José María Velasco Ibarra

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José María Velasco ibarra
José María Velasco Ibarra
Durante un discurso público

1 de septiembre de 1934-20 de mayo de 1935
Predecesor Abelardo Montalvo
Sucesor Antonio Pons

28 de mayo de 1944-24 de agosto de 1947
Vicepresidente   Mariano Suárez Veintimilla
Predecesor Carlos Alberto Arroyo del Río
Sucesor Carlos Mancheno

1 de septiembre de 1952-31 de agosto de 1956
Vicepresidente   Alfredo Chiriboga
Predecesor Galo Plaza Lasso
Sucesor Camilo Ponce Enríquez

1 de septiembre de 1960-7 de noviembre de 1961
Vicepresidente   Carlos Julio Arosemena Monroy
Predecesor Camilo Ponce Enríquez
Sucesor Carlos Julio Arosemena Monroy

1 de septiembre de 1968-22 de junio de 1972
Vicepresidente   Jorge Zavala Baquerizo
Predecesor Otto Arosemena Gómez
Sucesor Guillermo Rodríguez Lara

Datos personales
Nacimiento 19 de marzo de 1893
Bandera de Ecuador Quito, Ecuador
Fallecimiento 30 de marzo de 1979 (86 años)
Bandera de Ecuador Quito, Ecuador
Profesión Abogado
Religión Católico
Residencia Quito en los momentos que ejercía la presidencia y Buenos Aires durante sus exilios
Firma Firma de José María Velasco Ibarra

José María Velasco Ibarra (Quito, 19 de marzo de 1893-30 de marzo de 1979) fue presidente del Ecuador por elección popular en cinco ocasiones, en dos de estas se autoproclamó Jefe Supremo. Completó su mandato constitucional en una ocasión. Velasco lideró la escena política ecuatoriana durante gran parte del siglo XX. Posteriormente se denominaría a su estilo de política Velasquismo.

Biografía[editar]

Nació en Quito el 19 de marzo de 1893. Fue hijo de Delia Ibarra Soberón y del Ing. Juan Alejandrino Velasco Sardá. Fue el octavo de doce hermanos, de los cuales, solo cuatro llegaron a la edad adulta: María Lucila, José María, Pedro Francisco y Ana María. José María, nunca fue a la escuela y realizó sus estudios con su madre. A los 16 años sufrió la pérdida de su padre; sus estudios secundarios los hizo en el Colegio San Gabriel y se graduó de doctor en Jurisprudencia en la Universidad Central del Ecuador; realizó estudios en la Universidad La Sorbona de París.

Fue escritor, habiendo publicado varios libros, entre los que se encuentran Conciencia y barbarie y Tragedia humana y cristianismo. También escribió para el diario El Comercio de Quito.

Vida presidencial[editar]

Primera presidencia en Ecuador[editar]

Velasco triunfó en las elecciones presidenciales de 1934 por un gran margen epidémico, asumiendo el cargo el 1 de septiembre de 1934. Los meses de esta administración, desde noviembre de 1934 hasta agosto de 1935, fueron de intensa actividad; se impulsaron las obras públicas, la educación sufrió un gran espaldarazo. Las escuelas confesionales tuvieron más libertad y se reabrió la escuela Politécnica Nacional.

El Ejército recibió esmerada atención; la libertad de prensa dejó algo que desear.

Problemas con las autoridades del Congreso Nacional, hicieron que Velasco Ibarra, se lance a la dictadura; los militares no le apoyaron y el Dr. Velasco fue apresado y conducido a un batallón, desde donde salió hacia el destierro. Se llamó al Ministro de Gobierno Antonio Pons. Después terció sin éxito en las elecciones presidenciales de 1942.

Segunda presidencia[editar]

El 28 de mayo de 1944, marca una de las fechas más controvertidas en los fastos de la historia nacional, porque el pueblo ecuatoriano tuvo que sacudirse en aras de la libertad electoral, en procura de sanas y nuevas transformaciones. Desde las 10 de la noche del 28 de mayo de 1944, un grupo político había estallado en Guayaquil al grito de ¡viva Velasco Ibarra! Patrullas armadas enardecidas se lanzaron a las calles, esta acción terminó a las 9 de la mañana del siguiente día. La guarnición militar y el pueblo atacaron e incendiaron el cuartel de carabineros acantonado en Guayaquil, el único que respaldaba a Carlos Alberto Arroyo del Río, los batallones Carchi, Chimborazo y Villamil comandados por el coronel Rosales y secundados por los civiles aniquilaron a los carabineros, incendiando su edificio ubicado en la calle Cuenca.

