Eloísa

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Eloísa

Abelard and Heloise.jpeg
Primera representación de Eloísa,
junto a Abelardo , ilustración de una edición del siglo XIV del Roman de la Rose :

« Así la joven dama le hacía
comprender bien, le instruía bien
sobre el buen amante y la buena amante,
y por qué razones ella le ordena
de evitar casarse con ella »[1] ·
Información personal
Nacimiento 1 de diciembre de 1092 ?
Montlhery ?
Fallecimiento 16 de mayo de 1164 (~72 años)
Quincey
Lugar de sepultura Cementerio del Père-Lachaise Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francesa Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritor y filósofo Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados Ver y modificar los datos en Wikidata
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Eloísa, en latin Eloysa, a veces Heloisa ou Heloissa, en francés Héloïse, nacida alrededor de 1092[2] y muerta en 1164 fue una intelectual de la literatura francesa de la Edad Media, esposa de Pedro Abelardo y primera abadesa de Paraclet. Es considerada la primera mujer de letras de Occidente cuyo nombre ha llegado hasta nuestros días.

De ella sólo nos ha llegado una oración fúnebre de uno de sus poemas pero nada de su música. Aunque ella no escribió novelas propiamente dichas, lo poco[3] que se ha podido unir de las cartas de Abelardo y Eloísa se considera fundador de la literatura francesa de finales del siglo XIII. Más apasionada y erudita que erótica, esta correspondencia es considerada como precursora de obras epistolares posteriores como las de Madame de La Fayette, Laclos o Rousseau.

La vida de Eloísa fue una de las más romanescas, constituyendo de este modo la figura mítica de la pasión amorosa que sobrepasa el amor cortés, muy popular en aquella época gracicas, en parte, al éxito de Tristán e Isolda.

Biografía[editar]

La biografía de Eloísa se basa, al igual que la de Abelardo, en una serie de hipótesis recogidas en manuscritos, algunos hoy en día desaparecidos y discrepa en algunos datos que el mismo Abelardo dio, por lo que no son completamente fiables.

Un nacimiento escandaloso (~1092-1112)[editar]

Masacre de Jerusalén en 1099. Como el rey Esteban de Inglaterra había tenido un papel fundamental en su vida, Eloísa pertenece a la generación de los niños nacidos durante la primera cruzada y vive en una época llamada Renacimiento francés del siglo XII.
Bertrade y Felipe,[4] ejemplo real de la ética amorosa en la época de Eloísa

Eloísa es la hija ilegítima[5] de un noble de más alta alcurnia, aliado de los Montmorency. Es probable que su padre fuese el senescal de Francia Gilbert de Garlande o de un tal Juan, hijo de un miembro del séquito de la Dama de Montlhéry, Hodierne de Gometz, que se habría convertido en cura antes de 1096.[2] Eloísa creció rodeada de demoiselles junto a la orden benedictina de Argenteuil,[6] que le instruyeron en la lectura y en la gramática a los siete años.[7]

Su madre, llamada Hersenda, podría ser una de las abadesas que fundaron, entre 1101 y 1115, la Abadía de Fontevrault, huérfana criada por hermanos de una gran familia angevina[8] y convertida, gracias a su segundo matrimonio, dama de Montsoreau.[9] ·,[10] viuda desde 1086 y parte de la orden antes de 1096,[11] antes de ser denunciada por ser una « caverna de fornicación ».[12]

Esta madre confió la continuación de la adolescente a uno de sus dos hermanos, Fulberto. Este, a partir de 1102,[13] trabaja en el Hospital de los Pobres de París.[14]

Génesis de una leyenda (1113-1117)[editar]

El encuentro de la cancionera con el Maestro (1113)[editar]

En rojo, la Capilla San Christophe en un plano de París en 1552. El claustro de Notre-Dame, donde se encontraba la escuela de la catedral, está a la izquierda de Notre Dame. En la época de Eloísa, el edificio era una basílica de estilo románico: la Catedral de San Étienne de París, que ocupava aproximadamente el lugar de la actual Notre Dame. El claustro todavía no recibía ese nombre.

Como canónigo miembro de la catedral San Étienne de París, el tutor de Eloísa acoge bajo el mismo techo que a su ahijada al escolástico Abelardo, al que ya mantenía desde hacía unos años. Abelardo había decidido tomar un año sabático en 1107 y comenzar a enseñar a partir del 1110 en la abadía de Santa Genoveva de París.

