Panhispanismo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Panhispanismo
Bandera de la Hispanidad
Imperio español.png
Lema: «Justicia, paz, unión y fraternidad».
Países Miembros

África

América

Asia

Europa

Oceanía

El panhispanismo es el movimiento ideológico que defiende la integración y la cooperación igualitaria de los pueblos, países y comunidades de habla o cultura hispana, especialmente hispanoamericanos, no solo en el ámbito cultural, sino social, económico e incluso político.

Historia[editar]

Los orígenes[editar]

Con la llegada de los exploradores españoles a América y la posterior colonización y conquista, se generó un proceso de asimilación cultural de los habitantes del Nuevo Mundo. Éste comenzó en el ámbito de la religión, acorde con la idea de la época del deber de evangelización de todo el mundo por parte de las naciones cristianas, reminiscencia del universalismo medieval. Colateralmente, el proceso derivó en un traslado de la lengua y las costumbres de las gentes de la península y a una cierta similitud entre las culturas de los territorios americanos y los reinos ibéricos.

Asimismo, en España y Portugal se produce la Unión Ibérica en 1580. Durante este periodo los territorios ibéricos y americanos estuvieron bajo un mismo gobierno. Sin embargo, la sublevación de Portugal de 1640, enmarcada en el contexto de la crisis de ese mismo año, acabó con esta situación. A lo largo de los tres siglos de presencia española en América, el idioma español va implantándose más en la población pero la política centralista, entre otras causas, española termina por provocar el levantamiento en las colonias.[1] Así, tras la independencia de las antiguas colonias, el número de hispanohablantes que habita en el nuevo continente supera ya al de peninsulares.

En las décadas posteriores a la independencia, no existen acercamientos políticos entre las nuevas naciones y España, salvo algunas acciones españolas, como el ataque por parte de la Armada Española a los puertos de El Callao y Valparaíso (este último por el apoyo de Chile a Perú) para cobrar viejas deudas que el Perú mantenía con España desde la época virreinal. Asimismo, durante el siglo XIX se suceden varias guerras entre las nuevas naciones americanas, como la Guerra del Pacífico, la Guerra de la Triple Alianza o la Guerra Mexicana contra los Estados Unidos, que van socavando la estabilidad de la zona y alejando las anteriores ideas bolivarianas de unificación y concordia entre estas nuevas naciones.

El surgimiento del Panhispanismo[editar]

Inmediatamente después de la independencia, surge en los nuevos estados la idea de una integración entre sí, a semejanza de los Estados Unidos. Esta nueva idea de panhispanismo no solo no se materializa, sino que los estados iniciales del Perú, la Gran Colombia, o las Provincias Unidas del Centro de América, se dinamitan en otros estados menores, que a su vez, en muchos casos, terminaran por enfrentarse en entre ellos por conflictos fronterizos. Aun así la idea de una unificación seguirá latente en la ideología local, especialmente en Sudamérica.

Con la llegada del siglo XX, la situación de los países hispanoamericanos empeora, llegándose a una situación en la que, en muchos ámbitos, los Estados Unidos han tomado el anterior papel de España e interfieren continuamente en la política de las naciones iberoamericanas. Esta política de los Estados Unidos, conocida como Panamericanismo, reaviva el sentimiento de Unión entre los países independizados de España.

Así mismo en España, especialmente tras el desastre de 1898, se percibe el nuevo papel que los Estados Unidos tratan de asumir, y también en la antigua metrópolis repunta un movimiento de acercamiento a los nuevos países. Sin embargo esta idea es ciertamente débil, posiblemente debido a que el acercamiento español se produce por unos cauces que recuerdan a la anterior situación colonial, más que a una unión de países, que en ese momento hubiese sido totalmente innovadora. También en los nuevos estados se ve con recelo un excesivo acercamiento, temiéndose una nueva preponderancia de España en la región. A estos factores se suma la oposición norteamericana, que teme el surgimiento de un nuevo poder que pueda hacer tambalearse su ya entonces predominio en la política internacional.

El panhispanismo socialista[editar]

El movimiento panhispanista vuelve a verse activado con la llegada de las ideologías socialistas a Hispanoamérica. En este periodo no existe acercamiento ninguno con España, ya que ésta se encontraba bajo el régimen franquista, y el panhispanismo americano de este periodo discurre por cauces ideológicos completamente contrarios. Este movimiento se enmarca en las luchas obreras que se dieron en Hispanoamérica durante toda la segunda mitad del siglo XX, con sucesos como la revolución cubana y las marchas revolucionarias del Che Guevara. En su ideología se desarrollaban tanto las ideas igualitarias como el acercamiento entre los pueblos hispanos.

El panhispanismo reciente[editar]

Mapa del Mercosur.

El principal agente de unión actual es el Mercosur, que a imagen de la Unión Europea, trata de formar un acercamiento entre las naciones iberoamericanas, empezando por el ámbito económico, indispensable para producir un acercamiento cultural, social o político, en una situación de verdadera igualdad. Sin embargo la organización no se encuentra en su mejor momento, surgiendo instituciones paralelas, con diferente ideología pero similares atribuciones, lo cual dificulta un posible proceso de unión.

