Independencia del Perú

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Emancipación peruana
Guerra de independencia hispanoamericana
LocationPeru.svg
Banderas nacionales peruanas de la independencia Flag of Peru (1821 - 1822).svg Flag of Peru (1822).svg Flag of Peru (1822 - 1825).svg
Fecha 28 de julio de 1821 (Declaración de Independencia del Perú). La guerra se desarrolla entre 1811-1826
Lugar Perú y Alto Perú
Resultado Perú se independiza de la monarquía española.
Beligerantes
Patriotas

Flag of Peru (1822 - 1825).svg República Peruana
Flag of Chile.svg República de Chile
Flag of the Gran Colombia.svg República de Colombia (Gran Colombia)
Bandera Argentina.png Provincias Unidas del Río de la Plata
Bandera de la Provincia Libre de Guayaquil.svg Provincia Libre de Guayaquil
Flag of Bolivia (state, 1825-1826).svg República de Bolívar
Realistas

Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Imperio español
Comandantes
Peruanos
Francisco Antonio de Zela
Juan José Crespo y Castillo
José Angulo
Mateo Pumacahua
Toribio de Luzuriaga
José de la Riva Agüero
José Bernardo de Tagle
Mariano Melgar
Extranjeros
José de San Martín
Simón Bolívar
Thomas Cochrane
Manuel Blanco Encalada
Antonio José de Sucre
José Fernando de Abascal
Joaquín de la Pezuela
José de la Serna
Mariano Osorio
Melchor Aymerich
Pedro Antonio Olañeta
Antonio Vacaro
Fuerzas en combate
Patriotas peruanos
Ejército del Norte
Ejército Unido Libertador
Primera Escuadra Nacional de Chile
Ejército Real del Perú
Real Armada Española

Unos 20.000 locales muertos en total.[1]
Unos 12.000 españoles muertos o expulsados.[2]

La Independencia del Perú corresponde a toda una época de levantamientos y conflictos bélicos que propició la independencia política y el surgimiento de la República Peruana como un estado independiente de la monarquía española, resultado de la ruptura política y desaparición del Virreinato del Perú por la convergencia de diversas fuerzas liberadoras y la acción de sus propios hijos.

A lo largo del siglo XVIII, se sucedieron múltiples manifestaciones indígenas contra el trato de las autoridades coloniales, algunas de las cuales devinieron en auténticas rebeliones. La aplicación de las reformas borbónicas incrementó la desazón y la inconformidad tuvo su estallido en la revolución de Túpac Amaru II, la cual terminó en la represión de aquella revuelta aunque permaneció latente el germen del descontento indígena. Al acaecer las Abdicaciones de Bayona, diversos puntos de la América española crearon juntas autónomas de gobierno, sin pretender cambiar el orden colonial. Fue entonces que el virrey Abascal hizo del Ejército Real del Perú y del virreinato peruano la base de la contrarrevolución sobre el Alto Perú, Quito, Chile y Argentina. Los primeras rebeliones autónomas peruanas surgieron desde 1811 en este contexto de descontento indígena y colaboración criolla con la revolución rioplatense sin alcanzar la libertad del país.

En 1820, la Expedición Libertadora procedente de Chile desembarcó en el Perú bajo el mando del general José de San Martín. Éste proclamó en Lima la independencia del Estado peruano (1821) y bajo su Protectorado se formó el primer Congreso Constituyente del país. Retirado San Martín del país, el flamante Estado sostuvo una guerra contra los realistas de resultado incierto hasta 1824, año en que tuvieron lugar las campañas de Junín y Ayacucho bajo el mando del Libertador Simón Bolívar. La victoria de Ayacucho concluyó con la capitulación del ejército realista y puso fin al virreinato del Perú.

La independencia del Perú fue otro capítulo importante en las guerras de independencia hispanoamericanas. Finalmente en 1825 México consigue la capitulación del bastión español de San Juan de Ulúa en América del norte. Ése mismo año concluye la campaña de Sucre en el Alto Perú y seguidamente, en 1826, caen los reductos españoles del Callao y Chiloé en América del sur. España renuncia en 1836 a todos sus dominios continentales americanos.[3]

Lo que hay que destacar son tres aspectos, en lo político se cortó la dependencia de España; en lo económico se mantuvo la dependencia de Europa y en lo social el despojo de tierras a indígenas se acentuó en la era republicana.[4] "El empleado doméstico indígena fue tratado como un animal, incluso en las primeras décadas del siglo XX. [Hoy] contra este grupo se cometen abusos legales de manera cotidiana"[5] La ciudadanía abierta en Perú se consiguió en el siglo XX. En pleno siglo XXI se sigue construyendo una sociedad genuinamente democrática, donde sea posible la plena garantía y el respeto de los derechos humanos.[6]

Rebeliones durante la conquista y el período colonial[editar]

Ninguno de estas primeras rebeliones consigue el objetivo de la independencia de la corona española.

Guerras civiles entre los conquistadores[editar]

Gonzalo Pizarro, pretendió hacer el Perú independiente a la cabeza de los encomenderos entre 1542-1544, y aconsejado por Francisco de Carvajal con aspiraciones a rey del Perú, y se rebeló contra la autoridad del primer virrey enviado para reprimir a los conquistadores que aspiraban a la independencia. Finalmente fue derrotado tras un gobierno efímero de tres años.[7] [8] Como consecuencia de estas rebeliones los descendientes de los principales conquistadores fueron trasladados a España, como la familia Pizarro, entre ellos la hija del conquistador, Francisca Pizarro Yupanqui.

Rebeliones. Utopía andina[editar]

Las rebeliones durante la conquista y el período colonial del Perú se produjeron desde la captura del inca Atahualpa en la emboscada de Cajamarca, el 16 de noviembre de 1532, y que llevó a la conquista del Imperio inca por parte de Francisco Pizarro. Algunos pretendidos sucesores de los incas trataron en varias ocasiones de retomar el país, reconquistar su imperio e instalar de nuevo su gobierno. Unos intentos ocurrieron inmediatamente; otros, más tarde, en los siglos XVII y XVIII. Desde 1536 hasta 1572, tuvo lugar la resistencia de los incas de Vilcabamba; acción que había comenzado con la huida de Manco Inca de Cuzco y que terminó con la ejecución de Túpac Amaru I.

