Síndrome de intestino irritable

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Síndrome de intestino irritable
Clasificación y recursos externos
CIE-10 K58
CIE-9 564.1
CIAP-2 D93
DiseasesDB 30638
MedlinePlus 000246
eMedicine med/1190
MeSH D043183
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 

En Medicina, el síndrome del intestino irritable (SII), también llamado colon irritable, colon espástico, colitis funcional o neurosis intestinal ("SII" o "IBS" por sus siglas en inglés), es una enfermedad digestiva crónica funcional de origen desconocido y que afecta de manera desigual a un amplio porcentaje de la población pudiendo oscilar entre un 5% hasta alcanzar en algunas series a un 25% en población general según los países y el tipo de población estudiada.[1] ·[2] ·[3]

Se trata de un conjunto de trastornos funcionales del intestino bastante frecuente, ya que se estima que representa aproximadamente entre el 20 y el 50% del total de consultas ambulatorias llevadas a cabo por los gastroenterólogos.

Existen tres tipos de SII, dependiendo de qué síntoma es el que predomina: diarrea predominante (SII-D), el que cursa con estreñimiento predominante (SII-C) y el SII que presenta un patrón mixto o alternante (SII-A).

Características[editar]

El SII se caracteriza por la presencia de molestias abdominales de repetición o por la presencia de dolor abdominal de carácter cólico y naturaleza intermitente. Los dolores suelen afectar a la porción inferior del abdomen, aunque tanto la ubicación como su intensidad son variables, incluso en un mismo individuo. También se presentan cambios en la frecuencia de la evacuación intestinal y/o en la consistencia de las heces, traducido por la presencia de diarrea crónica o recurrente, estreñimiento, o ambos ocurriendo de forma alternante.

Presentan estreñimiento alternando con diarrea. El primero suele ser episódico, pero se puede hacer continuo e intratable con el empleo habitual de laxantes.

El síntoma más frecuente es el dolor abdominal o el dolor generalizado asociado con períodos de dolor abdominal. El dolor puede ser aliviado con la defecación y/o la expulsión de gases.

No existe un examen o diagnóstico exacto que determine con seguridad la presencia de un SII, razón por la cual esta condición fue tratada originalmente como un problema psicológico.

Existe una aparente relación entre del SII con el estrés, el dolor pélvico crónico, la fibromialgia y varios desórdenes mentales (en una pequeña minoría). Dado que no existe una buena explicación para este fenómeno, se fortalece el punto de vista de que hay un factor neurológico para el SII.[4] ·[5]

Epidemiología[editar]

La frecuencia es entre un 10-20% en la población general de países occidentales con una esperanza de vida mucho más alta. La incidencia es semejante en la India, Japón y la China. El SII se presenta con una menor frecuencia en Tailandia y en áreas sudafricanas rurales. En países occidentales, pero no en India, ni en Sri Lanka. Las mujeres tienen un riesgo mayor de desarrollar SII que los hombres, a nivel mundial.

De las personas que tienen los síntomas de SII, sólo una pequeña proporción busca ayuda médica. Sin embargo, no existe disponible un método de cribado sencillo para hacer un diagnóstico en población general.

Síntomas[editar]

Los síntomas son variados y dispersos, caracterizados principalmente por molestias o dolor abdominal, en algunos casos dolor lumbar intenso, diarrea, despeños diarreicos o estreñimiento crónicos a veces alternados o a veces con sólo uno de estos síntomas y sensación de plenitud. Pero siempre se trata de molestias abdominales con algún tipo de disfunción en la motilidad intestinal y con resultado negativo de todos los análisis realizados en el tracto digestivo, desde estudios contrastados del intestino, tránsito intestinal, analítica, endoscopias, TAC con y sin contraste, resonancia magnética nuclear, etc. Otro dato indicativo es la hipersensibilidad a cualquier distensión abdominal producida por gases o alimentos irritantes.

