Español mexicano

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El español mexicano (o español de México) es la variedad de dialectos y sociolectos del idioma español hablada en el territorio mexicano así como en diversos lugares de Estados Unidos y Canadá donde hay núcleos de población de origen mexicano. También sobresale el dialecto del castellano propio de la Península de Yucatán, conocido como español yucateco. México posee el mayor número de hablantes de español, llegando a sobrepasar el doble de hablantes que en cualquier país del mundo.[1]

Descripción[editar]

Históricamente, la evolución del español mexicano coincide con el desarrollo del idioma español en el Perú, Sevilla, Madrid, Bogotá y las grandes urbes estandarizantes de la época. La ciudad de México fue durante siglos el centro de uno de los dos grandes virreinatos de la América colonial, el virreinato de la Nueva España, el cual se expandía desde el suroeste de Canadá, pasando por el centro de lo que son ahora los Estados Unidos, en el norte, hasta Costa Rica, en el sur. Como resultado del prominente papel de la ciudad de México en la administración colonial al norte del ecuador, esta se convirtió en uno de los centros hispanohablantes más importantes fuera de España. Consecuentemente, como Lima dentro de la Audiencia de Lima y las otras grandes ciudades, la ciudad de México tendió históricamente a ejercer un efecto estandarizador dentro de su propia esfera de influencia lingüística, la región central del país, un estado de cosas que se refleja en la lluvia de encomios al patrón de habla mexicana dada por los comentaristas de los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, en México como en otros países de habla hispana, existen distintas variaciones y acentos con igual peso e importancia lingüística.

El hispanista sueco Bertil Malmberg apunta que en el español de México las vocales tienden a perder fuerza, mientras que las consonantes son siempre pronunciadas. Malmberg explica ello por la influencia del complicado sistema de consonantes de la lengua náhuatl a través de los hablantes bilingües y la toponimia de la región.

Variedades del español en México[editar]

Regiones dialectales de México, de acuerdo con Juan Miguel Lope Blanch. Nótese que está división básicamente absorbe el bajío y el suroeste en la variedad del altiplano central, aún cuando son variedades distintas fonéticamente.

El territorio del México contemporáneo, no es coextensivo con lo que podría ser llamado Español Mexicano. Debido a diversas variaciones como en el caso de Yucatán con peculiaridades únicas tanto en su léxico como en su pronunciación y entonación que lo distinguen de cualquier otro español hablado en México y país hispanohablante. Se han señalado algunas características muy particulares y generales a casi todas las versiones del español de México, también se ha referido (aunque no insistido en) que existen algunas peculiaridades regionales y sociales, que fragmentan el español mexicano en múltiples dialectos. Las variedades regionales poseen algunos rasgos que son muy específicos, y en algunos casos más que ser regionales son comunitarias por ejemplo pueblos alejados o pequeñas rancherías con considerado aislamiento donde se preservan variedades extremadamente peculiares, en comparación con las mayoritarias; poblaciones de origen mestizo, pero de gran antigüedad, que fueron castellanizándose desde hace mucho tiempo y gradualmente; y lo que tenemos son islas lingüísticas donde se habla, variedades de castellano bastante antiguo y regionalizado, que pueden ser como por ejemplo dialectos o hablas con influencias muy fuertes de voces asturianas o extremeñas, como terminaciones en u, en vez de en o; por ejemplo perru, en vez de perro; o pronunciar la h muda con sonido de j o h aspirada; también decir puyí, en vez de por ahí, prober por pobre etc. Formas de hablar el español que se aprendieron hace mucho tiempo y a lo largo de los siglos adquirieron características fonológicas y léxicas muy particulares y muy fuertes, principalmente por influencia de las lenguas indígenas. Principalmente, esto sucedió, y subsiste hoy día, en los estados del centro del país, como el Estado de México donde la influencia fonológica y léxica en estas variedades que sobreviven en islas se debe en gran parte a lenguas originarias, en especial al náhuatl y al otomí-mazahua y el Purépecha en Michoacán.

Es común el uso de gran cantidad de léxico indígena para designar varios elementos y así como léxico español antiguo con formas verbales y de conjugación también antiguas, así como anteponer o posponer prefijos o sufijos en lengua indígena a las palabras castellanas como en el Estado de México. Para los inmigrantes o turistas, muchas veces resulta difícil comprender la totalidad del discurso de los interlocutores lugareños. Algunas macrovariedades son perfectamente distinguibles y su extensión es más o menos amplia, como los dialectos empleados en el norte, sur y centro de México, en su forma general, y en su forma particular, como el caso de la península de Yucatán y el Distrito Federal, con variaciones graduales según sociolectos e influencias de otras regiones por las migraciones.

Variedades geográficas[editar]

Hablas del norte[editar]

Esta variación del español mexicano es usada en el norte de México en los estados de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa, Nayarit, Coahuila, Tamaulipas y en Durango. Se diferencia de otras regiones de México principalmente en la entonación (acento) y contracción de las palabras en las formas cortas como se pronuncia y se escribe, así como el encuentro de determinadas preposiciones con los artículos, conservando las mismas conjugaciones que tiene el mexicano central con respecto al uso universal del pronombre personal de ustedes y tuteo, para situaciones formales e informales respectivamente con el seseo. Su uso coloquial es el empleo del lenguaje, de alguna forma en un contexto informal, familiar y distendido, con vocablos caracterizados por su uso común.