Protestas y rebeliones del siglo XVIII[editar]

En el siglo XVIII, estallaron protestas y rebeliones de la más diversa índole, que se originaron, indistintamente, por los abusos de los funcionarios reales y el mal gobierno de las autoridades virreinales. En especial, los corregidores fueron el centro principal de las quejas, ya que cometían una serie de abusos y excesos sobre la población indígena, en lo referente a las distribución del trabajo en las mitas, el cobro de los tributos y el repartimientos de mercaderías. Las reformas borbónicas, que implicaron el aumento de los impuestos y otras contribuciones, fueron otro factor agravante del descontento popular. Al principio, algunos curacas e indios principales creyeron que, enviando memoriales de quejas al monarca español, lograrían la atención de la Corona, para que rectificara las injusticias. Pero al constatar que esto no daba resultado, muchos de ellos tramaron rebeliones armadas, algunas abortadas antes de estallar y las que estallaron fueron debeladas por las fuerzas del virrey de la manera más brutal.[9]

Estas fueron las más importantes protestas y rebeliones estalladas en el siglo XVIII: [10]

  • 1724-1736. La rebelión de los indios de Azángaro, Carabaya, Cotabamba y Castrovirreyna, quienes dieron muerte a sus corregidores, como reacción frente al abuso que cometían estos funcionarios. La rebelión fue cruelmente reprimida, siendo los indios masacrados, ajusticiados sin juicio, y condenados de por vida a las mitas de Potosí y Huancavelica, así como a los obrajes y panaderías.
  • 1722-1732. Protestas de Vicente M. Chimo Cápac, curaca de Chicama (norte del Perú) y descendiente de los reyes chimúes e incas. Este personaje viajó sin autorización a España, donde presentó sucesivos memoriales ante el rey de España, reclamando justicia para los indios y quejándose de los funcionarios reales.
  • 1736. Protesta de los caciques de Paita. Estos, tras esquivar la rígida censura virreinal, lograron hacen llegar a la corte de Madrid un extenso memorial conteniendo denuncias y reclamaciones en favor de los indios.
  • 1737. Rebelión de Andrés Ignacio Cacma Condori y José Orco Huaranca, curacas pertenecientes a las antiguas panacas incas del Cuzco. En la conjura se hallaban implicados otros 17 curacas. Al producirse hechos violentos en Azángaro, las autoridades virreinales actuaron con gran rapidez, deteniendo a 89 indios principales del Cuzco, mientras que columnas milicianas armadas por los mercaderes entraban en Azángaro, donde, tras cometer excesos de todo tipo, apresaron a 39 indios sindicados como cabecillas de la rebelión. Todos los implicados fueron condenados a diversas penas: prisiones, mitas forzadas y a ración en las minas, obrajes y panaderías.
  • 1739. La conspiración de Oruro (Alto Perú), bajo el mando de Juan Vélez de Córdova. Este personaje se proclamó descendiente de los reyes incas y exigió a través de un “Manifiesto de agravios” el fin de la dominación española, fundamentando esta exigencia en el hecho que los funcionarios españoles se dedicaban solo a expoliar a las poblaciones, cuando el fin primordial de la dominación española había sido la evangelización. Poco antes de su estallido, el movimiento fue delatado; Vélez y otros cabecillas fueron capturados y ajusticiados.
  • 1742-1756. La rebelión de Juan Santos Atahualpa, caudillo mestizo que se proclamó descendiente de los Incas y tuvo el propósito expreso de restaurar el Imperio incaico y expulsar a los españoles. Al frente de las tribus selváticas, logró controlar un extenso territorio de la selva central del Virreinato del Perú, el llamado Gran Pajonal, llegando a amagar la sierra central. Si bien la rebelión no llegó a extenderse más allá de esos límites, tampoco pudo ser sometida por la autoridad virreinal. Juan Santos desapareció misteriosamente en 1756, desconociéndose la fecha y las circunstancias de su fallecimiento.
  • 1750. La revolución de Huarochirí. Encabezada por Francisco Inca y Pedro de los Santos, en protesta por los abusos y arbitrariedades de las autoridades virreinales. Los insurgentes tomaron la ciudad de Huarochirí, a cuyo corregidor ajusticiaron. Las fuerzas virreinales, al mando del marqués de Monterrico, cercaron Huarochirí, donde los rebeldes resistieron con heroísmo, hasta ser derrotados. Los líderes de la revuelta fueron apresados; algunos fueron asesinados y otros llevados a Lima, donde fueron ajusticiados.
  • 1766. Movimiento de Quito, en la que participaron indios y mestizos, en protesta por el establecimiento de las aduanas. Se produjeron diversos motines y tumultos en dicha ciudad, a lo largo de dicho año. Desde Lima se enviaron tropas, para apaciguar a la población exaltada.
  • 1770. Movimiento de Sica Sica (Alto Perú). Los indios de dicha localidad dieron muerte al teniente del corregidor y atacaron con suma violencia el corregidor. La represión dejó como saldo cientos de indígenas masacrados.
  • 1771. Movimiento de Pacajes (Alto Perú). Los indios de dicha localidad dieron muerte a su corregidor y persiguieron a los coadjutores de estos. Igualmente fue reprimido severamente.
  • 1773. Protesta de Santiago de Chuco (en el actual departamento de La Libertad), protagonizada por indios y mestizos, por los exorbitantes precios de las mercaderías dadas en reparto por el corregidor. Como al año siguiente se renovaron estas protestas, las autoridades apresaron a los líderes visibles.
  • 1774. Rebelión de Chumbivilcas. Se originó cuando el corregidor de esta localidad apresó al curaca local por encabezar la protesta general contra los repartimientos de mercaderías. Los indios reaccionaron violentamente y dieron muerte al corregidor. El alzamiento fue aplastado con un saldo elevado de vidas.
  • 1774. Rebelión de los indios de la villa de Llata, contra los abusos del corregidor, al que dieron muerte.
  • 1776. Rebelión de los indios de Urubamba, que lograron expulsar a las autoridades coloniales. Estas regresaron con refuerzos militares y reprimieron a los rebeldes con extrema ferocidad.
  • 1780-1781. La rebelión de los hermanos Catari en el Alto Perú. Ellos eran Tomás, Nicolás y Dámaso Catari. Actuaron en relación con la revolución de Túpac Amaru II. Tomás Catari fue capturado por los españoles y despeñado el 15 de enero de 1781. Sus hermanos acabaron siendo sucesivamente delatados y apresados. Damaso fue ejecutado el 27 de abril y Nicolás el 7 de mayo del mismo año.[11]
  • 1780. Conspiración de los plateros en el Cuzco. Los plateros Lorenzo Farfán de los Godos, Ildefonso Castillo, Juan de Dios Vera, Diego Aguilar, Ascensio Vergara, José Gómez y Eugenio Cárdenas, se complotaron con el influyente curaca de Písac, Bernardo Tambohuacso Pumayali. Descubierta la conspiración, Farfán de los Godos y otros seis plateros fueron apresados y ajusticiados, en junio de 1780. Posteriormente fue capturado el curaca Tambowaqso, que fue ajusticiado el 17 de noviembre de 1780, días después del estallido de la revolución de Túpac Amaru II.
  • 1780-1781. La rebelión de José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, sin duda, la más importante de este periodo, que estalló en Tinta el 4 de noviembre de 1780 (ver sección siguiente).

