Conflicto limítrofe entre el Perú y el Ecuador

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Conflicto limítrofe entre Perú y Ecuador
Fecha Desde el siglo XIX hasta 1998
Lugar Flag of Ecuador.svg Ecuador y Flag of Peru.svg Perú
Causas Conflictos territoriales
Resultado Paz definitiva entre Ecuador y Perú
Beligerantes
Flag of Ecuador.svg Ecuador Flag of Peru.svg Perú

Desde su nacimiento como repúblicas independientes a principios del siglo XIX, y hasta el año de 1998, ambos países mostraron discrepancias sobre sus límites fronterizos en regiones comprendidas entre la cuenca del Amazonas y la cordillera de los Andes. Los problemas en la delimitación de fronteras con el Perú, Ecuador los recibió en herencia de la época en que pertencía a la Gran Colombia, llegando a agudizarse en tres ocasiones (1941, 1981 y 1995) y desembocando en guerras generalmente cortas. El conflicto se convirtió durante siglo y medio en el principal factor que dificultó el fortalecimiento de las relaciones comerciales peruano-ecuatorianas.

Índice

Época del Virreinato[editar]

Mapa de que comprende todo el distrito de la Audiencia de Quito en 1779.

Hasta antes de 1717, el territorio sudamericano del imperio español estaba dividido en dos grandes dependencias: el Virreinato del Perú y el Virreinato de Nueva España. En ese año, como parte de las reformas Borbónicas del Rey Felipe V de España en la ciudad de Segovia, España, se escinde del Virreinato del Perú, uno nuevo, el Virreinato de Nueva Granada, medida decretada el 27 de mayo por una Real Cédula de 1717.

El Virreinato de Nueva Granada tuvo jurisdicción sobre la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, Real Audiencia de Panamá, Real Audiencia de Quito y la Capitanía General de Venezuela. En tal sentido, las Reales Audiencias del Virreinato comprendieron los territorios de las actuales Repúblicas de: Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, además de regiones del Norte del Perú, Norte y Este de Brasil, y el Oeste de Guyana. Su capital se situó en Santa Fe de Bogotá.

El Rey Felipe V de España el 5 de noviembre de 1723 emitió otra Real Cédula, con la que se devuelve la Real Audiencia de Quito al Virreinato del Perú, en vista de haber quedado suprimido temporalmente el Virreinato de Nueva Granada.

Por mandato Real, la Real Audiencia de Quito fue incorporada nuevamente al recreado Virreinato de Nueva Granada el 20 de agosto de 1739. Para entonces, el Rey Felipe V de España firmó en San Ildelfonso, La Cédula de Reerección definitiva del Virreinato de Nueva Granada con los mismos derechos y territorios de la Real Cédula de 1717.

El rey Felipe V de España expidió en el año 1740 la Cédula Real, que fijó límites entre la Real Audiencia de Quito y el Virreinato del Perú.

Esta Cédula nació en virtud que era necesario determinar con claridad y precisión la limitación de la Audiencia de Quito, respecto de la Audiencia de Lima, para saber hasta qué lugar tenían jurisdicción y autoridad los Virreyes de Nueva Granada y de Perú, y evitar en lo posible futuras confusiones, quedando de este modo solucionada la demarcación de ambas audiencias. La Real Cédula de 1740 dice así:

Partiendo desde río Tumbes en la costa del Pacífico sigue la línea por las serranías y demás cordilleras de los Andes por la jurisdicción de Paita y Piura, hasta el Marañón a los 6º 30' de latitud Sur y la tierra adentro, dejando al Perú la jurisdicción de Piura, Cajamarca, Moyobamba y Motilones y por la cordillera de Jeveros atravesando el río Ucayali, a los 6º de latitud Sur hasta dar con el río Javarí o Jauri en la confluencia del Carpi y las aguas de este al Solimaes o Amazonas y las de este aguas abajo hasta la boca más occidental del Caquetá o Yapura, en que comienzan los límites con el Brasil.

Real Cédula de 1802[editar]

En 1802, el Gobierno de Maynas y el Gobierno de Quijos, que pertenecía al territorio de la Real Audiencia de Quito es pasada al Virreinato del Perú por Real Cédula en forma eclesiástico y militar. Del contenido de la cédula de 1802 se deduce claramente que su objetivo principal es detener los avances portugueses a los territorios de la corona española.

Es necesario analizar las razones y circunstancias que obligaron a la Corona española a dictarla.

  • La política expansionista de los portugueses en la hoya amazónica que avanzó hasta los territorios de la Corona española, que trajo como consecuencia la disputa con los misioneros Jesuitas de Quito.
  • El abandono de las misiones sostenidas por los Jesuitas, debido a su expulsión de la colonias de España en América.
  • Debido a los avances de los bandeirantes portugueses, España se preocupó en delimitar sus fronteras con Portugal. En octubre de 1777 se firma el Tratado de San Ildelfonso reconociendo a los ríos Yapurá y Yavari como el límite con Portugal, quedando algunos sectores sin la delimitación exacta y se enviaron sendas comunicaciones a la selva amazónica para que la delimitación se hiciera con base en el conocimiento de la realidad geográfica. Por España se envía a Francisco de Requena, quien por no entenderse con la comisión de Portugal, después de permanecer nueve años, deja sin solución los puntos a demarcarse.
  • La permanencia de Requena en Lima con aspiraciones a ser nombrado Virrey del Perú y su deseo de que Mainas sea parte del Virreinato del Perú según su informe al Rey de España.
  • La Corona española bajo el reinado de Carlos IV, el 15 de julio de 1802, dictó una Real Cédula a inspiración de Francisco de Requena, conteniendo informes que perjudicaron a la Audiencia de Quito en beneficio de los intereses de Lima para ayudar a las congregaciones religiosas del Colegio de Ocopa, que venían colonizando la Región Oriental del Alto Ucayali, precisamente en aquella región donde estaban antes las misiones Jesuitas de Quito que expulsó España. Mediante esta cédula se cercenó de la Audiencia de Quito, de manera imprecisa Mainas o Maynas y Quijos.

La Real Cédula de 1802 dice:

He resuelto que tenga por segregado del virreinato de Santa Fe y de la provincia de Quito y agregado a ese virreinato el Gobierno y Comandancia General de Mainas con los pueblos del Gobierno de Quijos, excepto el de Papallacta por estar todos ellos a las orillas del río Napo o en sus inmediaciones, extendiéndose aquella Comandancia General no sólo por el río Marañón abajo, hasta las fronteras de las colonias portugueses, sino también por todos los demás ríos que entran al Marañón por sus margines septentrional y meridional como son Morona, Huallaga, Paztaza, Ucayali, Napo, Yavari, Putumayo, Yapurá y otros menos considerables, hasta el paraje en que éstos mismos por sus altos y raudales dejan de ser navegables: debiendo quedar también a la misma Comandancia General los pueblos de Lamas y Moyobamba... A cuyo fin os mando que quedando como quedan agregados los gobiernos de Mainas y Quijos a es virreinato auxiliés con cuantas providencias juzguéis necesarias y os pidiere el Comandante General y que sirvan en ellos no sólo para el adelantamiento y conservación de los pueblos, custodia de los misioneros sino también para la seguridad de mis dominios impidiendo se adelanten por ellos los vasallos de Corona de Portugal nombrando los cabos subalternos o Teniente de Gobernador que os pareciere necesarios, para la defensa de esas fronteras y administración de justicia...Así mismo he resuelto poner todos esos pueblos y misiones reunidos a cargo del Colegio Apostólico de Santa Rosa de Ocopa de ese Arzobispado...Igualmente he resuelto erigir un Obispado en dichas misiones...YO EL REY

Perú, que desde el año de 1823 andaba en negociaciones de límites con la Gran Colombia, nunca dio valor alguno para la demarcación de límites a la tal cédula de 1802. Tanto en las polémicas con los Mosqueras, en el convenio de Girón, en los protocolos del tratado de 1829 y en las discusiones de Protocolo Mosquera Pedemonte, en los cuales se hicieron numerosas alusiones a la nombrada Cédula de 1802, nunca se trató de tomarla como base de demarcaciones territoriales; pero Brasil en el año de 1851, como atrás lo vimos, firmó un tratado con Perú por medio del cual este último país entregaba a la jurisdicción grandes extensiones territoriales, en parte pertenecientes al Virreinato de Perú y en parte al Virreinato de Nueva Granada. En cambio Brasil reconocía a Perú como su colindante en toda la extensión del río Yavarí y por la geodésica que parte de Tabatinga y va a dar al Río Caquetá en su confluencia con el río Apaporis. Esta Cédula de 1802 era muy conocida, pero nunca se le dio valor antes de 1851, en las demarcaciones territoriales. No fue encontrada en Moyobamba en 1846, como lo afirman algunos. Para que se vea lo usada y movilizada que ha sido, reproducimos a continuación lo que dice el doctor Antonio José Uribe al respecto en su estudio sobre límites con el Brasil:

Respecto de esta Real Cédula de 1802 conviene observar que hemos tenido a la vista tres ejemplares impresos, todas de fuente peruana y ninguno de ellos concuerda con los otros, a saber: el que reproduce el doctor Galindo, el que se contiene en el volumen publicado en Brasil y el presentado en el alegato de Perú ante el gobierno de España en 1889 en la cuestión de límites con Ecuador.

La anulación de la Cédula de 1802[editar]

El 28 de septiembre de 1812, el Consejo de la Regencia ordena pedir a Madrid el "Expediente sobre la erección del Obispado de Maynas y las Cédulas que se expidieron en 1805 acerca de los límites". No había repuestas; entonces, el 13 de noviembre de 1812, salió un Decreto de las Cortes que anula lo dispuesto en la Cédula de 1802.

El 13 de septiembre de 1813 se dicta una Real Cédula que remplaza la Real Cédula de 1802 y dice en su primer artículo que manda a entregar al Ordinario las nuevas Reducciones y Doctrinas que tuviesen más de 10 años de antigüedad, proveyéndose en eclesiásticos seculares, conforme a las Leyes del Patronato. El 26 de septiembre de 1813, el Obispo de Mainas, fray Hipólito Sánchez Rangel comunica al Ministro de Ultramar que solo asisten los Religiosos de Quito en Maynas y dice es fuerza, pues, si se tratan de hacer justicia que se me ponga en otro Obispado que sea menos penoso.

El 1 de mayo de 1814 el censo ejecutado por Sánchez Rangel, Obispo de Maynas dice: en 58 Pueblos de los 90 de que se componía aquella Diócesis no habrá más que 8 sacerdotes asistentes, que 3 existían en los extremos del Obispado: 3 en pequeños ríos: 1 en el dilatado curso de los grandes ríos Guallaga y Marañón; y ninguno en el Napo, Putumayo, Ucayale y Pastaza: esto es 60 Pueblos sin Párroco y abandonadas casi todas las Misiones. El mismo Obispo de Mainas, fray Hipólito Sánchez Rangel, exclamaba con triste despecho en 1813: “Desde que salieron los jesuitas de estas tierras no ha habido quien se contraiga a su fomento espiritual ni temporal; todos se han buscado a sí mismos. De esta proposición que es absoluta y de una eterna verdad se ha seguido naturalmente lo que estamos viendo y tocando con dolor, que ya no ha quedado cosa alguna de lo que aquellos padres establecieron y solo hay lo que produce la madre naturaleza.” El 27 de septiembre de 1814, Rangel, el Obispo de Maynas, pide la supresión del Obispado, cuya erección es nula por la falta de cumplimiento de la Real Cédula de 1802.

El 22 de febrero de 1815, Pasa al Consejo de Indias la Carta de Sánchez Rangel Obispo de Maynas con fecha de 28 de enero de 1814. El Obispo Rangel prueba que ni por parte del Gobierno, ni de los Obispos limítrofes, ni de los P.P. de Ocopa, se ha cumplido la Cédula de 1802.

El 7 de febrero de 1816, el Presidente de Quito, Toribio Montes informa acerca de las Misiones de Maynas y dice: "He manifesto a V.E. en informes anteriores, que las Misiones del Marañón se hallan en un sensible atraso, faltándoles el número completamente Ministros evangélicos...Incluye a Maynas en los dominios de Quito "

En el año de 1816 el Rey de España da un Real Orden revocando y anulando lo decretado por la Real Cédula de 1802 y el 22 de septiembre 1816, el Presidente de Quito recibe los Expedientes relativos a la revocación y anulación de la Cédula de 1802. En el año de 1818 el Presidente de Quito decide nombrar a Don Juan Navas Gobernador de Quijos.

El 19 de junio 1818, en España el Consejo de Indias relata la historia de la creación del Obispado y Comandancia Militar de Maynas, la falta del cumplimiento de la Real Cédula de 1802 y la imposibilidad de cumplirlo.

El 22 de julio de 1818 el Presidente de Quito pide al Virrey del Perú la anulación y revocación de lo dispuesto en la Cédula de 1802. El 23 de agosto de 1818, el Virrey del Perú daba cumplimiento a la Real Orden de 1816, a que se devuelva plenamente la provincia de Maynas a la Presidencia de Quito.

Real Cédula de 1803[editar]

La Corona española bajo el reinado de Carlos IV de España, el 7 de julio de 1803, ordena la incorporación de la provincia de Guayaquil al Virreinato de Perú.

La real orden de 1803 se dio en atención a las necesidades militares y políticas del momento. Ya España había perdido la isla Trinidad, tomada por la poderosa escuadra inglesa, en represalia de que España se convirtió en aliada de Francia.

Para decidir la estrategia a seguir en América, se creó en Madrid la Junta de Fortificaciones de América, la cual consideró que Guayaquil se encontraba muy distante de Bogotá, la capital del virreinato de Santa Fe y que eso dificultaba su defensa.

Guayaquil, al igual que Paita, era un puerto objetivo de piratas y corsarios. No tenía comercio con la región norte de Colombia, en cambio era intenso con el Perú, sobre todo con la intendencia de Trujillo y en especial con el partido de Piura.

