Pueblo burgundio

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Los burgundios fueron una tribu germánica oriental originaria de Escandinavia, que a partir del año 200 inició una migración masiva hacia Europa central, seguida por los vándalos, hacia Pomerania (actuales Polonia y noreste de Alemania). Luego se instaló en la Galia, entre los francos y los alamanes, a orillas del Rin. La tribu estableció su capital en «Borbetomagus» (actual Worms) y arrebató «Mogontiacum» (Maguncia) a los romanos.

A principios del siglo V, los burgundios se instalaron pacíficamente en la zona del valle del Ródano, en un área entre las actuales Suiza, Francia e Italia, que por ellos acabaría tomando el nombre de Burgundia (y más adelante evolucionaria a la actual Borgoña). En el año 534, los francos derrotaron a Gundemaro, el último de los reyes burgundios, y se anexionaron su territorio tras la batalla de Tolbiac.

Sus leyendas y sagas, base del Cantar de los Nibelungos, editado por vez primera en la Edad Media en el Sacro Imperio Romano, les dieron trascendencia mitológica. Como muchas tribus germánicas, se convirtieron al arrianismo, aunque los católicos dominaron tras la conversión del rey Gundebaldo en 500.

Orígenes tribales[editar]

Localización de la isla de Bornholm.

Las tradiciones burgundias mencionaban un origen escandinavo y eso encuentra apoyo en numerosas pruebas y evidencias arqueológicas (Stjerna), y muchos investigadores consideran que esas tradiciones parecen ser correctas[1] Posiblemente porque Escandinavia estaba más allá del horizonte de las primeras fuentes romanas, incluyendo a Tácito (que sólo menciona una tribu escandinava, los suiones), nada se dice en ellas sobre de dónde podrían venir los burgundios. El primero que los cita es Plinio el Viejo, que los veía como una tribu integrante del pueblo vándalo y luego Ptolomeo, en su obra Geographia, en la segunda mitad del siglo II, los cita como vecinos de los semnones. La primera referencia romana a su procedencia es simplemente el Rin (entre otros, Amiano Marcelino, XVIII, 2, 15), ya que para ellos los burgundios no eran sino otra tribu germánica oriental.

Actualmente se cree que los los burgundios procederían de la isla de Bornholm, ya que hacia el año 300, la población había desaparecido en gran parte de la isla. La mayoría de sus cementerios habían dejado de ser utilizados, y los que aún se utilizaban tenían pocos enterramientos.[2] El nombre de la isla, en noruego antiguo, es «Burgundarholmr» («isla de los burgundios») lo que corrobora tal procedencia.[3]

Las excavaciones arqueológicas en Alemania en los últimos cincuenta años han puesto de manifiesto la existencia de dos emplazamientos burgundios en Germania anteriores a su contacto con el Imperio Romano. Se han dado dos explicaciones sobre su existencia:

  • Nuevamente, que los cronistas romanos de las campañas militares no distinguieran a los burgundios de otro de los pueblos germánicos, los alamanes, al escribir sus anales.
  • Que tal contacto no se produjese porque los burgundios se separasen de la liga de los alamanes en el momento en que el Imperio Romano estaba debilitándose y en desintegración y ocupasen territorios de las actuales Suiza, Austria, el Franco Condado y los Alpes.

Primeras relaciones con los romanos[editar]

Localización de los burgundios a mitad del siglo I d.C.
Las regiones que ocuparon los alamanes y que posteriormente, al desplazarse al este, fueron ocupadas por los burgundios. (Las fechas señalan los enfrentamientos contra los romanos y la línea negra gruesa, el limes (frontera).

Las primeras migraciones burgundias los llevaron e establecerse en la margen izquierda del curso medio del Oder, aunque algunas tribus llegaron hasta las costas del lejano Mar Negro. Más tarde estarían viviendo en la cuenca del Vístula, de acuerdo con Jordanes, el historiador de los godos de mediados del siglo VI. A mediados del siglo III, los burgundios habían estado a punto de desaparecer, derrotados en batalla por otro pueblo que habitaba la misma zona, los gépidos, que, encabezados por su rey Fastida, casi los aniquilaron.

Hacia la década de 270 d. C., los burgundios comenzaron nuevamente a emigrar y entraron por primera vez en contacto con los romanos y hacia el final del siglo III, una población lo suficientemente numerosa de burgundios había ocupado las antiguas tierras abandonadas de los alamanes en tierras del Rin y el Meno. El pueblo alamán había comenzado a desplazarse hacia el este, hasta la frontera del imperio (limes germánico), que violaban con cierta frecuencia para hacer incursiones en gran parte de la Galia (hacia el 259/260), hasta que fueron derrotados y se retiraron al otro lado de la frontera del Rin. Durante casi un siglo no ocasionaron más problemas a Roma, pero hacia el año 352 habían recomenzado sus incursiones. Al final del año 367 cruzaron por sorpresa el Rin, atacando y saqueando «Moguntiacum » (Maguncia).

En el año 369, el emperador Valentiniano I solicitó la ayuda de los burgundios en su guerra contra los alamanes (Amiano Marcelino, XXVIII, 5, 8-15), pero al final la campaña no se llevó a cabo ya que los romanos empezaban a ver en la llegada masiva de le guerreros burgundios una amenaza aún mayor. Valentiniano contraatacó en «Solicinium» y con ayuda de otros pueblos los derrotó pírricamente, pues las bajas del ejército romano fueron tan numerosas que tuvo que abandonar la idea de continuar su campaña contra ellos. En 374 los romanos firmaron la paz con Macriano, rey de los alamanes, que desde entonces se convirtió en un fiel aliado suyo. Los siguientes tres años Valentiniano reorganizó las defensas de la frontera del Rin, supervisando personalmente la construcción de numerosos fuertes.