Revolución de Túpac Amaru II (1780-1781)[editar]

José Gabriel Condorcanqui, más conocido como Túpac Amaru II.

Descendiente de la realeza inca, José Gabriel Condorcanqui, cacique de Surimana, Tungasuca y Pampamarca, adoptó el nombre de Túpac Amaru II y encabezó la más formidable revolución indígena de la época colonial, en protesta por el maltrato que recibían los indios por parte de los corregidores. Entre sus exigencias figuraba la supresión de los corregimientos y la creación de una Real Audiencia en el Cuzco para una rápida administración de justicia, ya que solo existía la Real Audiencia de Lima para todo el territorio del Virreinato. A estos reclamos, se unió posteriormente su deseo de separarse del yugo español; es decir, su rebelión, originalmente de tendencia reformista, se convirtió en separatista. Para algunos analistas, fue el iniciador de la lucha por la emancipación política del Perú.

La rebelión estalló el 4 de noviembre de 1780 en el pueblo de Tinta (50 leguas al sur del Cuzco) y puso en movimiento a todo el sur del Virreinato del Perú, hasta la región de Charcas. Repercutió, además, en el resto de los dominios españoles de Sudamérica.

El primer episodio de la revolución fue el apresamiento del odiado corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, quien fue ejecutado públicamente. Acto seguido, Túpac Amaru se puso en marcha hacia el norte contando con la simpatía y adhesión de los pobladores que, en su mayoría, estabas armados de picos, palos, hachas y sólo algunas armas de fuego. En estas condiciones, ganó la batalla de Sangarara, librada el 18 de noviembre de 1780. Pero no quiso todavía dirigirse al Cuzco y prefirió retirarse a Tinta, donde el día 27, lanzó un manifiesto explicando las causas que le habían llevado a la sublevación. Poco después, a inicios de diciembre se dirigió al sur, atravesó la cadena del Vilcanota, pasó por Lampa, Pucará y penetró en Azángaro, extenso recorrido con el que pretendía ganar adeptos a su causa.[12]

El virrey Agustín de Jáuregui envió al Cuzco al visitador José Antonio de Areche, con poderes extraordinarios para sofocar la rebelión, teniendo como ejecutar inmediato al mariscal José del Valle. Es así como los españoles, con refuerzos llegados desde Lima, enfrentaron a Túpac Amaru, que ya por entonces (enero de 1781), se había decidido a atacar el Cuzco. Sin embargo, éste no pudo doblegar el poderío de las fuerzas realistas y sufrió sendos reveses en las batallas de Checacupe y Combapata, por lo que se vio obligado a retroceder. Los realistas, en su persecución, ingresaron a sangre y fuego a Tinta, que fue totalmente destruida. El inca, su mujer y sus tres hijos huyeron a la villa de Langui donde fueron apresados por la traición de un partidario suyo. Enseguida, fue a parar a manos de Areche. Sufrió atroces torturas, para que delatara a sus colaboradores cuzqueños, pero permaneció hermético. Finalmente fue sentenciado a muerte.

El 18 de mayo de 1781, en la Plaza de Armas del Cuzco, Túpac Amaru II fue descuartizado a hachazos, luego de un intento fallido de desmembrarlo usando la fuerza de cuatro caballos. Previamente, se le obligó a presenciar la muerte de su esposa Micaela Bastidas, de sus dos hijos mayores y de otros familiares y partidarios suyos. Su hijo menor, Fernando, fue condenado a los presidios de África. Sus miembros mutilados fueron enviados a distintos puntos del sur del virreinato y clavados en picas, para que sirviera de escarmiento a las poblaciones rebeldes.[13] Sin embargo, el espíritu de lucha se mantuvo entre sus partidarios, quienes, encabezados por Diego Cristóbal Túpac Amaru (primo suyo), se mantuvieron en pie de lucha hasta principios de 1782.[14]

Intento de desmembramiento de Túpac Amaru II.

El horrendo sacrificio de Túpac Amaru y la represión feroz de la rebelión (cuyo saldo, según el cálculo de los mismos represores, fue de 120.000 hombres andinos muertos[15] ), avivó más la rebeldía contra la dominación española. Obligó a la corona española concentrar sus fuerzas en el sur peruano, de modo que dicha zona se convirtió en el último bastión del poder español en Sudamérica. Además, en su momento el sacrificio de Túpac Amaru II no resultó estéril, pues a raíz de esta rebelión se suprimieron los corregimientos y se creó la Real Audiencia del Cuzco, tal como lo había exigido el inca rebelde.[16]

La rebelión de Túpac Amaru constituye, a decir del historiador Carlos Daniel Valcárcel, «el movimiento anti-colonialista, reivindicados y precursor de justicia social e independencia política más importante que haya tenido el Perú. Su valor aumenta si lo recordamos como un suceso anterior a la revolución francesa —que tantos otros movimientos propició—, acaecido cuando todavía la revolución separatista estadounidense estaba en plena pugna».[17]

Revolución de Túpac Catari[editar]

Una segunda fase de la revolución tupacamarista la protagonizó el caudillo aimara Julián Apaza en el Alto Perú. Este personaje adoptó el nombre de Túpac Catari (en homenaje a Túpac Amaru II y Tomás Catari) y a la cabeza de 40.000 indios puso sitio a La Paz (13 de marzo de 1781); exigió la entrega de los corregidores y el retiro de los españoles. Aunque suspendió el cerco en julio, lo estrechó más y lo mantuvo hasta el 17 de octubre, teniendo que retirarse para concertar nuevas acciones. Pero traicionado y entregado a las autoridades españolas (10 de noviembre) fue condenado a ser arrastrado atado a la cola de un caballo y luego descuartizado por cuatro caballos (13 de noviembre).[18]