Hablas del Altiplano[editar]

Esta variación del español mexicano es la más popular y usada en su mayoría por todos los estados de México, en su forma general en el Distrito Federal, Jalisco, Guanajuato, Zacatecas, Estado de México, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Morelos, Aguascalientes, como también en los estados costeños (Oaxaca, Guerrero, San Luis Potosí y Michoacán), septentrionales (Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Durango, Sinaloa y Coahuila) y meridionales (Chiapas, Tabasco y Campeche con Quintana Roo). Y en casos especiales con Veracruz y Yucatán. El español central es el más conocido internacionalmente en el entretenimiento de las televisoras mexicanas, en representaciones internacionales con diversos modismos triviales, y su pronunciación es usada en casi todos los doblajes al español en América en conjunto con una entonación peculiar.

Hablas del sureste[editar]

Esta variación del español mexicano es usado en el sur de México en los estados de Chiapas, Tabasco y Campeche existen diversas diferencias en la entonación (acento) y gramática (vos/tú). En algunas regiones del sur el voseo es producto de la influencia guatemalteca cuya variación del español mantiene estos aspéctos gramaticales. El término tuteo habitualmente significa tratar de o de vos, en contraposición a usted. Cuando se usa el tuteo como antónimo de voseo suele ser necesario aclararlo. De cualquier forma, el vos convive con el , debido por ser mayoritario, aunque no es bien visto el voseo pronominal. El vos desde los tiempos coloniales se ha considerado en muchas partes como una forma incorrecta en los países de uso mixto o en aquellos donde su uso no es común.

Hablas costeñas[editar]

Esta variación del español mexicano que es usado en las áreas costeras pacíficas de Oaxaca y Chiapas aunque principalmente áreas costeras de Veracruz es asimismo distintivo al menos a nivel del habla local, como el que exhibe más rasgos fonéticos de la costa que el hablado en el resto de México. El acento costeño exhibe en general una idiosincrasia con rasgos bastante comunes a lo largo de todo el litoral, aunque existen ligeras diferencias regionales y maneras de ser muy diferentes a los de los habitantes del interior del país y estados. Zonas geo-sociológicas que definen a los habitantes de las costas y otras regiones cercanas o limítrofes a los mismos estados.

Fonética y fonología[editar]

Las consonantes del español mexicano
  Labial Dental Alveolar Post-
alveolar
Palatal Velar Glotal Labio-
velar
Oclusiva p [p]
b, v [b]
t [t]
d [d]
  c, qu [k]
g, gu [ɡ]
[ʔ] cu [kʷ]
gu, gü, hu [ɡʷ]
Aproximante b, v [β̞] d [ð̞]   i, hi, y [j] g, gu [ɣ] u, hu [w]
gu, gü, hu [ɣʷ]
Africada   tl [tɬ]
tz [ts]
ch [tʃ]
y [dʒ]
y [ɟʝ] ~ [ʝ]  
Fricativa f [f] c, s, z [s]
s, z [z]
x, ch [ʃ] j, g, x [x] j, g, s, x [h] ju [xʷ] ~ [hʷ]
Nasal m, n [m] n, m [n]   ñ, n [ɲ] n [ŋ]
Lateral l [l]
Vibrante múltiple   r, rr [r]    
Vibrate simple   r [ɾ]    


Los siguientes son rasgos generales:

  • Africadas: El español mexicano tiene una consonante africadas inexistente o inusual en otros dialectos, la consonante africada alveolar sorda [t͡s] representada por el dígrafo tz, en nombres como Tzintzuntzan.
  • Seseo: Como ocurre en todos los dialectos de América, Canarias y de buena parte de Andalucía, no existe diferencia en la pronunciación de s y z, c, siendo pronunciadas todas como una /s/. Aunque existe una diferencia alofónica, la [s] del español mexicano es laminodental o apicodental, mientras que la [s] del centro y norte de España es apico-alveolar, la cual para oídos mexicanos puede sonar parecida a una "sh" postpalatal inglesa.
  • Yeísmo: Del mismo modo, no se diferencia la pronunciación de y y ll; ambas son una fricativa palatal sonora [ʝ] o una aproximante palatal [j], como la y del español estándar.
  • X: El hecho que la letra x represente los sonidos [ks], [ɣs], [s], [x] y [ʃ], en el español mexicano, induce una gran variabilidad o inestabilidad en la pronunciación de diversas palabras. Por ejemplo, Xilófono llega a pronunciarse como [si'lofono], [xi'lofono] o aún [ʃi'lofono]; al igual que Xenofobia se llega pronunciar como [kseno'foβia], [seno'foβia] o [xeno'foβia].