Al final del siglo IV, los burgundios expulsaron a los alamanes de la región entre el Taunus y el Neckar y ellos mismos alcanzaron el Rin. Aproximadamente cuatro décadas más tarde, los burgundios aparecen de nuevo. Tras la caída en desgracia y posterior cautiverio y ejecución en Rávena del general y magister militum romano Estilicón, las tropas visigodas de Alarico I volvieron a luchar (406-408) contra Roma, acompañadas esta vez por las tribus del norte, que cruzaron el Rin y penetraron en el Imperio. Entre esta tribus se encontraban los alanos, los vándalos, los suevos, y, posiblemente, los burgundios, que habrían emigrado hacia el oeste y se habrían establecido en el valle del Rin]], en la zona próxima a «Borbetomagus» (Worms).

Cuando el [[Imperio Romano se debilitó, autorizó a los pueblos germánicos a asentarse en su territorio como «federados» (fœderati). Estos pueblos recibían la tierra y una parte del impuesto sobre la renta a cambio de garantizar la seguridad del territorio. Entre ellos, estaban los burgundios, que a pesar de su condición de foederati, parecen haber tenido una relación tormentosa con los romanos pues irrumpieron en las regiones fronterizas y extendieron su influencia todo lo posible.

Al parecer hubo a veces una relación amigable entre los hunos y los burgundios. Una costumbre huna para las mujeres les llevaba a alargar artificialmente el cráneo de las niñas mediante fuertes vendajes cuando eran tan solo bebés. En algunas tumbas germánicas a veces se han encontrado adornos hunos y también cráneos femeninos tratados de esa manera; al oeste del Rin, sólo las tumbas burgundias contienen un gran número de esos cráneos.[4]

Los siguientes años vieron el nacimiento del primero de los reinos burgundios en torno a Worms y su posterior destrucción en el año 436. Luego, ya dentro de los límites del imperio, en el año 443 recibieron una región llamada Sapaudia (Saboya actual y gran parte de la meseta de Suiza) y se expandieron luego a la Burgundia donde lograron establecer un segundo reino que fue el más duradero y que abarcó más territorio. Este reino vería su final en el año 534 tras tras su definitiva conquista por los francos.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Por ejemplo, Lucien Musset, en su The Germanic Invasions: The Making of Europe AD 400-600. University Park, PA: The Pennsylvania State University Press, 1975, p. 62.
  2. Stjerna, en Nerman 1925:176.
  3. Veseti, en su obra Þorsteins saga Víkingssonar, dice que se asentaron en una isla o encinar, que se llamaba encinar de Borgund, es decir, Bornholm. La traducción de Alfredo el Grande de Orosio usa el nombre 'Burgenda land. El poeta y pionero mitologista Viktor Rydberg (1828-95), (Our Fathers' Godsaga (Nuestros Padres "Godsaga) afirmó basándose en una fuente medieval, Vita Sigismundi, que los burgundios mismos mantenían tradiciones orales acerca de su origen escandinavo.
  4. Beiträge sur Archäologie des Attila-Reiches, Werner, J. (1953). Die Bayerische Akademie der Wissenschaft. Abhandlungen. N.F. XXXVIII A Philosophische-philologische und historische Klasse. Munich.

Bibliografía[editar]

  • Beiträge sud Archäologie des Attila-Reiches, Werner, J. (1953). Die Bayerische Akademie der Wissenschaft. Abhandlungen. N.F. XXXVIII A Philosophische-philologische und historische Klasse. Munic.
  • Bury, J.B. The Invasion of Europe by the Barbarians. London: Macmillan and Co., 1928.
  • Dalton, O.M. The History of the Franks, by Gregory of Tours. Oxford: The Clarendon Press, 1927.
  • Drew, Katherine Fischer. The Burgundian Code. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1972.
  • Gordon, C.D. The Age of Attila. Ann Arbor: University of Michigan Press, 1961.
  • Guichard, Rene, Essai sur l'histoire du peuple burgonde, de Bornholm (Burgundarholm) vers la Bourgogne et les Bourguignons, 1965, published by A. et J. Picard et Cie.
  • Murray, Alexander Callander. From Roman to Merovingian Gaul. Broadview Press, 2000.
  • Musset, Lucien. The Germanic Invasions: The Making of Europe AD 400-600. University Park, Pennsylvania: The Pennsylvania State University Press, 197
  • Wood, Ian N. ‘Ethnicity and the Ethnogenesis of the Burgundians’. In Herwig Wolfram and Walter Pohl, editors, Typen der Ethnogenese unter besonderer Berücksichtigung der Bayern, volume 1, pages 53–69. Vienna: Denkschriften der Österreichische Akademie der Wissenschaften, 1990.
Fuentes antiguas romanas
  • Amiano Marcelino. Res Gestarum Libri XXXI (llamada a menudo Historias), en 31 volúmenes de los que los 13 primeros se han perdido. Es la obra más importante en latín del principal historiador romano que vivió y relató el proceso de decadencia y descomposición del Imperio Romano durante el siglo IV.