Seguridad social

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La seguridad social, también llamada seguro social o previsión social, se refiere principalmente a un campo de bienestar social relacionado con la protección social o cobertura de las necesidades socialmente reconocidas, como salud, vejez o discapacidades.[1]

La Organización Internacional del Trabajo, en un documento publicado en 1991 denominado "Administración de la seguridad social", definió la seguridad social como:

La protección que la sociedad proporciona a sus miembros, mediante una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales que, de no ser así, ocasionarían la desaparición o una fuerte reducción de los ingresos por causa de enfermedad, maternidad, accidente de trabajo, o enfermedad laboral, desempleo, invalidez, vejez y muerte; y también la protección en forma de asistencia médica y de ayuda a las familias con hijos.[2]

Objetivos[editar]

El objetivo de la seguridad social es tomar en cuenta:

  • Seguro social, Entidad que administra los fondos y otorga los diferentes beneficios que contempla la Seguridad Social en función al reconocimiento a contribuciones hechas a un esquema de seguro. Estos servicios o beneficios incluyen típicamente la provisión de pensiones de jubilación, seguro de incapacidad, pensiones de viudez y orfandad, cuidados médicos y seguro de desempleo.
  • Mantenimiento de ingresos, principalmente la distribución de efectivo en caso de pérdida de empleo, incluyendo jubilación, discapacidad y desempleo.
  • Servicios provistos por las administraciones responsables de la seguridad social. Según el país esto puede incluir cuidados médicos, aspectos de trabajo social e incluso relaciones industriales.
  • El término es también usado para referirse a la seguridad básica, un término aproximadamente equivalente al acceso a las necesidades básicas, tales como comida, educación y cuidados médicos.

Historia[editar]

La Seguridad Social nace en Alemania, en la época del Canciller Otto von Bismarck, con la Ley del Seguro de Enfermedad, en 1883.

La expresión "Seguridad Social" se populariza a partir de su uso por primera vez en una ley en Estados Unidos, concretamente en la "Social Security Act" de 1935. Y, posteriormente, el concepto es ampliado por Sir William Beveridge en el llamado "Informe Beveridge" (el llamado "Social Insurance and Allied Services Report") de 1942 con las prestaciones de salud y la constitución del National Health Service (Servicio Nacional de Salud, en español) británico en 1948.

Japón antes de la Segunda Guerra Mundial es uno de los principales impulsores mundiales de la seguridad social, creando el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar y su propio sistema de pensiones e incapacidad.

Unión Europea[editar]

La Unión Europea establece los principios de la coordinación europea de Seguridad Social son:.[3]

  1. Sólo se puede estar cubierto por la normativa de un país a la vez, de modo que sólo se cotiza en un país. La decisión sobre qué normativa nacional se aplica en cada caso corresponde a los organismos de Seguridad Social. No se puede elegir.
  2. Cada uno tiene los mismos derechos y obligaciones que los nacionales del país donde esté cubierto: es lo que se denomina principio de igualdad de trato o no discriminación.
  3. Cuando se solicita una prestación, deben contabilizarse, en su caso, los periodos anteriores de seguro, trabajo o residencia en otros países.
  4. En general, si se tiene derecho a una prestación en metálico en un país, puede seguir percibiéndose aunque se resida en otro. Es lo que se denomina principio de exportabilidad.

El 1 de mayo de 2010 entraron en vigor dos normas que modernizan la coordinación: los Reglamentos 883/2004[4] y 987/2009.[5]

La Comisión Administrativa de Coordinación de los Sistemas de Seguridad Social (CACSSS) está formada por un representante de cada país de la Unión Europea y un representante de la Comisión Europea. Su cometido es resolver cuestiones administrativas, pronunciarse sobre la interpretación de la normativa en materia de coordinación de la seguridad social y propiciar la colaboración entre los países miembros de la UE.

Mutual Information System on Social Protection (MISSOC), siglas en inglés de Sistema de Información Mutua sobre Protección Social, ofrece acceso a información detallada, comparable y periódicamente actualizada sobre los sistemas nacionales de protección social.