Entonces renunció el Presidente Arroyo del Río y pidió asilo en la embajada de Colombia. De inmediato el grupo político denominado Alianza Democrática Ecuatoriana asumió transitoriamente el poder, conformado la Junta Provisional de Gobierno que debía durar hasta que llegue a Quito el Dr. José María Velasco Ibarra -El Gran Ausente-. Esta Junta estuvo integrada así: Julio Teodoro Salem, por el Partido Liberal Radical, Mariano Suárez Veintimilla, por el Partido Conservador, Manuel Agustín Aguirre, por el Partido Socialista, Gustavo Becerra, por el Partido Comunista, general Luis Larrea Alba, por Vanguardia Socialista Revolucionaria, Camilo Ponce Enríquez, por el Frente Democrático Ecuatoriano, Secretario General, José Terán Robalino.

El 30 de mayo de 1944 –muy temprano- salió el Dr. Velasco Ibarra desde Pasto hacia el Ecuador, acompañado de una selecta comitiva, conformada por ecuatorianos residentes en Pasto, además las personas que en comisión se trasladaron desde el Ecuador. Esta caravana se dividió en dos: la una que acompaña hasta Ipiales y la otra hasta Quito. Al pasar por los pueblos norteños Tulcán, Julio Andrade, Huaca, San Gabriel, Bolívar, Ibarra, Atuntaqui, Otavalo, Cayambe, aclamaban los ciudadanos a Velasco Ibarra con vítores y palmas, pese al crudo aguacero que se desataba, terminó esta jornada en Quito ante una abigarrada muchedumbre que le recibió apoteósicamente, Velasco Ibarra se dirigió con estos términos a la masa humana congregada en la Plaza de la Independencia –Plaza Grande- . "Me da pena hablaros bajo este aguacero y estas dificultades, pero vosotros sois soldados. Sabéis resistir el frío y el calor, cuando se trata de poner en alto vuestros ideales… Bajo mi responsabilidad y en cumplimiento de un deber de varón y de patriota, asumo ante vosotros, ante la juventud de mi patria, ante los universitarios, ante el ejército, ante vosotros trabajadores de la Presidencia de la República, a la cual he sido elevado por sucesos que no he provocado".

Cuatro días después arribó a Guayaquil, presidiendo el más importante desfile de aquellos tiempos y al finalizar el mismo, se dirigió a la multitud: "Yo vengo a crear una Patria Nueva, redimida de las crueles torturas de que le han hecho víctima. La Patria tiene un solo soberano que es el pueblo. El pueblo debe guiar su propia vida según los impulsos y mandatos de su conciencia".

Luego cumplió lo previsto en la Proclama Militar del 28 de mayo de 1944, que concluía manifestando: "Como se encuentra pacificada la República, se llamará a elecciones presidenciales, única manera de bienestar y progreso de nuestra amada Patria". Y Velasco Ibarra convocó a la Asamblea Constituyente que le eligió Presidente Constitucional de la República por segunda vez, siendo derrocado por su Ministro de Defensa coronel Carlos Mancheno Cajas el 24 de agosto de 1947.

Tercera presidencia[editar]

Velasco Ibarra triunfó en las elecciones presidenciales de 1952 asumiendo el cargo el 1 de septiembre de 1952.

Este período velasquista se inició bajo buenos auspicios. Un gabinete de concentración ideológica, constituido por personas de gran prestancia moral, intelectual y política, respaldó al ejecutivo que en esto mostró notable tino y sagacidad, pues, olvidó antiguas enemistades y aparecía ahora, como un patriarca de la vida pública, y muchos de los derrotados en la contienda electoral comenzaron a ver en él a un conductor prudente y sabio.

Este período velasquista se caracterizó por su labor creativa, por el afán de enmendar errores pasados, por la feliz ayuda a la educación nacional, decidido apoyo a las obras públicas, por el número de nexos creados en el exterior por bien de la economía, del comercio, de la cultura, por insinuaciones de sus amigos cayó en yerros o demasías propalados por enemigos del régimen, fueron aprovechados como argumentos seguros de oposición antigubernamental. Velasco logró equilibrio y mostró lo que un intelectual puede hacer en un convulso e inestable medio como el nuestro.

Gracias al apoyo de uno de sus ministros, el de Gobierno Dr. Camilo Ponce Enríquez pudo permanecer en el Poder como Presidente Constitucional en su Tercera administración de cuatro años. Se vio obligado a clausurar periódicos y apresar al representante de la SIP en el Ecuador Jorge Mantilla, por haber iniciado a un paro nacional de los medios de información.

Restauró las libertades de sufragio, culto y de educación, la abolición de la discriminación administrativa por ideas políticas o religiosas, el fortalecimiento del sentimiento nacional venido a menos a raíz del Tratado de Río de Janeiro, cuya nulidad fue proclamada por Velasco en 1960, el resto y protección a la Iglesia católica que pudo desplegar su obra educativa con la fundación de universidades católicas como la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en la ciudad de Quito y decenas de escuelas y colegios.

