Diabetes mellitus tipo 1

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Diabetes mellitus tipo 1
Blue circle for diabetes.svg
Círculo azul, símbolo universal de la diabetes.[1]
Clasificación y recursos externos
CIE-10 E10
CIE-9 250.01
CIAP-2 T89
OMIM 222100
DiseasesDB 3649
MedlinePlus 000305
eMedicine med/546
MeSH D003922
Sinónimos
  • Diabetes juvenil
  • Diabetes mellitus insulindependiente
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La diabetes mellitus tipo 1 o también conocida como diabetes juvenil o diabetes mellitus insulino dependiente, es una enfermedad autoinmune y metabólica caracterizada por una destrucción selectiva de las células beta del páncreas causando una deficiencia absoluta de insulina.[2] Se diferencia de la diabetes mellitus tipo 2 porque es un tipo de diabetes caracterizada por darse en época temprana de la vida, generalmente antes de los 30 años. Sólo 1 de cada 20 personas diabéticas tiene diabetes tipo 1, la cual se presenta más frecuentemente en jóvenes y niños. La administración de insulina en estos pacientes es esencial, ya que el páncreas no produce la insulina. La diabetes tipo 1 se clasifica en casos autoinmunes—la forma más común—y en casos idiopáticos.[2] La diabetes tipo 1 se encuentra entre todos los grupos étnicos, pero su mayor incidencia se encuentra entre poblaciones del norte de Europa y en Cerdeña. La susceptibilidad a contraer diabetes mellitus tipo 1 parece estar asociada a factores genéticos múltiples, aunque solo el 15-20% de los pacientes tienen una historia familiar positiva.[2]

Los pacientes con diabetes tipo 1 forman parte de los “Grupos de riesgo” que obligan a la evaluación exhaustiva de la presencia de una posible Enfermedad Celíaca (EC) subyacente, cuya asociación es muy frecuente.[3] Ambas enfermedades comparten la misma base genética y mecanismos inmunológicos comunes.[4]

Es muy importante la detección de una posible EC asociada, pues el tratamiento con la dieta sin gluten (DSG), si bien no es capaz de curar la Diabetes tipo 1, facilita enormemente la consecución de un mejor control metabólico, ayuda a prevenir ciertas complicaciones, mejora la calidad de vida de los pacientes, reduce notablemente las necesidades de insulina y en el caso de los niños, estos recuperan el crecimiento normal, ganan peso y mejoran su IMC (índice de masa corporal).[5] ·[6] ·[7]

Epidemiología[editar]

La diabetes tipo 1 puede ocurrir a cualquier edad; sin embargo, se diagnostica en muchos pacientes antes de los 20 años. Pero en la actualidad encontramos una serie de cambios en este aspecto ya que se ha visto una gran diversidad y aumento en las edades de los pacientes con este padecimiento desde personas de edades avanzadas a las comunes que son niños y adolescentes en todo el mundo, dejando atrás ser llamada Diabetes Infantil Tipo 1.

Etiología[editar]

La causa exacta se desconoce. La genética, el gluten, los virus y los problemas autoinmunitarios pueden jugar un papel.

Se presenta muy frecuentemente asociada a la Enfermedad Celíaca (EC). Ambas comparten una misma base genética y mecanismos inmunológicos comunes.

La diabetes tipo 1 y la enfermedad celíaca comparten los mismos genes de susceptibilidad, HLA-II predominantemente, e incluso alguno del tipo I. En concreto, la diabetes tipo 1 está fuertemente asociada con el haplotipo DR3-DQ2 y también con el DR4-DQ8, aunque con menor frecuencia que el anterior, al igual que ocurre en alrededor de 50 enfermedades diferentes.[4] En todas ellas se ha podido comprobar que existe un aumento de la permeabilidad intestinal al paso de diferentes antígenos, entre ellos el gluten, que pueden desencadenar la aparición de estas enfermedades asociadas.[8]

La Enfermedad Celíaca asociada con la diabetes tipo 1 puede ser asintomática, o en una gran parte de los casos presentarse sólo con síntomas leves.[9] ·[10]

Existen varias líneas de evidencia que atribuyen al papel que la Enfermedad Celíaca representa como principal factor causal para el desarrollo y aparición de diversas enfermedades autoinmunes.[11] Estos datos sugieren que la prevalencia de enfermedades autoinmunes se relaciona con la duración de la exposición al gluten, ya que los niños diagnosticados de EC antes de los 2 años no suelen presentar una incidencia aumentada de procesos autoinmunes. Al contrario, cuando la enfermedad se diagnostica tardíamente en la infancia o en la juventud, se estima que el riesgo relativo de presentar algún proceso autoinmunitario asociado a lo largo de la vida es de unas 7 veces mayor.

