Palacio de Carondelet
| Palacio de Carondelet | |
|---|---|
Fachada principal del Palacio de Carondelet. |
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| Edificio | |
| Nombre inicial | Palacio Real de Quito |
| Tipo | Palacio |
| Estilo | Neoclásico del siglo XIX (fachada), neocolonial del siglo XX (interior) |
| Localización | |
| Coordenadas | |
| Construcción | |
| Inicio | 1801 |
| Término | 1810 |
| Equipo | |
| Arquitecto(s) | Antonio García |
| Otros | Barón Luis Héctor de Carondelet, Sixto Durán Ballén |
| Premios | Patrimonio de la Humanidad de la Unesco |
El Palacio de Carondelet (Palacio de Gobierno, Palacio Nacional) es la sede del Gobierno y residencia oficial del presidente de la República del Ecuador. Está ubicado en el centro histórico de la ciudad de Quito. Es el eje neurálgico del espacio público conocido como Plaza de la Independencia o Plaza Grande (nombre colonial), alrededor de la cual se levantan además el Palacio Arzobispal, el Palacio Municipal, el Hotel Plaza Grande y la Catedral Metropolitana. Fue conocido durante la colonia española como Palacio Real de Quito pues era la sede de la Real Audiencia de Quito y de la gobernación civil y militar de la región. La tradición cuenta que habría sido el libertador Simón Bolívar quien le llamó Palacio de Carondelet asombrado por el buen gusto que tuvo Francisco Luis Héctor Barón de Carondelet, quien ordenó la construcción de su fachada, cuyo principal elemento, una columnata, se mantiene hasta la actualidad. No obstante, nunca se le ha denominado así en los documentos oficiales.
Contenido |
[editar] Historia
La historia de este emblemático edificio se remonta a la época colonial, alrededor del año 1570, con la adquisición de las primeras casas reales asentadas en la ciudad de Quito.
[editar] Las primeras casas reales
La primera sede de la Corona española en la Audiencia de Quito funcionó cerca del convento e iglesia de La Merced (actuales calles Cuenca y Chile) hasta alrededor del año 1611, cuando murió Diego Suárez de Figueroa, secretario de la Audiencia, quien era dueño de un pequeño palacete edificado en el costado occidental de la plaza central (Plaza Grande). A diferencia de Lima y México, en donde los conquistadores Francisco Pizarro y Hernán Cortés reservaron para sí los mejores solares de la Plaza Mayor para sus palacios, en Quito, Sebastián de Benalcázar realizó la fundación de la ciudad en un paraje, ubicado en las actuales calles Olmedo y Benalcázar, que fue provisionalmente la Plaza Mayor. Esta se trasladó un poco más al sur varios años después, y las casas de Benalcázar quedaron a varias cuadras de distancia. Por lo demás, el fundador de Quito siguió su viaje hacia la actual Colombia, en donde se estableció y murió.
Juan Fernández de Recalde, presidente de la Audiencia en ese entonces, informó al rey que el palacete de Suárez de Figueroa, se encontraba en remate, y la Corona lo adquirió por tratarse de un edificio más grande y cómodo para albergar las dependencias de la Administración hispana en suelo quiteño.
Tiempo después, el sucesor del presidente Recalde, Antonio de Morga, informó al Rey que las casas reales eran indignas de llevar ese apelativo, pues ya resultaban estrechas y muy viejas, por lo que propuso comprar las casas adyacentes al palacete original. El terremoto de 1627 forzó a comprar los edificios vecinos que, por su vetustez, fueron reedificados de cantería y ladrillo. De allí en adelante, el poder de la Audiencia se radicó en la Plaza Grande.
[editar] El nuevo Palacio Real
En el año 1799, Francisco Luis Héctor Barón de Carondelet fue designado presidente de la Audiencia. En 1801, contrató al español Antonio García para que, bajo su dirección, realice trabajos de readecuación y mejoras, tanto en el Palacio de la Audiencia como en la Catedral; además, dirigió los trabajos en las arquerías del alcantarillado y en la refacción del edificio de la cárcel. Eduardo Muñoz Borrero, en su libro "En el Palacio de Carondelet" cita esta descripción del Palacio y su uso en tiempos coloniales, debida al periodista Anselmo Cantillana y publicada en el diario El Tiempo de Quito, el 4 de septiembre de 1975:
Los presidentes y capitanes generales de Quito vivían en el Palacio con sus familias. También tenían salones de honor y los tribunales de la Real Audiencia. Por ello, es probable que hayan muerto en sus dormitorios los gobernadores españoles que perecieron por enfermedad, como Carondelet o Murgueon.
