Batalla de Junín

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Batalla de Junín
Campañas del Sur; Independencia del Perú
Batalla de Junín.jpg
Batalla de Junín - Oleo de Martín Tovar y Tovar
Fecha 6 de agosto de 1824
Lugar Pampa de Junín, Junín, Perú
Resultado Victoria decisiva independentista.
Beligerantes
Flag of the Gran Colombia.svg República de Colombia
Flag of Peru (1822 - 1825).svg República del Perú
Flag of Argentina (alternative).svg Provincias Unidas del Río de la Plata[1]
Flag of Chile.svg República de Chile[2]
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Imperio español
Comandantes
Simón Bolívar José de Canterac
Fuerzas en combate
Ejército Unido Libertador del Perú:
7.700 soldados
(sólo 900 jinetes combatieron)[3] [4]
Ejército Real del Perú:

9.000 soldados
(sólo 1.300 jinetes combatieron)[3]
Bajas
310 muertos y 609 heridos[5] 254 muertos y heridos
80 prisioneros

La Batalla de Junín fue uno de los últimos enfrentamientos que sostuvieron los ejércitos realistas e independentistas en el proceso de la independencia del Perú el 6 de agosto de 1824. Su resultado fue la victoria de los independentistas.

Simón Bolívar, Libertador y Presidente de la Gran Colombia continuó la guerra de emancipación del Perú. En el año 1824 los realistas se sostenían aún en la sierra central y el Alto Perú. Bolívar tenía en su ejército más de 8.000 hombres, equivalente en número al realista, pero las fuerzas realistas estaban dispersas entre el valle del Mantaro y Alto Perú. Esto fue debido a la sublevación en el Alto Perú del general realista Olañeta que fracturó la defensa del virreinato, y obligó al virrey a mandar sobre el Alto Perú parte importante de sus ejércitos al mando de Jerónimo Valdés, unos 5.000 regulares que tenían su base en Puno.

Bolívar, conocedor de esta ventaja aprovechó la oportunidad, y en junio de 1824 enfiló su ejército hacia la sierra central del Perú para aislar a las solitarias fuerzas realistas del general José de Canterac, situadas en el norte.

Escenario[editar]

La batalla se desarrolló en la pampa de Junín o Meseta de Bombón, situada en el centro del Perú en el actual departamento de Junín a orillas del lago llamado Junín o Chinchaycocha que está situado a 4000 msnm. La planicie está ubicada en la región natural de la puna o altoandina, entre los distritos de Junín, Ondores y Carhuamayo de la región Junín y el distrito de Ninacaca de la región Pasco.

La batalla[editar]

Obelisco de Chacamarca, ubicado en la Provincia de Junín Perú.

El 2 de agosto Simón Bolívar pasó revista a su ejército, compuesto por 7.900 soldados de infantería, 1.000 de caballería y 6 piezas de artillería, en el llano de Rancas dirigiéndole estas elocuentes palabras:

¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encomendado a los hombres: la de salvar un mundo entero de la esclavitud.

¡Soldados! Los enemigos que vais a destruir se jactan de catorce años de triunfos. Ellos, pues serán dignos de medir sus armas con las vuestras que han brillado en mil combates.

¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de vosotros la paz, hija de la victoria, y aún la Europa liberal os contempla con encanto porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del Universo. ¿La burlaréis? No. No. Vosotros sois invencibles.
Simón Bolívar

El 6 de agosto el ejército de Canterac, formado por 1.300 jinetes, 7.000 infantes y 9 piezas de artillería,[6] marchaba apresuradamente alrededor del lago Junín tratando de evitar el combate con Bolívar. Esa tarde el Ejército Unido había cruzado el río Grande a la altura de Rumichaca, al llegar a una elevación pudieron observar al ejército realista en retirada acercándose a la llanura de Junín.