Los resultados de distintos estudios sugieren que diversas enfermedades autoinmunes, como la diabetes mellitus tipo 1, podrían ser evitadas a través de una diagnóstico temprano de la Enfermedad Celíaca[12] y en aquellos pacientes con enfermedades autoinmunes establecidas, la instauración de una dieta sin gluten (DSG) puede ofrecer un mejor control y una mejoría de sus sintomatología.[13] ·[5]

Otros factores ambientales afectan a la presentaciòn de la diabetes mellitus tipo 1. Esta clase de factores pueden ser virus (Rubeola congenita, parotiditis y coxsackieB), que pueden provocar el desarrollo de una destrucción autoinmunitaria de células B. Otro de los factores podría ser la exposición a la leche de vaca en lugar de la leche materna en la lactancia (una secuencia específica de la albúmina procedente de la leche de vaca, puede presenter reacción cruzada con proteínas de los islotes).

Diabetes mellitus tipo 2 (DM-2)[editar]

Es un mecanismo complejo fisiológico, aquí el cuerpo sí produce insulina, pero, o bien, no produce suficiente, o no puede aprovechar la que produce y la glucosa no esta bien distribuida en el organismo (resistencia a la insulina), esto quiere decir que el receptor de insulina de las células que se encargan de facilitar la entrada de la glucosa a la propia célula están dañados. Esta forma es más común en personas mayores de 40 años aunque cada vez es más frecuente que aparezca en sujetos más jóvenes, y se relaciona con la obesidad; anteriormente llamada diabetes del adulto o diabetes relacionada con la obesidad. Puede estar presente con muy pocos síntomas durante mucho tiempo. Esta diabetes se relaciona con corticoides, por hemocromatosis.

La diabetes tipo 2 también aparece con cierta frecuencia asociada a la Enfermedad Celíaca. Los pacientes con diabetes tipo 2 presentan por lo general una enteritis linfocítica en la biopsia duodenal.[14]

El tratamiento de la Enfermedad Celíaca con la dieta estricta sin gluten favorece la mejoría de la diabetes tipo 2.[15]

Fisiopatología[editar]

La diabetes es una enfermedad autoinmune crónica para la que aún no existe ninguna cura. En este tipo de diabetes quedan afectadas las células β del páncreas, que producen poca o ninguna insulina; hormona que permite que el azúcar (glucosa) ingrese en las células del cuerpo. Consecuentemente, se da una acumulación de glucosa en el torrente sanguíneo que presenta efectos citotóxicos tales como la glicosilación no enzimática; la glucosa se une a moléculas como la hemoglobina o los lipopolisacáridos de las paredes de los vasos sanguíneos y las lipoproteínas de la sangre, causando su acumulación y la aparición de ateromas. Además, al no poder usarse la glucosa como combustible metabólico, se favorece la digestión de lípidos y proteínas que aportan menor cantidad de energía apareciendo síntomas de polifagia (sensación de hambre) y de adelgazamiento. El uso de las grasas como fuente energética provoca la liberación de ácidos grasos, que son oxidados a AcetilCoA. Altos niveles de AcetilCoA saturan el ciclo de Krebs, obligando a que el AcetilCoA siga la ruta de síntesis de cuerpos cetónicos. El exceso de cuerpos cetónicos provoca cetoacidosis, que origina graves problemas pudiendo conducir al coma o, incluso, a la muerte. Por último, el exceso de glucosa es eliminado en la orina junto a gran cantidad de agua aumentando la diuresis y la sensación de sed (poliuria y polidipsia).

El proceso de desarrollo de la diabetes tipo 1 es gradual, pudiendo ser necesarios varios años antes de que se manifieste clínicamente. La enfermedad se desarrolla por el ataque del sistema inmune contra las propias células beta del páncreas, encargadas de producir la insulina. Esto puede deberse:

  1. Susceptibilidad o predisposición genética. Esto se debe a mutaciones en el complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) de células presentadoras de antígenos o en proteínas de linfocitos; pudiendo quedar alterada la ruta de presentación de antígenos. El resultado podría ser organismos viables, pero que no pueden sobrevivir ante un cambio ambiental desfavorable. Esto ocurre en la diabetes tipo 1; dentro de una familia de riesgo (en la que existan estos genes mutados), por azar puede encontrarse un individuo que haya heredado las mutaciones que afectan a la presentación del antígeno y que le confieren susceptibilidad a esta enfermedad. Debido a que la presentación se efectúa por variedades de moléculas inapropiadas (mutadas), los linfocitos activados no solo actúan sobre las células que presentan el antígeno determinado, sino que se pierde la especificidad frente al antígeno y los linfocitos actúan también sobre células no infectadas, reconociendo moléculas propias como agentes externos.
  2. Además, parece necesario que ocurra un factor desencadenante ambiental (infección viral, estrés, toxinas, etc.), tras el cual, aparece el proceso inmunitario frente a las propias células beta, que son destruidas. La hipótesis más defendida es la infección viral. Cuando un virus infecta una célula β del páncreas se activa la respuesta inmune. Los macrófagos responden de manera inespecífica frente al agente externo y presentan el antígeno mediante interacciones entre proteínas a los linfocitos, que quedan activados. Los linfocitos Tc son los encargados de actuar de manera específica sobre las células que contienen el determinado antígeno e inducen la respuesta citotóxica, que produce la muerte celular de las células infectadas. Sin embargo, en la diabetes tipo 1 las proteínas que intervienen en la presentación del antígeno están modificadas, lo que conlleva que los linfocitos Tc no actúen de manera específica, activando la respuesta citotóxica frente a células β no infectadas.
  3. La reacción inmunitaria está mediada por anticuerpos (reacción humoral) y células (reacción celular), habiéndose detectado autoanticuerpos frente a proteínas presentes en la superficie de las células beta, como la descarboxilasa del ácido glutámico (GAD), que es similar a una proteína del virus Coxsackie B, potencialmente implicado en el desarrollo de la diabetes. Otros anticuerpos incluyen los IA2, dirigidos contra una fosfatasa presente en el interior de las células beta, y anticuerpos contra la propia insulina. Estos anticuerpos pueden ser detectados en el suero de los pacientes meses y años antes del desarrollo de la enfermedad, y se han convertido en marcadores de un estado conocido como prediabetes.

