Eva Perón
| María Eva Duarte de Perón | ||
|---|---|---|
|
Eva Perón durante una gala del Teatro Colón, 9 de julio de 1951. | ||
|
| ||
| Jefa Espiritual de la Nación Cargo honorífico otorgado por el Congreso de la Nación por única vez en la historia el 7 de mayo de 1952 | ||
|
| ||
Primera dama de la Nación Argentina Cargo protocolar | ||
|
4 de junio de 1946-26 de julio de 1952 (6 años y 52 días) | ||
| Presidente | Juan Domingo Perón | |
| Predecesora | Conrada Victoria Torni | |
| Sucesora | Mercedes Villada Achával | |
|
| ||
Presidenta del Partido Peronista Femenino | ||
|
29 de julio de 1949-26 de julio de 1952 (2 años y 363 días) | ||
| Predecesor | Creación de partido | |
| Sucesora | Delia Parodi | |
|
| ||
Presidenta de la Fundación Eva Perón | ||
|
8 de julio de 1948-26 de julio de 1952 (4 años y 18 días) | ||
| Predecesor | Creación de fundación | |
| Sucesora | Delia Parodi | |
|
| ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | María Eva Duarte | |
| Apodo | Evita | |
| Nacimiento |
7 de mayo de 1919 Provincia de Buenos Aires | |
| Fallecimiento |
26 de julio de 1952 (33 años) | |
| Causa de muerte | Cáncer de cuello uterino | |
| Sepultura | Cementerio de la Recoleta | |
| Residencia | Buenos Aires | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Religión | Católica | |
| Familia | ||
| Padres |
Juan Duarte (1858-1926) Juana Ibarguren (1894-1971) | |
| Cónyuge | Juan Domingo Perón (1945-1952) | |
| Familiares |
Juan Duarte (hermano) Blanca Duarte (hermana) Erminda Duarte (hermana) Elisa Duarte (hermana) | |
| Educación | ||
| Educación | Escuela Catalina Larralt de Estrugamou | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Actriz, política | |
| Años activa | 1935-1952 | |
| Medio | Democracia | |
| Movimiento | Derechos de la mujer | |
| Obras notables |
La razón de mi vida Mi mensaje | |
| Partido político | Partido Justicialista | |
| Afiliaciones |
Partido Peronista (1946-1952) Partido Peronista Femenino (1949-1952) | |
| Miembro de | Orden de Isabel la Católica | |
| Firma | ||
|
| ||
María Eva Duarte de Perón, apodada Evita, (Los Toldos, Buenos Aires, 7 de mayo de 1919 - Ciudad de Buenos Aires, 26 de julio de 1952) fue una actriz y destacada política argentina. Fue la esposa del presidente Juan Domingo Perón y, por lo tanto, ostentó el título de primera dama desde 1946 hasta su muerte en 1952. Significó una figura distinguida del movimiento político conocido como peronismo en las décadas de 1940 y 1950, y una importante activista de derechos humanos. Luchó activamente contra la oligarquía representada por los grandes terratenientes, la pobreza y la desigualdad económica, y por los derechos de los trabajadores, los ancianos, los niños, las mujeres y los vulnerables.[1] Su imagen ha causado una gran controversia en Argentina:[2] los golpes militares que siguieron al primer y segundo mandatos del peronismo prohibieron toda mención de ella durante veinte años, y todavía hoy despierta pasiones extremistas.[3] Personificó el ideal de servicio público, se dedicó a tareas más allá de las estipuladas por el ceremonial y llegó a ser conocida como «la abanderada de los humildes».[4][5]
Nació en un pequeño pueblo del campo argentino, Los Toldos, producto de una relación extramatrimonial entre una pareja de origen vasco, Juana Ibarguren y Juan Duarte; de hecho, su padre tenía otra familia legítima.[6] Eva vivió una infancia pobre y difícil,[7][8] principalmente debido a la discriminación que sufrían los hijos de madres solteras a principios del siglo XX. En 1935, a los 15 años, se mudó a Buenos Aires con la intención de convertirse en actriz.[9] Después de varios años de gran pobreza, se dio a conocer en el mundo de la actuación, y para 1943, se había convertido en la actriz de radio mejor paga de Argentina.[10] También se sumergió en la política en esa época, cuando comenzó a participar en el sindicalismo: el 3 de agosto de 1943, fue una de las fundadoras del primer sindicato de trabajadores de radio. Conoció a su esposo, Juan Domingo Perón, en un evento benéfico celebrado el 22 de enero de 1944 y se casaron al año siguiente.[11]
Tras las elecciones generales de 1946, Juan Perón fue elegido presidente de Argentina y,[12] durante los seis años siguientes, el poder de Eva Perón creció drásticamente. Entre otras cosas, dirigió algunas áreas del Ministerio de Trabajo y Salud,[4] y creó la Fundación Eva Perón, una asociación encargada de distribuir asistencia social durante la era peronista.[13] También promovió el sufragio femenino en Argentina, que derivó en su sanción como ley, y creó un partido integrado por mujeres para participar en política: el Partido Peronista Femenino.[14][15] Su espíritu aparentemente indomable y su efecto sobre la moral de los argentinos llevó a que la Embajada de los Estados Unidos concluyera en uno de sus documentos que era «la persona con más peso en la Oficina de Prensa del gobierno».[16] Tuvo injerencia en la reforma de la Constitución Nacional de 1949, que estableció por primera vez la igualdad jurídica de hombres y mujeres, la patria potestad y los derechos de la ancianidad, y actuó como representante de su nación ante el mundo con ocasión de la Gira del Arcoíris.[17][14] A medida que trabajaba junto a los pobres, los indefensos y los trabajadores, obtuvo el pleno apoyo del sindicalismo y, en 1951, la CGT la propuso como candidata a vicepresidenta, lo que provocó la desaprobación de los militares, el segundo pilar del peronismo.[18] Sin embargo, su mala salud y la presión militar la obligaron a dimitir como candidata a vicepresidenta. Murió de cáncer de cuello uterino a los 33 años.[19][20] Antes de su muerte, en 1952, recibió el título oficial de «Jefa Espiritual de la Nación» —es la única argentina que ha recibido esta designación hasta la fecha—,[21][22][23] y en 2010, fue nombrada «Mujer del Bicentenario» de Argentina.[24]
Biografía
Nacimiento (1919)

Según el acta 728 del Registro Civil de Junín, el 7 de mayo de 1922, nació ahí una niña llamada María Eva Duarte. Sin embargo, todos los expertos que estudiaron la biografía de Eva Perón coincidieron en que dicha acta es falsa. Según los investigadores, el documento fue falsificado a petición de Eva en 1945, cuando se encontraba en Junín para casarse con Juan Domingo Perón.[25][26] En concreto, los investigadores Borroni y Vacca fueron los primeros en demostrar que el acta de nacimiento era falsa, utilizando como contraste el certificado de bautismo. Hoy en día, todos los historiadores coinciden en que Eva nació tres años antes, el 7 de mayo de 1919,[27] y que recibió el nombre de bautismo de Eva María Duarte.[25] Cabe destacar, por otro lado, que la autobiografía de Eva Perón, La razón de mi vida, no incluye ninguna fecha ni referencia a su nacimiento, ni incluye ningún relato de su infancia.[25][28]

No hay consenso sobre su lugar de nacimiento. Por un lado, hay quienes afirman que nació en un rancho cercano al pueblo de Los Toldos en el Partido de General Viamonte, a 200 km de Buenos Aires,[29] aunque parece que la familia llegó ahí unos años después del nacimiento de Eva. Por otro lado, algunos expertos, entre ellos los historiadores Dimarco y Vargas, sostuvieron —a través de testigos— que nació en la ciudad de Junín, bajo la creencia de que la madre de Eva tuvo que viajar ahí para dar a luz debido a que se trataba de un embarazo problemático.[30][31] La propia Eva Duarte siempre mencionó a Junín como su pueblo natal.[32] Hay quienes afirman que nació en la zona de La Unión, entre ellos los investigadores Borroni y Vacca, ya que este campo, ubicado a 20 km del pueblo de Los Toldos, era propiedad del padre biológico de Eva, Juan Duarte, y se cree que toda la familia vivió ahí entre 1908 y 1926.[33][34][27][35][36]
Los padres de Eva fueron Juan Duarte (1858-1926) y Juana Ibarguren (1894-1971), ambos de origen vasco.[37][29] Su madre era hija de Joaquín Ibarguren, un carretero, y Petrona Núñez, una vendedora criolla, quienes tenían estrechos vínculos con la comunidad mapuche de Los Toldos: la partera indígena Juana Rawson de Guayquil asistió a todos los partos de su madre.[34][27][29] Su padre, conocido por el apodo de «el Vasco», fue un terrateniente e importante político conservador en Chivilcoy. Juan Duarte tenía contactos políticos que le permitían disfrutar del nivel social de un estanciero, aunque era meramente el arrendatario de un campo.[29] Fue uno de los beneficiarios de los negociados del gobierno argentino a principios del siglo XX, cuando adquirió grandes extensiones de tierra de las comunidades mapuches de Los Toldos. La relación de Ibarguren con Duarte le daba una posición de reconocimiento, aunque no de respeto, en la periferia de la sociedad local.[29] El padre de Eva mantuvo dos familias al mismo tiempo: una legítima, en Chivilcoy, compuesta por su esposa Adela y seis hijos (Adelina, Catalina, Pedro, Magdalena, Eloísa y Susana),[6][38] y otra ilegítima, con Juana Ibarguren, compuesta por Eva y sus cuatro hermanos —Blanca (1908-2005), Elisa (1910-1967), Juan Ramón (1914-1953) y Erminda Luján (1916-2012)—.[39] Se trataba de una costumbre generalizada en el campo para los hombres de clase alta antes de los años 1940, aunque todavía es frecuente en algunas zonas rurales del país.[37]
De hecho, parece que la principal razón de Eva para cambiar su certificado de nacimiento fue la discriminación que sufrían los hijos extramatrimoniales en aquella época. La legislación argentina de la época marcaba a los hijos ilegítimos en sus certificados de nacimiento, con la designación «hijo ilegítimo», además de que no gozaban de los mismos derechos que un hijo matrimonial.[40][41] Por lo tanto, entre otras razones, se cree que Eva habría cambiado su certificado de nacimiento para evitar dicha etiqueta.[41]
Infancia y dificultades de la niñez (1919-1930)

La infancia de Evita fue de pobreza y ostracismo social. Cada vez que la mujer y los vástagos legítimos de Duarte visitaban la estancia, Ibarguren y sus hijos debían ocultarse. Esa situación fue finalmente resuelta en 1922 con la decisión de Duarte de alejarse de la finca y vivir con su familia legal en Chivilcoy.[29] Eva vivió en el campo hasta 1926, cuando su padre falleció en un accidente automovilístico el 8 de enero de ese año, dejando a la familia en la indigencia.[42] Ibarguren llevó a sus hijos en sulky hasta el lugar del velatorio, pero la esposa legítima de Duarte impidió su entrada hasta que el intendente —cuñado de Duarte— se compadeció de ellos y permitió que pasaran brevemente, como así también que siguieran el cortejo fúnebre hasta la entrada del cementerio.[42][29] El episodio marcó fuertemente a la pequeña Eva.[43] Sin apoyo económico, la familia Ibarguren tuvo que abandonar su hogar anterior, alquilar una pequeña casa y mudarse al suburbio pobre de Los Toldos. De hecho, el testamento de Juan Duarte no dejó dinero ni propiedades para Juana Ibarguren; el único legado que dejó a la familia fue su apellido, ya que permitió que sus hijos ilegítimos lo usaran. En esa situación, Juana Ibarguren trabajó a tiempo completo como costurera para mantener a los niños,[42][44] y esa situación difícil de la infancia y la discriminación que sufrió marcaron a la pequeña Eva desde temprana edad.[45]

La propia Eva habló de ello implícitamente en su autobiografía La razón de mi vida:
«En mi, la razón tiene que explicar, a menudo, lo que siento; y por eso, para explicar mi vida de hoy, es decir lo que hago, de acuerdo con lo que mi alma siente, tuve que ir a buscar, en mis primeros años, los primeros sentimientos que hacen razonable, o por lo menos explicable, todo lo que es para mis supercríticos un "incomprensible sacrificio” que para mí, ni es sacrificio, ni es incomprensible. He hallado en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia. Desde que yo me acuerdo cada injusticia me hace doler el alma como si me clavase algo en ella. De cada edad guardo el recuerdo de alguna injusticia que me sublevó desgarrándome íntimamente».[45]
De ese modo, la muerte de Juan Duarte empeoró la situación económica de la familia.[46] En ese entonces, Eva tenía solo seis años y comenzó la escuela al año siguiente.[47] Su hermana Elisa encontró un puesto en la sucursal de correos, Juan trabajaba de ayudante en un almacén y Blanca prosiguió sus estudios en la escuela normal hasta recibirse de maestra.[48] Tuvo dificultades durante su formación primaria y, entre otras cosas, tuvo que repetir un ciclo lectivo en 1929. Su madre trabajaba todo el día, y en esa época a su hija le encantaba pasar las tardes en la comunidad mapuche, organizando bailes, ferias y fiestas. Según sus hermanas, a los diez años, la pequeña ya era aficionada al teatro y los malabarismos.[49] La apodaban «Chola» por la forma de su rostro, como así también «Negrita».[50][51][52][53]
La adolescencia en Junín (1930-1935)

Unos años más tarde, en 1930, Juana Ibarguren trasladó a toda su familia a la ciudad de Junín; Eva tenía entonces 11 años.[54] Ahí, gracias al trabajo y los ingresos de sus tres hermanos mayores y su madre, la familia Duarte prosperó. Durante ese tiempo, se mudaron varias veces; en total, vivieron en cuatro hogares en cuatro años.[25][55] Ibarguren, gracias a sus contactos, logró el traslado de Elisa a la oficina de correos de Junín y Juan halló un empleo como viajante de comercio para una compañía de jabones. Con el tiempo, su madre empezó a preparar comidas para varios militares y profesionales solteros, lo que luego sirvió de base para el falso rumor generado por la oposición de que administraba un burdel.[48] Blanca, al poco tiempo, se casó con un abogado que solía ir a comer a la pensión y Elisa se convirtió en esposa de un mayor del Ejército que cumplía funciones cerca de ahí.[48]
Evita, por su parte, asistió a la escuela Catalina Larralt de Estrugamou, donde se graduó en 1934, a los 15 años.[55] Fue en esa escuela donde dio sus primeros pasos en la actuación. El 20 de octubre de 1933, participó en su primera obra —llamada Arriba Estudiantes—, descrita por Barnes como «un melodrama emotivo, patriótico y lleno de nacionalismo»,[56] y luego en Cortocircuito, una pieza organizada para recaudar fondos para la biblioteca de la escuela.[57] De ese modo, aunque tuvo dificultades para seguir el programa escolar, mostró pasión por participar en espectáculos y leer revistas con crónicas de la vida de los artistas de cine.[48] Además, una de sus mayores aficiones era recitar poesía, según su compañera de escuela Délfida Noemí Ruiz de Gentile.[58][59]
En esa época, Eva comenzó a desarrollar los instintos de liderazgo que la caracterizarían en el futuro. Así, el 3 de julio de 1933, cuando falleció el ex presidente Hipólito Yrigoyen, derrocado de la presidencia por el golpe de Estado de 1930, la pequeña Eva lució un prendedor negro en su vestido en la escuela y animó a sus compañeros a hacer lo mismo.[60] Para entonces, según su maestra Palmira Repetti, Eva era una niña indomable, ágil, segura de sí misma y una excelente estudiante, amante de la literatura y la declamación,[61] y recordaba que su sueño era emigrar a Buenos Aires y convertirse en actriz a toda costa.[59]

Sin embargo, hay algunas cosas que Eva no mencionó en su autobiografía. Por ejemplo, según la historiadora Lucía Gálvez, Eva y una amiga fueron agredidas sexualmente en 1934. Dos jóvenes supuestamente intentaron violar a las chicas camino a Mar del Plata, pero al no lograr su objetivo, las abandonaron desnudas al costado del camino.[62] Ese mismo año, en 1934, a la edad de 15 años, Eva dejó Junín y se dirigió a la Capital en busca de una nueva vida. Ese primer intento, sin embargo, no fue muy fructífero, ya que no pudo encontrar trabajo y tuvo que regresar a casa después de unos días. A pesar de eso, finalmente, le dio una nueva oportunidad a su sueño de trasladarse a Buenos Aires el 2 de enero de 1935, después de graduarse y empacar sus maletas con su madre.[63] Cuando Eva se hizo famosa, corrieron rumores de que se había escapado de Junín con un joven músico, Agustín Magaldi, pero estos fueron desmentidos con el testimonio de su hermana, que afirmó que su madre acompañó a Eva en su viaje a la Capital hasta que encontró su primer trabajo.[9] Viajó con el fin de participar en una prueba organizada por una estación de radio, donde recitó un poema y con ello ganó un empleo insignificante.[64] La Fundación de Investigaciones Históricas Evita Perón apoyó esa versión y afirmó que Magaldi no estuvo en Junín durante ese período.[65]
Aunque no era una gran belleza ni tenía dotes vocales excepcionales, se había convertido, al entrar en la adolescencia, en una joven atractiva, menuda y de pelo castaño, tez pálida y grandes ojos marrones.[48] El escritor Norberto Galasso confirió verosimilitud a un hecho mencionado por Jorge Coscia y Abel Posse, según quienes también, en 1934, Eva tuvo su primera experiencia amorosa.[66][67] Posse detalló la relación al afirmar que se trataba de un joven sindicalista anarquista, Damián Gómez, obrero ferroviario, que poco después de iniciar la relación, fue detenido y enviado a Buenos Aires, donde murió víctima de la tortura policial, sin que a Eva se le permitiera visitarlo en la cárcel.[68] Galasso relacionó también esa versión y época con la motivación de fondo que la llevó a viajar a Buenos Aires, así como una enigmática referencia que ella hizo en una carta enviada a Perón el 9 de julio de 1947 («Te juro que es una infamia; mi pasado me pertenece, por eso en la hora de mi muerte debes saberlo, es todo mentira»)[69] y el secreto que le mencionara a su confesor, el padre Benítez, años después.[68]
Eva expresó sus sentimientos de ese momento en un pasaje de su autobiografía La razón de mi vida:
«En el lugar donde pasé mi infancia los pobres eran muchos más que los ricos, pero yo traté de convencerme de que debía de haber otros lugares de mi país y del mundo en que las cosas ocurriesen de otra manera y fuesen más bien al revés. Me figuraba por ejemplo que las grandes ciudades eran lugares maravillosos donde no se daba otra cosa que la riqueza; y todo lo que oía yo decir a la gente confirmaba esa creencia mía. Hablaban de la gran ciudad como de un paraíso maravilloso donde todo era lindo y extraordinario y hasta me parecía entender, de lo que decían, que incluso las personas eran allá "más personas" que las de mi pueblo».[70]
Buenos Aires y trabajos de actuación (1935-1943)

Eva Duarte era apenas una adolescente cuando llegó a Buenos Aires el 3 de enero de 1935. Al igual que la joven Eva, miles de argentinos llegaron a la capital del país en las décadas de 1930 y 1940, impulsados por la crisis económica de 1929. Esa migración fue diferente a cualquier otra que Argentina hubiera experimentado antes, ya que quienes llegaban a la ciudad eran compatriotas provenientes del interior del país o Buenos Aires, no de origen europeo. Las clases altas y medias de Buenos Aires usaban el término despectivo y racista de «cabecitas negras» para referirse a ellos. Sin embargo, esos cabecitas negras fueron los trabajadores que ocuparon los puestos de trabajo que el desarrollo industrial del país necesitaba cubrir, y quienes se convertirían en la base electoral del peronismo a partir de 1943.[65]
Los primeros años fueron difíciles y a veces humillantes para Eva, dado que estuvieron marcados por la falta de dinero.[71] Trabajó solo ocasionalmente en compañías de teatro, interpretando papeles secundarios, y vivió en varias pensiones baratas durante esos años.[72] Apenas ganaba lo suficiente para mantenerse y un testigo afirmó que su madre la obligaba a mandar dinero a Junín.[73] Poco después de llegar, obtuvo un trabajo secundario en la compañía de teatro de Eva Franco, una de las compañías teatrales más importantes de la época. Así, el 28 de marzo de 1935, debutó en la obra La señora de los Pérez, en el Teatro Comedias, y al día siguiente el periódico Crítica publicó la primera cita conocida sobre Eva: «Muy correcta en sus breves intervenciones Eva Duarte».[74][75] Sin embargo, las audiciones fueron duras y la competencia feroz. En ese momento, su principal apoyo en Buenos Aires era su hermano Juan Duarte «Juancito», quien era cinco años mayor que ella y había llegado a la capital unos meses antes que Eva para cumplir el servicio militar.[76] Tendrían una relación cercana toda la vida.[77] También hizo dos grandes amigas, las entonces desconocidas actrices Anita Jordán y Josefina Bustamante, con quienes mantendría una amistad durante toda su vida.[78]
En 1936, fue contratada por la compañía argentina Comedias Cómicas para una gira de cuatro meses. Si bien no consiguió el papel principal, tuvo la oportunidad de visitar las ciudades de Rosario, Mendoza y Córdoba, y durante la obra recibió varias menciones en distintos periódicos de esas ciudades.[79] Eva en ese momento era descrita como muy delgada y frágil, morocha (negra), alegre, encantadora y vivaz, con aspiraciones a convertirse en una gran actriz y con un extraordinario sentido de compañerismo y justicia.[80] Pierina Dealessi, la actriz y directora teatral que contrató a Eva en 1937, declaró:
«Conocí a Eva Duarte en 1937. Ella se presentó tímidamente: quería dedicarse al teatro. Vi una cosita tan delicadita que le dije a José Gómez, representante de la compañía donde yo era empresaria, que le diera ubicación en el elenco. Era una cosita tan etérea, que le pregunté: «¿Damita joven, verdad?». Su respuesta afirmativa sonó muy baja, tímidamente. Estábamos haciendo la obra Una boîte rusa; la probé y me pareció buena. En sus primeras actuaciones decía pequeños parlamentos, pero jamás hizo bolos. En la escena, que representaba una boîte, Eva tenía que aparecer con otras chicas, bien vestida. Su figura era monísima. La chica se llevaba bien con todos. Tomaba mate con sus compañeras. Lo preparaba en mi camarín. Ella vivía en pensiones, era muy pobre, muy humilde. Venía temprano al teatro, charlaba con todos, reía, compraba bizcochitos. Yo la veía tan delgadita, tan débil que le decía: «¡Tenés que cuidarte, comer mucho, tomá mucho mate que eso te hace muy bien!». Y yo le ponía leche al mate.»[81][82]

