Diccionario de la lengua española

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Vigésima segunda edición del Diccionario de la lengua española, vigente actualmente.

El Diccionario de la lengua española es el diccionario normativo en idioma español o castellano editado y elaborado por la Real Academia Española (RAE). Se le menciona a veces con la sigla DRAE, correspondiendo a Diccionario de la Real Academia Española, por ser el diccionario de dicha institución, aunque tal título es en absoluto oficial puesto que el título oficial es, simplemente y desde su 15.ª edición (de 1925), Diccionario de la lengua española. Muchas veces la RAE también lo denomina «Diccionario usual».

La primera edición de este diccionario data de 1780 y la edición más reciente es la 22.ª, de 2001. Desde 2005 puede consultarse, en el sitio web oficial del Diccionario, un avance de la 23.ª edición (se trata en realidad de la 22.ª edición, pero con parte de los cambios que se incluirán en la 23.ª). Esta 23.ª edición verá la luz el 16 de octubre de 2014, como broche a la celebración del III Centenario de la institución. Este diccionario tendrá 2376 páginas y se editará en un solo tomo (18 x 26 centímetros), encuadernado en cartoné con estuche. También será publicada una versión en dos volúmenes, destinada a América, y otra especial para coleccionistas. El número de artículos ascenderá a 93 111, frente a los 84 431 incluidos en la anterior edición.[1]

Respecto a su carácter normativo, la propia academia es ambigua, y se limita a señalar que el diccionario es visto como normativo por los hablantes. Aun así, entre los no especialistas, es frecuentemente considerado como el principal diccionario y autoridad de consulta del español. El diccionario incluye palabras de uso común extendido, al menos en un ámbito representativo de entre aquéllos en los que se habla el español o castellano; además incluye numerosos arcaísmos y vocablos hoy en desuso, para entender la literatura castellana antigua. Desde la 21.ª edición (1992) se ha aumentado el número de acepciones propias de los países hispanohablantes, cuyas Academias de la Lengua forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

Títulos del Diccionario[editar]

  • Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, título entre la 1.ª (1780) y 4.ª edición (1803).
  • Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española, título entre la 5.ª (1817) y 14.ª edición (1914).
  • Diccionario de la lengua española, título de la 15.ª edición (1925) en adelante.

Orígenes y desarrollo del diccionario[editar]

La elaboración de un diccionario del español o castellano fue una de las primeras tareas que se impuso la RAE en su fundación en 1713, editando en primer lugar el Diccionario de autoridades (1726-1739) en seis volúmenes. Partiendo de esta obra se elabora como resumen el DRAE propiamente, cuya primera edición data de 1780. El título completo de esta edición fue Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Las razones enunciadas en el prólogo para la publicación de este diccionario eran la necesidad de que el público tuviera acceso a un diccionario entre el lapso de la primera edición del diccionario de autoridades y la tardanza en la publicación de una segunda edición corregida y ampliada de éste, ofreciéndose esta alternativa de más fácil uso y menor costo. Ya en su segunda edición pasó a ser el principal diccionario, y dejó de lado la elaboración de su fuente, el de autoridades. Este último no ha sido actualizado desde 1793.

La primera edición del diccionario en un solo volumen tuvo nuevas ediciones en 1783, 1791, 1803 y 1815. Desde esta quinta edición se titulará simplemente Diccionario de la lengua castellana, con ediciones en el siglo XIX de 1822, 1832, 1837, 1843, 1852, 1869, 1884 y 1899, con la que se alcanzaba la decimotercera.

El siglo XX inició con la edición de 1914. En la decimoquinta publicación, de 1925, cambió la denominación de lengua castellana para pasar a denominarse Diccionario de la lengua española. Otras ediciones de ese siglo fueron las de 1936-1939, 1947, 1956, 1970 y 1984, que hacía la vigésima edición. La vigésima primera edición, de 1992, se publica también con una encuadernación en rústica en dos volúmenes, en «formato de bolsillo»,[2] a la que se añadiría su versión en CD-ROM, que apareció en 1995. 2001 inició las versiones del DLE del siglo XXI, que ofrece una versión consultable en línea. De su primera versión en un tomo hasta la actual, el repertorio léxico prácticamente ha duplicado su número.

La primera edición de 1780 del diccionario usual ofrecía las etimologías de las palabras, pero este dato fue desestimado en la edición tres años posterior. Las etimologías se incorporaron de nuevo en la edición de 1970.

Ediciones del DRAE (año y edición)[editar]

Un ejemplar de la vigésima primera edición del Diccionario de la lengua española (1992). Esta edición conmemoró el quinto centenario del descubrimiento de América así como el quinto centenario de la Gramática de Nebrija (1492-1992).

Soportes utilizados por el DRAE[editar]

Hasta la vigésima primera edición el soporte utilizado fue el papel. Ese año, además de su formato tradicional como libro, el diccionario se editó en CD-ROM. Con la vigésima segunda edición se mantuvieron los dos formatos y además se hizo un nuevo aporte al introducir el diccionario en internet y de acceso libre por parte de todos los usuarios. Esta última versión digital está a caballo entre la última edición impresa y la que será la vigésima tercera, y facilita definiciones de palabras que serán modificadas en esa futura edición.