Cuadro clínico[editar]

Los posibles síntomas abarcan:

  • Fatiga
  • Aumento de la sed (polidipsia)
  • Aumento de la micción (poliuria)
  • Aumento del apetito (polifagia)
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Pérdida de peso a pesar del aumento del apetito
  • Cambios de humor
  • Perdida del sueño
  • Visión borrosa
  • Ansiedad
  • Perder la sensibilidad o sentir hormigueo en los pies
  • Cara enrojecida

Todo depende de cada persona y tipo de metabolismo.

Diagnóstico[editar]

Los siguientes exámenes se pueden utilizar para diagnosticar la diabetes:

  • Análisis de orina muestra: la glucosa y los cuerpos cetónicos en la orina
  • Examen de sangre para el diagnóstico:
    • La glucosa en sangre en ayunas deber ser de 126 mg/dl o más en dos ocasiones.
    • La glucosa aleatoria (sin ayunar) en la sangre excede los 200 mg/dl y el paciente tiene síntomas como aumento de la sed, de la micción y fatiga (esto se debe confirmar con examen en ayunas).
    • El examen de insulina (nivel bajo o indetectable de insulina).
    • Niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c) cada 3 a 6 meses.

Los pacientes con Diabetes tipo 1 forman parte de los “Grupos de riesgo” que obligan a la evaluación de la presencia de una posible Enfermedad Celíaca (EC) asociada subyacente, tal como se recoge en la página 39, tabla II, del protocolo para el Diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca del Ministerio de Sanidad de España[3] y se desarrolla en la página 35, al hablar de la secuencia de actuación en Atención Primaria:

“La historia clínica y el examen físico son la piedra angular para orientar el diagnóstico en el ámbito de la atención primaria. Éste debe de sustentarse en el conocimiento de los distintos patrones de presentación de la enfermedad, incluyendo las formas atípicas, paucisintomáticas o monosintomáticas, sin duda las más frecuentes hoy en día. La pertenencia a grupos de riesgo también debe de alertar al médico de atención primaria.”

Se recomienda que a todos los niños diabéticos se les hagan revisiones analíticas para despistaje de EC no sólo al diagnóstico, sino una vez al año, todos los años, ya que la serología de celíaca (anticuerpos específicos en sangre) puede hacerse positiva en cualquier momento de su evolución. Además, hay que tener en cuenta que la Enfermedad Celíaca asociada con la diabetes tipo 1 puede ser asintomática, o en una gran parte de los casos presentarse sólo con síntomas leves,[16] ·[17] y que los anticuerpos pueden ser negativos en la mayoría de los casos,[3] especialmente en niño mayores de 2-3 años.

Se deben hacer marcadores genéticos de Enfermedad Celíaca al diagnóstico de la diabetes fundamentalmente el HLA-DQ2 y el HLA-DQ8, ya que su presencia es una condición necesaria, aunque no suficiente para este diagnóstico.

Ante la duda de la posible existencia de una Enfermedad Celíaca, debe ser enviado el paciente al especialista de Digestivo (infantil o de adulto) para que haga las pruebas necesarias (gastroscopia con biopsias duodenales) para confirmar el diagnóstico.

La Enfermedad Celíaca (EC) es un trastorno autoinmune, caracterizado por la presencia de síntomas gastrointestinales y/o multi-sistémicos, con una frecuente asociación de enfermedades autoinmunes, como la Diabetes tipo 1.

Contrariamente a lo que antes se pensaba, la Enfermedad Celíaca no se trata de una enfermedad únicamente digestiva, sino que presenta una frecuente afectación sistémica, en la que se asocian síntomas muy variados, ya que se combina con otros procesos patológicos que incluyen diversos órganos y sistemas.[18] ·[19] ·[20] ·[21] Incluso una parte de enfermos celíacos son completamente asintomáticos a nivel digestivo, por períodos de tiempo prolongados. Estas múltiples enfermedades asociadas, entre las que figura la Diabetes tipo 1, suelen preceder a la aparición de la Enfermedad Celíaca, aunque también pueden manifestarse simultáneamente e incluso después del diagnóstico.

