ilustra el gran número de palabras —excluyendo aquellas que se refieren a comidas típicas, a plantas y a animales endémicos— de uso cotidiano o rural de origen quechua sureño:

  • chala: zapato rústico que deja partes del pie al descubierto.
  • champa: pedazo de pasto o hierbas, también cantidad considerable de pelo.
  • chasca, chasquilla (< ch'aska, pelo desarreglado): flequillo.
  • chaucha: antigua moneda de escaso valor, dinero escaso.
  • chaya (< chaya, llegada): confeti.
  • chicote: correa usada para azuzar al ganado.
  • chupalla: sombrero artesanal de paja (achupalla) usado por los huasos.
  • cocaví (< qukawi): colación ligera para viaje.
  • concho (< qunchu): sedimento al fondo de un recipiente; último hijo de una pareja o muy menor a los demás.
  • coronta (< qurunta): el zuro o marlo de la mazorca.
  • encachar (< k'acha, bonito, también se transforma en verbo): embellecer; hacer bonito, atractivo.
  • guagua (< wawa, hijo): niño pequeño, bebé, lactante, sin distinción del sexo.
  • guaraca (< warak'a, honda): cuerda que se enrolla al trompo o peón, zumbel.
  • huasca (< waska, cuerda): correa usada para azuzar al ganado.
  • huincha: tira delgada de algún material flexible. Originalmente cuerda de un largo estandarizado, usada para medir (también usado en Argentina).
  • llevar al apa (< apay, llevar): cargar a alguien en la espalda.
  • nanay (en quechua, dolor): caricia para calmar el dolor.
  • ñeque (< ñiq'iy, músculo): energía, fuerza, vigor.
  • pita: cuerda, soga.
  • pitearse una cosa (< pit'ay, romper algo en forma brusca, como se corta una cuerda tensa o un palo seco): romper una cosa.
  • poto (< putu < mochica poto, testículo):[29] nalga
  • pucho (< quechua puchu, sobrante): originalmente referido a la colilla del cigarrillo y, por extensión, cigarrillo.
  • taita (< tayta): padre (usado en zonas rurales).

Préstamos léxicos de origen mapuche[editar]

En la vigesimosegunda edición del Diccionario de la lengua española (DRAE), se cuentan 302 términos de origen mapuche que abarcan distintos campos semánticos.[30] Algunas palabras —excluyendo aquellas que se refieren a comidas típicas, a plantas y a animales endémicos— comúnmente usadas de origen mapuche son:

  • apercancar[se] (<perkan):[31] llenar la ropa de hongos; ponerse la ropa amarillenta y de mal olor.
  • cahuín (< kawiñ, banquete con ocasión de rogativas; fiesta, a veces enredada con borracheras):[32] [33] ha tomado el sentido de un chisme, un enredo de «dimes y diretes» o, también, una fiesta algo clandestina o una batahola.
  • chalcha, charcha (< chalcha, papada): papada, capa de grasa subcutánea que cuelga; cosa de mala calidad.[34] [35]
  • chamanto (< chamall, manta de lana):[33] manta de dos caras finamente tejida.
  • chape (< chape, trenza, trapel, trenzado, o trapelün, amarrar):[32] [33] trenza.[36]
  • cuncuna (< kungkuna, oruga):[37] oruga.
  • curiche (< kurü, negro, y che, gente): persona de piel oscura o negra.
  • funa (< funa, podrido, o funan, pudrirse):[33] ruina, lo que arruina o echa algo a perder.
  • guarén (< waren):[32] rata noruega.
  • guata (< wata o watra): estómago, vientre.[38]
  • huifa (< wifilün, contonearse con elegancia, sensualidad y donaire):[32] interjección para expresar alegría.
  • laucha (< lawcha o llawcha): ratón.[39]
  • malón (< malon, saqueo):[32] el ataque sorpresivo de los mapuches con propósitos de saqueo y, por analogía durante el siglo XX, la fiesta en que los invitados llegaban de sorpresa a la casa del anfitrión con bebidas y comestibles.
  • pichintún (< pichi o pichin, pequeño, poco):[32] un poco.
  • pichiruchi (< pichi o pichin, pequeño, poco; rumen, ser delgado, y che, gente):[32] [33] gente diminuta; algo despreciable, insignificante.
  • pilcha (< pelcha, montón de varias cosas; pülcha o pülta, arruga): ropa, vestimenta, vestuario pobre o en mal estado.[40]
  • piñén (< pigen o piñeñ):[41] asperezas de la piel al restregarla; mugre, suciedad.
  • pololo (< pülulun, revolotear como mosca, o pololo):[41] novio;[42] nombre común dado a varios coleópteros (Astylus trifasciatus, Golofa minutus, Hylamorpha elegans, o Sulcipalpus elegans, Ligyrus villous y Oogenius virens),[42] trabajo ocasional o temporal.
  • puelche (< puel, este, che, gente):[43] viento cálido que baja desde la cordillera de los Andes a la depresión intermedia.
  • quiltro (< kültru, kültro o kiltro; originalmente: perro pequeño a mediano y lanudo, con los ojos tapados por el pelo; una de las dos razas de perros autóctonos):[41] [44] [45] perro mestizo, perro callejero.
  • ruca (< ruka):[46] En mapudungun el término alude a cualquier vivienda, mientras que en castellano se usa para denotar la casa tradicional mapuche; además, se emplea en Chile para ciertas viviendas precarias.
  • trapicarse (< trapi, ají; es decir atorarse con saliva como si tuviera ají):[32] [33] atorarse con saliva o con comida.

Préstamos léxicos de origen no hispano[editar]

Hay expresiones de origen europeo no hispano y algunos términos provenientes del inglés británico, que fueron arraigándose poco a poco en el vocabulario chileno con la llegada de los inmigrantes europeos no españoles y con la influencia de la televisión:[28]