El Intercambio Electrónico de Información sobre Seguridad Social (EESSI) es un sistema informático centralmente alojado en la Comisión Europea que permite a los organismos de seguridad social de toda la UE intercambiar información de forma más rápida y segura, tal como exigen los Reglamentos europeos sobre coordinación de la seguridad social.

Iberoamérica[editar]

Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social[editar]

El Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social, conforme a lo que se previsto en su artículo 31.1, su entrada en vigor del Convenio se produjo el 1 de mayo de 2011, tras la ratificación de siete estados: Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, España y Portugal; posteriormente también ha sido ratificado por Paraguay. No obstante, que de acuerdo con ese mismo artículo, la efectividad del Convenio queda condicionada a la firma por dichos Estados del Acuerdo de Aplicación que lo desarrolla. Hasta la fecha, el Acuerdo de Aplicación solamente ha sido firmado por España el 13 de octubre de 2010 y por Bolivia el 18 de abril de 2011.[6]

España[editar]

Edificio de la Tesorería de la Seguridad Social de España

En España se emplea el Código de Cuenta de Cotización: es un código numérico (11 dígitos) que la Tesorería General de la Seguridad Social asigna a las empresas y a los empleadores cuando se inscriben y por el que les identifica en el pago de las cuotas. Es un requisito previo al inicio de las actividades y está ligado a cada régimen de la seguridad social y a cada provincia. El más empleado es el del régimen general, que empieza por 0111.

En España, el punto de partida de las políticas de protección se sitúa en la Comisión de Reformas Sociales (1883), que se encargó del estudio de cuestiones que interesasen a la mejora y bienestar de la clase obrera. En 1900 se creó el primer seguro social, La Ley de Accidentes de Trabajo, y en 1908 apareció el Instituto Nacional de Previsión, en el que se integraron las cajas que gestionaban los seguros sociales que iban surgiendo.

Posteriormente los mecanismos de protección desembocaron en una serie de seguros sociales entre los que destacaban el Retiro Obrero (1919), el Seguro Obligatorio de Maternidad (1923), el Seguro de Paro Forzoso (1931), el Seguro de Enfermedad (1942) y el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) (1947). La protección dispensada por estos seguros pronto se mostró insuficiente, lo que llevó a la aparición de otros mecanismos de protección articulados a través de las Mutualidades laborales, organizadas por sectores laborales y cuyas prestaciones tenían como finalidad completar la protección preexistente. Dada la multiplicidad de Mutualidades, este sistema de protección condujo a discriminaciones entre la población laboral, produjo desequilibrios financieros e hizo muy difícil una gestión racional y eficaz.

En 1963 apareció la Ley de Bases de la Seguridad Social con el objetivo principal de implantar un modelo unitario e integrado de protección social con una base financiera de reparto, una gestión pública y la participación del Estado en la financiación. A pesar de esta definición de principios, muchos de los cuales se plasmaron en la Ley General de la Seguridad Social de 1966, con vigencia desde el 1 de enero de 1967, lo cierto es que aún pervivían antiguos sistemas de cotización alejados de los salarios reales de trabajadores, la ausencia de revalorizaciones periódicas y la tendencia a la unidad no se plasmó al pervivir multitud de organismos superpuestos.

La Ley de Financiación y Perfeccionamiento de la Acción Protectora de 1972 intentó corregir los problemas financieros existentes, si bien los agravó al incrementar la acción protectora, sin establecer los correspondientes recursos que le dieran cobertura financiera. Por ello, no fue hasta la implantación de la democracia en España, y la aprobación de la Constitución, cuando se produjeron reformas en los distintos campos que configuraban el sistema de la Seguridad Social.

El artículo 41 de la Constitución establece que los poderes públicos mantendrán un régimen público de seguridad social para todos los ciudadanos que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo, indicando que la asistencia y prestaciones complementarias serán libres.