La determinación de los niveles de calprotectina en heces, es un parámetro de elevada sensibilidad, para diferenciar pacientes con SII de otros procesos inflamatorios del intestino, tales como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).[6]

Suele ser una afección crónica y acompaña al paciente a lo largo de toda su vida, unas veces con síntomas leves que no precisan acudir al médico, otras veces suponiendo un importante trastorno en su vida diaria.[7] ·[8]

Superposición de síntomas entre el Síndrome del Intestino Irritable, la Enfermedad Celíaca y la Sensibilidad al Gluten[editar]

EL Síndrome del Intestino Irritable se caracteriza fundamentalmente por presentar dolor abdominal como síntoma fundamental, acompañado de alteración del hábito intestinal (tanto estreñimiento como diarrea) e hinchazón abdominal. Estos mismos síntomas se presentan no sólo en pacientes con Enfermedad Celíaca (EC), sino también con Sensibilidad al Gluten (SG). Además, una elevada proporción de pacientes (superior al 50%) etiquetados como afectos de Síndrome del Intestino Irritable (SII), mejoran notablemente cuando siguen una dieta sin gluten (DSG) de forma prolongada.

Los pacientes con dispepsia funcional o SII, de acuerdo con los criterios clínicos de Roma III, pueden ser en realidad celíacos en un 30-60% de los casos.[9]

Llevar a cabo un diagnóstico diferencial entre el SII y la EC es factible en muchos casos, ya que presentan con frecuencia marcadores serológicos, genéticos e histológicos (biopsias duodenales) sugestivos de la intolerancia al gluten, si bien la serología negativa no permite excluir la Enfermedad Celíaca.[10] ·[11] Pero realizarlo con la SG es más difícil y hay que recurrir a la retirada del gluten y a su reintroducción mediante dieta de provocación, ya que la sintomatología clínica que presentan puede ser idéntica (Tabla 1).[12] ·[13]

Además, muchos pacientes con SII presentan síntomas de somatización, como ansiedad, depresión, que también pueden ser superponibles con los de SG, con lo que la confusión puede ser aún mayor.[14] ·[15]

Tabla 1. Semejanzas y diferencias entre Sensibilidad al Gluten (SG)

y Síndrome del Intestino Irritable (SII)

Características Sensibilidad al Gluten (SG) Síndrome del Intestino Irritable (SII)
Dolor abdominal
Hinchazón abdominal
Alteración hábito intestinal
Relacionado con la comida
Molestias extra-digestivas
Analítica normal
Colonoscopia normal
Marcadores serológicos (-)
Biopsia duodenal normal
Respuesta a la dieta sin gluten NO
Prueba de provocación (+) NO

Diagnóstico[editar]

El Síndrome del Intestino Irritable se encuadra dentro de los trastornos digestivos funcionales junto con la Dispepsia Funcional (DF), caracterizados ambos por presentar frecuentes molestias abdominales, sin existir una causa orgánica asociada.

Su diagnóstico se basa en la presencia crónica de síntomas digestivos, en ausencia de lesión alguna. Por ello, antes de dar un diagnóstico de SII, el paciente debe ser siempre minuciosamente evaluado para descartar la existencia de causas orgánicas que justifiquen sus síntomas.

Se han descrito síntomas de alarma que deben alertar al médico. Estos síntomas son:

El estudio recomendado incluye:

Para poder mantener el diagnóstico de síndrome de colon irritable (SII), todos estos estudios deberán estar comprendidos dentro de límites normales o ser negativos para otras enfermedades.

Según la última conferencia de consenso de expertos (criterios de Rome III) y los dictados por la Asociación Americana de Gastroenterología y otras sociedades médicas internacionales en desórdenes intestinales funcionales, se puede realizar un diagnóstico de SII si se cumplen los siguientes criterios.[16] [17] ·[18]

Por lo menos en 12 semanas, no necesariamente consecutivamente, en los 12 meses previos que preceden al malestar o dolor abdominal, el paciente tuvo que presentar 2 ó 3 de las siguientes características :

  1. Alivio de los síntomas con la defecación.
  2. Cambio en la frecuencia y/o consistencia de las deposiciones.
  3. Cambio en la forma (apariencia y/o consistencia) de las deposiciones.

Los síntomas que, de presentarse acumulativamente, apoyan el diagnóstico de SII son:

  • Una frecuencia anormal de las deposiciones (en este contexto, “anormal” puede ser definido como más de 3 defecaciones por día y menos de 3 defecaciones por semana).
  • Forma anormal de las heces (heces grumosas/duras o blandas/acuosas).
  • Evacuación anormal de las heces; es decir, con esfuerzo, con sensación de urgencia o con sensación de evacuación incompleta.
  • Presencia de mucosidad en la heces.
  • Hinchazón o distensión abdominal.
  • Malestar general.

El diagnóstico de un proceso funcional intestinal como el SII debe siempre basarse en la ausencia de una anomalía o alteración estructural o analítica que justifique la presencia de los síntomas.