No obstante, actualmente representa un importante obstáculo la dificultad para la identificación y el diagnóstico de la Enfermedad Celíaca.[3] Pese a que es una de las enfermedades con base genética más frecuentes, con una prevalencia media del 2% en la población general y que puede debutar a cualquier edad de la vida, está claramente subestimada e infradiagnosticada, con aproximadamente un 70-90 % de los casos sin diagnosticar en la actualidad.[22] ·[23] ·[24] ·[25] ·[26] La media estimada de tiempo que transcurre desde el comienzo de aparición de los síntomas hasta que el paciente consigue el diagnóstico es de unos 20 años. Esta situación se puede explicar teniendo en cuenta que, a pesar de los avances realizados en los últimos años en la identificación de las múltiples manifestaciones de la Enfermedad Celíaca y a la reforma de los protocolos diagnósticos, estos conocimientos aún no han llegado a la mayoría de profesionales a los que acude a consultar el paciente por las molestias variadas y diversas que presenta. Las presentaciones predominantes en niños mayores de 2-3 años, jóvenes y adultos, cursan con afectación digestiva menor y/o intermitente, síntomas atípicos y abundantes manifestaciones extra-digestivas, con ausencia de anticuerpos específicos en sangre (transglutaminasa tisular o TGt < 2-3 U/ml) y con biopsias duodenales que presentan cambios mínimos, sin atrofia vellositaria (Marsh 1). Los casos de presentación clásica, que incluyen manifestaciones de un síndrome de malabsorción grave con esteatorrea y signos de malnutrición, serología positiva (presencia de anticuerpos en sangre) y atrofia vellositaria, son prácticamente excepcionales, especialmente a partir de la edad de 2 años. Incluso una parte de enfermos celíacos son completamente asintomáticos a nivel digestivo, por períodos de tiempo prolongados.

Merece especial atención la situación en Pediatría, donde más casos pasan sin diagnosticar. Existe la creencia de que los especialistas en enfermedades de los niños son los profesionales que más casos detectan, si bien la realidad es que el anclaje en las ideas clásicas sobre la Enfermedad Celíaca, la aplicación sistemática de protocolos desfasados, la reticencia a someter a los niños a pruebas invasivas y el miedo a prescribir una dieta “de por vida”, dan como resultado que la mayoría de casos de celiaquía pasen desapercibidos durante la infancia.

Es importante que el paciente conozca esta problemática para que pueda participar de forma activa en la consecución de una mejor calidad de vida, utilizando las estrategias a su alcance, que pasan por la búsqueda de una atención médica especializada y el conocimiento del avance en la identificación de las variadas manifestaciones de la Enfermedad Celíaca y de las recientes modificaciones de los protocolos diagnósticos. El aumento de la capacidad de las personas para comprender y participar en su atención médica es una prioridad internacional.[27]

Tratamiento[editar]

Los objetivos inmediatos del tratamiento son tratar la cetoacidosis diabética y los altos o bajos niveles de glucemia (hiperglicemia e hipoglicemia según refiere). La aparición de los síntomas graves de la diabetes es súbita y de gravedad, por lo que es posible que las personas necesiten permanecer en el hospital. Las personas que la padecen deben recibir inyecciones diarias de insulina. Es muy importante el tratamiento médico de las personas con diabetes, ya sea tipo del tipo 1 ó 2, para evitar problemas y mejorar la vida de las personas con esta enfermedad.

Los objetivos a largo plazo del tratamiento son:

  • Prolongar la vida
  • Reducir los síntomas
  • Prevenir complicaciones relacionadas con la diabetes, tales como ceguera, insuficiencia renal, cardiopatía y amputación de extremidades.

Estos objetivos se logran a través de:

  • Autocontrol cuidadoso de los niveles de glicemia (con hemoglobinas glicosiladas seriadas cada 3 meses además de control de test de glicemias)
  • Educación por parte de profesionales, como nutricionistas, médicos, enfermeras o endocrinólogos.
  • Ejercicio continuo.
  • Cuidado de los pies.
  • Uso de insulina.
  • Planeamiento de las comidas y control del peso.

La insulina[editar]

La insulina baja el nivel de glucemia permitiendo que salga del torrente sanguíneo y entre en las células del organismo. Todas las personas necesitan insulina. Las personas con diabetes tipo 1 no pueden fabricar su propia insulina y, por tanto, deben tomarla diariamente.

La insulina se inyecta generalmente debajo de la piel. En algunos casos, una bomba libera la insulina en forma continua.

Las preparaciones de insulina se diferencian por la rapidez con que empiezan a hacer efecto y su duración. El médico revisará los niveles de glucemia para determinar el tipo apropiado de insulina que se debe utilizar. Se puede mezclar más de un tipo de insulina en una misma inyección para así lograr el mejor control de la glucemia.

Las inyecciones se necesitan por lo general de una a cuatro veces al día. El médico o un educador en diabetes enseña a las personas que requieren insulina cómo inyectarse ellos mismos para obtener un autocontrol propio. Inicialmente, la inyección en los niños debe ser aplicada por uno de los padres u otro adulto y hacia la edad de 14 años se puede esperar que la mayoría de los niños se aplique sus propias inyecciones.