Sin perder tiempo, Bolívar ordenó a 900 jinetes de su caballería intentar detener a los realistas mientras la infantería, que aún se encontraba a 5 kilómetros de distancia los alcanzaba. Viendo esto, Canterac ordenó a su infantería continuar la retirada y poniéndose el mismo a la cabeza de sus hombres, desplegó su caballería en batalla ordenando que los "Húsares de Fernando VII" y los "Dragones del Perú" formaran una sola línea teniendo a los "Dragones de la Unión" en columna a los dos flancos para favorecer el envolvimiento de la caballería patriota.

El terreno era difícil, la caballería destacada por Bolívar marchaba en columnas por un espacio angosto entre un cerro y un pantano. El mando general de toda ella lo ejercía el general Mariano Necochea, el de la caballería colombiana el coronel Lucas Carvajal y el de la peruana el general Guillermo Miller.[7] Encabezando la formación iba el regimiento de Granaderos de Colombia comandado por Felipe Braun, seguido por el escuadrón de Granaderos de los Andes al mando de Alejo Bruix, el regimiento de Húsares del Perú del coronel Antonio Placencia, y el regimiento de Húsares de Colombia del coronel Laurencio Silva. La caballería independentista salió del trecho por el que venía y comenzó a desplegarse en la pampa, pero cuando únicamente los "Granaderos de Colombia" habían formado en batalla y el tercer escuadrón de "Húsares del Perú" aguardaba en la quebrada de Chacamarca su turno para entrar en la línea, fue cargada por la caballería realista.

Los "Granaderos de Colombia" recibieron a pie firme el choque de la caballería española enrristrando sus largas lanzas a modo de picas, desconcertando a sus contrarios con esta estrategia y deteniendo durante un instante el ataque realista. El general Miller que conducía a 250 "Húsares del Perú" con la misión de desbordar la derecha de Canterac no pudo ejecutar esta maniobra por lo precipitado del ataque realista y hubo de cargar de frente siendo envuelto junto a los "Granaderos de los Andes" y los "Húsares de Colombia" que mandaba el general Necochea quien herido y desmontado fue hecho prisionero, únicamente una parte de los "Granaderos de Colombia" al mando del mayor Braun lograron abrirse paso entre las filas contrarias quedando en posición ventajosa mientras que el resto de la caballería patriota se replegaba perseguida por la realista. Al presenciar crítico momento, el general Bolívar, que junto a su estado mayor había estado presenciando el combate sobre una loma a orilla del lago con grave peligro para su persona, se retiró a retaguardia preocupándose en reunir los dispersos de su caballería y acelerar la marcha de la infantería siendo alcanzado en dicho lugar por el general Lara que conducía la primera de la divisiones patriotas ocurriendo el siguiente diálogo entre ambos según refiere el coronel Manuel Antonio López, en ese entonces ayudante del estado mayor, en sus recuerdos sobre la campaña:

"(...)Cuando el general reunía nuestros maltrechos jinetes, llegó el general Lara i le pregunto:
-¿Que hai, general?
-Que ha de haber, respondio el Libertador, que nos han derrotado nuestra caballería.
-¿I tan buena así es la del enemigo?
-Demasiado buena, cuando ha derrotado la nuestra, replico Bolívar.
-¿Quiere usted que yo vaya a dar una carga con esta caballería? (propuso Lara señalando a los arrollados)
-No, (concluyo el Libertador) porque eso sería quedarnos sin caballería para concluir la campaña.(...)"