Conspiraciones entre 1782 y 1810[editar]

Entre el fin de la revolución de Túpac Amaru II y el inicio de la guerra de la independencia hispanomericana de 1810-1824, tuvieron lugar en el Perú otras conspiraciones y revueltas, como las siguientes:

  • El movimiento de Huarochirí (1782), encabezado por Felipe Velasco Túpac Inca Yupanqui, con apoyo del indio Ciriaco Flores y en conexión con Diego Cristóbal Túpac Amaru. Movilizó a seis pueblos de la provincia de Huarochirí. El virrey envió contra ellos al corregidor de Huarochirí, al gobernador de Yauyos y a un destacamento de Lima. Los agitadores fueron sorprendidos y tomados prisioneros. Sometido a proceso, Felipe Velasco Túpac Inca Yupanqui fue ejecutado en Lima, el 7 de julio de 1783.[19]
  • La conspiración del Cuzco de José Gabriel Aguilar y Manuel Ubalde (1805). El primero era un minero huanuqueño y el segundo un abogado arequipeño, que se conocieron en Lima y se hicieron amigos. Luego coincidieron en el Cuzco, donde, con el apoyo de diversas personalidades, tramaron un plan para independizar al Perú y restaurar el Incanato. Delatados antes de producirse el alzamiento, fueron apresados y ajusticiados, el 5 de diciembre de 1805.[20]

Rebeliones autónomas del Perú en la independencia hispanoamericana[editar]

Guerra de independencia: territorios realistas en rojo y territorios independientes en azul.

Tres siglos después, además de las revueltas locales anteriores, se sucedieron otros hechos fuera del Perú que tuvieron influencia en las ideas independentistas, tales como la independencia de Estados Unidos en 1776 y la Revolución francesa de 1789; sin embargo el principal detonante de la emancipación fue la invasión napoleónica a España en 1808. Desde entonces, los patriotas, denominados así por sus ideas liberales, recurrieron a las armas con el objeto de lograr la independencia de España.

Tacna y las expediciones rioplatenses al Alto Perú[editar]

Primera revuelta de Tacna de 1811[editar]

Los patriotas peruanos, conocedores del avance de los ejércitos argentinos en el Alto Perú (actual Bolivia), organizaron en Tacna un movimiento libertario contra el virrey José Fernando de Abascal y Sousa. El 20 de junio de 1811 (día de la batalla de Guaqui, en donde las tropas realistas al mando del General José Manuel de Goyeneche vencieron a los independentistas rioplatenses), los patriotas, dirigidos por Francisco Antonio de Zela, asaltaron los dos cuarteles militares realistas de Tacna, proclamando a Zela comandante militar de la plaza, a Rabino Gabino Barrios como coronel de milicias de infantería y al curaca Toribio Ara como comandante de la división de caballería. El día 25 de junio se supo en Tacna de la derrota de los patriotas argentinos en Guaqui. Aprovechando el desconcierto provocado por la noticia, los realistas desmontaron el movimiento y tomaron preso a Francisco Antonio de Zela, a quien llevaron a Lima donde fue condenado a cadena perpetua en la cárcel de Chagres, Panamá, donde falleció en 1819, a los 50 años de edad.

Segunda revuelta de Tacna de 1813[editar]

El general argentino Manuel Belgrano reorganizó las tropas argentinas derrotadas en la batalla de Guaqui. El 14 de septiembre de 1812, se enfrentó a las tropas comandadas por el general Pío Tristán, las venció y detuvo el avance del ejército realista sobre Tucumán. Más tarde, obtuvo otra victoria en la batalla de Salta, por lo que Pío Tristán, capituló el 20 de febrero de 1813, con lo cual el Ejército argentino volvió a emprender otra ofensiva y ocupó nuevamente el Alto Perú. El general español Joaquín de la Pezuela, que había reemplazado a Goyeneche en La Paz por disposición del virrey del Perú Abascal, reorganizó el Ejército Real del Perú y derrotó al argentino Manuel Belgrano en la batalla de Vilcapugio el 1 de octubre de 1813 y seguidamente en la batalla de Ayohuma, el 14 de noviembre de 1813.

El tacneño Juan Francisco Paillardelli fue emisario de Belgrano en las coordinaciones que el general argentino pretendió establecer en Perú. Junto a Juan Francisco Paillardelli, su hermano Enrique Paillardelli conspiraba en Tacna y Julián Peñaranda lo hacía en Tarapacá. Enrique recibió sus instrucciones de Belgrano en Puno. El plan consistía en concertar el alzamiento de todo el sur del Perú. Bajo el liderazgo de Enrique Paillardelli, los patriotas tacneños, el 3 de octubre de 1813, se apoderaron de los cuarteles tacneños y apresaron al gobernador realista de la provincia.

El intendente de Arequipa, José Gabriel Moscoso, enterado de los acontecimientos, envió una milicia realista al mando de José García de Santiago. Se produjo el combate de Camiara, el 13 de octubre, donde fueron derrotados los patriotas de Paillardelli que se replegaron a Tacna. A los pocos días se supo de la derrota de Belgrano y los patriotas se volvieron a dispersar. Enrique Paillardelli y unos cuantos seguidores huyeron hacia el Alto Perú, el 3 de noviembre de 1813, mientras que Tacna fue retomada por los realistas.

Rebelión de Huánuco de 1812[editar]

La rebelión indígena de Huánuco del 22 de febrero de 1812 se dirigió contra el régimen colonial. Las tropas del virrey se organizaron en Cerro de Pasco y se dirigieron a Huánuco, donde se produjo la batalla de Ambo el 5 de marzo de 1812. El intendente de Tarma José González Prada reconquistó Ambo el 10 de marzo con un contingente colonial. Los rebeldes abandonaron Ambo y Huánuco; los realistas entraron a ambas ciudades el 19 de marzo de 1812. González Prada salió de la ciudad en persecución de los insurrectos, que contaban con 2.000 hombres. Los indígenas se dispersaron y los cabecillas fueron capturados por González Prada, entre ellos, a Juan José Crespo y Castillo, al curaca Norberto Haro y al alcalde pedáneo de Huamalíes, José Rodríguez, quienes fueron enjuiciados sumariamente y ejecutados con garrote vil. A otros sublevados se les desterró y muchos fueron puestos en prisión.