El 10 de agosto de 1809, el doctor Antonio Ante se presentó en el Palacio para despertar y derrocar al conde Ruiz de Castilla, según relata Pedro Fermín Cevallos:
Cevallos cuenta también que, durante los hechos del 2 de agosto de 1810, los españoles disparaban con fusiles desde las ventanas del Palacio contra los patriotas que asaltaron el Cuartel Real de Lima, del que le separa una estrecha calle.
El Palacio fue la sede de la Junta Soberana de Quito, y en sus salones se firmaron el Acta de Independencia del Diez de Agosto y la Constitución del Estado de Quito de 1812.
Tras la reconquista española, fue sede del último gobernador español, el mariscal de campo y capitán general Melchor de Aymerich. El 25 de mayo de 1822 se firmó en sus salones el acta de capitulación del Ejército español en Ecuador, terminando el dominio hispano sobre el país, que había establecido el conquistador Sebastián de Benalcázar en 1534.
Tras el proceso independentista ecuatoriano, culminado en 1822 con la Batalla de Pichincha, el palacio se convirtió en la sede del Departamento del Sur de la Gran Colombia, recibiendo al mariscal Antonio José de Sucre y al Libertador Simón Bolívar en algunas ocasiones, quien se maravilló con la elegancia y austeridad del edificio, además de quedar encantado con el buen gusto del Barón de Carondelet (principal impulsador de la obra), por lo que fue el propio Bolívar quien le habría llamado Palacio de Carondelet.
[editar] El Carondelet republicano: siglos XIX y XX
Cuando el general Juan Jose Flores fue electo Presidente de la República del Ecuador en 1830, instaló la capital del nuevo Estado en Quito y la sede del Gobierno Nacional en el Palacio de Carondelet, refaccionandolo y remodelandolo. No obstante, el mal estado en que dejaron los españoles y la guerra de la Independencia al Palacio molestó al nuevo presidente. Flores habitó en el Palacio, probablemente en el apartamento de los gobernadores españoles y en él nació su hijo Antonio Flores Jijón, quien ejercería también la Presidencia de la República.
Durante la época republicana, casi todos los presidentes constitucionales, interinos y dictadores han despachado desde el Palacio, pero el uso residencial del edificio se fue perdiendo paulatinamente a lo largo del siglo XIX, debido a las necesidades de espacio para las oficinas de la nueva República.
Los presidentes decimonónicos, en su mayoría, vivieron en casas propias o arrendadas en Quito, pero no en Palacio, debido principalmente a que para entonces ya no había habitaciones en él. Presidentes del siglo XIX como García Moreno y Alfaro vivieron en sus casas particulares. En un pasaje de su obra Las Catilinarias, el escritor Juan Montalvo relata que se entrevistó con el presidente Antonio Borrero en una modesta casa del barrio de La Recoleta, en donde vivía el mandatario, originario de Cuenca, lo que indica que no había un apartamento presidencial en el Palacio. En los años de 1930 la Presidencia arrendaba varias mansiones para la residencia del Presidente. Una de ellas se ubica en las calles Guayaquil y Mejía y fue restaurada por el Municipio capitalino. Otra se ubicaba en la actual avenida Patria, pero fue demolida para construir varios edificios modernos. Durante su presidencia, Galo Plaza Lasso (1948-1952) vivió en su casa particular en las calles Seis de Diciembre y Wilson. Solo a partir de 1960 los presidentes tuvieron un espacio para vivienda en el tercer piso del Palacio. Uno de los inquilinos más notables fueron el presidente José María Velasco Ibarra, el presidente León Febres Cordero o el presidente Jamil Mahuad, quienes no tenían casa propia en Quito.
Palacio ha recibido ciertas modificaciones a lo largo de los años, siendo las mas importantes las realizadas en las presidencias de Gabriel García Moreno, Camilo Ponce Enríquez y Sixto Durán Ballén.
García Moreno hizo colocar el reloj público en el centro de la fachada, pues el Palacio colonial no tenía ese elemento en el centro. Un cuadro que se conserva en los museos del Banco Central del Ecuador muestra el Palacio en los años 1845-1860, con la bandera bicolor que tenía el país en esa época en el centro de la fachada pero sin el reloj. Pero para 1875, los presidentes ya no vivían en Palacio. El propio García Moreno consolidó el uso administrativo del edificio y vivía en su casa particular, ubicada en la Plaza de Santo Domingo.