También se fundó el Colegio Nacional 24 de Mayo de Quito (mixto). Entre las carreteras inauguradas o construidas se anotan: Girón-Pasaje, Durán-Tambo, El Empalme, Latacunga-Quevedo, vía la Maná, pavimentada, Babahoyo-Quevedo, Santo Domingo-Quinindé.

Cuarta presidencia[editar]

Al terminar su período constitucional de cuatro años el Presidente Camilo Ponce Enríquez, se efectuaron las elecciones presidenciales de 1960, triunfando ampliamente Velasco Ibarra sobre sus contrincantes Galo Plaza Lasso, Gonzalo Cordero Crespo y Antonio Parra Velasco.

El Cuarto Velasquismo no duró sino quince meses. Una serie del males lo abatieron, siendo el alzamiento de los estudiantes en las calles de Guayaquil el comienzo de su fin. Los conflictos en el Congreso y en particular con el Dr. Carlos Julio Arosemena Monroy, Vicepresidente de la República, su compañero de fórmula y una cadena de desaciertos, precipitaron la ruina. Así como subió con abrumadora mayoría de votos se cayó fácilmente. A fines de 1961 el país era una hoguera. La presión oligárquica cercaba una vez más a Velasco Ibarra, se impusieron nuevos gravámenes, subió en forma alarmante el costo de la vida. En Cuenca los estudiantes realizaron protestas callejeras, azuzados por El Rector Carlos Cueva Tamariz. El pueblo de Cuenca le pidió a Velasco, no concurra a las fiestas de 3 de noviembre de esta ciudad, Velasco quiso dar un golpe, ordenando apresar al Vicepresidente del Congreso Dr. Arosemena Monroy, quien desde el Palacio Legislativo fustigaba duro a Velasco, pero el Congreso se pronunció contra Velasco, quien perdió el control militar, salió Velasco del Palacio, para buscar el respaldo militar, el Congreso declaró vacante el cargo de Presidente de la República por abandono, llamando para el ejercicio al Dr. Carlos Julio Arosemena Monroy, quien de inmediato abandonó el Panóptico para asumir el cargo de Presidente de la República. Velasco salió desterrado a Buenos Aires, el 11 de noviembre de 1961. La década de 1960 empezó con la crisis del comercio exterior: en 1961 bajaron las exportaciones del banano en un 5.8 y las del café en un 20 por ciento. El ingreso per cápita disminuyó en un 1.1 y la parte de la producción nacional destinada a sueldos y salarios se redujo en 1.5 por ciento. Los precios internos subieron vertiginosamente. De no arbitrarse medidas, la crisis "adquirirá una complicación tan severa que... podría traducirse en graves conflictos sociales...", advertía el gerente del Banco Central en la Memoria de 1961. Velasco Ibarra A esta crisis se sumó el efecto político e idealista de la Revolución Cubana y la acción de los Estados Unidos para contrarrestarla en todo el continente. Aunque el fervor revolucionario empezaba a borbotar, el marxismo ecuatoriano se dividió. El Partido Comunista, luego del fracaso de las elecciones de 1960, pudo retener a las bases obreras y campesinas, pero perdió la dirección de la Unión Revolucionaria de la Juventud Ecuatoriana que se ilusionó pensando que "el izquierdismo era el remedio contra la enfermedad senil del comunismo", que la revolución estaba al alcance de la mano y que había que acelerar su advenimiento a través de acciones coyunturales y descabezamientos culturales que no hicieron sino alarmar a la Derecha. En este escenario que empezaba a perfilarse actuó el cuarto velasquismo. El hecho de que los velasquistas hubieran triunfado en varias elecciones seccionales y de que la represión poncista de junio de 1959 en Guayaquil hubiera exacerbado el malestar del pueblo por la crisis económica, movió a los líderes velasquistas a proponer a Velasco una nueva candidatura. Éste, residente en su eterna Buenos Aires, se resistía pero al fin lo convencieron: "El velasquismo con usted en 1960 es invencible", le había escrito Carlos Julio Arosemena Monroy. Lanzada la candidatura de Velasco y la de Carlos Julio Arosemena para vicepresidente, se vio que el binomio era ciertamente invencible. Terciaron en la contienda Galo Plaza Lasso por los liberales, Antonio Parra Velasco y Benjamín Carrión por la Izquierda y el cefepismo, Gonzalo Cordero Crespo por la Derecha. La campaña fue violenta, de una violencia de los velasquistas contra el presidente Ponce y de éste contra los velasquistas. Una violencia sobre todo verbal. Velasco triunfó en 11 provincias con el 48.77 por ciento de los votos (373.811). Plaza obtuvo 175.076 votos; Cordero Crespo, 172.690 y Parra Velasco, 46.173 votos. Ante triunfo tan contundente Ponce viajó a Europa, Plaza a los Estados Unidos, Guevara renunció la dirección de la C.F.P. y se marchó a México. El primer acto de Velasco Ibarra fue declarar nulo el Protocolo de Río de Janei-ro, firmado a la fuerza. Hubo alborozo en Ecuador, indignación en Perú y preocupación en América. Propuso la reforma agraria como comienzo de un cambio estructural pero su propuesta no tuvo eco pese a que Velasco contaba con mayoría en el Congreso. Pronto estalló la crisis fiscal y con ella el malestar del pueblo, la agitación estudiantil y un germen de división entre el vicepresidente y el presidente, pues Velasco se había dejado aprisionar por un pequeño grupo oligárquico. A mediados de 1961 se rompió la unidad del Gobierno con las críticas del vicepresidente a ese grupo de "hombres enloquecidos por el dinero" y por el desconcierto que causó la visita de Arosemena y un grupo de legisladores a la Unión Soviética. En julio de 1961, Velasco unificó el tipo de cambio desvalorizando el sucre, medida necesaria pero tardíamente tomada. Criticada por el pueblo, la medida resquebrajó más aún el frente interno ya violentamente dividido en el Congreso. Los hechos se precipitaron. El presidente viajó a Cuenca para la celebración del Tres de Noviembre y Cuenca no lo quiso recibir. El vicepresidente de la República y presidente del Parlamento acusó al régimen de haber intentado asesinarle en una balacera entre las barras opuestas del Congreso, hecha por Arosemena. Velasco ordenó la prisión del Vicepresidente, de varios legisladores y de dirigentes de la oposición, entre ellos Assad Bucaram, nuevo jefe de la C.F.P. El batallón Chimborazo, acantonado en Quito, se sublevó contra estas medidas del presidente, y aunque la sublevación fue prontamente sofocada, las Fuerzas Armadas depusieron a Velasco y encargaron el Poder al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Camilo Gallegos Toledo. Éste no tuvo tiempo para gobernar porque la Fuerza Aérea con vuelos rasantes sobre el palacio del Congreso intervino a favor del vicepresidente preso mientras el Ejército bloqueaba con tanques el Parlamento. Los legisladores, presionados y respondiendo también al sentir de los estudiantes y de la ciudadanía, proclamaron presidente a Arosemena, quien pasó del penal García Moreno al palacio de Carondelet en nombre de la Constitución y del peso de 12 años de tradición democrática que inhibió a los militares de tomarse entonces el Poder. Así acabó el cuarto velasquismo que había puesto en marcha el segundo plan vial, fundado el Banco de la Vivienda, iniciado el mutualismo de ahorro y crédito, establecido la empresa de cemento Guapán y protestado por la invasión a Cuba por mercenarios respaldados desde Wáshington. "El velasquismo sólo ha satisfecho las aspiraciones del sector especulador de la burguesía ... Es este sector el que ha ´ financiado´ las campañas electorales de Velasco Ibarra" (Agustín Cueva,"El proceso de dominación política en Ecuador")