Rebelión del Cuzco de 1814[editar]

En 1814, se produjo la Rebelión del Cuzco que abarcó el sur del virreinato del Perú. La rebelión de 1814 se inició con la confrontación política entre el Cabildo Constitucional y la Real Audiencia del Cuzco: el primero era percibido como pro americano y el segundo como pro peninsular. A raíz de este enfrentamiento, fueron encarcelados los hermanos Angulo a fines de 1813. Para agosto de 1814, los hermanos Angulo y otros criollos escaparon y tomaron el control de la ciudad del Cuzco. En esos momentos, ya se habían aliado con el brigadier y cacique de Chincheros Mateo Pumacahua. Este último personaje fue uno de los grandes defensores de la monarquía española durante la rebelión de Túpac Amaru II y comandante de los indígenas realistas en la batalla de Guaqui; sin embargo, había cambiado su postura beligerante movido por imposición del virrey Abascal de no garantizar el cumplimiento de la Constitución de Cádiz de 1812 en el virreinato del Perú.

Los hermanos Angulo y Pumacahua organizaron un ejército divido en tres secciones: la primera de ellas fue enviada al Alto Perú, al mando del arequipeño Juan Manuel Pinelo y del cura argentino Ildefonso Muñecas. Estas fuerzas rodearon La Paz con 500 fusileros y 20.000 indios armados con piedras y hondas, el 14 de septiembre de 1814. El 24 del mismo mes, tomaron la ciudad. Los realistas fueron confinados en sus cuarteles, pero estos aprovecharon la situación para hacer volar el polvorín; enfurecidos, los insurgentes paceños les dieron muerte. Para reconquistar La Paz, marchó desde Oruro un regimiento realista de milicianos cuzqueños, con 1.500 fusileros al mando del general español Juan Ramírez Orozco. Se enfrentaron en las afueras de La Paz, el 1 de noviembre de 1814, y los insurgentes resultaron derrotados. Pinelo y Muñecas ordenaron replegarse y una parte de la tropa quedó dispersa en la región en forma de guerrillas.

La segunda sección patriota se instaló en Huamanga, bajo el mando del argentino Manuel Hurtado de Mendoza y tenía por lugartenientes al clérigo José Gabriel Béjar y a Mariano Angulo. Hurtado de Mendoza ordenó marchar a Huancayo, ciudad que tomaron pacíficamente. Para enfrentarlos el virrey Abascal envió desde Lima al regimiento español Talavera, bajo el mando del coronel Vicente González. Se produce la batalla de Huanta, el 30 de septiembre de 1814, las acciones duraron tres días, luego de los cuales los patriotas abandonaron Huamanga. Se reorganizaron en Andahuaylas y volvieron a enfrentarse a los realistas el 27 de enero de 1815, en Matará, donde fueron nuevamente derrotados. Los patriotas volvieron a reorganizarse gracias a las guerrillas formadas en la provincia de Cangallo. Entre tanto, el argentino Hurtado de Mendoza conformó una fuerza con 800 fusileros, 18 cañones, 2 culebrinas (fundidas y fabricadas en Abancay) y 500 indios. Estas fuerzas estuvieron bajo el mando de José Manuel Romano, apodado “Pucatoro” (toro rojo). Debido a la traición de José Manuel Romano sobre Hurtado de Mendoza, a quien dio muerte y rindió a los realistas, los patriotas se dispersaron y los cabecillas de la revuelta fueron capturados. Las traiciones fueron un hecho común en la rebeliones independentistas de toda América. Las biografías de los actores sociales muestran que los cambios de bandos no eran extraños. En el caso de los líderes locales, sus filiaciones políticas estaban vinculadas a los conflictos locales que se expresaban en una mayor dimensión. Los hermanos Angulo, Béjar, Paz, González y otros sublevados fueron capturados, llevados al Cuzco y ejecutados públicamente el 29 de marzo de 1815. La Corona tenía la política del escarmiento público como un mecanismo para intimidar a la población y evitar futuros alzamientos.

El tercer agrupamiento patriota hizo su campaña en Arequipa y Puno, al mando del antiguo brigadier realista Mateo Pumacahua, y contaba con 500 fusileros, un regimiento de caballería y 5.000 indios. Pumacahua, como curaca de Chinchero, tenía un gran dominio y liderazgo entre la población indígena. Al Cuzco fueron enviados los hermanos José y Vicente Angulo, con algún resguardo de indios y negros leales. El control del Cuzco era fundamental por motivos ideológicos y de logística. Por múltiples motivos, Cuzco tenía una fuerte influencia sobre el Alto Perú; y, a su vez, el Alto Perú mantenía un vínculo colonial administrativo con la ciudad de Buenos Aires, uno de los grandes centros revolucionarios de los años 1810 en Sudamérica.

Mateo Pumacahua, se enfrentó exitosamente a los realistas en la Batalla de la Apacheta, el 9 de noviembre de 1814. Tomaron prisioneros al intendente de Arequipa Moscoso y al mariscal realista Francisco Picoaga, antiguo compañero de armas de la batalla de Guaqui. Los patriotas ingresaron a Arequipa. Por presión de las tropas patriotas, el cabildo de Arequipa reconoció a la Junta Gubernativa del Cuzco, el 24 de noviembre de 1814. Pumacahua, enterado de la aproximación de tropas realistas, abandonó Arequipa. El cabildo abierto de Arequipa se volvió a reunir y se apresuró a acordar lealtad al rey, el 30 de noviembre de ese año. Tales cambios de “lealtad” en los dirigentes locales fueron normales durante toda la guerra, pues se escogía al sector que era dueño de la plaza fuerte, como una forma de garantizar la seguridad personal, familiar y de los bienes, no necesariamente por una inclinación ideológica ni menos una predisposición para la lucha a favor de cualquier bando.