Poco a poco, Eva Duarte comenzó a dejar su huella y a hacerse conocida. Primero, empezó a trabajar en películas, como actriz de reparto, además de modelar y aparecer en fotos de revistas.[83] Pero sobre todo, inició una exitosa carrera como locutora y actriz. En 1937, consiguió su primer trabajo en una película y debutó como artista de radioteatro, lo que la exponía por primera vez a una audiencia masiva.[84] La obra, Oro blanco, fue transmitida por radio Belgrano, se basó en la vida de los trabajadores algodoneros del Chaco y la emisión tuvo una gran audiencia.[85] Al año siguiente, en 1938, a la edad de 19 años, Eva se unió al elenco de la incipiente compañía Teatro del Aire como actriz principal, junto a Pascual Pellicciotta. Trabajaron de lunes a viernes en radio Mitre en el radioteatro Los jazmines del ochenta.[86] También dejó su huella en películas de bajo presupuesto, apareciendo con más frecuencia que en años anteriores; entre ellas, destacan ¡Segundos afuera! (1937), La carga de los valientes (1940), El más infeliz del pueblo (1941) y Una novia en apuros (1942).[87] Una biografía mencionó que «Eva era muy buena para expresar sufrimiento: cuando tropezó con las radionovelas descubrió cuál podría ser su carrera artística».[84] La campaña promocional en las revistas incluía la aparición de fotografías y reportajes sobre sus intereses románticos.[84] De hecho, una edición de la revista Cine Argentino publicó una serie de fotos provocativas, donde exhibía sus piernas, aunque no iban más allá de los límites establecidos. Las mismas serían usadas por sus opositores años después para desacreditarla.[88] Su nuevo estatus como estrella de radioteatro le deparó papeles en nuevas películas y un contrato para actuar en espectáculos radiales patrocinados por Jabón Radical.[89] Aunque sus actuaciones continuaban siendo secundarias, eran mucho más sustanciales que los papeles mudos que había tenido que ejecutar en teatro, a los que jamás volvería.[84]

Según el actor y amigo Marcos Zucker, Eva comenzó a relajarse en esa época; las preocupaciones y ansiedades artísticas de años anteriores comenzaron a quedar atrás dado que tenía trabajo.[90] En 1941, la compañía Teatro del Aire lanzó la obra Los amores de Schubert en la radio, que fue un gran éxito. Finalmente, en 1942, la vida de la actriz alcanzó el equilibrio financiero, cuando fue contratada por la compañía Candilejas.[89] Aparecía todas las mañanas en radio El Mundo, la estación de radio más escuchada de Argentina en ese momento, en programas como Una promesa de amor, Mi amor nace en ti, Infortunio, El rostro del lobo y La otra cara de la máscara.[91]
Así, gracias a las obras de radio, el modelaje y el cine, Eva logró una situación económica equilibrada y cómoda.[92] En 1942, pudo comprar su propia casa, frente a los estudios de radio Belgrano, en el exclusivo barrio de Recoleta,[93] y para 1943, Eva ganaba, según se informaba, 35 000 pesos mensuales, convirtiéndose en la actriz de radio mejor paga de Argentina.[10] También se involucró de lleno en la política en esa época. En concreto, comenzó a participar en el sindicalismo, y el 3 de agosto de 1943 fue una de las fundadoras del primer sindicato de trabajadores de radio en Argentina, denominado Asociación Radial Argentina (ARA).[94]
De acuerdo con Page, era ambiciosa, inquieta e insegura, pero su falta de formación se traslucía en su lenguaje y comportamiento.[84] Sus detractores manifestaron que los avances de su carrera en ese período (1935-1943) fueron el resultado de una serie de relaciones íntimas con hombres en situación de ayudarla. Esa caracterización, emergida de la maledicencia desparramada por sus opositores políticos luego de que se convirtiera en primera dama, constituye una hipérbole semejante a la otra percepción de Evita, que llevaría a sus seguidores y aduladores a pedir su canonización ante el Vaticano. Aunque no hay dudas de que ella perdió su virginidad durante esos años difíciles, no es cierto que haya llegado al éxito por la vía del casting de sofá.[84]
Comienzos de su carrera política (1943-1946)
El inicio del peronismo (1943)

La sociedad, la economía y la política argentina cambiaron completamente en la década de 1940, especialmente con el golpe de Estado del 4 de junio de 1943. Durante los primeros meses de ese año, Evita desapareció de la vista del público, aparentemente por una enfermedad seria que la mantuvo postrada.[88] Se reincorporó al trabajo a fines del invierno y en septiembre, fue contratada por cinco años en radio Belgrano, donde participó todas las noches en el programa Heroínas de la historia y representó la vida de mujeres famosas; entre ellas estaban Isabel I de Inglaterra, Margarita Weild, Chiang Kai-shek, Sarah Bernhardt y Alejandra Fiódorovna Románova.[88] El programa fue muy popular y ahí conoció al libretista Francisco Muñoz Azpiri, que escribiría los primeros discursos políticos de Eva unos años más tarde.[95]
En términos sociales, el país vivía una época de gran migración. Ese movimiento se produjo del campo a las ciudades, lo que trajo consigo un rápido proceso de urbanización. Así, gracias al desarrollo de la industria y a los nuevos inmigrantes, la población de las grandes ciudades se transformó. Buenos Aires fue la ciudad que más sufrió ese cambio, ya que recibió la mayor afluencia de trabajadores.[96] Las clases altas y medias de la ciudad identificaban a los recién llegados con el nombre peyorativo de «cabecitas negras» por su piel y cabello más oscuros que los inmigrantes de origen europeo.[97] Otra característica de estos inmigrantes era el alto porcentaje de mujeres entre los trabajadores, que llegaban en busca de trabajo remunerado en el nuevo mercado laboral.[98] Por otro lado, como resultado del desarrollo de la industria, la estructura productiva del país se transformó radicalmente en esos años; concretamente, en 1943, el volumen de producción industrial superó por primera vez al de la agricultura y la ganadería.[99] Finalmente, en el ámbito político, Argentina se vio inmersa en una profunda crisis. Los partidos políticos tradicionales formaron un sistema corrupto y fraudulento, apoyándose mutuamente. Ese período se conoció en la historia del país como la Década Infame (1930-1943) y fue liderado por una alianza conservadora, la Concordancia.[100] En un intento por acabar con la corrupción del gobierno conservador, se llevó a cabo un golpe de estado militar el 4 de junio de 1943, que marcó el comienzo de un caótico período de reorganización.[101] Tras el golpe militar, el teniente coronel Juan D. Perón ocupó el tercer puesto en el nuevo gobierno, más particularmente en el Departamento Nacional del Trabajo, luego transformado en Secretaría.[102]

En 1943, inmediatamente después de la formación del gobierno militar, Ángel Borlenghi, en representación de un grupo de sindicatos socialistas y revolucionarios, se reunió con Juan Perón y Domingo Mercante para formar una alianza.[103] A través de esa iniciativa, se decidió impulsar el programa que el sindicalismo argentino históricamente había buscado llevar adelante desde 1890. Esa alianza militar-sindicalista, bajo el liderazgo de Perón y Borlenghi, consiguió varios logros en materia de derechos de los trabajadores; entre ellos, los convenios colectivos, el Estatuto del Peón de Campo y mejoras en las jubilaciones.[104][105] Lograron ganarse el apoyo y el respaldo del pueblo. Al mismo tiempo, comenzó a formarse una férrea oposición, liderada por empresarios, algunos militares y estudiantes tradicionales, con el apoyo directo de la embajada estadounidense y de las clases altas y medias de Argentina. Ese conflicto se conoció como «las alpargatas contra los libros».[106]
Encuentro con Juan Domingo Perón (1944)

Eva Duarte y Juan Perón se conocieron el 22 de enero de 1944 en una fiesta organizada en el estadio Luna Park de Buenos Aires.[88] Ese evento fue organizado por el propio Juan Perón, entonces secretario de Trabajo, para ayudar a las víctimas del terremoto ocurrido una semana antes en la ciudad de San Juan y que había dejado aproximadamente 10 000 muertos.[107] Para recaudar fondos para las víctimas del terremoto, asistieron los actores y artistas argentinos de cine y radio más famosos de la época, entre ellos Niní Marshall, Mirtha Legrand, Libertad Lamarque y Eva Duarte.[108] En ese evento, Eva conoció a Juan Perón, quien era viudo de Aurelia Tizón desde 1938. Un amigo suyo, Oscar Nicolini, secretario del director de Correos y Telégrafos, le presentó a su jefe, el teniente coronel Aníbal F. Imbert, quien fue su escolta la noche del 22 de enero y quien la presentó ante el coronel Perón.[88] La actriz tenía 24 años en ese momento, mientras que Juan Perón tenía 48. Según los investigadores Fraser y Navarro, ambos salieron juntos de la fiesta en la madrugada[109][110] y Eva definiría ese encuentro en su autobiografía como su «día maravilloso».[111]
Por ese entonces, varios artículos aseveraban que Perón vivía en un piso en Buenos Aires, con su «hija», pero discrepaban en su nombre: algunos la citaban como «María Inez» y otros como «Isabelita». Lo cierto es que Perón compartía su departamento con una adolescente oriunda de Mendoza, donde se habían conocido en ocasión de su destino en la escuela de montaña, y él solía llevarla a actos públicos. La apodaba «Piraña» y la presentaba como «m'ija». La inclinación de Perón por «Piraña» era también una precoz indicación de su debilidad por las mujeres más jóvenes.[112] Cuando Eva inició su relación con Perón, «Piraña» tuvo que mudarse y algunas fuentes indican que regresó a Mendoza. Dado lo que se conoce de las personalidades de ambos, según Page, es probable que haya sido Eva quien tomó la iniciativa en la solidificación acelerada de la relación.[88] Para febrero, la pareja vivía en departamentos contiguos —para salvar las apariencias— en un edificio de la calle Posadas, donde Eva tenía su propio piso, y su relación continuaría.[113][88] Una revista publicó en 1993 un artículo que decía que Perón dejó embarazada a Eva en 1945 durante la filmación de La cabalgata del circo, pero que ella finalmente tuvo un aborto espontáneo.[114] El mismo testimonio fue aseverado por su compañera de elenco Libertad Lamarque en su autobiografía de 1986, que reconoció haber escuchado en los camarines de boca de Evita que estaba embarazada.[115] Según Julián Sancerni Jiménez, un político radical amigo de los Tizón —la familia de Aurelia Tizón, la primera esposa de Perón— la irrupción de Evita hizo que Perón abandonara sus planes de casarse con quien era su cuñada, una hermana de Aurelia con la que tenía una relación muy estrecha, incluso después de la muerte de su primera esposa.[112]

La actriz siguió con su trabajo y su carrera avanzó sin duda impelida por su asociación con Perón; para entonces participaba en los radioteatros Tempestad y Reina de Reyes, y en tres emisiones semanales del ciclo de propaganda Hacia un futuro mejor, encargado de difundir los logros sociales de la Secretaría de Trabajo del gobierno.[116] También apareció en dos películas de Mario Soffici: La cabalgata del circo (1945) con los actores Libertad Lamarque y Hugo del Carril,[117] y La pródiga (1945), que nunca llegó a estrenarse comercialmente. Parece que las presiones de Juan Perón tuvieron algo que ver con la desaparición de la película, según el productor Miguel Machinandiarena. Se dice que este último destruyó todos los negativos de la película —entregó un último negativo a Perón después de las elecciones de 1946—, excepto una copia que se conservó en una caja fuerte en Montevideo,[118] y que luego permitiría exhibir a partir de 1984 después de la muerte del ex Presidente.[119] El libreto tenía un enfoque profético: los campesinos del filme la llamaban «La madre de los pobres» y «La hermana de los tristes», y se referían a ella como «La señora»; además, el personaje de Evita le decía a su amante que nunca tendría hijos.[118] La filmación de La cabalgata del circo, por otra parte, estuvo marcada por la tensa disputa entre Duarte y Lamarque, cuya subsecuente desaparición de las pantallas de cine fue atribuida a la vieja costumbre de Evita de premiar a los amigos y castigar a los enemigos. A partir de esa película, para la cual debió cambiar su apariencia, decidió quedar rubia para siempre.[116]

Algunos críticos calificaron a Eva Duarte de mala actriz. Tras retirarse de la actuación, la propia Eva hizo la siguiente declaración: «Mis actuaciones fueron malas en el cine, mediocres en el teatro y aceptables en la radio».[120][121] Eva Duarte no tuvo mucho éxito en el cine, pero sí en la radio. En 1945, fue elegida presidenta de la Asociación de Radio Argentina, el sindicato de trabajadores de la radio.[75] A pesar de eso, a medida que la relación entre Eva Duarte y Juan Perón avanzaba, abandonó su carrera actoral para dedicarse a la política. De hecho, asistía regularmente a las reuniones que Perón organizaba en el departamento con sus camaradas civiles y militares. Aunque sus contribuciones no eran sustanciales, ocasionalmente eran memorables. Un testigo de esos conciliábulos describió su impacto: «Estábamos discutiendo una próxima designación gubernamental cuando Evita irrumpió. Perón la presentó: "¡Hola, muchachos!", fue su forma de saludarnos. Se la veía excitada y sus palabras brotaban en torrentes. No dudaba en hacernos conocer sus opiniones en un lenguaje muy directo. “¿Por qué quieren nombrar a ese negro?", dijo refiriéndose a la persona que estábamos considerando. “¡Es un boludo!” Nos quedamos todos muy sorprendidos».[116] Perón la mostraba en público y Eva se mostraba sin inhibiciones, en una forma a veces torpe, lo que dejaba estupefactos a sus camaradas de armas, que creían que Perón estaba dando un mal ejemplo al Ejército.[122] Si bien es cierto que el estilo personal y la forma directa de hablar del Coronel lo distinguían de los demás, su falta de discreción respecto a Evita iba demasiado lejos. Fue en respuesta a esas críticas que Perón replicó, diciendo: «¿Qué quieren? ¿Que salga con un hombre?».[123] El 6 de septiembre de 1944, la Embajada de los Estados Unidos informó sobre la declinación de su prestigio personal, en parte por «la situación con Eva Duarte».[123]
Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, Perón buscaba consolidar su posición con respecto a las fuerzas armadas. Había extinguido la amenaza de los nacionalistas, pero aún existían conspiradores a la espera de que diera un mal paso. Perón no quería regresar a los cuarteles y, aprovechando las presiones por un retorno a la vigencia de la Constitución, quería idear una estrategia que permitiera al gobierno militar retirarse en una forma ordenada y crear una plataforma política propia, a pesar de las creencias de algunos sectores de que era un fascista converso y un agente de la Alemania nazi.[123] Eva Duarte no tenía conocimientos ni interés en la política antes de conocer a Juan Perón; por lo tanto, nunca discutió con él ni con nadie de su círculo íntimo, sino que simplemente absorbió lo que oía.[124] Juan Perón afirmó posteriormente en sus memorias que seleccionó a propósito a Eva como su alumna y se propuso crear en ella un «segundo yo».[125] Es posible que Juan Perón le permitiera a Eva Duarte una exposición tan íntima y un conocimiento tan profundo de su círculo íntimo debido a su edad: él tenía 48 años y ella 24 cuando se conocieron. Se había incorporado a la política en edad avanzada y, por lo tanto, no tenía ideas preconcebidas sobre cómo debía desarrollar su carrera política, y estaba dispuesto a aceptar cualquier ayuda que ella le ofreciera.[124]
Arturo Jauretche una vez definió la relación de Perón y Evita como la unión de «dos voluntades, dos pasiones de poder».[16] La ambición de Eva, al comienzo confinada en su carrera artística, estaba a la altura de la de su compañero a nivel político. En mayo de 1945, un agregado militar norteamericano informó que Evita virtualmente dirigía la oficina de gobierno a cargo de la censura.[16] Un memorándum de la embajada llegó a la conclusión de que «la persona que tiene más peso en la Oficina de Prensa del gobierno, después del coronel Perón, es su bien conocida compañera, la señorita Eva Duarte. Ella se ha descubierto un interés agudo por la publicidad y está en estrecho contacto diario con el trabajo de la oficina».[16] Si bien no puede determinarse cuánto dinero recibía Evita de esas actividades, considerando la forma en que el mundo comercial se relacionaba con el gobierno, y en virtud de su pasado de pobreza e inseguridad, según el biógrafo de Perón, es razonable presumir que obtuvo ventajas pecuniarias a cambio de su influencia sobre la burocracia federal.[16] El desagrado por Evita se fue haciendo cada vez más grande entre los colegas del Ejército a medida que la situación política se deterioraba. De acuerdo con un oficial del Ejército, «el descaro de esa mujer a veces llegaba a límites inaguantables; por ejemplo, un día en que Eva se puso junto a Perón en el acto de juramento de un ministro, haciendo descansar un brazo sobre el respaldo del sillón presidencial».[126] Otro militar criticó a Perón por instalar a Evita en su residencia de Campo de Mayo, y hasta se oyeron quejas de que Evita y su hermano Juan traficaban con los cupones de racionamiento de gasolina.[126]
El 17 de octubre (1945)

El año 1945 fue decisivo en la historia argentina, y Eva Duarte y Juan Perón jugaron papeles importantes en él. Desde el golpe militar de 1943, el control del gobierno había estado en manos de un grupo de oficiales del Ejército, el GOU (Grupo de Oficiales Unidos). El ascenso de ese grupo secreto fue evidente y sus principales objetivos eran acabar con la corrupción derivada de la Década Infame, resolver el conflicto social y sostener al movimiento obrero, especialmente impidiendo su desplazamiento hacia la extrema izquierda.[101] También pretendía impedir la participación de Argentina en la Segunda Guerra Mundial, lo que enfureció a la embajada estadounidense. De hecho, la presión del GOU provocó la dimisión del presidente Pedro Pablo Ramírez el 24 de febrero de 1944.[101] Posteriormente, Edelmiro Farrell asumió el poder, con una sólida base militar y el apoyo del propio Perón.[127]
Sin embargo, también existían intereses contrapuestos por el poder entre los oficiales del Ejército, y el GOU comenzó gradualmente a fragmentarse. Algunos no veían con buenos ojos la relación de Juan Perón con los sindicatos y querían reducir su influencia en el nuevo gobierno.[128] No obstante, el presidente Farrell lo nombró ministro de Guerra en 1944[128] y el Ejército se convirtió en la principal institución que intervenía en la política del país. Ese nuevo cargo incrementó la influencia del Coronel, ya que pudo ajustar, cambiar y eliminar puestos en el Ejército. Los nombramientos, ascensos y destituciones que se produjeron en ese momento consolidaron la imagen del ministro Perón en la estructura del GOU.[129] Eso provocó la renuncia del ministro del Interior, Luis César Perlinger, quien era su principal opositor en el gobierno, y por consiguiente, llevó a Perón al cargo de vicepresidente de la Nación el 8 de julio de 1944.[130] Así, gracias al apoyo del pueblo, y al poder político y militar, la influencia de Perón se volvió amenazante para el presidente Farrell: fue simultáneamente coronel, vicepresidente, ministro del Interior, y secretario de Trabajo y Previsión.[131]
La sociedad estaba más dividida que nunca, y gradualmente la rivalidad entre los obreros y la clase media se convirtió en una competencia entre peronistas y antiperonistas. Las manifestaciones y demandas de ambos grupos se mezclaron en las calles de Buenos Aires, y finalmente el general Eduardo Ávalos del GOU decidió dar un golpe de Estado con el objetivo de reducir el poder del ministro Juan Perón y los sindicalistas. Así, el 8 de octubre de 1945, Ávalos exigió y obtuvo la renuncia de Perón.[132] Antes de dejar el gobierno, el presidente Edelmiro Farrell autorizó a Perón a saludarlo públicamente por radio, y el Vicepresidente instó a la ciudadanía y a los trabajadores a defender los logros sociales de los dos años anteriores.[133]
Aunque los grupos antiperonistas tomaron el control, las tensiones entre ellos persistieron y no lograron mantener el poder por completo. Mientras tanto, tras mudarse secretamente de casa en casa, Juan Perón fue arrestado el 12 de octubre y llevado en una cañonera a la prisión de la isla Martín García.[134] En ese momento, parecía que Perón estaba erradicado definitivamente de la política y que, en el mejor de los casos, se retiraría con Eva a la Patagonia.[135] A Domingo Mercante le envió una extensa carta en la que le hacía saber que sufría de insomnio y que estaba preocupado por la salud de Evita.[136] También le envió dos cartas a su esposa. Una de ellas, enviada por correo simple poco después de su arresto, no ha sido nunca publicada. La otra, entregada en mano a Evita, era una muestra del profundo afecto que lo unía a su compañera: «Mi tesoro adorado, sólo cuando nos alejamos de las personas queridas podemos medir el cariño. Desde el día que te dejé allí con el dolor más grande que puedas imaginar no he podido tranquilizar mi triste corazón. Hoy sé cuánto te quiero y no puedo vivir sin vos». Le indicaba que regresaría por cualquier medio posible y le prometía que se casarían tan pronto como él recibiera su retiro del Ejército.[137][138]
Se sabe que Evita se movilizó en busca de un abogado que pudiera presentar un habeas corpus en favor de su compañero. Juan Bramuglia rechazó el pedido por miedo a que, si el juez daba curso al escrito, la actriz se escaparía junto con Perón del país y dejarían a la clase obrera abandonada a su suerte. Se puso furiosa con él y nunca olvidó su «deslealtad»; incluso designado ministro de Relaciones Exteriores en 1946, Evita lo consideraba un enemigo acérrimo.[139] Otros abogados, empero, actuaron de manera similar.[140]
Sin embargo, el 15 de octubre, los sindicatos comenzaron a movilizarse para exigir la liberación de Perón y en defensa de las conquistas obtenidas.[141] Las movilizaciones finalmente llevaron a la manifestación del 17 de octubre, que atrajo a una gran multitud. En total, entre 250 000 y 350 000 argentinos se reunieron frente a la Casa Rosada, en la Plaza de Mayo, y comenzaron a presionar al gobierno para que liberara a Juan Perón. Esa protesta fue organizada por varios sindicatos y asociaciones, incluida la Confederación General del Trabajo (CGT), que incluía a todos los sindicatos.[142] Permanecieron ahí hasta las 23 h, cuando Juan Perón salió al balcón de la Casa Rosada y saludó a la multitud de manifestantes. Según el biógrafo Robert D. Crassweller, fue un momento poderoso y dramático que conmovió a miles de personas.[143] Afirmó que fue particularmente impactante, porque evocó dramáticamente aspectos importantes de la historia argentina y que Juan Perón representó el papel de un caudillo al dirigirse a su pueblo, siguiendo la tradición de los líderes argentinos Rosas e Yrigoyen. También señaló que la velada tuvo tintes místicos de naturaleza casi religiosa.[143] Juan Perón gozó del apoyo y el respaldo incondicional del pueblo,[144] y el 17 de octubre se considera el día en que se fundó el peronismo;[145] se llamó desde entonces el «Día de la Lealtad».[146] Así, mediante la manifestación, se llegó a un acuerdo entre los peronistas y los golpistas: se organizarían elecciones presidenciales democráticas para el 24 de febrero de 1946.[147]
A partir del 17 de octubre, se propagaron términos despectivos contra los peronistas y su base social: «cabecitas negras», «aluvión zoológico», «grasas» y, el más famoso, «descamisados». Todas esas denominaciones ofensivas representaban las características de los seguidores de Perón: su naturaleza trabajadora, pobre e inmigrante. Juan y Eva también usarían esas denominaciones en sus discursos, pero en estos casos, para animar a sus seguidores.[148]