Las personas con diabetes necesitan saber cómo ajustar la cantidad de insulina que están tomando en las siguientes situaciones:

  • Cuando hacen ejercicio
  • Cuando están enfermos
  • Cuando estén comiendo más o menos alimentos e hidratos de carbono
  • Cuando estén viajando

Dieta[editar]

La planificación de comidas para la diabetes tipo 1 debe ser coherente para así permitir que el alimento y la insulina trabajen juntos para regular los niveles de glicemia. Si las comidas y la insulina no están equilibradas, los niveles de glucemia pueden subir o bajar, produciendo por tanto hiperglicemia e hipoglicemia. La mejor forma de sobrellevarla con una dieta es no comer azúcar

A continuación enumeraremos algunos puntos que debes de tomar en consideración:

  • Refuerce la explicación de la dieta prescrita y/o la dieta de reducción calórica.
  • Ayude a establecer objetivos realistas de reducción de peso.
  • Haga que el paciente y/o sus allegados calculen las necesidades dietéticas y escojan una dieta simple,reduciendo las comidas ricas en colesterol, grasas saturadas, sal, azúcar y alcohol.
  • Exponga la necesidad de ingerir las comidas y refrigerios a intervalos regulares planeados diariamente.
  • Insista en la necesidad de determinar los requerimientos adicionales de alimentos antes de realizar ejercicio mediante el uso de la monitorización de la glucosa sanguínea.

Diabetes tipo 1 asociada a Enfermedad Celíaca[editar]

El tratamiento de la Enfermedad Celíaca con la dieta sin gluten (DSG) en la Diabetes tipo 1 no es capaz de curarla, pero facilita enormemente la consecución de un mejor control metabólico, ayuda a prevenir ciertas complicaciones, mejora la calidad de vida de los pacientes y reduce notablemente las necesidades de insulina. Asimismo, los niños recuperan el crecimiento normal, ganan peso y mejoran su IMC (índice de masa corporal).[5] ·[6] ·[7]

Es preciso conocer con detalle en qué consiste esta dieta y cómo llevarla a cabo correctamente, pues para que sea efectiva debe ser ESTRICTA, y así evitar errores en su ejecución.

Fig. 1. Una sola miga de pan de este tamaño contiene suficiente cantidad de gluten para que su ingestión pueda provocar una serie de molestias importantes en las personas celíacas o con Sensibilidad al Gluten, cuando están siguiendo una dieta libre de gluten. El consumo de gluten, sea voluntario o no, lleva consigo asumir riesgos potenciales de asociación de enfermedades, tales como la Fibromialgia, por lo que es importante la advertencia al respecto.[28]

La dieta sin gluten consiste en suprimir todos los alimentos que en su composición, preparación o condimentación, contengan harina procedente de cereales que poseen gluten, fundamentalmente el trigo, avena, centeno, cebada (dieta TACC) y todas sus variedades e híbridos (espelta, escanda, kamut, triticale, etc.).[3] ·[13] ·[29]

El gluten no sólo debe evitarse de forma directa (no consumiendo lo que claramente lo contiene), sino en la llamada “contaminación cruzada". Hay que tener muy presente la posibilidad de que los alimentos en principio libres de gluten puedan entrar en contacto en algún momento con gluten, lo que los convertiría en no aptos para su consumo (presencia de “trazas” de gluten en el producto final). La exposición a mínimas cantidades de gluten es suficiente para dañar la mucosa intestinal y mantener la activación inmunológica, aunque no siempre se manifiesta con síntomas clínicos. (Fig. 1)

La mayoría de los alimentos que consumimos a diario no contiene gluten, por lo que, aunque se sustituyan los alimentos con gluten por alternativas sin él, la dieta resulta amplia y variada.

La dieta sin gluten se basa, fundamentalmente, en el consumo de alimentos naturales y frescos que no contienen gluten: carnes, pescados, huevos, leche y derivados, frutas, verduras y hortalizas, legumbres y los cereales que no contienen gluten (maíz, arroz, mijo y sorgo), combinándolos entre sí de forma variada y equilibrada.[3] Los alimentos se deben adquirir, almacenar, preparar y manipular cuidadosamente para evitar las posibles contaminaciones cruzadas con gluten. Es importante, especialmente al comienzo de la DSG, minimizar el consumo de alimentos elaborados y de alimentos específicos para celíacos, hasta que se produzca una clara mejoría digestiva, para favorecer la recuperación intestinal. Una opción muy cómoda y económica es la utilización de una panificadora casera para elaborar panes y bizcochos, con la amplia gama de harinas sin gluten existentes en el mercado. Las ventajas son la facilidad de preparación, el abaratamiento del producto y la posibilidad de seleccionar los ingredientes, evitando o disminuyendo considerablemente la gran cantidad de aditivos químicos presentes en los productos específicos de celíacos.

Es importante conocer que el gluten también está presente en muchos medicamentos, entre los excipientes con los que los elaboran.