De hecho, Guayaquil en muchos aspectos dependía del Perú y fue entonces, que considerando las realidades, se decidió su incorporación al virreinato del Perú.

La Junta de Fortificaciones propuso el 28 de marzo de 1803, la anexión al Perú y el 7 de julio el rey expedía la siguiente real orden:

Excelentísimo Señor don Miguel Cayetano Soler. Ministro de Ultramar

Excelentísimo Señor.

Entre otras cosas que he consultado a su majestad; la Junta de Fortificaciones de América, sobre las defensas de la ciudad y puerto de Guayaquil, ha propuesto que, a fin de que ésta tenga con ahorro del real erario, toda la solidez que conviene, debe depender el gobierno de Guayaquil del virrey de Lima y no del de Santa Fe, pues éste no puede darle, como aquel en los casos necesarios, los precisos auxilios, siendo el de Lima por la facilidad y la brevedad con que puede ejecutarlo, quien le ha de enviar los correos de tropas, dinero, pertrechos, armas y demás efectos de que carece aquel territorio; y por consiguiente, se halla en el caso de vigilar mejor, y con más motivo que el de Santa Fe, la justa inversión de los caudales que remita, y gastos que se hagan; a que se agrega que el virrey de Lima, puede según las ocurrencias, servirse con oportunidad, para la defensa del Perú, especialmente de su capital, de las maderas y demás producciones de Guayaquil, lo que no puede verificar el virrey de Santa Fe. – Y, habiéndose conformado su majestad con el dictamen de dicha Junta, lo aviso a vuestra excelencia; de real orden, para su inteligencia, y a fin de que por su ministerio a su cargo, se expidan las que corresponden a su cumplimiento. Dios guarde a V. E. Por muchos años. Palacio, 7 de julio de 1803. –Josef Antonio Caballero

Al dorso de esta real orden, el ministro de Ultramar, puso el siguiente proveído:

Madrid 8 de julio de 1803. A los virreyes de Santa Fe y del Perú trasladándoles el oficio de guerra, en la que, a consulta de la Junta de Fortificaciones, ha resuelto el rey, quede el gobierno de Guayaquil, dependiente del virreinato del Perú y no del de Santa Fe.

Los dos virreyes de inmediato procedieron a cumplir la real orden y de hecho y de derecho, pasó Guayaquil a formar parte del virreinato de Lima.

Es el propio virrey de Santa Fe el cursa comunicación a la corte española, haciendo saber que se ha cumplido con la real orden. Por lo tanto, no tiene ninguna consistencia el alegato que alguna vez se hizo de que esa real orden jamás se cumplió.

La prueba la da el siguiente documento:

Excelentísimo Señor. Por la real orden, expedida por el ministerio de Guerra, en 7 de julio de este año, que V. E. me transcribe con fecha del siguiente día 8, quedo enterado de haber resuelto su majestad separar de la dependencia de este virreinato y agregar al de Lima el gobierno de Guayaquil en conformidad con la propuesta que al efecto hizo la Junta de Fortificaciones de la América, y fundamentos que manifestó y que V. E. refiere sustancialmente. Y, habiendo trasladado el contenido al presidente de Quito y demás jefes principales de aquel distrito, le participó a V. E. en contestación para superior conocimiento.- Nuestro Señor guarde a V. E. muchos años.- Santa Fe 19 de diciembre de 1803.- Antonio Amar (virrey de Santa Fe)

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Nueva Granada, presentó un reclamo al Rey, en El Tribunal del Consulado de Cartagena de las Indias, pues consideraba que Guayaquil había sido segregada sólo en los asuntos mercantiles pero que aún estaba bajo su dominio. El Rey Carlos IV de España respondió con la Real Cédula del 10 de febrero de 1806:

En vista de lo que consulta V.S. en carta del 25 de marzo del año anterior, sobre si la provincia de Guayaquil, a consecuencia de la agregación del Virreinato de Lima, debe depender en la parte mercantil de ese Consulado o del Lima, se ha servido S.M. declarar que la agregación es absoluta...YO EL REY

En 1815 la Gobernación de Guayaquil solicita al Rey de España que la separe del Virreinato de Perú y la adhiera al Virreinato de Nueva Granada. El 23 de junio de 1819 según Real Cédula, el rey de España otorga la petición de Guayaquil que sea adherida al Virreinato de Nueva Granada [cita requerida]; si bien es cierto que el 23 de junio de 1819 volvió a la audiencia de Quito, este hecho en medio del fragor de la lucha revolucionaria pasó desapercibido, tan es así que Olmedo representó al territorio de Guayaquil, ante el 1.er. congreso peruano.

Época de la independencia[editar]

Independencia de la Gran Colombia (19 de agosto de 1819)[editar]

Tras la Batalla del Pantano de Vargas y la Batalla de Boyacá, en las cuales el ejército patriota venció al realista, Bolívar y sus hombres tuvieron vía libre hacia Santa Fe, ingresando a la ciudad el 10 de agosto de 1819. El Virrey Juan Sámano, advertido en secreto de la derrota en Tunja y Boyacá, huye de la capital. El virreinato ha dejado de existir de facto, pero los realistas aún conservan el poder en varias regiones del territorio, incluyendo a Popayán, Quito, Panamá, Cartagena y Caracas.

La República de Colombia es proclamada el 19 de agosto de 1819, pero su constitución legal viene del Congreso de Angostura, convocado el 15 de febrero de ese año, y el cual aprueba la Ley Fundamental de la República de La Gran Colombia, el 17 de diciembre de 1819.

En Angostura, se celebró un Congreso, el 15 de febrero de 1819, que sentó las bases para la independencia de La Gran Colombia, y declaró, El 17 de diciembre de 1819, oficialmente constituida la República de "La Gran" Colombia. Un nuevo Congreso, celebrado en Cúcuta, un año más tarde, estableció una Constitución para "La Gran" Colombia, el 30 de agosto de 1821. Por ella asumió la presidencia del nuevo estado repúblicano, Simón Bolívar y como vicepresidente, Francisco de Paula Santander, quien asumió en realidad el mando, por ausencia de Bolívar. Esta puede ser considerada la primera Constitución de La Gran Colombia. Estaba compuesta por 10 capítulos, integrados en total por 91 artículos.

Se establecía que La Gran Colombia estaba compuesta por tres Distritos, denominados grandes - 1) Cundinamarca (hoy Colombia), 2) Venezuela y 3) Quito (hoy Ecuador) que a su vez se subdividían en Departamentos Corrientes y luego en Provincias. Éstas, volvían a fragmentarse en Cantones, que a su vez se dividían en Cabildos o Municipalidades, formados por Parroquias.

Ley de División Territorial Gran Colombiana[editar]

Una vez incorporada la Presidencia de Quito a la Gran Colombia (29 de mayo de 1822), la Cámara de Representantes de los países grancolombianos dio estructura política y administrativa a todo su territorio, en tal forma que este organismo dictó el 25 de junio de 1824 la Ley de División Territorial de la República de Colombia, dividiendo el territorio grancolombiano en 3 Distritos: el del Norte, actual Venezuela; el del Centro correspondió a la actual Colombia; el del Sur comprendió lo que ahora es el Ecuador.

El Distrito del Sur lo componían 3 Departamentos: 1) Ecuador, 2) Azuay 3) Guayaquil.

Independencia de Guayaquil en 1820[editar]

El lunes 9 de octubre de 1820, el puerto de Guayaquil se independiza de España. El miércoles 8 de noviembre, convocados por el ayuntamiento de dicha zona, los 57 representantes de todos los ayuntamientos eligieron a José Joaquín de Olmedo como Jefe Político de la Provincia Libre de Guayaquil,[1] dictándose un "Reglamento Provisorío de Gobierno".

La Carta entregó el poder a un triunvirato integrado por José Joaquín de Olmedo, Francisco María Roca y Rafael Jimena. De inmediato se enviaron a Quito y Cuenca para que se unan al pronunciamiento.

El general Bolívar respaldado de un fuerte contingente militar se proclamó Jefe Supremo de la Provincia y decretó la anexión a la Gran Colombia, desconociendo al gobierno presidido por Olmedo. Ello provocó que Olmedo se dirija hacia Perú mostrando su desacuerdo con Simón Bolívar. Simón Bolívar recibe unos días después a José de San Martín, en calidad de Jefe del gobierno de la Provincia.

El 31 de julio de 1822, la ciudad de Santiago de Guayaquil declaró su anexión oficial a la Gran Colombia.

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Tumbes[editar]

Región que formó parte de la Real Audiencia de Quito según la Cédula Real de 1563 sin modificación. En la gesta emancipadora, Tumbes respaldó la independencia de Trujillo y proclamó su propia independencia de España como todas las regiones del Perú lo hacían, bajo el principio de libre determinación de pueblos, el 17 de enero de 1821. Seis meses después, el 28 de julio de 1821 José de San Martín declaró la independencia del Perú y Tumbes decidió unirse con Perú bajo la libre determinación de pueblos. Simón Bolívar consideró esto una ilegal ocupación y usurpación de territorio de la Gran Colombia por Perú durante la guerra de independencia y mandó una protesta.

Jaén[editar]

Inicialmente Jaén de Bracamoros perteneció a la Real Audiencia de Quito y el Virreinato de Nueva Granada bajo el mando del gobernador Juan Miguel Melo. El Gobernador de Jaén fugó antes la noticia de que una fuerza armada de patriotas chotanos del pueblo de Choros venia a Jaén. Juan Antonio Checa fue elegido nuevo gobernador de Jaén el 8 de mayo de 1821 por el Cabildo de Jaén. Por influencia de su gobernador Juan Antonio Checa, vino a proclamar la independencia de la ciudad de Jaén de Bracamoros, la cual fue ratificada el día 4 de junio de 1821. Algunos años después, bajo el principio jurídico de libre determinación de pueblos, decidió unirse con Perú que se declaró independiente el 28 de julio de 1821.

Acta de Independencia de Jaén de Bracamoros:

Don Juan Antonio Checa gobernador por la patria de la provincia de Jaén de Bracamoros.

Certifico: Que en este día habiéndose reunido todo el vecindario de esta ciudad a consecuencia de la citación que se le hizo, proclamo la patria y juro voluntariamente la gloriosa independencia con general aplauso y repetidos vivas, que luego conducidos a la Iglesia en ella juro igualmente la misma independencia el venerable cura Licenciado Don Juan Francisco Garai. Manifestando tener orden para el efecto del Señor Gobernador del Obispado comunicada por medio del vicario de provincia que en seguida hizo una exhortación muy elocuente y expresiva al intento; y después celebró la misa de gracias necesaria en estos casos con su respectivo Te Deum, que de este modo concluyo este acto manifestando, siempre todo el concurso muchos plasemes y regocijo que en los pueblos de esta jurisdicción no dudo se este practicando lo mismo a consecuencia de las órdenes y comisiones que tengo dadas, cuyas contestaciones de cumplir con exactitud quedan en mi poder. Y para que conste donde convenga y obre los efectos que hay lugar en derecho, firmo la presente en la Ciudad de Jaén Independiente.

En lo civil Jaén dependía de la Real Audiencia de Quito pero eclesiásticamente dependía de la diócesis de Trujillo de la que era Obispo el Dr. José Carrión y Marfil, mientras que Alejandro Crespo y Casaus era el Cura y Vicario de Jaén. José Ignacio Checa, natural de Quito, gobernó la provincia de Jaén hasta 1815. Juan de Melo, su sucesor, nombrado por el Presidente de Quito, gobernó Jaén y Maynas hasta 1821, en que proclamaron la independencia.

A consecuencia de la fuga del gobernador Juan de Melo, el Cabildo de Jaén eligió gobernador a Juan Antonio Checa el 8 de mayo de 1821 y Juan Antonio Checa aceptó el 9 de mayo de 1821. El Cabildo abierto del 4 de junio de 1821, después de jurar la independencia de Jaén, ratificó el nombramiento del gobernador Checa, quien se dirigió inmediatamente al general San Martín, notificándole su nombramiento, comunicación que envió por medio del gobernador de Lambayeque y el presidente de Trujillo, Torre Tagle. La comunicación pasada a San Martín sobre el juramento de la independencia de Jaén fue contestada por el Ministro Bernardo Monteagudo.

La presidencia de Trujillo le comunicó al gobernador de Jaén la proclamación de la independencia en Lima el 28 de julio de 1821 y el establecimiento de la bandera y el estandarte nacional. El 30 de junio de 1822, la presidencia o Departamento de Trujillo pasó una circular que se proceda a realizar elecciones de diputados al Congreso. La provincia de Jaén respondió a ese llamamiento y procedió a elegir como diputado propio a Alejandro Crespo, quien fue reconocido como uno de los diputados de la Presidencia de Trujillo por la Junta Reguladora del Departamento. La provincia de Jaén se incorporó a la Presidencia de Trujillo bajo el principio jurídico de libre determinación de pueblos. Dentro del sistema electoral adoptado por el Perú en 1822, Jaén estuvo representada por todos los diputados de la integridad de la Presidencia de Trujillo. Alejandro Crespo se incorporó a la Cámara el mes de noviembre de 1822 y firmó, como los otros diputados de Trujillo, las bases de Constitución peruana.

El 22 de julio de 1822 Sucre ordenó que Jaén jurase la constitución colombiana y procediese a realizar elecciones; al mismo tiempo la Corte de Quito comunicaba su instalación, a esta provincia. La ciudad de Jaén rechazó la orden de Sucre indicando que tenía diputados en el Congreso de Perú.

