Enfermedad cutánea

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Una enfermedad cutánea (término médico: dermatosis) es una enfermedad de la piel. Las enfermedades cutáneas son tratadas por un dermatólogo (médico dermatólogo).

También las enfermedades de los anexos cutáneos (el pelo, las uñas, el sebo y el sudor) son consideradas enfermedades cutáneas, ya que estas estructuras (calificadas también como órganos anexos) son de procedencia epidérmica, aunque a veces yacen profundamente en la dermis.

Los dermatólogos tratan también, en algunos centros, pacientes con sida, como venereología, también las clásicas enfermedades de transmisión sexual cómo la sífilis, ya que estas enfermedades se manifiestan también en la piel, pero no representan sin embargo enfermedades de la piel en el sentido estricto. Por otra parte, también diferentes enfermedades del área de la flebología o angiología con los consiguientes síntomas cutáneos, como en el Ulcus cruris (úlcera en la pierna), son clasificadas aquí.

Ningún otro órgano del cuerpo humano muestra un número tan alto de cambios enfermizos como la piel, ya que la piel, entre otras cosas, como órgano fronterizo del cuerpo humano y animal, está expuesta a múltiples influencias de dentro y de fuera.

Enfermedades dermatológicas[editar]

Ver también: lista de enfermedades de la piel - L00-L99

Etiología[editar]

Hay muchas causas diferentes que originen enfermedades en la piel, pero otras facilitan o colaboran en su aparición. Así, muchas personas tienen una predisposición hereditaria para el desarrollo de psoriasis o neurodermatitis, esto puede ser reforzado, sin embargo, por ejemplo, por el estrés o cualquier otra infección, además puede exacerbarse el transcurso de la enfermedad otra vez por una infección bacteriana o viral. Para muchas enfermedades de la piel, no se sabe aún exactamente el mecanismo de formación, y por lo cual en muchos casos, se consideran como la causa, desordenes regulatorios del sistema inmunológico

Infecciones bacterianas[editar]

Las bacterias que más frecuentemente producen infecciones cutáneas son los estafilococos y estreptococos. Otros agentes bacterianos que pueden originar infecciones cutáneas aunque con menor frecuencia son: clostridium, micobacterias (Mycobacterium tuberculosis, mycobacterium marinum, mycobacterium kansaii, mycobacterium ulcerans), corinebacterias, bacilos Gram (-) e infecciones polimicrobianas mixtas.[1]

Cuadros clínicos[editar]

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Tan amplio como el espectro de enfermedades dermatológicas, es la gama de niveles de severidad de las mismas enfermedades cutáneas.

Hay muchas enfermedades de la piel sólo cosméticamente molestas, pero por lo demás completamente inofensivas (por ejemplo, queratosis seborreica o "verruga senil").

Las enfermedades dermatológicas inflamables molestan frecuentemente por picor o dolores. Además, en el caso de muchos pacientes, sube la carga psíquica, porque son muy estigmatizados por la enfermedad dermatológica.

Algunas enfermedades cutáneas, tales como el cáncer a la piel, si no se tratan, pueden conducir a la muerte; el cáncer a la piel negro (melanoma maligno) es, en algunos casos, a pesar de un tratamiento adecuado, incurable. También, muchas enfermedades dermatológicas pueden arrastrar terapias muy graves, que entonces, por otra parte, se hacen problemáticas por sus efectos secundarios.

Diagnóstico[editar]

Muchas enfermedades de la piel llaman la atención porque la piel enferma se ve diferente a la piel sana. Se habla de "eflorescencias", con una distinción entre eflorescencias primarias, como por ejemplo mancha (mácula), nódulo (pápula), nódulo de pus (pústula), habón (urticaria), nudo (nodo ) o placa, y eflorescencias secundarias, como por ejemplo costra, hendidura (fisura, laceración), caspa, úlcera. Algunas de estas eflorescencias no son por lo demás importantes, en cambio otras provocan mucho malestar (picor, quemazón, dolor).