En España, con la caída del franquismo, las relaciones con Hispanoamérica se han emplazado en uno de sus mejores momentos. España, como único representante hispano en la Unión Europea, trata de representar los intereses de Hispanoamérica en la política internacional de ésta. Así mismo, especialmente a partir de los años 90, ha aumentado muchísimo sus inversiones en Hispanoamérica, situándose como el principal socio comercial de la zona.[2] Los presupuestos españoles para desarrollo de zonas desfavorecidas, van en su mayor parte destinados a los países más pobres de Hispanoamérica, y España recibe la mayor parte de la inmigración sudamericana, especialmente boliviana, colombiana, ecuatoriana y peruana.

Sin embargo, esto no ha provocado una situación que pueda desembocar en alguna organización supraestatal prehispánica, una especie de "Unión hispánica", probablemente debido, en parte, al recelo de los países hispanoamericanos de verse, de nuevo, bajo una excesiva influencia de un país extranjero, así como del emplazamiento español en un ámbito cada vez más integrado con los países europeos, que en parte dificultaría la pertenencia a una segunda organización.

Situación actual[editar]

Movimientos panhispánicos[editar]

Países participantes en las Cumbres Iberoamericanas.
Países participantes en la Cumbre de las Américas.

La situación actual en Hispanoamérica es confusa. Por una parte impera un sentimiento de acercamiento y de unión entre las naciones, pero hasta ahora la mayoría de los proyectos apenas han avanzado. Además existe una multitud de instituciones y de cumbres paralelas que abordan los mismos temas de forma análoga. Uno de los más importantes es la Cumbre Iberoamericana, que se celebra cada año en un país. En ella están adscritos Andorra, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y en algunos casos Puerto Rico; es decir, todos los países de cultura hispánica, por lo que es la organización que más países alberga en torno a la causa del acercamiento y además también podrían integrase otros países de África y Asia de cultura hispana y luso tales como Angola, Cabo Verde, Filipinas, Guinea-Bisáu, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe, Timor Oriental y el Sahara Occidental, un territorio que hasta la fecha se encuentra bajo control militar de Marruecos, que han solicitado formalmente participar en las cumbres. Su primera cumbre se celebró en México en 1991. Sus objetivos declarados son:

  • Examinar en forma conjunta los retos que afrontan las naciones iberoamericanas.
  • Concertar la voluntad política de los gobiernos de Iberoamérica.
  • Contribuir a un futuro de paz, mayor bienestar e igualdad social.
  • Impulsar un proyecto de cooperación iberoamericana.
  • Constituir la Conferencia Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno de los estados soberanos de América y Europa de lengua española y portuguesa.

A imitación de ésta, los Estados Unidos impulsaron la Cumbre de las Américas. Esta organización ha sido criticada desde su comienzo, ya que es entendida como un nuevo intento de los Estados Unidos de consolidar su hegemonía en el continente. Esto se mostró desde el nombre que toma, ya que la forma las Américas es entendida como una apropiación de los Estados Unidos del nombre América en singular, lo cual algunos entienden como una forma más de imperialismo. Además la negativa de Cuba de participar mostró que el carácter de la cumbre se acerca demasiado a los intereses norteamericanos.

Críticas al panhispanismo[editar]

Algunos autores siguen temiendo, hoy en día, que un mayor acercamiento entre las naciones hispánicas desemboque en una nueva preponderancia de algún país ajeno. Actualmente los miedos no solo se centran sobre España, sino sobre algunas naciones hispanoamericanas poderosas como Argentina o México.[cita requerida]

Otros detractores no critican el contenido, sino la forma. Algunos sectores en diversos países abogan por el acercamiento de los pueblos hispanos por la vía de un sistema exclusivamente regido por el socialismo, tal y como se intentó en la segunda mitad del siglo XX. Así han defendido algunas organizaciones como la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe en el plano económico.

Países o territorios ligados históricamente con la hispanidad[editar]

Otros países que formaron parte del Imperio español y del Imperio portugués no se encuadran como parte de la hispanidad, de lo iberoamericano o de la lusofonía. Aunque esta idea puede ser rescatada, tal como lo hizo la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, de integrar a naciones y regiones como observadores asociadas. Esto se debe a que precisiones históricas fueron descubiertas por los colonos portugueses, que algunos no pertenecen al término lusofonía y que otros han conservado los rasgos lusófonos. Un ejemplo de ellos fue el de Filipinas y Guinea Ecuatorial, que en 2009 lograron ingresar como miembros asociados a la Cumbre Iberoamericana. Lo mismo lo hicieron otros países, aunque hasta la fecha todavía no se ha concretado, en solicitar sus participaciones en las Cumbres como Bélgica, Italia y Marruecos, naciones que tienen una historia común con España, así también como Belice y Haití, aparte de tener una historia común con el Reino Unido en el primero y con Francia en el segundo, también lo tienen con España.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Causas de la independencia» (en español). http://www.artehistoria.com/ (2006). Consultado el 12/03/2007.
  2. Otero, Jaime (2004). «De Bogotá a Rosario. La lengua española y la política regional de España en América Latina (DT)» (en español). Consultado el 18-02-2007/ de 2007.

Enlaces externos[editar]