Quinta presidencia[editar]

José María Velasco Ibarra, ganó las elecciones presidenciales de 1968, 20.000 votos le separaban a Andrés F. Córdova y Camilo Ponce Enríquez, no ganó la Vicepresidencia su compañero de fórmula el Dr. Víctor Hugo Sicouret, sino asumió el Dr. Jorge Zavala Baquerizo, que acompañaba en la papeleta al Dr. Córdova. Entonces asumió el poder el 1 de septiembre de 1968, pero juzgó improcedente la Carta Política de 1967,a la cual consideraba absurda desde todo punto de vista. Hubo descontentos, la clase obrera realizó muchos paros y huelgas. En las provincias habían quejas de la desatención gubernamental. La crisis fiscal se avecindaba, hubo desavenencias con la Corte Suprema, problemas con los Universitarios y el Ejército, por este motivo Velasco asumió los poderes plenos el 22 de junio de 1970. Rota la Constitución de 1967, puso en vigencia la de 1946, pero nada compuso la dictadura, el 6 de abril hubo una sublevación en la Hacienda la Balbina, de una unidad del ejército, a consecuencia de esto fue separado el Ministro de Defensa, Jorge Acosta Velasco y el general Jácome. En esta dictadura, fueron defenestrados el Alcalde de Guayaquil Francisco Huerta Montalvo y el Prefecto del Guayas Assad Bucaram E. Subió el costo de la vida y hubo devaluación monetaria, se trató de proscribir el precarismo en la propiedad de las tierras, y se terminaron obras iniciadas en anteriores gobiernos. En la noche del martes de carnaval, 15 de febrero de 1972, el Comandante General del Ejército, general Guillermo Rodríguez Lara, derrocó mediante un golpe de estado incruento a José María Velasco Ibarra. Período Presidencial: 1 de septiembre de 1968 a 22 de junio de 1970. Período Presidencial Dictatorial: 22 de junio de 1970 a 16 de febrero de 1972. Primera Dama: Corina Parral Durán. Vicepresidente: Jorge Zabala Baquerizo: 1 de septiembre de 1968 a 22 de junio de 1970. José María Velasco Ibarra "ELECCIONES BÁRBARAMENTE LIBRES" Tres ex presidentes terciaron en las elecciones al amparo del pacto de 1966 y de la Constitución de 1967. Triunfó Velasco Ibarra con 279.656 votos (32.8 por ciento), seguido por Andrés F. Córdova, candidato del liberalismo, de la CFP y de sectores socialistas con 263.861 votos (31 por ciento). El candidato vicepresidencial de este binomio, Jorge Zavala Baquerizo, triunfó y ocupó la vicepresidencia cuya única función era la de reemplazar al presidente en caso necesario. Camilo Ponce Enríquez por la Derecha socialcristiana y conservadora tuvo 258.953 votos (30 por ciento), Jorge Crespo Toral por la Derecha arnista y nacionalista, 31.914, y Elías Gallegos Anda 16.965 votos de los comunistas, socialistas y otros sectores de la Izquierda.