Los siguientes son rasgos que se dan principalmente en algunas regiones y en otras casi no se dan:

  • Ensordecimiento vocálico: En el español mexicano (Centro, Costa Atlántica y Costa de Oaxaca principalmente) existe reducción de las vocales átonas por ensordecimiento, como en trastes ['tɾ̥astəs]. Este proceso es más frecuente cuando una vocal está en contacto con el sónido [s], siendo la construcción [səs] el caso más frecuente de reducción, después le siguen en orden descendente las construcciones [təs], [pəs], [kəs], [dəs], [məs] y [nəs].[2] Es un ejemplo del fenómeno apuntado por Bertil Malmberg. Un caso muy interesante se da con las palabras pesas, peces y pesos que se pronuncian de igual forma ['pesəs]. Según el erudito filólogo, Rafael Lapesa, algunas personas omiten también otras vocales (Ej. Cómo ’stás 'cómo estás', nec’sito 'necesito', palabr’s 'palabras', much’s gras’s 'muchas gracias'). Dicho fenómeno sin embargo, es visto como no estándar y por ende tiene cierto estigma social[cita requerida], a pesar de ser formas en que se expresa gran parte de la población.
  • En las mismas regiones – la mayor parte del interior de México – la /s/ final de sílaba raramente se debilita; esto, combinado con la frecuente reducción de vocales átonas, da a la sibilante [s] una prominencia especial. Se debe observar que esta situación contrasta con la de las áreas costeras, tanto del Pacífico como del Caribe, donde el debilitamiento de la /s/ al final de sílaba es un marcador sociolingüístico, reflejando la tirantez entre la norma del centro de México y la tendencia histórica hacia el debilitamiento consonántico que es tan característico de las áreas costeras de América y de la mitad sur de la península Ibérica.
  • De igual modo, en contraste con lo que ocurre en el habla ibérica y en la mayor parte de los dialectos costeros del Caribe y el Pacífico, la variante mexicana conserva las /d/ en posición intervocálica en todos los registros, considerando su omisión como perteneciente a un lenguaje poco educado: amado, partido, nada se pronuncian claramente, mientras que en el lenguaje popular de otros lugares se escucha amao, partío y naa [naː].
  • La vibrante simple [ɾ] (y en cierta medida también [r][cita requerida]) son frecuentemente asibiladas a lo largo del centro y sur de México (especialmente la -r final de sílaba), como en ['kaɹta] carta o [a'moɹ]~[a'moʐ] amor, mientras que en los estados del norte las vibrantes apicoalveolares para /rr/ múltiple y /-r/ predominan. En algunas regiones de Yucatán, se pronuncia uvularmente /ʁ/. También es frecuente la articulación [ɽː] del grupo /-rd-/: perder, verdad.
  • La fricativa /x/, se articula en el interior del país es usualmente una fricativa velar sorda [x], como en ['kaxa] caja, semejante al sonido de centro y norte de España, pero sin realizaciones uvulares. En las costas la articulación normal de j es faríngea o glotal sorda [h], como en la mayor parte de los dialectos costeros del Caribe y el Pacífico.
  • Por infuencia del Idioma Maya, la pronunciación de la oclusiva glotal [ʔ] se preserva en el Español de Yucatán, aunque no se usa una gráfica específica para designarla. De igual forma, el ensordecimiento de la letra /s/ inicial en los dialectos del Norte de México deriva en una oclusiva glotal. Por ejemplo, si señor se pronuncia como [ʔiɲor].
  • Acento: Por diversos factores no enteramente claros, entre los que se podrían contar las influencias de algunas lenguas indígenas, las varias modalidades regionales del español ibérico traído desde la península, y las corrientes de inmigración de otros lugares del planeta han creado un mosaico de acentos en México. Ello es comprensible, además, por la extensión del país. Algunos de los acentos son claramente distinguibles de los demás, como por ejemplo los de Nuevo León, Sinaloa, Yucatán, la Ciudad de México, Jalisco, Tabasco, Chiapas y Veracruz.

Gramática y sintaxis[editar]

Usos preposicionales[editar]

Algunos modelos sintácticos se diferencian del español peninsular. En primer lugar está la elipsis más o menos universal de la partícula negativa ‘no’ en oraciones que contienen la preposición 'hasta':

Será publicado hasta fines de año (en español peninsular sería: No será publicado hasta fin de año.)
Cierran hasta las nueve (en español peninsular sería: No cierran hasta las 9.)
Hasta que tomé la pastilla se me quitó el dolor (en español peninsular sería: Hasta que tomé la píldora el dolor no se fue.)

Cuantificadores[editar]

Una segunda forma que coexiste con el uso peninsular involucra el empleo del interrogativo qué en conjunción con el cuantificador tan(to), como en:

¿Qué tan graves son los daños? (en español peninsular ¿Cómo de graves son los daños?)
¿Qué tan buen cocinero eres? = ¿Cuán buen cocinero eres?

Otra diferencia son las oraciones correlativas de cantidad:

(México) Entre más lo hagas, peor te va a ir
(España) Cuanto más lo hagas, peor te va a ir

Clíticos de objeto directo[editar]

Otro punto característico del español de México es el uso anómalo del marcaje del plural del receptor u objeto indirecto de una acción. En español mexicano se añade una marca de plural -s cuando el receptor (objeto indirecto) es semánticamente un plural, pero se añade al clítico de objeto directo:

(1a) ¡Esto iba a pasar!, se lo dije [a Juan] (OI singular)
(1b) ¡Esto iba a pasar!, se los dije [a Juan y a Pedro] (OI plural)

Esto contrasta con la mayoría del los otros dialectos del español de América Diciembre de 2009[cita requerida] donde las oraciones anteriores serían:

(2a) ¡Esto iba a pasar!, se lo dije [a Juan]
(2b) ¡Esto iba a pasar!, se lo dije [a Juan y a Pedro]

Es decir, en la mayoría de las variedades cuando el objeto directo es clítico (2a) y (2b) son idénticas y por tanto potencialmente ambiguas ya que el número gramatical del objeto indirecto no tiene marca explícita.