Por otro lado, el periodista Héctor Daniel Vargas demostró que Eva Duarte estuvo en Junín el 17 de octubre de 1945; la prueba es un poder notarial que ella firmó en esa ciudad.[149] Probablemente se habría refugiado en casa de su madre desde que Perón fue arrestado, y varios expertos también argumentaron que aprovechó el viaje para cambiar su certificado de nacimiento; borró la designación de «hija ilegítima» y, de paso, también cambió su nombre y fecha de nacimiento. Sin embargo, Eva Duarte, tras enterarse de la movilización, supuestamente estuvo en Buenos Aires esa noche para recibir a Juan Perón. La aseveración de que la actriz jugó un rol protagónico en la movilización del 17 de octubre[62] es una fabulación y nunca pudo ser establecida con certeza.[150] Duarte apareció en el hospital donde Perón se hallaba alojado junto a su hermano y habló con él desde el teléfono de la recepción. También se sabe que fue agredida en el medio de un viaje en taxi, y que Perón intentó que no anduviera por los alrededores en un momento tan crucial.[151]
Tal como Perón le había indicado a Eva en cartas enviadas desde la prisión, la pareja se casó el 22 de octubre en su departamento de la calle Posadas.[152] Hubo una ceremonia civil, y el 10 de diciembre, una ceremonia católica en la iglesia de San Francisco, en la ciudad de La Plata.[153] Ambas se desarrollaron en secreto e incluyeron una serie de falsificaciones referidas a la edad de la contrayente —Evita se restó tres años—, el estado civil de Perón —fue anotado como soltero y no como viudo— y el lugar real de celebración —que decía ser Junín—. Los recién casados comenzarían entonces su campaña para las elecciones presidenciales de 1946.[152][154]
Elecciones presidenciales de 1946

Tras salir de prisión y casarse, Juan Perón comenzó a prepararse para las próximas elecciones presidenciales. La fecha se fijó para el 24 de febrero de 1946 y la sociedad argentina llegaría completamente dividida en dos: peronistas y antiperonistas. El bando peronista estaba formado por el Partido Laborista, creado por la unión de Perón y Hortensio Quijano. El bando antiperonista, por otro lado, estaba en manos de una alianza de partidos conservadores, socialistas y comunistas bajo el nombre de Unión Democrática.[155]
La carrera política de Eva Perón comenzó oficialmente con esas elecciones.[156] Jugó un papel fundamental durante la campaña y, junto a su esposo, viajó por todo el país; se convirtió en la primera mujer en la historia argentina en aparecer públicamente junto a su esposo durante una campaña.[157][158] Visitó fábricas, barrios marginales, y se reunió con sindicatos y trabajadores en extrema necesidad. También utilizó su programa de radio semanal para pronunciar apasionados discursos de apoyo a su esposo y, mediante su retórica y argumentos populistas, convenció del peronismo a los trabajadores y pobres argentinos. Aunque Eva ya había ganado mucho dinero con los programas de radio y el modelaje, su origen humilde y su lenguaje directo y sencillo atrajeron a las clases más desfavorecidas de la sociedad.[75]

En febrero de 1946, pocos días antes de finalizar la campaña, se organizó un acto en el Luna Park para manifestar el apoyo de las mujeres y estudiantes a la candidatura de Juan Domingo Perón. Al no poder asistir por encontrarse agotado, se anunció que Eva Perón lo reemplazaría en el uso de la palabra, de ese modo, se constituyó su primera actuación pública importante. Sin embargo, la experiencia resultó extenuante, porque el público reclamó airadamente la presencia del presidente Perón e impidió que pudiera continuar con su discurso.[159][157]
La aparición de mujeres en la política estuvo acompañada de fuertes ataques de la oposición, especialmente por parte de la sociedad más adinerada, los militares y los políticos. De hecho, en esa época, las mujeres no tenían derechos políticos —excepto en San Juan—, y las esposas de los candidatos también tenían una presencia pública muy limitada, y si la tenían, era apolítica.[160][161] Desde principios de siglo, grupos feministas, como los de Alicia Moreau de Justo, Julieta Lanteri y Elvira Rawson, habían exigido derechos políticos para las mujeres, pero sin mucho éxito. En general, la cultura machista consideraba a las mujeres que hablaban de política poco femeninas.[162] Sin embargo, Eva Perón fue la primera esposa de un candidato a las elecciones generales en participar en una campaña. Sus apariciones se hicieron muy famosas entre la ciudadanía; además, tenía muchos fanes que la conocían de programas de radio y modelajes, y a partir de entonces, comenzó a ser conocida por el apodo cariñoso de «Evita».[160][163]

Durante la campaña electoral, Eva no pudo abandonar su rol de esposa. Sin embargo, ya era evidente que su objetivo era desempeñar un papel político, aunque estas acciones políticas estuvieran prohibidas para las mujeres.[160] En un discurso público el 1 de mayo de 1949, expresó lo siguiente sobre sus experiencias en ese momento y su papel en la creación del peronismo: «Quiero terminar con una frase muy mía, que digo siempre a todos los descamisados de mi patria, pero no quiero que sea una frase más, sino que vean en ella el sentimiento de una mujer al servicio de los humildes y al servicio de todos los que sufren: "Prefiero ser Evita, antes de ser la esposa del Presidente, si ese Evita es dicho para calmar algún dolor en algún hogar de mi patria"».[164]
En las elecciones celebradas el 24 de febrero de 1946 triunfó la alianza Perón-Quijano, tras obtener el 54% de los votos.[165] En los albores de las elecciones, ya se podían vislumbrar señales de que Evita se dedicaría a tareas más allá de las estipuladas por el ceremonial. Dio a conocer sus opiniones sobre la selección de los candidatos a los diferentes cargos y pronunció un discurso agradeciendo a las organizaciones femeninas que habían ayudado a la campaña. Si bien al comienzo tuvo tareas menores, Perón no le fijó ningún límite y pronto Evita empezó a dictar a los ministros del gabinete lo que tenían que hacer, en especial al Ministro de Trabajo.[4]
En diciembre de 1946, hizo su primer viaje sola al interior para visitar Tucumán. Para ese entonces, ya había representado a Perón en otras funciones ceremoniales y había disertado sobre muchas problemáticas, y se había forjado como la intermediaria entre el proletariado y el Presidente. Durante los primeros meses de 1947, pronunció unos veinte discursos políticos, destacando por su voz aguda, con un acento pomposo y una oratoria dominante.[166]
Primer gobierno de Perón (1946-1951)
Gira del Arcoíris

Eva Perón realizó un viaje muy publicitado a Europa en 1947. En ese momento, era una novedad que una mujer hiciera una gira oficial internacional, y llevó a la Primera Dama argentina al primer plano de la política. El viaje duró 64 días, partiendo el 6 de junio y regresando el 23 de agosto, y visitó ocho países en total: España (18 días), Italia y Ciudad del Vaticano (20 días), Portugal (3 días), Francia (12 días), Suiza (6 días), Brasil (3 días) y Uruguay (2 días).[167][168][169][170] La intención oficial de Eva era viajar como embajadora de buena voluntad para aprender sobre el sistema europeo de bienestar social.[171] De hecho, su objetivo principal, al regresar a la Argentina, era convertirse en la jefa de un nuevo sistema que administraría las obras sociales. Durante ese viaje, tuvo como asesor, entre otros, al jesuita Hernán Benítez, quien tendría una gran influencia a su regreso en la creación de la Fundación Eva Perón.[172][173]
En la travesía, Eva conoció a muchos líderes y jefes de gobierno, entre ellos Francisco Franco, Pío XII y Vincent Auriol; y fue responsable de afianzar las relaciones comerciales de Argentina. Sin embargo, parece que no todas esas visitas fueron idea del gobierno argentino. Inicialmente, la idea surgió de una invitación que Franco envió a Juan Perón para visitar España, que estaba aislada internacionalmente. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos no le había proporcionado ayuda pública (Plan Marshall), pero al igual que el resto de Europa, necesitaba urgentemente trigo y suministros argentinos. El aislamiento de la dictadura de Franco y las malas relaciones con el resto de los países llevaron a Juan Perón a declinar la invitación, aunque Argentina era el único país que se había mantenido solidario con España y rechazado las sanciones contra ella.[174] Sin embargo, los asesores decidieron que Eva hiciera una gira por Europa para fortalecer los lazos del nuevo gobierno argentino, exportar productos y facilitar el comercio, y visitara no solo España, sino también varios otros países del continente, para no asociar internacionalmente a la Argentina con la España fascista. Eva bautizó al viaje «Gira del Arcoíris» nada más llegar a Europa: «No he venido para formar un eje, sino más bien como un arcoíris entre nuestros dos países».[173][175][176][177][175]
«En la Argentina trabajamos para que haya menos ricos y menos pobres. Hagan ustedes lo mismo». —Eva Perón a Carmen Polo durante su visita a España, 1947.[178]
|
España fue la primera parada. Fue recibida calurosamente en el aeropuerto, con una salva de veintiún cañones y un grupo de trabajadores españoles dándole la bienvenida en Madrid.[179] Eva Perón visitó muchos lugares, entre ellos Madrid, Villa Cisneros, Gran Canaria, Galicia, Sevilla, Zaragoza y Barcelona.[180] Visitó el sepulcro de los Reyes Católicos, y recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. España, bajo el régimen de Franco, acababa de salir de la guerra civil, y Eva decidió empezar a repartir billetes de 100 pesetas a los niños pobres que acudían a ella.[181] Hay muchos testimonios que hablan del descontento e insatisfacción de Eva, especialmente con la forma en que las autoridades trataban a los trabajadores y ciudadanos humildes.[182][183] En particular, tuvo una relación muy tensa con la esposa de Franco, Carmen Polo, y su hostilidad fue evidente en varias ocasiones,[184] como cuando Polo quiso llevarla a ver el Madrid histórico de los Austrias y los Borbones, y Eva Perón le pidió que le mostrara los hospitales públicos y los barrios obreros (barrios de chabolas).[182] Además, se destacó su influencia en el indulto de la dirigente unionista, comunista y feminista Juana Doña, ya que la salvó de la pena de muerte.[185][186][184][173] Aunque la visita a España podía herir la sensibilidad de los norteamericanos, la Primera Dama no se preocupó en lo más mínimo por ello. Era totalmente antinorteamericana: «A mí los gringos no me importan nada», le dijo al Embajador de España en la Argentina. Cuando le pidió una fotografía a Franco, añadió con gusto: «¡Y la rabia que le va a dar al gringo Truman el vernos juntos!...».[187]

La segunda parada del viaje fue Italia, donde Eva escribió para periódicos, cenó con líderes gubernamentales y sociales, visitó jardines de infancia y se reunió con trabajadores.[188][172] Sin embargo, la recepción no fue tan cálida como en España. En la Ciudad del Vaticano, fue recibida por el papa Pío XII, quien le entregó una medalla pontificia y un rosario de oro, el último de los cuales Eva sostuvo cuando murió.[189][190] Luego, fue recibida por multitudes en Portugal y Francia. En ese último país, visitó el Palacio de Versalles y se reunió con políticos, como el presidente del Parlamento Édouard Herriot,[191] el presidente Vincent Auriol y el ministro de Relaciones Exteriores Georges Bidault —que alabó su belleza y juventud—, además de viajar en el auto oficial que perteneció a Charles de Gaulle, una muestra de la importancia que le daba el gobierno francés a su persona.[192] También le ofreció a Francia, como lo había hecho antes con España y Portugal, dos cargamentos de trigo para ayudarlos a combatir la hambruna que sufrían los países.[193] En la Catedral de Notre Dame, se reunió con el futuro papa Juan XXIII.[194]
Durante su estancia en Francia, Eva recibió una nota informando de que el rey Jorge VI del Reino Unido y su esposa Isabel no la recibirían, debido a que la austeridad de la posguerra impedía recibir visitas oficiales en el palacio desde 1939.[195] Otros investigadores creen que la influencia estadounidense influyó en la decisión. Según los historiadores Fraser y Navarro, Eva tomó la noticia como un desaire y decidió cancelar su visita al Reino Unido. Sin embargo, la Primera Dama atribuyó públicamente la cancelación al cansancio.[173]
Su última parada en Europa fue Suiza, donde se reunió con varios políticos. Se dice que no fue bien recibida en ese país, especialmente por algunos ciudadanos. Según el escritor John Barnes, quien luego escribiría una biografía de Eva Perón, mientras caminaba por las calles de Suiza, una persona lanzó dos piedras a su auto oficial, destrozando uno de los parabrisas.[196] Luego de eso, Eva decidió que ya había tenido suficiente en Europa y regresó a América. Antes de regresar a Argentina, hizo escala en Brasil y Uruguay, y participó en la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente que se celebraba en Río de Janeiro. Ahí, estuvo presente en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que se firmó el 20 de agosto de 1947 y marcó el cierre de su gira internacional.[196] Al final de la travesía, había demostrado su calibre como representante de la nación ante el mundo a tal punto de que se volvió portada de la revista Time,[197][14] la única vez en la historia de la revista que una primera dama sudamericana apareció sola en la portada.[198]
Tras regresar a Argentina, Evita nunca volvió a aparecer en público con los complicados peinados de sus días de estrella de cine. Suavizó el rubio brillante con el que se teñía el pelo y empezó a peinarlo recogido con un pesado moño trenzado. Su ropa extravagante se refinó después de la gira, dejó de usar los sombreros elaborados y los vestidos ajustados de los diseñadores argentinos y, en cambio, Eva adoptó la alta costura parisina, más sencilla y moderna, y se encariñó especialmente con la moda de Christian Dior y las joyas de Cartier. En un intento por cultivar una imagen política más seria, Eva empezó a aparecer en público vistiendo tailleurs (una combinación de faldas y chaquetas formales, conservadoras pero elegantes), también confeccionadas por Dior y otras casas de alta costura parisinas.[199]
Derechos de las mujeres

Eva Perón luchó directamente por los derechos de las mujeres en Argentina y fue reconocida por la sociedad.[200] Su labor e influencia fueron esenciales para la igualdad de los derechos políticos y civiles entre hombres y mujeres; entre otras cosas, su presión por el sufragio femenino, la igualdad jurídica entre esposos y esposas, y la patria potestad compartida fue enorme. También fundó el Partido Peronista Femenino y abrió las puertas de la política a las mujeres.[201] El 27 de febrero de 1946, tres días después de las elecciones, Evita, con tan solo 26 años, pronunció su primer discurso político público, agradeciendo a las mujeres por el apoyo a su esposo. La Primera Dama aprovechó la oportunidad para abogar por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y por el sufragio femenino:
«La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar. La mujer, resorte moral de su hogar, debe ocupar el sitio en el complejo engranaje social del pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse en grupos más extendidos y remozados. Lo exige, en suma, la transformación del concepto de mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes sin pedir el mínimo de sus derechos».[202][203]
El nuevo proyecto de ley se presentó inmediatamente después de la formación del nuevo gobierno constitucional, el 1 de mayo de 1946.[204] Sin embargo, los prejuicios reaccionarios y conservadores seguían pesando con fuerza en la oposición y dentro del propio peronismo. Evita presionó constantemente a los parlamentarios para que aprobaran el proyecto, lo que provocó protestas; muchos condenaron las declaraciones de la esposa del Presidente y le recomendaron a Eva que no se excediera. Aunque el texto era breve, de tres artículos, y no habría generado mucho debate, el Senado pospuso el proyecto el 21 de agosto de 1946, y tardó más de un año en aprobarse.[205] Finalmente, el 9 de septiembre de 1947, la Cámara de Diputados aprobó la ley 13 010 que instauraba el sufragio universal femenino en Argentina, igualando los derechos políticos de mujeres y hombres.[14] La ley fue aprobada por unanimidad y Eva fue quien anunció la aprobación del sufragio femenino:
«Mujeres de mi Patria, recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo ante vosotras, con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria. Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas. Por eso hay en ella crispaciones de indignación, sombras de ocasos amenazadores, pero también alegre despertar de auroras triunfales. Y esto último que traduce la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro despertar nacional».[206]
El objetivo de Eva era realizar a las mujeres como tales, es decir, aunque defendía la igualdad entre los hombres y ellas, buscaba hacer avanzar a la mujer en su propia naturaleza, en su feminidad. De esa manera, criticó duramente algunas corrientes de la era feminista, acusándolas de querer convertir a las mujeres en hombres. También dijo que muchas feministas estaban resentidas porque tenían la ambición de ser hombres, y que, impulsadas por ese deseo y por lograr una meta imposible, se negaban a ser mujeres.[200] También afirmó que se debía crear una nueva política para defender los derechos de las mujeres, y que, como hicieron algunas feministas, no debían imitar la política de los hombres.[207] Entre otras declaraciones, aceptaba las responsabilidades tradicionales de la mujer: Evita declaró que las mujeres «nacimos para construir hogares. No para la calle», y también expresó la opinión de que «ningún movimiento feminista alcanzará en el mundo gloria y eternidad si no se entrega a la causa de un hombre».[200] En ese sentido, el concepto feminista del peronismo difería enormemente de los postulados básicos que animaban los movimientos feministas en Estados Unidos y Europa. Las feministas primitivas de Argentina fueron acusadas de tratar de introducir ideas foráneas que repudiaban el rol doméstico de la mujer y las ponían en un plano de competencia con el hombre.[200]
«Nuestro siglo no pasará a la Historia con el nombre de "siglo de las guerras mundiales" ni acaso con el nombre del "siglo de la desintegración atómica”, sino con este otro mucho más significativo de "siglo del feminismo victorioso"».
|
A la luz de esas reflexiones, la perspectiva de Eva a veces ha sido considerada misógina.[209] Eva veneraba a las amas de casa y las madres, sostén del hogar, como el pilar social de la Argentina, y sostenía que para sostener y organizar a la familia, y para evitar tener que buscar un trabajo fuera de casa, el Estado debía proporcionarles un salario.[210] Sin embargo, ella representó un modelo completamente opuesto a la imagen de la mujer que admiraba, ya que no solo salió de casa, sino que también se convirtió en una mujer hábil, decidida y poderosa que participó activamente en la política. También se rebeló contra los prejuicios sociales y el statu quo, por ejemplo, al usar pantalones en público, una moda que estaba mal vista por la sociedad clásica de la época.[211][212]
Hacia el final de su vida, María Cristina Vilanova de Árbenz fue una muy buena amiga de la señora Perón. Vilanova de Árbenz, al igual que Eva, fue la primera dama de Guatemala, ejerció una gran influencia en los gobiernos revolucionarios de su país y ambas fueron mujeres pioneras que ejercieron un importante poder político en Latinoamérica.[213]
Política sindical

Eva Perón mantuvo una relación estrecha, sólida y peculiar con los trabajadores y los sindicatos desde sus inicios.[214] La Primera Dama tenía una visión muy radical a favor de los derechos sociales y laborales, y era una revolucionaria que se afilió a los sindicatos.[215] Ambos creían que la oligarquía y el imperialismo no se quedarían de brazos cruzados e intentarían destruir la nueva era y las reformas mediante la violencia.[216] Su relación con los sindicatos se hizo evidente con la donación que la Primera Dama hiciera del edificio donde la CGT ocupó su sede y tras su muerte, cuando su cuerpo fue trasladado a la misma para ser embalsamado.[217][218]
La señora de Perón desarrolló una intensa tarea sindical desde la Secretaría de Trabajo y Previsión (STYP) ―transformada en ministerio en 1949― a través de gestiones de todo tipo, iniciativas y reclamos; organizó nuevos sindicatos, participó en las negociaciones colectivas, asistió a las asambleas en las fábricas y recibió donaciones de los sindicatos para su tarea solidaria, que cada vez se hicieron más numerosas.[219] Todos los miércoles, Evita acompañaba a la delegación de la CGT que se reunía con el Presidente.[220] Marysa Navarro señaló que la tarea sindical de Evita resultó decisiva para la «peronización de los sindicatos».[221] Recibía diariamente a delegaciones obreras que iban en busca de la oficialización de establecimientos docentes, ayuda para ser reincorporados a sus puestos de trabajo, pedidos de viáticos y salario mínimo familiar, aumentos de sueldos, obtención de medicamentos, gestiones para la compras de terrenos o, sencillamente, para solicitar su presencia en inauguraciones o congresos.[222]
En marzo de 1948, la prensa oficialista le atribuyó el mérito de haber arreglado una disputa laboral en la que había intervenido como mediadora. Reconocida por los dirigentes sindicales como una gestora decisiva de las conquistas laborales y del poder alcanzado por el movimiento obrero dentro del gobierno, apareció junto a Perón en las dos principales movilizaciones obreras de 1948, la del 1 de mayo y la del 17 de octubre.[223] En ese esquema de poderes heterogéneos y muchas veces en conflicto que confluían en el peronismo, entendido como un movimiento abarcador de múltiples clases y sectores, Eva Perón ocupó el papel de intermediaria entre Perón y los sindicatos, que les permitió a estos últimos consolidar una posición de poder, aunque compartida.[214] A comienzos de 1951, con ocasión de huelgas más serias, como la de los ferroviarios para obtener mejores salarios y beneficios sociales, que derivó en una interrupción del servicio de trenes, Evita hizo públicos intentos para convencer a los trabajadores de regresar a sus tareas, aunque sin éxito.[219]
Partido Peronista Femenino
En ese poder heterogéneo, en el que también intervenía el sindicalismo, el peronismo abrazó a muchas clases y sectores.[214] Aunque Eva había trabajado arduamente en 1947 por el sufragio femenino, se dio cuenta de que la introducción de la ley no garantizaba la presencia de mujeres entre las candidatas políticas. Como resultado, decidió dar un paso más en el área: en 1949, junto con otras mujeres que habían estado en la sombra en el mundo de la política, fundó el Partido Peronista Femenino (PPF), que sería el primer gran partido de mujeres en Argentina.[15] El 26 de julio, en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires, Eva Perón sentó las bases del nuevo partido; la organización estaría compuesta por unidades básicas de mujeres, que se insertarían en barrios, pueblos y sindicatos.[224] El objetivo principal era canalizar directamente la militancia femenina, sin distinción ni jerarquía entre las integrantes.[225][226] Eva Perón se convirtió en la primera presidenta del partido y, de esa manera, aumentó considerablemente su influencia política en el país.[225] La nueva organización condujo a una activa campaña de afiliación y, si bien su poder seguía expandiéndose, Evita continuaba tan dependiente como siempre de su esposo.[227] En oportunidad de pronunciar un discurso ante una convención del Partido Peronista, el 25 de julio de 1949, la Primera Dama postuló que «para la mujer, ser peronista es, ante todo, fidelidad a Perón, subordinación a Perón y confianza ciega en Perón».[227]