Ello se confirma mediante diversos estudios:

Diagnóstico diferencial entre Síndrome del Intestino Irritable, Enfermedad Celíaca y Sensibilidad al Gluten[editar]

Es fundamental hacer un diagnóstico diferencial entre el Síndrome del Intestino Irritable y las entidades clínicas que solapan síntomas con él, tales como la Enfermedad Celíaca (EC) y la Sensibilidad al gluten (SG). La correcta identificación y tratamiento con la dieta sin gluten prevendrá de las numerosas complicaciones digestivas y extra-digestivas asociadas a estas dos entidades clínicas.

Se debe realizar una cuidadosa historia clínica, incluyendo los antecedentes personales desde la temprana infancia del paciente, así como elaborando una completa historia familiar de Enfermedad Celíaca, trastornos digestivos y procesos autoinmunes, y una búsqueda de las enfermedades más frecuentemente asociadas, tales como la rinitis crónica recurrente, episodios de faringo-amigdalitis, otitis, sinusitis, asma bronquial y otros procesos de naturaleza inmuno-alérgica.[19]

Es difícil relacionar con la ingesta de gluten la aparición de los variados síntomas digestivos y extra-digestivos que presentan tanto la EC como la SG, por diversas causas, que se exponen a continuación.

El gluten, desde que nacemos, está presente en nuestra alimentación de manera continuada y de forma ininterrumpida. Se ha constatado la presencia en la leche materna de altos niveles de gliadina no degradada (superiores en el calostro) en las mujeres que se alimentan de una dieta no exenta de gluten,[20] que el bebé ingiere durante la lactancia. Posteriormente, se introduce en la alimentación, generalmente a partir de los 6 meses de edad, en forma de cereales, panes, galletas, aditivos, etc.

En la práctica sucede que podemos estar comiendo gluten inadvertidamente en cualquiera de las comidas diarias en principio aparentemente libres de gluten, bien como aditivo o bien como consecuencia de la existencia de contaminaciones cruzadas. A esto hay que sumar que las reacciones pueden ser retardadas, horas o incluso días, y que las lesiones causadas por el gluten en el aparato digestivo tardan en desaparecer por completo del orden de unos dos años desde el momento de su supresión estricta en la alimentación.

Asimismo, el gluten ejerce un efecto anestésico sobre el aparato digestivo, adormeciendo y ocultando sus reacciones naturales. En ocasiones sucede que se pueden notar las intolerancias a otros alimentos (la más típica a la lactosa) pero pasan inadvertidas las reacciones al ingerir el gluten.

En teoría, la separación entre un paciente celíaco de uno que presenta Sensibilidad al Gluten es fácil, ya que el primero tiene la serología (los anticuerpos) positivos, los marcadores genéticos compatibles y cambios histológicos sugestivos de EC.

Pero en la práctica clínica, especialmente en niños mayores de 2 años, adolescentes y adultos, con mucha frecuencia la serología en un paciente celíaco es normal[10] o está mínimamente elevada, con valores de transglutaminasa ligeramente superiores al límite actual recomendado de positividad de 2-3 U/ml,[21] pero que se consideran por muchos médicos como negativos, y la biopsia muestra con frecuencia lesiones de enteritis linfocítica con un aumento de la presencia de linfocitos intraepiteliales superior al 25% (Marsh 1).[11] Estos pacientes presentan por lo general unos síntomas intensos y prolongados, similares a los pacientes que tienen atrofia de vellosidades (Marsh 3), y mejoran claramente con una dieta sin gluten.[22]

Los pacientes con Sensibilidad al Gluten se parecen a los celíacos con enteritis linfocítica, pero en ellos la serología es mayoritariamente normal, los marcadores genéticos (HLA-DQ2/DQ8) son heterocigotos o claramente negativos, y aunque pueden presentar un incremento de los linfocitos intraepiteliales, es generalmente inferior al 25%, por lo que no pueden ser catalogados como celíacos genuinos. Sin embargo, al igual que ellos, muestran una clara mejoría al ponerlos a DSG, y se reproducen los síntomas cuando realizan transgresiones voluntarias o inadvertidas y empeoran definitivamente si retiran la dieta.