Las tropas realistas al mando de Juan Ramírez ingresaron a Arequipa el 9 de diciembre de 1814. Luego de reponer fuerzas y de reforzar su milicia, el general Ramírez salió de Arequipa en busca de los patriotas en febrero de 1815. Dejó como gobernador al general Pío Tristán. Ambos ejércitos, realista y patriota, se desplazaron cautelosos por diversos parajes de los Andes, buscando un lugar propicio para el enfrentamiento. El 10 de marzo de 1815, se encontraron en Puno, en la batalla de Umachiri, saliendo vencedores los realistas. El triunfo realista se debió al correcto equipamiento y mayor disciplina de sus tropas. Hubo más de un millar de muertos en el curso de la batalla.

La corriente libertadora del Sur y el surgimiento de la República Peruana[editar]

Campañas navales[editar]

Expedición de William Brown al Pacífico[editar]

Guillermo Brown, de origen irlandés, inició su carrera en la marina estadounidense y llegó a ser jefe de las fuerzas navales de las provincias del Rio de la Plata. En el año 1815 formó una expedición en Buenos Aires compuesta por 4 barcos que sumaban 150 cañones con una tripulación de 500 hombres. Brown regresó a Buenos Aires en 1818 con gran parte de su flota perdida en la navegación o apresada por la marina inglesa, después de cerrar la costa de Chile y de incursionar en los puertos del Callao y Guayaquil.

Expediciones de Thomas Cochrane[editar]

Captura de la fragata española Esmeralda en el puerto del Callao.

El gobierno de Chile entregó al marino británico Thomas Cochrane el mando de la escuadra chilena[21] [22] para asegurar el mar y acometer contra la escuadra española que estaba apostada en el fondeadero del Callao.

En enero de 1819, Cochrane hizo una primera incursión a las costas peruanas, llegando a bloquear y bombardear el Callao donde logró arrebatar varios buques a los españoles. También pasó por Huacho, Huaura, Supe (cuyo cabildo declaró su independencia), Huarmey y Paita. En estos puntos buscaron la adhesión a la causa patriota. Cochrane regresó a Valparaíso en junio y se embarcó en una segunda expedición en setiembre del mismo año que bloqueó el Callao y llegó a tomar el puerto de Pisco.

De regreso a Chile se dirigió al sur de esté país y logró tomar las fortificaciones de Valdivia. Seguidamente Cochrane pasó a formar parte de la "Expedición Libertadora del Perú" como almirante de la escuadra que transportaría y apoyaría a las fuerzas del general José de San Martín. [23]

José de San Martín y la expedición libertadora del Perú[editar]

Expedición Libertadora al Perú[editar]

La pacificación interior del virreinato peruano permitió al virrey del Perú la organización de dos expediciones contra los patriotas de Chile formado por regimientos realistas de Arequipa y Lima y batallones expedicionarios europeos. En 1814 la primera expedición permitió la reconquista de Chile en la Batalla de Rancagua. En 1817 tras el triunfo de las armas patriotas en la Batalla de Chacabuco, otra vez se recurrió al Ejército Real del Perú para salvar la monarquía, y una segunda expedición parte en 1818, obtuvo una victoria en la Batalla de Cancha Rayada, pero finalmente fue destruida por José de San Martín en la batalla de Maipú.

Para llevar adelante la independencia del Perú se firmó el 5 de febrero de 1819 un tratado entre Argentina y Chile[cita requerida]. El General José de San Martín creía que la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata no estaría totalmente segura mientras el Perú fuera un importante bastión de las fuerzas realistas.[24] Se organiza una fuerza militar anfibia que en un principio sería financiada conjuntamente por los gobiernos de Argentina y de Chile, pero debido a la situación de anarquía en las provincias rioplatenses, el gobierno de Buenos Aires se desentiende de los presupuestos, siendo la casi totalidad de los costos asumidos por el gobierno de Chile dirigido por Bernardo O'Higgins. Se determinó que el mando del ejército sea para José de San Martín y de la escuadra para el almirante Thomas Alexander Cochrane.

El 21 de agosto de 1820 se embarcó en Valparaíso la Expedición Libertadora del Perú bajo bandera chilena. Contaba con un ejército de 4.118 efectivos. El 7 de septiembre la Expedición Libertadora arriba a las playas del Paracas, en la bahía de Pisco, en la actual Región Ica, y el día 8 de septiembre de 1820, desembarcan y ocupam Pisco. El 15 de septiembre de 1820, el virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela, proclamó la restauración de la Constitución de Cádiz de 1812, y envió una carta a San Martín ofreciéndole entrar en negociaciones. El día 15, San Martín aceptó, y a partir del día 25 de septiembre, se reunieron en las Conferencias de Miraflores que concluyeron el 4 de octubre sin llegar a ningún acuerdo.

Inicio de la campaña del Perú[editar]

Placa referente a la independencia de Huamanga
Bandera del regimiento independiente de Tacna formado por William Miller

El 9 de octubre de 1820 se produce el alzamiento del batallón realista de granaderos de la reserva del Cuzco que culmina con la proclamación de la independencia de Guayaquil. El 21 de octubre de 1820 el General José de San Martín crea la bandera del Perú.

Las acciones de guerra de la expedición libertadora comienzan con la Primera campaña de Arenales a la sierra del Perú, y abarca todas las operaciones militares del general Juan Antonio Álvarez de Arenales en la sierra entre el 4 de octubre de 1820 que parten de Pisco, hasta el 8 de enero de 1821 cuando se reúnen nuevamente con San Martín en Huaura. Arenales pasó por la ciudad de Huamanga (Ayacucho) y declaró su independencia el 1 de noviembre de 1820. El 6 de diciembre tuvo lugar la Batalla de Cerro de Pasco, batiendo una división realista enviada por Pezuela. El 23 de octubre de 1820 la expedición libertadora se reembarca con destino a Ancón y seguidamente el 9 de noviembre al puerto de Huacho. El almirante Thomas Cochrane bloqueó por tercera vez el puerto del Callao y capturó durante aquel bloqueo a la fragata Esmeralda el 9 de noviembre dando un golpe mortal a la marina realista en el Pacífico. El 2 de diciembre de 1820 el batallón realista Numancia se sublevó pasándose a los patriotas. El 29 de diciembre de 1820 marqués de Torre Tagle se declara la independencia de Trujillo. El 4 de enero de 1821 se reunió el cabildo de Piura siguiendo el ejemplo de la intendencia de Trujillo. El 8 de enero de 1821 la columna de Álvarez de Arenales regresa de su incursión en la sierra central se reincorporó al Expedición Libertadora en la costa.