La Batalla de Junín, Recuerdos Históricos del coronel Manuel Antonio López[8]

Empeñados todos los escuadrones realistas en la persecución de un enemigo al que creían derrotado perdieron su cohesión inicial sin percatarse que aún quedaba sin entrar en batalla el primer escuadrón de "Húsares del Perú" al mando del comandante Isidoro Suarez, quien advirtió el flanco expuesto que los realistas presentaban a su izquierda, en ese preciso momento el mayor José Andrés Rázuri comunicó a su superior una falsa orden de Bolívar de cargar a la caballería realista que galopaba en persecución de los patriotas.[9] Ordenada y dirigida la carga por Suarez los realistas fueron tomados completamente desprevenidos, momento en el cual el grueso de la caballería patriota al mando de Miller quien había tomado el mando general por la captura de Necochea volvió grupas para regresar al ataque, distinguiéndose en esta parte de la batalla el coronel Silva quien rápidamente reorganizó a los "Húsares de Colombia" impidiendo que los realistas lograran envolverlo.

Ya los independientes habían sido arrollados; a pesar de su arrojo y decisión no habían podido resistir al terrible impulso de la caballería de los realistas; ya estos empezaban a entonar el himno de la victoria cuando dos escuadrones enemigos que estaban a retaguardia al mando del teniente coronel Suarez, se lanzaron sobre los vencedores que se hallaban asimismo en el mayor desorden y confusión mezclados con los vencidos. Reunidos estos con aquella masa de bronce que se hallaba en perfecta formación, cayeron de nuevo sobre los diseminados realistas, los acuchillaron horrorosamente, los obligaron a ponerse en pronta retirada, y les arrebataron el campo de batalla.

Historiador español Mariano Torrente[10]

Atacados de flanco y por retaguardia los realistas se desmoralizaron y volvieron grupas, sin que el general Canterac que en ese momento se encontraba al frente de sus jinetes pudiera advertir el motivo de este contraste que se realizaba "inesperadamente, sin que pudiera imaginar cual fue la razón" según informó después al virrey. Arrojados a la llanura y dispersos en grupos aislados los realistas fueron derrotados tras un encarnizado combate librado solamente con armas blancas (sables y lanzas), sin que se registrase durante la acción disparo alguno. Las compañías de infantería que Bolívar había mandado llamar arribaron al campo cuando la lucha había concluido.

Los jinetes de Canterac fueron perseguidos hasta las filas mismas de su infantería, donde desoyendo las opiniones de algunos de sus oficiales como la del coronel Dionisio Marcilla, quien había comandado la derecha y padecido menos, que sugerían reagruparse y volver al ataque el general Canterac ordenó continuar la retirada con tal celeridad que en los veteranos e intactos batallones españoles se introdujo el más sensible desaliento. El entonces brigadier Andrés García Camba diría años más tarde que en Junín la brillante y engreída caballería del ejército real perdió todo el favorable prestigio y la ventajosa reputación que había sabido adquirirse en las gloriosas campañas anteriores.[11]

El Ejército Unido obtuvo una importante victoria. El resultado de esta batalla fue de 254 muertos y heridos y 80 prisioneros[12] para el bando realista y de 148 soldados muertos y heridos (145 según el parte oficial) para el bando independentista[13] y que según parte del general Andrés de Santa Cruz, Jefe del Estado Mayor del Ejército Unido, se encontraban divididos de la siguiente manera:[14]

  • Granaderos de Colombia: 13 muertos y 26 heridos.
  • Idem de los Andes: 8 muertos y 17 heridos.
  • Húsares de Colombia: 2 muertos y 9 heridos.
  • Primer Regimiento del Perú: 21 muertos y 46 heridos.
  • Muerto un oficial edecán del general Miller.
  • Total 45 muertos y 99 heridos.

En reconocimiento a la brillante acción de la caballería peruana, que tuvo el 46.5% de las bajas totales, el general Bolívar le cambió el nombre de Húsares del Perú por el de Húsares de Junín.

Todo el enfrentamiento duró aproximadamente cuarenta y cinco minutos a una altura de 4.100 metros sobre el nivel del mar. El triunfo en la Pampa de Junín haría renacer la moral entre el Ejército Unido.