Maynas[editar]

Conformado por Amazonas y Loreto, nació como parte del Virreinato del Perú desde 1563 y fue adscrita al Virreinato de Santa Fe de Bogotá recién en 1717, pero después de 1802 pasó a ser una gobernación directamente dependiente del Virrey del Perú o Virreinato del Perú por Real Cédula del 15 de julio de 1802. En el año de 1816 el Rey de España da un Real Orden revocando y anulando lo decretado por la Real Cédula de 1802 y el 22 de septiembre 1816. El Presidente de Quito recibe los Expedientes relativos a la revocación y anulación de la Cédula de 1802. El 22 de julio de 1818 el Presidente de Quito pide al Virrey del Perú la anulación y revocación de lo dispuesto en la Cédula de 1802. El 23 de agosto de 1818, el Virrey del Perú con menoscabo daba cumplimiento a la Real Orden de 1816, a que se devuelva plenamente la provincia de Maynas a la Presidencia de Quito. La jura de la independencia de Maynas se llevó a cabo en su capital, la ciudad de Moyobamba, el 19 de agosto de 1821.

Independencia del Perú (28 de julio de 1821)[editar]

A pesar de que el Virreinato de Perú fue el centro de la dominación española, se produjeron algunos movimientos revolucionarios, de los cuales se destacó el del Cuzco dirigido por José Angulo, el 5 de noviembre de 1813.

Las autoridades españolas le capturaron a Angulo, pero éste logró fugarse, levantó el ánimo de algunos patriotas. Formó un gobierno provisional y se tomó la población de La Paz, Guamanga y Arequipa. Esta sublevación fracasó debido a la intervención del general Pezuela, quien dio muerte a los dirigentes.

En ese entonces, las fuerzas de Bolívar por el norte y las de San Martín por el sur, constituían un serio peligro para el último reducto de los realistas en el Perú. En efecto San Martín avanzó por el Pacífico con un poderoso ejército, ocupó Paracas, de donde envió al general Arnales hacia el sur y él se acercó al Callao, lo bloqueó con sus buques y por tierra llegó hasta Ancón, lugar cercano a Lima.

Las provincias del norte se adhirieron a San Martín; también se pasaron a sus filas una parte del ejército del Virrey. Después de estos acontecimientos importantes, San Martín penetró en Lima el 9 de julio de 1821 y proclamó en la Plaza Mayor la independencia del Perú, el 28 de julio de 1821.

En vista de que fuerzas españolas se sostenían en la Sierra, el Congreso Peruano llamó a Bolívar para que libre la batalla final contra España.

Las tropas patriotas dirigidas por Antonio José de Sucre libraron las batallas de Junín, el 6 de agosto de 1824 y de Ayacucho, el 9 de diciembre del 1824. Como resultado del triunfo en estas luchas se firmó la capitulación de Ayacucho, en la que las autoridades reconocieron la Independencia del Perú.

Época del conflicto entre Perú y la Gran Colombia[editar]

La Gran Colombia y el territorio en disputa con el Perú.

La Batalla de Tarqui y el Tratado de Guayaquil de 1829[editar]

El 3 de julio de 1828 estalló una guerra entre la República Peruana y la Gran Colombia, compuesta en esa época por los territorios de Cundinamarca (Colombia), Ecuador, Panamá y Venezuela. El presidente grancolombiano, Simón Bolívar después de largas discusiones sobre la entrega de Tumbes, Jaén y Maynas, declara la guerra. El objetivo de la Gran Colombia fue obligar a Perú a la devolución de los territorios de Tumbes, Jaén y Maynas, que Colombia consideró suyos, pero ocupados por el ejército Peruano durante las guerras de independencia.

En el transcurso de la guerra, Perú ocupó el Departamento de Guayaquil, que era uno de los tres Departamentos (Guayaquil, Azuay y Ecuador) que componían el "Distrito del Sur" de la Gran Colombia, según disponía en esa época la Ley de División Territorial de la República de Colombia.

El conflicto armado culminó en la Batalla del Portete de Tarqui (27 de febrero de 1829). El ejército peruano lo integraban alrededor de 4.000 soldados y el grancolombiano, 4.200. La batalla dio inicio cuando una avanzada peruana de reconocimiento, al mando del capitán Uría, tropezó con una grancolombiana al mando del capitán Piedrahita, trabándose un sangriento combate; el desorden inicial de la batalla y la falta de visibilidad hizo que estos batallones se enfrentaran entre ellos.

El general Flores, mientras tanto, consiguió superar los bosques que lo separaban del enemigo, y organizar un ataque conjunto de los diversos batallones. Viéndose superado en número y con las municiones agotadas, el general Plaza ordenó el repliegue en busca del grueso del ejército peruano, encargando de proteger la retirada al Coronel Quiroz, siendo en todo momento acosado por la infantería y caballería grancolombiana. Cuando a las 7 de la mañana el resto del ejército peruano comandado por el mariscal José de La Mar arribó al campo, en apoyo a la División de Plaza, que estaba en repligue y el ejército grancolombiano ocupaba una posición ventajosa.

La Mar fue obligado a replegarse, no sin sufrir fuertas pérdidas, mientras división Plaza trata de posicionarse para un nuevo ataque, impidió que el comandante Salaverry se posicionara en el desfiladero. Viendo que el Portete de Tarqui ya había sido tomado por el ejército grancolombiano, el mariscal La Mar dispuso el repligue de su ejército hacia Girón.

Mientras tanto, la caballería grancolombiana, bajo el mando del Coronel Daniel Florencio O'Leary, intentaba cortar la retirada de la infantería peruana; en vista de ello el general argentino Mariano Necochea, al frente de los Húsares de Junín, comandó una carga de caballería que consiguió desbaratar a la caballería contraria y detener el avance de su infantería protegiendo, de tal manera, el repligue de la división peruana.

Lo precipitado del combate, que impedía a las divisiónes peruanas formar en orden de batalla, y el enfrentamiento por separado contra la vanguardía del ejército peruano, que en ningún momento actuó de forma unitaria y dejó sus batallones aislados los unos de los otros.

Fue en este encuentro cuando se produjo el célebre duelo a lanza entre el coronel peruano Domingo Nieto, jefe del primer escuadrón de los Húsares de Junín, y el coronel José María Camacaro, que mandaba al célebre escuadrón Cedeño, para evitar así más derramamiento de sangre y ahorrar municiones, que tenían agotados ambos ejércitos, acordando que el perdedor aceptara su derrota, donde triunfó el coronel Nieto y Camacaro fue muerto.

El combate duró medía hora en el Portete de Tarqui, donde el ejército grancolombiano salió victorioso, el 27 de febrero de 1829. Como consecuencia del resultado de la batalla obligó a La Mar y Sucre, esta celebró el Tratado de Girón. La Mar aceptó las condiciones de Sucre, pero se negó a entregar Guayaquil y, de hecho, se preparaba para iniciar una nueva ofensiva. Las fuerzas peruanas se habrían de retirar de la provincia del Azuay y abandonar todas las plazas ocupadas. Perú reclama su derecho al no desocupar Guayaquil.

Durante cinco meses la guerra se estabilizó, pues la Marina de Guerra Peruana aún continuaba dueña del mar y el ejército grancolombiano no se hallaba en condiciones de intentar recuperar Guayaquil. Finalmente el mismo Bolívar se había desplazado hacia el sur para dirigir la campaña para recuperar el puerto.

La guerra acabó inesperadamente con un golpe de estado por parte de Agustín Gamarra y otros jefes peruanos en Lima, que derrocó a La Mar. El nuevo gobierno de Agustín Gamarra cesó las hostilidades y se preparó una comisión mixta para fijar definitivamente los límites entre ambos países.

Ante la insistente petición de Bolívar, se pudo concertar el Tratado de Guayaquil (también llamado Tratado Larrea-Gual), el 22 de septiembre de 1829, y de inmedíato las partes designaron sus representantes. Por Colombia intervino su Ministro Plenipotenciarío don Pedro Gual y por Perú actuó José Larrea y Loredo.

Se acordó lo siguiente:

Ambas partes reconocerán como límites de sus respetivos territorios los mismos que tenían antes de su independencia los antiguos Virreynatos de Nueva Granada y Perú, con las variaciones que juzgasen convenientes acordar entre sí.

Se nombró una Comisión de dos personas por cada República para que rectificaran y fijasen la línea divisoria, trabajos que se debían iniciar 40 días más tarde de haber sido ratificado el tratado por ambos países.

Instrucciones de Simón Bolívar a los comisionados para la demarcación de límites[editar]

Los afanes expansionistas de la corriente libertadora del norte encabezados por Simón Bolívar y sus generales hacen el 10 de octubre de 1829, "Siendo el objeto de la Comisión de límites recorrer, fijar y ratificar la línea divisoria... conforme a las bases del artículo 5... deberían comenzar desde río Tumbes... Continuará la operación entre las Provincias de Jaén y Mainas, para lo que servirá de gobierno que la Gran Colombia desea recuperar todos los territorios desde el río Tumbes hasta donde entre el río Marañón en el territorio de la Provincia de Jaén. Las aguas de dicho río Marañón serán los términos divisoríos de ambas Repúblicas; bien entendido que no se debe ceder nada de esta parte del Marañón que antes pertenecía a la Presidencia de Quito y Virreinato de Nueva Granada, ni reclamar nada del otro lado del Marañón, por ser este río el límite natural entre ambas Repúblicas. Deberá, por consiguiente, incorporarse en el territorio de la Gran Colombia todo el que se encuentre en este lado del río Marañón, aunque se suscite la disputa de estar en poder del Perú, además de ser territorio de la Provincia de Jaén, que es de la Gran Colombia, éste ceda el territorio que está al otro lado de la ribera opuesta. Como la Provincia de Jaén se extiende hasta el otro lado del río Marañón, y la Gran Colombia cede la parte de dicha Provincia opuesta a la ciudad de Jaén y separada por el río Marañón se tendrá entendido que el punto de coincidencia que forma la línea divisoria entre el territorio peruano y entre la Provincia de Jaén y el río Marañón al entrar en el territorio de esta última Provincia, será el punto más meridional en estos límites, y allí se fijarán, de una manera muy ostensible, las señales adaptadas para la fijación de límites divisoríos."

El 1 de noviembre de 1829, Simón Bolívar da instrucciones a Mosquera "sobre dudas que pueden ocurrir respecto de la Provincia de Maynas. Yo insisto terminantemente en que debemos tomar el río Marañón por límites de esas tierras, porque la Cédula de 1802, si es que ha existido, no ha llegado a tener cumplimiento como estoy muy bien informado sobre este punto. Además, la naturaleza nos ha dividido, por el río Marañón en esos desiertos, y es el único modo de evitar guerras y querellas.

Perú reclamo sus territorios ancestrales y se opuso en no dar cumplimiento a lo acordado en el Tratado de Guayaquil de 1829 según la interpretación colombiana. El día 15 de abril de 1830, el señor José María Pando, Ministro Plenipotenciarío de Perú, envió una sorpresiva nota a la Gran Colombia en la que indicaba que, a fin de evitar confusión, las partes debían acordar el siguiente proyecto de límites: la línea Río Zarumilla, Chinchipe y Marañón. Debido a la intransigencia de la Gran Colombia y los generales libertadores del norte, quedaron rotos todo los propósitos de llegar a un arreglo definitivo.

Protocolo Pedemonte-Mosquera de 1830[editar]

Como no se cumpliera por parte del Perú el envío de la Comisión Delimitadora a Tumbes, reclamó el Gobierno de la Gran Colombia, y en repuesta de esta gestión se suscribió en Lima, un Protocolo Adicional al Tratado de Guayaquil de 1829. Este es conocido como el Protocolo de Pedemonte-Mosquera de 1830 y se suscribió el 10 de agosto de 1830 por el Ministro de Relaciones Exteríores del Perú - Dr. Carlos Pedemonte, y el Ministro Plenipotenciarío de Colombia - General Tomás C. Mosquera. Como Carlos Pedemonte hiciera referencia a la Cédula de 1802, el general Tomás C. Mosquera contestó: "que conforme al artículo 5 del Tratado de Guayaquil de 1829 entre las dos repúblicas, debía reconocerse el que tenían antes de la Independencia los dos virreinatos de la Nueva Granada y el Perú: que se redactó en tales términos el artículo para tener un punto de partida seguro para fijar límites; y que siendo aquellos límites indefinidos si se ve con atención la Cédula del Rey de España Don Felipe II, que erigió la Audiencia de Quito (29 de agosto de 1563), se verá que una gran parte del territorio de la derecha del Marañon pertenecía a aquella jurisdicción... que la Provincia de Maynas volvió a pertenecer al Virreinato de Nueva Granada y en la Guía de Forasteros de España para 1822 se encuentra agregado al Virreinato de Nueva Granada aquella provincia y la presentó... un ejemplar auténtico y le leyó una carta de Su Excelencia ( Simón Bolívar ) el Libertador y que le respondía sobre el particular a una consulta que le hizo, y propuso que se fijase por base para los límites el río Marañón desde la boca del Yurati (en Brasil) aguas arriba hasta encontrarse con el río Huancabamba y el curso de este río hasta sus origen en la cordillera y de allí tomar una línea al río Macará para seguir y tomar las cabeceras del río Tumbes... Después de detenida discusión convino el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú en estas bases; pero que las modificaba poniendo por término no la embocadura de río Huancabamba sino la del río Chinchipe... El Enviado de Colombia manifestó que todo lo que podía ceder era lo que había ofrecido, pues probado que la Cédula de 1802 fue modificada y dependía Maynas y Jaén al Virreinato de Nueva Granada, era esto lo que decia el artículo 6, 7, y 8 del Tratado. El señor Ministro de Relaciones Exteriores propuso que se fijasen las bases tal cual las propuso el Ministro Plenipotenciaro de Colombia dejando como punto pendiente su modificación y se consultase al Gobierno de Colombia esta modificación que daría término a una cuestión enojosa... El Ministro de Colombia convino en todo dando desde ahora por reconocido el perfecto derecho de Colombia a todo el territorio de la ribera izquierda del Marañon, y reconocia al Perú el dominio de la ribera derecha, quedando únicamente pendiente si debian los límites por Chinchipe ó Huancabamba..."