El 6 de agosto de 1875 el Palacio fue escenario del asesinato del presidente Gabriel García Moreno. El mandatario ingresaba a Palacio por la escalinata sur, cuando un grupo de conspiradores apostados entre las columnas procedió a atacarlo a tiros y machetazos. García Moreno cayó mal herido del atrio del Palacio hacía la Plaza, y falleció poco tiempo después al pie de un altar de la vecina Catedral Metropolitana. Una placa de piedra recuerda el lugar del crimen con la siguiente leyenda: "Dios no muere. Aquí cayó asesinado el presidente de la República, Dr.Gabriel García Moreno, el 6 de agosto de 1875". La alusión a Dios hace referencia al catolicismo del mandatario asesinado.
Según el libro "El Palacio de Carondelet" publicado por la Presidencia de la República durante el Gobierno de Sixto Durán Ballén, el viejo edificio colonial, que había sido ampliado en el siglo XIX para permitir el funcionamiento del Congreso en un gran salón, fue íntegramente demolido durante la reconstrucción dispuesta en 1956 por el presidente Camilo Ponce, en la que participó como ministro de Obras Públicas el propio Durán Ballén. Solo la fachada, de ladrillo, se conservó, y se le adosó un edificio moderno de hormigón armado, que es el que se mantiene hasta la actualidad. Inclusive, las columnas de la fachada principal, que eran originalmente de ladrillo, fueron reemplazadas por las actuales, de piedra, durante la misma reedificación. A diferencia de procesos similares como la reedificación de la Casa Blanca de Washington o del Número 10 de la Downing Street en Londres, no se tomó en cuenta el estado original del Palacio para su reconstrucción, por lo que los actuales salones son completamente modernos y no coinciden con el uso y la decoración que tenían en tiempos coloniales y de la República decimonónica. En varias fotografías, tanto de la época de Eloy Alfaro (1906) cuanto de la presidencia de Galo Plaza (1948) es posible apreciar el despacho presidencial original, del que no se conserva absolutamente nada.
Antes de la reedificación de 1956, el Palacio tenía dos escalinatas para subir al segundo piso. En ellas destacaban dos estatuas: la Alegoría de la Constitución, y la de la Justicia. Ambas fueron retiradas del Palacio y se encuentran actualmente en el Auditorio del Palacio de Justicia de Quito, en donde funcionan los juzgados de primera instancia.
El periodista Raúl Andrade, escribió en el número 288 de la Revista Vistazo, que la distribución del espacio en el Palacio de Gobierno era la siguiente antes de la remodelación de 1956:
Durante la reedificación se mantuvo el uso presidencial del ala sur del Palacio, mientras que el ala norte se convirtió íntegramente en el Salón de Banquetes y cocinas, conectados con el Salón Amarillo.
El periodista Anselmo Cantillana precisó en 1975:
Además de las dependencias administrativas, en el tercer nivel del Palacio se encuentra la Residencia Presidencial. Este piso fue agregado en 1956, durante la reconstrucción, aprovechando los nuevos cimientos del edificio de hormigón armado, pues el Palacio colonial solo tenía dos pisos.
La fachada del Palacio hasta 1956 fue reproducida en un sello postal de diez centavos emitido por los Correos del Ecuador, con la leyenda "Palacio de Gobierno-Quito" y que fue publicado en el libro "Escorzos de historia patria" del historiador Jorge Salvador Lara. El sello muestra ocho puertas hacia la calle García Moreno que fueron cerradas así como algunos detalles del campanario del reloj.
[editar] Carondelet asediado: cuartelazos y golpes de Estado
El Palacio ha sido el escenario de varios episodios de inestabilidad política reciente en Ecuador.
El 31 de agosto de 1975, un grupo de militares, comandados por el general Raúl Gonzáles Alvear, se sublevó contra el dictador general Guillermo Rodríguez Lara, quien gobernaba el país desde febrero de 1972. Discrepancias entre los propios mandos militares provocaron el autogolpe, que se manifestó con el asalto al Palacio de Gobierno por parte de tropas apoyadas por blindados. Aunque Rodríguez Lara no se encontraba en ese momento en Palacio, la guardia presidencial resistió al asalto, y como consecuencia de ello la fachada sufrió graves daños por el tiroteo. Los sublevados derribaron con un tanque la puerta de acceso e ingresaron a Palacio, en donde ocasionaron destrozos en el Salón de Música y la biblioteca del dictador, así como en el Salón Amarillo. Los rebeldes, cuyo cuartel general era una funeraria cerca al Palacio, por lo que el incidente se conoce como "guerra de la funeraria", fueron finalmente sometidos. En el asalto murieron soldados de ambos bandos y quedaron heridos varios civiles.