  • afiche (< francés affiche): cartel.
  • bifé (< francés buffet, banco [para sentarse], taburete, aparador):[47] aparador o gabinete, mueble con cajones.
  • bistec (< inglés beefsteak: beef, carne de res, steak, filete): filete de carne de vaca, ternera o buey.
  • budín (< inglés pudding).
  • chao (< italiano ciao, hola, adiós [informal]): adiós.
  • chomba (< inglés jumper, jersey):[41] suéter (< inglés sweater).
  • chucrut (< francés choucroute < alsaciano sürkrüt < alemán sauerkraut: sauer, ácido, agrio; Kraut, col o repollo).
  • chutear (< inglés to shoot, disparar, lanzar, tirar): disparar (usado en el fútbol).
  • closet (< inglés < francés < latín clausum, cerrado): armario, ropero, guardarropa, placard o placar.
  • confort (de la marca de un papel higiénico, < francés confort < inglés comfort, comodidad): papel higiénico, papel sanitario o papel toilette.
  • école, école cua (< italiano eccole qua, acá están, aquí están): tal cual, exacto; así es, claro.
  • futre (< francés foutre): acomodado, bien vestido, lechuguino, «cuico».[19]
  • hacer zapping (< inglés to zap [coloquial o informal], borrar, eliminar, suprimir [en computación e informática]; cargarse a, destruir, liquidar).
  • huaipe o guaipe (< inglés to wipe, limpiar o secar): tela desmenuzada en fibras usada en talleres mecánicos como absorbente, estopa.
  • jaibón (< inglés high, alto, elevado; born, nacido):[48] nacido en noble cuna o aristócrata; cuico, cursi, encumbrado, esnob, pituco, siútico.
  • jeep (léase yip; de la marca registrada por la empresa estadounidense Willys MB de vehículos todo terreno Jeep).
  • kuchen (< alemán; léase cujen): una especie de tartaleta de frutas.
  • living (< inglés living room, sala de estar): cuarto de estar, sala de estar, salón.
  • lobear (< inglés to lobby): cabildear, ejercer presión para obtener algo; instar, presionar.
  • lobby (< inglés lobby < latín medieval laubia o lobia < antiguo alto alemán louba, entrada, salón, tejado):[49] vestíbulo, foyer.
  • lumpen (< alemán Lumpenproletariat): población urbana marginal.
  • luquear (< inglés to look, mirar): echar una mirada, un vistazo.
  • marketing (< inglés market < antiguo francés normando market < antiguo francés marchiet < latín mercatus, comercio, mercado):[50] márquetin, mercadotecnia, mercadeo.
  • marraqueta (< francés (Marraquette, apellido de los inmigrantes franceses que la habrían inventado), llamado también «pan batido» en Antofagasta, Valparaíso y otras regiones, y «pan francés» en La Serena, Talca, Concepción y Temuco.[cita requerida]
  • overol (< inglés overalls, pantalón con peto [Estados Unidos], pantalón con mangas [Gran Bretaña]): mameluco, mono, overol.
  • panqueque (< inglés pancake, masa dulce o salada).
  • parka (< inglés < aleutiano < ruso, una chaqueta hecha de piel < samoyedo).[51]
  • ponche (< inglés punch < hindi pãč, cinco —número original de sus ingredientes—).[52]
  • queque (< inglés sponge cake): bizcochuelo.
  • ranking (< inglés ranking, clasificación, escalafón, lista, orden o tabla clasificatoria, del verbo to rank, clasificar, poner cosas en un orden determinado).[53]
  • rating (< inglés rating, índice de audiencia [en radio y televisión]): cuota de pantalla.
  • récord (< inglés record, testimonio escrito de algún evento, mejor logro en deportes).[54]
  • rosbif (< inglés roast, asado, beef, carne de res).
  • short (< inglés shorts o short trousers, pantalones cortos): pantalón corto, pantaloncillo.
  • strudel (< alemán): postre típico tradicional de las cocinas alemana y austriaca.
  • tic (< inglés tic < francés tic douloureux, tirón o movimiento nervioso doloroso).[55]
  • vestón (< francés veston < veste): chaqueta.[3]

Préstamos léxicos de origen cuestionado[editar]

  • achunchar (< mapudungun chuchu o chunchu, especie de búho que se encoge cuando se le enfrenta;[32] o < aimara o quechua ch'unchu, plumaje[56] [57] ): avergonzar, turbar.
  • aguaitar (< catalán aguaitar (< árabe), observar, asomarse, vigilar; o < inglés to wait, esperar): espiar, mirar, vigilar.
  • cachar (< inglés to catch,[21] 'agarrar, asir, atrapar, coger, comprender, pescar, pillar, tomar'; sin embargo, los estudiosos de la evolución histórica del español en Chile lo suelen asociar a una degeneración del vocablo en desuso «catar» o «catear», 'buscar, descubrir'):[19] expresión chilena característica, más frecuentemente usada por la juventud, que significa «¿captas?», «¿entiendes?» o «¿ves?».
  • poncho (< mapudungun pontro, frazada, tela de lana;[19] [33] [58] [59] o < quechua punchu; o < español «poncho», frazadilla[60] ).
  • suche (< alemán suchen, buscar; o < quechua suchiy,[61] enviar presentes, encargar a alguien una encomienda para que la entregue a otro): empleado de última categoría.
  • tincar (< inglés to think, creer, pensar; o < quechua t'inkay[62] [63] ): intuir, presentir, tener una corazonada; dar la impresión, parecer.

Otras particularidades[editar]

En Chile, al igual que en otros países, por lo general, no se cambia la composición de una palabra ya determinada por uso y no es afectada en el uso cotidiano por la sintaxis o gramática; sin embargo, una parte de la jerga jovial suele hacerse similar al argot francés coloquial de los jóvenes o al lunfardo rioplatense. Se da, sobre todo en el área metropolitana de Santiago, donde, en casos como los de las palabras para denominar el metro y la micro, dos medios de transporte en Chile, se invierten las sílabas de cada palabra dando origen a «trome» y «cromi». Este tipo de modificación se utiliza en la jerga informal como imitación burlesca de la jerga hablada por los delincuentes, conocida como «coa», posiblemente derivada de, y equivalente a, el vesre, en la que se invierten las sílabas de muchas palabras, por ej: «broca cochi» es «cabro chico» (niño).