Este protocolo imaginariamente dejó reconocido el derecho de la Gran Colombia a todo territorio de la ribera izquerda del río Marañón - Amazonas y, consiguientemente, todo territorio de la ribera derecha del Río Marañon - Amazonas al Perú. Quedarón pendiente los límites definitivos entre los Ríos Chinchipe y Huancabamba donde se localiza Jaén de Bracamoros. Y en esto estaba la parte negativa del Tratado, pues finalmente no delimitaba esta zona.

El Estado de Perú considera el Protocolo Pedemonte-Mosquera inexistente o al menos inválido, se basa en los siguientes puntos:

1. La no existencia de ningún original en los archivos nacionales de ninguno de los países involucrados.

2. Mosquera regresó a su país a bordo la goleta "Guayaquileña" que zarpó del Callao el 10 de agosto de 1830, el día antes de la supuesta firma del Protocolo, por lo cual éste nunca se firmó y es falso.

3. El supuesto protocolo nunca fue ratificado por Perú o Gran Colombia,por lo que en el supuesto de encontrarse evidencia de su existencia, este careceria de toda validez.

4. Ecuador se había separado de la Gran Colombia un mes antes de la supuesta firma del Protocolo, la Gran Colombia ya no existía el día de la supuesta firma, por tanto Mosquera no pudo firmar documento alguno, a nombre de un Estado que ya había dejado de ser.

5. El único texto producido de supuesto documento es una copia de una copia encontrada originalmente en el archivo de un ciudadano particular.

Disolución de la Gran Colombia[editar]

Por el año de 1830, todos los pueblos integrantes de la Gran Colombia se mostraban descontentos con el Gobierno de Simón Bolívar y con el predominio de los militares en todas partes. El propio Libertador comprendía que los hombres y las cosas gritaban por la separación.

Como una medida para apaciguar los ánimos, Bolívar convocó a un Congreso Constituyente que fue calificado de Congreso Admirable. Los representantes de todos los Departamentos eligieron al Antonio José de Sucre como Presidente de este evento.

La medida no produjo los efectos deseados y el 6 de mayo de 1830 la antigua Capitanía General de Venezuela proclamó su emancipación y se organizó como República soberana e independiente. El Congreso Constituyente de ese país desconoció las resoluciones del Congreso Admirable, declaro a Bolívar fuera de la ley y nombró como su primer Presidente al General José Antonio Páez.

En la ciudad de Quito, se reunió una Junta de notables para dilucidar sobre la posición del Distrito Sur (compuesta por las 3 Departamentos de Colombia - Ecuador, Azuay y Guayaquil) frente de la Gran Colombia y al gobierno de Simón Bolívar, luego de la separación de Venezuela.

Luego de varias intervenciónes el 13 de mayo de 1830 resolvieron constituirse en Estado libre e independiente con el nombre de República de Ecuador, integrado por los Departamentos de Ecuador, Azuay y Guayaquil y los otros Departamentos de la Gran Colombia que más tarde quieran incomporarse (como el Departamentos de Pasto). El Departamento de Pasto antes de la separación había pedido su incorporación al Estado del Ecuador. El General Juan José Flores se encargo del mando supremo, hasta cuando se reuniera la Primera Constituyente.

Época de la disputa territorial entre Perú, Ecuador, Colombia y Brasil[editar]

El norte de Suramérica en 1852.

La Nueva Granada, Venezuela y Ecuador se formaron al separarse de la Gran Colombia, en tanto Perú siguió ocupando Tumbes, Jaén y Maynas. La reciente nueva república del Ecuador consideraba Tumbes, Jaén y Maynas territorios Ecuatorianos. El Estado de Nueva Granada (Colombia) reclamaba territorios entre los ríos Caquetá y Napo-Amazonas. Brasil reclamaba territorio amazónico hasta el puerto de Tabatinga.

El Tratado Pando-Novoa[editar]

Se dice que fue celebrado en Lima en el año 1832, pero en la fecha que se dice fue suscrito el tratado, el señor Noboa había abandonado Lima. Intervino por Ecuador el Sr. Diego Noboa, en su carácter de Ministro Plenipotenciarío de Ecuador, y por Perú el Sr. José María Pando, los mismos que suscribieron dos Tratados, el uno referiente a límites llamado Amistad y Alianza, y el otro relativo al Comercio. Se estableció un plazo de sesenta días para la ratificación, lo cual no se llegó a realizar en vista de que el Ecuador no pudo aprobarlo, por cuanto el Ministro Pando sostuvo el principio de que se deberían respetar las retenciones peruanas de Tumbes, Jaén y Maynas.

Negociaciones León-Valdivieso[editar]

El presidente peruano Agustín Gamarra tuvo la intención de reunir a Bolivia y Perú, en tal sentido Lima declara guerra a Bolivia, el 6 de julio. Temiendo la participación ecuatoriana posible enviaron al doctor Matias León, a Quito, para negociaciones. Después de ocupar La Paz, el 19 de octubre de 1841, Gamarra fue derrotado y muerto en Ingavi, el 18 de noviembre de 1841; esta victoria aseguró Bolivia su independencia. Antes de que las noticias de este acontecimiento alcanzaran Quito, León había conferido con el presidente de Ecuador Flores y el Ministro de Ecuador José Félix Valdivieso ad hoc acerca de bases para un establecimiento divisorío. El peruano repitió las vistas de su gobierno en cuanto al tratado de 1832, pero a Flores lo rechazó. Sin embargo, el 3 de diciembre de 1841, Matias León propuso un nuevo tratado de la amistad, modelado después del instrumento ya mencionado, y con Valdivieso él rápidamente alcanzó un acuerdo en los 13 primeros artículos.

El 4 de diciembre de 1841, el ecuatoriano dio vuelta a la materia de fronteras proponiendo las fronteras viceregias antes de la independencia; por consiguiente, Perú debería entregar Jaén y Mainas que siempre habían pertenecido a la Presidencia de Quito. Él confesó que las concesiones mutuas podrían ser deseables para fijar una frontera viable. León afirmó la doctrina única que el uti possidetis debería ser aplicado a un tiempo después de la independencia. Ambas provincias disputadas habían decidido hacerse una parte de Perú en su nacimiento; después, él entendió que Mainas era una parte del Virreinato de Perú. Valdivieso dijo que las objeciones de León habían sido definitivamente colocadas en el Tratado de Guayaquil. Él citó Artículos 5 y 6, y dijo que los derechos de Ecuador a la restauración de las provincias siempre eran reconocidos. En apoyo de sus reclamaciones, él mencionó la actividad de misioneros jesuitas en la selva dirigida de Quito en la época colonial.

El 6 de diciembre de 1841, León afirmó que Mainas había pertenecido a Quito hasta la era del Virrey Marqués de Avilés (1800-1805), pero era una parte de Perú cuando se hizo independiente. En cuanto al Tratado de 1829, esto había transcurrido cuando la Gran Colombia de Bolívar se desintegró. Valdivieso contestó que hubo en verdad un decreto real que afecta Mainas en el período mencionado, pero que había sido rechazado por el Presidencia de Quito. El Tratado de 1829 había sido ratificado y las ratificaciones cambiadas, y era obligatorío para ambos partidos; en este caso, Ecuador estuvo de pie como el heredero de títulos Gran Colombianos.

El 14 de enero de 1842, Valdivieso comentó que habiendo tenido el tiempo amplio para obtener instrucciones adicionales, León debería estar listo para negociar. Él añadió que las incursiones peruanas sobre el territorio ecuatoriano significarían la guerra; Ecuador tomaría la ofensiva en la vindicación de sus derechos. León se ofendió por la tentativa del ecuatoriano por fijar términos. A menos que Valdivieso retrajera su comentarío no habría más negociaciones. Luego de que se alajara el clima de tensión, él añadió que los comisarío -conforme al Tratado de Guayaquil de 1829- habían sido llamados, pero el trabajo había sido suspendido debido a la disolución de la Gran Colombia. El 15 de enero de 1842, León que todavía carece de instrucciones, es acusado por Valdivieso sobre el trato ofrecido por el anteríor. En una nota (el 17 de enero de 1842) él afirmó que la negociación era imposible debido a las acusaciones de Valdivieso y el 19 de enero de 1842 este solicitó su pasaporte.

Negociaciones Daste-Charún[editar]

Después de cambios preliminares, Ecuador envió a General Bernardo Daste a Lima para aliviar las tensas relaciones y tratar con el ministro Guillermo Charún de Perú. El carácter predeterminado de estas conversaciones era evidente el 13 de abril de 1842, cuando Daste aireó varias quejas contra Perú, por que León no trató a Valdivieso de buena fe. Éstos puntualmente conducen las conversaciones a un calor improductivo. Tres días más tarde Daste indicó que todas las dificultades entre los dos países provino de la retención peruana de Mainas, cuya vuelta él exigió. El 19 de abril de 1842, Daste pidió su pasaporte. La correspondencia siguió, en que había repetición de los argumentos malhumorados en las las reuniones. El único efecto de la misión de Daste era un empeoramiento lamentable de relaciones y un alto en negociaciones.

Tratado de 23 de octubre de 1851 entre Perú y Brasil[editar]

Medíante este Tratado el Perú reconoció al Brasil la línea oblicua y arbitraria de Tabatinga a la boca del Apaporis, y que hacia el río Amazonas, un río exclusivo al servicio de los dos Estados.

El 10 de marzo de 1853, el Perú creó el Gobierno de Loreto, independiente de las Prefecturas del Amazonas y del Marañon, con el contento de todos los ciudadanos de Maynas, Jaén y Tumbes que reconocian origen peruano.

Artículo 7 de la Convención sobre comercio y navegación fluvial, celebrado entre la República del Perú y Su Majestad Pedro II de Brasil, firmada en Lima el 23 de octubre de 1851 decía:

Artículo VII - Para precaver dudas respecto de la frontera mencionada en las estipulaciones de la presente Convención, aceptan las Altas Partes contratantes el principio uti-possidetis, conforme al cual serán arreglados los límites entre la República del Perú y el Imperío del Brasil; por consiguiente, reconocen, respectivamente, como frontera la población de Tabatinga y de ésta para el Norte la línea recta que va á encontrar de frente al río Yapurá en su confluenca con el Apaporis; y de Tabatinga para el Sur el río Yavari, desde su confluencia con el Amazonas. Una comisión mixta nombrada por ambos Gobiernos reconocerá conforme al principio uti-possidetis, la frontera, y propondrá, sin embargo, los cambios de territorio que creyere oportunos para fijar los límites que sean más naturales y convenientes á una y otra nación

Creación del Gobierno Político y Militar de Loreto el 10 de marzo de 1853[editar]

Al comienzo del año 1853, el Perú vuelve a exhibir la Cédula de 1802. Se apodera de la aldea de Nauta, al norte del río Marañon. Da reglas de colonización, crea magistraturas y corporaciones municipales. El 10 de marzo de 1853 el Gobierno del Perú expidió un decreto creando el Gobierno Político y Militar de Loreto (Departamento de Loreto) con su capital en Moyobamba, que comprendía, desde los límites del Brasil, todos los territorios situados al Norte y al Sur de los ríos Amazonas y Marañon, así como los que desaguan en ellos, conforme al principio de Uti possidetis iure de 1810 adoptado por las Repúblicas americanas y en virtud de la Real Cédula de 15 de julio de 1802, que es la que disgregó tales territorios del Virreinato de Nueva Granada, devolviéndoselos al de Perú sosteniendo su derecho sobre aquellos territorios que constituían la antigua Comandancia de Maynas. El enviado de Ecuador, Pedro Moncayo protesto el 18 de marzo de 1853 y reservó sus derechos. Esto creo un clima de tensión ya que el Perú se encontraba incumpliendo los tratados antes celebrados con el Ecuador y la Gran Colombia donde se acordó que solamente los territorios al sur del río Marañon serían peruanos.

Ecuador declara libre navegación sobre ríos ecuatorianos el 25 de noviembre de 1853[editar]

Como a reacción adversa y belicosa a la creación del Gobierno de Loreto, el 25 de noviembre de 1853 el Gobierno del Ecuador presentó al Congreso un proyecto de ley en que se declaraba libre la navegación por 20 años de los ríos Chinchipe, Santiago, Morona, Pastaza, Tigre, Curaray, Huanaca y demás ríos ecuatorianos que descienden al Amazonas. Y el Gobierno del Perú por medio del Ministro Mariano José Sáenz protestó a su vez, invocando la citada Real Cédula de 1802, á cuya protesta contestó el Ministro Ecuatoriano Marcos Espinel el 9 de febrero de 1854, que esta Real Cédula no tenía fuerza legal, ni se había cumplido, ni debido cumplirse. Lo único que insiste complirse es el Tratado de Guayaquil de 1829 y en el Protocolo Pedemonte-Mosquera de 1830.

El Gobierno Peruano decretó en 1859, el bloqueo a las costas Ecuatorianas, a pretexto que la entrega que hizo el Gobierno Ecuatoriano, de terrenos en la región amazónica a los tenedores británicos de los bonos de la deuda inglesa, medíante el Contrato Icaza - Prichett.

Convenio sobre la deuda inglesa[editar]

El Presidente de Ecuador, General Francisco Robles (16 de octubre de 1856 - 1 de mayo de 1859), planeó la cancelación de la Deuda inglesa (Deuda de la Independencia) medíante la concesión de tierras baldías en el Oriente y en la Costa. Cuando Ecuador se había separado de la Gran Colombia, la deuda que ascendía a 6.625.950 de libras esterlinas, al Ecuador le tocó el 21.5% de la deuda total, o sea la suma de 1.424.579 de libras esterlinas y 5 chelines. En efecto, el 21 de septiembre de 1857 se celebró el Contrato Icaza-Pritchett medíante el cual se entregaba a los acreedores ingleses representados por la Companía Inglesa de Terrenos Ecuatorianos, Limitada (Ecuador Land Company) 2 millones de cuadras cuadrados en el oriente (Zamora y Canelos) y 620 mil cuadras cuadrados en la Costa (Esmeraldas), para que fueran trabajadas por colonos ingleses bajo soberanía ecuatoriana. El Contrato Icaza-Pritchett fue firmado por el Encargado de Negocios de Inglaterra, señor George S. Pritchett, y por parte de Ecuador, el Ministro de Hacienda Don Francisco de Paula Icaza.