El 5 de febrero de 1997, grandes marchas de protesta llegaron hasta las cercanías del Palacio, durante el golpe de Estado en contra del presidente Abdalá Bucaram. Bucaram fue evacuado del Palacio en una ambulancia por la Guardia Presidencial y enviado al exilio en Panamá. Quienes derrocaron a Bucaram lo acusaron de llevarse consigo varios costales con dinero, pero esta acusación fue desmentida por el comandante del Ejército de la época, el general Paco Moncayo.
Durante el golpe contra Jamil Mahuad, el 21 de enero de 2000, el Palacio también fue asediado por manifestantes, pero Mahuad no se encontraba en la sede de Gobierno, por lo que se declaró su "abandono del cargo". La Junta que derrocó a Mahuad, presidida por Lucio Gutiérrez, tomó posesión del Palacio de Gobierno para su efímera dictadura de pocas horas.
El 20 de abril de 2005 se produjo otro golpe de Estado, esta vez para derrocar al presidente Lucio Gutiérrez. Los manifestantes asediaron el Palacio de Gobierno, y Gutiérrez tuvo que huir a bordo de un helicóptero que aterrizó, en una maniobra inédita, en la terraza de la Residencia presidencial y lo trasladó al aeropuerto de Quito. Cuando una turba invadió el aeropuerto, Gutiérrez tuvo que asilarse en la Embajada del Brasil, de donde salió protegido por el Ejército hacia Latacunga, en donde dejó el país en un avión militar brasileño.
Durante los sucesos del 30 de septiembre de 2010, cuando policías sublevados secuestraron al presidente Rafael Correa, miles de partidarios del Gobierno esperaron su retorno a Palacio, a donde llegó luego de ser rescatado por el Ejército y policías leales al Estado de Derecho, en la noche de ese día. Desde el balcón saludó a miles de sus simpatizantes.
Durante todos estos episodios, unidades de élite del Ejército ecuatoriano custodiaron el Palacio, y se encargaron de evacuar a los presidentes derrocados ante la violenta amenaza de los manifestantes que llegaron hasta sus mismas puertas, si bien no provocaron destrozos.
[editar] Ubicación
El Palacio de Carondelet se ubica en el costado occidental de la Plaza de la Independencia, en la calle García Moreno, entre las calles Chile (norte), Espejo (sur) y Benalcázar (Occidente).
[editar] Fachada
El primer cuerpo de la fachada es de piedra, y presenta diez cobachas o pequeñas tiendas cuyas puertas están rematadas por frontones triangulares. Las cobachas albergan negocios particulares, como una barbería y tiendas de artículos turísticos. Este zócalo de andesita contiene algunos bloques que presentan un tallado similar al de las grandes piedras de los templos incásicos, lo que ha permitido especulaciones históricas sobre que podrían provenir de construcciones prehispánicas de la ciudad de Quito. En todo caso, no todos los historiadores están de acuerdo con esta tesis, propalada a mediados del siglo XX por el historiador padre Pedro Porras. El segundo cuerpo de la fachada contiene una galería que da hacia la plaza, con una columnata realizada en piedra. Las columnas, de estilo dórico, son 20 en total y reemplazan a las columnas originales de la Colonia, que eran de ladrillo. Se accede a la galería por dos amplias escalinatas. La principal es la del costado norte. La mitad de ella fue nivelada para permitir el acceso de los discapacitados. En los extremos de la fachada, la galería se completa con arcos de medio punto. El tercer cuerpo del Palacio presenta una gran terraza, con vista a la Plaza Mayor, que corre sobre la columnata, y en los costados dos bloques con ventanas a la calle. Las del sur corresponden al Despacho Presidencial y las del norte al Oratorio católico de Palacio. Finalmente, el cuarto cuerpo de la fachada incluye, en el centro, una campanario que alberga un reloj, instalado por el presidente García Moreno hacia 1865, y hacia los costados dos frontones decorados con las armas de la República del Ecuador rodeados de cañones. Sobre el frontón del campanario ondea la bandera nacional de la República del Ecuador.
[editar] Interiores del palacio
Una de las constantes en casi toda la edificación palaciega, en cuanto a materiales se refiere, es la madera. Docenas de diferentes tipos de maderas finas han sido usadas a lo largo de los años tanto en pisos como en cielos, y por supuesto, en la elegante mueblería de época.
Varias pinturas adornan la casa presidencial ecuatoriana, entre ellas se encuentran obras de Tamayo, Rafael Salas, Cevallos, Atahualpa Villacrés, Thoret, Oswaldo Viteri, Marco Salas y Jaime Zapata. Varias de estas corresponden a los retratos de los presidentes en el "Salón Amarillo".