Asimismo, el gluten figura entre los ingredientes de muchos productos cosméticos, bajo diferentes nombres difíciles de identificar. Es importante evitar el contacto con estos productos (pastas de dientes, barras de labios, geles, cremas, etc.), ya que aunque la cantidad de gluten suele ser pequeña, éste se puede ingerir por error, absorber a través de la piel o contaminar alimentos en su manipulación (cremas o restos de cremas en las manos, etc.).

La DSG produce una mejoría clínica significativa, que por lo general se observa al cabo de unos días o de unas pocas semanas tras su instauración, aunque la recuperación histológica duodenal es más tardía, pues no se produce hasta pasados varios meses después, o incluso varios años más tarde, principalmente en los adultos.

Sin embargo, es habitual en pacientes celíacos y sensibles al gluten, especialmente niños mayores, jóvenes y adultos con largas demoras diagnósticas, no experimentar mejoría o incluso presentar un aparente empeoramiento al comienzo de la dieta sin gluten. Este fenómeno se explica por la paulatina recuperación del tubo digestivo, antes adormecido por el efecto anestésico del gluten. La dieta le devuelve su capacidad de reacción, con lo que las posibles contaminaciones accidentales se suelen volver a manifestar con síntomas intensos y pueden hacerse patentes otras intolerancias alimenticias, asociadas a la Enfermedad Celíaca y la Sensibilidad al Gluten (lactosa, fructosa, sorbitol, etc.), tanto más frecuentes cuanto mayor haya sido el retraso diagnóstico, que previamente podían estar pasando inadvertidas. La simple toma de leche sin lactosa puede mejorar la situación, o también la restricción en el consumo de algún tipo de frutas.

Hay celíacos o sensibles al gluten que pueden tener intolerancia asociada a la proteína de la leche e incluso a la horceína del maíz, en cuyo caso tienen que restringir o suprimir su consumo.[30] ·[31]

Actividad física[editar]

El ejercicio regular ayuda a controlar la cantidad de glicemia llegando incluso a disminuir la cantidad requerida, al igual que quemar el exceso de calorías y de grasa para lograr un peso saludable.

Las personas con diabetes tipo 1 deben tomar precauciones especiales antes, durante y después de cualquier ejercicio o actividad física intensa. Es importante:

  • El calzado correcto, para evitar lesiones en los pies.
  • Controlar los niveles de glicemia antes y después de hacer ejercicio, para evitar hipoglicemias mientras se ejercita (como alimentos con hidratos de carbono o azúcar).
  • Llevar alimento que contenga un carbohidrato de acción rápida en caso de que los niveles de glicemia bajen demasiado durante o después del ejercicio.
  • Llevar un brazalete de identificación de diabéticos.
  • Hacer ejercicio todos los días y a la misma hora.
  • A medida que cambie la intensidad o duración del ejercicio, es posible la necesidad de modificar la dieta o medicamento para mantener el nivel de glicemia en un rango apropiado.

Autoexamen[editar]

El control de la glucemia se hace verificando el contenido de glucosa de una pequeña gota de sangre. Dicha prueba se hace regularmente y le informará a la persona con diabetes qué tan bien están funcionando la dieta, los medicamentos y los ejercicios en conjunto para controlar la enfermedad.

Los resultados se pueden usar para ajustar la dieta, la actividad física o los medicamentos con el fin de mantener los niveles de glicemia dentro de un rango apropiado. Los exámenes generalmente se hacen antes de las comidas y a la hora de dormir. Cuando uno está enfermo o con estrés, se pueden necesitar exámenes con más frecuencia debido a que estos aumentan la cantidad de glucosa en la sangre.

Los exámenes brindarán información importante, por que posibilita los cambios necesarios para el mejoramiento en los cuidados y el tratamiento. Las pruebas identificarán el alto o bajo nivel de glicemia antes de que se desarrollen problemas serios.

El aparato para medir los niveles más exactos posibles de glucosa en la sangre es el hemoglucotest. Hay diferentes tipos de dispositivos. Normalmente, uno punciona el dedo con una aguja pequeña llamada lanceta para obtener una gota diminuta de sangre. Se coloca la sangre en una tira reactiva y se pone la tira en el dispositivo. Los resultados deben salir en cuestión de 5 hasta 45 segundos, según la máquina que se posea.

El hecho de mantener registros precisos de los resultados del examen le ayudará al diabético y al médico a planear la mejor manera de controlar su diabetes.

Las personas con diabetes deben hacerse revisar sus niveles de Hemoglobina glicosilada (HbA1c) cada 3 a 6 meses. El HbA1c es una medida del contenido promedio de glucosa en la sangre durante los últimos 2 a 3 meses. Puede ayudar el hecho de determinar qué tan bien está funcionando el tratamiento.

Cuidado de los pies[editar]

La diabetes causa daños a los vasos sanguíneos y a los nervios, lo cual puede reducir la capacidad de uno para sentir lesiones o la presión en los pies. Uno puede no notar una lesión en el pie hasta que se presente una infección grave. Además, la diabetes afecta el sistema inmunitario del organismo, disminuyendo la capacidad para combatir la infección. Las infecciones pequeñas pueden progresar rápidamente hasta provocar la muerte de la piel y otros tejidos, lo que puede hacer necesaria la amputación.