Primera invasión peruana al Ecuador y el Tratado de Mapasíngue (1858-1860)[editar]

El Presidente de Ecuador, General Francisco Robles, fue acusado de vender ricos territorios ecuatorianos a países extranjeros. El General Ramón Castilla, presidente de Perú, protestó, pues sostenía que esas tierras estaban en litigio con el Perú. El General Ramón Castilla, con el objeto de defender Perú se agrava el conflicto con el Ecuador, envió como su representante a Quito al embajador Peruano Juan Celestino Caviera, con instrucciones de provocar la raptura. Juan Celestino Cavero desempeñó a cabalidad su papel, cometiendo todas las impertinencias posibles. El embajador peruano enviaba continuamente al Presidente de Ecuador comunicaciones ofensivas e impertinentes sobre la firma del Contrato Icaza-Pritchett. El ministro de relaciones exteríores de Ecuador, doctor Mata, hizo unas declaraciones imprudentes, que implicaron más la situación.

Agravaba más el conflicto la llegada a Quito de un ejemplar de la Gaceta Oficial de Bogotá, en la cual se publicó un comunicado del cónsul granadino en Quito, diciendo que Perú ocuparía a Guayaquil para hacer ceder al Ecuador territorios. El gobierno ecuatoriano pidió cuentas a Caviero por dicho comunicado. Caveiro no dio explicaciones y el gobierno ecuatoriano le envió su pasaporte el mes de julio de 1858. Obteniendo este éxito por Caviero, viajó a Lima el 5 de agosto de 1858. El mismo mes Perú exigió la restitución de Cavero para proseguir cualquier negociación. Negada la exigencia, en septiembre de 1858, el gobierno peruano envió un ultimatum el 1 de octubre de 1858 para que se reconociese a Cavero, pero Francisco Robles le rechazó. El representante de Ecuador en Lima recibió también sus pasaportes. Castilla aseguró que él no quería la guerra con Ecuador, sino simplemente la caída de Robles y de Urbina. En Ecuador la oposición a estos dos políticos era también violenta, encabezada por García Moreno y Moncayo. El 26 de octubre de 1858, el General Ramón Castilla como Presidente del Perú decretó el bloqueo de las costas ecuatorianas.

Una escuadra peruana con 5000 hombres bloqueó a Guayaquil y el 2 de enero de 1859 desembarcaron en la isla de Puna unos 150 hombres, que asesinaron y atropellaron con discreción. El gobierno de Ecuador se trasladó entonces a Guayaquil; pasaron tres meses sin mayores incidentes, pero en abril de 1859 estallarón dos revoluciones casi al mismo tiempo. En Guayaquil el General Maldonado intentó aprisionar a Robles y Urbina, pero el General Guillermo Franco, que presenciaba lo sucedido, se opuso e hizo fracasar el golpe. Maldonado insistió y se retiró al Cerro de Santa Ana, pero la intervención de los representantes de Chile y de la Nueva Granada lo hicieron capitular. Todo esto sucedía en presencia de la escuadra peruana, que bloqueaba el puerto. La otra revolución fue en Quito, en donde fue proclamado un triunvirato formado por García Moreno, Jerónimo Carrión y Pacífico Chiriboga. García Moreno estaba en Lima donde le llegó la noticia de su elección. Partió inmedíatamente y pasó disfrazado por Guayaquil, para llegar a Quito el 25 de mayo y tomar posesión de su puesto. García Moreno volvió a Guayaquil y siguió hasta Lima a realizar una conferencia con Castilla, y mientras tanto Urbina y Robles regresaban a Quito y reasumían el poder.

El 20 de junio de 1859 García Moreno realizaba una conferencia con Castilla en Lima; Castilla le ofreció apoyo decidido para derrocar a Robles y a Urbina y engañar de tal modo a García Moreno. Éste último envió un manifiesto a Ecuador diciendo:

"El ejército y la escuadra del Perú son vuestros auxiliadores, no vuestros enemigos, y a la patria no le quedan más adversaríos que los malvados que la tiranizan y los forajidos que intentan defenderlos"

Robles y Urbina lanzaron un decreto considerando a García Moreno como un traidor, y Franco, en Guayaquil, lo comparó con Huáscar y Atahualpa. Robles y Urbina cometieron infinidad de atropellos, que sublevaron contra ellos la opinión y tuvieron que retirarse.

Quedaron solamente enfrentados Franco en Guayaquil y el triunvirato en Quito. El 17 de agosto decidieron Franco y García Moreno realizar elecciones en Guayas, para ver a quién le quedaría el poder. Las votaciones a favor del uno y del otro se equilibraron. Entonces García Moreno se dirigió a Paita para reunirse nuevamente con Castilla, en donde se presentó la ruptura entre los dos caudillos, al darse cuenta García Moreno que Castilla también se reunía con un representante de Franco. García Moreno le manifestó a Castilla que estaba la caída de Robles y Urbina se acercaba, pero Castilla le dijo que él pretendía continuar la guerra. El 16 de septiembre del mismo año, es decir simultáneamente con estos acontecimientos, se celebraba el convenio con el General Mosquera, firmado con el representante de Castilla, Zelaya. En este convenio secreto, Castilla se comprometía a suministrar a Mosquera $ 50.000 fusiles más.

Mosquera proclamó después la separación de Cauca, anexándose parte del Ecuador, con excepción de las provincias de Guayaquil, Manabi y Loja, que deberían pasar a ser peruanas.

Exponiéndose imprudentemente, García Moreno se reunió con Franco en Guayaquil. Le ofreció a Franco su puesto en el triunvirato, en vez de que lo reemplazara otro de Guayas. Franco no aceptó y ordenó prender a García Moreno; éste hábilmente logró escapar y viajó hacia el norte; llegó a Quito y encontró dominada completamente la situación.

El General Peruano Ramón Castilla concentró frente a Guayaquil su escuadra de 15 barcos, en los que llevaba 5000 hombres, y el 8 de noviembre ocupó a Guayaquil. Ramón Castilla invitó al Jefe Supremo de Guayas, General Guillermo Franco Herrera, a conferenciar a bordo del buque de guerra Amazonas. Allí acordaron suspender las operaciones de guerra y convocar a los cuatro gobiernos del Ecuador durante su guerra civil, para elegir un gobierno general, que se entendiera con Castilla y firmara la paz. El primer de enero de 1860 se verificó en Guayaquil la reunión de los ocho representantes de los cuatro gobiernos. Acordaron autorizar al General Guillermo Franco reunirse con el General Ramón Castilla, sin alterar en forma alguna los límites de los dos países. Pero Franco no se dejó fijar límites y el 3 de enero ordenó arrestar a los representantes de Quito y luego los expulsó. Con estas actuaciones quedó declarada la guerra entre Quito, gobernado por García Moreno y Guayaquil, gobernado por Guillermo Franco Herrea.

En Quito se recibió la noticia de que el 25 de enero de 1860 se había firmado un tratado en Mapasínque, una pequeña población situada cerca a Guayaquil, por medio del cual Ecuador aceptaba como base, para la fijación de los límites entre Ecuador y Perú. La Real Cédula de 15 de julio de 1802 le concedió a Ecuador un plazo improrrogable de 2 años para comprobar sus derechos a estas provincias. Este tratado tuvo la mágica virtud de unificar la opinión pública en contra de General Guillermo Franco. Gabriel García Moreno, hizo una proclamación en términos violentos; decía así:

Guerra a los traidores y a los bandidos, guerra a los bárbaros opresores de las desgraciadas provincias litorales, guerra, guerra sin tregua a los enemigos de la patria.

El Tratado de Mapasingue no fue aprobado ni por Ecuador ni por Perú, pero si fue firmado por un gobierno Ecuatoriano, y, aunque éste era dictatorial y local, constituyó un antecedente muy perjudical para Ecuador y también para Colombia.

García Moreno, que había permanecido algún tiempo en el Perú, conocía perfectamente el poder militar de que disponía el Mariscal Ramón Castilla; por lo tanto consideraba que era indispensable hacer un esfuerzo supremo para poder enfrentarse al Perú. Puso al servicio de su patria toda su capacidad y toda su energía, y el país en su totalidad lo apoyó, pues era inmensa la reacción contra el tratado de Mapasíngue. A pesar de ser un terrible enemigo de Juan José Flores, quien se hallaba en el Perú, fue llamado por García Moreno para que prestara sus servicios al Ecuador y así unir más todas las voluntades. El 27 de mayo de 1860, aclamado fervorosamente, entró Flores a Quito, después de haber permanecido en el ostracismo quince años.

Juan José Flores fue nombrado jefe del ejército. Algo más de un mes duraron los dos caudillos en reorganizarlo. Marcharon sobre Guayaquil y el 24 de septiembre de 1860 el ejército de Quito lo ocupó. El jefe supremo de Guayaquil, General Guillermo Franco, salió en fuga, embarcándose hacia Perú; al entrar a Guayaquil, García Moreno y Juan José Flores se informaron de que Guillermo Franco, antes de partir, había hecho firmar a civiles y militares una petición al gobierno del Perú, a fin de que incorporara a ese país la provincia de Guayas. Este tratado de Mapasíngue fue de inmensa gravedad para el Ecuador, pues en su artículo VI aceptaba de plano la rectificación de los límites con el Perú en la región amazónica, lo que lógicamente vino a repercutir en su contra, al liquidar en 1942 su pleito con ese país. Tal artículo decía:

Artículo VI. Los gobiernos del Ecuador y del Perú rectificarán los límites de sus respectivos territorios, nombrando dentro del término de dos años, contados desde ratificación y canje del presente tratado, una comisión mixta que, con arreglo a las observaciones que hiciere y a los comprobantes que se le presenten por ambas partes, señale los límites de las dos repúblicas.

Entre tanto éstas aceptan por tales límites los que emanan del uti possidetis, reconocido en el artículo 5° del tratado del 22 de septiembre de 1829 entre Colombia y Perú, y que tenían los antiguos Virreinatos del Perú y Santa Fe, conforme a la Real Cédula de 15 de julio de 1802.

El Mariscal Ramón Castilla, una vez tomado Guayaquil por las fuerzas de Quito, se retiró sin hacer ninguna manifestación hostil, pero pronto volvió a exigir el cumplimiento del tratado de Mapasíngue. En estas últimas actividades sus esfuerzos fracasaron, pues la movilización de 15 000 hombres y los elevados gastos para el sostenimiento del bloqueo de Guayaquil fueron duramente criticados en Perú, lo obligaron a abandonar a Guayaquil sin haber obtenido resultado alguno. Además de estos factores, se presentaron la medíación de la Confederación Granadina (Colombia) y de la república de Chile y la antipatía general de todos los países suramericanos por esta empresa guerrera del Mariscal Ramón Castilla.

Época del arbitraje del rey de España (1887-1910)[editar]

Primera época del arbitraje español y el Tratado de Herrera-García (1887-1893)[editar]

El Plenipotenciarío peruano don Emilio Bonafaz, en Quito propuso al Ministro de Relaciones Exteríores de Ecuador, Dr. José Modesto Espinosa, un arreglo de límites. En efecto, el Convenio se suscribe el 1 de agosto de 1887, conocido como el Convenio Arbitral Espinoza-Bonafaz. Se acordó someter el problema limítrofe al arbitraje del Rey de España, Alfonso XIII, quién estaba bajo la regencia de su madre la Reina María Cristina. El propósito era de que el Rey aclare los puntos que se estimaban dudosos acordados en el Tratado de Guayaquil (Tratado Larrea-Gual), el 22 de septiembre de 1829, fijándose un plazo de 12 meses para que ambos países presenten sus documentos ante el Rey.

Mapa anexo al alegato del Perú en el arbitraje sobre sus límites con el Ecuador, presentado por José Pardo y Barreda al árbitro, la reina regente de España.

No resuelto aún el Arbitraje Español los plenipotenciaríos Dr. Pablo Herrera González del Ecuador y el Sr. Arturo García del Perú, creyó resolver el fallo limítrofe con negociaciones directos. En el 2 de mayo de 1890 se redactó el Tratado Herrera-García y se pensó que solventaría de una vez la disputa de límites. Sin embargo, el 25 de octubre de 1893, el Congreso de la República del Perú trato de introducir 2 modificaciones al Tratado de Herrera García antes de ratificarlo, que luego Ecuador no acepto y no ratificó.

Las conferencias tripartitas de 1894[editar]

Como consecuencia del Tratado de Herrera-García, que interfería con sus derechos en el norte de los Ríos Napo y Amazonas, el gobierno de Colombia elevó su protesta en Quito y Lima en 1890 y 1891. Y el Congreso de Colombia expidió inmedíatamente una ley, por medio de la cual se autorizaba al gobierno para organizar las misiones en las regiones de los ríos Amazonas, Caquetá y Putumayo, produciendo como efecto una protesta por parte del gobierno peruano.

En vista de estos incidentes se inició una labor diplomática por parte de Colombia, con el objeto de obtener en cuestión de límites alguna solución equitativa para las tres repúblicas, gestión que vino a culminar con la convención tripartita reunida en Lima el 11 de octubre de 1894. Para asístir a esta conferencia tripartita fueron nombrados, por Colombia, el doctor Aníbal Galindo, como abogado especial, y don Luis Tanco, quien era encargado de negocios en Lima. Por el Ecuador el doctor Julio Castro, enviado extraordinarío y ministro plenipotenciarío del Ecuador en Lima, y por el Perú el doctor Luis Felipe Villarán, como abogado especial.