El 29 de enero de 1821 los jefes españoles dan un ultimátúm al virrey Pezuela para que abandone el mando del virreinato peruano que recae en el general José de la Serna. En marzo de 1821 se produce la incursión de Miller y Cochrane sobre los puertos de Tacna y Arica. El 5 de junio de 1821, el nuevo virrey del Perú anunció a los limeños que abandonaba Lima y ordenaba una fuerza resistir en el Primer sitio del Callao, al amparo de la Fortaleza del Real Felipe. El ejército realista al mando del general Cantérac deja Lima, rumbo a la sierra, el 25 de junio de 1821. Álvarez de Arenales fue enviado en misión de observar el repliegue de los realistas a la sierra sin empeñar su ejército en una batalla frontal por orden de San Martín. Dos días después entraba en Lima el grueso del ejército patriota. Bajo el temor al pillaje o rebeliones se solicitó a José de San Martín a ingresar en la ciudad.

Acta y proclamación de la independencia del Perú[editar]

En Lima, el general José de San Martín invitó al Cabildo y población de Lima a jurar la Independencia. La firma del Acta de Independencia del Perú tuvo lugar el 15 de julio de 1821. Manuel Pérez de Tudela, letrado arequipeño, más tarde Ministro de Relaciones Exteriores, redactó el Acta de la Independencia[cita requerida]. El almirante Cochrane fue recibido en Lima el 17 de julio. El sábado 28 de julio de 1821, en una ceremonia pública muy solemne, José de San Martín, enunció la célebre proclamación de la Independencia del Perú. Primero lo dijo en la Plaza Mayor de Lima, después en la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos. Según testigos de la época, a la Plaza Mayor asistieron más de 16.000 personas[cita requerida]. El libertador con una bandera peruana en la mano, exclamó:

DESDE ESTE MOMENTO EL PERÚ ES LIBRE E INDEPENDIENTE POR LA VOLUNTAD GENERAL DE LOS PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA DE SU CAUSA QUE DIOS DEFIENDE. ¡VIVA LA PATRIA!, ¡VIVA LA LIBERTAD!, ¡VIVA LA INDEPENDENCIA!.

José de San Martín. Lima, 28 de julio de 1821

Basil Hall, capitán de la marina británica, dice que al comenzar la ceremonia:

Sus palabras fueron recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y las calles adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de artillería entre aclamaciones como nunca se había oído en Lima.

San Martín abandona el Perú[editar]

El virrey José de la Serna, traslada su cuartel de general al Cuzco, y desde allí trata de auxiliar el Callao con una división al mando de Canterac. LLegan a Lima el 10 de septiembre de 1821, y sin que las tropas patriotas detengan su avance, se unen a las fuerzas sitiadas del general José de La Mar, en el Castillo del Callao o Fortaleza del Real Felipe. Luego de dar a conocer las órdenes del virrey y de avituallarse, regresó a la sierra el 16 de septiembre de ese año. El mando patriota que contaba con 7.000 efectivos y 3.000 montoneros, reaccionó tarde. Las tropas patriotas al mando del general Guillermo Miller persiguieron la retaguardia del ejército realista, produciéndose escaramuzas principalmente por la acción de los montoneros patriotas. Canterac y La Serna, lograron reunirse en Jauja el 1 de octubre de 1821.

Desde Guayaquil Antonio José de Sucre solicitó la ayuda de José de San Martín que puso en marcha la Expedición Auxiliar de Santa Cruz a Quito desde Piura el 15 de enero de 1822. La libertad de Quito queda sellada en la Batalla de Pichincha ocurrida el 24 de mayo de 1822. Posteriormente se produce la Entrevista de Guayaquil, 26 de julio de 1822, y los dos libertadores trataron el tema de a quien correspondía la soberanía sobre la Provincia Libre de Guayaquil y cual seria el sistema político que se instalaría en el Perú: uno monárquico independiente como deseaba San Martín, o Republicano como lo quería Bolívar. La entrevista se saldó favorablemente para Simón Bolívar que ratificó su anexión de Guayaquil.

En abril de 1822 se produce otra ofensiva realista contra la costa del ejército de Canterac que destruye un ejército patriota en la Batalla de Ica. Por indisposición contra San Martín, el almirante Cochrane se retira del Perú el 10 de mayo de 1822, siendo reemplazado en el mando de la escuadra por Martín Guisse. Cochrane consideraba que “el protectorado que estaba ejerciendo San Martín carecía de decisión, se mostraba dubitativo y su contribución no era realmente apreciada ni aprovechada”. José de San Martín terminaría abandonando el Perú el 22 de septiembre de 1822. Por último en octubre de 1822 se pone en marcha en plan sanmartiniano de operaciones sobre los puertos intermedios del sur peruano dirigidas por el general Rudecindo Alvarado y que se salda con la destrucción del ejército patriota bajo su mando.

La corriente libertadora del Norte, Simón Bolívar y la consolidación de la independencia[editar]

El Libertador Simón Bolívar
Mapa de las campañas de independencia del Perú y Bolivia entre 1823 y 1826.

Tras la proclamación de independencia del estado peruano el proceso parecía estancado por la resistencia militar española, y la inestabilidad del protectorado. Así, mientras la costa y el norte del Perú eran independientes, la sierra peruana y el Alto Perú seguían siendo realistas. El virrey La Serna había restablecido su sede de gobierno en el Cuzco. Mientras el motín de Balconcillo fue el primer golpe de Estado que hubo en el Perú y el inicio del cuadillaje militar (Primer Militarismo); vale decir, un alzamiento de militares en Lima, el 27 de febrero de 1823, que pidió la proclamación de José de la Riva Agüero como Presidente de la República. Una nueva campaña militar dirigida por el general Santa Cruz que trata de terminar con el Ejército Real del Perú también es derrotada.

La conclusión de la guerra en el Perú vendría con la intervención de la Gran Colombia. Ante la retirada del Protector, y tras las derrotas militares del presidente Riva Agüero, el Congreso peruano decidió solicitar en 1823 la intervención de Simón Bolívar. Bolívar ya había enviado antes al general Antonio José de Sucre, quien mantuvo la autonomía de las agrupaciones militares de Colombia, sin comprometerlas en las campañas de intermedios. Bolívar tras acabar con la resistencia de los pastusos en la batalla de Ibarra, se embarcó y arribó a Lima el 10 de septiembre de 1823.

