Autobiografía

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Las Confesion de san Agustín son consideradas como uno de los primeros relatos autobiográficos escritos. En su obra, el santo va desgranando sus ideas y experiencias sobre los dos fundamentos de su pensamiento; el alma y Dios. San Agustín en su estudio según Sandro Botticelli.
Portada de la primera edición de la autobiografía de Benjamin Franklin

La autobiografía es la narración de una vida o parte de ella, escrita por el propio protagonista, mostrando su nacimiento, sus logros, sus fracasos, sus gustos, sus experiencias,reconocimientos y los demás acontecimientos relevantes que haya vivido o a que haya asistido. Es un género literario que en gran medida se sitúa en la frontera entre literatura e historia y está cercano a otros como la biografía, el epistolario, el libro de viajes, las memorias, el currículum, el diario, etc.[1]

El término autobiografía nueva[editar]

El término autobiography, en inglés, surgió como neologismo de composición culta en Inglaterra a principios del siglo XIX. El primero en utilizarlo habría sido el poeta Robert Southey en un artículo en 1809. Sin embargo, según el francés Georges Gusdorf, el término se encontraría ya con anterioridad en el filósofo alemán Friedrich Schlegel, que lo habría utilizado en 1798.[2]

La autobiografía como género[editar]

Autorretrato de Vincent van Gogh. El autorretrato es, en cierta manera, el equivalente pictórico de la autobiografía escrita.

De entre las muchas definiciones de autobiografía que se han dado, una de las canónicas, por la aceptación que ha tenido entre los estudiosos, es la del francés Philippe Lejeune, quien define la autobiografía como «relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia existencia, en tanto que pone el acento sobre su vida individual, en particular sobre la historia de su personalidad».[3]​ Lo que caracteriza a la autobiografía es la identidad entre el autor, esto es, la persona que escribe el libro; el narrador —la persona que dice «yo» en el texto y relata la historia—; y el protagonista de esa narración, cuya vida, estados de ánimo, emociones, evolución personal, etc. Constituyen el asunto del relato. Generalmente, la identificación entre el narrador y el personaje del relato se realiza mediante el uso del pronombre personal «yo», que identifica al sujeto de la enunciación (el narrador) con el sujeto del enunciado (personaje). Por su parte, la identificación entre el autor y el narrador sólo se puede garantizar, en opinión de Lejeune, mediante la coincidencia entre el nombre propio del autor que figura en la portada del libro y el que el narrador se dé a sí mismo. Esta coincidencia es la que funda el llamado pacto autobiográfico, un tipo de pacto de lectura conceptualizado por Lejeune. El pacto autobiográfico es una suerte de «contrato» establecido entre autor y lector por el que tácitamente aquel se compromete a contar la verdad sobre su vida, y este, a creer el relato ofrecido. Evidentemente, esto no implica que todo lo que se cuente en una autobiografía sea cierto, pero esto no impide que el pacto como tal exista, aunque sea para infringirlo. Este pacto autobiográfico sería el que diferenciaría a una autobiografía de una novela con contenido autobiográfico, pues aunque en ésta pueda darse el caso de que todo lo atribuido a un personaje, con nombre ficticio, sean hechos verdaderamente ocurridos al autor -cosa que sólo podría comprobarse extratextualmente-, el lector no establece con el texto el mismo tipo de relación, pues no exige que lo que lee sea verdad.[4]

La autobiografía está íntimamente relacionada con otros géneros vecinos, como la biografía, las memorias, el diario íntimo, entre otros, de los que, sin embargo, es posible distinguirla sobre la base de determinados rasgos:[3]

  • De la biografía se diferencia por la identidad entre el narrador y el protagonista del relato, que no se da en la primera.
  • De las memorias se distingue por poner el acento en la vida íntima del narrador, en el desarrollo de su personalidad. Las memorias se caracterizan por centrarse, más bien, en los hechos externos de la vida.
  • Del diario íntimo o del epistolario la diferencia el hecho de tratarse de un relato retrospectivo, construido a partir de la memoria del autor, con un lapso de tiempo importante entre el tiempo de la escritura y el de los hechos narrados, mientras que en el diario o la carta la escritura es paralela a los hechos.
  • De la novela autobiográfica o novela con forma autobiográfica (también llamada falsa autobiografía), la distingue la identidad entre el autor material del texto y el narrador, que se da en la autobiografía y no en la novela autobiográfica, que es una obra de ficción que finge ser una autobiografía del protagonista, como por ejemplo David Copperfield de Charles Dickens, o las novelas picarescas como el Lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache y otras.