Otro punto es la ausencia de leísmo[3] y el uso de -le como un clítico dativo defectivo,[4] lo que incidentalmente produce variaciones como:

(3a) No sé cómo hacerlo (= 'No sé cómo hacer esto concreto')
(3b) No sé cómo hacerla (= 'No sé cómo hacer la tarea o actividad')
(3c) No sé cómo hacerle (= 'No sé qué hacer')

Valores de las formas verbales[editar]

El amplio estudio de José G. Moreno de Alba sobre los valores de las formas verbales en el español de México arroja numerosos datos lingüísticos de indicativo, imperativo y subjuntivo que caracterizan este dialecto. A continuación se muestran tablas referentes únicamente al indicativo, por ser este modo el más empleado tanto en registros orales como escritos:

Valores del pretérito de indicativo
Valor  % de casos
Semelfactivo 92,1 %
Equivalente a antecopretérito 1,6 %
Equivalente a antefuturo 0,6 %
Casos especiales 5 %
Valores del futuro de indicativo
Valor  % de casos
Futuro con valor temporal 77,6 %
Valor modal. Probabilidad referida al presente 8,2 %
Valor modal. Concesivo 4,4 %
Valor modal. Dubitativo presente 2,2 %
Valor modal. Exclamativo presente 1,4 %
Valor modal. Prospectiva 5,9 %
Valores del presente de indicativo
Valor  % de casos
Presente actual momentáneo 8,1 %
Presente actual durativo 58,6 %
Presente habitual 48,6 %
Presente intemporal 19,5 %
Presente histórico (con valor de pretérito) 2,7 %
Presente con valor de futuro 7,1 %
Casos especiales 0,6 %

Otra característica del español de México, el pretérito perfecto simple ha aumentado su frecuencia de uso con respecto al español del siglo XVI. Un estudio contemporáneo basados en muestras de lengua hablada coloquial de diversas ciudades de América, realizado también por J. G. Moreno de Alba,[5] muestra que México ha seguido también ese patrón:

Ciudad Perfecto
simple
Perfecto
compuesto
Madrid 58 % 42 %
Ciudad de México 80 % 20 %
Santiago de Chile 74 % 16 %
San Juan (Puerto Rico) 72 % 18 %

Determinantes[editar]

El español de México difiere del español general y particularmente en el uso de ciertos determinantes indefinidos, o las expresiones sin determinante son más frecuentes en México que en otras áreas:

¡Si no soy perro!
'¡No soy un perro!'
Es ladrona
'Es una ladrona'

Sin embargo, al igual que el español de América tiende a usar artículo determinado cuando en español de España no aparece, debido a que en Galicia sí se dice:

Me salí de la casa
'Me fui de casa'
'Funme da casa' (da = de + a -> da = de + la)

Verbos cambiantes[editar]

En conjugaciones, de manera no normalizada, algunos verbos terminados en -iar presentan ruptura de diptongo en su conjugación en el presente del indicativo, terminando en ía o en ío, como en los siguientes casos:

    • El banco negocía un préstamo, en lugar de "El banco negocia un préstamo".
    • Yo no diferencío entre los colores, en lugar de "Yo no diferencio entre los colores".
    • Yo te financío la obra, en lugar de "Yo te financio la obra".

A veces se llegan a cambiar completamente los verbos, haciendo falsas conjugaciones, de modo que se conserva el modo infinitivo del verbo, como sigue:

    • Dile que no "force" la herradura, en lugar de "Dile que no fuerce la herradura".
    • Él "solda" los metales, en lugar de "Él suelda los metales".
    • Deja que el arroz se coza, en lugar de "Deja que el arroz se cueza".

Formación de los imperativos[editar]

En buena parte del territorio mexicano se acostumbra añadir un -le al final de los verbos conjugados en modo imperativo.

  • Ejemplo1: José, córrele porque se va el camión.
  • Ejemplo2: Muévanle (ustedes) bien a la harina.

Lexicología[editar]

Carácter rústico[editar]

A causa de la procedencia social de la mayor parte de los conquistadores y colonizadores españoles -soldados, expresidiarios, aventureros, etc.- pueden señalarse el vulgarismo y el carácter rústico como rasgos característicos del español de América. Sin embargo, la ciudad de México fue donde se formó el lenguaje más culto de la colonia. Con una gran capacidad de asimilación, muy pronto estuvo al nivel cultural de las más grandes ciudades españolas: nueve años después de la conquista, en 1530, tiene una imprenta, la primera de América, en 1537 comienza a ser corte de virreyes; en 1547 es cabeza de arzobispado, en 1553 inaugura su universidad, y su ambiente literario era muy atractivo para los escritores españoles. Por todas estas características, no es el vulgarismo el rasgo peculiar de su español, aunque no falten rasgos de carácter rústico. Entre ellos, tal vez el más importante sea el de convertir los hiatos (término con el que se denomina la combinación de dos vocales que son elementos constituyentes de sílabas contiguas y que no forman diptongo) en diptongos: pior (peor), peliar (pelear), cuete (cohete), pasiar (pasear), linia (línea).