La decoración se caracteriza por tener hexagonales alargados que enmarcan guirnaldas y en mascarones de evidente apariencia indígena. El revestimiento de madera, aplicado como zócalo, fue obra de Vicente Arboleda. Los tumbados de los salones tienen su trabajo arquitectónico con diseños y objetos traídos desde España, Francia y Portugal.
[editar] Primer piso
El acceso a Palacio se realiza por un amplio corredor decorado con una columnata, que da a la Plaza de la Independencia. Se trata de un atrio, que se levanta un piso con relación al nivel de la plaza mayor.
Entre las columnas hay barandas de hierro forjado, que, según la tradición, provienen de la ruinas del Palacio parisino de Las Tullerías, destruido durante la Comuna de París y que fueron compradas por un diplomático ecuatoriano. En el atrio hay varias placas que recuerdan hechos históricos, como las visitas del Libertador Simón Bolívar, el centenario de la Batalla del Pichincha, el asesinato de Gabriel García Moreno, la visita del Papa Juan Pablo II, entre otros. La más antigua de todas proviene de la colonia y destaca en español antiguo que, en 1612, se instaló en el Palacio la Real Audiencia de Quito.
En este pórtico los presidentes del Ecuador salen a saludar a la gente que se concentra en la plaza. Dos granaderos de la Guardia de Palacio custodian el acceso principal, que es el portón del norte, armados con sendas lanzas. El portón sur permanece cerrado.
Un gran vestíbulo da acceso al Palacio desde los dos portones de entrada. En él se encuentra una maqueta que nuestra los edificios de la Plaza Grande y un gran escudo de la República del Ecuador en bronce. El piso del vestíbulo es de piedra gris andina, conocida como andesita. Una puerta de honor en hierro forjado, que se abre para recibir a los visitantes ilustres, da acceso a la escalinata principal y a los patios interiores de Palacio.
Los patios están decorados con sendas fuentes de estilo neocolonial y plantas nativas del Ecuador.
El ala sur de la planta baja sirve para oficinas de la Presidencia, como la Secretaría Jurídica y otras. El ala norte está ocupada por la Sala de Prensa, el Salón Azul (que sirve para las conferencias de prensa de los funcionarios), las oficinas del Secretario de Comunicación y de la Casa Militar, así como de la Comandancia y Ayudantía del Servicio de Protección Presidencial.
En el claustro del primer piso destaca un retrato del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre.
Al llegar a la escalinata, que conecta al segundo piso, se encuentra una de las obras centrales del Palacio: un gran mural realizado por el maestro ecuatoriano Osvaldo Guayasamín. Esta obra fue realizada en 1957 por pedido de la Secretaría de la Conferencia Latinoamericana que propuso como tema “El descubrimiento del Río de las Amazonas”.[2] Está conformado por tres muros laterales cubiertos con cristales de color, traídos de Venecia, que tiene como soporte una superficie de cemento blanco concebido en forma de tríptico.
El mural demoró siete años para ser concluido y recuerda como gloria del Ecuador al descubrimiento del río Amazonas.
En el descanso de la escalera se encuentra el Pabellón Nacional, en una urna, a la que los visitantes hacen una reverencia antes de subir al segundo piso.
[editar] Segundo piso
En el segundo piso del Palacio, se quiso recrear los claustros superiores de los conventos quiteños, como es el caso del Convento de San Agustín, cuya influencia se nota en las arcadas de la galería superior, con pequeñas columnas toscanas entre las que se han colocado macetas con geranios. Estas impiden ver desde el patio inferior a las galerías superiores, protegiendo la privacidad del Presidente y sus altos funcionarios.
Este piso alberga varias de las dependencias más importantes de Carondelet; como el Despacho presidencial, el Salón Amarillo, el Salón de Banquetes, el salón del Gabinete y el Oratorio.
[editar] Despacho presidencial
El Despacho presidencial se encuentra actualmente en un amplio salón, cuyas ventanas dan a la Plaza de la Independencia, en el costado sur del segundo piso de Palacio. El presidente Rafael Correa lo redecoró totalmente, instalando equipos para vídeoconferencias con sus ministros y una decoración sencilla pero moderna.
La Antecámara del Despacho Presidencial, que comunica con el Salón del Gabinete, está recubierta con paneles de madera y destacan en ella los retratos de los presidentes Vicente Rocafuerte, Gabriel García Moreno, Eloy Alfaro y José María Velasco Ibarra. En la Antecámara se encuentra también un antiguo escritorio presidencial del siglo XIX, sobre el que se ha colocado un busto del general Eloy Alfaro. En ella recibe el Presidente a los jefes de Estado y altos funcionarios que lo visitan.
