Invasión bárbara del siglo III

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Invasión Bárbara del siglo III
Grande Ludovisi Altemps Inv8574.jpg
Grabado de la invasión por parte de los bárbaros en el siglo III
Fecha 212 al 305.
Lugar En los límites del Rin-Danubio.
Beligerantes
Imperio romano Germánicos
Sármatas
Fuerzas en combate
Participaron al menos 23 legiones, con un respaldo médico de 100/50 y una armada de 250/250.000. Muchas personas, que ascendieron a unos cientos de miles de armados.

Las invasiones bárbaras del siglo III (212/213-305) se configuran como un período continuo de incursiones dentro de los confines del Imperio romano, llevadas a cabo para saquear o robar[1] por personas armadas de grupos que habitaban a lo largo del limes septentrional: pictos, caledonios, sajones en Britania; frisones, francos, alamanes, burgundios, marcómanos, cuados, lugios, vándalos, jutungos, gépidos, godos (Tervingios en Occidente y Grutungios en Oriente)[2] las tribus tracias de carpos y sármatas de yázigas, roxolanos y alanos, así como de bastarnos, escitas, boranos y hérulos a lo largo de los ríos Reno y Danubio y a orillas del Mar Negro.

Desde tiempos de Marco Aurelio, durante las Guerras Marcómanas (165-189) que las tribus germánico-sármatas no ejercían una presión tan fuerte en los confines septentrionales del Imperio.

El creciente peligro para el Imperio se debía principalmente a un cambio con respecto a siglos anteriores en la estructura tribal de su sociedad: la población, en constante crecimiento y empujada por los pueblos orientales, necesitaba nuevos territorios para expandirse: de lo contrario las tribus más débiles desaparecerían. Por ello se vio la necesidad de unirse en federaciones étnicas de grandes dimensiones, como las de los alamanes, francos y godos. La idea era agredir con mayor eficiencia al vecino Imperio o defenderse de la irrupción de otras poblaciones bárbaras fronterizas. Para otros estudiosos, además de la presión de las poblaciones externas, hay que contar con el contacto y la comparación con la civilización imperial romana (sus riquezas, lengua, armas, organización) como motivo para que los pueblos germánicos quisiera restructurarse y organizarse en sistemas sociales más robustos y permanentes, capaces de defenderse mejor o de atacar seriamente al Imperio.[3]

Por su parte, Roma, ya desde el siglo I d. C. buscaba impedir la penetración de los bárbaros atrincherándose detrás del limes, es decir, de la línea continua de fortificaciones que se extendía entre el Reno y el Danubio, construida precisamente para contener la presión de los pueblos germánicos.[4]

La ruptura, por parte de las poblaciones bárbaras que se encontraban a lo largo del limes, fue facilitado también por un período de grave inestabilidad interna que aquejaba el Imperio romano durante el siglo III. De hecho, en Roma había un continuo alternarse de emperadores y usurpadores (la anarquía militar). Las guerras intestinas no solo consumían inútilmente importantes recursos durante las reyertas entre los distintos contendientes, sino —más grave todavía— terminaban por desguarnecer precisamente las fronteras sometidas a la agresión de los bárbaros.

Como si esto no fuese suficiente, a lo largo del frente oriental de Mesopotamia y Armenia a partir de 224 la débil dinastía persa de los partos había sido sustituida por la de los sasánidas, que frecuentemente comprometió severamente al Imperio romano, obligado a sufrir ataques que a menudo se unían a las invasiones, menos implicantes pero de todos modos peligrosas, llevadas a cabo a lo largo del frente africano por tribus bereberes de moros, bacuatos, quinquengentianos, nobates y blemios.

Gracias a la sucesiva división, interna y provisoria, del estado romano en tres partes (en Occidente el Imperio galo, en el centro el Imperio romano propiamente dicho y el Oriente el Imperio de Palmira) el Imperio logró salvarse de una caída definitiva. Pero solo tras la muerte de Galieno (268), un grupo de emperadores-soldados de origen ilirio (Claudio II, Aureliano y Probo) logró reunificar el Imperio en un solo bloque, aun cuando las guerras civiles que se habían subseguido por casi 50 años y las invasiones bárbaras habían obligado a los romanos a renunciar tanto a los Agri decumates (dejada en manos de los alamanes alrededor de 260), sea a la provincia de la Dacia (256-271), sometida a las incursiones de la población autóctona de los carpos, godos tervingios y de los sármatas yazigos.[5]

Las invasiones del siglo III, según la tradición, comenzaron con la primera incursión conducida por la confederación germánica de los alamanes en 212, bajo el emperador Caracalla y concluyeron en el 305, en tiempos de la creación, por parte de Diocleciano, de la tetrarquía..[6]

Contexto histórico[editar]

Tras cerca de 30 años de paz relativa a lo largo del limes renano-danubiano, en el 212-213 se desencadenó una nueva crisis a los largo de la frontera germánico-rética, causada por la primera invasión de la confederación de los alamanes.