El Tribunal Supremo Electoral tuvo un arduo trabajo al escrutar los votos velasquistas y cordovistas. Andrés F. Córdova anota en sus Memorias: "Según el sistema legal vigente tocaba al Congreso por moción de cualquier legislador revisar el escrutinio", pero nadie lo pidió. "Los liberales... hicieron un arreglo a nivel parlamentario que era el que necesitaba el velasquismo para afianzar el resultado alcanzado en el Tribunal. Este es el convenio que el pueblo condenó y apodó como Pacto Mordoré". Por este motivo Rodrigo Borja Cevallos se desafilió del liberalismo y fundó en 1970 el partido Izquierda Democrática. EL BANQUETE POLÍTICO Durante las administraciones de la Junta Militar y de Otto Arosemena se habían formado o renovado algunos partidos políticos. En tiempo de los militares nacieron los partidos Socialista Revolucionario Ecuatoriano (PSRE), Democracia Cristiana, Coalición Institucionalista Demócrata (CID) y Marxista Leninista Ecuatoriano (PCML). En tiempos de Arosemena Gómez había nacido la Unión Democrática, se había reunificado un sector del antiguo Partido Socialista, y creado la Confederación de Servidores Públicos y la Federación de Estudiantes Universitarios de las universidades católicas (FEUCE). En 1968 la Federación Nacional Velasquista se constituyó como partido político y en ese mismo año se fundó el Frente Radical Alfarista. "A partir de la fundación de la FEUE nacional", dice el cientista político Osvaldo Hurtado, "el movimiento estudiantil se politiza paulatinamente y se convierte en uno de los grupos de presión más influyentes de la vida nacional, sobre todo en los años siguientes a la Revolución Cubana, llegando el proceso de radicalización a su clímax a fines de la década de los sesenta cuando los estudiantes suman a sus preocupaciones estrictamente gremiales un interés acumulado por la sociedad que los rodea, y la Universidad se convierte en la "conciencia social de la Nación". Pero el ideologismo y el revolucionarismo que prevalecen en la Universidad no permiten a los estudiantes apreciar correctamente las condiciones objetivas del país. Sin contactos directos con los problemas populares y fuertemente influidos por teorizaciones librescas, los estudiantes se enajenan de la realidad nacional a la que diagnostican como quisieran que fuese y no como es en los hechos". "El festín del petróleo" estaba servido en la mesa del decenio de 1970. En torno a la mesa se reagruparon los sectores sociales y políticos. El boom bananero y la política de una industrialización sustitutiva de las importaciones había fortalecido a la burguesía. Orientada a la exportación y al servicio del consumo interno de las clases con dinero, el sector mayoritario de la burguesía seguía siendo no nacionalista. Frente a ella se sentaban las Fuerzas Armadas aliadas con la tecnocracia y con la Izquierda moderada reformista. Las Fuerzas Armadas miraban con interés la reforma nacionalista iniciada por el general peruano Juan Velasco Alvarado en 1968. Más abajo de la cabecera de la mesa, estaban los populismos velasquista antioligárquico y assadista que encarnaban desestructurados anhelos de cambio. En las galerías que miraban a la mesa del banquete, los anhelos de una juventud numerosa y emergente que reclamaba participar y llegar al festín por el atajo de la reforma universitaria y la presión política. Y reprobando el festín la nueva Iglesia liberacionista y contestataria. Presidía la mesa un desencantado Velasco Ibarra, árbitro de la reforma. EL ANTIOLIGARCA Procurar la igualdad económica y social, eliminar las condiciones humillantes en que vive el campesino, vigilar los contratos petroleros, fomentar la renovación de los partidos políticos hacia una convergencia nacional en un Ecuador que se sume en una crisis de desarticulación a fondo y centralizar la administración suprimiendo la dispersión de las entidades autónomas fue el condumio del discurso que Velasco Ibarra pronunció en el Congreso al posesionarse del Mando.