En un discurso pronunciado en el Teatro Cervantes, Evita explicó las razones de la creación del partido:
«El partido femenino que yo dirijo en mi país está vinculado lógicamente al movimiento peronista, pero es independiente como partido del que integran los hombres. Esto lo he dispuesto precisamente para que las mujeres no se masculinicen en su afán político. Así como los obreros sólo pudieron salvarse por sí mismo y así como siempre he dicho, repitiéndolo a Perón, que “solamente los humildes salvarán a los humildes”, también pienso que únicamente las mujeres serán la salvación de las mujeres. Allí está la causa de mi decisión de organizar el partido femenino fuera de la organización política de los hombres peronistas. Nos une totalmente el Líder, único e indiscutido para todos. Nos unen los grandes objetivos de la doctrina y del movimiento Peronista. Pero nos separa una sola cosa: nosotras tenemos un objetivo nuestro que es redimir a la mujer».[228]

La igualdad política entre mujeres y hombres, además del sufragio, se complementó con la igualdad jurídica entre marido y mujer, y la patria potestad compartida. Ambas medidas se establecieron en el artículo 37 (II.1) de la Constitución de 1949, aunque no pudieron ser reglamentadas. El texto fue escrito directamente por la propia Eva Perón.[229][230] Sin embargo, el golpe militar de 1955 suspendió la Constitución y, con ella, la garantía de la igualdad jurídica entre mujeres y hombres. La reforma constitucional de 1957 no restableció esa garantía, y las mujeres argentinas estuvieron legalmente excluidas hasta la sanción de la ley que estableció la patria potestad compartida en 1985, casi cuarenta años después.[228][231]
El 11 de noviembre de 1951, se celebraron elecciones generales en Argentina. El Partido Peronista de Mujeres, como organización autónoma, ocupó el 33% de todos los cargos ocupados por el Partido Peronista —los dos tercios restantes fueron para los sindicatos y el otro para los hombres—, y de ese modo, en 1951, por primera vez en la historia argentina, fueron elegidas 23 diputadas, 6 senadoras y varias otras asambleístas provinciales;[232] un total de 109 políticas mujeres.[233] El trabajo realizado por el Partido Peronista, y en especial por el Partido Peronista Femenino, es digno de mención, ya que la Unión Cívica Radical, el segundo partido político más grande de Argentina en ese momento, no presentó ninguna candidata.[234] Según Navarro y Fraser, en 1951, el Partido Peronista Femenino tenía 500 000 miembros.[235] Miles de mujeres hasta entonces apolíticas ingresaron a la política gracias a Eva Perón, y, según muchos expertos y analistas políticos, ese movimiento a favor de las mujeres tuvo un impacto significativo en la victoria electoral, pues Juan Perón obtuvo el 63% de los votos nacionales.[236]
Fundación Eva Perón y asistencia social

Durante el primer mandato del peronismo, Eva Perón se destacó en el ámbito de la asistencia social. Sus medidas contra la pobreza y a favor de las personas en situación de vulnerabilidad elevaron la imagen de la Primera Dama de Argentina entre la ciudadanía. Desde el siglo XIX, la mayor parte de las obras de caridad en la Ciudad de Buenos Aires las realizaba la Sociedad de Beneficencia, un pequeño grupo de mujeres de la clase alta.[237] Las principales contribuciones económicas provenían de los bolsillos de sus esposos, y la mayor parte de la asistencia se destinaba a huérfanos y mujeres sin hogar. Sin embargo, para satisfacer las necesidades de la desesperada sociedad urbana de la década de 1930, la obra de caridad resultó obsoleta.[237] Se cuestionó la eficacia de la élite y se intentó revitalizar la beneficencia con subsidios estatales hasta la elección de Juan Perón como presidente.[238] El 6 de septiembre de 1946, el gobierno intervino la Sociedad, y a partir de entonces los peronistas se hicieron cargo de la asistencia y bienestar social en el mismo edificio.[239]
Hasta entonces, era habitual que la presidenta de la organización benéfica fuera la primera dama de Argentina; sin embargo, parece que las mujeres de la clase alta que conformaban la Sociedad de Beneficencia se opusieron al nombramiento de Eva Perón porque no veían con buenos ojos el pasado de Eva, su infancia pobre, humilde y oscura, y su corta edad.[239] La nueva Primera Dama carecía de educación formal, y la inclusión de una mujer que había sido actriz en el grupo resultaba inquietante para la sociedad de la época, que asemejaba la profesión con la de una prostituta. Las mujeres temían que Eva fuera un mal ejemplo para la sociedad, a lo que Evita respondió: «Si no me aceptan a mí, pueden nombrar a mi madre».[239] Según los historiadores Fraser y Navarro, como resultado de ese desdén, Eva Perón decidió intervenir la Sociedad de Beneficencia, crear su propia fundación y llegó a gestionar algunas áreas que los peronistas habían asumido.[240] Al poco tiempo, fue apodada «la dama de la esperanza» por la gente que iba a buscar ayuda.[241]
Tan pronto como regresó de su gira europea, Eva Perón comenzó a organizar actividades de bienestar social. Ofreció subsidios y hogares temporales a ancianos y personas sin hogar, y finalmente, el 8 de julio de 1948, creó formalmente la Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón.[13] La actividad comenzó con un presupuesto total de 10 000 pesos que Eva Perón aportó de su propio dinero.[242] Sin embargo, la nueva fundación tuvo un gran impacto en los primeros meses, y aunque no recibió el apoyo de la alta sociedad, gracias a las donaciones de grupos peronistas, algunos empresarios y la Confederación General del Trabajo,[243] y al nuevo impuesto del gobierno a los cines, loterías, casinos y actividades hípicas, el presupuesto de la fundación fue creciendo año a año.[244][245] Crassweller también señaló que hubo algunos casos de empresas presionadas para que donaran a la fundación, con repercusiones negativas si no se atendían las solicitudes de donaciones.[246] Así, en pocos años, la fundación recaudó grandes cantidades de dinero y activos, alcanzando una caja de tres mil millones de pesos.[247] En total, llegó a contar con 14 000 empleados, de los cuales 6000 eran obreros de la construcción, y, entre otras cosas, distribuía anualmente 400 000 pares de zapatos, 500 000 máquinas de coser y 200 000 ollas.[247]

La Fundación Eva Perón realizó una gran labor social. Brindó asistencia, sobre todo, a niños, ancianos, madres solteras y mujeres que eran el único sustento de sus familias, los grupos con mayor necesidad y vulnerabilidad en la sociedad argentina. Asimismo, la fundación realizó numerosas actividades sociales: construyó hospitales de niños, colonias de vacaciones para obreros, escuelas de enfermeras, viviendas de bajo presupuesto, hogares de ancianos, huérfanos y madres solteras y escuelas, comedores escolares, distribuyó becas escolares y subsidios de vivienda, organizó campamentos de verano, y promovió la imagen y la presencia de la mujer en diferentes ámbitos.[1] Muchos de esos proyectos estaban ubicados lejos de la Capital, por lo que, por primera vez, la asistencia social fue llevada al interior del país.[1] Además, organizó los famosos Juegos Nacionales Evita, actividades en las que participaron miles de niños y jóvenes de familias de bajos recursos. En esas celebraciones, además de promover el deporte, se aseguró de que incluso los jóvenes más pobres se sometieran a controles de salud. Según Fraser y Navarro, gracias a los servicios de salud brindados por la fundación, fue la primera vez en la historia argentina que se logró realmente la igualdad sanitaria entre los ciudadanos.[248] El Campeonato Infantil de Fútbol Argentino, convertido en un evento anual, se inauguró en 1949 y fue organizado con equipos representativos de los cuadros de fútbol profesionales de todo el país. Los participantes llevaban los uniformes de los clubes y competían en sus estadios ante multitudes hasta los partidos eliminatorios, que determinaban quién sería el campeón nacional.[249] Uno de los proyectos más costosos para Evita fue la construcción de una Ciudad Infantil en las afueras de Buenos Aires. El embajador James Bruce, al verla terminada, exclamó que era un «sueño hecho realidad de una niña que nunca en su vida tuvo una casa de muñecas».[1] Como no pudo tener hijos propios, Eva prodigaba protección sobre los niños fundamentalmente, con quienes se podía identificar.[249] Llevaba el título honorario de «madre espiritual de todos los niños argentinos».[249] Además, la Fundación brindó ayuda solidaria a varios países; entre otros, a los pobres de Estados Unidos, a las víctimas del terremoto de Ecuador, a los niños pobres de Italia y al recién fundado Israel.[1][250][251] En 1951, Golda Meir viajó a Argentina para reunirse con Eva Perón y agradecerle sus donaciones a su país. En ese entonces, Meir era ministra de Trabajo de Israel y una de las pocas mujeres que alcanzó un puesto político destacado a nivel internacional.[252]

Por otro lado, la preocupación de Eva Perón por las personas mayores la llevó a redactar y proclamar el Decálogo de los Derechos de la Ancianidad el 28 de agosto de 1948.[253] Esos diez derechos se incluyeron al año siguiente en la Constitución Nacional de 1949: asistencia, vivienda, alimentación, vestido, cuidado de la salud física, cuidado de la salud moral, ocio, trabajo, tranquilidad y respeto. Esos fueron los únicos años en toda la historia de Argentina en que los derechos de las personas mayores tuvieron cabida en la Constitución, hasta que el golpe militar de 1955 la anuló. Por cierto, Evita tuvo un rol moderado en la reforma constitucional de 1949: participó en la elección de los delegados y se puso en contacto con la cúpula peronista para instruir a los convencionales de que presentaran la enmienda que permitiría la reelección presidencial y modificar el viejo artículo 77 de la Carta Magna.[17] En apoyo del reconocimiento universal a los derechos de la ancianidad, Evita publicó dos artículos en periódicos franceses: «El mundo no puede ser insensible a la suerte de los ancianos» en Ce Matin y «Emoción cristiana y justicia social» en la revista La Tribune des Nations.[230] A pesar de que el decálogo fue propuesto a Naciones Unidas para su instrumentación, recién en 1991 se dictó la primera resolución en favor de las personas de tercera edad.[253]

La asistencia social se extendió, creció y elevó la imagen de Eva por todo el país. Con el paso de los años, la sede de la fundación se convirtió en su lugar de trabajo, y a diario recibía a ciudadanos, les brindaba ayuda, dinero, protección y les ofrecía soluciones.[254] Las puertas de su oficina estaban abiertas de par en par, mañana y noche.[255] La imagen de una primera dama que ayudaba a desempleados, ofrecía un futuro a mujeres indefensas, besaba a mendigos humildes y cuidaba enfermos se convirtió en una gran novedad. En comparación con el país gobernado por los oligarcas en años anteriores, se produjo un enorme contraste y cambio, que despertó la admiración de ciudadanos y trabajadores. Los argentinos comenzaron a venerar a Eva Perón.[256]
La fundación erigió su sede sobre el Paseo Colón y ocupó la parcela de tierra perteneciente a la Universidad de Buenos Aires.[257] El 29 de septiembre de 1950, la institución cambió su nombre oficialmente para convertirse en Fundación Eva Perón en lugar de Fundación María Eva Duarte de Perón. Esto correspondió a una transformación de la Primera Dama en su rol identitario. La prensa oficial comenzó a referirse a ella como Eva Perón, más acorde a una figura política de envergadura.[257]
Evita trabajó en la fundación hasta su muerte. Con el paso de los años, las palabras de la Primera Dama se volvieron más duras contra los ricos y oligarcas que gobernaban el país:[258] «Muchas veces he deseado que mis insultos fuesen cachetadas o latigazos para que dándoles a muchos en plena cara les hiciesen ver aunque no fuese más que por un momento lo que yo veo todos los días en mis audiencias de ayuda social».[259] El escritor Crassweller dijo que Evita se volvió una fanática de su trabajo, pasando día y noche en la oficina, y que convirtió su vida en una cruzada contra el padecimiento moral y la pobreza de la sociedad. Los ciudadanos agradecieron su compromiso y su apasionado trabajo con gran admiración, hasta el punto de convertirse en una figura trascendente.[260] Crassweller, en ese sentido, comparó a Eva Perón con Ignacio de Loyola, diciendo que llegó a ser algo parecido a una orden jesuita de una sola mujer.[260]
Política de prensa

A través de una serie de operaciones comerciales, la propiedad de un segmento de la prensa pasó a manos de personas vinculadas al gobierno. El proceso se inició en 1947 cuando Evita compró el diario Democracia, con fondos del magnate naviero Alberto Dodero y otros. Democracia se convertiría en el órgano oficial del movimiento peronista, y para atraer la atención popular recurría a la publicación de noticias deportivas y policiales.[261] El diario se convirtió en el «vocero de Evita», con un tiraje superior a las 300 000 ediciones diarias. A partir de 1948, publicó semanalmente en la portada artículos escritos por la propia Eva Perón sobre cuestiones políticas de actualidad, aunque esas participaciones se hicieron más espaciadas desde 1949.[230]
Los títulos de los artículos publicados por Eva Perón en Democracia reflejaron abiertamente sus preocupaciones sociales y políticas. Algunos de ellos fueron: «Por qué soy peronista», «Ayuda social, sí; limosna no», «Significación social del “descamisado”», «Olvidar a los niños es renunciar al porvenir», «El deber actual de la mujer argentina», «Hacia la total emancipación de los descamisados del campo», «Mis conversaciones con el general Perón», «Significado nacional del 17 de octubre», «La mujer argentina apoya la reforma» y «El pueblo quiere soluciones argentinas para los problemas argentinos».[230]
Con el fin de monopolizar la prensa, una compañía editorial de capital británico que controlaba diarios y revistas, como así también una cadena radial, pasó a pertenecer a una entidad comercial cuyos accionistas permanecieron en el anonimato, pero según Page, casi con seguridad incluían a Evita. La organización se llamó Alea SA (Inc.) y a continuación compró los diarios Crítica, La Razón, Noticias Gráficas y La Época. El imperio periodístico creado por Alea comprendía diarios, revistas, plantas impresoras y propiedades, y tenía su sede en el edificio más alto de Buenos Aires, un rascacielos de 43 pisos cercano al puerto.[262] Las publicaciones de Alea reflejaban con fidelidad la doctrina peronista, aunque de tanto en tanto sirvieran de instrumento a las facciones que se debatían dentro del peronismo. Su director editorial era Carlos V. Aloé, quien además era secretario administrativo del Presidente. El acceso a los medios de comunicación le permitió al gobierno publicitar sus programas y planes, como así también imponer sus cambios sociales y económicos. Solamente La Prensa, La Nación y Clarín quedaron como medios de prensa opositores en la Argentina.[262]
Candidatura a la vicepresidencia

El primer mandato del presidente Juan Perón estaba llegando a su fin, y las elecciones generales se celebrarían de nuevo en 1951. Serían las primeras elecciones generales en que las mujeres podrían votar, y la primera vez que podrían postularse para un cargo. La Confederación General de Trabajadores (CGT) nominó a Eva Perón como vicepresidenta de Argentina, en reconocimiento al apoyo y la defensa que había brindado a los sindicatos y trabajadores durante esos años.[263] La candidatura de postularse junto a su esposo Perón tuvo una fuerte resonancia en el país y provocó mucho debate; por un lado, ofreció la posibilidad de que una mujer encabezara el poder ejecutivo, y por otro, aumentó el poder del sector sindical dentro del gobierno peronista.[263] Sin embargo, la medida condujo a luchas internas dentro del peronismo. Los hombres en el liderazgo y los sectores más conservadores ejercieron una fuerte presión para evitar que la candidatura de Eva Perón siguiera adelante, aunque recibió plenamente el apoyo de la CGT y el Partido Peronista Femenino.[264]
Su candidatura enfureció a muchos líderes militares, quienes no vieron con buenos ojos la creciente influencia de Evita en el gobierno.[265] Se repetía incesantemente el eslogan «Perón cumple, Evita dignifica» y el Congreso, al sancionar las leyes que convertían los territorios de La Pampa y Chaco en provincias, cambió sus nombres por los de Eva Perón y Presidente Perón.[265] Según la nueva Constitución argentina, el vicepresidente reemplazaba directamente al presidente en caso de fallecimiento.[266] La posibilidad de que Evita se convirtiera en presidenta era una opción que los militares no podían aceptar.[18] Sin embargo, en pocos meses, Evita había obtenido un amplio apoyo de los trabajadores, los sindicatos y el Partido Peronista de Mujeres.[267] El apoyo y el respaldo que esos grupos le brindaron sorprendieron al propio Juan Perón. Según Fraser y Navarro, la fuerza combativa que se estaba desarrollando bajo la sombra de Evita la colocaba al mismo nivel que todos los líderes del Partido Peronista, incluido el propio Juan Perón.[268]
En ese contexto, la CGT anunció un cabildo abierto del justicialismo para el 22 de agosto de 1951.[269][270] Esta reunión congregó a cientos de miles de trabajadores en las calles, algunos expertos estiman que dos millones de personas,[269][271] y en medio del evento, los sindicatos pidieron públicamente a Evita que aceptara la candidatura a la vicepresidencia. Perón dejó que los acontecimientos siguieran su curso hasta perder por completo el control de la situación en un momento de gran dramatismo.[264] El presidente Perón y Eva estaban en el escenario en ese momento, y ambos se dirigieron a la multitud para restarle importancia al cargo; la Primera Dama argumentó que para entonces ya contaba con el apoyo total del pueblo y no necesitaba un cargo.[272] Sin embargo, al ver que la pareja no daba ningún indicio para aceptar la candidatura, el pueblo exigió enérgicamente que la Primera Dama confirmara su postulación en ese momento.[269] Algunos se opusieron al presidente Perón y pidieron a Evita que hablara, con el lema «¡Ahora, Evita, ahora!».[273] En ese momento, se produjo un diálogo inédito entre la multitud congregada y Evita, algo jamás ocurrido en la historia de Argentina. Los trabajadores tomaron las últimas palabras de Evita como un compromiso de que aceptaría el puesto.[273]
Lo que sigue a continuación es una conversación espontánea entre Eva Perón y la multitud que asistió al cabildo abierto del justicialismo:
Texto del diálogo entre Evita y la multitud en el cabildo abierto del 22 de agosto de 1951
-Evita (hablando a la multitud y a Perón): Hoy, mi general, en este cabildo abierto del justicialismo, el pueblo preguntó que quería saber de qué se trata. Aquí ya sabe de qué se trata y quiere que el general Perón siga dirigiendo los destinos de la Patria.
Evita: Esto me toma de sorpresa. Jamás en mi corazón de humilde mujer argentina pensé que podía aceptar este puesto... Denme tiempo para anunciar mi decisión al país en cadena.[274]
Pueblo: ¡Con Evita! ¡Con Evita!
Evita: Yo haré siempre lo que el pueblo quiera. Pero yo les digo que así como hace cinco años he dicho que prefería ser Evita, antes que la mujer del Presidente, si ese Evita era dicho para aliviar algún dolor de mi Patria, ahora digo que sigo prefiriendo ser Evita. La Patria está salvada porque la gobierna el general Perón.
Pueblo: ¡Que conteste, que conteste!
Espejo (CGT): Señora, el pueblo le pide que acepte su puesto.
Evita: Yo le pido a la Confederación General del Trabajo y a ustedes, por el cariño que nos profesamos mutuamente, para una decisión tan trascendental en la vida de esta humilde mujer, que me den por lo menos cuatro días.
Pueblo: ¡No, no, vamos al paro! ¡Vamos a la huelga general!
-Evita: Compañeros, compañeros... yo no renuncio a mi puesto de lucha. Yo renuncio a los honores. (Llora). Yo haré, finalmente, lo que decida el pueblo. (Aplausos y vivas). ¿Ustedes creen que si el puesto de vicepresidenta fuera un cargo y si yo hubiera sido una solución no habría contestado ya que sí?
Pueblo: ¡Contestación! ¡Contestación!
Evita: Compañeros, por el cariño que nos une, les pido por favor que no me hagan hacer lo que no quiero hacer. Se los pido a ustedes como amiga, como compañera. Les pido que se desconcentren. (La multitud no se retira). Compañeros, ¿cuándo Evita los ha defraudado? ¿Cuándo Evita no ha hecho lo que ustedes desean? Yo les pido una cosa, esperen hasta mañana.
Espejo (CGT): La compañera Evita nos pide dos horas de espera. Nos vamos a quedar aquí. No nos movemos hasta que nos dé la respuesta favorable.
El cabildo abierto de 1951 fue el mayor evento de apoyo popular jamás recibido por una política a nivel internacional.[275] Sin embargo, nueve días después, llegó la decepción de la CGT: Eva anunció de manera «irrevocable y definitiva» por radio que retiraba oficialmente su candidatura.[276] Para los ciudadanos peronistas, el 22 de agosto se conoce desde entonces como el «Día del Renunciamiento».[277][276] La biógrafa Marysa Navarro destacó el papel que jugaron los prejuicios de género en el renunciamiento, que llevaron incluso a que el escritor Ezequiel Martínez Estrada llegara a cuestionar a Perón y Evita diciendo: «En realidad, él era la mujer y ella el hombre».[278]
«Que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al Presidente las esperanzas del pueblo, y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente Evita». —Eva Perón, al momento de renunciar a su candidatura.[276]
|
La mala salud de Eva Perón, las conjuras militares en proceso para derrocar al gobierno y las presiones militares, como así también los prejuicios de género aún existentes, influyeron en esa decisión, que a la larga concluyó directamente en el fracaso de su candidatura a la vicepresidencia.[279] Sin embargo, eso no impidió que las luchas internas del peronismo, así como las sociales, se hicieran evidentes; no todos los ciudadanos argentinos estaban preparados para ver a una mujer apoyada por los sindicatos como vicepresidenta, ni en un futuro próximo como presidenta de la Patria.[75][280]