Aunque la belleza de Eloísa[15] no era excepcional, su alta estatura[16] ·,[17] su rango y su compromiso con los estudios (cosa inaudita para una mujer) además de su audacia le hicieron convertirse en una de las personalidades más importantes de París. Su inteligencia y conocimientos en latín, griego y hebreo y sobre autores antiguos, todavía desconocidos en la enseñanza oficial, llaman la atención.

Abelardo, soltero célebre por su belleza y reconocido por sus compatriotas comoe l más eminente de los enseñantes de dialéctica, intenta convertirse en el profesor particular de Eloísa con el objetivo de seducirla.[18] Conociendo a los treinta y cuatro años la cumbre de su gloria, Abelardo fue el hijo mayor de un caballero poitevino

Adorado como caballero por las damas que se encontraban alrededor de él, enriquecido por los honorarios que le proporcionan las familias aristocráticas de sus estudiantes (algunas decenas por año) y arruinado por culpa de algunas mujeres, Abelardo es descrito como un seductor seguro de su encanto pero sobrecargado por el trabajo, los viajes a caballo y los quehaceres del poder que le conducirán a una depresión nerviosa (« afflictione correptus infirmitate coactus »).

El romance de Eloísa (1113-1115)[editar]

Los amores de Eloísa y Abelardo de Jean Vignaud (1819).

Como trovador en la corte de Guillermo IX de Aquitania, comenzó a hacer de su locura canciones en latín como manera de descanso habitual,[19] cuyas melodías seducían hasta a los más ilustrados y se convirtieron en las canciones del moemento. Se canta el nombre de Eloísa, creando la leyenda antes de la historia

(...) con tu estribillo exitoso, ponías el nombre de Eloísa en todas las bocas. De mi todas las plazas, de mí cada casa resonaban (avec ton refrain à succès, tu mettais ton Héloïse dans toutes les bouches. De moi toutes les places, de moi chaque maison résonnaient.)

.[20]

Hebet sydus leti visus cordis nubilo[21]
El astro el cual la vista me había alegrado en la bruma de mi corazón.

- Primer verso de una canción[22] comparando a « Helois » con Helios. Se cree como autor a Abelardo por su proximidad[23] a los dos primeros versos de un poema que se le atribuye[24] .

Stella polum variat et noctum luna colorat
Sed michi sydus hebet quod me conducere debet.[25]
La estrella gira alrededor del polo y la luna cloriea la noche
Pero mi astro palidece, aquel que debía guiarme

La invención del amor femenino (1114-1115)[editar]

Abelardo y su alumna Eloísa
pintados por E. B. Leighton en 1882
en un claustro anacrónico. Eloísa lleva una cotte hardie, ropa muy ajustada para no esconder su feminidad típica de la corte merovincia[26] Para las hijas de Carlomagno, era una manera de mostrar la superioridad de su belleza y fecundidad de jóvenes princesas, sobre las viejas reinas, marcando fuertemente su cintura.

Toda París canta sobre Eloísa cuando, en otoño de 1114, Abelardo inicia una correspondencia con el pretexto de impartir clases, constituyendo un medio de seducción reducido a la conversación, a la sabiduría y a la galantería. Las tablillas de cera que el profesor devuelve, tras añadir su respuesta, son copiadas por Eloísa,[27] quizá ya con la idea de ser editadas en lo que será Epistolae duorum amantium o Cartas de los dos amantes. Las fórmulas de saludo implican un ejercicio de retórica y de innovación literaria, además de ser testigo de la afección que se tenían,[28] y están llenas de alusiones íntimas mezcladas con referencias teológicas.

A través de estos intercambios, Eloísa analiza su deseo amoroso. Si la fe se vive a través de la imagen de Cristo, que es el hombre amado, Eloísa pretende amar de forma deseosa. No habría pecado en la lujuria cuando se produce por efecto del amor y no por perversión. Esto es la "moral de la pareja", la base del amor libre alejado de las reglas de la sociedad y del matrimonio.