La primera gran reforma se produjo con la publicación del Real Decreto Ley 36/1978, de 16 de noviembre, que, en función de lo acordado en los Pactos de la Moncloa, creó un sistema de participación institucional de los agentes sociales favoreciendo la transparencia y racionalización de la Seguridad Social, así como el establecimiento de un nuevo sistema de gestión realizado por los siguientes Organismos:

- El Instituto Nacional de la Seguridad Social para la gestión de las prestaciones económicas del sistema. - El Instituto Nacional de Salud para las prestaciones sanitarias (organismo que posteriormente pasó a denominarse Instituto Nacional de Gestión Sanitaria). - Instituto Nacional de Servicios Sociales para la gestión de los servicios sociales (organismo que posteriormente pasó a denominarse Instituto de Mayores y Servicios Sociales). - El Instituto Social de la Marina para la gestión de los trabajadores del mar. - La Tesorería General de la Seguridad Social como caja única del sistema, actuando bajo el principio de solidaridad financiera.

En la década de los ochenta se llevaron a cabo una serie de medidas encaminadas a mejorar y perfeccionar la acción protectora al extender las prestaciones de los colectivos no cubiertos y dar una mayor estabilidad económica al sistema de la Seguridad Social. Entre estas medidas, cabe citar el proceso de equiparación paulatina de las bases de cotización con los salarios reales, la revalorización de las pensiones en función de la variación del índice de precios al consumo, la ampliación de los períodos necesarios para acceder a las prestaciones y para el cálculo de las pensiones, la simplificación de la estructura de la Seguridad Social y el inicio de la separación de las funciones de financiación, de forma que las prestaciones de carácter contributivo se fuesen financiando a cargo de las cotizaciones sociales, mientras que las de naturaleza no contributiva encontrasen su cobertura financiera en la ampliación general. Este proceso permitió la progresiva generalización de la asistencia sanitaria.

En esta década se creó la Gerencia de Informática de la Seguridad Social para coordinar y controlar la actuación de los servicios de informática y proceso de datos de las distintas Entidades Gestoras.

La década de los noventa supuso una serie de cambios sociales que han afectado a cuestiones muy variadas y que han tenido su influencia dentro del sistema de Seguridad Social: cambios en el mercado de trabajo, mayor movilidad en el mismo, incorporación de la mujer al mundo laboral etc., que han hecho necesario adaptar la protección a las nuevas necesidades surgidas.

En 1995 se firmó el Pacto de Toledo con el apoyo de todas las fuerzas políticas y sociales, que tuvo como consecuencia importantes cambios y el establecimiento de una hoja de ruta para asegurar la estabilidad financiera y las prestaciones futuras de la Seguridad Social.

La implantación de las prestaciones no contributivas, la racionalización de la legislación de la Seguridad Social (llevada a cabo a través del nuevo Texto Refundido de 1994), la mayor adecuación entre las prestaciones recibidas y la exención de cotización previamente realizada, la creación del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la introducción de los mecanismos de jubilación flexible y de incentivación de la prolongación de la vida laboral, y las medidas de mejora de la protección, en los supuestos de menor cuantía de pensiones, son manifestaciones de los cambios introducidos desde 1990 en el ámbito de la Seguridad Social.[7]

Si bien en los últimos años se han introducido variaciones menores en el Sistema de Seguridad Social, como consecuencia de la crisis económica y financiera que se inició a nivel global en 2008, han comenzado importantes reformas estructurales en la Seguridad Social española, acometidas a través de de la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social. Este proceso está todavía en marcha, pues si bien se ha prolongado la edad activa y retrasado en dos años la edad de jubilación, se ha modificado la jubilación anticipada y se ha incrementado el número de bases de cotización que se consideran en el cálculo de la pensión, que pasan de 15 a 25 años, lo que conlleva una reducción de los importes medios de las pensiones. En la actualidad se sigue trabajando en la posibilidad de introducir nuevas reformas y de anticipar la entrada en vigor completa de la ley de 2011, habida cuenta de los problemas de liquidez que en mayo y junio de 2012 empiezan a aflorar en el sistema.[cita requerida]