El 29 de septiembre, informada tardíamente de un intento de golpe de Estado contra el general Perón por parte del general Benjamín Menéndez,[281] ordenó a sus funcionarios que distribuyeran armas entre las milicias de trabajadores para que lo defendieran.[282][282] Entregaría dinero de la fundación para comprar 5000 pistolas automáticas y 1500 ametralladoras al príncipe Bernardo de los Países Bajos. Sin embargo, Perón impidió la formación de milicias armadas de obreros.[283] El 17 de octubre, Día de la Lealtad, Evita habló en el acto de conmemoración en Plaza de Mayo, le pidió al pueblo que, «si no llegara a estar por mi salud cuiden a Perón», y agregó: «Yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria».[284] Rompió en llanto y se abrazó a Perón, escena que quedó registrada en una foto desde entonces emblemática. El discurso que Evita pronunció ese día fue considerado su «testamento» político.[285][286] John Barnes escribió que «la pasión, el amor, el odio, todo estaba allí como antes. Pero había una diferencia. La gente lo sabía. Había muchos hombres y mujeres que lloraban abiertamente en la plaza».[287]

Finalmente, se celebraron elecciones generales el 11 de noviembre de 1951, y el político Hortensio Quijano fue elegido vicepresidente. El Partido Justicialista de Juan Perón y Hortensio Quijano ganó las elecciones con el 63,5% de los votos. Eva, por su parte, tuvo que votar desde su cama del hospital, dado que seis días antes había sido operada para intentar curar el cáncer que la mataría al año siguiente.[269][288][289]
Enfermedad y fallecimiento

Eva Perón sufrió de problemas de salud durante toda su vida adulta y a menudo caía víctima de desmayos, fatiga y enfermedades como la bronquitis o la anemia, que en una ocasión obligó a practicarle transfusiones de sangre.[290] Un poco más tarde en el tiempo, padeció cáncer de cuello uterino.[291] Los primeros síntomas de la enfermedad aparecieron el 9 de enero de 1950, cuando Eva se desmayó durante la inauguración del sindicato de taxistas. Tres días después, tuvo que ser operada y, aunque le informaron que se había sometido a una apendicectomía, luego le diagnosticaron cáncer.[291][292] El doctor Oscar Ivanissevich sugirió practicarle una histerectomía, pero ella —enojada— la rechazó diciendo que no había nada grave en su estado y que el diagnóstico era obra de sus enemigos.[290] El cirujano, que luego renunció a su cargo de ministro de Educación, años después señaló que la madre de Evita había tenido una dolencia similar y que, tras someterse a una operación, había vivido hasta los 77 años.[290]
El cáncer continuó progresando y Eva se volvió cada vez más frágil. Tuvo que tomar largos descansos, pero continuó participando en eventos públicos. El 22 de agosto, día en que le ofrecieron oficialmente la vicepresidencia, Evita sufrió otros síntomas de enfermedad tras hablar ante dos millones de ciudadanos. Los mareos y el sangrado vaginal empeoraron, y para finales de 1951 era evidente que su salud se deterioraba rápidamente.[293] El 24 de septiembre, no pudo levantarse de la cama para ir al Ministerio de Trabajo.[293] Su discurso en el Día de la Lealtad, el 17 de octubre, se considera el testamento político de Evita, ya que hizo referencia a su propia muerte nueve veces.[294]
Por otra parte, el 15 de octubre publicó su biografía «La razón de mi vida», escrita con la ayuda del periodista español Manuel Penella. La Casa Peuser, responsable de su edición, sufrió un atentado el 3 de noviembre y una bomba destrozó sus escaparates.[295] La primera edición vendió 300 000 ejemplares, y se tradujo al árabe, inglés y portugués; tras su muerte, el libro se convirtió de lectura obligatoria en las escuelas argentinas. El 5 de noviembre de 1951, fue operada en el Hospital Avellaneda, construido por la Fundación Eva Perón.[296][292] Seis días después, mientras se recuperaba de una histerectomía practicada por el cirujano estadounidense George T. Pack, se celebraron las elecciones generales argentinas, y Eva votó por primera vez desde su cama de hospital. Juan Perón fue reelegido presidente. En esa época (marzo-junio de 1952), Eva Perón comenzó a preparar su último libro, que se publicaría bajo el título Mi mensaje, el cual dictó directamente al líder del sindicato de maestros, Juan Jiménez Domínguez.[297] Lo terminó pocos días antes de su muerte. En esa obra se encuentran los textos más apasionados de Eva, y un extracto se leyó tras su fallecimiento, el 17 de octubre de 1952, en una ceremonia celebrada en la Plaza de Mayo. Sin embargo, el manuscrito completo salió a la luz recién en 1987 y, aunque contenía muchos toques propios de Evita, es probable que haya sido terminado por otros.[298][299]
«Me rebelo indignada con todo el veneno de mi odio, o con todo el incendio de mi amor —no lo sé todavía— en contra del privilegio que constituyen todavía los altos círculos de las fuerzas armadas y clericales. [...] A Perón y a nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del imperialismo capitalista. Lo he visto de cerca en sus miserias y crímenes. Se dice defensor de la justicia mientras extiende las garras de su rapiña sobre los bienes de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia... Pero más abominables aún que los imperialistas son las oligarquías nacionales que se entregan vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad de sus pueblos».Eva Perón, Mi mensaje.[298]

El 4 de junio de 1952, Evita insistió en acompañar al presidente Juan Perón en un desfile en Buenos Aires para celebrar su reelección. Para entonces, Evita estaba muy débil y enferma, y ni siquiera podía mantenerse en pie. Bajo el abrigo de piel que vestía, llevaba un armazón de yeso y alambre de hierro que la ayudaba a soportar el peso de su propio cuerpo. También tomó tres veces su dosis habitual de analgésicos para soportar la celebración.[300] Estaba muy demacrada, pesando sólo 36 kg.[301] Unos días después, en la toma de posesión del presidente Juan Perón, Evita recibió el título oficial de «Jefa Espiritual de la Nación» en el Congreso Nacional Argentino, convirtiéndose en la única persona en la historia del país en haber recibido dicha distinción hasta el momento.[21][23] Nunca más volvería a aparecer en público.[301]
Se sometió a varias sesiones de radioterapia antes de su muerte, convirtiéndose en la primera argentina en recibir esa terapia contra el cáncer.[292] En 2011, un neurocirujano de la Universidad de Yale examinó el cráneo de Evita mediante fotografías y radiografías, e informó que también se había sometido a una lobotomía frontal en los últimos meses de su vida. Ese era un tratamiento común para aliviar el dolor, la ansiedad y la agitación causados por la enfermedad.[302][303] Sin embargo, muchos expertos argumentaron que esta operación nunca se realizó.[303][304]

A pesar de todo, Eva no sobrevivió al cáncer y, debido a las metástasis, entró en coma el 18 de julio. Si bien recuperó la conciencia imprevistamente, volvió a caer en coma el día de su muerte.[305] Falleció finalmente a los 33 años, el 26 de julio de 1952, a las 20.23 UTC-3, en el Palacio Unzué.[306] Su hermano Juan Duarte perdió el control y comenzó a gritar: «¡Ya no hay Dios… Ya no hay Dios!».[306] Se cancelaron todos los medios y eventos en el país, y a las 21.36, el locutor J. Furnot leyó lo siguiente en la radio:
«Cumple la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 h (sic) ha fallecido la señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación. Los restos de la señora Eva Perón serán conducidos mañana, en horas de la mañana, al Ministerio de Trabajo y Previsión, donde se instalará la capilla ardiente...»[307]

Tras su muerte, la CGT anunció un paro de tres días, mientras que el gobierno declaró 30 días de luto nacional.[308] Sin embargo, eso no pareció calmar el dolor de la población. De hecho, los ciudadanos ocuparon la casa presidencial donde falleció Eva y bloquearon las calles a su alrededor; en total, la multitud ocupó un radio de diez cuadras aledañas a la casa presidencial.[309] Además, al día siguiente, cuando el cuerpo fue trasladado a la Secretaría de Trabajo y Planificación, se produjo una gran aglomeración; en 24 horas, más de dos mil heridos fueron hospitalizados y ocho personas murieron a causa de la estampida. Todos los simpatizantes que se congregaron en la calle querían ver el cuerpo de Eva.[310]
Su cuerpo permaneció en velatorio en la Secretaría de Trabajo y Previsión hasta el 9 de agosto, cuando fue trasladado al Congreso para recibir honores oficiales ese día; de ahí fue llevado a la sede de la CGT.[311] La procesión fue seguida por más de dos millones de personas, y a su paso, la gente le arrojó claveles, orquídeas, lirios y rosas, como así también sonó una salva de 21 cañonazos. Durante la procesión, oficiales de la CGT llevaron el cuerpo, seguidos por Perón, sus compañeros de gobierno, familiares y amigos de Eva, representantes del Partido Peronista de la Mujer, y enfermeras y estudiantes de la Fundación Eva Perón. Aunque no ocupó ningún cargo público, se le hizo un funeral de estado;[312] y a partir de entonces, los locutores de radio comenzaron a leer un texto todos los días cada vez que el reloj marcaba las 20.25 h por decreto gubernamental: «20.25 (sic) es la hora en que Eva Perón pasó a la inmortalidad». El gobierno contrató a Edward Cronjagar, camarógrafo de la 20th Century Fox, que había filmado los funerales del mariscal Foch, para cubrir el funeral de Evita y de ese material resultó el documental Y la Argentina detuvo su corazón.[313][314]

Su cuerpo fue embalsamado en la sede de la CGT, donde debía permanecer mientras se construía su tumba. El Dr. Pedro Ara fue quien llevó a cabo el embalsamamiento del cuerpo de Eva.[315] Sin embargo, parece que la decisión fue de Juan Perón; al igual que el cuerpo de Lenin, quería mantener el de Evita intacto para que el público lo viera y recordara.[316] Por otro lado, el gobierno comenzó a trabajar en el enorme Monumento a los Descamisados, un proyecto basado en una idea de Eva. «Descamisado» era un término utilizado para referirse a los argentinos humildes y de clase trabajadora, creado despectivamente por las clases altas, y que el peronismo, y especialmente Evita, adoptaron y utilizaron para dirigirse a sus seguidores de manera cariñosa. Según el nuevo plan, una capilla laica se ubicaría en la base del monumento: la tumba permanente de la Primera Dama.[317] Sin embargo, cuando el golpe de Estado derrocó a Perón del gobierno el 23 de septiembre de 1955, la construcción del monumento se detuvo y el cuerpo de Evita fue secuestrado y desapareció durante 14 años.[318]
Su muerte fue sucedida por el suicidio de su hermano Juan el 9 de abril de 1953, investigado en ese momento por negociados ganaderos. Fue encontrado de rodillas frente a la cama, junto a un revólver de calibre 38 y una carta para Perón. Otras hipótesis sugirieron que se trató de un asesinato.[319] En 1955, Próspero Germán Fernández Alvariño, conocido como el «Capitán Gandhi», uno de los jefes de los grupos parapoliciales antiperonistas, exhumó el cuerpo de Juan Duarte, le cortó la cabeza y comenzó a exhibirla en su oficina a los visitantes. La misma fue expuesta ante su expareja, la actriz Fanny Navarro, que enloqueció luego del episodio.[320]
A su deceso, Evita había dado la instrucción de que sus bienes pasen a Perón, y luego, a su pueblo. Perón anunció entonces la creación de la Fundación Evita —una entidad aparte de la Fundación Eva Perón— que se encargaría de la ejecución de su testamento. El Congreso, por su parte, eximió de impuestos a la sucesión. Las instrucciones dejadas por la señora de Perón, sin embargo, no se ajustaban a los requerimientos legales de un testamento —por ejemplo, no había testigos que dieran fe de su firma— y, por lo tanto, era nulo.[319] Eso significaba que sus bienes debían ser distribuidos de acuerdo a la ley y en partes iguales entre Perón y su madre. De acuerdo con Juana Ibarguren en un juicio entablado en su contra luego de la caída del gobierno peronista, Perón envió emisarios para que la convencieran de firmar una cesión de derechos en favor de él, propuesta que inicialmente rechazó y luego aceptó, convencida por su hijo Juan, que le advirtió que estaba en peligro su vida y que, en caso contrario, iba a tener que alejarse del país.[319]
Robo y recuperación del cadáver

Durante la dictadura militar de la Revolución Libertadora (1955-1958) que derrocó a Juan Perón de la presidencia, un comando al mando del teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig, jefe de los Servicios de Informaciones del Ejército, se apoderó del cuerpo de Eva. El incidente ocurrió la noche del 22 de noviembre de 1955, cuando un grupo militar, bajo las órdenes de Pedro Eugenio Aramburu, irrumpió en la sede de la CGT. Primero, el comando derribó el busto de Eva Perón en el primer piso e inmediatamente se dirigió al segundo, donde se encontraba la capilla. Tras forzar la puerta, quemaron las banderas argentinas que colgaban del cuerpo de Eva.[321] Finalmente, subieron el cuerpo a un camión y abandonaron inmediatamente la sede; el camión fue conducido de un lado a otro de la ciudad durante tres días para no despertar sospechas ciudadanas.[322][323] Permaneció detrás de la pantalla del cine Rialto e incluso en el departamento del mayor Eduardo Arandia, miembro del grupo de tareas de Moori Koenig. Pensando que los peronistas podían ir a rescatarlo, Arandia dormía con una pistola cargada debajo de la almohada. En julio de 1956, luego de escuchar ruidos extraños por la noche, Arandía asesinó de tres disparos a su esposa embarazada, que se había levantado para ir al baño, confundiéndola con un intruso.[324][325][321]
El cuerpo sufrió un destino macabro durante los meses siguientes, aunque los relatos posteriores de militares variaron ampliamente.[326] Entre ellos, se comentó que el teniente coronel Moori Koenig hizo embalar el cuerpo dentro de una caja que contenía la leyenda «Equipo de radio» y lo trasladó a su oficina, donde levantó el ataúd y lo mostró a los visitantes;[321] se dice que la cineasta María Luisa Bemberg lo vio en persona.[326] Finalmente, Pedro Eugenio Aramburu destituyó a Moori Koenig de su cargo y le pidió al coronel Mario Cabanillas que enterrara a Eva Perón en silencio.[326][327] Así, el 23 de abril de 1957, el cuerpo fue transportado por barco a Génova, Italia, en un ataúd que llevaba el nombre de María Maggi de Magistris y fue enterrado en el cementerio principal de Milán.[326][328]

Mientras tanto, en Argentina, todos los símbolos del peronismo fueron prohibidos a partir de marzo de 1956, considerándose ilegal su uso y terminología, y la imagen, el mito y las virtudes de Eva Perón crecieron hasta convertirse en algo completamente sagrado.[329] En 1970, un grupo guerrillero de izquierda, los Montoneros, secuestró al general Aramburu, exigiendo, entre otras cosas, la liberación del cuerpo de Evita.[326] Cabanillas ordenó entonces la devolución del cuerpo, pero la orden no llegó a tiempo y la guerrilla decidió condenar a muerte a Aramburu, lo que finalmente sucedió el 1 de junio.[330] Un año después, en 1971, el general Lanusse, entonces dictador del país, le pidió al propio Cabanillas que devolviera el cuerpo de Evita y, de ese modo, Juan Perón recuperó los restos de su esposa en su exilio de Madrid.[326] Según un testigo, no mostró ningún signo de emoción y sólo se limitó a decir: «Pasé muchos años felices con esta mujer».[331] Al cadáver le faltaba un dedo que le fue cortado intencionalmente y presentaba un leve aplastamiento de la nariz, pero estaba en buenas condiciones generales.[328]
La presidenta María Estela Martínez de Perón trajo el cuerpo de Evita de vuelta al país el 17 de noviembre de 1974, cuatro meses después de la muerte de Juan Perón, y este permaneció en la quinta de Olivos hasta 1976.[326] Sin embargo, justo cuando el proyecto de un mausoleo llamado el Altar de la Patria —que habría sido el lugar de descanso de Eva, Juan Perón y varios otros políticos argentinos importantes— comenzó a gestarse, otra dictadura militar al mando de Jorge Rafael Videla derrocó a María Estela Martínez de la presidencia. El 24 de marzo de 1976, los militares finalmente devolvieron el cuerpo de Eva a la familia Duarte, quienes decidieron enterrarlo en una bóveda de la familia en el Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires.[332] Según los biógrafos Marysa Navarro y Nicholas Fraser, la tumba de Evita es tan segura que podría resistir un ataque nuclear: «Esto refleja un miedo, un miedo a que el cuerpo desaparezca de nuevo de la tumba, y un miedo a que la mujer, o el mito de la mujer, reaparezca».[333]
Ideología y personalidad

La ideología de Eva Perón se suele enmarcar dentro del peronismo o justicialismo. Las creencias políticas de la Primera Dama reflejaban las de su marido y no tenía la más mínima intención de cuestionarlas o influirlas.[166] Confiaba en las cualidades que le proporcionaban sus impulsos y su intuición,[166] y a menudo se subordinaba completamente a Perón, considerándose a sí misma un «gorrión» o una de sus servidoras, un reflejo de su propia inseguridad.[227][334] El Presidente, de acuerdo con su biógrafo Page, se sentía particularmente incómodo frente a cualquier peronista que demostrara capacidad de liderazgo, pero confiaba plenamente en su esposa y hasta llegó a decir que «es un producto mío», una visión que la propia Evita avalaba.[174][334] El movimiento político que representaba, originado en Argentina, se formó en la década de 1940 en torno a él y se consolidó como un partido en contra de la oligarquía, el latifundismo y el imperialismo, con una ideología fuertemente nacionalista y populista. El peronismo contaba con el apoyo de un sector del Ejército y, sobre todo, de los sindicatos obreros, unidos en una sola central: la Confederación General del Trabajo (CGT). En concreto, buscaba mejorar la situación de los trabajadores y establecer un sistema económico diferente del capitalismo y el comunismo, una especie de «tercera posición» basada en la democracia y la justicia social.[335]
Evita fue una activista apasionada contra la pobreza y la desigualdad económica entre los argentinos.[336] A través de la fundación que llevaba su nombre, buscó el bienestar de los trabajadores y los pobres, y sus discursos estaban llenos de referencias negativas contra las clases altas y los ricos. Además, su apoyo y estímulo al sindicalismo le causó mucha hostilidad entre las facciones militares y clericales del peronismo. Como resultado, Eva Perón a menudo se ubicaba en el ala izquierda del amplio espectro del partido. Por ejemplo, la famosa cita del grupo guerrillero Montoneros, que operó en la década de 1970 y se consideró representativa del peronismo de extrema izquierda, fue: «Si Evita viviera sería Montonera».[337] Duarte de Perón descreía de los términos beneficencia, limosna, caridad, solidaridad y filantropía, y prefería referirse a sus acciones como «justicia», entendiendo que se le devolvía a los pobres, lo que injustamente se les había quitado. Sin embargo, el peronismo nunca estuvo decidido a producir un cambio absolutamente radical en la distribución de la riqueza en la Argentina.[249]
Por otra parte, una de las principales responsabilidades de Eva Perón fue igualar los derechos políticos y civiles entre mujeres y hombres: fundó el Partido Peronista de Mujeres, y su labor a favor del sufragio universal, la igualdad jurídica entre marido y mujer, y la patria potestad compartida es mencionada a menudo.[338]
La lealtad personal era la virtud que más apreciaba, y era terriblemente desconfiada. Al respecto se diferenciaba bastante de su marido, que nunca se vio limitado por lazos de fidelidad. Evita le confesó una vez a Ricardo Guardo, con quien tenía una relación difícil: «Vale la pena estar bien conmigo políticamente. Yo te voy a defender, yo soy buena amiga de mis amigos, cosa que nunca será Perón».[166] El valor que le otorgaba a la lealtad se prestaba a veces para la explotación, especialmente en oportunistas que buscaban sacar provecho de su persona, aunque la propia Eva Perón solía premiar a los amigos y castigar a los enemigos.[166] Lillian Lagomarsino de Guardo dio entidad a esa apreciación al publicar que, en una ocasión, Evita le dijo a su esposo: «Usted es uno de mis hijos, pero el más rebelde. Usted tiene que hacerme caso a mí. Porque yo soy la que va a defenderlo siempre, el General no va a defenderlo nunca. Yo soy amiga de mis amigos. Y a todos los que me son fieles los voy a defender».[166]
Duarte de Perón guardaba un profundo resentimiento producto de los rechazos que había sufrido durante su infancia, a los que se sumaron los desplantes de la élite porteña. Su meta era la reivindicación —que asumía la forma de un desafío a sus superiores sociales, a quienes quería derrotar—, por eso, adoptaba privilegios de la clase alta, como viajar por el mundo o usar ropas lujosas. En una carta a su marido, escribió que «luché mucho en mi vida por la ambición de ser alguien», y en otra oportunidad, admitió ante un amigo que tenía la necesidad de «figurar en la historia».[174] En ese sentido, su adaptación al rol de primera dama desató en ella una exorbitada ambición por destacar en el área política.[334]
Como ella provenía de la pobreza y había sido humillada en reiteradas oportunidades, pronto se convirtió en el símbolo de los seguidores de Perón, principalmente la clase obrera y los desposeídos, quienes empezaron a verla como su representante ante Perón.[339] Escribía sus propios discursos y su estilo de oratoria, favorecido por su experiencia actoral, se caracterizaba por una fuerte carga emocional y dramática.[340] Si bien algunos historiadores la ubican como el elemento dominante de la pareja, Perón se beneficiaba con la forma en que ella lo promocionaba y las competencias de Evita, en general, eran aquellas que él le delegaba o no estaba dispuesto a ejercer.[341] Perón tenía aversión al contacto físico con la gente. Su esposa, por el contrario, era totalmente desinhibida respecto de mezclarse con el pueblo, y en ese aspecto sus personalidades se complementaban perfectamente.[342] Sus entrevistas en la fundación acababan con un beso de despedida con cualquiera que fuese a verla. A propósito de eso, uno de sus ayudantes intentó interponerse en una ocasión cuando intentó besar a una mendicante con una llaga sifilítica.[339] Evita lo empujó y le dijo: «Nunca más vuelva a hacer esto, porque ése es el precio que pago». Ese exceso de confianza en sí misma llevaba a que fuera excesivamente autoritaria, impulsiva, caprichosa y mandona,[341] y a menudo daba órdenes para que fueran cumplidas en un plazo perentorio, supervisaba áreas que no eran de su competencia e influía en la designación de los miembros del gabinete, como cuando promovió la colocación de Oscar Nicolini —protector de la familia Duarte en Junín— como director general de Correos y Telecomunicaciones en reemplazo del coronel Aníbal Imbert, lo que fue un desacierto desde el punto de vista estratégico, ya que diezmó parte del apoyo militar con el que contaba Perón hasta ese entonces.[343] A menudo, Perón sufría las consecuencias de su temperamento violento. En una ocasión, en medio de una discusión, desenvainó la espada del General y la tiró por la ventana de la residencia mientras se estaban vistiendo para asistir a una función de gala. Un amigo del embajador James Bruce recordó que durante una cacería de zorros discutieron tan agriamente sobre Miguel Miranda que Evita terminó declarando: «Si eso es lo que sentís por mí, ¿por qué no pedís el divorcio?».[341]
Percepción pública y legado
Elogios y críticas extremistas