En la sesión del 25 de octubre, el delegado Colombiano presentó su alegato, el cual una vez leído, se ordenó que fuera incluido en los protocolos de la conferencia. En la sesión del 25 de noviembre el delegado Ecuatoriano presentó también su estudio, el cual, junto con el Colombiano pasó al delegado peruano, quien el día 4 de diciembre hizo su exposición sobre los puntos de vista del Perú.

El estudio de los alegatos de las tres naciones comprobó plenamente que no era posible llegar a un acuerdo directo, y entonces se firmó el Convenio Tripartita el 15 de diciembre de 1894, el cual, en su artículo 1º decía:

Artículo 1º Colombia se adhiere a la convención de arbitraje, firmada entre Perú y Ecuador el 1º de agosto de 1887, cuya aprobación fue canjeada en Lima el 11 de abril de 1888; pero las tres altas partes contratantes estipulan que el real árbitro fallará las cuestiones materia de la disputa, atendiendo no sólo a los títulos y argumentos de derecho que se han presentado y que se le presenten, sino también a las conveniencias de las partes contratantes, conciliándolas de modo que la línea de frontera esté fundada en derecho y en equidad

Firmado este convenio de arbitraje, los gobiernos de Colombia y Perú lo aceptaron, pero el congreso del Ecuador no lo aprobó y entonces hubo necesidad de continuar los arreglos directos y separados.

La segunda época del arbitraje español (1904-1910)[editar]

Se suscribio el 19 de febrero de 1904 el Protocolo Valverde-Cornejo, entre los señores Miguel Valverde por Ecuador y Mariano H. Cornejo por Perú, y acuerdan que los países se sometan de nuevo al arbitraje del Rey de España Alfonso XIII.

Ambos países deberían dirigirse al Ministro del Estado de España, a fin de que su Majestad enviase un Comisarío Regio tanto a Lima como a Quito para que las partes puedan entregar pruebas sobre los antecedentes limítrofes, con cuyas documentaciónes el Rey de España debía decidir el arbitraje.

El monarca español Alfonso XIII nombró el día 15 de enero de 1905 la comisión encargada de hacer el estudio, liderada por Ramón Menéndez Pidal, un filólogo e historiador español. El Comisarío Regio Ramón Menéndez Pidal en representación de su Majestad el Rey de España, llegó a Quito el 29 de enero de 1905, reuniéndose en la Legación del Perú, con Miguel Valverde, Ministro de Relaciones Exteríores del Ecuador; Honorato Vásquez, Plenipotenciarío de Ecuador; y Mariano H. Cornejo por Perú.

El Comisarío Regio expresó el 29 de enero de 1905 que para llegar a una situación conciliatoria, ambos países tenían que retirar sus guarniciones militares del Napo, teatro de sangrientas escenas. Agregó, que el retiro de tropas no significaba el abandono de la posesiones de ninguna de las partes. Ecuador retiró sus guarniciones militares que tenía en Aguarico y las condujo a Quito el 3 de abril de 1905, lo propio hizo Perú con las que mantenía desde Torres Causana hasta Iquitos el 28 de abril de 1905.

A fin de dar comienzo a las audiencias y discusiones sobre el laudo, viajaron a Madrid los plenipotenciaríos ecuatorianos doctores Honorato Vásquez y Víctor Manuel Rendón, y los plenipotenciaríos peruanos Mariano Cornejo y Felipe de Osma.

En Madrid comenzaron los debates, debiendo reconocerse que los argumentos de la delegación ecuatoriana fueron jurídicos y de elevado sentido patriótico basado en las Cédulas Reales de 1563, 1739 y 1740, el Tratado de Guayaquil de 1829 y el Protocolo Pedemonte-Mosquera de 1830. Honorato Vásquez y Víctor Manuel Rendón con verdadera maestría dieron a conocer a su Majestad los derechos ecuatorianos sobre Túmbes y Jaén, afirmando la validez de la Real Cédula de 1802 sobre Mainas (Maynas) en el oriente. Los plenipotenciaríos Cornejo y Osma con la misma maestría hicieron fuertes argumentaciones sobre el cumplimiento y validez de la Cédula Real de 1802 en la región amazónica de Mainas (Maynas) y la peruanidad de Tumbes y Jaén según la regla de libre determinación de pueblos. Cornejo y Osma negaron la validez del Protocolo Pedemonte-Mosquera diciendo que el Congreso Peruano nunca lo ratificó y que la Gran Colombia dejó de existir el 13 de mayo de 1830, en donde Ecuador se separó recientemente 2 meses antes de que dicho protocolo fuera firmado (11 de agosto de 1830).

El Rey de España, asesorado por el Consejo de Estado Español, después de estudíar el asunto intentaba dar una solución equitativa antes que jurídica, luego de conocer los argumentos de los dos países. Quería que tanto el Ecuador como el Perú sean condueños del Amazonas y propuso una línea muy parecida a la del Tratado Herrera-García de 1890. El Ecuador lo seria a través de los ríos Santiago, Morona y Pastaza y el Perú, a través de los demás ríos.

Al contrario, el doctor español Sánchez Román, Vocal del Consejo del Estado Español, propuso que el real árbitro debía considerarse incompetente "por razones de materia" y agregaba que:

Si llegara a prevalecer en definitiva la línea propuesta, su ejecución sería una práctica difícil, además de pugnar con evidentes razones de justicia y de conveniencia internacional, que la hacen peligrosa para la paz de las potencias litigantes y no muy prestigiosa para la función arbitral sometido a la corona de España.

Terminó su informe el consejero Sánchez Román proponiendo, como la línea de límites entre Perú y Ecuador los ríos Tumbes-Chinchipe-Marañon-Amazonas hasta su frontera con Brasil, según su interpretación del Tratado de 1829 y el protocolo de ejecución Protocolo Pedemonte-Mosquera de 1830. Entonces los abogados peruanos Osma y Cornejo manifestaron que su país desconocería cualquier laudo que cercenara territorios en posesión de facto del Perú, manifestando:

Si los peruanos ocupan todo el oriente, esas tierras son y serán peruanas contra todas las declaraciones del mundo... Un fallo que no reconozca la realidad humana, no cambiará la situación efectiva, y sólo dará origen a complicaciones internacionales....

Ecuador no gustó del fallo e hicieron notar su disgusto a los períodistas de España y Ecuador. En esos días, el ecuatoriano Enrique Baquerizo Moreno, que se encontraba en Madrid, envió noticias alarmantes a la ciudad de Guayaquil sobre la gravedad del problema limítrofe, adjuntando detalles del posible laudo arbitral.

Eloy Alfaro, el Presidente del Ecuador nombró una Junta Patríotica Nacional encabezada por Federico González Suárez y Luis Felipe Borja Pérez (padre) e integrada por las personas más representativas del país, para que le asesoren en la solución de este problema. Los pronunciamientos patrióticos de esta Junta levantaron a todos los ecuatorianos que, al grito de "Tumbes, Marañon o la guerra", rodearon al Presidente Alfaro en forma monolítica para enfertar al Perú. El Presidente Alfaro adquiró armamento moderno, pagado al contado; fortifico la ciudad de Guayaquil y el Golfo de Guayaquil y ordenó la organización de las guardías nacionales. El Perú movió su ejército hacia el norte, mientras Alfaro desembarcó tropas en Puerto Bolívar, poniendose a la cabeza de ellas. Los barcos estaban listos para acometer al enemigo a la primera señal. El asunto se agravó aún más con los ataques de la población limeña a las oficinas del Consulado y la Embajada ecuatoriana en el Perú, que provocaron una acción semejante en la ciudadanía del Ecuador. En esos momentos candientes intervinieron como medíadores Estados Unidos, Brasil y Argentina y lograron apaciguar los ánimos de los contendientes.

El 18 de mayo de 1910 el Rey de España, en vista de la disparidad de opiniones en el Consejo, resolvió inhibirse de dictar el laudo arbitral al frente de esta Convención, y dejó a las partes con la responsabilidad de continuar, por si solas, en su arreglo limítrofe porque ve que su arbitraje de cualquier manera va terminar en guerra.

Tratado Tobar-Río Branco con Brasil[editar]

Territorios en disputa por Perú, Ecuador, Colombia y Brasil desde principios del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
El modus vivendi entre Colombia y Perú sobre el Putumayo conforme a lo acordado por el protocolo de 18 de septiembre de 1905.

En el año de 1904 Brasil, representado por el barón del Río Branco, y en acuerdo confidencial con el Ecuador, representado por Carlos R. Tobar, firmaron un tratado por medio del cual Brasil reconocía a Ecuador como colindante por la línea Tabatinga-Apaporis. La disputa con Brasil era todo el terreno al oeste de la línea Tabatinga-Apaporis entre el Río Caquetá y el Río Amazonas. El Tratado Tobar-Río Branco fue firmado el día 6 de mayo de 1904 en favor de Brasil a espaldas de la república del Perú. En la parte resolutiva expresa:

La República de Ecuador y la República de los Estados Unidos de Brasil acuerdan que, terminando favorablemente para Ecuador, como esta República espera, el litigio que sobre límites existe entre el Ecuador y Perú, la frontera entre Ecuador y Brasil, en la parte que confinen, sea la misma señalada por el Art. VII de la Convención que se celebró entre Brasil y Perú, en Lima, el 23 de octubre de 1851, con la modificación constante en el Acuerdo así mismo firmado en Lima el 11 de febrero de 1874, para la permuta de territorios en la línea Iza o Putumayo, esto es, que la frontera - en todo o en parte - según el resultado del antedicho litigio, sea la línea geodésica que va de la boca del riachuelo San Antonio, en el margen izquierdo del Amazonas, entre Tabatinga y Leticia, y termina en la confluencia del Apaporis con el Yapurá o Caquetá, menos en la sección del río Iza o Putumayo, cortada por la misma línea donde el alveo del río, entre los puntos de intersección, formará la división.

Tratado Muñoz Vernaza-Suárez[editar]

En 1916 vino como ministro plenipotenciarío de Ecuador el doctor Alberto Muñoz Vernaza, quien en conversaciones con don Marcos Fidel Suárez y los doctores José María González Valencia, Hernando Holguin y Caro, Antonio José Uribe y Carlos Adolfo Urueta, es decir el estado mayor de juristos y diplomáticos colombianos, el 15 de julio de 1916, llegó con ellos a un acuerdo en virtud del cual firmaron el Tratado Muñoz Vernaza-Suárez que puso fin al conflicto, que desde el año 1830 venia preocupando a Colombia y Ecuador. Según este tratado Ecuador recibió una zona de terreno entre el río Marañon y río Napo y Colombia recibió el terreno entre el río Napo-Amazonas y el río Caquetá. Colombia y Ecuador se repartieron territorio que Perú reclamaba legitimamente.

Tratado Salomón-Lozano y el término del conflicto entre Perú y Colombia[editar]

Tras la firma del Tratado Salomón-Lozano, en marzo de 1922, se generó otra disputa que favoreció a Colombia a expensas de Perú y de Ecuador. El río Putumayo se aceptó como frontera entre Colombia y el Perú. Artículo 1° dice:

La línea de frontera entre la República Peruana y la República de Colombia queda acordada, convenida y fijada en los términos que en seguida se expresan: Desde el punto en que el meridíano de la boca del río Cuhimbé en el Putumayo corta al río San Miguel o Sucumbíos, sube por ese mismo meridiano hasta dicha boca del Cuhimbé; de allí por el río Putumayo hasta la confluencia del río Yaguas; sigue por una línea recta que de esta confluencia va al río Atacuari en el Amazonas y de allí por el río Amazonas hasta el límite entre Perú y Brasil establecido en el Tratado Perú-Brasileño de 23 de octubre de 1851.

Colombia declara que le pertenecen a Perú en virtud del presente Tratado, los territorios comprendidos entre la margen derecha del río Putumayo, hacia el oriente de la boca del Cuhimbé, y la línea establecida y amojonada como frontera entre Colombia y el Ecuador en las hoyas del Putumayo y del Napo, en virtud del Tratado de Límites celebrado entre ambas Repúblicas, el 15 de julio de 1916.

Colombia declara que se reserva sus derechos respecto a Brasil, específicamente a los territorios situados al oriente de la línea Tabatinga-Apaporis, pactada entre Perú y Brasil por el Tratado de 23 de octubre de 1851.

Las Altas Partes Contratantes declaran que quedan definitiva e irrevocablemente terminadas todas y cada una de las diferencias que, por causa de los límites entre el Perú y Colombia, habían surgido hasta ahora sin que en adelante pueda surgir ninguna que altere de cualquier modo la línea de frontera fijada en el presente Tratado.

Bajo la presión de los Estados Unidos para que aceptase un tratado que era impopular, el presidente peruano Augusto B. Leguía remitió el documento al parlamento en diciembre de 1927.

El tratado también era impopular en Ecuador, que se vio rodeado al este por Perú (que reclamaba el territorio como parte de su república). Además dicho tratado representaba una clara ofensa a la buena fe del pueblo ecuatoriano que le entregó aquel territorio a Colombia con el fin de terminar sus conflictos limítrofes. El gobierno colombiano traicionó al Ecuador al entregarle al Perú el territorio que el Ecuador le entregó en el tratado Muñoz-Vernaza en 1916. Por lo tanto el accionar del gobierno colombiano fue una gran ofensa para el pueblo ecuatoriano que quedó rodeado por el Perú en su frontera al noreste.

El Protocolo Ponce-Castro Oyanguren y la Conferencia de Washington (1924-1937)[editar]

El 21 de julio de 1924 se firmó en Quito el Protocolo de Ponce-Castro Oyanguren, entre el Ministro de Relaciones Exteríores de Ecuador Nicolás Clemente Ponce y el Plenipotenciarío peruano Enrique Castro Oyanguren siguiendo un una fórmula mixta: combinar el arbitraje internacional con la negociación directa paralela.