Mexicanismos[editar]

Ejemplos de palabras usadas en México (La mayoría de ellas son palabras que con el tiempo se dejaron de usar en otras regiones hispanohablantes). Se han dividido en palabras del registro formal y coloquialismos (registro informal); de estos últimos la mayoría son soeces, otros simplemente sustituyen un nombre.

Registro formal e informal
  • ¡Aguas! Interjección para advertir un peligro.
  • Ahorita (también se usa el diminutivo ahoritita): Indica tanto una acción en un lapso de tiempo corto indefinido, como una acción en tiempo pasado que recién acaba de ocurrir.
  • Alberca: Piscina
  • ¿Bueno?: Es una manera de contestar las llamadas telefónicas.[6]
  • vato: "tipo" proveniente del Caló gitano "bato"
  • Colonia: Barrio o fraccionamiento, también utilizada en Honduras.
  • Barrio: Barrio que posee una iglesia y toma el nombre de la advocación de esta
  • Desarmador: Es equivalente a decir destornillador.
  • Platicar: Conversar, charlar (verbo usado también en América Central).
  • Tlapalería: Término utilizado en el centro del país para referirse a la tienda donde se venden pinturas, materiales eléctricos, herramientas, artículos para construcción, etc., similar a una ferretería.
Coloquialismos
  • Chavo(a): Persona joven. Comparte etimología con "Chaval" ambas del Caló "Chavó" y el plural de ésta, "Chavale".
  • Morro/a: Niño, joven.
  • Chaparro: Enano
  • Chavirul: Término utilizado en la región del pacífico a una persona joven, utilizado únicamente para referirse a una persona de género masculino. (Ejemplos: Chavirul, checa las llantas, No puedes entrar a la cantina porque eres un chavirul.)
  • Chela: Vulgarismo coloquial de cerveza.[7]
  • Chamaco(a), huerco(a), morro(a): Niño, niña, cada término utilizado en distintas partes del país.[8]
  • Cruda: Resaca, malestar después de un estado de ebriedad. (Ejemplo: Está tan crudo que tiene náuseas).
  • Güey:(originalmente buey) Vulgarismo coloquial para nombrar a un amigo o forma de insulto dependiendo del contexto (Escrito we o wey).
  • Órale: interjección para asombro, reafirmación o mandato (Ejemplos: Órale, recorriste la pista en 5 minutos., Tráeme/traime dos cervezas en la tienda de la esquina. ¡Órale!.)
  • Chido, chilo: Grandioso o genial.[9] Es usado solamente entre los jóvenes y entre los niños. La segunda forma es usada en el noroeste, más precisamente, en Baja California.
  • Onda: Cosa, saludo, expresión que denota asombro (Ejemplo: ¿Qué onda güey?., '¿qué onda?, ¿cómo estás?)
  • Chale: Expresión de inconformidad o asombro.
  • Reborujar: Palabra generalmente para indicar confusión o algo enmarañado (Ejemplos: Esa ecuación está muy reborujada. Esta recámara es un reborujo.)
  • Pedo: Problema (Ejemplos: Está grueso ese pedo. Me metí en un gran pedo.). También significa «borracho» pero en forma soez.
  • Cañón: Algo fuerte, usado solamente entre los jóvenes (Ejemplo: ¡Ir al dentista está cañón!.)
  • Chingar: Fregar, matar o molestar
  • Chingón: Algo/alguien bastante bueno y de calidad
  • Mamón: Creído o presumido
  • Mamada: Cosa que está de más, tontería o payasada
  • Mamila/mamey/mamado: Musculoso
  • Bronca: Problema o asunto pendiente
  • Pinche: Palabra soez que significa «espina clavada» y se usa para reforzar algo dicho, también puede significar desgraciado cuando se dice antes de un sujeto. Es un intensificador que dependiento el tono y el contexto puede significar algo negativo o denotar cercanía.
  • Naco: Palabra usada para describir a alguien de baja clase o educación. También para alguien que es vulgar en su manera de hablar, comportarse o vestirse.

Arcaísmos[editar]

El español de México puede resultar como un habla conservadora para oyentes de otros países hispanohablantes, como el caso de España. En efecto, no son pocos los casos en que el habla de México ha conservado modos que en otros países han desaparecido, sin dejarse influir por las innovaciones realizadas en otras zonas de la comunidad lingüística hispana.

El hecho de que algunas voces o expresiones ya desaparecidas en el habla de España se sigan oyendo en México es la razón por la cual se ha señalado el "arcaísmo" como característica del español mexicano. Son arcaísmos respecto a España (porque en México es expresión y palabra vigente) expresiones como: se me hace (me parece), ¿qué tanto? (¿cuánto?), muy noche, dizque, donde (usado como condicional en expresiones como: «Donde se lo digas, te mato»). Los arcaísmos resultan más evidentes en el vocabulario. Palabras ya olvidadas en España conservan vigencia en México: pararse (ponerse de pie), prieto, liviano, angosto, demorarse, dilatarse, esculcar, luego, fierro (hierro), flama (llama), recibirse (graduarse).

Entre otras voces desaparecidas en otros países se encuentran formas de conjugar verbos, usadas por lo general en poblaciones donde no hay mucha comunicación con el exterior, a saber: truje por traje, naza por nazca (de nacer), vide por , traiba por traía. Incluso en la capital es común para mucha gente (la mayoría de los habitantes de los pueblos y barrios originarios y en general en el territorio del Distrito Federal) usar una conjugación antigua del verbo hacer, haiga en vez haya, y emplear la terminación en -stes, como en hablastes o hicistes; incluso aunque estas últimas son consideradas incorrectas, su uso en el lenguaje cotidiano alrededor del país es muy común. También la pronunciación de la H fricativa en palabras como hediondo que en el habla rural se pronuncia jediondo y el uso de adverbios arcaicos como ansina 'ansí, así'.