Ediciones del DRAE[editar]

En la cuarta edición del DRAE (1803) se fijaron y se incorporaron al castellano los dígrafos ch y ll como letras separadas y parte de la ordenación alfabética. Dicha decisión cambió en 1994 (X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española), donde los dos dígrafos quedaron ordenados en su lugar correspondiente en el alfabeto latino. También se cambió en 1803 la x por la j cuando la grafía representa el fonema velar /x/ (excepto en vocablos como Caxamarca, México, Texas, etc., que la conservan aunque correspondan a /x/ en español), y se eliminó el acento circunflejo (^).

Las primeras ediciones son mucho más extensas, incluyen la traducción al latín de los vocablos y, en algunos casos, dan ejemplos de su uso, especialmente en forma de dichos populares, y reseñan parte de su evolución. Un dato curioso es que aparece muger («mujer») siguiendo la usanza de la época. La entrada de la letra x es interesante y muestra la riqueza de las primeras ediciones. Aquí se reproduce un fragmento de lo que muestra la 3.ª edición de 1791:

x. Vigésima tercia letra en el orden de nuestro alfabeto, y décima octava de las consonantes. Es semivocal, y tomada de los latinos, entre los quales tenía el valor de dos consonantes; y unas veces fuerza de c y s, y otras de g y s. En castellano conservamos el sonido de la c y s, como en exâmen, exôtico; pero el de la g y la s lo convertimos en otro mucho más fuerte y gutural, tanto que no la distinguimos de la j, o g fuerte; como en xamugas, exército. La X se usa por transmutación en lugar de otras letras en voces que vienen de otras lenguas; como : se muda la S en X en las voces latinas vesica, inserere, que nosotros volvemos vexiga, é inxerir, y las dos ss del italiano basso, que nosotros volvemos baxo.

Menciona otras transmutaciones: xaga en chaga y luego en llaga, y el de xapeo en chapeo. Otro dato que ofrece es que la x se obtiene juntando dos v, con lo que explica el valor de diez (cinco más cinco) en los números romanos.

Críticas[editar]

A lo largo de su historia, el diccionario de la Real Academia ha sido objeto de muchas y variadas críticas.[3] Entre los diversos motivos de tales críticas pueden citarse los siguientes:

  • El investigador del CSIC Javier López Facal, en una entrevista de 2011, lo consideraba un diccionario arcaico en su planteamiento y de calidad inferior a otros.[4]
  • El profesor de Ictiología Alfonso L. Rojo en su estudio de definiciones relacionadas con los peces del diccionario de 2001 encuentra «inconsistencias, incorrecciones, atraso y errores».[5]
  • La lexicógrafa Montserrat Alberte considera que en materia de diccionarios, la Academia, a lo largo de los siglos, se ha caracterizado más por lo que anunció y no llegó a hacer que por lo efectivamente hecho.[6]
  • La catedrática de lengua española Esther Forgas critica el sesgo ideológico presente en las definiciones del diccionario académico.[7]

Bibliografía[editar]

  • Senz, Silvia; Alberte, Montserrat, eds. (2011). El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Editorial Melusina. ISBN 978-84-96614-97-0. 

Notas y referencias[editar]

  1. RAE. «La publicación de la 23.ª edición del DRAE se adelanta al 16 de octubre». Consultado el 26 de septiembre de 2014.
  2. «El nuevo Diccionario refleja la unidad del español» El País. Consultado el 18 de diciembre de 2012.
  3. Enrique Jiménez Ríos: Algunas críticas tempranas al diccionario de la academia
  4. El País, 4-3-2012: «La Real Academia sigue haciendo un diccionario arcaico, como del siglo XVIII.» «… Muchos españoles creen que el diccionario de la RAE es el mejor que hay, pues bien, es exactamente el peor. Es peor comparado con el equivalente francés, italiano, portugués, alemán inglés...»
  5. Alfonso L. Rojo: «Inconsistencias, incorrecciones, atraso y errores en las definiciones de términos relativos a la Ictiología en el Diccionario 2001 de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).» … el lema “limpia, fija y da esplendor,” no ha sido seguido por la Academia en la terminología ictiológica. Sí, ha fijado muchos errores, lo cual indica que no ha habido limpieza y, por consiguiente, el esplendor brilla por su ausencia.
  6. Montserrat Alberte (2011). «La «laboriosa colmena»: los diccionarios hipotéticos de la RAE». En Senz, Silvia; Alberte, Montserrat. El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española 2. Editorial Melusina. ISBN 978-84-96614-97-0. 
  7. Esther Forgas (2011). «El compromiso académico y su reflejo en el DRAE: los sesgos ideológicos (sexismo, racismo, moralismo) del Diccionario». En Senz, Silvia; Alberte, Montserrat. El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española 2. Editorial Melusina. ISBN 978-84-96614-97-0. 

Enlaces externos[editar]