Más difícil es aún realizar un diagnóstico diferencial entre la sensibilidad al gluten y el Síndrome del Intestino Irritable, ya que ambas entidades presentan idéntica sintomatología, siendo en ambas negativos los marcadores serológicos, genéticos de susceptibilidad, así como los hallazgos de la colonoscopia y gastroscopia, que son claramente negativos. La única forma de diferenciar ambos procesos es hacer una retirada del gluten completa y mantenida durante 6 meses y si con ella se produce una mejoría clínica evidente con remisión o desaparición completa de la sintomatología, cambiaremos el diagnóstico por el de sensibilidad al gluten, y para mayor seguridad se puede hacer una prueba de provocación reintroduciendo el gluten en la dieta durante unos días, que reproducirá las molestias previas que presentaba el paciente.

Se aconseja probar la DSG durante unos 6 meses como mínimo, ya que con menos tiempo los cambios no se producen de forma significativa, sobre todo en pacientes que llevan padecimientos clínicos prolongados.

En caso de no mejoría, antes de abandonar la prueba con la dieta sin gluten, hay que hacer una valoración muy cuidadosa tanto clínica como analítica, para tratar de evitar posibles errores de interpretación.

Es habitual en pacientes celíacos y sensibles al gluten, especialmente en niños mayores, adolescentes y adultos con largas demoras diagnósticas, no experimentar mejoría o incluso tener un aparente empeoramiento al comienzo de la DSG. Este fenómeno se explica por diversas causas.

Por un lado, la supresión estricta del gluten de la dieta devuelve al aparato digestivo su capacidad de reacción, antes adormecida. Las posibles contaminaciones accidentales se suelen volver a manifestar, con síntomas fuertes.

Asimismo, a medida que el aparato digestivo se va recuperando, pueden hacerse patentes las intolerancias alimenticias típicamente asociadas a la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten (lactosa, fructosa, etc.), más frecuentes cuanto mayor retraso en el diagnóstico, que previamente podían estar pasando inadvertidas. La simple toma de leche sin lactosa puede mejorar o la restricción de algún tipo de fruta. Otras causas de no mejoría son la presencia del llamado “gluten oculto” en algunos productos no bien etiquetados, así como las “contaminaciones cruzadas” comiendo en la mesa con otras personas que toman pan de trigo y desmigan con frecuencia de forma inadvertida, alimentos contaminados con migas o restos de harina durante su preparación o manipulación, etc.

Conviene recordar que hay celíacos o sensibles al gluten que pueden tener intolerancia asociada a la proteína de la leche e incluso, más raramente, a la horceína del maíz, como se deduce de unos estudios recientes realizados en Méjico.[23] ·[24]

Finalmente, es importante excluir condiciones clínicas asociadas a la propia enfermedad que por sí solas pueden explicar la persistencia de los síntomas (déficit secundario de disacaridasas, insuficiencia pancreática exocrina, sobrecrecimiento bacteriano y colitis microscópica).[11] El mejor tratamiento de la colitis microscópica es el seguimiento de una dieta sin gluten, ya que no sólo consigue la desaparición de la sintomatología (dolor abdominal y diarreas, fundamentalmente), sino que también ayuda a la remisión histológica de la enfermedad. Por ello, se considera que la colitis linfocítica es una manifestación más de la enfermedad celíaca, con una clara participación de la mucosa colónica.

El tratamiento de la sensibilidad al gluten es idéntico al de la Enfermedad Celíaca (EC), ya que en ambos casos existe una intolerancia permanente al gluten. Por ello, debe quedar muy claro que el único tratamiento realmente eficaz es el seguimiento de una dieta sin gluten (DSG) de forma estricta de por vida, sin efectuar transgresiones, para poder así conseguir una mejoría mantenida y eficaz.

La dieta sin gluten debe basarse, fundamentalmente, en alimentos naturales y frescos que no contengan gluten: carnes, pescados, huevos, leche y derivados, frutas, verduras y hortalizas, legumbres y los cereales que no tienen gluten (maíz, arroz, mijo y sorgo), combinándolos entre sí de forma variada y equilibrada.[11] Los alimentos se deben almacenar, preparar y manipular cuidadosamente para evitar las posibles contaminaciones cruzadas con gluten.