A su vez, en México se consideran arcaísmos el uso de "vosotros" y algunas expresiones y palabras que aún están vigentes en España, pero que no se usan prácticamente en territorio mexicano, como lo son "fontanero", "bañador", "chaquetilla" o "chaval".

Estas formas persisten sobre todo en las zonas relativamente aisladas de la mayoría de la sociedad, constituyendo islas lingüísticas, como se ha señalado previamente. Así en las zonas serranas del Estado de Chihuahua, Durango, y Sonora es donde se pueden apreciar estas formas vivas aún. En Chiapas, son comunes estos arcaísmos en las poblaciones indígenas, cuya lengua materna no es el español.

Regionalismos[editar]

Junto al conjunto de rasgos comunes a todas las variantes del español mexicano, existen diferencias de vocabulario, entonación y gramática características de cada región del país.

Por ejemplo, "bollo" en la Ciudad de México es un tipo de pan, pero en Yucatán son heces. En Chiapas, "mecos" son personas rubias o se hace referencia al semen; mientras que en la Ciudad de México hace referencia extremadamente vulgar al esperma, a los mecos; en Morelos, refiere a las cosas o personas sucias; a su vez ésta expresión en Chihuahua hace alusión a personas poco inteligentes: "¡Cómo eres meco!"; ¡Cómo eres tonto!; en Chiapas "totol" (del nahuatl tototl, "pájaro") se refiere al guajolote (pavo, del náhuatl huexolotl "monstruo viejo"). En el centro del país, "lonche" se puede referir a un refrigerio durante tiempo de trabajo o de escuela o más específicamente a un almuerzo, de hecho existen las "loncherías" (del inglés Lunch), mientras que en Jalisco lonche es el equivalente a torta: "Me prepara un lonche de jamón". Otro sería "cura" se refiere a un clérigo, así como en la variante occidental "cura" es para referirse a algo curioso, raro o gracioso ¡Qué cura está el perro!.

Influencia del náhuatl[editar]

El español de México ha tenido como sustrato lingüístico diversas lenguas indígenas. Especialmente significativo ha sido el influjo del náhuatl, sobre todo en el léxico. Sin embargo, si bien en el vocabulario su influencia es innegable, apenas se deja sentir en el terreno gramatical. En el léxico, además de las palabras originarias de México con los que se ha enriquecido la lengua española, como tomate, hule, tiza, chocolate, coyote, petaca, etcétera; el español de México cuenta con muchos nahuatlismos que le confieren una personalidad léxica propia. Puede ocurrir que la voz náhuatl coexista con la voz española, como en los casos de cuate y amigo, guajolote y pavo, chamaco y niño, mecate y reata, etc. En otras ocasiones, la palabra indígena difiere ligeramente de la española, como en los casos de huarache, que es un tipo de sandalia; tlapalería, una variedad de ferretería, molcajete, un mortero de piedra, etc. En otras ocasiones, la palabra náhuatl ha desplazado casi completamente a la española. tecolote, atole, popote, milpa, ejote, jacal, papalote, etc. Son muchos los indigenismos que designan realidades mexicanas para las que no existe una palabra castellana; mezquite, zapote, jícama, ixtle, cenzontle, tuza, pozole, tamales, huacal, comal, huipil, metate, etc. Hay que hacer notar que la fuerza del sustrato náhuatl cada día hace sentir menos su influencia, ya que no hay aportaciones nuevas.

  • Nahuatlismos muy frecuentes: aguacate, cacahuate, cacao, coyote, cuate, chapulín, chicle, chocolate, ejote, elote, huachinango, guajolote, hule, jitomate, mayate, mecate, milpa, olote, papalote, petaca (por maleta), piocha, zopilote.
  • Nahuatlismos medianamente frecuentes: ajolote, chichi (por pecho femenino), jacal, xocoyote (benjamín), tecolote, tianguis, tlapalería, zacate.
  • Purépechismos o tarasquismos: huarache, jorongo, cotorina, saricua, tacuche, achoque, corunda, pirecua.
  • Otros indigenismos no mexicanos: arepa, butaca, cacique, caimán, canoa, coatí, colibrí, chirimoya, naguas, guayaba, huracán, iguana, jaguar, jaiba, jején, loro, maguey, maíz, mamey, maní, ñame, ñandú, papaya, piragua, puma, tabaco, tapioca, yuca.

La influencia del náhuatl en la fonología parece restringida a la pronunciación homosilábica de los dígrafos -tz- y -tl- (México: [a.'t͡ɬan.ti.ko] / España: [ad.'lan.ti.ko]), y a las diversas pronunciaciónes de la letra -x-, llegando a representar los sonidos [ks], [gz], [s], [x] y [ʃ]. En la gramática, uno puede citar como influencia del náhuatl el uso y abuso de los diminutivos: ¿Acaso un minutito tiene menos segundos que un minuto? ¿Un cieguito ve más que un ciego, o bien, es más amable?[10] [11] También se puede citar como influencia del náhuatl el uso del sufijo -le para darle un carácter enfático al imperativo. Por ejemplo: brinca -> bríncale, come -> cómele, pasa -> pásale, etcétera. Se considera que este sufijo es un cruce del pronombre de objeto indirecto español le con las interjecciones excitativas nahuas, tales como cuele.[12] Sin embargo, este sufijo no es un verdadero pronombre de objeto indirecto, ya que se usa aún en construcciones no verbales, tales como: hijo -> híjole, ahora -> órale, ¿que hubo? -> quihúbole, etcétera.

