Convenio de Girón

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Tratado de Girón»)
Saltar a: navegación, búsqueda

El Convenio de Girón o Tratado de Girón fue un acuerdo firmado el 27 de febrero de 1829, como consecuencia del triunfo del ejército de 4.200 soldados de la Gran Colombia, dirigido por Antonio José de Sucre, ante la vanguardia del ejército de la República Peruana, compuesta de 1.000 efectivos y dirigida por José María Plaza, en el batalla del Portete de Tarqui[1] que duró dos horas.

Antecedentes[editar]

Tras la consumación de la independencia del Perú en 1824,el país estaba en buena parte sometido al protectorado de Simón Bolívar, que controlaba estrechamente sus asuntos. Sin embargo, en 1827 el país logró liberarse de la influencia bolivariana, fomentando el fin del régimen en Bolivia, que presidía el mariscal Antonio José de Sucre.

Existían también desacuerdos concretos en cuanto a cuestiones fronterizas entre los dos países. La Gran Colombia reclamaba los territorios de Tumbes, Jaén (actualmente en Cajamarca) y Maynas (entendiéndose por Maynas el territorio conformado por los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas), todos ellos pertenecientes al Perú, de acuerdo al principio de la libre determinación de los pueblos y al uti possidetis de 1810, fórmula jurídica que implicaba tomar como punto de partida el territorio tradicionalmente ocupado por cada país al año 1810 (en el caso específico de Maynas). Por su parte, el Perú reclamaba Guayaquil, territorio que consideraba injustamente arrebatado por Bolívar en 1822.

Por esta y otras razones, la Gran Colombia le declaró la guerra a la República Peruana.

Guerra grancolombo-peruana[editar]

Presidente del Perú, José de La Mar

El 28 de noviembre de 1828 el presidente peruano José de La Mar penetró en territorio grancolombiano y ocupó Loja y prácticamente todo el departamento de Azuay;[2] posteriormente, La Mar ocupó también Guayaquil tras haber sido rechazadas sus tropas en primera instancia por el general colombiano Juan Illingworth Hunt el 23 de diciembre de 1828, el cual decide evacuar la ciudad visto que se encontraba en inferioridad numérica a más del hostigamiento por parte de los cañones de los barcos de guerra que bloqueaban Guayaquil, a la espera de refuerzos.

El 19 de enero de 1829 se firma la capitulación de la ciudad de Guayaquil siendo está ocupada por tropas peruanas. Ante la situación, Antonio José de Sucre, entonces ya de vuelta a Quito tras renunciar a la presidencia boliviana, y Juan José Flores, gobernador del departamento del Ecuador, concentraron el ejército del Sur de Colombia cerca de Cuenca para presionar a las tropas peruanas, que el 10 de febrero habían ocupado Cuenca.

Combate de Cruces, en la cual la Marina peruana derrotó a las defensas guayaquileñas y ocupó la ciudad.

El 4 de febrero fueron atacadas por primera vez avanzadas del ejército peruano por tropas a cargo del general Luis Urdaneta, comisionado por Juan José Flores para atacar los puntos de avanzada del enemigo en Paquichapa siendo estos perseguidos hasta Saraguro, donde la vanguardia grancolombiana compuesta por Granaderos del Cauca, llegados de Guayaquil y 20 hombres del Yaguachi apoyados por la recién arribada compañía "Caracas" derrotó a un destacamento peruano compuesto por 1.300 soldados que había quedado de guarnición, siendo confiscada gran cantidad de armamento, posteriormente el pueblo de Saraguro fue incendiado por Urdaneta en represalia por colaborar con el ejército peruano.

Batalla del Portete de Tarqui[editar]

Pese a las victorias iniciales conseguidas, la campaña militar peruana por tierra se convirtió en un fracaso. Las tropas peruanas se dispersaron en diversas poblaciones. El 22 de febrero se ordenó que la División Norte al mando del general argentino José María Plaza incursionara sobre Girón. Plaza se opuso, pues eso significaría que la vanguardia de 900 hombres quedara aislada del ejército peruano, sin embargo decidió cumplir las órdenes.

El 24, Sucre se enteró que una columna con dos batallones se encontraban en o cerca de Girón, pero pensando que sería solo un escuadrón de reconocimiento no avanzó sobre el grupo peruano. Sin embargo, ya el 25 junto con el general Flores, se entera que el grupo seguía en Girón separado del resto de sus efectivos en San Fernando, por lo que el día 26 decide atacarlos.

La batalla dio inicio cuando una avanzada peruana de reconocimiento al mando del capitán Uria tropezó con una grancolombiana al mando del capitán Piedrahita trabándose un sangriento combate que comprometió al escuadrón de caballería Cedeño, comandado por el coronel venezolano José María Camacaro y al resto de la División peruana de Plaza. Los batallones Rifles, Yaguachi y Caracas avanzaron en apoyo del "Cedeño" y se encontraron con el batallón Quito. El desorden inicial de la batalla y la falta de visibilidad hizo que estos batallones se enfrentaran entre ellos.

Cuando a las 7 de la mañana el resto del ejército peruano comandado por La Mar arribó al campo ya la División de Plaza había sido casi batida y el ejército grancolombiano ocupaba su posición.

Viendo que el Portete de Tarqui ya había sido tomado por el ejército grancolombiano el general La Mar dispuso el repliegue estratégico del ejército hacia Girón.