Apoyado en el Congreso por los liberales mordoreses, Velasco movió al pueblo a luchar contra la oligarquía a la que no "vacilaré en aplastar si es necesario para que triunfen la razón, la justicia y el derecho". La primera derrota de Velasco fue la caída del ministro de Agricultura, Pedro Menéndez Gilbert, que había inspirado un decreto de gravamen a las exportaciones de azúcar. La segunda fue la caída del ministro de Finanzas, Luis Guzmán Vanegas, empeñado en aumentar en 600 millones de sucres la recaudación del impuesto a la renta para remediar un déficit fiscal y de caja de 1.400 millones de sucres. Guzmán hizo publicar los montos del pago de la Renta. La institución que más aportaba era el First National City Bank. Entre las personas que más pagaban estaban la familia Rosales Aspiazu y Manuel Jijón Flores (un millón de sucres), del Partido Conservador. Entre las que menos contribuían como renta personal estaban los potentados guayaquileños Juan X. Marcos (15 mil sucres) y Luis Noboa Naranjo (3.780 sucres). Cuatro ministros de Finanzas se sucedieron entre 1968 y 1970. El segundo cayó por inexperto. El tercero atacó el contrabando y a través del director general de Aduanas, mayor Vicente Mata, condenó a dos años de prisión al ex cuatriviro general Guillermo Frreile Posso por un cuantioso contrabando aéreo. El condenado apeló de la sentencia. La población crecía más rápidamente que las rentas, pues el 20 por ciento de las empresas de Pichincha y Guayas contribuían con más de cien mil sucres cada una, el 80 por ciento con menos de cien mil sucres y el 50 por ciento de todas las empresas del Ecuador con menos de 25 mil sucres al año.

El cuarto ministro, Luis Gómez Izquierdo, reformista cristiano, anunció que el déficit fiscal andaba por los 2.538 millones de sucres. Gómez Izquierdo inspiró cuatro decretos ejecutivos sustentados en el artículo 250 de la Ley de Hacienda a fin de recaudar 460 millones de sucres. Los decretos levantaban parcialmente las exoneraciones previstas en la Ley de Fomento Industrial, gravaban las importaciones, cobraban la plusvalía de los terrenos beneficiados por obras de vialidad y mejoras públicas, cobraban un impuesto del cuatro por ciento a las ventas y elevaban los recargos de estabilización monetaria. Liderados por las fuerzas oligárquicas, los sectores que debían pagar se opusieron a los decretos y demandaron su inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia. Era mayo de 1970. Mientras tanto Velasco Ibarra ordenó revisar los contratos de 1964 con la Texaco-Gulf sobre regalías del petróleo y derechos superficiarios y logró reformas más beneficiosas para el Ecuador. Revocó la entrega de cerca de un millón de hectáreas a la Texaco, expidió la Ley de Hidrocarburos (197l), creó la Corporación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales e inició la construcción del oleoducto Balao-Esmeraldas. Pidió que se reformara la Ley Agraria de 1964, pero el Congreso desoyó esta demanda. Ya de dictador, Velasco Ibarra abolió el trabajo precario en la agricultura y estableció un trámite de afectación de tierras bastante ágil. La Ley fue violentamente combatida por la Cámara de Agricultura y por el diario El Tiempo de Quito.