Más que una correspondencia amorosa, las Cartas de los dos amantes (Epistolae duorum amantium) son una correspondencia sobre el amor. Es la ocasión de Eloísa para inventar, sobre el término tomado prestado a Tertuliano[29] de « dilectio »,[30] en el sentido de estima, como forma de amor intelectual. Lo define como una alineación entre iguales, una sumisión voluntaria en respuesta a la amistad recibida. El amor se distingue de la amistad tal y como la define Cicerón][31] entre personas del mismo sexo, es decir, aquí se asume la diferencia entre los segos. Parecidos y singulares, hombres y mujeres no son idénticos. Eloísa aplica a la cuestión de la naturaleza del amor una lección de lógica sobre la diferencia entre género y especie.

Esta concepción del deseo, en su plano intelectual y sexual, esta filosofía del sujeto responsable de sus deseos será presentada seis siglos y medio más tarde por el preciosismo, acompañada de la noción del amor perfecto. La definición que da Eloísa del amor es triplemente revolucionaria: primero porque es una mujer la que expresa su opinión sobre este tema, después porque habla desde su experiencia personal y, finalmente, porque la diferencia de sexos se traduce en diferentes formas de amar.

Adulterio y Astralabio (1116)[editar]

Entre alumna y profesor se establece una relación de transgresión algo inconstante en la que no se excluye la violencia : « ¿cuántas veces no usé amenazas y golpes para forzar tu consentimiento? (que de fois n'ai-je pas usé de menaces et de coups pour forcer ton consentement ?) ». Las noches de pasión llevan a los dos amantes hasta el sadomasoquismo : « a veces le pegaba, le daba golpes por amor, (…) por ternura (…) y estos golpes eran más dulces que todos los bálsamos. (…) todo lo que la pasión puede imaginar como insólito, lo añadíamos (j'allais parfois jusqu'à la frapper, coups donnés par amour, (…) par tendresse, (...) et ces coups dépassaient en douceur tous les baumes. (...) tout ce que la passion peut imaginer de raffinement insolite, nous l'avons ajouté.) »

Esta relación adúltera fue descubierta a principios de 1116[32] una noche en pleno delito fragrante por el tío de Eloísa, Fulberto, que alejó a los dos amantes. Cuando se volvieron a encontrar, ambos volvieron a dejarse llevar por la pasión y Eloísa quedó embarazada poco después.

Ruinas actuales del donjon de Pallet donde Eloísa embarazada fue a vivir junto a su cuñada, con quien finalmente terminaría su vida en la Abadía de Paraclet.

Para arrebatársela a las autoridades francesas, su amante organizó su secuestro disfrazándola de monja y se la llevó un día en el que su tío se había ausentado. Eloísa fue trasladada a Pallet, zona que no estaba controlada por el Reino de Francia.

En otoño de 1116, Eloísa da a luz en casa de la hermana de Abelardo, Denyse, un hijo al que dará el nombre no cristiano de Astralabio, es decir, en castellano moderno, astrolabio, que tendría el significado de "Puer Dei I" ("primer hijo de Dios" según el anagrama resultante de Petrus Abelardus II[33] ·.[34] El astrolabio no se utilizaba en la época con uno astrológico. El niño quedará a cargo de Denyse,[35] junto a quien permanecerá Eloísa el resto de su vida.

Traición por el matrimonio (principios de 1117)[editar]

Fachada actual del número 24 de la rue Chanoinesse donde se encontraría la antigua Capilla San Aignan, lugar de celebración del matrimonio secreto de Eloísa y Abelardo.

Abelardo volvió solo a París para obtener el perdón de Fulberto, a quien prometió casarse con Eloísa sin que ésta fuese consultada. Siendo aún una adolescente, se vio avocada al destino de cortesana en una época de boom económico y demográfico que ofrecía a las mujeres la oportunidad de obtener una nueva condición escapando así del confinamiento del hogar. Cuando Abelardo regresó para buscarla, Eloísa terminó por ceder.

Durante las siguientes semanas, el anuncio del matrimonio se propagó por París. Pero en secreto, para no comprometer las oportunidades de Abelardo de conseguir una canonjía que exigía el celibato, tema por entonces debatido. La ceremonia bien se pudo realizar en la capilla casa del tío materno, San Cristophe, o a la Capilla San Aignan, hipotéticamente levantada por el tío paterno en su propia casa.

Eloísa, opuesta a su matrimonio juzgándose persona indigna para su esposo, hace de su condición de esposa una cuestión ética. Para ella, el matrimonio es una prostitución de la mujer,[36] un interés material de la esposa para alcanzar una determinada condición social que podría convenir a aquella que quisiese "prostituirse a alguien mucho más rico si la ocasión se presentase", pero no a una mujer verdaderamente enamorada de otra persona. Es por eso que ella habría preferido seguir siendo la "amiga" de su amante, siguiendo el modelo del amor cortés como un amor platónico, pero libre.

