Seguridad humana

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La seguridad humana se desarrolla como concepto integral de seguridad. Mientras la noción seguridad nacional apunta a la seguridad y defensa de un estado o nación, la seguridad humana se centra en el usuario final de la seguridad, el ser humano. La seguridad humana está muy ligada al desarrollo humano, entendido no como el crecimiento macroeconómico sino como la ampliación de capacidades y libertades de las personas[1]​.Por tanto, incorpora resguardos que protejan al ser humano de abusos por parte del Estado. Sería una de las facetas de la seguridad ciudadana.

Los orígenes históricos del concepto de seguridad humana se sitúan en el final de la guerra fría, el cual permitió que afloraran nuevos problemas y retos que hasta ese momento habían permanecido ocultos. Desde instituciones y actores dedicados a la cooperación al desarrollo se sugirió que el tradicional concepto de seguridad, al centrarse en conflictos interestatales, pasaba por alto amenazas a la seguridad y libertad de las personas mucho mayores que una guerra entre dos estados[2]​. Empezando por guerras civiles hasta la inestabilidad económica, pasando por la degradación del medio ambiente, epidemias o hambrunas, se consideró que estos hechos suponen amenazas igual o más serias para las personas y que, además, son consecuencia del subdesarrollo de algunas regiones.

Es por ello que, en 1994, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acuñó el concepto de seguridad humana en su Informe sobre desarrollo humano.

Uno de los puntos de partida en la consideración de la seguridad humana fue el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través de su Informe sobre el Desarrollo humano de 1994 (que entre otras cosas estableció el índice de desarrollo humano o IDH); en él se introdujo el argumento de que la mejor forma de luchar contra la inseguridad global es garantizar las libertades o ausencias de necesidad y miedo ("freedom from want" y "freedom from fear"). De igual manera, el informe sostiene que "la seguridad humana es una categoría de carácter integrativo y que se aparta de un concepto de seguridad defensivo de carácter militar. Este enfoque va más allá de la seguridad entendida en términos tradicionales, esto es, la defensa militar de la integridad territorial del Estado y sus estructuras de poder. Por un lado, profundiza verticalmente el concepto de seguridad y su referente pasa de la escala estatal a la escala del individuo; por otro, supone una ampliación horizontal respecto a las amenazas o riesgos que le afectan. El documento identifica siete categorías para garantizar la seguridad humana desde un punto de vista global: seguridad económica, alimentaría, de salud, ambiental, personal, comunitaria y política".[3]

Actualmente el concepto de seguridad humana ha alcanzado el nivel de estudios universitarios, asociado a los estudios sobre globalización, relaciones internacionales y derechos humanos.

Las críticas al concepto suelen poner de manifiesto su vaguedad y falta de efectividad. Esto se debe principalmente a que cada nación, dependiendo de sus agendas en materia de política exterior y seguridad, le da un significado distinto. Así, por ejemplo, para Canadá la seguridad humana es "la responsabilidad del Estado de asegurar la protección de la vida y los derechos de toda la población mediante acciones concretas dirigidas a prevenir y resolver conflictos, promover y proteger los derechos humanos, construir instituciones fuertes y transparentes, y combatir el crimen organizado y el tráfico ilícito de drogas".[3]​ Mientras que en el caso de muchos países africanos, de acuerdo con Musa Abutudu, "el factor más crucial yace en el ambiente político".[4]

Es precisamente por esta razón que Jinadu señala que "el problema de la paz y la seguridad en África está ligado a la naturaleza y el carácter del estado moderno y su rol y posición en la sociedad nacional e internacional". La concepción amplia de la seguridad adoptada en este caso sitúa al estado en el rol de crear "el ambiente facilitador para la autorrealización y para el disfrute y sostenimiento del auto desarrollo y la actualización" (Jinadu, 2000:3).[4]

Con respecto a México, se puede decir que el concepto de seguridad humana se encuentra incorporado a su marco jurídico. Esto se puede observar en el capítulo primero de su Constitución política, mismo que se titula De los Derechos Humanos y sus Garantías. el cual integra una serie de artículos encaminados a garantizar el desarrollo humano.