En mayo de 1969, los liberales habían retirado su colaboración a Velasco Ibarra, quien para no quedarse solo se acercó a Assad Bucaram, hombre fuerte en Guayaquil. La petición de reformas a la Constitución para dar más poder al Ejecutivo y ciertas desavenencias con los legisladores en torno al presupuesto general causaron una pugna de Poderes entre el presidente y el Congreso. La pugna se agravó en el resto de 1969 y durante los primeros cinco meses de 1970. A esta crisis política se sumó el distanciamiento del vicepresidente, comprometido por declaraciones antivelasquistas del sector liberal y por sus propias críticas al Gobierno por la contratación del oleoducto sin el requisito de la licitación. Se iba creando un clima general de intranquilidad en el campo por la pobreza, y en las universidades por la campaña en pro del libre ingreso para los bachilleres titulados y por la represión violenta a las manifestaciones estudiantiles. La lucha para reducir las 1.336 entidades autónomas que parcelaban la administración pública en feudos independientes resintió a las provincias y a los probables afectados. Se multiplicaban las huelgas, las tomas de locales, las invasiones de tierras y la agitación estudiantil. La balanza del comercio en 1970 deficitó en 84 millones de dólares. Pese a que el ejercicio financiero de 1969 había gastado mil millones de sucres no financiados, el Congreso aprobó en 1970 un presupuesto desfinanciado en más de dos mil millones. La inflación del tres por ciento anual de 1968 había subido a 5.2 en 1969 y a 5.6 en 1970, mientras la tasa anual del producto interno bruto había disminuido de cuatro en 1968 a 2.3 en 1969. En suma, Ecuador se hallaba en crisis administrativa, económica y social. Este cúmulo de circunstancias provocó una crisis política que estalló el 22 de junio de 1970 Para arreglar este conjunto desequilibrado, Velasco Ibarra optó por la dictadura. Se había convencido de que no podía gobernar constitucionalmente dada la insuficiencia de las leyes. LA DICTADURA CIVIL Accediendo a la solicitud "patriótica, comprensiva y unánime de las Fuerzas Armadas Nacionales", Velasco Ibarra asumió la plenitud de poderes el mismo 22 de junio de 1970 y desconoció la Constitución vigente con el propósito de "regularizar la vida del Estado y poner bases de justicia social y vigor nacional". La etapa dictatorial duró un año y siete meses en los que el Gobierno reprimió a la oposición, a los medios de comunicación y a las universidades y no halló otra fórmula para restablecer el régimen de derecho que convocar a elecciones bajo la Constitución de 1946 a la que añadió dictatorialmente algunas reformas. La dictadura velasquista devaluó la moneda de 20.22 a 25 sucres el dólar. Suprimió la autonomía de la Autoridad Portuaria de Guayaquil y del Comité Ejecutivo de Vialidad del Guayas, aprisionó al alcalde electo de Guayaquil, Francisco Huerta Montalvo, y desterró a Panamá al prefecto provincial electo, Assad Bucaram. Ocupó las universidades estatales de Quito y Guayaquil y cortó los programas de comentarios y discusión política del Canal Dos de Guayaquil. Los agentes del Gobierno reprimieron a estudiantes, sindicalistas y opositores políticos y en algunos casos extremos torturaron a activistas estudiantiles. Pero la economía no convaleció, la balanza comercial de 1971 tuvo un déficit de 141 millones de dólares, creció el servicio de la deuda externa y hubo corrupción en el Banco Ecuatoriano de la Vivienda. En el orden internacional la dictadura civil de Velasco Ibarra defendió la soberanía frente a la incursión de barcos piratas atuneros usamericanos en aguas territoriales por lo que llevó a los Estados Unidos al banquillo de los acusados en la OEA. Ecuador votó por el ingreso de la República Popular China a la ONU y fortaleció las relaciones diplomáticas y comerciales con los países socialistas. Pese a la crisis y contribuyendo a ella, la obra pública del quinto velasquismo especialmente en vialidad, educación superior, electrificación, telecomunicaciones y oleoducto fue considerable. ASONADA MILITAR El 29 de marzo de 1971, el general Luis Jácome Chávez, director de la Academia de Guerra, comandó un levantamiento militar en la hacienda "La Balbina" con el fin de exigir la salida del ministro de Defensa, Jorge Acosta Velasco, por supuesta conspiración para apoderarse del Poder. Acosta había dado de baja a 39 oficiales de la Academia de Guerra. Cuando Jácome y siete oficiales aceptaron parlamentar, fueron apresados y conducidos al Penal García Moreno. Sintiéndose seguro, Velasco respaldó al ministro. Pero la guarnición de El Oro, plaza militar importante, exigió la renuncia de Acosta y la libertad de los detenidos. Hubo una reunión urgente de altos oficiales en el Colegio Militar Eloy Alfaro, dirigida por el general de Brigada Guillermo Rodríguez Lara. Velasco Ibarra estuvo a punto de caer, pero faltó decisión en los militares. Según Vistazo, Jácome (liberado ya) perdió la partida por no llegar un poco antes al Colegio Militar. Velasco conservó el Poder, pero sacrificó a su sobrino el ministro de Defensa Jorge Acosta a quien promovió a embajador en Madrid, nombró comandante general del Ejército a Rodríguez Lara y ministro de Defensa a Luis Robles Plaza. El régimen quedó debilitado. Velasco pudo continuar gracias a la habilidad política y a las buenas relaciones públicas del nuevo ministro de Defensa. El 25 de mayo de ese año, la ciudad de Tulcán (Carchi) se declaró en huelga contra una tasa de dos sucres por peaje en la frontera con Colombia. Los carchenses estaban furiosos porque Velasco Ibarra había calificado de "asesinos escandalosos" a las autoridades de la ciudad y de la provincia. Dos mil efectivos militares debieron ocupar la ciudad. El régimen se debilitó aún más. La dictadura civil había planteado un plebiscito para retornar al orden constitucional. Los ciudadanos debían votar por la Carta Política (conservadora) de 1946 y por algunas reformas a esa carta. Se atribuía unilateralmente a la Constitución de 1946 el mérito de la estabilidad política entre 1948 y 1960. Meses después, la dictadura velasquista añadió al plebiscito la convocación a elecciones generales para junio de 1972. Velasco Ibarra permitió que Assad Bucaram volviera a Ecuador. El líder populista regresaba aureolado por la persecución de la dictadura. Pronto se convirtió en el candidato con más oportunidad de ganar las elecciones presidenciales de 1972. A su carisma, unía la calidad de candidato del pueblo. Los viejos políticos cuyo apetito se había aguzado por el anunciado banquete del petróleo buscaban eliminarlo de la lid. Ellos querían más bien un gobierno provisorio y para lograr sus propósitos formaron un Frente de Restauración Nacional. Velasco clamaba contra "los politicastros fracasados". El ministro de Gobierno Jaime Nebot Velasco presentó documentos que "atestiguaban" que Assad Bucaram no era el Assad nacido en Ambato, Ecuador, sino un ciudadano oriundo de Líbano que respondía al nombre de Fortunato Khoury Buraye. El ardid no prosperó y Nebot debió abandonar el ministerio. El caso de la nacionalidad de Bucaram fue a la Corte Suprema de Justicia, pero los magistrados se amedrentaron cuando Bucaram pronosticó que el pueblo "pasaría por sobre los cráneos de los ministros" si aceptaban declararlo extranjero. Bucaram había sorteado un nuevo peligro. Sin embargo, la lucha por eliminarlo de la contienda política continuó: Camilo Ponce Enríquez, la inteligencia de la Derecha, que había dicho que derrotaría a Bucaram y lo reenviaría a vender casimires (en las calles), pedía ahora suspender las elecciones y el 9 de febrero de 1972 y declaraba que acudiría a todos los medios para impedir que Bucaram fuera presidente. Velasco repetía que Bucaram "no tenía alma ecuatoriana, corazón ecuatoriano, raíz ecuatoriana". Velasco quiso manipular a los militares para sacar a Bucaram del proceso electoral, pero no logró ese apoyo. Al fin se resignó ante un Bucaram cada vez más popular. La revista Mensajero de Quito, respetada por sus análisis políticos muy independientes, nombró a Bucaram "Hombre del Año". Es probable que esta circunstancia electoral influyó en que los militares aceleraran el golpe de Estado: la perspectiva de un Ecuador en manos del populismo precisamente cuando iba a comenzar la bonanza petrolera no entraba en el reinante nacionalismo de las Fuerzas Armadas. Enredado en los hilos de su desconcierto y en las asechanzas de sus colaboradores para impedir el triunfo del candidato cefepista Assad Bucaram, Velasco Ibarra se precipitó por cuarta vez al abismo de su propio autoritarismo.