En ocasiones, tanto la autobiografía propiamente dicha, como los otros géneros vecinos, se consideran subgéneros dentro de un más amplio «género autobiográfico». Otros autores, sin embargo, prefieren considerar la autobiografía como un género distinto de las memorias, diarios, epistolarios etc. y usan para referirse a todos el marbete «escrituras del yo».

La autobiografía, por otra parte, es un género literario que supone cierto grado de alegato autojustificativo, e incluso de propaganda religiosa o política (Comentarios a la Guerra de las Galias y Comentarios a la Guerra Civil, de Julio César; Mi lucha, de Adolf Hitler).

Retrato de Jean-Jacques Rousseau por Allan Ramsay. Rousseau es considerado el padre de la autobiografía moderna gracias a sus Confesiones.

En el mundo antiguo es un género poco practicado. Escribió una obra de sesgo autobiográfico el emperador romano Marco Aurelio (Meditaciones). Con el Cristianismo, en parte gracias a su inclinación espiritual e introspectiva, nació el género de la autobiografía religiosa, cuyo primer caso fue el de san Agustín (Confesiones). También es importante el elemento religioso en la profana Historia calamitatum de Pedro Abelardo; en cuanto a las mujeres medievales, los testimonios conservados no suelen pasar de los veinte folios y son escasos: Leonor de Córdoba y Helena Kottanner.[5]​ Este género adquirió gran auge durante el Renacimiento, dado el antropocentrismo de la época. En España destacan las autobiografías santa Teresa de Jesús (Libro de la Vida) y san Ignacio de Loyola, y el subgénero autobiografías de soldados españoles, con figuras como Bernal Díaz del Castillo y los posteriores Alonso de Contreras y Diego Duque de Estrada. En el Renacimiento italiano aparece la autobiografía de muchos grandes, famosos, bailarines, poetas y buenos artistas, como la Vita del orfebre y escultor Benvenuto Cellini, una de las obras clásicas de la literatura de este país. Ya en el siglo XVIII aparece la autobiografía del escritor castellano Diego de Torres Villarroel y, casi al mismo tiempo, dos de los más influyentes modelos del género en la modernidad: las Confesiones de Jean-Jacques Rousseau, modelo para las autobiografías del Romanticismo del siglo XIX, y las Memorias de Benjamín Franklin. Una autobiografía difiere de una biografía en que en la primera el escritor narra su propia vida. Los biógrafos generalmente recurren a una gran variedad de documentos y puntos de vista, mientras que una autobiografía puede estar basada completamente en la memoria del escritor. Aunque las autobiografías no abundan, existen ejemplos de ellas de gran valor literario.

El autor de una autobiografía describe de manera literaria su vida privada y los cambios que han ocurrido en su personalidad y manera de ser. Se puede elaborar en el momento que se desee, en ocasiones a petición de alguien. Su escritura es, por lo regular, en prosa y en ella se deben cuidar todos los detalles, pues el interés del texto es literario por encima de otras consideraciones.


Autobiografía a través de las edades[editar]

El período clásico: apología, oración, confesión.[editar]

En la antigüedad, tales trabajos solían titularse apología, que pretendía ser una auto justificación en lugar de una auto documentación. El trabajo confesional cristiano de John Henry Newman (publicado por primera vez en 1864) se titula Apologia Pro Vita Sua en referencia a esta tradición.

El historiador judío Flavio Josefo presenta su autobiografía (Josephi Vita, c. 99) con auto-alabanza, seguida de una justificación de sus acciones como comandante rebelde judío de Galilea.