Para prevenir las lesiones en los pies, una persona con diabetes debe adoptar una rutina diaria de revisión y cuidado de los pies que consiste en lo siguiente:

  • Revisarse los pies cada día e informar de cualquier úlcera, cambio o signo de infección.
  • Lavarse los pies todos los días con agua tibia y un jabón suave, y luego secarlos muy bien (especialmente interdigital).
  • Suavizar la piel seca con una loción o con vaselina.
  • Protegerse los pies con zapatos cómodos, que ajusten bien y que no queden apretados.
  • Ejercitarse a diario para promover una buena circulación.
  • Visitar a un podólogo para que identifique problemas en los pies o para que extirpe callos o callosidades en los mismos (importante: nunca tratar de extirpar las callosidades uno mismo, debido a la posibilidad de producir heridas graves que posteriormente será una complicación por infección o gangrena)
  • Quitarse los zapatos y las medias durante la visita al médico y recordarle que los examine.
  • Dejar de fumar, pues el consumo de tabaco empeora el flujo de sangre a los pies.

Para prevenir la lesión a los pies, hay que adoptar la rutina de revisar y cuidar los pies diariamente. tomar medidas drásticas.

Tratamiento de la hipoglucemia[editar]

El nivel bajo de glucemia, conocido como hipoglucemia, se puede presentar por demasiada insulina, demasiado ejercicio o muy poco alimento. La hipoglucemia se puede desarrollar rápidamente en los diabéticos y los síntomas aparecen particularmente cuando el nivel de azúcar cae por debajo de 60 mg/dl. Si este nivel se coloca por debajo de 40 mg/dl se pone en peligro la vida, pudiendo producirse coma y muerte.

Los síntomas más característicos son:

  • Cefalea
  • Hambre
  • Nerviosismo
  • Temblor
  • Sudoración Helada
  • Debilidad
  • Irritabilidad
  • Mareos
  • Dificultad para hablar
  • Perdida del conocimiento

Si estos síntomas se presentan y se tiene un equipo disponible para medir el nivel de glucemia, hay que hacerse el chequeo. Si el nivel está por debajo de lo deseado, hay que comer algo con azúcar: jugo de frutas, algunas cucharaditas de azúcar, o una gaseosa normal. Si no se tiene el equipo a mano, hay que consumir azúcar de todas maneras, por que no le puede hacer daño a corto plazo. Los síntomas deben desaparecer en cuestión de 15 minutos, de lo contrario, hay que consumir más azúcar y verificar nuevamente el nivel de glucemia.

Hay que vigilar a la persona muy de cerca. Si los síntomas empeoran (confusión, convulsiones o pérdida del conocimiento), hay que aplicar a la persona una inyección de glucagón. Si no se tiene glucagón, hay que llamar al número local de emergencias de inmediato.

Tratamientos de niveles altos de cetonas[editar]

Cuando no hay suficiente insulina para movilizar la glucosa a las células, ésta se puede acumular en la sangre. El cuerpo busca entonces otras formas de energía y utiliza la grasa como fuente de combustible. A medida que las grasas se descomponen, unos moléculas llamadas Cuerpos cetónicos se acumulan en la sangre y en la orina. Las cetonas, en niveles altos, son tóxicas. Esta afección se conoce como cetoacidosis que si se mantiene en el cuerpo por un tiempo puede producir Coma diabético (Urgencia médica) e incluso a la muerte.

Los signos de advertencia de que la cetoacidosis está empeorando podrían ser:

  • Respiración rápida y profunda
  • Resequedad en la piel y en la boca
  • Rubefacción
  • Aliento con olor a frutas
  • Náuseas o vómitos
  • Dolor estomacal

Apoyo psicológico[editar]

La diabetes es una enfermedad metabólica crónica que exige la adquisición de nuevas rutinas representadas, en su mayoría, por procedimientos médicos que son dolorosos o tediosos, pero indispensables para el control y la prevención de complicaciones posteriores. Además, supone cambios en los hábitos de vida, en la alimentación y en la actividad física. Ser consciente de que se tiene una enfermedad crónica puede percibirse como una pérdida del equilibrio, biológico, psicológico o social. Su diagnóstico supone un gran impacto para el individuo.

Entre otras razones, implica un cambio en el estilo de vida, puesto que la diabetes pasa a formar parte de su identidad. Cualquier pérdida pone en marcha toda una serie de emociones y sentimientos. Expresar esas emociones es la mejor garantía de una apropiada adaptación individual y familiar a la diabetes.

La información adecuada sobre la condición y la edad en que se diagnostica son dos factores relevantes que pueden determinar la forma en que se reacciona ante su descubrimiento. La percepción del mundo es diferente en cada etapa del desarrollo de la persona, de allí la importancia del enfoque multidisciplinario, que ayude al paciente a responsabilizarse gradualmente de su tratamiento.