Tipos de lesiones cutáneas elementales[editar]

Según su morfología[editar]
Máculas
Pápula y placa
Nódulos: exofítico y endofítico
Vesícula y ampolla
Fisura, erosión y úlcera
Primarias

Las eflorescencias primarias son los cambios que provienen directamente del proceso patológico en la piel. Son aquellas lesiones nuevas que se forman sobre piel sana; como no están "falsificados" por los cambios secundarios, tienen un valor diagnóstico más alto. Incluyen:[2] [3]

  • Mácula (mancha): es un cambio de color de la piel sin ningún cambio de consistencia. Caracterizada por ser una lesión plana, circunscrita e inconsistente debida a un cambio de coloración de la piel de tamaño y forma variable. Pueden ser tanto por hiperpigmentación (incremento del pigmento melanina en la piel) como por hipopigmentación (reducción de la pigmentación de la piel afectada).
  • Pápula: lesión elevada, circunscrita, menor de 5 mm.; también de color, forma y tamaño variable. Puede originarse tanto en la epidermis como en la dermis. Un tipo de pápula dérmica es el habón (elevación producida por la histamina, plana, blanda, edematosa de color rojo pálido que va en la mayoría de los casos acompañado de un intenso picor) típico de la urticaria, se caracteriza por ser evanescente, es decir, generalmente dura menos de 48 horas.
  • Placa: elevación en meseta que ocupa una superficie relativamente grande en comparación con su altura y que generalmente es resultado de la confluencia de varias pápulas.
  • Nódulo: lesión redondeada, circunscrita, profunda y palpable. [4]
  • Goma: lesión nodular granulomatosa.
  • Tumor: lesión en forma de masa o nódulo grande que se produce por proliferación celular.
  • Vesícula: elevación de la piel por colección de fluido (suero, sangre) en las diferentes capas de piel, de tamaño menor a 5 mm.
  • Ampolla o flictena: similar a la vesícula, pero mayor a 5 mm.
  • Pústula: vesícula o ampolla llena de pus.
  • Quiste: lesión en forma de cavidad cerrada por tejidos, con contenido líquido o semisólido, de consistencia elástica.
  • Comedón (espinilla): tapón teñido oscuro (en la mayoría de los casos), que cierra la salida del canal de la glándula sebácea.
  • Telangiectasia: es una Dilatación de los vasos sanguíneos superficiales hasta el punto de ser visibles en cualquier parte de la piel.
  • Surco: es una depresión lineal o hendidura. Es típico de la sarna en la que aparecen líneas grisáceas y sinuosas de 1 a 15 mm de largo, que son el reflejo exterior de una galería excavada en la epidermis.
Secundarias

Las eflorescencias secundarias son aquellas lesiones cutáneas que se forman a partir de una alteración patológica previa. Sus cambios están marcados por procesos patológicos adventicios o que provienen por autolesión (por ej. rascado de un habón) de la eflorescencia primaria. Incluyen:[2] [3]

  • Excoriación: excavación superficial por pérdida de epidermis, secundaria al rascado.
  • Fisura o rágade: grieta lineal que afecta a epidermis y dermis superficial. Hay una separación estrecha, en forma de hendidura de todas las capas de la epidermis y dermis.
  • Erosión o abrasión: lesión deprimida por pérdida de epidermis y dermis papilar.
  • Úlcera: lesión deprimida por pérdida de epidermis, dermis y tejido celular subcutáneo, con destrucción profunda de tejido y en la curación deja una cicatriz.
  • Fístula: trayecto anómalo que comunica la superficie cutánea con cavidad supurativa o éstas entre sí.
  • Escama: placa en la piel, visible a ojo. Es por ejemplo la caspa del cuero cabelludo.
  • Costra: depósito indurado y seco formado por desecación de exudados de la lesión cutánea previa, generalmente aparece en las heridas.
  • Escara: depósito indurado que se forma por necrosis cutánea.
  • Atrofia: pérdida de piel, caracterizada por la ausencia de vello, transparencia de vasos sanguíneos y plegamiento excesivo.
  • Esclerosis o induración: área de induración de la piel que puede ser debida a proliferación colágena, infiltración celular o edema en dermis o tejido celular subcutáneo, y que se caracteriza por dificultad de plegamiento.
  • Cicatriz: es tejido conjuntivo reformado, fibroso, como sustitución de una pérdida sustancial (importante) de piel.
  • Liquenificación: engrosamiento de la piel causado por enfermedades crónicas cutáneas.
  • Hiperqueratosis o callo: engrosamiento delimitado de la piel por acumulación de queratina en la epidermis, con el coadyuvante de endurecimiento y pérdida de pelo. Generalmente en respuesta a un estímulo que puede ser el roce o la fricción excesiva.
  • Maceración: reblandecimiento y alteración de un tejido orgánico por acción del agua u otro líquido.
  • Umbilicación: depresión de pequeño tamaño en el centro de una superficie o estructura anatómica o de una lesión cutánea elevada, como una pápula, vesícula, pústula, etc.