Eva Perón no fue una persona cualquiera; de hecho, durante su vida no dejó indiferente a ningún ciudadano argentino.[344] Escapó de la sombra, del estatus de la clase baja, del silencio que se le asignaba a las mujeres de esa época y se convirtió en una figura importante de la sociedad argentina de la década de 1940. Aunque no ocupó ningún cargo político oficial, fue la líder más destacada del peronismo y la principal responsable del apoyo al movimiento en Argentina.[341] En consecuencia, la imagen de Eva Perón fue muy controvertida desde el principio, desde el momento en que se hizo famosa en la sociedad argentina.[122] Durante su vida, sus partidarios y oponentes podían clasificarse según su apoyo al peronismo; sin embargo, tras la muerte de Eva, los mitos, insultos y elogios que rodearon su persona trascendieron el ámbito del debate político, y hoy su imagen enciende sentimientos extremistas: de apoyo y de oposición, como así también de elogio y condena.[2] Además, la figura de Eva Perón se ha extendido más allá de las fronteras del país, lo que ha contribuido a mantener vivo su legado, especialmente en América Latina.[345]
Las pasiones extremas que despierta quedaron ilustradas por las siguientes famosas líneas del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano:
«¡Viva el cáncer!, escribió alguna mano enemiga en un muro de Buenos Aires.
La odiaban, la odian los bien comidos: por pobre, por mujer, por insolente.
Muerta Evita, el presidente Perón es un cuchillo sin filo».[346]
Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo.
Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz de melodramas baratos.
Evita se había salido de su lugar.
La querían, la quieren los malqueridos; por su boca ellos decían y maldecían.
Además Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleos y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares de novia.
Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano ostentara abrigos de visón.
No es que le perdonaran el lujo: se lo celebraban.
No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina.
Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo llorando.
Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una caravana de dos semanas de largo.
Suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra.
Valoración e influencia

Por un lado, están aquellos que se alinean con Eva Perón; en general, ese grupo está integrado por partidos políticos de izquierda, partidos peronistas actuales, argentinos de clase baja, trabajadores, pobres, indefensos,[336] feministas,[338] activistas de derechos humanos[347] y revolucionarios.[348]
Los siguientes son los principales argumentos que dan esos grupos para elogiar la imagen de Evita. En primer lugar, se menciona la invaluable labor realizada por la Primera Dama bajo el liderazgo de la Fundación Eva Perón. La contribución de la asociación que la propia Evita creó a la asistencia social fue enorme; brindó asistencia principalmente a niños, ancianos, madres solteras y mujeres que eran el único sostén de la familia, los grupos con mayor nivel de necesidad y vulnerabilidad en la sociedad argentina. También, la fundación contribuyó a hospitales, residencias de ancianos y escuelas, distribuyó becas escolares y subsidios de vivienda, organizó campamentos de verano, y promovió la imagen y la presencia de las mujeres en diferentes ámbitos.[1] Evita recibía a los ciudadanos todos los días, les brindaba ayuda, dinero, protección y les ofrecía una solución.[1] Las puertas de su oficina estaban abiertas de par en par mañana y noche. Una primera dama que ayudaba a los desempleados, ofrecía un futuro a las mujeres indefensas, besaba a los mendigos y cuidaba a los enfermos se convirtió en una gran novedad en Argentina, lo que despertó la admiración de los ciudadanos.[339]
Además, también se destaca la lucha de Evita por los derechos civiles; y sobre todo, su trabajo para igualar los derechos políticos y civiles entre mujeres y hombres. Por ejemplo, la influencia de Evita fue importante en la obtención del derecho al voto para las mujeres;[14] la presión ejercida por la Primera Dama para aprobar el proyecto de ley que permitía el sufragio femenino fue tan grande que incluso provocó protestas de los parlamentarios. Además, se dio cuenta de que la implementación de la ley no garantizaba la presencia de mujeres entre los candidatos, lo que la llevó a dar un paso adelante en la política: en 1949, junto con otras mujeres que habían estado en la sombra en el mundo de la política, fundó el Partido Peronista de Mujeres.[338] Fue el primer gran partido del país formado íntegramente por mujeres y Eva Perón fue la primera presidenta.[227] En 1951, por primera vez en la historia del país, fueron elegidas 109 mujeres políticas, todas miembros del PPF.[233] Por otro lado, la igualdad política entre mujeres y hombres se complementó, además del sufragio, con la igualdad jurídica entre marido y mujer, y la patria potestad compartida. Estas facultades se establecieron en la Constitución de 1949, mediante un texto escrito por la propia Eva Perón.[230] Finalmente, también se menciona con frecuencia su labor a favor de los homosexuales. Si bien el peronismo no actuó directamente, la persecución de los homosexuales en décadas anteriores se suavizó durante el mandato de Perón, y la propia Evita brindó protección y asistencia a varios homosexuales; son bien conocidos los casos del artista español Miguel de Molina y del diseñador de moda Paco Jamandreu, con quien cultivó una amistad.[349][350]

Por otro lado, entre los logros del peronismo, también se mencionan las mejoras que los trabajadores consiguieron en sus condiciones de trabajo y de vida; entre otros, los convenios colectivos, los aumentos salariales, las jubilaciones dignas, las reducciones de la jornada laboral, el Estatuto del Peón Rural y el impulso dado a la organización de los trabajadores.[105] La principal característica de la naturaleza y la fuerza del peronismo fue el sindicalismo, que se organizó a través de la CGT.[351] Y en este ámbito, la labor y el apoyo de Evita fueron esenciales, hasta el punto de convertirse en el principal sostén del poder del sindicalismo y reducir la autoridad de los militares en la alianza peronista. La Primera Dama tuvo una visión muy radicalizada en favor de los derechos sociales y laborales, y se convirtió en una luchadora en cumplimiento de su garantía, lo que alentó a que su relación con los trabajadores y sindicatos fuera cercana, sólida e inédita desde el principio.[339]
Finalmente, entre las razones para elogiar la imagen de Evita, se menciona su historia de vida, especialmente su muerte temprana y orígenes humildes. Eva Perón era hija de una mujer soltera e hija ilegítima de un terrateniente llamado Juan Duarte. Esa situación condicionó enormemente la vida de una niña en la Argentina de principios del siglo XX, y se sabe que recibió muchos agravios por su condición.[174] Ello, junto con la infancia y juventud pobres que vivió en la Pampa argentina, tuvo un profundo impacto en la vida de Eva, lo que más tarde la llevaría a hacer alarde de su poder —a través de ropas y joyas lujosas, por las que tenía una severa fijación—,[352] y a tomar medidas contra la oligarquía y los ricos en Buenos Aires, como así también a trabajar de manera obsesiva en favor de los humildes,[351] que no eran otra cosa que el reflejo de los habitantes de su pueblo. Sus orígenes estaban en consonancia con la vida cotidiana de muchos argentinos, y su cercanía física con la gente, junto con su enorme carisma, la convirtieron en el miembro más popular del peronismo, su fuente revitalizadora y su cara más visible.[339] Además, a esa característica, debe agregarse la muerte temprana de Evita, una mujer joven en la cúspide de su carrera política. La noticia conmovió a los ciudadanos y propició el crecimiento del mito de su persona.[143]
Desde muy joven, Eva Perón mostró una conducta desafiante frente a los prejuicios de género: la decisión de migrar sola a Buenos Aires cuando aún era una adolescente, su rechazo a la norma generalizada que exigía la virginidad femenina antes del matrimonio, su acción sindical hasta el punto de ser elegida secretaria general de un sindicato ―algo excepcional en Argentina incluso a comienzos del siglo XXI―, su participación en la campaña electoral de Perón ―la primera esposa en hacerlo en Argentina―, la fundación y presidencia del Partido Peronista Femenino, y finalmente el movimiento que la propuso como candidata a la vicepresidencia de la Nación, algo que ninguna mujer había logrado hasta ese entonces en el mundo.[353]
A su favor, cuenta con el haber legitimado las aspiraciones de millones de argentinos que con anterioridad habían estado excluidos de la vida cívica. Le dio a la clase obrera una conciencia de su propio valor y un sentido de cohesión; le hizo llegar a los pobres el beneficio de la asistencia social y permitió que las mujeres percibieran en los roles que asumió posibilidades de realización personal, apartándose del machismo de sus compatriotas.[354] Tuvo una percepción política muy anticipada a su época en asuntos como la patria potestad, los derechos de la ancianidad y la igualdad jurídica de hombres y mujeres.
Acusaciones de fascista

Aunque su esposo y ella fueron vilipendiados como fascistas en América del Sur, a diferencia de Hitler, Mussolini y Franco, nunca sumergieron a su país en una guerra.[354] Al comentar sobre la percepción internacional de Evita durante su gira europea de 1947, Fraser y Navarro escribieron: «Era inevitable que Evita fuera vista en un contexto fascista. Por lo tanto, tanto Evita como Perón fueron considerados como representantes de una ideología que había seguido su curso en Europa, solo para resurgir en una forma exótica, teatral, incluso burlesca, en un país lejano».[355] El historiador israelí Raanan Rein, por su parte, explicó:
«Durante el gobierno de Perón, hubo menos incidentes antisemitas en Argentina que en cualquier otro período del siglo XX... Al leer los numerosos discursos que [Juan] Perón pronunció contra el antisemitismo durante sus dos primeras presidencias, queda claro de inmediato que ningún otro presidente antes de Perón había rechazado la discriminación contra los judíos de forma tan clara e inequívoca. Lo mismo ocurre con Eva Duarte de Perón. En muchos de sus discursos, Evita argumentó que era la oligarquía del país la que mantenía las actitudes antisemitas, pero que el peronismo no».[356]
Lawrence Levine, expresidente de la Cámara de Comercio Argentina-Estadounidense, escribió que, a diferencia de los nazis, los Perón no eran antisemitas. En el libro Inside Argentina from Perón to Menem: 1950–2000 from an American Point of View, Levine escribió:
«El gobierno estadounidense demostró desconocer la profunda admiración de Perón por Italia (y su aversión por Alemania, cuya cultura consideraba demasiado rígida). Tampoco apreciaron que, si bien existía antisemitismo en Argentina, las propias opiniones de Perón y sus vínculos políticos no eran antisemitas. Ignoraron que Perón buscó la ayuda de la comunidad judía argentina para desarrollar sus políticas y que uno de sus aliados más importantes en la organización del sector industrial fue José Ber Gelbard, un inmigrante judío de Polonia».[357]
El biógrafo Robert D. Crassweller escribió: «El peronismo no era fascismo» y «El peronismo no era nazismo». Crassweller también se refirió a los comentarios del embajador estadounidense George S. Messersmith, que durante su visita a Argentina en 1947 declaró: «Aquí no hay tanta discriminación social contra los judíos como en Nueva York o en la mayoría de los lugares de Estados Unidos».[358] La revista Time publicó un artículo de Tomás Eloy Martínez —escritor, periodista y exdirector del programa latinoamericano de la Universidad Rutgers— titulado «La mujer detrás de la fantasía: prostituta, fascista y libertina», donde concluyó que Eva Perón «fue muy difamada, en mayor medida injustamente». En ese artículo, Martínez escribió que las acusaciones de que era fascista, nazi y ladrona se gestaron contra ella durante décadas, pero eran falsas:
«No era fascista, quizá ignorante de lo que significaba esa ideología. Y no era codiciosa. Aunque le gustaban las joyas, las pieles y los vestidos de Dior, podía tener todos los que quisiera sin necesidad de robarle a otros... En 1964, Jorge Luis Borges afirmó que "la madre de esa mujer [Evita]" era "la dueña de un burdel en Junín". Repitió la calumnia con tanta frecuencia que algunos todavía la creen o, más comúnmente, piensan que la propia Evita, cuya falta de atractivo sexual es mencionada por todos los que la conocieron, fue aprendiz en ese burdel imaginario. Alrededor de 1955, el panfletista Silvano Santander empleó la misma estrategia para inventar cartas en las que Evita figura como cómplice de los nazis. Es cierto que (Juan) Perón facilitó la entrada de criminales nazis a la Argentina en 1947 y 1948, con la esperanza de adquirir tecnología de avanzada desarrollada por los alemanes durante la guerra. Pero Evita no participó».[359]
Los gobiernos que precedieron al de Juan Perón fueron antisemitas, pero el suyo no.[360] Juan Perón intentó, con entusiasmo, reclutar a la comunidad judía para su gobierno y creó una rama del partido peronista para miembros judíos, conocida como la Organización Israelita Argentina (OIA). El gobierno de Perón fue el primero en cortejar a la comunidad judía argentina y el primero en nombrar ciudadanos judíos para cargos públicos. El régimen peronista ha sido acusado de fascista, pero se argumentó que lo que se presentaba como fascismo bajo el gobierno de Perón nunca se afianzó en Latinoamérica; además, dado que el régimen peronista permitió la existencia de partidos políticos rivales, no puede calificarse de totalitario. [361]
Veneración

Dentro de esa glorificación extrema, muchos hoy la veneran como santa;[362] tras la muerte de Eva Perón, el mito de Eva continuó prosperando. Su imagen se difundió ampliamente, especialmente entre los más pobres de la sociedad argentina, y se publicaron numerosos grabados y carteles que la representaban como la Virgen María.[363] Esa admiración y veneración irritó profundamente a la Iglesia Católica, especialmente cuando Pío XII recibió 26 000 peticiones para canonizar a Eva.[364] Además, estos comportamientos se ampliaron aún más cuando los golpes militares de las décadas siguientes profanaron su cuerpo y prohibieron toda mención del peronismo.[365] En su ensayo titulado Latinoamérica, publicado en The Oxford Illustrated History of Christianity, John McManners afirmó que el atractivo y el éxito de Eva Perón se relacionan con la mitología latinoamericana y los conceptos de divinidad, y que Eva Perón incorporó conscientemente aspectos de la teología de la Virgen y de María Magdalena a su imagen pública.[365]
En su libro Eva Perón: Los mitos de una mujer, la antropóloga cultural Julie M. Taylor identificó tres características principales que encontró para explicar la devoción a Eva: feminidad, fuerza espiritual o mística y liderazgo revolucionario. Los tres elementos convergieron en Eva Perón, lo que la convirtió en una mujer de gran poder. A estas características, Taylor agregó una cuarta: muerte prematura. De hecho, según la antropóloga, el poder de la muerte en la imaginación pública es muy poderoso, especialmente en los países católicos. Se dice que el cuerpo embalsamado de Eva permite analogías con varios santos católicos incorruptibles.[366] Por otro lado, en palabras de la artista Fabienne Rousso-Lenoir: «En toda América Latina, solo otra mujer ha logrado la emoción, la devoción y la fe que Eva Perón ha despertado en la gente, la Virgen de Guadalupe. En muchos hogares, la imagen de Eva se coloca junto a la imagen de la Virgen».[367]
Estas son unas palabras del escritor Tomás Eloy Martínez sobre Eva (y el Che Guevara):
«Los mitos latinoamericanos son más perdurables de lo que parecen. El éxodo de Cuba y el fracaso y aislamiento del régimen de Fidel Castro no han erosionado el exitoso mito del Che Guevara; aún vive en los sueños de miles de jóvenes en América Latina, África y Europa. El Che y Evita son efectivos en la creencia del mito porque son símbolos de una esencia original: representan la esperanza de un mundo mejor. Son aquellos que sacrificaron sus vidas en el altar por los pobres, los indefensos, los necesitados de la tierra. Son mitos que representan, en cierto modo, a Jesucristo».[368]
Sin embargo, incluso en vida, su culto fue difundido por el propio gobierno: imágenes de Eva Perón fueron colocadas en edificios públicos, su libro autobiográfico La razón de mi vida se convirtió en lectura obligatoria en las escuelas,[369] y su nombre completo y fecha de nacimiento fueron utilizados para nombrar lugares públicos, entre otras cosas.[370]