En este contexto se produjo el célebre combate singular entre el colombiano Camacaro (jefe del Cedeño) y el peruano Nieto, en el que éste último resultó triunfante. Los grancolombianos se vieron también obligados a aferrarse a sus posiciones. Cada ejército quedó pues dueño de su terreno y esperaban que al día siguiente se reiniciara la lucha y se librara la batalla definitiva.[3]

La batalla final no se libró, pues La Mar, viendo que su situación era insostenible (se le agotaban sus municiones así como no podía maniobrar en ese territorio, muy accidentado), aceptó negociar con el adversario. Fue así como al día siguiente de la batalla de Tarqui, el 28 de febrero, se firmó el convenio de Girón.

El convenio[editar]

El tratado contenía los siguientes puntos:

  • El ejército peruano deberá desocupar todos los territorios del Estado de Quito, es decir, Loja y Guayaquil. (Este punto es de resaltar, pues los grancolombianos reconocían implícitamente como peruanas a las provincias de Tumbes, Jaén y Maynas, al no reclamarlas como territorio colombiano.)
  • La desocupación deberá realizarse el 2 de marzo de 1829 y terminar en el plazo improrrogable de 20 días.
  • En el Tratado definitivo, que deberá celebrase en Guayaquil, se resolverán todos los reclamos de Colombia.
  • Deberá desocuparse Guayaquil, levantándose el bloqueo del Norte.
  • Para los asuntos limítrofes, se tomará como base el principio del uti possidetis iure de 1810.

Pero sucedió entonces que Sucre, al redactar el parte de guerra y el decreto de premios expedido para los vencedores de Tarqui, tuvo expresiones que fueron consideradas falsas y ofensivas por los peruanos. Mandó, por ejemplo, que en el campo de combate se erigiera una columna en la que se leería en letras de oro lo siguiente:

“El ejército peruano de ocho mil soldados que invadió la tierra de sus libertadores fue vencido por cuatro mil bravos de Colombia el veinte y siete de febrero de mil ochocientos veinte y nueve”.[4]

La Mar protestó en carta que dirigió a Sucre. Aclaró que el ejército peruano sólo sumaba cuatro mil quinientos hombres y no ocho mil (cifra notoriamente abultada); que en Tarqui fue derrotada nada más que la vanguardia peruana, la cual no ascendía o llegaba apenas a mil hombres; que en vano el ejército peruano esperó el ataque final del ejército grancolombiano, luego que los Húsares del Perú rechazaran la carga del prestigioso batallón colombiano Cedeño. También señaló la valiosa y decisiva contribución peruana en las batallas de Junín y Ayacucho, como respuesta al reproche de que el Perú se mostraba desagradecido ante sus “libertadores”.[5]

De otro lado, los oficiales grancolombianos actuaron con salvajismo, fusilando a un buen número de los prisioneros peruanos, y enrolando a la fuerza a otro grupo de cautivos. Por todo ello, La Mar decidió suspender el Convenio de Girón hasta que se retiraran los agravios y se corrigieran los excesos. Aunque Bolívar calificó burlonamente de “quejas de vieja” a las observaciones de La Mar, para cualquier testigo neutral sería innegable que le asistía toda la razón al presidente del Perú.

Hechos posteriores[editar]

Parecía que la tregua entre ambas naciones se rompería de un momento a otro. Ambos ejércitos nuevamente se ponían en alerta de combate, mientras la Marina de Guerra del Perú seguía bloqueando el puerto de Guayaquil.

Inesperadamente la mañana del 7 de junio de 1829 ocurre un golpe de estado en el Palacio de Gobierno de Lima. El general Agustín Gamarra, decidió junto con otros altos oficiales peruanos derrocar al presidente La Mar.[6]

Luego de este golpe de Estado, el nuevo gobierno de facto de Gamarra viaja a Piura donde convoca a un cese inmediato de actividades militares y firma el Armisticio de Piura con el General grancolombiano Juan José Flores. Este nuevo armisticio tenía por finalidad restablecer la paz entre los dos nuevos países.

Luego de la firma del Armisticio de Piura, el gobierno peruano entrega el puerto de Guayaquil de vuelta a la Gran Colombia el 20 de julio.

Posteriormente, fue firmado en el Tratado de Guayaquil, el 22 de septiembre de 1829, por el peruano José Larrea y el grancolombiano Pedro Gual. Según el tratado, el Perú conservaba Tumbes, Jaén y Maynas y la Gran Colombia conservaba Guayaquil. Es decir, se mantuvo el statu previo al estallido de la guerra.,[7] agregándose que cada país podría hacer pequeñas concesiones con la finalidad de fijar una línea divisoria más natural y exacta para evitar nuevos conflictos. Asimismo, se acordó nombrar una Comisión binacional de límites, para fijar la línea divisoria posteriormente. El Tratado de Guayaquil fue ratificado por el Congreso del Perú y por Simón Bolívar.

Tras la disolución de la Gran Colombia y la independencia de Ecuador, este país no hizo (en un inicio) reclamos sobre Tumbes, Jaén y Maynas, que pertenecían al Perú en base al principio del uti possidetis y de la libre determinación de los pueblos.[8]

Referencias[editar]

  1. Basadre 2005, tomo 1, p. 290. El historiador peruano, para sustentar la afirmación de que solo la vanguardia peruana actuó en Tarqui, cita el Diario político y militar (21 de marzo de 1829) de José Manuel Restrepo.
  2. La Batalla de Tarqui - La guía de Historia
  3. Basadre 2005, tomo 1, p. 289.
  4. Citado por Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Séptimo Tomo, pág. 192. Segunda Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1984.
  5. Basadre 2005, tomo 1, p. 292. Efectivamente, la empresa de la Emancipación hispanoamericana fue una obra mancomunada y cada nación hispanoamericana dio su aporte decisivo para consumarla.
  6. Basadre 2005, tomo 1, pp. 295-297.
  7. Basadre 2005, tomo 2, pp. 13-12.
  8. Basadre 2005, tomo 2, p. 23.