Dos granaderos de Tarqui custodian la puerta que conduce al Despacho Presidencial.
[editar] Salón Amarillo o de los Presidentes
Se encuentra en el segundo piso del edificio, y en él se encuentran los retratos de todos los presidentes constitucionales de la República del Ecuador desde el año 1830. Los retratos que hoy cuelgan de sus paredes son la razón por la que su nombre cambió a partir de la época republicana (Salon de los Presidentes). Su tapicería de terciopelo amarillo le da también ese nombre.
Según relató Durán Ballén en una entrevista de prensa, el actual Salón Amarillo ocupa el espacio del Salón del Congreso del siglo XIX. Hasta la construcción del Palacio Legislativo, en 1960, el Congreso ecuatoriano funcionó en este lugar. Como se trataba de un congreso bicameral, con relativamente pocos integrantes, las dos cámaras sesionaban separadas por una cortina, que se abría para dar lugar a las sesiones del Congreso Pleno. Existen fotografías del presidente José María Velasco Ibarra, en sus inicios como diputado, dando sus primeros discursos en ese salón, en donde se puede apreciar una especie de tarima para observar los debates. Era tan reducido el espacio que ocupaba el Congreso, que el acto de posesión presidencial se realizaba en el Teatro Nacional Sucre y no en el Palacio. Durante la reedificación de 1956, la nueva área fue convertida en el Salón Amarillo.
El salón fue diseñado por los hermanos Tejada. Ellos son los artífices del artesonado con innumerables formas que hacen referencia al periodo incásico del territorio ecuatoriano, específicamente el culto al dios Sol; estos significativos apliques están enmarcado en pan de oro por Luís Villagómez. Además, el salón está decorado con lámparas importadas desde Europa. Sus paredes están cubiertas por grandes extensiones de tela dorada bordadas con hilo de oro.[3]
Las pinturas de los distintos jefes de Estado, elaboradas por varios artistas con su estilo propio, representa sin duda, una manera de expresión que se reencuentra en todas y cada una de sus obras. A lo largo de un exhaustivo análisis, se ha observado que todos los retratos a excepción de uno (Osvaldo Hurtado) presentes en esta colección tiene un denominador común, el uso de la técnica tradicional. Pese a que las pinturas estudiadas alcanzan más de 170 años del devenir político de la época republicana ecuatoriana, y el afán por mantener los medios académicos naturalistas.[4]
Dentro del grupo de pinturas, 16 llevan firma del autor y 20 son anónimas. Esta costumbre tradicional de no firmar las obras, herencia colonial, no permite un concreto estudio histórico y artístico, ya que no es adecuado realizar una atribución sin el respaldo de documentación de apoyo que en este caso particular no existe.
Este salón es usado por el Presidente de la República para efectuar las posesiones de los ministros de estado, secretarios, gobernadores y otras autoridades gubernamentales. También es el lugar donde los embajadores de otros países presentan sus credenciales; además de los actos protocolares de visitas presidenciales oficiales de jefes de Estado extranjeros.
[editar] Salón del Gabinete
Ubicado también en el segundo nivel del Palacio, es el lugar en el que el Presidente de la República realiza las reuniones con su Gabinete de allí proviene su denominación. Una gran mesa de la época colonial y sillas ricamente talladas del siglo XIX son el punto focal de este salón. Está conectado con la Antecámara del Despacho Presidencial por un pasillo, por el que generalmente ingresa al Salón el Presidente de la República.
Además se exhiben obras de arte del siglo XIX e inicios del XX, exquisitas lámparas traídas de Austria y Francia, y una colección de artesanías ecuatorianas que adorna el mobiliario auxiliar.
[editar] Salón de Banquetes
Contiguo al gran balcón del segundo piso del palacio, se encuentra el Salón de Banquetes, un sobrio y amplio lugar en el que se celebran muchos de los más importantes eventos sociales del país. Cocteles, reuniones de trabajo entre delegaciones extranjeras, desayunos, almuerzos y cenas de estado, bailes de gala y conferencias de prensa.
Vale la pena destacar, los pisos en parquet, las alfombras confeccionadas por varias fábricas de prestigio del país, lámparas y apliques de cristal de Baccarat, tapices y cortinas en seda francesa, y por supuesto, los óleos de varios artistas ecuatorianos que adornan las paredes del salón.[5] Actualmente, el Salón está decorado con retratos del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, y del primer presidente de la República, el general Juan José Flores.