Tratamiento[editar]

Enfermedades dermatológicas leves (como por ejemplo, el eccema alérgico) pueden ser tratados con ungüento o crema. Algunos de estos ungüentos contienen ingredientes desinfectantes o cortisona y debido a sus efectos adversos deben aplicarse sólo en el corto plazo. La ventaja es que la sustancia actúa sólo allí, donde se necesita; y se pueden obtener efectos adicionales, mediante la correcta selección de la terapia tópica (pomada, crema, pasta, solución, loción).

Las enfermedades dermatológicas más graves no reaccionan frecuentemente a una terapia local, únicamente con pomadas o cremas. Aquí, también son empleados medicamentos sistémicos, por ejemplo, en forma de comprimidos, que tienen frecuentemente efectos secundarios. También las enfermedades infecciosas de la piel causadas por bacterias o virus requieren la toma de antibióticos o medios parecidos.

El cáncer a la piel es tratado frecuentemente con cirugía, en los casos avanzados también con radioterapia o quimioterapia.

Referencias[editar]

  1. «Dermatosis infecciosa» (en español) págs. 1. Investigación realizada por la Dirección Médica de Esteripharma. Consultado el 30 de junio de 2011.
  2. a b Ferreiro Gómez M, del Pozo Losada J, Balado López A, Cano Martínez S. Lesiones cutáneas elementales. Fisterra. 26/05/2011.
  3. a b Real Academia Nacional de Medicina. Diccionario de términos médicos. Madrid: Ed. Panamericana; 2012.
  4. Ingrid Moll: Dermatologie 6. Auflage, Thieme Verlag, 2005.

Bibliografía adicional[editar]

  • Peter Altmeyer, Klaus Hoffmann: Basiswissen Dermatologie, W3L GmbH Herdecke 2006, ISBN 3-937137-95-5
  • Kardorff Bernd, Kardorff Maria: Patientenratgeber und kurzes Lexikon der Hautkrankheiten, Venenleiden, allergischen Erkrankungen und Kosmetischen Medizin. BOD 2002, ISBN 3-8311-3238-0
  • Otto P. Hornstein, Matthias S. Gruschwitz, Eckart Haneke: "Hautkrankheiten und Hautpflege im Alter", Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft Stuttgart 2002, ISBN 3-8047-1829-9
  • Kardorff Bernd: Gesunde Haut - Lexikon von A bis Z. Springer Verlag Berlin Heidelberg, 2004, ISBN 3-540-20565-9
  • Niedner Roland, Adler Yael: Hautkrankheiten im Blick für die Kitteltasche. Wissenschaftliche Verlagsges. 2004, ISBN 3-8047-2045-5
  • Braun-Falco Otto, Plewig Gerd, Wolff Helmut H.: Dermatologie und Venerologie. Springer Verlag Berlin Heidelberg, 2005, ISBN 3-540-40525-9 bla
  • Britta Wulfhorst und Hans Joachim Schwanitz: Hautkrankheiten und Hautschutz, München April 2001
  • Schwanitz, Szliska: Berufsdermatosen, München 2001
  • Buxton P. ABC de la dermatología. BMJ. 2ª ed. México. 1998

Enlaces externos[editar]