Resolvieron que los dos gobiernos de Ecuador y Perú, envíen a Washington sus respectivas delegaciones para tratar allá amistosamente el asunto de límites, a fin de lograr fijar una línea definitiva, determinando un acuerdo común sobre las zonas que reconozcan, recíprocamente, cada una de las partes, porque habían de someterse a la decisión arbitral del Presidente de los Estados Unidos de América.

Estas discusiones se iniciaron el 30 de septiembre de 1935, las cuales no se pudieron llevar a efecto por las dilatorias de Perú, aduciendo su preocupación por el problema de Leticia con Colombia.

Se presentó la delegación diplomática peruana y comenzó argumentando líneas demarcatorias, e incitando a que el Presidente de los EE.UU. Franklin D. Roosevelt, no dirija las sesiones porque no era parte. En una de las sesiones el embajador peruano Manuel de Freyre y Santander dijo que un fallo que no reconocería la realidad de las cosas y la corriente de los sucesos, superiores a la realidad humana, no cambiaría la situación efectiva y solo daría origen a complicaciones internacionales. Largas y cansadas resultaron estas sesiones que duraron por espacio de 2 años. El 6 de febrero de 1937 Ecuador propuso a Perú una línea transaccional, la misma que Perú objetó el día siguiente y tornando la situación difícil en los últimos 7 meses.

El 28 de septiembre de 1937 el canciller peruano Carlos Concha Cárdenas anunció por radio desde Lima, que había resuelto suspender las conferencias que se realizaba en Washington y el 29 de septiembre la delegación peruana entregó una nota a la cancillería ecuatoriana, con el contenido de la resolución unilateral peruana, que dejaba insoluble el problema territorial y se retiraba de Washington.

La delegación peruana fue presidida inicialmente por Manuel Freyre Santander, embajador de Perú en Washington, en vista de que el designado para presidirla, Francisco Tudela y Varela, que era delegado ante la Sociedad de las Naciones no llegó a tiempo a Washington. Después se alternó con el ecuatoriano Viteri Lafronte en la conducción de la cita.

La delegación ecuatoriana estaba presidida por Homero Viteri Lafronte, también asistió Enrique Arroyo Delgado, José Vicente Trujillo y Alejandro Ponce Borja, los cuales tuvieron una destacada actuación en defensa de los derechos territoriales de Ecuador.

La sesión se realizó en el Salón Azul de la Casa Blanca y fue presidida por el mandatario norteamericano Franklin D. Roosevelt, quien estuvo acompañado del Secretarío de Estado Cordell Hull.

La Armada Fluvial Peruana[editar]

Tomando en consideración que, la Región Amazónica, ubicada en la parte oriental de los Andes, constituye un enjambre de ríos, que naciendo en la sección montañosa andina, luego descienden a la llanura selvática y que en gran parte, éstos ríos son de curso navegable, por lo menos desde su desembocadura en el Amazonas hacia la parte septentríonal, los Gobiernos peruanos desde 1853, han venido utilizando como medio de exploración y de penetración a esta vasta Región Amazónica, su armada fluvial con la que ha tenido como principal base el puerto fluvial de Iquitos y otras de menos importancia en el curso del mismo río Amazonas y Marañón.

Han sido lanchas debidamente armadas y en otros casos embarcaciones de menor calado, teniendo en cuenta, que algunos ríos amazónicos, tienen poco fondo, los que han constituido los medios más idóneos que a tenido el Perú después de 1853, para ir en forma sistemática, explorando y luego, tomando posesión de muchas zonas ubicadas adyacentes a los ríos. Estas aldeas eran Borja, Barranca, Santander, San Antonio, Parinari, Regis, Nauta, Omaguas, Iquitos, Destacamento, Pebas, Oran y Mazan.

El que inicia la penetración peruana en los ríos tributaríos norte del río Marañon, es el Coronel Pedro Portillo, quien efectúa en 1903 una exploración de la mayor parte de los ríos navegable, a base de la flotilla de lanchas petrulleras armadas que, como tenían bases en Iquitos, recorrieron los sigientes ríos tributaríos: Napo, Tigre, Morona, Pastaza, Curaray, Putumayo, Santiago y Mangosisa.

Como se habrá podido observar, la penetración peruana en la Región Amazónica, tuvo base en el puerto de Iquitos y más poblaciónes ocupadas por el Perú, en las orillas de río Marañon y Amazonas desde 1853, zarpando desde esos sitios, las flotillas de barcos y lanchas armadas, para surcar los ríos afluentes del Amazonas, aguas arriba, primero explorando los cursos de los mismos y luego, invadiendo los sectores estratégicos, ubicando en los mismos, guarniciónes, compuestas de marinos y tropas del ejército peruano, y promoviendo la colonización desde el sur del río Marañon por Peruanos.

Incursiones peruanas sobre la región amazónica en disputa 1935-1940[editar]

Febrero de 1935 - Un Destacamento peruano avanzó desde la boca del río Curaray hasta Puerto Nashiño, situado frente al destacamento ecuatoriano de Tarqui, en el mismo río Curaray.

Octubre de 1935 - Destacamentos peruanos avanzaron desde la desembocadura del río Morona, en el río Marañon, hasta el Alto Morona, donde este río no es navegable, estableciéndose frente a Yaupi, a una distancia de 18 kilómetros de esta guarnición ecuatoriana.

Febrero de 1936 - La guarnición peruana de Puerto de Arahna, en el río Tigre, avanzó hasta Puerto Bartra, frente a la guarnición ecuatoriana de González Suárez, situada en el punto donde el río Tigre comienza a ser navegable.

Septiembre de 1936 - Destacamento peruanos, avanzaron desde Puerto Borja, en la desembocadura del río Santiago, en el río Marañon, hasta Cabo Reyes, en el mismo río Santiago. Habría habido antes, en Puerto Borja, una autoridad civil ecuatoriana.[2]

Mayo de 1938 - Avances desde Teniente Pinglo, en el río Santiago, trazando una pica hasta Morona, llegando hasta la guarnición de Vargas Guerra, en el río Morona.

Junio de 1938 - El 27 de este mes, destacamentos peruanos, atacaron la guarnición ecuatoriana estacionada en Puerto Cisneros, en el río Huasaga, afluente del Paztaza, quedando en libertad de surcar este río.

Septiembre de 1940 - Destacamentos peruanos, estacionados en Nupatacaine, en el río Marañon, construyen una trocha noroeste hacia el río Zamora, estacionándose frente a la guarnición ecuatoriana de Cumbaritza situada a una distancia aproximada de 30 kilómetros de la población de Zamora.

Octubre de 1940 - El destacamento peruano de Cabo Reyes, en río Santiago, avanzó por una trocha hacia río Zamora hasta el río Nangaritza, eludiendo la Cordillera del Cóndor e intentando penetrar al Callejón Interandino, en la vecindad de Gualaquiza y Zamora.

Época del Protocolo de Río de Janeiro[editar]

El Statu quo entre Ecuador y Perú, 1936.

Segunda invasión peruana al Ecuador[editar]

Guerra de 1941 (5 de julio de 1941 - 29 de enero 1942)[editar]

Firma del Protocolo de Río de Janeiro (1942).

La Guerra peruano-ecuatoriana tuvo lugar entre 1941 y 1942 enfrentándose Ecuador y Perú. Ambas naciones están en completo desacuerdo sobre la forma en que se originó el conflicto:

  • La versión peruana de los hechos es que tropas ecuatorianas, invadieron territorio de Zarumilla, lo que originó una batalla que se extendió hasta una zona denominada Quebrada Seca.
  • La versión ecuatoriana es que Perú tomó como pretexto una serie de incidentes que se venían produciendo entre patrullas fronterizas de lado y lado para invadir a Ecuador, con la intención de forzarlo a firmar un acuerdo limítrofe que fije de manera clara la frontera entre ambos países.

Perú había formado una unidad de paracaidistas en la zona e hizo uso de ella en el primer combate en el hemisferio sur donde intervinieron tropas aerotransportadas, que produjo la toma de Puerto Bolívar el 31 de julio de 1941.

Al cese de las operaciones militares a finales del mes, el Ejército de Perú, se encontraba en posesión de parte de la provincia ecuatoriana de El Oro, junto al océano Pacífico, así como de partes de la provincia de Loja y reafirmó el control peruano sobre los territorios orientales amazónicos sobre los que el Ecuador reclamaba derechos de soberanía.

Lo cierto es que el territorio en el que se registraron los mayores triunfos peruanos fue donde Perú había establecido bases Amazónicas, zonas a las que Ecuador no tenía un acceso fácil. Pero cuando Perú tuvo conflictos en provincias ecuatorianas más desarrolladas (con carreteras) la contienda se hizo mucho más pareja. Dadas las circunstancias de Ecuador, el cual se encontraba en una severa crisis interna, el presidente Carlos Alberto Arroyo del Río tuvo que buscar una salida fácil al conflicto.

El gobierno ecuatoriano de Arroyo del Río suscribió el Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro (o Protocolo de Río de Janeiro), el 29 de enero de 1942. Lo hizo representado por el canciller Julio Tobar Donoso.

Consecuencias del Protocolo de Río de Janeiro[editar]

Según la tesis ecuatoriana, por el Protocolo de Río de Janeiro el Ecuador fue despojado de más de 200.000 kilómetros cuadrados de territorio amazónico, que pasaron a ser territorio peruano. Para el Perú, sin embargo, el Ecuador nunca poseyó dicho territorio, y lo que hizo el tratado fue obligar a este país a renunciar a sus reivindicaciones de soberanía en esa zona.

Más allá de las posiciones nacionales, también existieron en esta guerra intereses internacionales y un "fuerte olor a petróleo". Jaime Galarza Zavala, escritor ecuatoriano, publicó a principio de los años 70 un libro titulado "El festín del petróleo", en el que trata diversos aspectos relacionados con los intereses petroleros que, según él, estuvieron en juego en el conflicto entre Ecuador y Perú. Galarza Zavala propone claramente en su obra, que la guerra de 1941 entre Ecuador y Perú fue un conflicto ligado a los intereses petroleros de dos compañías, de las que una era inglesa y la otra norteamericana. De acuerdo al texto, los ecuatorianos representaban los intereses de la compañía inglesa y los peruanos los de la norteamericana. Perú salió victoríoso de esa guerra y, por ende, la compañía petrolera estadounidense que estaba con el gobierno de esa nación.

Un aspecto que concuerda con esta teoría ha sido notado por el geógrafo francés Jean Paul Deler (que ha trabajado en toda la región andina) en su obra Ecuador, del espacio al estado nacional, Quito, 1987, en donde advierte lo siguiente:

Existe una notable concordancia entre el trazado de la frontera de 1942 y los límites orientales de una inmensa concesión otorgada en 1937 a una filial de la Royal Dutch Shell por el gobierno ecuatoriano, en detrimento de una filial de la Standard Oil of New Jersey.

Entre los héroes de la campaña de 1941, se tienen por el ejército peruano al Cap. Alejandro Romaní Chávez, Tn. Pedro Guillén, entre otros, José Abelardo Quiñones.

Dificultades en la demarcación fronteriza[editar]

Para llevar a cumplimiento la demarcación de la frontera según las instrucciones del Protocolo de Río, ambos países formaron comisiones mixtas demarcadoras, que comenzaron la labor de colocación de los hitos fronterizos a medíados de 1942.

Pronto, sin embargo, quedó demostrado que la labor de demarcación en sí misma se prestaba para malentendidos y encerraba ya el germen de posteríores conflictos. Las divergencias de pareceres entre las comisiones sobre la interpretación de las instrucciones fijadas por el Protocolo tenían dos causas fundamentales: en primer lugar, ambas naciones interpretaban de manera distinta accidentes geográficos claros y definidos, un ejemplo de lo cual fue la definición del cauce del río Zarumilla. En segundo lugar, y esto referente a la delimitación de la frontera en la región amazónica, la falta de conocimiento detallado en 1942 acerca de la geografía de grandes áreas de dicha región había obligado a los firmantes del Protocolo a utilizar fórmulas generales y poco específicas, tales como "nacientes del río X" o divortium aquarum (divorcio o separador de aguas), las que naturalmente podían prestarse para diversas interpretaciones, de acuerdo a los intereses de cada país.

Ecuador y Perú veían con distintos ojos la aparición de dichos impasses. Para Perú, las protestas y reclamos ecuatorianos no eran sino una maniobra de dicho país para desconocer el Protocolo de Río y perennizar un conflicto que debía haber quedado superado definitivamente. Para Ecuador, en cambio, las interpretaciones peruanas eran vistas como el intento del vecino del sur por trazar los límites interpretando el Protocolo de acuerdo a sus conveniencias, aprovechando para ello de su posición de país más poderoso, y amagando con hacer uso de la fuerza en caso de ser necesarío. Así, el Protocolo de Río, lejos de terminar con la vieja disputa entre ambas naciones, inauguraba un nuevo período de tensiones ecuatoriano-peruanas, caracterizado fundamentalmente por la desconfianza y el resentimiento, sentimientos que enraizaron más en Ecuador que en Perú, país que intentaba cerrar un frente de potenciales conflictos para concentrarse en el peligro que se consideraba como más inmedíato para su seguridad nacional, las diferencias y tensiones con la República de Chile.

El divortium aquarum: la demarcación se suspende indefinidamente[editar]

Como quiera que fuese, las comisiones demarcadoras fueron realizando su labor, y reportando las discrepancias a medida que éstas iban surgiendo. De esta manera, varias divergencias fueron superadas medíante la intervención del canciller de Brasil, Oswaldo Aranha, dejándose otras en manos del capitán Braz Días de Aguiar, también brasileño, quien dio solución a otro grupo de impases con un arbitraje emitido el 14 de julio de 1945. Entre los fallos emitidos por Días de Aguiar se encontraba uno referente al trazado de la línea en las inmedíaciones de la confluencia de los ríos Santiago y Yaupi.