México[editar]

La Seguridad Social en México tiene como antecedente legal a la Constitución Política del 5 de febrero de 1917, art 123 fracc XXIX, que establece: "Se considera de utilidad social el establecimiento de cajas de seguros populares de invalidez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo y de otras con fines análogos para lo cual el gobierno federal, como el de cada estado, deberán fomentar la organización de instituciones de esta índole, para difundir e inculcar la previsión popular". Así se crearon en diferentes fechas institutos especializados para la atención de los trabajadores, que de acuerdo al tipo de empresa en la que laboraban era la naturaleza de la institución que los respaldaba. De esta forma nacieron las siguientes instituciones:

  • IMSS Instituto Mexicano del Seguro Social
  • ISSSTE Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado
  • ISSFAM Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas
  • INFONAVIT Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores
  • FOVISSSTE Fondo para la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores
  • ISSEMYM El Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios.

Los retos de la seguridad social en México[editar]

en el IMSS: “... dos grandes retos internos del Instituto son, por un lado, el de la infraestructura, misma que se encuentra rebasada por la demanda de servicios...”. http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/7/3120/6.pdf

A NIVEL DE GOBIENRO SE TIENEN CLAROS LOS PROBLEMAS QUE SE ENFRENTAN EN DICHOS INSTITUTOS CON APARENTE RESPUESTA EN EL PROGRAMA SECTORIAL DE SALUD 2013-2018 en concordancia con el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 establece seis objetivos asociados a las Metas Nacionales: México en Paz, México Incluyente, México con Educación de Calidad, México Próspero y México con Responsabilidad Global y a las tres estrategias transversales: Democratizar la Productividad; Gobierno Cercano y Moderno; y Perspectiva de Género. Dichos Objetivos son los siguientes: 1. Consolidar las acciones de protección, promoción de la salud y prevención de enfermedades. 2. Asegurar el acceso efectivo a servicios de salud con calidad. 3. Reducir los riesgos que afectan la salud de la población en cualquier actividad de su vida. 4. Cerrar las brechas existentes en salud entre diferentes grupos sociales y regiones del país. 5. Asegurar la generación y el uso efectivo de los recursos en salud. 6. Avanzar en la construcción del Sistema Nacional de Salud Universal bajo la rectora de la Secretaría de Salud. http://portal.salud.gob.mx/contenidos/conoce_salud/prosesa/prosesa.html

Promoción y Educación para la Salud[editar]

Introducción[editar]

La salud siempre ha sido un tema importante en la educación de adultos. Está incluída en los planes de estudio de muchos programas de educación de personas adultas, así como en los programas de educación general. Los proyectos de educación relacionados con la salud ofrecen cursos de salud en general, de nutrición, estilo de vida sano, así como sobre enfermedades específicas y su tratamiento. El mejorar los conocimientos sobre la salud es un elemento esencial en muchos programas de alfabetización y educación básica. Muchos de estos programas se concentran en la mujer e incluyen nutrición, higiene y planificación familiar. La educación para la salud frecuentemente se combina con otras medidas para mejorar el bienestar y fomentar el desarrollo de la comunidad. Tales programas generalmente incluyen capacitación en alguna actividad lucrativa. Además de las oportunidades de aprendizaje que ofrecen las instituciones formales, las personas adultas también adquieren conocimientos sobre la salud en grupos locales de autoayuda, en grupos comunitarios, en el trabajo y en organizaciones no formales. También obtienen información – de manera informal – a través de la televisión o anuncios publicitarios, o a través de sus padres y amigos. La educación es un factor determinante en la salud. Es bien sabido que quienes están más predispuestos a tener mala salud no son únicamente los más pobres, sino quienes tienen el menor nivel de educación.