Aunque la hipótesis del sufijo -le como influencia del náhuatl ha sido ampliamente cuestionada.[13] Navarro Ibarra (2009) encuentra otra explicación sobre el carácter intensificador de le. La autora advierte que se trata de un clítico dativo defectivo; en lugar de que le funcione como un pronombre de objeto indirecto, modifica al verbo. Un efecto de la modificación es la intransitivización de los verbos transitivos que aparecen con este le defectivo (eg. moverle no es "mover algo para alguien" sino "hacer la acción de mover").[4] Este uso intensificador es un rasgo gramatical particular de la variante del español mexicano. En cualquier caso, no se debe confundir el uso de le como modificador verbal, con los diversos usos de los pronombres de objeto indirecto (dativo) en el español clásico, pues éstos son ampliamente usados para indicar en particular el caso genitivo y el dativo ético. En lo que se considera una de las actas de nacimiento del idioma español, el poema de Mio Cid escrito alrededor del año 1200, ya se pueden encontrar varios ejemplos de dativo posesivo o ético.[14] [15]

Influencia del inglés[editar]

México tiene una frontera de más de 2.500 kilómetros con los Estados Unidos, recibe cada año gran afluencia de turistas estadounidenses y canadienses, cientos de miles de mexicanos van a trabajar temporal o permanentemente al país vecino y México es, de hecho, el país con más ciudadanos estadounidenses viviendo fuera de Estados Unidos, con más de 1.000.000, distribuidos alrededor del territorio nacional. El inglés es la lengua extranjera más estudiada en México y la tercera más hablada después del español y de las lenguas autóctonas tomadas en conjunto. En cambio, la corriente de anglicismos, o sea, palabras del inglés incorporadas al español, va en continuo aumento. Hay muchas palabras del inglés que se usan tanto en América como en España: filmar, béisbol, club, coctel, líder, cheque, sándwich, etc, Pero en el español mexicano se usan otros anglicismos que no se utilizan en todos los países de habla hispana. En este caso se encuentran: bye, ok, nice, cool, checar, hobby, fólder, overol, suéter, réferi, lonchería, clóset, maple, baby shower, etc.

En la región del norte de México y el sur de EE.UU., especialmente en los estados fronterizos, el español incorpora palabras del inglés de uso común: troca (truck), lonche (lunch), yonque (junkyard).

El Centro de Lingüística Hispánica de la UNAM realizó un número de encuestas en el Proyecto de estudio coordinado de la norma lingüística culta de las principales ciudades de Iberoamérica y de la Península Ibérica. En las realizadas a hablantes mexicanos de norma culta urbana el número total de anglicismos era de aproximadamente 4 %. Sin embargo, en esta cifra se incluyen anglicismos que permearon el español general hace tiempo y no particularizan el habla nacional, como son nailon, dólar, ron, vagón y otros.

Los resultados de dicha investigación se resumen en:

  • Los préstamos léxicos se registran en su mayoría en la clase morfológica del sustantivo.
  • Anglicismos de uso general: O.K. (/oquéi/), bye (/bai/), rating o reiting, clic, basquetbol, bat, beisbol, box(eo), cácher, claxon, clip, clóset, clutch, coctel, champú o shampoo (šampú), cheque, smoking o esmoquin, exprés, futbol, gol, hit (o /xit/), jonrón, jeep, jet, nocaut o knockout, líder, mitin, nailon o nylon, overol, panqué, pay (del ingl. pie), pudín, baby shower, reversa, rin, raund o round, set, strike (stráik o estráik), suéter, pants, tenis, supermercado, fólder, vallet parking, tenis o tennis, y güisqui o whisk(e)y.
  • Anglicismos frecuentes: bar, bermudas (por pantalón corto), bistec, chequera, jockey, DJ (diyei, disk jockey), short, show, sport (tipo de ropa), switch.
  • Anglicismos de uso medio: barman, King/Queen Size, grill, manager, penthouse, pullman, strapless, ziper o zipper.

Algunos ejemplos de anglicismos sintácticos, que coexisten con las variantes comunes, son:

  • Uso del verbo aplicar, coexiste con postularse. ("Apliqué a esa universidad" I applied to the university, en lugar de "Postulé a esta universidad")
  • Uso del verbo asumir, coexiste de manera no generalizada con suponer. ("Asumo que sí va ir a la fiesta", I assume he is going to the party, en lugar de "Supongo que sí va ir a la fiesta")
  • Uso del verbo accesar coexiste de manera no generalizada con acceder a. ("Accesa a nuestra página de internet", Access our web page, en lugar de "Accede a nuestra página de internet").

Extranjerismos[editar]

Al igual que sucede con el español en otros países, el español mexicano hace uso de ciertos anglicismos y otros extranjerismos. Por ejemplo: ¡Qué cool!, significa que algo está muy bien o que ha gustado. Decir que algo "está super in", quiere decir que algo está de moda o que es vanguardista: decir "está out", significa lo contrario.