En 1824, desarticulado el ejército realista por la Rebelión de Olañeta en el Alto Perú, dio lugar la campaña militar de Junín y Ayacucho que sería favorable a los patriotas. El Ejército Unido Libertador del Perú triunfó en la batalla de Junín a las órdenes del Libertador Simón Bolívar, y en la batalla de Ayacucho a las órdenes del general Antonio José de Sucre. La capitulación de Ayacucho puso fin al virreinato peruano.

Sucre cruza el río Desaguadero con las división de Córdova y la división del Perú del ejército libertador.[25] Bastiones y unidades realistas capitulan unas tras otras. La guerra regular en el Alto Perú termina con el combate de Tumusla. El gobierno del Perú (lo mismo que el rioplatense el 9 de mayo de 1825), emite un decreto donde pide la delimitación de la fronteras y también deja en libertad a Simón Bolívar para resolver la pertenencia del Alto Perú a la Argentina o el Perú, o la independencia de Bolivia que fue lo que finalmente ocurrió.[26] [27]

Resolución del Congreso constituyente del Perú se deja al juicio del Libertador el establecimiento de un gobierno provisorio en las provincias indemnización para el caso de que las Altas queden separadas de las del Perú. Decreto del 23 de febrero de 1825:

artículo 3º: que si verificada la demarcación según el artículo constitucional resultaren las provincias Altas separadas de esta república el gobierno a quien pertenecieren indemnizará al Perú los costos causados en emanciparlas.

La guerra sin embargo continuaría hasta su conclusión en el año 1826 con la Campaña de Chiloé y la rendición de la fortaleza del Real Felipe.

El 4 de septiembre de 1826, Bolívar se embarca en el bergantín "Congreso" con dirección a Colombia y no regresaría más al Perú.

Tratado de paz y amistad[editar]

El 4 de diciembre de 1836 el parlamento español manifiesta su renuncia de todo derecho territorial ó de soberanía sobre los territorios continentales americanos y autoriza a sus gobiernos para que, no obstante los artículos de la Constitución promulgada en Cádiz en el año de 1812, pueda concluir tratados de paz y amistad con todos los nuevos estados de la América española, sobre la base del reconocimiento de su independencia. Sin embargo, debido a distintos desencuentros, España firma el tratado con el Perú en fecha del 14 de agosto de 1879, mediante la firma en París del Tratado de Paz y Amistad España-Perú, por parte de España lo hace el Marqués de Molíns y Mariano Roca de Togores, y por el Perú, Juan Mariano de Goyeneche y Gamio, Conde de Guaqui. España envía como su primer embajador en Lima a Emilio de Ojeda.[28]

Galería de imágenes[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Sociedad de Amigos de la Ilustración (1860). Revista del Pacífico. Literaria y Científica. Tomo II. Valparaíso: Imprenta y librería del Mercurio de Santos Tornero, pp. 505.
  2. Juan Miguel Bákula Patiño (2002). Perú, entre la realidad y la utopía: 180 años de política exterior. Tomo I. Lima: Fondo de Cultura Económica, pp. 41. ISBN 978-9972-9526-1-6.
  3. El conflicto diplomático entre España y Perú 1824-1879
  4. Romero Emilio: Geografía Económica (1961)
  5. Cheesman, Roxane: "Por la educación democrática en el hogar", El Comercio, Lima 26.01.13, p. A10
  6. Del Busto D. José Antonio: Historia Cronológica del Perú (2006), Lima pág.713
  7. Historia de España.Ferran Soldevila - 1962 . "Gonzalo Pizarro, que se había puesto al frente de los protestatarios, llevó su audacia hasta el punto de querer hacerse independiente en el Perú".
  8. Latinoamerica su civilización y su cultura 4edición. Eugenio Chang-Rodríguez. "En lo que se refiere a los conquistadores mismos, recordemos que Gonzalo Pizarro, de 1542 a 1544, y Martín Cortés, 1566, se rebelaron con partidarios secesionistas-en favor de un movimiento independiente- contra el orden político español".
  9. Roel, Virgilio, 1980, pp. 11-12.
  10. Roel, Virgilio, 1980, pp. 12-17.
  11. Roel, Virgilio, 1980, pp. 36-37.
  12. Tauro del Pino 2001, tomo 16, p. 2616.
  13. Roel, Virgilio, 1980, pp. 31-33.
  14. Roel, Virgilio, 1980, p. 35.
  15. Vega, Juan José: «La revolución indígena de Túpac Amaru». Artículo publicado en el diario La República, Lima, diciembre de 1999.
  16. Tauro del Pino 2001, tomo 16, p. 2616.
  17. Valcárcel, Carlos D. (1977): Túpac Amaru, el precursor de la Independencia .
  18. Tauro del Pino 2001, tomo 2, p. 183.
  19. Roel, Virgilio, 1980, p. 50.
  20. Roel, Virgilio, 1980, pp. 50-51.
  21. La Tercera, Diario (2006). «Efeméride de Icarito». Santiago, Chile: COPESA. Consultado el 23-12-07.
  22. Otros historiadores señalan para la fecha de llegada, el 28 de noviembre de 1818
  23. Encina, Francisco Antonio (1949). Historia de Chile desde la Prehistoria hasta 1891. Santiago, Chile.
  24. «Independencia del Perú».
  25. Historia extensa de Colombia,1965,p555
  26. Resolución del Congreso constituyente del Perú para el caso de que las Altas queden separadas de las del Perú
  27. La Iglesia que entendió el Libertador Simón Bolívar,p188.
  28. Novak, Fabián. Las relaciones entre el Perú y España: (1821-2000). p. 67. 

Bibliografía consultable[editar]

  • Jorge Basadre Grohmann, (2005). Historia de la República del Perú. Lima: Diario La República. Octava edición ISBN 9972-205-62-2. 
  • José María Aubin, (1911). Mármol y Bronce. Buenos Aires: Ángel Estrada. 
  • Roel Pineda, Virgilio: Conatos, levantamientos, campañas e ideología de la independencia. Historia del Perú. Perú Republicano. Tomo VI. Cuarta edición. Lima, Editorial Mejía Baca, 1982. ISBN 84-499-1611-9
  • Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. 17 tomos. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-149-9
  • Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Tomo VI. Emancipación (1816-1825). Tercera Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1981. ISBN 84-499-4818-5
  • Barros Arana "Historia de América"

Enlaces externos[editar]