El contexto[editar]

La mayor parte de los habitantes del mundo sigue viviendo en la pobreza; su situación habitacional es pobre, las condiciones desfavorables para la salud. Mucha gente sigue sin tener acceso a los servicios básicos de salud. A pesar del progreso en el control de ciertas enfermedades, siguen aumentando muchas enfermedades contagiosas como la malaria. De manera simultánea están surgiendo nuevas enfermedades epidémicas. Las grandes desigualdades existentes en el acceso al tratamiento de ciertas enfermedades, tienen consecuencias drásticas, especialmente para la gente con HIV/SIDA. En los países industrializados, el incremento de las enfermedades no transmisibles, tales como el cáncer, y el incremento de los problemas crónicos de salud, del estrés y del consumo abusivo de drogas, han frenado el progreso hacia la meta de ‘salud para todos’. Los países en desarrollo también están experimentando un incremento de problemas de salud relacionados con el estilo de vida, aunados al ya alto índice de enfermedades infecciosas. Las enfermedades relacionadas con el estilo de vida son la causa del 70 al 80% de las muertes en los países desarrollados y de aproximadamente el 40% de las muertes en los países en desarrollo. La situación exige no sólo inversiones sostenibles en la infraestructura de la salud pública; también requiere de nuevos enfoques de prevención y promoción de la salud, mismos que incluyen el brindar acceso a la información sobre la salud, estimular la participación en el control de medidas para la salud y apoyar a las comunidades en el desarrollo de sus propios sistemas de salud. Todas estas estrategias dependen mucho de la educación de personas adultas. Sin embargo, a pesar de la urgente necesidad de desarrollar talles estrategias para continuar la lucha por la ‘salud para todos’, existe falta de voluntad para invertir en la infraestructura de la asistencia pública, 5 en los servicios básicos de prevención sanitaria y en la educación.

Los aspectos sociales de la educación[editar]

Las diferentes culturas y subculturas tienen su propia manera de interpretar lo que es la salud y lo que es la enfermedad. La ciencia biomédica occidental, aunque domina muchas de las prácticas de diagnóstico y de las prácticas terapeúticas en muchas partes del mundo, no es la única forma de combatir la enfermedad. La educación para la salud tiene que tomar en cuenta conceptos muy distintos y reconocer las tradiciones médicas diferentes y los métodos curativos locales. Hoy en día, gran parte de la educación de adultos en el área de la salud surge de una creciente concientización de las limitaciones de la medicina alópata y del interés por la medicina alternativaa. El medio ambiente físico y social en el que vivimos es igual de importante, si no es que más. Dentro de los requisitos básicos están el acceso a agua limpia, vivienda y víveres. Otros factores, tales como los recursos económicos, la situación social y la participación política son igualmente i importantes. De lo anterior se desprende que los problemas de salud no pueden ser resueltos únicamente por intervención médica o por un cambio de comportamiento. Es decisivo que la educación para la salud tome en cuenta los factores sociales, ambientales y económicos que determinan la salud de la gente. La educación para la salud necesita capacitar a la gente para que cambie estas condiciones. Desde este punto de vista, la educación para la salud es un proceso social y político imprescindible, asícomo un elemento básico de desarrollo humano.

La educación para la salud y la educación de adultos[editar]