Tabla 2. Diagnóstico diferencial entre Enfermedad Celíaca, Sensibilidad al Gluten y Síndrome del Intestino Irritable
Enfermedad Celíaca Sensibilidad al Gluten Síndrome del Intestino Irritable
Serología ATGt frecuentemente negativa o valores positivos (>2-3 U/ml) ATGt negativa (<2-3 U/ml) ATGt negativa (<2-3 U/ml)
Hallazgos histológicos  enbiopsias duodenales Desde Marsh 1 (LIES>25%) hasta Marsh 4 Hallazgo típico: Marsh 1 Marsh 0 (LIES<25%) Marsh 0 (LIES<25%)
Marcadores genéticos de susceptibilidad HLA-DQ2/DQ8 ó algún alelo HLA-DQ2/DQ8 heterocigotos o claramente negativos No hay asociación
Respuesta a la dieta sin gluten NO
Síntomas extradigestivos
Enfermedades autoinmunes asociadas NO NO

ATGt= Anticuerpos anti-transglutaminasa tisular

LIES= Linfocitos Intraepiteliales

Fisiopatología[editar]

Investigaciones llevadas a cabo para intentar descifrar la etiología del SII dieron a luz resultados discordantes. Los cambios en la motilidad de colon y causas inmunológicas se han discutido. La ultrasensibilidad del intestino es un hallazgo mayor en pacientes de SII.[25] ·[26] ·[27]

Cerca del 25% de pacientes desarrolla los síntomas después de una enteritis pasada (parcialmente después de uso de antibióticos, ver también diarrea). En estos casos, una reacción inmune prolongada se discute actualmente como un patógeno. Hasta ahora, esto se basa principalmente en experimentos en el modelo animal. El papel de la microbiota intestinal y sus alteraciones está cobrando gran importancia en los últimos años, así como el posible papel que puedan desempeñar algunos probióticos en su tratamiento y control.[28] ·[29] ·[30]

El SII se podría considerar como un conglomerado de distintos desórdenes que cursan con síntomas semejantes pero con una etiología posiblemente diferente.

Factores desencadenantes[editar]

El estrés, la ansiedad emocional o la depresión suelen empeorar los síntomas.[31] ·[32] Sin embargo, un error frecuente es el de confundir esta exacerbación de síntomas con la idea de que el estrés, la ansiedad o la depresión son la causa del trastorno. Más bien al contrario, el deterioro de la calidad de vida del enfermo suele ser el detonante de su aparición.

Cada paciente, a su vez, puede presentar hipersensibilidad a alimentos variados. Aunque se ha establecido que los principales grupos de alimentos a los que los pacientes de intestino irritable son hipersensibles son el gluten del trigo, cebada, centeno, levaduras, leche, grasas. Debido a la hipersensibilidad, aquellas comidas que producen gases intestinales son también poco toleradas por los pacientes así como los cambios bruscos de dieta o hábitos.[33] ·[34] ·[35]

Aunque no existen pruebas relevantes, se ha asociado esta enfermedad con el síndrome de Gilbert, debido a que muchos pacientes refieren ambas patologías o bien muestran síntomas relevantes correspondientes a ambas, llegando en algunos casos a confundirse entre sí.

Puede ser un síntoma de enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo como el síndrome de Ehlers-Danlos y el síndrome de hiperlaxitud articular.

Recomendaciones higiénico-dietéticas[editar]

En los casos que cursan con predominio del estreñimiento, se recomienda una alimentación que contenga fibras hidrosolubles (salvado de avena, cereales integrales con fibras hidrosolubles, verduras crudas y cocidas con celulosa de fácil digestión, frutas frescas, ciertas semillas como las de [psyllium] o de lino remojadas), en tanto ello sea dentro de un sano razonamiento alimentario. Las fibras vegetales no hidrosolubles están contraindicadas en el SII-C, como las de salvados de trigo, arroz o maíz, semillas no digeribles (tomate, pepinos, etc.). Se debe aconsejar el consumo de frutas variadas, especialmente el kiwi por su claro efecto beneficioso en pacientes estreñidos.[36]

Si el cuadro es acompañado de diarrea, entonces se aconseja reducir el contenido de fibra vegetal en la dieta, principalmente en lo referente a las frutas y verduras frescas. Y administrar probióticos y astringentes como el carbón activado e hidrogeles como el agua de lino.[37]

En todos los casos, es recomendable evitar los alimentos que producen gases (meteorismo, flatulencia) en personas sensibles (legumbres secas, garbanzos, alubias, lentejas y coliflor, brócoli, repollo); también evitar las bebidas gasificadas con conservantes habituales o endulzantes sintéticos y el exceso de azúcar refinada.[38]

En general, es importante el equilibrio en la dieta entre grasas - en particular ingerir aceites crudos - (lípidos), hidratos de carbono - restringir los industrializados de alto valor glucémico - y proteínas degradadas. Hay que restringir el consumo de café - en especial torrado - y otras bebidas calientes o frías cafeínicas (ver energizantes) , moderar el alcohol, comer al menos tres a cuatro veces al día, hacerlo con tiempo y relajadamente, así como realizar una gimnasia adecuada de manera regular.