Orden de batalla[editar]

Independentistas

Ejército Unido Libertador

Comandante en Jefe

  • General en Jefe Simón Bolívar

Caballería (Necochea)

Infantería

  • Gran Colombia Primera División de Colombia (Lara)
  • Gran Colombia Segunda División de Colombia (Córdoba)
  • República del Perú División del Perú (La Mar)

Realistas

Ejército del norte

Comandante en Jefe

  • José de Canterac

Caballería (Gómez de Bedoya)

  • Estandarte de caballería española 3 escuadrones de Dragones de La Unión
  • Estandarte de caballería española 1 escuadrón de Húsares de Fernando VII
  • Estandarte de caballería española 4 escuadrones de Dragones del Perú

Infantería

  • Ejército español División de Infantería (Maroto)

Cita del parte oficial de la batalla de Sucre destacando algunos oficiales[editar]

Escudo honorífico otorgado a los oficiales que participaron en la Campaña de Perú en 1823-24.

S. E. el Libertador, testigo del valor heróico de los bravos que se distinguieron en el día de ayer, recomienda á la admiracion de la América al señor General Necochea, que se arrojó á las filas enemigas con una impetuosidad heróica, hasta recibir siete heridas, al señor General Miller, que con el primer regimiento del Perú flanqueó al enemigo con mucha habilidad y denuedo: al señor Coronel Carvajal, que con su lanza dio muerte á muchos enemigos: al señor Coronel Silva, que en medio de la confusión del combate rehizo parte de su cuerpo, que estaba en desórden, y rechazó los escuadrones que lo envolvían: al señor Coronel Bruix, que con el Capitán Pringles, algunos oficiales y Granaderos de los Andes, se mantuvo firme en medio de los peligros: al Comandante del primer escuadrón del regimiento de caballería de línea del Perú, Suárez, que condujo su cuerpo con la destreza y resolución que honrarán siempre á los bravos del Perú: al Comandante Sowersby, del segundo escuadrón, que gravemente enfermo, se arrojó á las lanzas enemigas hasta recibir una herida: al comandante Blanco, del tercer escuadrón: al Mayor Olavarría y al Capitán Allende, del primer escuadrón del mismo regimiento: al bravo Comandante Medina, Edecan de S. E.: al Capitán Camacaro, de Húsares de Colombia, que con su compañía tomó la espalda de los escuadrones enemigos y les cortó el vuelo de su instantáneo triunfo: á los Capitanes Escobar y Sandoval, de Granaderos; y á los Capitanes Jiménez y Peraza, de Húsares de Colombia: á los Tenientes Segovia y Tapia, y Alférez Lanza, que con el Mayor Braun persiguieron los escuadrones enemigos hasta su infantería.

Proclama de Simón Bolívar a los peruanos[editar]

Primera parte de la proclama de Bolívar a los peruanos [1]

! Peruanos! La campaña que debe completar vuestra libertad ha empezado bajo los auspicios más favorables.El ejército del general Canterac ha recibido en Junín un golpe mortal, habiendo perdido, por consecuencia de este suceso, un tercio de sus fuerzas y toda su moral.

Los españoles huyen despavoridos abandonando las más fértiles provincias, mientras el general Olañeta ocupa el Alto Perú con un ejército verdaderamente patriota y protector de la libertad.

¡Peruanos! Bien pronto visitaremos la cuna del Imperio peruano y el templo del Sol. El Cuzco tendrá en el primer día de su libertad más placer y más gloria que bajo el dorado reino de sus Incas."

Cuartel General del Ejército Unido de Huancayo, 13 de agosto de 1824.