Algunas personas, sin embargo, han destacado su carácter revolucionario, y en algunos casos entablaron un vínculo simbólico con la figura del Che Guevara, especialmente porque murió joven. Por ejemplo, el escritor argentino Tomás Eloy Martínez dijo en una entrevista de 1996 que Evita era «la Cenicienta del tango y la Bella Durmiente de Latinoamérica», y que, junto con el Che Guevara, se había convertido en un símbolo cultural indispensable en muchos países.[368] Cristina Fernández de Kirchner, la primera presidenta electa en la historia de Argentina, también declaró que Eva Perón fue un fenómeno único en la historia argentina y que las mujeres de su generación estaban en deuda con ella por su ejemplo a seguir de pasión y espíritu de lucha. De hecho, Eva Perón es la única persona argentina que ha recibido el título de «Jefa Espiritual de la Nación» y, además, durante las celebraciones del Bicentenario de Argentina en 2010, Eva fue honrada con el título de «Mujer del Bicentenario».[24] Además, se erigieron numerosas estatuas, bustos y placas en todo el país en honor a la ex Primera Dama. Por ejemplo, en 2011, se instalaron dos murales gigantes de Eva frente al edificio que albergó al Ministerio de Trabajo durante la era peronista en Buenos Aires; la obra fue creada por Alejandro Marmo.[370] El 26 de julio de 2012, en conmemoración del sexagésimo aniversario de su muerte, se comenzaron a imprimir billetes de 100 pesos con la imagen de Eva, convirtiéndose en la primera mujer en aparecer en moneda argentina.[371]
Finalmente, cabe mencionar las películas, documentales, canciones, musicales, obras de teatro, poemas y novelas que se han estrenado sobre Eva Perón. Las más famosas son la canción de éxito internacional Don't Cry for Me Argentina de Andrew Lloyd Webber, el musical Evita y la película homónima basada en el musical (1996) y protagonizada por Madonna, el filme argentino Eva Perón (1996) protagonizado por Esther Goris, el poema «Eva» de 1976 de la poeta María Elena Walsh, y el famoso Volveré y seré millones del escritor José María Castiñeira de Dios.[372][373] Ciudad Evita, fundada por la Fundación Eva Perón en 1947, se encuentra a las afueras de Buenos Aires.[374]
El 26 de julio de 2002, en el 50.º aniversario de la muerte de Eva Perón, se inauguró un museo en su honor, el Museo Evita. El museo, creado por su sobrina nieta Cristina Álvarez Rodríguez, alberga gran parte de la ropa, retratos y representaciones artísticas de Eva Perón, y se ha convertido en una popular atracción turística. El museo se inauguró en un edificio que antiguamente fue utilizado por la Fundación Eva Perón.[375]
Nicholas Fraser escribió que Eva Perón es el ícono perfecto de la cultura popular de nuestros tiempos, ya que su carrera prefiguró lo que, a finales del siglo XX, se había vuelto común. Durante la época de Perón, se consideraba escandaloso que una exartista participara en la vida política pública. Sus detractores en Argentina la acusaron con frecuencia de convertir la vida política pública en un negocio del espectáculo, pero a finales del siglo XX, afirmó Fraser, el público había incorporado el culto a la celebridad y la vida política pública se había vuelto insignificante.[376] En ese sentido, Eva Perón quizás se adelantó a su tiempo. Fraser también escribió que la historia de Perón resulta atractiva para nuestra época obsesionada con las celebridades, porque confirma uno de los clichés más antiguos de Hollywood: su trayectoria final fue una de las más dramáticas de todas las historias de la pobreza a la riqueza jamás contadas.[376] Al reflexionar sobre la popularidad de Eva Perón más de medio siglo después de su muerte, Alma Guillermoprieto señaló que «la vida de Evita, evidentemente, acaba de comenzar».[377]
Críticas y controversias
Por otro lado, también hay ciudadanos que se oponen a Eva; entre ellos, la élite argentina, los ricos, los católicos, los conservadores, los grupos antiperonistas (de derecha y comunistas),[378] algunas feministas, y en gran medida, los militares y los gobernadores estadounidenses.[379] La hostilidad de Evita hacia muchos de estos sectores era mutua, es decir, las críticas principales y más apasionadas de Eva Perón también estaban dirigidas a la oligarquía argentina, la élite y el imperialismo yanqui.[380]
Los siguientes son los principales argumentos que estos grupos han dado para condenar la imagen de Evita. Para empezar, cabe destacar que fue ampliamente criticada por su prominencia política. Argentina, en la década de 1940, era un país muy machista, donde el rol de la mujer se limitaba al hogar, y su presencia y sus comentarios políticos se ganaron el desprecio de muchos hombres y mujeres. La condena también provino del peronismo, ya que la introducción de la esposa de Juan Perón fue mal vista por muchos, especialmente por los militares.[122] Además de su condición de mujer, los altos cargos argentinos también menospreciaron su pasado. Eva nació en una familia pobre del campo, era hija ilegítima, y su carrera como actriz también causó mucho resentimiento, ya que la actuación no era la profesión ideal para una primera dama ejemplar.[239] En Buenos Aires corrieron muchos rumores relacionados con esas características: se decía que su madre era dueña de un burdel en Junín y que Eva logró sobrevivir mediante la prostitución al llegar a la Capital.[84][48] Eva también fue acusada de seducir, manipular y utilizar hombres para obtener trabajo y poder, un testimonio de la ambición extrema que se le atribuyó.[380] Aunque esas acusaciones nunca fueron probadas, despertaron el odio de muchos argentinos en su momento; cabe destacar que el grafiti «¡Viva el cáncer!» apareció en las paredes de la Capital tras la muerte de la Primera Dama.[381]
Juan y Eva Perón crearon una clase particular de populismo autoritario, basado en la socialdemocracia. Ambos quisieron asegurar su propio nicho en la historia argentina y no institucionalizar su partido. Según Page, «quizás no hayan querido que el peronismo floreciera una vez que sus figuras desaparecieran a fin de magnificar su imagen histórica».[382] La inclinación por avalar la violencia, el autoritarismo y la intolerancia hacia los opositores fueron algunos de los elementos desagradables en la personalidad de Evita, al igual que con la de Perón.[382] A menudo es recordada por la esencia altamente dramática de toda su trayectoria política y la estatura que conservó a lo largo del tiempo que, en parte, se debió mucho a la mediocridad de sus opositores y de quienes la sucedieron.[382]
Otra acusación importante contra Eva Perón hacía referencia a que era una impostora; algunos expertos consideraron que su imagen era obra del peronismo. Juan Perón necesitaba alguien para ganarse el apoyo de las masas, y se dice que Eva Perón sólo desempeñó ese papel: ser un puente entre los argentinos y los gobernantes, la cara bonita del régimen. Inyectó una dosis considerable de sectarismo, violencia y fanatismo en el peronismo.[383] Además, fue quien inició y propagó el culto al líder, sirviendo de ejemplo a todos los peronistas; contribuyó a intensificar la antinomia peronismo-antiperonismo que dividió al país durante muchas décadas, incluso en los tiempos actuales, y ese fue muy probablemente uno de los factores que alejó a algunos sectores de la clase media del peronismo.[383] De ese modo, mediante el populismo y la farsa, Juan Perón habría buscado mantenerse en el poder, es decir, ganarse el apoyo de quienes lo impulsarían a la cima política.[339] La Fundación Eva Perón también jugó un papel fundamental en esa tarea, elevando la imagen de la Primera Dama a la categoría de «santa». Muchos creen que el único propósito de todos los subsidios gubernamentales que recibió la asociación fue fortalecer la imagen de la esposa de Juan Perón y, por lo tanto, apoyar al peronismo, y la labor y las políticas del propio Presidente. Por otro lado, también se dijo que la relación amorosa entre Juan Perón y Eva fue una simulación, ya que ambos se beneficiaron de la unión para mejorar sus imágenes y avanzar en sus ambiciones.[341] Sin embargo, otras teorías sostuvieron que Eva Perón no era una marioneta del peronismo, sino una figura sombría que manejaba los hilos de la política según sus deseos.[341] A favor de esa última teoría, se enfatizó que Eva Perón era dominante, caprichosa, autoritaria y grosera, que tenía poca educación, y que eso la llevaba a supervisar directamente todos los pasos que se daban en el ámbito político.[341] En 1950, no quedaban dudas del poder que ejercía dentro del movimiento peronista. Su enemigo, Juan Bramuglia, ministro de Relaciones Exteriores, fue forzado a renunciar, al igual que José Figuerola, y fueron reemplazados por personas de confianza de la Primera Dama.[257] El ministro de Educación Armando Méndez San Martín también debía su designación a Evita, lo que daba la pauta de su influencia decisiva en los nombramientos de la administración pública.[257] Además, se la acusó de malversar el dinero recibido por la Fundación y de gastarlo en joyas, ropa y accesorios. Aunque la fundación mantenía la apariencia de una entidad privada, era muy difícil distinguirla de otros organismos del Estado y, con el tiempo, iría transformándose en un Estado dentro del Estado.[1] Sus oficinas estaban en un edificio del gobierno y una ley nacional la exceptuaba del pago de impuestos, lo que aumentaba su capacidad para recolectar dinero, aunque Perón le negó subsidios directos del gobierno y vetó una ley que permitía la adjudicación de fondos del presupuesto nacional. La naturaleza privada de la fundación también facilitaba la justificación de uno de sus rasgos principales: la ausencia total de control sobre su patrimonio y sus gastos, lo que alimentó rumores sobre enriquecimiento ilícito que nunca fueron probados.[1]
Por otro lado, todos los males que se le atribuyeron al peronismo también mancharon indirectamente la imagen de Eva Perón. El peronismo fue asociado con el fascismo, el nacionalsocialismo latinoamericano, el antisemitismo, el nazismo y el populismo.[355] Durante la era peronista, muchos opositores al gobierno fueron encarcelados, exiliados y reprimidos; el gobierno vigiló de cerca a la oposición, controló los medios de comunicación y llevó a cabo muchas represalias. Eva misma también fue acusada de vengarse de los enemigos que había cosechado durante su carrera como actriz; el caso de Libertad Lamarque se cita a menudo, aunque la actriz, férrea enemiga de Duarte, fue cediendo en su actitud defensiva conforme fue envejeciendo y reconoció que «gracias a Evita conquisté América».[384] Se sabe que Juan Perón elogió al fascista Benito Mussolini y que el peronismo se negó a participar en la Segunda Guerra Mundial, una decisión que fue condenada por los Estados Unidos y que marcó una crucial diferencia con la Alemania de Hitler, que contrariamente decidió enviar a su pueblo a una guerra.[354] Además, el viaje de Eva Perón a Europa en 1947 jugó un papel significativo; por un lado, su encuentro con el dictador Francisco Franco fue considerado serio por muchos países, entre ellos Estados Unidos; y por otro, se sugirió que sus estancias en la Ciudad del Vaticano y Suiza pudieron haber tenido un propósito oculto.[380] De hecho, algunos investigadores acusaron a Perón de transportar en secreto y facilitar pasaportes falsos a muchos líderes nazis que huían de su país a la Argentina; en particular, se menciona a menudo la figura de Rodolfo Freude, el jefe de las Divisiones de Información y el hombre que se dice fue responsable del desarrollo de la operación ODESSA en Argentina.[385]
Finalmente, también se catalogó a Eva Perón de ser una mecenas del peronismo, y su familia y hermanos fueron acusados de haber sido colocados en puestos estatales importantes, y perseguidos hasta 1962. Page avaló esa información, dado que su hermano Juan fue secretario privado del Presidente, uno de sus cuñados se convirtió en senador por la provincia de Buenos Aires, otro fue nombrado miembro de la Corte Suprema de Justicia y el tercero llegó al cargo de director de Aduanas. Sus hermanas Blanca y Elisa también ocuparon puestos estatales al igual que muchos de sus amigos más leales.[386]
Condecoraciones, títulos y armas