Deja claro su sacrificio moral precisando que "El nombre de esposa parecía más sagrado [...]. Me habría gustado, aun a riesgo de sorprenderte, el nombre de concubina o prostituta, con objetivo de que, cuanto más humilde me mostrase ante tus ojos, más cerca estaría de obtener tu gracia (...) y, en ese instante (...), había deseado más ser tu cortesana que la emperatriz de Augusto.

Rebelión y castración (finales de 1117)[editar]

Para Fulberto, el honor familial es reparado gracias al matrimonio, el cual hace público a pesar de la promesa que éste había hecho a Abelardo. Eloísa sigue obstinada en negar el enlace, tanto en público como el privado. Esta actuación se debe a que ella se preocupa por preservar el secreto de la carrera de su marido y también porque no se ha negado llevar la vida de mujer libre que tanto desea. Su proyecto manifiesta abiertamente que el amor libre está por encima de las obligaciones conyugales y que cada esposo debe llevar la vida profesional que éste crea conveniente.

Fulberto no soporta más nula sumisión de su sobrina al orden familiar y lucha contra Heloísa por su obstinación a través de golpes, un método corriente en la época en los chicos. Para terminar con la tortura, Eloísa, a pesar de su emancipación por el matrimonio pero sin poderse instalar con su marido para no revelar el secreto de su enlace, se instala en el convento de Santa María de Argenteuil. A pesar del intento de discreción, Abelardo no duda en saltar el muro del convento para yacer con su esposa.

Monja en Sainte Marie d'Argenteuil (1118-1128)[editar]

La prior de la Sainte Trinité (1129-1144)[editar]

La fundación de Paraclet (1129-1131)[editar]

Amor loco y fe racional (1132-1135)[editar]

Una regla monástica femenina (1136-1139)[editar]

La condena (1140-1142)[editar]

Tumba para Abelardo (1143-1444)[editar]

La abadesa cluniciana del Paraclet (1145-1164)[editar]

Obra[editar]

Ex epistolis duorum amantium[editar]

Cuatro cartas a Abelardo[editar]

Cartas de agradecimiento a Pedro el Venerable[editar]

Reglas del Paraclet[editar]

Canto fúnebre de Abelardo[editar]

Celebración[editar]

Recorrido de un mito[editar]

De la curiosidad galante al sentimentalismo popular[editar]

La corriente romántica[editar]

Novelas modernas[editar]

En la escena[editar]

Música moderna[editar]

Exposición[editar]

Monumentos y esculturas[editar]

Pinturas e ilustraciones[editar]

Reliquias[editar]