El retórico pagano Libanius (c. 314-394) enmarcó las memorias de su vida (Oración que comencé en 374) como una de sus oraciones, no de tipo público, sino de tipo literario que no podía ser en voz alta en la intimidad.

Agustín (354–430) aplicó el título Confesiones a su trabajo autobiográfico, y Jean-Jacques Rousseau usó el mismo título en el siglo XVIII, iniciando la cadena de autobiografías confesionales y a veces picantes y altamente autocríticas de la era romántica y más allá. . Agustín fue posiblemente la primera autobiografía occidental jamás escrita, y se convirtió en un modelo influyente para los escritores cristianos a lo largo de la Edad Media. Cuenta sobre el estilo de vida hedonista que Agustín vivió durante un tiempo en su juventud, asociándose con hombres jóvenes que se jactaban de sus hazañas sexuales; su seguimiento y abandono del maniqueísmo contra el sexo y contra el matrimonio en un intento de buscar la moral sexual; y su posterior regreso al cristianismo debido a su adopción del escepticismo y el movimiento de la Nueva Academia (desarrollando la visión de que el sexo es bueno y que la virginidad es mejor, comparando el primero con la plata y el segundo con el oro; las opiniones de Agustín posteriormente influyeron fuertemente en la teología occidental ). Las confesiones siempre estarán entre las grandes obras maestras de la literatura occidental.

En el espíritu de las Confesiones de Agustín está la Historia Calamitatum de Peter Abelard, del siglo XII, que se destaca como documento autobiográfico de su época.

Autobiografías tempranas[editar]

En el siglo XV, Leonor López de Córdoba, una noble española, escribió sus Memorias, que pueden ser la primera autobiografía en castellano.

Zāhir ud-Dīn Mohammad Bābur, quien fundó la dinastía mogol del sur de Asia, mantuvo un diario Bāburnāma (Chagatai / Persa: بابر نامہ; literalmente: "Libro de Babur" o "Cartas de Babur") que fue escrito entre 1493 y 1529.

Una de las primeras grandes autobiografías del Renacimiento es la del escultor y orfebre Benvenuto Cellini (1500-1571), escrita entre 1556 y 1558, y titulada por él simplemente Vita (en italiano: Vida). Al principio declara: "No importa de qué tipo sea, todos los que tienen en su haber lo que son o parecen ser grandes logros, si se preocupa por la verdad y la bondad, deben escribir la historia de su propia vida en sus propias manos; pero nadie debe aventurarse en una empresa tan espléndida antes de que tenga más de cuarenta años ". Estos criterios para la autobiografía generalmente persistieron hasta los últimos tiempos, y las autobiografías más serias de los siguientes trescientos años se ajustaban a ellos.

Otra autobiografía de la época es De vita propria, del matemático, médico y astrólogo italiano Gerolamo Cardano (1574).

La primera autobiografía conocida escrita en inglés es el Libro de Margery Kempe, escrito en 1438. Siguiendo la tradición anterior de una historia de vida contada como un acto de testimonio cristiano, el libro describe las peregrinaciones de Margery Kempe a Tierra Santa y Roma, sus intentos de negociar un matrimonio célibe con su esposo y, sobre todo, sus experiencias religiosas como Cristiano místico. Los extractos del libro se publicaron a principios del siglo XVI, pero todo el texto se publicó por primera vez solo en 1936.

Posiblemente la primera autobiografía públicamente disponible escrita en inglés fue la autobiografía del Capitán John Smith publicada en 1630 , que fue considerada por muchos como no mucho más que una colección de cuentos contados por alguien de dudosa veracidad. Esto cambió con la publicación de la biografía definitiva de Philip Barbour en 1964, que, entre otras cosas, estableció bases fácticas independientes para muchos de los "cuentos" de Smith, muchos de los cuales Smith no podría haber conocido en el momento de la escritura a menos que realmente presente en los eventos contados.

Otras autobiografías inglesas notables del siglo XVII incluyen las de Lord Herbert de Cherbury (1643, publicado en 1764) y John Bunyan (Grace Abounding to the Chief of Sinners, 1666).