El concepto de seguridad humana ofrece, por tanto, nuevas respuestas a las preguntas clave de: ¿seguridad para quién? Las personas. ¿Seguridad frente a qué? No solo frente a la violencia física, sino también frente a la degradación medioambiental, la inseguridad económica, alimentaria, comunitaria y política. ¿Seguridad a través de qué medios? A través del desarrollo y de la promoción de condiciones sociales, políticas y económicos que garanticen el bienestar de las personas.

A pesar del relativo éxito que ha tenido el concepto de seguridad humana más allá del ámbito académico, cabe destacar que no hay un consenso claro sobre su significado preciso y existen diversas escuelas que proponen definiciones distintas.

Críticas[editar]

Por otro lado, una segunda escuela prefiere una perspectiva más holística y lo amplía a otros fenómenos como la inseguridad económica o medioambiental (libertad para vivir sin temor y sin miseria).

Estas diferencias en el contenido del concepto tienen consecuencias en la agenda de estos actores y en las acciones que llevarán a cabo para garantizar la seguridad humana. Por ejemplo, los partidarios de una definición restrictiva pondrán más énfasis en operaciones de paz, protección de civiles o legislación contra la violencia sobre individuos como la prohibición de las minas antipersona.

Para los más críticos del concepto, esta pluralidad de interpretaciones ha sido aprovechada para mostrar que en realidad la seguridad humana no tiene ninguna utilidad analítica ya que su significado es demasiado ambiguo. Según estos, la seguridad debería seguir refiriéndose exclusivamente al Estado.

Desde un punto de vista pacifista, el concepto de seguridad humana también ha generado críticas y ha sido objeto de numerosos debates. En primer lugar, al establecer un claro vínculo entre guerra y violencia por un lado, y bienestar económico y social por el otro, el desarrollo y la seguridad pasan a formar parte de un mismo conjunto de cuestiones. Esto conlleva el riesgo de que las prácticas llevadas a cabo en nombre del concepto sean apropiadas por parte del ejército y la policía, las instituciones encargadas tradicionalmente de proveer seguridad del Estado y, por tanto, que las amenazas a la seguridad humana sean militarizadas. Finalmente, aunque el nexo entre desarrollo y seguridad pueda parecer a primera vista un progreso, también existe el peligro de que ello conlleve un tutelaje, e incluso intervención, mayores que los actuales por parte de los países supuestamente desarrollados sobre los demás. La cooperación al desarrollo dejaría de estar motivada por razones de justicia o altruismo, y pasaría a estar supeditada a objetivos estratégicos en zonas subdesarrolladas/peligrosas. El subdesarrollo o empobrecimiento se vuelven un peligro[5]​.

Referencias[editar]

  1. Font, Tica (2012). «Seguridad nacional, seguridad multidimensional, seguridad humana». Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, núm. 119, pp. 161-172. 
  2. Vaughan-Williams, Nick (2010). Critical security studies: An introduction. Oxford: Routledge. 
  3. a b Leal Moya, Leticia (10 de mayo de 2009). «Seguridad humana. La responsabilidad de proteger». Boletín Mexicano de Derecho Comparado 0 (114). ISSN 0041-8633. Consultado el 17 de noviembre de 2016. 
  4. a b Abutudu, Musa (2006). «Seguridad humana en África: Desafíos y perspectivas.». En Taller de Gráficas y Servicios S.R.L. Política y movimientos sociales en un mundo hegemónico. Santa María del Buen Aire 347: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. CLACSO. p. 213. ISBN 987-1183-41-0. Consultado el 16 de noviembre de 2016. 
  5. Orta, Albert (2015). El diccionario de la guerra, la paz y el desarme. Icaria. p. 263. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]