Información adicional[editar]

  • El general Necochea, que había caído prisionero, fue rescatado por los patriotas, sin embargo la gravedad de sus heridas le impidieron participar de la batalla de Ayacucho.
  • Entre los muertos en el ejército patriota estuvo el comandante Carlos Sowersby del segundo escuadrón de húsares, oficial alemán de la Grande Armée de Napoleón, veterano de la batalla de Borodino en Rusia, que falleció pocos días después a causa de sus heridas.
  • Hasta el año 2013 el Glorioso Regimiento Húsares de Junín, del Ejército del Perú, ejerció la función de escolta del Presidente de la República. Actualmente, es uno de los regimientos históricos del [[Ejército del Perú].
  • Luego de la batalla, el general José de La Mar, jefe de la división peruana, mandó llamar al mayor José Andrés Rázuri y tras amonestarle duramente por su indisciplina le dijo: "Debería usted ser fusilado, pero a usted se le debe la victoria".[15]
  • Refiere el general Miller en sus memorias que por la altitud de la llanura de Junín, el frío fue tan intenso durante la noche del combate casi todos los heridos de ambos bandos perecieron.[16]

La batalla de Junín en la literatura[editar]

Notas[editar]

  1. Provincias Unidas del Río de la Plata: un escuadrón del Regimiento de Granaderos a Caballo de Buenos Aires (mencionado también como Granaderos montados de los Andes), fue mandado reorganizar por Bolívar con los jinetes que amotinados en Lurín apresando a sus jefes, no se unieron a los sublevados del Callao (Memorias del general O'Leary. pág. 139. Publ. por S.B. O'Leary en 1883. Escrito por Daniel Florencio O'Leary).
  2. República de Chile: 300 reclutas que llegaron de Chile al puerto de Santa a fines de 1823 al mando del coronel José Santiago Aldunate para completar las formaciones colombianas. Además de la presencia de chilenos en algunos cuerpos del Perú y en los Granaderos a Caballo que llegaron con la Expedición Libertadora del Perú. Los chilenos que pelearon en Junín eran los que fueron integrados en los Húsares de Colombia, los Húsares del Perú y los Granaderos a Caballo. (Gonzalo Bulnes, “Ultimas campañas de la Independencia del Perú (1822-1826)”, pág. 598 y 601)
  3. a b Solá, Ricardo (1933). El general Güemes, su actuación en la guerra de la independencia y su justificación ante la posteridad, 1806-1821. Buenos Aires: República Argentina, pp. 128.
  4. "Antesala de la Libertad americana". Municipalidad Provincial de Junín. Junín, 8 de enero de 2014. El Ejército Unido sumaba 12.000 hombres perfectamente armados y entrenados, la mitad de ellos grancolombianos. Los realistas eran 14.000, pero solo 6.500 estaban con Canterac, el resto en Lima y el Alto Perú.
  5. Izquierdo Canosa, Raúl (2005). El flagelo de las guerras: su costo humano y material. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, pp. 43.
  6. Carlos Dellepiane (1964) [1931]. "Historia Militar del Perú", Tomo I, págs. 210-211
  7. Daniel Florencio O'Leary, "Junín y Ayacucho", pág. 125
  8. Manuel Antonio López (1974). «Recuerdos Históricos del coronel Manuel Antonio López». J.B. Gaitan. p 24 - 25. 
  9. José Vicente Rázuri, "José Andrés Rázuri, heróico gestor de nuestra emancipación"
  10. Mariano Torrente "Historia de la revolución hispano-americana", Volumen 3, pág. 477
  11. Andrés García Camba, "Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú", Volumen 2, pág. 199
  12. José Tamayo Herrera "Nuevo compendio de historia del Perú" página 235
  13. según diversas publicaciones como la de la Sociedad Bolivariana de Lima "Bolívar, Número 13; Número 18" página 55
  14. Universidad Mayor de San Andrés, Instituto de Investigaciones Históricas, 1976 "Archivo histórico del mariscal Andrés de Santa-Cruz", Volumen 1 - Página 139
  15. Revista del Círculo Militar de Buenos Aires, Argentina, Volumen 21,Números 240-245
  16. Memoirs of General Miller..., Volumen 2, pág. 165
  17. Página para recordar al coronel Suarez, victorioso en Junin. Jorge Luis Borges, Poesía Completa (2012), páginas 180-181.

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]