Golpe de estado en febrero de 1972[editar]

Las Fuerzas Armadas dieron un golpe de Estado el 15 de febrero de 1972, martes de Carnaval. El golpe fue ejecutado materialmente por Jorge Queirolo Gómez, oficial de la Armada del Ecuador. El comandante general del Ejército, Guillermo Rodríguez Lara, asumió el Poder en nombre de las Fuerzas Armadas y proclamó una revolución nacionalista. Ecuador iba a conocer la más larga dictadura militar de su historia republicana: siete años, cinco meses y 25 días. El golpe militar del 15 de febrero de 1972 sorprendió en Quito a Velasco Ibarra que se trasladó a Guayaquil para desde el Canal Diez de la televisión denunciar el golpe y hábilmente concitarse el apoyo de los bucaramistas. Pero los marinos eran los más ardientes defensores de un cambio y venían preparándose para él, asesorados por diversos académicos entre ellos algunos antiguos sacerdotes jesuitas que se habían laicizado y conocidas figuras de la Universidad Católica de Guayaquil, del sindicalismo cristiano y del reformismo como Pedro Aguayo Cubillo, Oscar Loor, Ramiro Larrea Santos y Luis Gómez Izquierdo. Los marinos no permitieron que Velasco Ibarra se dirigiera a los ecuatorianos. El ejecutor del golpe fue el comandante Jorge Queirolo Gómez. Al día siguiente lo desterraron a Panamá. Desde allí Velasco volvió a Buenos Aires.

Últimos días[editar]

Su esposa Corina Parral de Velasco Ibarra falleció en Buenos Aires en febrero de 1979, al caer de un bus público, ya que los esposos Velasco Ibarra no tenían vehículo, ni ningún otro bien material. Este hecho posibilitó que el Dr. Velasco Ibarra retornara a Ecuador, donde recibió las muestras de cariño y apoyo del pueblo ecuatoriano. "He venido a meditar y a morir" dijo a su llegada y efectivamente días después, por su avanzada edad, no soportó la muerte de su esposa y falleció el 30 de marzo de 1979 en Quito.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]


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Predecesor:
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