Anécdota[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

  1. J. de Meung, Le Roman de la Rose, vv. 8768-8772, cote 482/665, f. 60v, musée Condé, Chantilly, [s.d.] (siglo XIV.
  2. a b B. M. Cook, The birth of Héloïse : New light on a old mystery., Institut of historical research of University of London, Londres, sepitembre 2000.
  3. J. Dalarun, Nouveaux aperçus sur Abélard, Héloïse et le Paraclet, in Francia - Forschungen zur westeuropäischen Geschichte, n° XXXII, Plantilla:P., Institut historique allemand, Paris, mars 2005.
  4. Miniatura del siglo XIV en Chroniques de Saint-Denis, fonds Royal, cote 16 G VI, f. 271, Librería Británica, Londres.,
  5. B. M. Cook, Abelard and Heloise : some notes towards a family tree., Genealogists' Magazine, vol. 26, Plantilla:N°, Plantilla:P., Londres, junio 1999.
  6. La abadía se encontraba alrededor de la actual calle Notre-Dame.
  7. G. Lobrichon, Héloïse, l'amour et le savoir., & sq., Gallimard, Paris, 2005.
  8. Esta familia poseyó nada menos que el Castillo de Champtoceaux, las fortalezas en Saumurois y Vendômois.
  9. W. Robl, Heloïsas Herkunft: Hersindis Mater, Olzog, Munich, 2001 ISBN 3-7892-8070-4 3-7892-8070-4.
  10. Esta identificación se basa en indicios, gracias al Cartulario de la Abadía de Marmoutier (Tours), de un tan Fulbert, nombre que también posee el hermano de Hersenda. Según esta hipótesis, Eloísa sería el fruto de un embarazo tardío, de treinta años o más, y tendría un medio hermano, Étienne de Montsereau, canónigo y después arcediano de San Martín de Tours, así como un medio hermano hijo del segundo marido de su madre durante el primer matrimonio, Gauthier de Montsereau.
  11. El monasterio se situaba en parte del espacio que ocupa hoy en Palacio de Justicia de París. El nombre de Eloísa se podría deber a San Elegio (cf. B. M. Cook, The birth of Héloïse, op. cité). Si se trata de la misma Hersenda, esta tendría más de cuarenta y cinco años cuando fue acusada de dejar entrar hombres al convento.
  12. R. de Lasteyrie, Cartulaire général de Paris, t. I, 528-1180, Imprimerie nationale, Paris, 1887.
  13. W. Robl, Hersindis Mater. Neues zur Familiengeschichte Heloisas mit Ausblicken auf die Familiengeschichte Peters Abaelard, in U. Niggli, Abaelard. Werk, Leben, Wirkung, Forschungen zur europäischen Geistesgeschichte, , Fribourg-en-Brisgau, 2003 ISBN 3-451-28172-4.
  14. B. Guérard, Cartulaire de l'église Notre Dame de Paris, in Collection de documents inédits sur l'histoire de France, vol. 1, Crapelet, Paris 1850.
  15. P. Dronke, Medieval latin and the rise of the european love-lyric, t. I, , Oxford, 1968.
  16. Delaunay, notice, , note 1, in D. Gervaise, Lettres d'Héloïse et Abeilard, Fournier, Paris, 1795.
  17. Las inspecciones no científicas de los huesos de Eloísa hechas a finales del siglo XVIII también mostraron una buena dentadura (cf. Charrier.)
  18. Marie-Andrée Roy et Agathe Lafortune, p 87, 88.
  19. El divertimento en los círculos estudiantes goliardos, más que un simple descanso tras el estudio, parece ser habitual entre los jóvenes ricos que constituirían el origen del teatro en la calle. La vida de François Villon, admirador de Eloísa, evoca un marco trágico dos siglos después de la época de los amantes.
  20. (...) frequenti carmine tuam in ore omnium Heloisam ponebas. Me plateae omnes, me domus singulae resonabant.
  21. Trad. E. Wolff, Carmina Burana, p. 356, Imprimerie nationale, Paris, 1995.
  22. Carmina Burana, n° 179, op. cité.
  23. P. Dronke & G. Orlandi, New Works by Abelard and Heloise, in Filologia mediolatina, XII, pp. 123–177, Fondation Ezio Franceschini, Spolète, 2005.
  24. Lettres des deux amants, n° 20, op. cité.
  25. S. Piron, Lettres des deux amants, p. 130, NRF Gallimard, Paris, 2005 .
  26. Justyna Budzińska-Tylicka, Du corset, ses méfaits au point de vue hygiénique et pathologique., tesis doctoral de medicina, Jouve & Boyer, 1898.
  27. S. Piron, Enquête sur un texte, en Lettres des deux amants, Gallimard, Paris, 2005.
  28. J. O. Ward & N. Chiavaroli, The young Heloise and latin rhetoric: some preliminary comments on the "lost" love letters and their significance., in B. Wheeler, Listening to Heloise: the voice of the twelfth century woman, Palgrave Macmillan, New York, 2000.
  29. Tertuliano, Adversus Marcionem, IV, 27.
  30. Lettres des deux amants, 25, op. cité.
  31. De Amicitia.
  32. S. Piron, "Reconstitution de l'intrigue", in Lettres des deux amants, Plantilla:P., NRF Gallimard, Paris, 2005 ISBN 2-07-077371-X.
  33. B. East, Abelard’s Anagram, in Notes and Queries, nouvelles séries 42-3, Oxford University Press, Oxford, 1995.
  34. De la expresión Petrus Abaelardus II, quitando las letras que componen el nombre Astralabus (Petrus Abaelardus II) quedan aquellas que componen la expresión Puer Dei I.
  35. Ch. de Rémusat, Abelardo: su vida filosófica y teológica, vol. I, Plantilla:P., Didier libraire éditeur, 1855.
  36. Eloísa, Lettres d'Héloïse et Pierre Abélard, II, in Correspondance, op. cité.