Aunque es poco frecuente, también se practica el «rimbombeo» de las palabras para darle más interés a una frase, por ejemplo «caracho» por «cara» y «tontorrón» por «tonto».

Existen palabras que tienen relación con hechos relevantes en la historia del país, tales como «condoro» (relacionado al personaje de historietas Condorito) y «clotear» (haciendo referencia a Clotario Blest, dirigente sindical que era detenido por la policía en todas las manifestaciones, acuñándose el término «clotear» para significar «ser detenido», hoy es usado para significar «salir mal algo»).

También existe el uso extendido de los diminutivos usados afectuosa o amablemente en el lenguaje coloquial, tales como chiquitito, despacito, pancito, poquito, ratito, tecito y vinito, entre otros.[64]

Asimismo, es común en todo el territorio de Chile el uso de nombres de animales para referirse a las personas o a características de éstas. Por ejemplo, «andar pato» es «andar sin dinero», «caballo» es algo «magnífico», mientras que «chancho» es «una persona sucia, desaseada o glotona»; «alguien notable por alguna razón» es «choro», palabra que, dependiendo del contexto, también puede significar «altanero», «ladrón» o «simpático» (también es un término vulgar para denominar la vagina); «este es un buen gallo» equivale a «este es un buen hombre», alguien «ganso» o «pavo» es «estúpido o desatento»; «pollo», en los sectores bajos, es «un cobarde».

En el castellano chileno se hace uso abundante de palabrotas, garabatos o disparates,[65] en contextos completamente distendidos e informales para enfatizar una condición o situación y que generalmente están relacionados con la anatomía de los aparatos reproductores masculino o femenino. Son claros ejemplos el reemplazo de las frases «estoy muy cansado» por «estoy caga'o», «estoy hecho mierda» o «estoy pa' la corneta» (teniendo en cuenta a la «corneta» como un homólogo del pene) para expresar que no se podría estar peor que convertido en o lleno de excrementos, y «me siento mal» por «me siento como el hoyo» (me siento como el hoyo o ano), «me siento como el pico» (me siento como el pico o pene), «me siento como las huevas» o «me siento como las pelotas» (me siento como los huevos o testículos) para graficar que su estado anímico no puede ser peor que la posición en la que están los genitales. Este uso de palabrotas es visible en cualquier otro idioma; así, la expresión en inglés «I'm fucked up» en español chileno sería «estoy pa'l pico», «estoy pa' la callampa», «estoy recaga'o» o «estoy rejodío».

Otra de las particularidades es la variación de significado que adquieren frases que usan palabrotas sinónimas. Esta peculiaridad se observa principalmente en la jerga juvenil. Ejemplo: las frases «la fiesta está la raja» o «la fiesta está la zorra» quieren decir que la fiesta está buena, mientras que las frases «la fiesta está como la raja» o «la fiesta está como la zorra» significan que la fiesta está mala.

También suele verse en ciertas partes, comúnmente en la capital, usar palabras que, en general, tienen un significado, pero con otra connotación, por ejemplo, «ese hueón es terrible de cabrón» equivaldría a «ese tipo es muy egoísta», o la palabra «harto», utilizada de forma poco ortodoxa en reemplazo de «bastante, mucho o muy».

Empleo en los medios de comunicación[editar]

Los medios de comunicación escritos más prestigiosos, como El Mercurio y La Tercera, utilizan prioritariamente un lenguaje sin localismos coloquiales. Sin embargo, las campañas dirigidas a un público joven tienden a usar voseo verbal y términos coloquiales, aunque sin caer en el vulgarismo.