Así como la educación de personas adultas es un proceso que capacita a la gente para mejorar sus propias condiciones de vida y su bienestar en general, incluyendo su estado de salud, la educación sanitaria y la promoción de la salud también son un proceso que capacita a la gente para responsabilizarse de su salud. La educación para la salud ha progresado; ha dejado de dedicarse únicamente a la transmisión de información y a tratar de cambiar los estilos de vida individuales, para dedicarse a la promoción de la salud, concentrándose más en factores sociales, económicos y ambientales propicios para un estilo de vida sano y para la autodepedencia. Con el surgimiento de este nueva interpretación social de la salud, la educación para la salud adquirió una creciente importancia en las políticas para la salud. Hoy en día, los profesionistas en el campo de la salud y los instructores sanitarios reconocen la relevancia y el uso de los métodos y estrategias desarrollados por los pedadogos dedicados ala educación de personas adultas. La salud como un derecho humano básico La salud, al igual que la educación, es un derecho humano básico. Es también un requisito preliminar para poder gozar plenamente de todos los demás derechos humanos. Para respetar este principio, se requiere que se adopten y apliquen mecanismos de derechos humanos nacionales e internacionales. 10 “Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. Entre las medidas que deberán adoptar los Estados Partes en el Pacto a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho, figurarán las necesarias para la reducción de la mortinatalidad y de la mortalidad infantil, y el sano desarrollo de los niños; el mejoramiento en todos sus aspectos de la higiene del trabajo y del medio ambiente; la prevención y el tratamiento de las enfermedades epidémicas, endémicas profesionales y de otra índole, y la lucha contra ellas; la creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica y servicios médicos en caso de enfermedad.” (Artículo 12, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptado por la Asamblea General, resolución del 16 de diciembrede 1966)

Conclusión[editar]

La educación y la salud pública comparten una gran variedad de intereses, objetivos y enfoques. La experiencia en ambas áreas demuestra que la enseñanza más eficaz es la que parte de los intereses de la gente, se basa en sus propias iniciativas y después combina experiencias para la acción conjunta. Si se interpreta de esta manera, la participación no s i g n i fica únicamente determinar cuáles son las necesidades de la gente; implica la participación de las comunidades en la toma de decisiones. El derecho de los individuos y las comunidades a la educación es un derecho ampliamente reconocido. Sin embargo, en mucho países la realidad política es otra. La promoción de la salud carece de un respaldo fundamental, del respaldo económico y político. Por lo tanto, aunque en los documentos que establecen las políticas nacionales e internacionales se incluyen declaraciones respecto a la importancia de la educación para la salud, se cuenta con poco apoyo real por parte de los gobiernos y países miembros para convertir estas declaraciones en acciones concretas.

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Percepción de la Seguridad Social[editar]

La percepción de la seguridad social ha sido mala en los últimos años en todo el país en general. Ya que aunque existen varias instituciones encargadas de este labor, son insuficientes y no cubren a toda la población. Según el índice de Progreso Social 2015, hecho por el instituto social Progresos Imperativa, la mayoría de los países de América Latina y el caribe, superan las expectativas al obtener buenas calificaciones en relación con su fortaleza económica, sin embargo México no ocupa esa tendencia. Bajó al puesto 54 en progreso social, a pesar de tener el puesto 50 en PIB per cápita, lo que demuestra que México no emplea bien sus recursos para mejorar la calidad de vida. Esto a manera mas local, se muestra en la zona norte de la Ciudad de México, específicamente en el Municipio de Ecatepec, que forma parte del área metropolitana del D.F. En dicha región no existen los suficientes hospitales para las personas que habitan el lugar, al igual que escuelas y zonas verdes, por lo que gran parte de los habitantes se trasladan a la Ciudad de México para gozar de estos servicios. En el municipio solo existen dos hospitales generales públicos, el Hospital General Dr. José María Rodríguez y el Hospital General Las Américas cuatro clínicas del IMSS que son la Clínica N° 67, N° 68, N° 77 y N° 93, las cuales tienen que atender a una población de 1,656,107 habitantes, según el censo del INEGI 2010, lo cual resulta insuficiente.

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Propuesta: Tres modalidades de un solo sistema de Seguridad Social[editar]