El mundo germánico entre el siglo II y el III[editar]

En la Europa centro-oriental, el mundo bárbaro sufría fuertes agitaciones tanto internas como provenientes de los movimientos migratorios de poblaciones que intentaban modificar los equilibrios con el Imperio romano. Estos pueblos, que buscaban nuevos territorios donde establecerse por el creciente aumento demográfico de la población en la Germania Magna, se sentían atraídos también por las riquezas y por la cómoda vida del mundo romano.[7]

Cincuenta años antes, en los confines de la zona germánica, a lo largo de la frontera danubiana y carpática se habían producido movimientos y mezclas de pueblos, con la llegada de un fenómeno nuevo entre los germanos, que representaba una superación de la dimensión tribal: pueblos enteros (como los marcomanos, cuados y naristas, vándalos, cotinos, yazigas, burios, etc.) se habían agrupado en coaliciones, de naturaleza más bien militar, consiguiendo así presionar más en el vecino limes romano.

Bajo Caracalla el fenómeno de agregación se había desarrollado todavía más, llegando a constituir en el área de los Agri decumates algunas verdaderas confederaciones étnicas de tribus: los alamanes, que añadieron a los chatti, varascos, hermunduros y parte de los semnones y se colocaron en el Alto Reno, desde Mogontiacum hasta el Danubio, cerca de Castra Regina; los francos, en el Bajo Reno desde la boca del río hasta Bonna.[8]

Contemporáneamente creció también el empuje de los germanos orientales, provenientes de Escandinavia, como los godos (en sus varias ramas de ostrogodos, visigodos y hérulos) que provenían del Vístula: desde hacía ya cincuenta años estaban en lento traslado hacia el sudeste, y habían llegado a las cercanías de las costas septentrionales del Mar Negro. En aquella región entraron en conflicto con las poblaciones sármatas de roxolanos y alanos. Siempre desde la región de la Silesia-Vístula provenían también otras dos grandes poblaciones: los vándalos, que ya habían tenido encuentros con el ejército romano de la Panonia y de la Dacia porolissensis en tiempos de las guerras marcómanas bajo Marco Aurelio, y los burgundios, que se dirigían al Oeste hacia los ríos Elba y Meno.[9]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Por tanto, no se trataba todavía de traslados masivos de poblaciones enteras, como las que se darán en siglos posteriores, cuando la irrupción de los hunos en Europa obligará a varias tribus germánicas a buscar nuevos territorios donde asentarse dentro del Imperio romano. En el siglo III los que se trasladaban eran hordas más o menos numerosas de guerreros que en su gran mayoría dejaban atrás a sus familias y campamentos; tras una o dos estaciones de saqueos, volvían a sus bases, sin buscar crear colonias estables en el territorio romano.
  2. Peter Heather, La migrazione dei Goti: dalla Scandinavia alla Tracia, en Roma e i Barbari, la nascita di un nuovo mondo, p. 239.
  3. Giorgio Ruffolo, Quando l'Italia era una superpotenza, Einaudi, 2004, p. 84.
  4. Pat Southern, The Roman Empire: from Severus to Constantine, p. 205 e 207.
  5. Averil Cameron, Il tardo Impero romano, p. 12ss.
  6. Roger Rémondon, La crisi dell'impero romano. Da Marco Aurelio ad Anastasio, p. 87-88.
  7. Cf. Southern 2001:206-207.
  8. Williams 1995:23; Southern 2001:207.
  9. Rémondon 1975:53-55; Williams 1995:21.

Bibliografía[editar]

Fuente primaria[editar]

Literatura historiográfica[editar]