Jarena Lee (1783-1864) fue la primera mujer afroamericana en publicar una biografía en los Estados Unidos.

Siglos XVIII y XIX[editar]

Siguiendo la tendencia del romanticismo, que enfatizó en gran medida el papel y la naturaleza del individuo, y siguiendo los pasos de las Confesiones de Jean-Jacques Rousseau, una forma más íntima de autobiografía, explorando las emociones del sujeto, se puso de moda. Los escritos autobiográficos de Stendhal de la década de 1830, La vida de Henry Brulard y Memorias de un egotista, están declaradamente influenciados por Rousseau. Un ejemplo inglés es Liber Amoris de William Hazlitt (1823), un examen doloroso de la vida amorosa del escritor.

Con el auge de la educación, los periódicos baratos y la impresión barata, comenzaron a desarrollarse conceptos modernos de fama y celebridad, y los beneficiarios de esto no tardaron en sacar provecho de esto produciendo autobiografías.Se convirtió en la expectativa, en lugar de la excepción, que los que estaban en el ojo público debían escribir sobre sí mismos, no solo escritores como Charles Dickens (que también incorporó elementos autobiográficos en sus novelas) y Anthony Trollope, sino también políticos (por ejemplo, Henry Brooks Adams ), filósofos (por ejemplo, John Stuart Mill), eclesiásticos como el cardenal Newman y artistas como PT Barnum. Cada vez más, de acuerdo con el gusto romántico, estos relatos también comenzaron a abordar, entre otros temas, aspectos de la infancia y la educación, muy alejados de los principios de la autobiografía "celina".

Siglos XX y XXI[editar]

Desde el siglo XVII en adelante, se han publicado con frecuencia "memorias escandalosas" de supuestos libertinos, que sirven al gusto público por la excitación. Típicamente seudónimos, eran (y son) en gran parte obras de ficción escritas por escritores fantasmas. Las llamadas "autobiografías" de atletas profesionales modernos y celebridades de los medios, y en menor medida sobre los políticos, generalmente escritas por un escritor fantasma, se publican de manera rutinaria. Algunas celebridades, como Naomi Campbell, admiten no haber leído sus "autobiografías". Algunas autobiografías sensacionalistas como A Million Little Pieces de James Frey han sido expuestas públicamente por haber embellecido o ficcionado detalles significativos de la vida de los autores.

La autobiografía se ha convertido en una forma cada vez más popular y ampliamente accesible. Una vida afortunada de Albert Facey (1979) se ha convertido en un clásico literario australiano. Con el éxito crítico y comercial en los Estados Unidos de memorias como Las cenizas de Ángela y El color del agua, cada vez más personas han sido alentadas a probar suerte en este género. El libro de Maggie Nelson The Argonauts es una de las autobiografías recientes. Maggie Nelson lo llama "autoteoría", una combinación de autobiografía y teoría crítica.

Un género donde el "reclamo de verdad" se superpone con elementos ficticios aunque el trabajo todavía pretende ser autobiográfico es la autoficción.

Autobiografías clásicas[editar]

Un canon de autobiografías clásicas por orden cronológico podría ser el siguiente:

  1. Flavio Josefo (37-100 d. C.), Autobiografía.
  2. Libanio (314-393). Autobiografía.
  3. Agustín de Hipona (351-430), Confesiones.
  4. Sei Shōnagon (968-1017), El libro de la almohada / Makura no Sōshi
  5. Abd Al·lah ibn Buluggin (siglo XI), Memorias.
  6. Pedro Abelardo (1079-1142), Historia calamitatum.
  7. Heinrich Seuse (1300-1366). Vida
  8. Leon Battista Alberti (1404-1472) Autobiografía.[6]
  9. Babur (1483-1530). Historia de mi vida.
  10. Benvenuto Cellini (1500-1571). Vida.
  11. Gerolamo Cardano (1501-1576). De vita propria.
  12. Teresa de Jesús (1515-1582). Libro de la vida.
  13. Felix Plater (1536-1614). Historia vitae Thomas Platteri.
  14. Gabriello Chiabrera (1552-1638). Vita di Gabriello Chiabrera scritta da lui medesimo.
  15. Alonso de Contreras (1582-1641). Discurso de mi vida.
  16. Leonora Christina Ulfeldt (1621-1698), Memorias de la torre azul o Jammers Minde.
  17. Samuel Pepys (1630-1703). Diario.
  18. Louis de Rouvroy, duque de Saint Simon (1675-1755). Memorias.
  19. Diego de Torres Villarroel (1694-1770). Vida.
  20. Benjamin Franklin (1706–1790). Autobiografía.
  21. Carlo Goldoni (1707-1793). Mémoires.
  22. Jean-Jacques Rousseau (1712-1778). Confesiones.
  23. Carlo Gozzi (1720-1806). Memorie inutili / Recuerdos inútiles.
  24. Giacomo Casanova (1725-1798). Historia de mi vida.
  25. Edward Gibbon (1737-1794). Memorias de mi vida y escritos.
  26. Vittorio Alfieri (1749-1803). Vita scritta da esso.
  27. Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832). Poesía y verdad.
  28. Lorenzo da Ponte (1749-1838). Memorias.
  29. Johann Gottfried Seume (1763-1810). Mi vida.
  30. Manuel Godoy (1767-1851). Memorias críticas y apologéticas
  31. François René de Chateaubriand (1768-1848). Memorias de ultratumba.
  32. Stendhal (Marie-Henry Beyle) (1783-1842). Vie de Henri Brulard y Souvenirs d'égotisme.
  33. Thomas de Quincey (1785-1859). Confesiones de un opiófago inglés, Suspiria de profundis y Apuntes autobiográficos.
  34. Juan van Halen y Sartí (1788-1864). Memorias, Narración y Dos años en Rusia
  35. Silvio Pellico (1789-1854). Mis prisiones.
  36. Franz Meyer (1799-1871). Toda la historia de mi vida indiferente
  37. George Sand (1804-1876). Histoire de ma vie y Un invierno en Mallorca.
  38. John Stuart Mill (1806-1873). Autobiografía.
  39. Charles Darwin (1809-1882). Autobiografía.
  40. Richard Wagner (1813-1883). Mein Leben.
  41. Harriet Jacobs (1813-1897). Incidents in the Life of a Slave Girl / Incidentes en la vida de una muchacha esclava.
  42. José Zorrilla (1817-1893). Recuerdos del tiempo viejo.
  43. Henri-Frédéric Amiel (1821-1881). Diario íntimo.
  44. Thomas Hughes (1822-1896). Tom Brown's School Days / Días de escuela de Tom Brown.
  45. León Tolstói (1828-1910). Infancia, adolescencia y juventud.
  46. Jules Vallès (1832-1885). Trilogía de Jacques Vingtras: L'Enfant. Le Bachelier. L'Insurgé.
  47. Henry Adams (1838-1918). La educación de Henry Adams.
  48. Friedrich Nietzsche (1844-1900). Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es.
  49. Santiago Ramón y Cajal (1852-1934). Recuerdos de mi vida.
  50. Joaquín Dicenta (1862-1917). Idos y muertos.
  51. George Santayana (1863-1952), The Last Puritan: A Memoir in the Form of a Novel y Persons and Places.
  52. W. E. B. Du Bois, (1868-1963), Autobiografía.
  53. André Gide (1869-1951). Diario.
  54. Pío Baroja (1872-1956), Juventud, egolatría y Desde la última vuelta del camino.
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  56. Eduardo Zamacois (1873-1971), Un hombre que se va... Memorias.
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Referencias[editar]

  1. La autobiografía: Concepto, características, ejemplos // Las principales características de una autobiografía, sitio digital 'About en español', 1 de marzo de 2016.
  2. Puertas Moya, Francisco Ernesto (2003). «Rasgos generales de la escritura autobiográfica» (PDF). La escritura autobiográfica en el fin del siglo XIX: el ciclo novelístico de Pío Cid considerado como la autoficción de Ángel Ganivet. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. pp. p. 39. Consultado el 2 de febrero de 2009. «Tesis doctoral del autor». 
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Enlaces externos[editar]