Debemos indicar que se deben poner sobre la mesa algunas ideas que, aunque no sean propuestas acabadas, no representen la posición del IMS, ni mucho menos la del Ejecutivo Federal, son ideas para el estudio y el debate. La premisa central es si estamos listos como país y si podemos ya pensar en un sistema de seguridad social universal que, bajo alguna modalidad, cubra a toda la población, incluyendo a la población en pobreza extrema, y que sea un elemento de cohesión nacional que permita a todos los mexicanos, de Chetumal a Tijuana y de Tapachula a Tamaulipas, tener un esquema de protección social compartido. Me refiero a un sólo instrumento que constituya una red de seguridad social más amplia y, por supuesto, más incluyente, al incorporar a la población que hoy en día, por nuestra concepción de la seguridad social, queda excluida. La propuesta sería, entonces, transformar los programas de la seguridad social formal-del Instituto de Seguridad y Servicios de los Trabajadores del Estado y del Instituto Mexicano del Seguro Social- que actualmente consideramos como la seguridad social formal legislada; empezar a conceptualizar el programa Oportunidades como una seguridad social incipiente e informal y amalgamar otros programas aislados de transferencia de ingresos en un solo paquete bien articulado. Es decir, planteamos establecer la protección social a través de tres modalidades de seguridad: un régimen solidario, un régimen voluntario y un régimen ordinario, brevemente, precisaremos estas modalidades, iniciando por este último.

El régimen ordinario[editar]

Este sería el esquema más completo de la seguridad social, con los cinco seguros que lo componen actualmente: enfermedades y maternidad; riesgos de trabajo; invalides y vida; retiro, cesantía en edad avanzada y vejez; y guarderías y prestaciones sociales. Se buscaría que, eventualmente, toda la población del sector formal de la economía estuviera protegida bajo este régimen. Asimismo –porque esto es vital- se buscaría dar incentivos para el auto cuidado de la salud (prevención y corresponsabilidad), dentro del seguro de Enfermedades y Maternidad. Los proveedores de servicios de salud serían el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado y las secretarías de Salud de los estados, entre otras instituciones. Desde el punto de vista de la economía, su objetivo sería la redistribución del ingreso financiado en forma tripartita: con la aportación de los trabajadores del sector formal; con la de los patrones y con la del gobierno federal. Del mismo modo, se buscaría que el crédito al salario, que se otorga vía la Ley del impuesto sobre la Renta, se depositara en las cuentas voluntarias de las afores y que pueda haber retiros mensuales en lugar de sementales.

El régimen voluntario[editar]

Representaría una extensión del Seguro de Salud para la Familia que ya está en la Ley del Seguro Social (1995). Lo que se buscaría es vincular este apoyo- el seguro familiar- con la propuesta del Seguro Popular que tiene la Secretaría de Salud, para cubrir a la población que está en pobreza extrema. Aquí incluiríamos a todas las personas que trabajan por cuenta propia, como los taxistas y los trabajadores que cuentan con ciertos medios, como es el caso de los que laboran en el sector informal de la economía, por mencionar algunos. Se trataría de un régimen bipartita: el gobierno federal daría todos los subsidios, pero también los trabajadores aportarían recursos, ya que tienen cierta capacidad de copago, de contribución a la seguridad social. Igualmente, se buscaría que este régimen incluyera tres formas de cobertura, agregando al esquema actual de la protección de la salud, un seguro de vida y un seguro de apoyo para el retiro, en función de lo que va a ocurrir por la transición demográfica y epidemiológica en el país. Es decir, no tendría cinco seguros como tiene la población del sector formal, sino tres: salud, vida y retiro, y serían financiados en forma bipartita, ya que es justo que quienes tienen cierta capacidad de aportación la hagan. También se introducirían elementos de corresponsabilidad y prevención en materia de salud, y el acceso al régimen podría estar condicionado a darse de alta en el padrón de contribuyentes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Al igual que el caso anterior, los proveedores serían básicamente el IMSS, el ISSSTE y las secretarías de Salud de los estados.