Por el contrario, el periódico La Cuarta es considerado un ícono de las formas chilenas vulgares de expresión, íntegramente escrito en lenguaje informal, dirigido a los estratos populares y con una importante tirada. Por su parte, el semanario The Clinic, que analiza la sociedad y la política del país en forma satírica, está escrito mezclando distintos registros de habla.

Las radios y los canales de televisión alternan los registros según el tipo de programas y la audiencia a la que va dirigido.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. El español es la lengua administrativa del país por haber sido parte de la Corona de Castilla durante la publicación de los Decretos de Nueva Planta.

Referencias[editar]

  1. a b Henríquez Ureña, Pedro (1921). «Observaciones sobre el español de América». Revista de Filología Española (8):  pp. 357-390. 
  2. Sáez Godoy, Leopoldo (2001). «El dialecto más austral del español: fonética del español de Chile». cvc.cervantes.es. Consultado el 30 de agosto de 2007. Rabanales, Ambrosio (2000). «El español de Chile: Presente y futuro» (PDF). Onomazein (5):  pp. 135-141. http://www.onomazein.net/5/espanol.pdf. Consultado el 9 de mayo de 2012. 
  3. a b Wagner, Claudio (septiembre de 2006). «Sincronía y diacronía en el habla dialectal chilena» (PHP). Estudios Filológicos (Valdivia) (41):  pp. 277-284. doi:10.4067/S0071-17132006000100017. http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0071-17132006000100017&lng=es&nrm=iso. Consultado el 9 de mayo de 2012. 
  4. Lewis, M. Paul (ed.) (2009). «Ethnologue report for Chile» (en inglés). Ethnologue: Languages of the World. http://www.ethnologue.com/show_country.asp?name=CL. Consultado el 29 de octubre de 2009. 
  5. Moreno Fernández, Francisco, y Jaime Otero Roth (2006). «2. Demolingüística del dominio hispanohablante - 2.5 Demografía del español en el mundo hispánico» (PDF). Demografía de la lengua española. pp. 20–21. Consultado el 12 de noviembre de 2011. 
  6. Cavada, Francisco J. (1914). «Estudios lingüísticos». Chiloé y los chilotes. Santiago: Imprenta Universitaria. p. 448. 
  7. a b c d e Sáez Godoy, Leopoldo (2001). «El dialecto más austral del español: fonética del español de Chile». cvc.cervantes.es. Consultado el 30 de agosto de 2007.
  8. Guitarte, Guillermo L. (1959). «Cuervo, Henríquez Ureña y la polémica sobre el andalucismo de América» (PDF). Thesaurus 14 (1, 2 y 3):  pp. 20-81. http://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/14/TH_14_123_028_0.pdf. Consultado el 10 de mayo de 2012. 
  9. a b Sánchez Lobato, Jesús (1994). «El español en América» (PDF). Actas del IV congreso internacional de ASELE (Madrid):  pp. 553-570. http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/04/04_0553.pdf. Consultado el 10 de mayo de 2012. 
  10. Wagner, Claudio, y Claudia Rosas (2003). «Geografía de la "ll" en Chile». Estudios Filológicos (38):  pp. 188-200. ISSN 0071-1713. http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0071-17132003003800012&lng=en&nrm=i. Consultado el abril de 2007. 
  11. Correa Mujica, Miguel (marzo-junio de 2001). «Influencias de las lenguas indígenas en el español de Chile» (HTML). Espéculo - Revista de Estudios Literarios (Universidad Complutense de Madrid) (17). ISSN 1139-3637. http://www.ucm.es/info/especulo/numero17/mapuche.html. Consultado el 18 de mayo de 2012. 
  12. Lapesa, Rafael (s/f). «El español de América» (HTML). elcastellano.org. Consultado el 19 de febrero de 2011.
  13. Vivanco, Hiram. «Análisis fonético acústico de una pronunciación de 'ch' en jóvenes del estrato social medio-alto y alto de Santiago de Chile». Boletín de filología (Santiago de Chile: Universidad de Chile) 37:  pp. 1257-1269. 
  14. Opazo, Tania, y José Miguel Jaque (20 de septiembre de 2014). «El (no tan) nuevo lenguaje chileno» (SHTML). www.latercera.com. Consultado el 20 de septiembre de 2014.