Iberismos[editar]

Son pocos y usados frecuentemente por españoles o sus descendientes. Otros: Caló: lar, trusa, chota, "vale (en el Norte)". Por ejemplo: "A ese vato se lo llevó la chota".

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. ethnologue.com
  2. Lope Blanch, Juan M. (1972) En torno a las vocales caedizas del español mexicano, pp.53 a 73, Estudios sobre el español de México, editorial Universidad Nacional Autónoma de México, México URL.
  3. Leísmo, Diccionario Panhispánico de Dudas - Primera edición (octubre 2005), Real Academia Española, URL
  4. a b Ía Navarro Ibarra (2009) Predicados complejos con LE en español mexicano, MS. Tesis Doctoral. Universitat Autònoma de Barcelona. URL
  5. Moreno de Alba, 2004, p.71: Fuentes: Madrid, De Kock, 1991; Ciudad de México, Moreno de Alba, 1972; Santiago, Miranda, 1980-81; San Juan, De Kock, 1991.
  6. Habría surgido luego de que un operador telefónico preguntara por el estado del enlace, "¿Bueno?"
  7. Se usa en el occidente, centro y sur del país.
  8. Morro y Huerco se usan más en la zona norte del país, aunque morro también es utilizado en la zona occidental y sur.
  9. (es equivalente a ¡bacán! o ¡chévere! en países de Sudamérica o ¡guay! en España. En las regiones norteñas del país, esta palabra tiene una variante equivalente: chilo, mientras que en la zona del interior del país se dice chido
  10. La Repatriada (2010) El diminutivo, URL
  11. J. Ignacio Dávila Garibi (1959) “Posible influencia del náhuatl en el uso y abuso del diminutivo en el español de México”, páginas 91 a 94, Estudios de Cultura Náhuatl, 1, UNAM, México, URL.
  12. Alfredo López Austin (1989) Sobre el origen del falso dativo -le del español de México, páginas 407 a 416, Anales de Antropología, 26, UNAM, México, URL
  13. Company Company, C. 1998. “The Interplay Between Form and Meaning in Language Change. Grammaticalization of Canibalistic Datives in Spanish.” Studies in Language 22-3, J. Benjamins Poblishing, Pp. 529-565. 2001. “Multiple Dative-Marking Gramaticalization. Spanish As A Special Kind of Primary Object Language”, Studies in Language 25-1, J. Benjamins Poblishing, Pp. 1-47. 2002. “Reanálisis En Cadena y Gramaticalización. Dativos Problemáticos En La Historia del Español.” Verba, 29, 31-69. 2004. “Gramaticalización Por Subjetivización Como Prescindibilidad de La Sintaxis.” Nueva Revista de Filología Hispánica, Lii, 1:1-27. 2004b. “¿Gramaticalización O Desgramaticalización? Reanálisis y Subjetivización de Verbos Como Marcadores Discursivos En La Historia del Español." Revista de Filología Española Lxxxiv, No.1, Pp. 29-66.
  14. Compilación hecha por Ian Michael (1976) Poema de Mio Cid, versos 825, 1086, 1123, 1196, 1281, 1750, 1869, 1892, 2011, 2059 y 3089, Volumen 75 de Clásicos Castalia, Editorial Castalia, URL
  15. F. Javier Satorre Grau (1999) Los posesivos en español, páginas 65 a 69, Volumen 35 de Cuadernos de Filología, Universitat de València, URL

Bibliografía[editar]

Lexicología
  • Lope Blanch, Juan M. Investigaciones sobre dialectología mexicana. México: UNAM, 1990. ISBN 968-5825-67-X
  • Carranza Vásquez, Teresa. "Galicismos y anglicismos en el léxico del vestuario en el español de México", en Actas del VI congreso internacional de la Asociación de lingüística y filología de la América Latina: Phoenix, Arizona (septiembre de 1981), 1988. ISBN 968-36-0485-4, pags. 575-592.
  • Haensch, Günther. "La lexicografía del español de América en el umbral del siglo XXI" en Encuentro Internacional sobre el español de América. Presencia y Destino. El español de América hacia el siglo XXI, Tomo I, Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1991.
Sintaxis
  • Leñero, Carmen. Elementos relacionantes interclausulares en el habla culta de la ciudad de México. México: UNAM, 1990. ISBN 968-36-1344-6
  • Moreno de Alba, José. Valores de las formas verbales en el español de México. México: UNAM, 1985. ISBN 968-837-166-1
  • Reynoso Noverón, Jeanett. "Procesos de gramaticalización por subjetivización: El uso del diminutivo en el español", Selected Proceedings of the 7th Hispanic Linguistics Symposium, ed. David Eddington, 79-86. Somerville, MA: Cascadilla Proceedings. Project. www.lingref.com, document #1088.
Otros
  • Moreno de Alba, José G. (1994) La pronunciación del español en México, México, ed.El Colegio de México|COLMEX
  • Garibay K, Ángel María (1997) En torno al español hablado en México, México, ed.UNAM ISBN 968-36-6147-5
  • Moreno De Alba, José G. Suma De Minucias Del Lenguaje. México: Fondo De Cultura Económica, 2003. Print.

Enlaces externos[editar]