El régimen solidario[editar]

En este caso se haría una transformación de la figura de Oportunidades, en la cual se legislarían derechos y obligaciones para todos. Se buscaría llegar a la población en pobreza extrema, manteniendo es esquema actual, pero agregando un seguro de vida y un apoyo para el retiro, sin eliminar los actuales sistemas de corresponsabilidad que tiene el programa. Su financiamiento sería unipartita, porque estaríamos pensando en familias en pobreza extrema que no tienen capacidad de copago y, por lo tanto, en las de más bajos ingresos. La idea sería la siguiente: que los beneficios del seguro de vida y del apoyo para el retiro dentro de este régimen, el cual se financiaría con recursos cien por ciento federales, no fueran tan completos para que la gente, cuando mejore su nivel de ingreso, esté dispuesta a contratar el régimen voluntario que implica cierta capacidad de copago, con la finalidad de mantener siempre los incentivos para que las cosas vayan mejorando. Este esquema solidario sería el nivel básico de protección social que el gobierno federal le ofrecería a toda la población. De igual manera, los proveedores de los servicios serían el IMSS- Oportunidades y las secretarías de Salud de los estados. Si esto se lleva a cabo, se estaría dando el primer paso para lograr en México un verdadero sistema de seguridad social. Esperamos que en el futuro se empiecen a dar pasos en esa dirección con nuevas ideas y proyectos que los enriquezcan. Se había pensado que el Estado de bienestar era una solución; de hecho, en los países donde se aplicó, tuvo efectos sociales muy importantes. Sin embargo, ya desapareció el Estado de bienestar. Es el momento de la sociedad de bienestar, es el momento en que nosotros como sociedad debemos organizarnos para exigir un verdadero sistema de seguridad social. Es, por lo tanto, el momento de que adquiramos conciencia de esta gran necesidad.


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Véase también[editar]

Por países[editar]

Chile[editar]
Colombia[editar]
Costa Rica[editar]
Ecuador[editar]
España[editar]
Francia[editar]
Guatemala[editar]
México[editar]
Paraguay[editar]
Perú[editar]
Puerto Rico[editar]
  • Seguro Social en Puerto Rico.[14]
Reino Unido[editar]
Uruguay[editar]
Venezuela[editar]

Referencias[editar]

  1. Grzetich, 2005, pp. 9-10
  2. OIT
  3. ¿En qué consiste la coordinación europea?
  4. Versión consolidada del Reglamento (CE) nº 883/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, sobre la coordinación de los sistemas de seguridad social (Texto pertinente a efectos del EEE y de Suiza)
  5. Versión consolidada del Reglamento (CE) nº 987/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de septiembre de 2009, por el que se adoptan las normas de aplicación del Reglamento (CE) nº 883/2004, sobre la coordinación de los sistemas de seguridad social
  6. Instrumento de Ratificación del Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social, hecho en Santiago de Chile el 10 de noviembre de 2007. BOE. 30/04/2011; 103:43814.
  7. Historia de la Seguridad Social. Ministerio de Empleo y Seguridad Social. 2012.
  8. «Promoción y educación para la salud». 1999. UNESCO. Consultado el 13 de abril de 2015. 
  9. http://www.forbes.com.mx/mexico-sumido-en-la-mediocridad-en-progreso-social/.  Falta el |título= (ayuda)
  10. http://salud.edomexico.gob.mx/html/listahosp.php.  Falta el |título= (ayuda)
  11. http://www.segurosocial.mx/directorio_clinicas_imss.html#edomex.  Falta el |título= (ayuda)
  12. http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/mex/poblacion/.  Falta el |título= (ayuda)
  13. Ruezga Barba, Antonio. Retos de la Seguridad Social en México. p. 17. Consultado el 14 de abril de 2015. 
  14. segurosocialporincapacidad.com, segurosocialpr.net, incapacidad.net, incapacitado.org, segurosocialpuertorico.org, y segurosocialdepuertorico.com

Bibliografía[editar]

  • Grzetich Long, Antonio (mayo de 2005). Derecho de la Seguridad Social. I (concepto y evolución histórica de la seguridad social) (2ª edición). Montevideo: Fundación de Cultura Universitaria. ISBN 9974-2-0545-X. 
  • César Gala Vallejo (1999) El sistema de La Seguridad Social en España. 4ªed. Edita Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales ISBN: 978-84-7434-891-0

Enlaces externos[editar]