[editar] Oratorio
Continuo al Salón de Banquetes se encuentra el Oratorio, una pacífica y acogedora habitación, no muy grande, construída durante el gobierno de Sixto Durán Ballén por petición de su esposa, la primera dama Josefina Villalobos.[6] El oratorio no estuvo siempre en ese lugar, sino en una sala contigua a la escalera central, en donde se encuentra el mural de Guayasamín. Durante el Gobierno de Jamil Mahuad, el oratorio fue retirado de esa sala y colocado en el sitio actual, que era un antiguo salón de fumar del Salón de Banquetes, cuyas ventanas miran a la Plaza de la Independencia. Una cortina permite ocultar el oratorio y separarlo del Salón de Banquetes.
En la pared central, enmarcada entredos grandes ventanales, se encuentra un pequeño altar constituido en madera de cedro, cubierto de pan de oro, de estilo barroco que data del siglo XVII. Además de unas pocas sillas labradas y cubiertas de terciopelo, en las que el presidente y sus invitados pueden sobrecogerse en oración y pedir favores a Dios.[7]
Lienzos coloniales de varios santos, entre ellos los ecuatorianos Mariana de Jesús y el Hermano Miguel, adornan las paredesde este espiritual salón de Carondelet.
Actualmente, la Presidencia y la Vicepresidencia de la República, así como el Ministerio de Gobierno, ocupan el Complejo de Carondelet, que integra a los edificios del antiguo Correo (actual calle Benalcázar, entre Chile y Espejo) y el Palacio de Gobierno, separados por la cochera.
[editar] Tercer Piso
Un pequeño elevador conduce al tercer piso de Palacio. El pasillo del elevador está decorado con un gran óleo que reproduce un retrato colonial del Barón de Carondelet, presidente de la Real Audiencia y Capitán General de Quito.
Ahí se encuentra la Residencia Presidencial. La Residencia cuenta con una amplia sala de recepciones, que está destinada a ser el estar del Presidente y su familia y un comedor privado. En este comedor, el Presidente ofrece almuerzos o cenas privadas con algunos funcionarios. La vajilla del comedor privado está decorada con las armas de la República en dorado. En sus aparadores se guarda una antigua vajilla, probablemente del siglo XIX, que nuestra el primer escudo del Ecuador: dos montañas sobre las que se muestra el sol equinoccial.
Varios dormitorios y una terraza completan la residencia presidencial. El actual presidente, Rafael Correa, no vive en la Residencia, pero usa el comedor. Para ello contrató a un chef de nacionalidad belga.[8]
[editar] Apertura al público
Rafael Correa, presidente de la República desde 2007, considerando que el Palacio de Carondelet y sus dependencias son Patrimonio Cultural de los ecuatorianos, convirtió el complejo presidencial en un museo accesible a todos quienes deseen visitarlo. No obstante, en administraciones anteriores ya era posible visitar algunas áreas del Palacio, así como cruzar libremente por el pretil.
Con ese propósito, se organizaron áreas para ubicar los objetos de acuerdo con sus contextos culturales, a fin de que sean accesibles a la vista de todos, para lo cual se utilizaron varios salones y espacios dentro del Palacio.
Para realizar este trabajo, María del Carmen Molestina, investigadora, doctora en Arqueología, y ex directora del museo del Banco Central del Ecuador, realizó el inventario y determinó los lugares en los que se expondrían los regalos que el presidente Correa recibió desde su posesión. Además, localizó los objetos y muebles antiguos pertenecientes al Palacio para ponerlos en valor cultural y que entren en la galería de exhibición.
Gracias a este sistema, se presenta en la actualidad la oportunidad de asignar a todos los regalos presidenciales su correspondiente valor cultural, histórico y/o etnográfico, ya que todos son objetos que representan y materializan costumbres, tradiciones, ideologías y pensamientos de los diferentes grupos étnicos ecuatorianos.
En general, el Palacio carece de obras de arte o antigüedades, por lo que la exposición se refiere más bien a artesanías y otras piezas de folclore contemporáneo.
[editar] Curiosidades
- El Palacio presidencial, es conocido también como Palacio Nacional, pues así se le denomina en los decretos de la Presidencia de la República, o Palacio de Gobierno. La prensa política lo llama simplemente "Carondelet".
- Una foto de 1910 muestra parte de la fachada del Palacio decorada con pintura de colores rosados que simula mármol. Ejemplos de este detalle, de influencia francesa, se conservan todavía en algunos edificios de la ciudad de Cuenca.