La divergencia más importante, sin embargo, surgiría con la aplicación de las instrucciones contenidas en el artículo VIII del Protocolo, en su literal (b), numeral (1), el cual textualmente rezaba:

De la quebrada de San Francisco, el divortium aquarum entre el río Zamora y el río Santiago, hasta la confluencia del río Santiago con el Yaupi.

La razón para la utilización del término no muy preciso de divortium aquarum en esta sección del documento se debía a que, al momento de la firma del Protocolo, se tenía escaso conocimiento de la geografía de la región aludida, lo que impidió hacer uso de nombres específicos de ríos o quebradas, como sí se lo hacía en el resto de literales. Con el fin de procederse a la demarcación del sector, las partes solicitaron a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, elaborar un mapa aerofotogramético de la región, dicho mapa se elaboró y se entregó oficialmente a cada una de las partes en febrero de 1947. Paradójicamente, dicho mapa, lejos de dar las herramientas para el rápido cierre de la frontera en el sector aludido, fue en sí mismo el causante de un impase aún mayor y que duró muchos años.

Tesis ecuatoriana sobre la nulidad del Protocolo de Río de Janeiro[editar]

El desastre militar de 1941 y la firma del tratado de paz del año siguiente dejaron una huella profunda en el proceso histórico ecuatoriano. El sentimiento de humillación nacional, agudizado por divisiónes internas que sacaban a la luz acusaciones de cobardía de parte del Ejército durante la invasíón peruana, y de traición a la Patria de parte de los diplomáticos y políticos que firmaron el Protocolo de Río de Janeiro, dio paso a un deseo latente de revanchismo y de reivindicación, que se habían hecho ya patentes en 1948 con la decisión unilateral por parte de Ecuador de suspender el proceso de demarcación de la frontera, y que se resumían de manera cabal en la frase que se convirtió en un estribillo nacional coreado por los actores políticos ecuatorianos de las más diversas ideologías.

Posteríormente, la recalcitrante negativa ecuatoriana al cierre de la frontera en el sector disputado de la Cordillera del Cóndor, sin previa revisión del tratado, fue interpretada por Perú como una intentona, por parte de Ecuador, de querer desconocer un convenio internacional firmado por ambos países, y ratificado por legislaturas. A la luz de sus experiencias con Brasil y Chile, Perú se negó a considerar cualquier revisión al Protocolo, y adoptó la política de que, una vez firmado éste, con Ecuador "no había ningún asunto fronterizo pendiente que resolver".

La combinación de las actitudes ecuatorianas y peruanas traía consigo el germen de posteríores enfrentamientos no sólo diplomáticos, sino también militares. Ecuador, al ver sus protestas desoídas, tanto por parte de Perú como de los países garantes, empezó a crear un sentimiento de inconformidad, clamando el derecho a una reivindicación nacional, simbolizado a través del intento de buscar una "salida soberana" al río Amazonas, concepto que de por sí implicaba el derecho a exigir, cuando menos, un corredor de tierra hacia el río Marañón.

El siguiente paso era apenas cuestión de tiempo, o de personalidades. En 1960, el presidente ecuatoriano Dr. José María Velasco Ibarra declaró, algo que todo Ecuador creia, que el Protocolo de Río de Janeiro no sólo era inejecutable sino que era "nulo de nulidad absoluta", porque había sido impuesto bajo coerción y con presencia de fuerzas militares peruanas en suelo ecuatoriano. Según la administración de Velasco Ibarra y posteríores análisis, los problemas del tratado eran los siguientes:

  • Que el protocolo no era ejecutable, dado que uno de los puntos del mismo no concordaba con la realidad geográfica de la zona: Específicamente que no hay un solo divortium aquarum entre el Zamora y el Santiago sino dos: uno entre el Zamora y el Cenepa, y otro entre el Cenepa y el Santiago. Más aún, en tanto que no se había mencionado a la Cordillera del Cóndor en ninguna parte del artículo séptimo del Protocolo que no existía razón de fuerza para considerarlo indiscutiblemente como el divortium aquarum al que se hacía referencia.
  • Que fue firmado mientras tropas peruanas ocupaban arbitrariamente territorio ecuatoriano.
  • Que la conquista de territorio por la fuerza está en contra de la ley y el derecho internacional.
  • Por falta de cumplimiento de ciertas disposiciones en cuanto a la libre navegación por los ríos de la Amazonía.

Conflicto de Paquisha (22 - 26 de enero de 1981)[editar]

El 22 de enero de 1981, el gobierno peruano denunciaba el ataque a una de sus aeronaves cuando realizaba una misión de abastecimiento a puestos de vigilancia en el río Comaina (territorio peruano). El entonces Presidente del Perú, arquitecto Fernando Belaúnde Terry, ordenó la inspección del río Comaina hasta sus nacientes en el lado oriental de la Cordillera del Cóndor, comprobándose la existencia dentro del territorio peruano de tres destacamentos militares ecuatorianos con sus respectivas instalaciones. Este hallazgo causó acciones de fuerza, logrando las fuerzas peruanas desalojar los destacamentos ecuatorianos. Cabe señalar que por primera vez se organizó durante dicho conflicto la primera operación de "envolvimiento vertical" desembarco helitransportado con apoyo de fuego desde helicópteros Mi-8.

La posición ecuatoriana señalaba que esos destacamentos correspondían a la base de "Paquisha" establecida en territorio ecuatoriano. Pero, tras la medición de las coordenadas, se comprobó que no correspondían a la mencionada Paquisha sino, como lo calificó el presidente Belaúnde, a un "falso Paquisha". Tras las escaramuzas, que motivaron la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), el acta Sorrosa-Du Bois fijó las coordenadas de ubicación permitidas para las tropas fronterizas, ratificando la condición de la mencionada cordillera como límite natural entre ambos países.

En 1992, los presidente de Perú y Ecuador, Alberto Fujimori Fujimori y Rodrigo Borja Cevallos, suscriben el llamado Pacto de Caballeros en el que se comprometen a buscar soluciones pacíficas a las diferencias. Sin embargo, en el mes de diciembre de 1994, después de una declaración oficial por parte del gobierno peruano, que reclamaba como suyos los territorios en disputa, y frecuentes encuentros entre patrullas de ambos países, se empiezan a notar movilizacionies del ejército del Ecuador, que desde 1981 había estado preparándose para enfrentar un conflicto generalizado, desplegando sus sistemas de defensa en el área de la Cordillera del Cóndor.

Conflicto del Alto Cenepa (Guerra del Cenepa) (26 de enero - 28 de febrero de 1995)[editar]

Zona del Conflicto del Cenepa.

El Conflicto del Cenepa para Perú, (Guerra del Cenepa para Ecuador), llamada así por el nombre del río en cuya cabecera ocurrió el conflicto fronterizo, tuvo lugar a comienzos de 1995.

La guerra o conflicto (en la casi totalidad de documentos "peruanos" se la menciona como conflicto dado que nunca hubo declaración oficial de guerra entre ambos países) se inició el 26 de enero de 1995 en la zona del Cenepa.

Ecuador desplegó unos 3,000 efectivos en la zona. Perú desplegó alrededor de 2,000 efectivos.[3] Algunas aeronaves peruanas fueron abatidas por fuerzas ecuatorianas, aunque hay dos posiciones, por un lado la parte ecuatoriana dice que la Fuerza Aérea Ecuatoriana derribó a tres aeronaves (dos Sukhoi Su-22 "Fitter" y un A-37B)[4] y que las defensas antiaéreas dieron baja a varíos helicópteros, la parte peruana dice que todas las aeronaves (2 Sukhoi, 1 A37B y 3 helicópteros) fueron derribadas por la defensa aérea (antiaéreos portátiles usados por el ejército ecuatoriano). El 17 de febrero, los países integrantes del Protocolo de Río de Janeiro medíaron un acuerdo de cese al fuego y entrega de posiciones controladas tanto por Perú como por Ecuador, estas posiciones fueron entregado a la MOMEP para dar inicio a la separación de fuerzas, que debió ser ratificado el 28 de febrero en Montevideo ante la continuación de los combates.

Los combatientes se habían retirado de la zona del Cenepa ya para el 5 de mayo de 1995. El 4 de agosto se hizo efectiva una zona desmilitarizada. [5] [6]

Fin al conflicto peruano - ecuatoriano. Término de los combates. Negociaciones diplómaticas en Brasilia y firma del Acuerdo Definitivo de Paz o Acuerdo de Brasilia (02 de marzo de 1995 - 26 de octubre de 1998)[editar]

Declaración de Paz de Itamaraty[editar]

Perú y Ecuador aceptan deponer las armas y el 17 de febrero de 1995 se firma en Brasil la Declaración de Paz de Itamaraty, que determina el retiro de las tropas de ambos países.

Acuerdo de Brasilia[editar]

Observadores de los países integrantes del Protocolo de Río de Janeiro se desplazan hasta la zona del conflicto. El 2 de marzo, tras cinco semanas de enfrentamientos y escaramuzas, terminan los combates. Hubo numerosos heridos, lisiados y muertos por ambos lados.

Muchos jóvenes llegados de todas las provincias de Perú y de Ecuador, murieron o fueron heridos en combate. Tiwinza, según la versión de Ecuador, nunca pudo ser recuperada por los peruanos, los cuales argumentaron lo contrarío.

Se publican algunas historias de heroísmo y sangre en este conflicto. Se habló de "patrullas", "comandos", "foes" (fuerzas especiales) y del empleo de armamentos diversos, entre ellos granadas y minas antipersonales peruanas y/o ecuatorianas.

Una nueva ronda de negociaciones tiene lugar, conducida por el jurista Fernando de Trazegnies a nombre de Perú y el embajador Edgar Terán, a nombre de Ecuador. Después de un año y medio de intensas conversaciones, y luego de un pronunciamiento por expertos internacionales sobre la línea de frontera, los dos países, con aprobación de sus respectivos Congresos, acuerdan someter sus diferencias a la decisión de los países integrantes del Protocolo de Río de janeiro de 1942.

Los países integrantes (Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos de América), de acuerdo a la opinión de los expertos consultados, resolvieron que la demarcación de la frontera era estrictamente la establecida por el tratado de Río de janeiro de 1942, que corre por las altas cumbres de la cordillera del Cóndor; y que la región de Tiwinza, de 2000 ha, pertenece a Perú, aunque se entrega 100 ha de Tiwinza como propiedad no soberana de Ecuador, por tratarse de un cementerío de guerra ecuatoriano, para realizar actos conmemorativos y no militares. A todo aquel que nazca en Tiwinza, además, se le considerará peruano, por cuanto sólo se le reconoce a Ecuador la propiedad privada de dicha área, pero no su soberanía.

Ecuador no ha efectivizado hasta el momento construcción alguna en dicha zona, porque Perú no ha construido la carretera de acceso a lo que se había comprometido. Asimismo, se resolvieron todas las controversias de interpretación del Protocolo de Río de Janeiro que habían impedido continuar con la instalación de los hitos, guardándose siempre una fidelidad estricta a dicho Tratado de Río de Janeiro.

Ecuador, además, logró el reconocimiento de su derecho a la libre navegación por el río Amazonas y sus afluentes septentríonales, y un permiso para establecer dos embarcaderos comerciales en sus orillas, conforme a lo señalado por el Protocolo de Río de Janeiro.

Un parque binacional ecológico, aún por implementar, sería la representación de la paz entre ambos países vecinos. También se establecieron los nuevos hitos en Cusumasa-Bumbuiza y Yaupi-Santiago (vecinos de Tiwinza) y, ya en el departamento de Loreto, en el sector de Lagartococha y el Güeppi.

Es así como se procede a la firma en Brasilia del Acuerdo Definitivo de Paz llamado también Acuerdo de Brasilia, el 26 de octubre de 1998, suscrito por el presidente peruano Alberto Fujimori y su colega ecuatoriano Jamil Mahuad, así como por los Cancilleres Fernando de Trazegnies Granda del Perú y José Ayala Lasso de Ecuador.

Durante los meses siguientes, se procedió a instalar físicamente los hitos que faltaban en la frontera y, de esta forma, el tema del conflicto fronterizo -que tenía casi 150 años de duración- estuvo zanjado.

A partir de la firma de la paz en 1998, los dos pueblos reconocieron todo lo que tienen en común en cuanto a historia y a cultura y pasaron a considerarse efectivamente como hermanos. Por otra parte, desde esa fecha el comercio entre Ecuador y Perú ha aumentado en una proporción de cinco o seis veces el valor que tenía antes de la firma de la paz.

Cabe destacar efectivamente que los sucesivos conflictos entre ambos países los mermaron económicamente e imposibilitaron su desarrollo y hermandad, ello se ha demostrado en vista de que luego de firmado el acuerdo de paz y zanjado el tema de delimitación, esta zona fronteriza ha venido desarrollando de manera ascendente durante todos estos años, logrando un mayor número de importaciones y exportaciones, así como la cantidad de turistas por parte de ambos países, por lo que es de verse que una vez lograda la paz, ambos países se han visto enormemente beneficiados.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. ACTA DE INDEPENDENCIA DE GUAYAQUIL (1820)
  2. Jaramillo Alvarado, Pío (2002). Historia de Loja y su Provincia. Loja: Municipio de Loja - Senefelder, Cuarta Edición.
  3. [1]
  4. Historia Ilustrada de la FAE, Quito, octubre de 1999, página 132
  5. Recasens Figueroa, Rafael: Misión de Observadores Militares Ecuador-Perú (MOMEP). Experiencia de la participación de Chile
  6. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires: Guerra Entre Ecuador y Perú del año 1995

Fuentes[editar]

Enlaces externos[editar]