Eva Perón recibió la Gran Cruz de Honor de la Cruz Roja Argentina, los Laureles a la distinción del Reconocimiento de Primera Categoría (CGT),[387] la Gran Medalla a la Lealtad Peronista en Grado Extraordinario (17 de octubre de 1951)[388] y la más alta condecoración de la República Argentina: el Collar de la Orden del Libertador General San Martín (18 de julio de 1952).[389]
Durante la Gira del Arcoíris (de 1947), Eva Perón recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica (España),[390] la Medalla de Oro del Principado de Mónaco y la Gran Cruz de Oro de la Orden al Mérito en atención a su obra social y a su gestión a favor del acercamiento internacional (entregada por la Embajada de República Dominicana en Uruguay).[387]
En otras oportunidades, recibió la Orden de la Cruz del Sur en grado de Comendadora (Brasil), la Gran Cruz de Orange-Nassau (Holanda), la Gran Cruz del Águila Azteca (México), el título de Dama de la Gran Cruz de Malta, el honor Gran Cruz de la Orden de los Oméyades (Siria), la Gran Cruz de la Cruz Roja Ecuatoriana, la Gran Cruz de la Fundación Internacional Eloy Alfaro, la Gran Cruz al Mérito (Ecuador), la Gran Cruz extraordinaria de Boyacá (Colombia), la Gran Cruz de Honor y Mérito (Haití), la Gran Cruz de la Orden El Sol (Perú), la Gran Cruz de la Orden del Cóndor de los Andes (Bolivia) y la Gran Cruz de la Orden Nacional del Mérito (Paraguay).[387]
Filmografía
Eva Duarte desempeñó papeles pequeños en filmes como La carga de los valientes y Una novia en apuros. En 1945, fue elegida por Mario Soffici para un rol que estaba asignado para Alita Román en La cabalgata del circo, donde se produjo su enfrentamiento con Libertad Lamarque. Gracias a sus contactos políticos, obtuvo el personaje protagónico de La pródiga, que le había sido prometido a Mecha Ortiz. El filme no se estrenó hasta 1984, pero —ya antiguo para la época— tuvo muy poca recepción en el desaparecido cine Plaza. Su carrera cinematográfica finalizó luego de su casamiento con Juan Domingo Perón. En su primera película, ¡Segundos afuera! (1937), figuró con el nombre de Eva Durante.[391]
- ¡Segundos afuera! (1937)
- La carga de los valientes (1940)
- El más infeliz del pueblo (1941)
- Una novia en apuros (1942)
- La cabalgata del circo (1945)
- La pródiga (1945, estrenada en 1984)
Referencias
- ↑ a b c d e f g h i Page, 2014, p. 323.
- ↑ a b c Page, 2014, pp. 221-2.
- ↑ Castillo, Leonardo (26 de julio de 2022). «A 70 años de la muerte de la "abanderada de los humildes"». Buenos Aires: Unidiversidad. Consultado el 30 de diciembre de 2025.
- ↑ a b Galasso, 2012, p. 10.
- ↑ «Eva Peron Chanteuse et femme politique argentine» (en francés). Francia: Le Figaro. Archivado desde el original el 27 de febrero de 2014. Consultado el 22 de diciembre de 2018.
- ↑ «Evita» (en francés). Francia: Roul' ma loute... Archivado desde el original el 22 de diciembre de 2018. Consultado el 22 de diciembre de 2018.
- ↑ a b Guevara, Eugenia (2023). «Eva Duarte, la actriz, con recepción diferida: una aproximación a La Pródiga de Mario Soffici (1945)» (PDF). VIII Congreso de Estudios sobre el Peronismo (1943-2023) (Argentina): 6. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ «JUAN PERÓN Y EVA DUARTE». Buenos Aires: Centro de Documentación Histórico del Luna Park. Archivado desde el original el 26 de julio de 2018. Consultado el 26 de julio de 2018.
- ↑ a b c d e Page, 2014, p. 273.
- ↑ a b c d e Page, 2014, p. 161.
- ↑ a b Page, 2014, pp. 281-2.
- ↑ «Los 16 días de funerales de Evita: cómo se embalsamó el cuerpo, los deseos no cumplidos de la familia Duarte y el llanto de Perón». Argentina: Infobae. 26 de julio de 2019. Consultado el 11 de septiembre de 2020.
- ↑ «La muerte de Eva Perón: cómo vivió su enfermedad y sus últimos días». Argentina: Clarín. 26 de julio de 2021. Consultado el 26 de diciembre de 2025.
- ↑ Bolocco, Cecilia (18 de noviembre de 2002). «A nation seeks salvation in Evita» (en inglés). The Scotsman. Archivado desde el original el 1 de marzo de 2014. Consultado el 29 de diciembre de 2025.
- ↑ a b Crassweller, 1987, p. 245.
- ↑ a b «Interview: Cristina Fernandez de Kirchner of Argentina» (en inglés). Time. 29 de septiembre de 2007. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c d Borroni y Vacca, 1970a, pp. 23-4.
- ↑ a b c Halac y Cernadas Lamadrid, 1986, p. 12.
- ↑ a b c d e f g Page, 2014, p. 120.
- ↑ «Junín llora la pérdida de su hija dilecta: Eva Perón». Argentina: Junín Historia. 12 de octubre de 2014. Archivado desde el original el 20 de septiembre de 2016. Consultado el 10 de junio de 2016.
- ↑ Vargas, Héctor Daniel (julio de 1999). «Dónde y cuándo nació Eva». Todo es Historia (384): 50-4.
- ↑ Borroni y Vacca, 1970a, pp. 23-6.
- ↑ a b Borroni y Vacca, 1970b, p. 13.
- ↑ Galasso, 2012, pp. 9-10.
- ↑ Borroni y Vacca, 1970a, p. 23.
- ↑ «Eva Perón». Argentina: Bioportal. Archivado desde el original el 10 de enero de 2003. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Halac y Cernadas Lamadrid, 1986, pp. 12-29.
- ↑ a b Borroni y Vacca, 1970a, pp. 24-6.
- ↑ Barnes, 1978, pp. 30-1.
- ↑ Galasso, 2012, p. 11.
- ↑ a b Perón, 1951, pp. 15-6.
- ↑ a b c d e f Page, 2014, p. 121.
- ↑ «Solar Natal de María Eva Duarte de Perón». Argentina: Evitadelostoldos.org. Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Venturini, Aurora (1 de septiembre de 2012). «“Nadie me maltrató ni me quiso tanto como Evita”». Argentina: Clarín. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Galasso, 2012, p. 8.
- ↑ Barnes, 1978.
- ↑ Galasso, 2012, p. 20.
- ↑ a b Ruiz de Gentile, Délfida (28 de marzo de 1980). «Eva Perón, los años difíciles». Radiolandia.
- ↑ Sánchez, Jorge; Grassi, Ricardo; Alisauskas, Ana (julio de 1966). «Eva Duarte, los años crueles». Extra (Buenos Aires).
- ↑ a b Gálvez, 2001, p. 206.
- ↑ a b Page, 2014, p. 122.
- ↑ Coscia, 2011, pp. 179, 247.
- ↑ Posse, 1995, pp. 87-91.
- ↑ a b Galasso, 2012, pp. 22-9.
- ↑ Carta de Eva Duarte a Juan Domingo Perón el 9/7/1947 en Vera Pichel: ob. cit., pp. 116 y 117.
- ↑ «Evita vive: sus reflexiones en "La razón de mi vida"». Argentina: Tiempo Argentino. 7 de mayo de 2024. Consultado el 20 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, pp. 122-3.
- ↑ a b c d «Eva Perón». Argentina: Argenpress.info. 2002. Archivado desde el original el 1 de agosto de 2003. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Borroni y Vacca, 1970a, p. 32.
- ↑ «Cuando Evita anduvo por Rosario: la gira teatral de Eva Duarte en 1936». La Capital (Rosario, Argentina). 1997.
- ↑ Capsitski, José (junio de 1968). «Prehistoria de Eva Perón». Todo es Historia (Buenos Aires) (14): 14.
- ↑ a b c d e f g Page, 2014, p. 123.
- ↑ a b c d e f g Page, 2014, p. 124.
- ↑ «Documentos sobre Eva Duarte de Perón». España: usuarios.lycos.es. Archivado desde el original el 9 de febrero de 2009. Consultado el 11 de junio de 2016.
- ↑ «60 años sin Eva Perón, la actriz que llegó al corazón de su pueblo». Argentina: Asociación Argentina de Actores. 26 de julio de 2012. Archivado desde el original el 24 de junio de 2016. Consultado el 11 de junio de 2016.
- ↑ Halac y Cernadas Lamadrid, 1986, pp. 62-6.
- ↑ «Historia del movimiento obrero argentino a partir de 1943». Argentina: Incasur. 12 de octubre de 2023. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ Goligorsky, Eduardo (25 de abril de 2011). «Alpargatas sí, libros no». Argentina: Libertad Digital. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ «El terremoto de San Juan, en 1944, dio origen al peronismo». Argentina: La Gaceta. 20 de septiembre de 2017. Consultado el 8 de mayo de 2025.
- ↑ Narváez, Patricia (31 de diciembre de 2000). «Niní, Libertad y los celos de Evita». Argentina: Clarín. Archivado desde el original el 30 de julio de 2017. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Perón, 1952, p. 17.
- ↑ a b Page, 2014, p. 119.
- ↑ Page, 2014, p. 118.
- ↑ Lamarque, 1986, pp. 208-18.
- ↑ a b c Page, 2014, p. 125.
- ↑ a b Page, 2014, p. 221.
- ↑ Manrupe y Portela, 2001, p. 272.
- ↑ Silva, Roberto Oscar (2020). Las razones de Eva Perón (PDF). Argentina: Biblioteca Omegalfa. p. 18. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c Page, 2014, pp. 125-6.
- ↑ a b c Page, 2014, p. 126.
- ↑ Perón, 1976.
- ↑ a b Page, 2014, p. 162.
- ↑ Pérez, Adrián Nicolás (2019). Perlinger o Perón. Disputas por el control y las posturas ante el fascismo durante los años 43 y 44 a puertas adentro de las Fuerzas Armadas 3 (2). Argentina: Universidad Nacional de La Matanza. pp. 4-48. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, pp. 174-5.
- ↑ Núñez, Jorge (16 de octubre de 2020). «Cómo se gestó el 17 de octubre de 1945, el nacimiento de 75 años de peronismo». Argentina: Infobae. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ Galasso, 2005, p. 312.
- ↑ Page, 2014, pp. 176-7.
- ↑ Page, 2014, p. 219.
- ↑ Page, 2014, p. 177.
- ↑ a b c Crassweller, 1987, pp. 170-1.
- ↑ «Día de la Lealtad Peronista: ¿por qué se celebra el 17 de octubre?». Argentina: Infobae. 17 de octubre de 2024. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ Gambini, 1999, p. 296.
- ↑ Vargas, Héctor Daniel (octubre de 1997). «¿Qué hizo Evita el 17 de octubre?: Un documento refuta el mito». Buenos Aires: Zona.
- ↑ Amato, Alberto (26 de julio de 2002). «El misterio del 17 de octubre del 45: ¿cuál fue el papel de Evita en ese día histórico?». Argentna: Clarín. Archivado desde el original el 9 de julio de 2009. Consultado el 3 de diciembre de 2006.
- ↑ Page, 2014, pp. 190-1.
- ↑ a b Page, 2014, p. 195.
- ↑ Lucesole, María José (30 de diciembre de 2001). «Por Iglesia y en secreto». Buenos Aires: La Nación. Consultado el 20 de diciembre de 2025.
- ↑ a b Page, 2014, p. 203.
- ↑ Vázquez, Pablo A. (julio de 2007). «Evita y la participación de la mujer». Argentina: Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón. Consultado el 9 de junio de 2016.
- ↑ Borroni y Vacca, 1970a, pp. 73-4.
- ↑ Natanson, José (17 de julio de 2005). «“Evita descubrió las mujeres a través de Perón”». Argentina: Página/12. Consultado el 21 de diciembre de 2025.
- ↑ «Discursos de Eva Perón 1947 - Mensaje a la mujer argentina» (PDF). Argentina: Escuela Superior Peronista. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c d e f Page, 2014, p. 263.
- ↑ «La prensa vaticana define a Evita como "el alma social del justicialismo"». Argentina: Diario Registrado. 3 de julio de 2015. Archivado desde el original el 5 de julio de 2015. Consultado el 3 de julio de 2015.
- ↑ Rodríguez, Fernando Diego (2021). «Evita en Italia: La Gira Arco Iris, un espectáculo de la política». Rassegna iberistica (Universidad de Buenos Aires) (115): 99-122. ISSN 0392-4777. Consultado el 10 de febrero de 2025.
- ↑ Amiguet, Teresa (2 de septiembre de 2016). «Evita, la primera dama del pueblo». España: La Vanguardia. Consultado el 10 de febrero de 2025.
- ↑ Agüero Mielhuerry, Eduardo (28 de julio de 2019). «"Cariñosamente, Evita"». Argentina: El Tiempo de Azul. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c d Camarasa, Jorge (3 de junio de 2007). «“La gira del arco iris”». Argentina: La Voz. Archivado desde el original el 19 de mayo de 2021. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c d Page, 2014, p. 264.
- ↑ a b Borroni y Vacca, 1970a, p. 94.
- ↑ Gómez Ferrer Morant, Guadalupe (2012). El viaje de Eva Perón a España XVI. Universidad Complutense de Madrid. pp. 15-35. Archivado desde el original el 9 de agosto de 2016. Consultado el 13 de junio de 2016.
- ↑ Page, 2014, p. 267.
- ↑ Page, 2014, p. 266.
- ↑ Pignatelli, Adrián (6 de junio de 2023). «El viaje de Evita a Europa: miedo a que la mataran, una asesora personal y una comitiva fuera de control». Argentina: Infobae. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ a b Herren, Ricardo (24 de julio de 2002). «Palacios y chabolas para Evita». España: El Mundo. Consultado el 13 de junio de 2016.
- ↑ Camarasa, Jorge (10 de junio de 2017). «Por qué Evita despreció a Franco y otros secretos de su visita a España». Argentina: Infobae. Consultado el 10 de febrero de 2025.
- ↑ a b Viñas, 1965, pp. 8-12.
- ↑ Del Corro, Fernando (8 de junio de 2016). «Se cumplen 69 años de la llegada de Evita a España». Argentina: Europa Press. Consultado el 10 de febrero de 2025.
- ↑ Pisani, Silvia (4 de agosto de 2002). «La comunista que salvó Eva Perón». Argentina: La Nación. Archivado desde el original el 8 de diciembre de 2015. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, p. 265.
- ↑ Vai, Carola (22 de mayo de 2010). «Cuando Eva Perón conquistó Italia». Argentina: Perfil. Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. Consultado el 13 de junio de 2016.
- ↑ «Histórico encuentro con Pío XII». Buenos Aires: La Razón. 15 de abril de 2005. Archivado desde el original el 13 de julio de 2007.
- ↑ Dujovne Ortiz, Alicia (30 de agosto de 2003). «El papa bueno, Eva Perón y los judíos». Argentina: La Nación. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, pp. 269-70.
- ↑ a b Page, 2014, p. 272.
- ↑ «París recuerda el mito de Eva Perón». España: La Vanguardia. 6 de enero de 2015. Consultado el 8 de mayo de 2025.
- ↑ «13 Things You Might Not Know About Eva Perón». mentalfloss.com (en inglés). 7 de mayo de 2017. Consultado el 9 de enero de 2026.
- ↑ a b c d Page, 2014, p. 274.
- ↑ «Eva Perón y el derecho de la mujer a votar y ser votada». Argentina: La Opinión Popular. 7 de septiembre de 2012. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Borroni y Vacca, 1970a, pp. 77-9.
- ↑ Fernández de Kirchner, Cristina (8 de marzo de 2010). «Decreto 329/2010. Declárase a la señora Eva María Duarte de Perón 'Mujer del Bicentenario'». Argentina: Infoleg. Consultado el 21 de diciembre de 2025.
- ↑ «21 de agosto: Sanción de la ley 13.010 sobre derechos políticos de la mujer, en 1946». Argentina: Suteba. Consultado el 28 de diciembre de 2025.
- ↑ a b Vázquez, Pablo A. (julio de 2007). «Evita y la participación de la mujer». Argentina: Evitaperon.org. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Perón, Eva (23 de septiembre de 1947). «Discurso pronunciado en Plaza de Mayo con motivo de la sanción de la ley que otorgó el derecho al voto a la mujer argentina». Argentina: El Historiador. Archivado desde el original el 6 de julio de 2016. Consultado el 12 de junio de 2016.
- ↑ a b «Evita y el feminismo victorioso». Nicaragua: El Nuevo Diario. 27 de julio de 2014. Archivado desde el original el 5 de marzo de 2016. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Perón, Eva. «Discurso del 15 de junio de 1947 en Madrid». Argentina: PJ Bonaerense. Archivado desde el original el 9 de diciembre de 2006. Consultado el 21 de diciembre de 2025.
- ↑ Perednik, Jorge Santiago. «Evita: el feminismo y otras cuestiones». Argentina: lehman.cuny.edu. Archivado desde el original el 22 de diciembre de 2015. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ «Historias de amor y poder: Juan Domingo Perón & Eva Duarte (Segunda parte)». Argentina: Alfil. 15 de agosto de 2014. Archivado desde el original el 5 de marzo de 2016. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Natanson, José (17 de julio de 2005). «“Evita descubrió las mujeres a través de Perón”». Argentina: Página/12. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Campisi, 2022, p. 47.
- ↑ «El Estado Peronista». Argentina: Oni Escuelas. Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ a b Page, 2014, pp. 321-2.
- ↑ a b Koira, Roberto Carlos (5 de noviembre de 2006). «Eva Perón y el Partido Peronista Femenino». Argentina: Causa Popular. Archivado desde el original el 21 de febrero de 2008. Consultado el 9 de junio de 2016.
- ↑ Barry, Carolina (mayo de 2011). «Eva Perón y la organización política de las mujeres». Argentina: Ucema. Archivado desde el original el 1 de julio de 2016. Consultado el 9 d junio de 2016.
- ↑ a b c d Page, 2014, p. 326.
- ↑ a b Barry, Carolina (2007). El Partido Peronista Femenino: la gestación política y legal. Nuevo Mundo. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Perón, Eva (27 de octubre de 1948). La mujer argentina apoya la reforma. Buenos Aires: Democracia.
- ↑ a b c d e Vázquez, Pablo (2010). «Escribe Eva Perón. Sus artículos en el Diario Democracia». VI Jornadas de Sociología de la UNLP (La Plata: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Departamento de Sociología). Consultado el 21 de diciembre de 2025.
- ↑ Castro, Ángeles (16 de julio de 2010). «El Código Civil tuvo varias reformas desde su creación». Argentina: La Nación. Consultado el 12 de junio de 2016.
- ↑ Ceruti, Leónidas (11 de noviembre de 2015). «A 64 años de que las mujeres argentinas votasen por primera vez». La Izquierda Diario. Consultado el 9 de junio de 2016.
- ↑ a b Colombo, Susana (8 de marzo de 2002). «Hace 50 años las mujeres lograban entrar al Congreso». Argentina: Clarín. Consultado el 15 de junio de 2016.
- ↑ Mee, Foley y Fradinger, 2011, p. 68.
- ↑ a b c d Page, 2014, p. 262.
- ↑ Restaino, Rafael (26 de julio de 2023). «Eva Perón y los poetas». Argentina: Agencia Paco Urondo. Consultado el 29 de diciembre de 2025.
- ↑ Santos Martínez, 1976, pp. 93-4.
- ↑ Page, 2014, p. 322.
- ↑ Crassweller, 1987, pp. 209-10.
- ↑ a b c d Page, 2014, p. 324.
- ↑ García Lupo, Rogelio (10 de marzo de 2002). «Eva, filantropía de choque». Argentina. Archivado desde el original el 9 de octubre de 2008. Consultado el 5 de diciembre de 2006.
- ↑ Blinder, Daniel (6 de julio de 2007). «El peronismo y los judíos». Argentina: Radio Jai. Archivado desde el original el 10 de agosto de 2016. Consultado el 17 de junio de 2016.
- ↑ a b Rodríguez-Piñero, Luis; Huenchuan, Sandra (junio de 2011). Los derechos de las personas mayores: Materiales de estudio y divulgación. Santiago de Chile: Cepal/Celade. Archivado desde el original el 20 de septiembre de 2016. Consultado el 14 de junio de 2016.
- ↑ Page, 2014, pp. 262-3.
- ↑ a b c d Page, 2014, p. 325.
- ↑ a b Crassweller, 1987, pp. 214-7.
- ↑ Page, 2014, pp. 293.
- ↑ a b Page, 2014, pp. 293-4.
- ↑ a b Page, 2014, pp. 333-4.
- ↑ a b Page, 2014, p. 334.
- ↑ a b Page, 2014, p. 335.
- ↑ «Art. 88 de la Constitución Nacional». Argentina: Congreso de la Nación Argentina. Consultado el 29 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, p. 333.
- ↑ Page, 2014, pp. 337-8.
- ↑ a b Page, 2014, p. 340.
- ↑ Quieroz y de Elia, 1997, p. 14.
- ↑ a b c Page, 2014, p. 341.
- ↑ Page, 2014, pp. 336-7.
- ↑ Page, 2014, p. 345.
- ↑ Page, 2014, p. 346.
- ↑ Page, 2014, pp. 348-9.
- ↑ Page, 2014, p. 349.
- ↑ Page, 2014, p. 351.
- ↑ a b c Page, 2014, pp. 327-8.
- ↑ a b c D'Onofrio, Ana (23 de julio de 2000). «Los últimos días de Eva Perón». Argentina: La Nación. Archivado desde el original el 20 de agosto de 2016. Consultado el 26 de diciembre de 2025.
- ↑ Wischñevsky, Sergio (27 de julio de 2019). «Eva Perón: el salto a la inmortalidad». Argentina: Página/12. Consultado el 29 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, p. 353.
- ↑ «26 de julio de 1952 - Muere Eva Perón». Argentina: El Historiador. Archivado desde el original el 13 de noviembre de 2011. Consultado el 29 de octubre de 2011.
- ↑ a b Amato, Alberto (19 de noviembre de 2006). «Final de un enigma: el polémico libro "Mi Mensaje" pertenece a Eva Perón». Argentina: Clarín. Archivado desde el original el 17 de noviembre de 2015. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, p. 357.
- ↑ a b Page, 2014, p. 358.
- ↑ Nijensohn, Daniel E.; Savastano, Luis E.; Laws Jr., Edward R.; Kaplan, Alberto D. (2012). «New Evidence of Prefrontal Lobotomy in the Last Months of the Illness of Eva Perón». World Neurosurgery (en inglés) 3 (77): 583-590. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ a b Lerner, Barron H. (19 de diciembre de 2011). «When Lobotomy Was Seen as Advanced» (en inglés). Estados Unidos: The New York Times. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Smink, Verónica (1 de julio de 2015). «Argentina: la polémica presunta lobotomía de Evita Perón». BBC News Mundo. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, p. 360.
- ↑ a b Page, 2014, p. 361.
- ↑ «El certificado de defunción de Evita». Argentina: Semanario Colón Doce. 6 de febrero de 2003. Archivado desde el original el 10 de julio de 2003. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, pp. 361-5.
- ↑ Gambini, 2001, pp. 38/52.
- ↑ Page, 2014, p. 362.
- ↑ Ara, 1974, p. 65.
- ↑ Page, 2014, pp. 359-61.
- ↑ Page, 2014, p. 359.
- ↑ a b c Page, 2014, pp. 369-74.
- ↑ Ragendorfer, Ricardo (27 de enero de 2019). «El calvario de Fanny Navarro, el chiflado Capitán Gandhi y la «extinción de dominio»». Argentina: Tiempo Argentino. Consultado el 29 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c Page, 2014, p. 475.
- ↑ Urien Berri, Jorge (24 de junio de 2012). «El otro derrotero del cuerpo de Evita». Argentina: La Nación. Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Negrete, 2010, pp. 120/123.
- ↑ Rivas, Ricardo (11 de agosto de 2019). «Historias perversas en el territorio donde los muertos siguen vivos». Asunción: La Nación. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
- ↑ Wiens, Germán (20 de julio de 2020). «Evita desaparecida». Argentina: Corrientes Hoy. Consultado el 26 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c d e f g Rubin, Sergio (7 de mayo de 2019). «Un cadáver secuestrado, ultrajado y desterrado». Argentina: Clarín. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, pp. 475-6.
- ↑ a b Page, 2014, p. 588.
- ↑ Page, 2014, p. 476.
- ↑ Page, 2014, pp. 333-34.
- ↑ Page, 2014, pp. 587-8.
- ↑ Fernández Moores, Lucio (7 de mayo de 2006). «Por deseo de la familia, los restos de Evita no estarán con los de Perón». Argentina: Clarín. Archivado desde el original el 17 de noviembre de 2015. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c Page, 2014, p. 275.
- ↑ Pigna, Felipe. «Doctrina Nacional Justicialista». Argentina: El Historiador. Consultado el 30 de diciembre de 2025.
- ↑ a b García, Blas (25 de julio de 2010). «Eva Perón y la lucha contra la injusticia, la explotación y la dependencia». Argentina: La Opinión Popular. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Saponara Spinetta, Valeria Lucía (2011). «“Si Evita viviera sería Montonera”». Argentina: IX Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Consultado el 30 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c Barrancos, Dora (8 de julio de 2019). «Los caminos del feminismo en la Argentina: historia y derivas». Argentina: Voces en el Fénix. Archivado desde el original el 8 de julio de 2019. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ a b c d e f Page, 2014, p. 276.
- ↑ a b c d e f g Page, 2014, p. 277.
- ↑ Page, 2014, p. 163/325.
- ↑ «Biografía de Evita o Eva Perón». Argentina: Mi Buenos Aires Querido. Archivado desde el original el 20 de noviembre de 2015. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ «Recordaron a Evita al cumplirse 104 años de su nacimiento». Argentina: Jornada. 7 de mayo de 2023. Consultado el 30 de diciembre de 2025.
- ↑ Galeano, Eduardo (4 de mayo de 2025). «La amada de los malqueridos por Eduardo Galeano». Revista La Ciudad. Consultado el 24 de diciembre de 2025.
- ↑ Golbert y Roca, 2010, pp. 75-92.
- ↑ «Los que odiaban a Evita». Argentina: Clarín. 5 de septiembre de 2012. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Dema, Verónica (11 de marzo de 2015). «Las memorias de Paco Jamandreu, modisto y amigo de Eva Perón». Argentina: La Nación. Archivado desde el original el 17 de diciembre de 2018. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ «Evita, ícono gay». Argentina: Nicolás Artusi. 15 de enero de 2013. Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2015. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, p. 261.
- ↑ a b c Page, 2014, pp. 704-5.
- ↑ Rein, 2020, p. 4.
- ↑ Levine, 2001, p. 23.
- ↑ Crassweller, 1987.
- ↑ Martínez, Tomás Eloy (20 de enero de 1997). «The Woman Behind the Fantasy: Prostitute, Fascist, Profligate – Eva Perón Was Much Maligned, Mostly Unfairly» (en inglés). Time. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2001. Consultado el 9 de enero de 2026.
- ↑ Bell, Lawrence D (2002). The Jews and Peron: Communal Politics and National Identity in Peronist Argentina, 1946-1955 (en inglés). Estados Unidos: Ohio State University. Consultado el 10 de enero de 2026.
- ↑ Passmore, 2002.
- ↑ «La CGT pidió la beatificación de Evita». Argentina: Página/12. 1 de noviembre de 2019. Consultado el 23 de diciembre de 2025.
- ↑
- ↑ Agozino, Adalberto (4 de octubre de 2024). «Enfermedad y muerte de Eva Perón». Argentina: La Hora Digital. Consultado el 30 de diciembre de 2025.
- ↑ a b McManners, 2001, p. 440.
- ↑ Taylor, 1981, p. 147.
- ↑ Rousso-Lenoir, 2002.
- ↑ a b «Evita or Madonna: whom will history remember?» (en inglés). Las mujeres. 4 de mayo de 2001. Archivado desde el original el 4 de mayo de 2001. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, p. 355.
- ↑ a b «Alejandro Marmo: “Mi trabajo es darle emocionalidad a los espacios sin vida y eso sucede cuando hay más transpiración que inspiración”». Argentina: Argentina.gob.ar. 2 de septiembre de 2024. Consultado el 24 de diciembre de 2025.
- ↑ «Argentines swap pesos for 'Evitas'» (en inglés). Reino Unido: BBC. 27 de abril de 2002. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ «José María Castiñeira de Dios: poeta y militante fundacional del PJ». Argentina: La Nación. 4 de mayo de 2015. Archivado desde el original el 18 de mayo de 2015. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Regazzoni, Susanna. El relato del cadáver de una mujer entre Historia y ficción (PDF). Italia: Research Gate. Consultado el 24 de diciembre de 2025.
- ↑ «Ciudad Evita celebra su 75° aniversario: “Fue un barrio modelo en varios sentidos”, aseguran». Argentina: El1. 20 de octubre de 2022. Consultado el 10 de enero de 2026.
- ↑ «Museo Evita». Argentina: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Consultado el 10 de enero de 2026.
- ↑ Guillermoprieto, 2002, p. 16.
- ↑ Cisneros, María José. Primer Congreso de estudios sobre el peronismo: la primera década. Argentina: UNT-Conicet. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Esparza, José Javier (2015). Eva Perón, o el mito. Argentina: La Gaceta.
- ↑ a b c Martínez, Tomás Eloy (20 de enero de 1997). «THE WOMAN BEHIND THE FANTASY» (en inglés). Time. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2001. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Sández, Fernanda (15 de enero de 2012). «Viva el cáncer, paredón y después...». Argentina: La Nación. Archivado desde el original el 13 de diciembre de 2017. Consultado el 1 de marzo de 2015.
- ↑ a b c Page, 2014, p. 704.
- ↑ Nudler, Julio (13 de diciembre de 2000). «El largo adiós a la trabajadora del tango». Argentina: Página/12. Consultado el 18 de agosto de 2010.
- ↑ Kiernan, Sergio (20 de octubre de 2003). «Otro nazi que murió en su cama». Argentina: Página/12. Consultado el 19 de diciembre de 2025.
- ↑ Page, 2014, pp. 274-5.
- ↑ a b c Vitola, Carlos (17 de abril de 2010). «Distinciones y condecoraciones». usuarios.multimania.es. Archivado desde el original el 17 de abril de 2010. Consultado el 8 de mayo de 2025.
- ↑ «Calendario peronista». Argentina: Instituto Nacional Juan Domingo Perón. Archivado desde el original el 5 de abril de 2023. Consultado el 8 de mayo de 2025.
- ↑ «El Collar de la Orden del Libertador General San Martín». 17 de abril de 2010. Consultado el 8 de mayo de 2025.
- ↑ Franco, Francisco (1 de abril de 1947). «Gobierno de la Nación». Boletín Oficial del Estado (España) (91): 2023. Consultado el 26 de diciembre de 2025.
- ↑ Blanco Pazos y Clemente, 2008, p. 85.
Bibliografía
- Ara, Pedro (1974). El caso Eva Perón: apuntes para la historia. Nueva York: CVS Ediciones. ISBN 9788435400121.
- Barnes, John (1978). Evita, First Lady: A Biography of Eva Perón. Nueva York: Grove Press. ISBN 9780802134790.
- Blanco Pazos, Roberto; Clemente, Raúl (2008). Diccionario de actrices del cine argentino (1933-1997) Segunda edición. Argentina: Corregidor. ISBN 978-950-05-1787-4.
- Borroni, Otelo; Vacca, Roberto (1970a). Eva Perón. Buenos Aires: CEAL.
- Borroni, Otelo; Vacca, Roberto (1970b). La Vida de Eva Perón. Testimonios para su historia I. Buenos Aires: Galerna.
- Coscia, Jorge (2011). Juan y Eva: El amor, el odio y la revolución. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 9789500736961.
- Campisi, Cayetano Roberto (2022). Eva: santa pecadora. Ediciones de la Casa. ISBN 9798404010527.
- Crassweller, Robert D. (1987). Peron and the Enigmas of Argentina. W.W. Norton & Company. ISBN 0-393-02381-8.
- Galasso, Norberto (2005). Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955 I. Buenos Aires: Colihue. ISBN 950-581-399-6.
- Galasso, Norberto (2012). La compañera Evita. Buenos Aires: Colihue. ISBN 978-987-684-321-8.
- Gálvez, Lucía (2001). Las mujeres y la patria, nuevas historias de amor de la historia argentina. Grupo editorial Norma. ISBN 987-545-005-7.
- Gambini, Hugo (1999). Historia del peronismo 1. Buenos Aires: Planeta. ISBN 9789504902263.
- Gambini, Hugo (2001). Historia del peronismo: la obsecuencia (1952-1955) 2. Planeta.
- Golbert, Laura; Roca, Emilia (2010). De la sociedad de beneficencia a los derechos sociales 8 (6). Revista de Trabajo.
- Guillermoprieto, Alma (2002). Looking for History: Dispatches from Latin America. Vintage. ISBN 978-0-375-72582-1.
- Halac, Ricardo; Cernadas Lamadrid, J. C. (1986). Eva Perón. Yo fui testigo. Buenos Aires: Perfil. ISBN 950-639-007-X.
- Lamarque, Libertad (1986). Libertad Lamarque: autobiografía. Argentina: Javier Vergara. ISBN 950-15-0599-5.
- Lerner, BH (1988-1991). The illness and death of Eva Perón: cancer, politics, and secrecy. Lancet 355. doi:10.1016/s0140-6736(00)02337-0.
- Levine, Lawrence (2001). Inside Argentina from Perón to Menem: 1950–2000 From an American Point of View. Edwin House Pub. ISBN 978-0-9649247-7-2.
- Manrupe, Raúl; Portela, María Alejandra (2001). Un diccionario de films argentinos (1930-1995). Editorial Corregidor. ISBN 950-05-0896-6.
- McManners, John (2001). The Oxford Illustrated History of Christianity. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-285439-9.
- Mee, Erin B.; Foley, Helene P.; Fradinger, Moira (2011). Antigone on the Contemporary World Stage. Oxford University Press. ISBN 9780191728754. doi:10.1093/acprof:oso/9780199586196.003.0003.
- Nasi, Kristina (2010). «Eva Peron in the Twenty-First Century: The Power of the Image in Argentina». The International Journal of the Image 1 (99–106).
- Negrete, Claudio (2010). Necromanía. Buenos Aires: Penguin Random House Grupo Editorial Argentina. ISBN 9789500737692.
- Page, Joseph A. (2014). Perón: una biografía (1 edición). Argentina: Sudamericana. ISBN 978-950-07-4789-9.
- Passmore, Kevin (2002). Fascism: A Very Short Introduction. OUP Oxford. ISBN 0192801554.
- Perón, Eva (1951). La razón de mi vida. Buenos Aires: Peuser.
- Perón, Eva (1952). La razón de mi vida. Buro Editors.
- Perón, Juan Domingo (1976). Yo, Juan Domingo Perón: Relato autobiográfico. Planeta. ISBN 8432066028.
- Posse, Abel (1995). La pasión según Eva. Barcelona: Planeta. ISBN 9789875800458.
- Quieroz, Juan Pablo; de Elia, Tomas (1997). Evita: An Intimate Portrait of Eva Peron. Rizzoli. ISBN 9780847820283.
- Rein, Raanan (2020). Populism and Ethnicity: Peronism and the Jews of Argentina 1. Canadá: McGill-Queen's University Press. ISBN 0-22-800166-8.
- Rousso-Lenoir, Fabienne (2002). America Latina. Assouline. ISBN 978-2-84323-335-7.
- Santos Martínez, Pedro (1976). La nueva Argentina 1946-55. Buenos Aires: La Bastilla.
- Taylor, Julie M (1981). Eva Perón: The Myths of a Woman. Barcelona: The University of Chicago Press. ISBN 0-226-79143-2.
- Viñas, David (1965). «14 hipótesis de trabajo en torno a Eva Perón». Marcha (Montevideo) (1264).
Bibliografía adicional
- Chávez, Fermín (1996). Eva Perón sin mitos. Buenos Aires: Theoria. ISBN 987-9048-11-3.
- Duarte, Erminda (1972). Mi hermana Evita. Buenos Aires: Centro de Estudios Eva Perón.
- Dujovne Ortiz, Alicia (1996). Eva Perón. La biografía. Buenos Aires: Aguilar. ISBN 9788403597204.
- Pigna, Felipe (2007). Evita. Planeta. ISBN 978-950-49-1798-4.
Enlaces externos
- Esta obra contiene una traducción parcial derivada de «Eva Perón» de Wikipedia en euskera, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.
- Esta obra contiene una traducción parcial derivada de «Eva Perón» de Wikipedia en inglés, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Wikimedia Commons alberga una galería multimedia sobre Eva Perón.
Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Eva Perón.- Eva Perón en Internet Movie Database (en inglés).
- Evita's World: The Defining Years 1919-1947
- Museo Evita
- Mujeres
- Nacidos en 1919
- Fallecidos en 1952
- Movimiento obrero en Argentina
- Actrices de Argentina del siglo XX
- Actrices de cine de Argentina
- Actrices de radio de Argentina
- Anticapitalistas de Argentina
- Actrices de teatro de Argentina
- Políticas de Argentina
- Sufragistas de Argentina
- Críticos del feminismo
- Feministas de Argentina
- Filántropos de Argentina
- Primeras damas y primeros caballeros de Argentina
- Miembros del Collar de la Orden del Libertador San Martín
- Políticos de Argentina del siglo XX
- Políticos del Partido Justicialista
- Eva Perón
- Juan Domingo Perón
- Familia Perón
- Católicos de Argentina
- Personas de Junín (Buenos Aires)
- Personas de la Provincia de Buenos Aires
- Damas grandes cruces de la Orden de Isabel la Católica
- Orden Nacional de Honor y Mérito
- Personas de Los Toldos
- Sepultados en el cementerio de la Recoleta
- Fallecidas por cáncer cervical
- Candidatos al Premio Nobel de la Paz
- Fallecidos en Buenos Aires
- Fallecidos por cáncer en Argentina
- Santos populares
- Doctores honoris causa de la Universidad Nacional de La Plata
- Grandes cruces de la Orden El Sol del Perú
- Argentinas del siglo XX
- Activistas por los derechos de las mujeres de Argentina
- Presidentes de partidos políticos de Argentina
- Activistas católicos