- Fotografías de la época anterior a la reconstrucción de 1956 muestran parte del mobiliario del Palacio. Concretamente, algunas sillas bajas y muebles estilo Luis XV, que se conservan en parte en los salones y oficinas del Palacio de Najas, sede de la Cancillería ecuatoriana al norte de Quito.
- En el libro "El Palacio de Carondelet" se relata que muchos de los trabajos de demolición del Palacio en 1956 se hicieron de noche, para evitar protestas de la población, así como la sustitución de las columnas de ladrillo coloniales por las de piedra actuales. Parte de las oficinas del Palacio contenían archivos muy antiguos, como documentos de identidad de miles de personas, que fueron retirados del edificio.
- A juicio de la investigadora María del Carmen Molestina, es impresionante cómo, a través de los años, se ha saqueado al Palacio de Carondelet. La mayor parte de los muebles y artículos que se pueden apreciar hoy es nueva; incluso, se han sacado algunos de los apliques en bronce de los muebles desde la época de García Moreno, poniendo replicas en plomo con spray dorado. La averiguación que la experta realiza va dirigida a establecer desde cuándo empezó el llamado "saqueo". Haciendo un poco de historia, el Palacio de Carondelet fue restaurado en la Presidencia de Camilo Ponce Enríquez, y hasta la Presidencia de León Febres Cordero, todo estaba perfectamente bien. A partir de ese período es que no se tiene conocimiento sobre la suerte de las diferentes pertenencias de la Casa Presidencial.
[editar] Otras residencias presidenciales
Históricamente, Ecuador no ha contado con una residencia campestre para su presidente. Durante el siglo XIX, el general Juan José Flores despachó y se atrincheró en su hacienda de La Elvira, en la provincia tropical de Los Ríos, cercana a Guayaquil, pero esta era una propiedad privada suya. El presidente Gabriel García Moreno arrendó la hacienda Guachalá, al norte de Quito, mientras ocupaba la presidencia Javier Espinosa (1869), pero mantuvo una intensa actividad política.
En el siglo XX, fue propiedad de la Presidencia y usada eventualmente como residencia fuera de la capital del presidente la Quinta San Luis, ubicada en el actual Valle de Los Chillos, un sector suburbano de Quito, en las cercanías del moderno Mall San Luis, pero el presidente José María Velasco Ibarra decidió cederla al Ejército, que instaló ahí la Academia de Guerra hacia 1963. Los presidentes ecuatorianos desde 1979 han pasado sus vacaciones como invitados de la Armada del Ecuador en la Base Naval de Salinas, en donde se han alojado en las villas de oficiales de dicho reparto naval. La Base ocupa un amplio terreno en la Península de Santa Elena y cuenta con playas.
En Guayaquil, el presidente se aloja en hoteles, y actualmente trabaja en el Edificio del Gobierno Zonal de Guayaquil, que fue construido como sede del desaparecido Banco del Progreso. El Palacio de la Gobernación del Guayas, ubicado en el centro de la ciudad, fue recientemente restaurado y cuenta con varios despachos y salas de reunión de uso presidencial.
El presidente Correa propuso recientemente construir un nuevo complejo de oficinas del Gobierno, incluyendo las de la Presidencia, en un amplio terreno al sur de Quito que actualmente es ocupado por el cuartel Eplicachima, sede de la guarnición de la capital. El Cuartel tiene una gran reserva de terreno sin edificar.
La idea es demoler el cuartel y construir un complejo moderno y seguro, dejando el Palacio de Carondelet para funciones meramente ceremoniales. El presidente no precisó más detalles, pero la oposición aseguró que pretende "gobernar desde un cuartel" y gastar dinero en una obra "innecesaria", aunque las oficinas del Palacio están tugurizadas y la presencia de autos oficiales en las estrechas calles del Centro Histórico de Quito complican la circulación.
[editar] Referencias
- ↑ http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/pedro-fermin-cevallos--0/html/
- ↑ «300 años de poder en Carondelet.». Consultado el 24-06-09.
- ↑ «300 años de poder en Carondelet.». Consultado el 24-06-09.
- ↑ «Carondelet, una mezcla de arte y poder.». Consultado el 24-06-09.
- ↑ «Carondelet, una mezcla de arte y poder.». Consultado el 24-06-09.
- ↑ «300 años de poder en Carondelet.». Consultado el 24-06-09.
- ↑ «Carondelet, una mezcla de arte y poder.». Consultado el 24-06-09.
- ↑ http://m.hoy.com.ec/noticias-movil-ecuador/468359.html
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