Además, el diabético funciona en varios ambientes sociales, de los cuales el más influyente es la familia. La aparición de la diabetes en uno de los miembros tiene un impacto en las áreas de comunicación, integración marital y otros patrones de funcionamiento. Cada miembro difiere en la forma de enfrentarla, algunos son capaces de solucionar problemas y otros pueden usar al individuo o a su enfermedad como pretexto para explicar problemas no relacionados con la condición.

Muchas veces quienes rodean al diabético se empeñan en asegurar que el individuo no es "diferente", sin embargo, sí lo es, y en variados aspectos. Reconocer esas diferencias, sin enfatizarlas, puede conducir a un mejor ajuste emocional y social. Para ello es necesario el apoyo de familiares y personas que rodean al paciente diabetico.

Seguimiento[editar]

Una persona con diabetes de tipo 1 debe visitar a su médicocada mes o por lo menos cada 3 meses y realizarse un examen completo que incluye:

  • Hemoglobina glucosilada (HbA1c): es un promedio trimestral del nivel de glucosa en la sangre. Esta prueba mide cuánta glucosa se ha estado adhiriendo a los glóbulos rojos y a otras células. Un nivel alto de HbA1c es un indicador de riesgo de sufrir complicaciones a largo plazo. Actualmente, la Asociación Estadounidense para la Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) recomienda un nivel de HbA1c menor a 7% para protegerse de complicaciones. Esta prueba se debe realizar cada tres meses
  • Control de la presión arterial: por las complicaciones que puede asociarse.
  • Examen de pies y piel
  • Oftalmoscopia: por las complicaciones que puede asociarse.
  • Examen neurológico: por las complicaciones que puede asociarse.

Las siguientes evaluaciones se deben llevar a cabo al menos una vez al año:

  • Microalbúmina aleatoria (análisis de orina para detectar proteínas)
  • BUN y creatinina sérica
  • Colesterol, HDL y triglicéridos en suero
  • ECG
  • Examen de la retina dilatada

Dada la frecuente asociación entre Enfermedad Celíaca (EC) y Diabetes tipo 1, que puede preceder, manifestarse simultáneamente e incluso después del diagnóstico, se recomienda que a todos los niños diabéticos se les hagan revisiones analíticas para despistaje de EC no sólo al diagnóstico, sino una vez al año, todos los años, ya que la serología de celíaca puede hacerse positiva en cualquier momento de su evolución.

Ante la duda de la posible existencia de una Enfermedad Celíaca, debe ser enviado el paciente al especialista de Digestivo (infantil o de adulto) para que haga las pruebas necesarias (gastroscopia con biopsias duodenales) para confirmar el diagnóstico.

Complicaciones y recomendaciones[editar]

Las complicaciones urgentes abarcan:

  • Hipoglucemia
  • Cetoacidosis
  • En ambas se recomienda buscar ayuda médica al momento.
  • Las complicaciones a largo plazo abarcan, siendo los más comunes
  • Daños en los nervios: Se trata de un trastorno nervioso que lleva por nombre neuropatía diabética y es una complicación frecuente de largo plazo de la diabetes. Nuestro cuerpo está dotado de una compleja red de nervios que recorren todo el cuerpo y que a su vez conectan al cerebro con los músculos, piel y otros órganos.
  • El cerebro se vale de los nervios para percibir el dolor, controlar los músculos y lleva a cabo tareas automáticas como la respiración y la digestión. Una elevación desmedida de azúcar en la sangre puede dañar los nervios. Los especialistas han observado que el incremento de azúcar en la sangre debilita las paredes de los diminutos vasos sanguíneos que nutren a los nervios.
  • Problemas de erección
  • Daño neurológico (neuropatía diabética)
  • Problemas oculares: incluyendo retinopatía diabética, desprendimiento de retina, glaucoma y cataratas Revisión de cada 6 meses o 1 vez al año.
  • Problemas en los pies: incluyendo cambios en la piel, insuficiencia arterial, neuropatía (inflamación de nervios en cualquier parte del cuerpo, es doloroso) y deformidades específicas en los pies (deformidad en valgo del dedo gordo, juanete, dedo en martillo y callos)El paciente debe de usar un calzado adecuado, tratamiento con el Podólogo y revisión diaria de los pies .
  • Infecciones de la piel, tracto genital femenino y vías urinarias. Se debe tener una buena higiene y revisión continua.
  • Enfermedad renal (nefropatía diabética) Se recomienda Microalbominuria en pacientes con mas de 5 años de diagnostico o en pacientes con escaso control.
  • Accidente cerebrovascular
  • Enfermedad vascular: incluyendo bloqueo de arterias y ataques cardíacos
  • Dentro de las complicaciones cardiovasculares destacan:
  • Dolor en el pecho (angina) Accidente vascular cerebral Estrechamiento de las arterías de las piernas y del cerebro debido a mala circulación sanguínea (enfermedad vascular periférica) Presión arterial elevada

Pronóstico[editar]

El pronóstico para las personas con diabetes varía. Los estudios muestran que un estricto control de la glicemia puede prevenir o demorar las complicaciones en los ojos, los riñones y el sistema nervioso. Sin embargo, pueden surgir complicaciones incluso en aquellas personas con un buen control de la enfermedad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Enlaces externos[editar]