Tratamiento[editar]

Ningún tratamiento es definitivo contra este síndrome, pero no tomar medidas puede producir que éste acabe siendo crónico. Los tratamientos existentes se dirigen a atacar y prevenir las crisis sintomáticas. Estas crisis varían en intensidad y en frecuencia de presentación de acuerdo a cada individuo.

La medida terapéutica más importante es que el paciente comprenda que no tiene una enfermedad grave, ni se encuentra amenazado por esta enfermedad, ya que ésta suele ser la principal preocupación de las personas que buscan ayuda médica. Dependiendo del tipo de síntomas, el tratamiento puede consistir en:

El uso de medicamentos antiespasmódicos continuado no es recomendable, ya que el beneficio terapéutico es escaso y solo se deben emplear ocasionalmente para el alivio del dolor tipo cólico.

Los medicamentos más recientes introducidos en el tratamiento del SII incluyen Alosetrón, que es un antagonista de los receptores 5-HT3 de serotonina. Los estudios realizados hasta el momento han confirmado su mayor eficacia especialmente en mujeres con predominio de diarrea.[39]

La psicoterapia es otra opción del tratamiento, sin embargo muchos pacientes se niegan a emprenderla. Aunque no específicamente indicado para el SII, el uso de medicamentos antidepresivos (por ejemplo amitriptilina a dosis bajas) puede ayudar a tratar los síntomas y presenta efectos favorables para algunos pacientes.[40] ·[41]

Las sales de magnesio contenidas en los alimentos o en ciertas aguas minerales han sido recomendadas por algunos autores como uno de los principales elementos naturales para la mejoría del tránsito intestinal y como anti-estrés. También puede ser consumido como un complemento alimenticio.[42]

La cáscara en polvo de Psyllium es altamente efectiva para regular el funcionamiento del intestino, ayudando mucho a controlar la enfermedad y mejorar enormemente la calidad de vida de quienes padecen este trastorno. Es de utilidad sobre todo en los pacientes estreñidos.[43]

La domperidona y similares suelen ser medicamentos de tratamiento sintomático efectivos, al regular la motilidad intestinal.

El Linaclotide es un nuevo fármaco introducido recientemente para el tratamiento del SII con predominio del estreñimiento, que presenta un nuevo mecanismo de acción. Es un péptido de 14 aminoácidos, que se absorbe mínimamente y es un agonista de la enzima guanilato-ciclasa C. Actúa directamente sobre la célula epitelial intestinal. Como consecuencia de ello, aumenta la secreción de líquido intestinal y acelera el tránsito intestinal facilitando su evacuación. Se han realizado numerosos estudios clínicos, que confirman claramente su eficacia, no solo para el alivio del estreñimiento, sino también del dolor abdominal asociado.[44] ·[45] ·[46]

Los antiespasmódicos funcionan relajando el intestino y de esa forma aliviando el dolor. Tienen el inconveniente de que aumentan el estreñimiento y el paciente llega a desarrollar resistencia a su efecto por tolerancia.

El Tegaserod es un estimulante de los receptores 5-HT4 de serotonina intestinales y ha probado ser muy efectivo en el colon irritable con la indicación principal en la variedad estreñida. Funciona estimulando la motilidad del colon, ya que la serotonina es un neurotransmisor excitante del intestino. Funciona mejorando el dolor, el estreñimiento y la distensión. Sin embargo, ha causado efectos cardíacos graves, por lo que se ha prohibido su uso por la FDA (Food and Drug Administration: www.fda.gov) y retirado del mercado.[47]

A todos ellos se les puede agregar los fármacos moduladores de la motilidad intestinal del tipo de la cinitaprida, la cual debe ser recetada por un médico para controlar su dosis adecuada.

Pronóstico[editar]

El SII no es un proceso preocupante en absoluto, ni está ligado al desarrollo de otras enfermedades graves del intestino. Sin embargo, debido al dolor crónico, las frecuentes molestias que origina, el absentismo laboral, las fobias sociales y otros efectos negativos de la calidad de la vida pueden ser comunes en ciertos casos. Afortunadamente, disponemos de tratamientos eficaces para controlar los síntomas que produce, lo que permite generalmente que los pacientes lleven un modo de vida completamente normal.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Enlaces externos[editar]