  • Actes du colloque de Strasbourg (11-13 octubre de 1990) Les empereurs illyriens, Strasburgo, ed.par Edmond Frézouls et Hélène Jouffroy, 1998.
  • Autori Vari Roma e i Barbari, la nascita di un nuovo mondo, Milano, catalogo della mostra di Palazzo Grassi a Venezia, a cura di Jean-Jacques Aillagon, 2008. ISBN 978-88-6130-647-9
  • Autori Vari Das römische Trier, Stoccarda, 2001.
  • Autori Vari L'«inflazione » nel quarto secolo d. C., Roma, atti dell'incontro di studio Roma 1988, 1993.
  • Jeorgios Martin Beyer Gregorios Thaumaturgos und die pontischen Beutezuge der Boran und Goten im 3.Jh.n.Chr., (in tedesco) Oxford, in 18th International Congress of Roman Frontier Studies, a cura di P.Freeman, J.Bennett, Z.T.Fiema e B.Hoffmann, 2002.
  • Averil Cameron Il tardo impero romano, Milano, 1995. ISBN 88-15-04887-1
  • Mireille Corbier Svalutazioni, inflazione e circolazione monetaria nel III secolo, Società romana e impero tardoantico, I : Istituzioni, ceti, economie, Roma-Bari, a cura di A. Giardina, 1986.
  • Giuseppe Corradi Gli imperatori romani, Torino, 1994. ISBN 88-7819-224-4
  • James Crees The Reign of the Emperor Probus, Londra, 2005. ISBN 1-4021-9698-9
  • Giuseppe Dobiaš Il limes romano nelle terre della Repubblica Cecoslovacca, vol.VIII, (in italiano) Roma, Istituto Studi Romani, 1938.
  • Noel Duval Sirmium ville impériale ou capitale?, «CCAB» 26, 1979.
  • Michel Grant Gli imperatori romani, storia e segreti, Roma, 1984. ISBN 88-541-0202-4
  • Robert B. Jackson At empire's edge. Exploring Rome's egyptian frontier, New Haven & Londra, Yale Univ.Press, 2002. ISBN 0-300-08856-6
  • Arnold Hugh Martin Jones The Later Roman Empire: 284-602, Baltimora, 1986. ISBN 0-8018-3285-3
  • Gerald Kreucher Der Kaiser Marcus Aurelius Probus und seine Zeit, Stoccarda, 2003.
  • Yann Le Bohec L'esercito romano, Roma, 1992. ISBN 88-430-1783-7
  • Yann Le Bohec Les aspects militaires de la crise du IIIe siècle, L'armée romaine de Dioclétien à Valentinien Ier: actes du congrès de Lyon (12-14 septiembre de 2002), Lione, rassemblés et éd. par Y. Le Bohec et C. Wolff, 2004.
  • David Magie Roman Rule in Asia Minor to the End of the Third Century After Christ, Princeton, 1950. ISBN 0-405-07098-5
  • Santo Mazzarino L'impero romano, Bari, 1973. ISBN 88-420-2377-9 e ISBN 88-420-2401-5
  • András Mócsy Pannonia and Upper Moesia, Londra, 1974.
  • Theodor Mommsen Römische Staatsrecht, vol.II, Leipzig, 1887.
  • Pavel Oliva Pannonia and the onset of crisis in the roman empire, Praga, 1962.
  • Grigore Popescu Traiano ai confini dell'Impero, Milano, 1998. ISBN 88-435-6676-8
  • Roger Rémondon La crisi dell'impero romano, da Marco Aurelio ad Anastasio, Milano, 1975.
  • Julio Rodríguez González Historia de las legiones Romanas, Madrid, 2003.
  • Adrian Room Placenames of the World: Origins and Meanings of the Names for 6,600 Countries, Cities, Territories, Natural Features and Historic Sites, North Carolina & London, McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, 2005. ISBN 0-7864-2248-3
  • Chris Scarre Chronicle of the roman emperors, New York, 1999. ISBN 0-500-05077-5
  • H. Schönberger The Roman Frontier in Germany: an Archaeological Survey, in Journal of Roman studies, Londra, 1969.
  • Marta Sordi Come Milano divenne capitale, in L'impero romano-cristiano: problemi politici, religiosi, culturali, Roma, a cura di M. Sordi, 1991.
  • Pat Southern The Roman Empire: from Severus to Constantine, Londra & New York, 2001. ISBN 0-415-23944-3
  • Matthias Springer Die angebliche Heeresreform des Kaisers Gallienus, Krise, Krisenbewusstsein, Krisenbewältigung. Ideologie und geistige Kultur im Imperium Romanum während des 3. Jahrhunderts, Halle, Konferenzvorträge, 1988.
  • Alaric Watson Aurelian and the Third Century, Londra & New York, 1999. ISBN 0-415-30187-4
  • Stephen Williams Diocleziano. Un autocrate riformatore, Genova, 1995. ISBN 88-7545-659-3

Más fuentes historiográficas[editar]

  • D. van Berchem, Les routes et l'histoire, 1982
  • J.-P. Petit, Atlas des agglomérations secondaires de la Gaule Belgique et des Germanies, 1994
  • K. Kob, Out of Rome, 1997

Novelas históricas sobre las invasiones del siglo III[editar]