  15. Sadowsky, Scott (2010). «El alófono labiodental sonoro [v] del fonema /b/ en el castellano de Concepción (Chile): una investigación exploratoria» (PHP). Estudios de fonética experimental (Barcelona: Universitat de Barcelona) 19:  pp. 231-261. http://www.raco.cat/index.php/EFE/article/view/218610. Consultado el 19 de noviembre de 2011. 
  16. a b Moreno de Alba, José G. (2001). «VI. La gramática - El voseo». El español en América (3.ª edición). México, D. F.: Fondo de Cultura Económica. pp. 224–236. ISBN 968-16-6393-4. 
  17. a b c d e «voseo» en Diccionario panhispánico de dudas, 1.ª ed., Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2005, consultado el 19 de febrero de 2011.
  18. a b Rabanales, Ambrosio (2000). «El español de Chile: Presente y futuro» (PDF). Onomazein (5):  pp. 135-141. http://www.onomazein.net/5/espanol.pdf. Consultado el 9 de mayo de 2012. 
  19. a b c d e Rodríguez, Zorobabel (1875). Diccionario de chilenismos (ASP). Santiago, Chile: Imprenta de El Independiente. pp. 5, 205, 227, 101 y 382. Consultado el 25 de enero de 2013. 
  20. «altiro», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=altiro, consultado el 16 de mayo de 2012 
  21. a b «cachar3», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=cachar, consultado el 16 de mayo de 2012 
  22. «repente», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=repente, consultado el 8 de marzo de 2012 
  23. «denante», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=denante, consultado el 16 de mayo de 2012 
  24. «denantes», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=denantes, consultado el 26 de enero de 2013 
  25. «fome», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=fome, consultado el 22 de junio de 2012 
  26. Portocarrero, Cosme (1998). La palabra huevón (ASP). Santiago, Chile: LOM Editores. p. 80. ISBN 9562820866. 
  27. «Antártida» en Diccionario panhispánico de dudas, 1.ª ed., Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2005, consultado el 16 de febrero de 2013.
  28. a b Sáez Godoy, Leopoldo (2005). «Anglicismos en el español de Chile». Atenea (Concepción) (492). ISSN 0718-0462. http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-04622005000200010&script=sci_arttext. Consultado el 26 de julio de 2011. 
  29. Salas García, José Antonio (2008). «Peruanismos de origen mochica» págs. 48-54. Consultado el 12 de septiembre de 2010.
  30. Sánchez Cabezas, Gilberto (2010). «Los mapuchismos en el DRAE» (PHP). Boletín de filología (Santiago) 45 (2):  pp. 149-256. ISSN 0718-9303. http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-93032010000200008&script=sci_arttext. Consultado el 4 de octubre de 2011. 
  31. «apercancar», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=apercancar, consultado el 16 de mayo de 2012 
  32. a b c d e f g h i De la Sotta Donoso, Romina (16 de septiembre de 2009). «Descubra el verdadero origen de su palabra favorita» (HTM). El Mercurio:  pp. A 13. http://www.mer.cl/modulos/catalogo/Paginas/2009/09/16/MERSTAC013AA1609.htm. 
  33. a b c d e f g Muñoz Urrutia, Rafael, ed. (2006). Diccionario Mapuche: Mapudungun/Español, Español/Mapudungun (2.ª edición). Santiago, Chile: Editorial Centro Gráfico Ltda. ISBN 956-8287-99-X. 
  34. «chalcha», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=chalcha, consultado el 11 de noviembre 
  35. «charcha», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=charcha, consultado el 11 de noviembre 
  36. «chape», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=chape, consultado el 11 de noviembre 
  37. Lenz, Rodolfo. Diccionario etimológico de las voces chilenas derivadas de lenguas indígenas americanas (PDF). Santiago: Universidad de Chile. Consultado el 10 de mayo de 2012. 
  38. «guata2», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=guata, consultado el 11 de noviembre de 2012 
  39. «laucha», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=laucha, consultado el 11 de noviembre de 2012 
  40. «pilcha», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=pilcha, consultado el 11 de noviembre 
  41. a b c d Medina, José Toribio (1928). Chilenismos: apuntes lexicográficos (ASP). Santiago, Chile: Soc. Imp. y Lit. Universo. pp. 291, 299, 313 y 120. Consultado el 21 de septiembre de 2010. 
  42. a b «pololo2», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=pololo, consultado el 7 de agosto de 2011 
  43. «puelche», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=puelche, consultado el 16 de mayo de 2012 
  44. Latcham, Ricardo E. (1922). «Los animales domésticos de la América precolombina» págs. 49-51, 55, 60-61. Santiago, Chile: Imprenta Cervantes. Consultado el 8 de septiembre de 2010.
  45. Bengoa, José (2000). «1». Historia del pueblo mapuche (siglo XIX y XX) (6.ª edición). Santiago, Chile: LOM Ediciones. p. 26. ISBN 956-282-232-X. Consultado el 7 de septiembre de 2010. 
  46. «ruca2», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=ruca, consultado el 16 de mayo de 2012 
  47. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Buffet» (en inglés) (PHP). Consultado el 12 de septiembre de 2010.
  48. «Etimología de Jaibón». etimologias.dechile.net (s/f). Consultado el 14 de junio de 2010. «La palabra jaibón, en Chile, se refiere a un "pituco", "cuico", "cursi", "snob" o "siútico". La palabra jaibón proviene del inglés high-born (nacido alto), o sea, nacido en clase alta».
  49. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Lobby» (en inglés) (PHP). Consultado el 12 de septiembre de 2010.
  50. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Market» (en inglés) (PHP). Consultado el 20 de septiembre de 2010.
  51. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Parka» (en inglés) (PHP). Consultado el 8 de octubre de 2010.
  52. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Punch» (en inglés) (PHP). Consultado el 26 de julio de 2011.
  53. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Rank» (en inglés) (PHP). Consultado el 26 de julio de 2011.
  54. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Record» (en inglés) (PHP). Consultado el 26 de julio de 2011.
  55. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Tic» (en inglés) (PHP). Consultado el 12 de septiembre de 2010.
  56. «achunchar», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=achunchar, consultado el 16 de mayo de 2012 
  57. «chuncho», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=chuncho, consultado el 16 de mayo de 2012 
  58. Merriam-Webster Online Dictionary. «Poncho» (en inglés). Consultado el 9 de septiembre de 2010.
  59. Harper, Douglas. «OnlineEtymologyDictionary: Poncho» (en inglés) (PHP). Consultado el 9 de septiembre de 2010.
  60. Morínigo, Marcos A.. «Notas para la etimología de poncho» págs. 33-35. Consultado el 8 de noviembre de 2010.
  61. «Diccionario Quechua-Aymara al Español» (PHP). www.katari.org. Consultado el 19 de junio de 2010.
  62. «Jergas de habla hispana» (PHP). Consultado el 19 de junio de 2010.
  63. «Diccionario Español» (HTM). www.acanomas.com. Consultado el 19 de junio de 2010.
  64. Errázuriz L., María José (20 de marzo de 2014). «Juana Puga: Las razones de por qué los chilenos hablan con evasivas» (ASPX). www.emol.com. Consultado el 27 de marzo de 2014.
  65. Cerda, Sebastián (11 de septiembre de 2014). «Libro repasa la historia de nuestros principales garabatos y reivindica su uso cotidiano» (HTML). www.emol.com. Consultado el 11 de septiembre de 2014.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]