Francisco Pizarro

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Francisco Pizarro González
Francisco-pizarro.gif
Conquistador del Perú
Gobernador de Nueva Castilla
Explorador, conquistador y marqués
Años de servicio 14961541
Lealtad Flag of Cross of Burgundy.svg España
Condecoraciones Marquesado
Participó en Conquista del imperio Incaico

Estatus legal Marqués
Nacimiento 16 de marzo de 1478[1]
Trujillo, Corona de Castilla,
España[2] Pendón heráldico de los Reyes Catolicos de 1475-1492.svg
Fallecimiento 26 de junio de 1541
Ciudad de los Reyes,
Nueva Castilla Flag of Cross of Burgundy.svg
Firma Firma de Francisco Pizarro

Escudo de Francisco Pizarro.svg

Escudo de Francisco Pizarro

Francisco Pizarro González (Trujillo, Corona de Castilla, 16 de marzo de 1478[1]Lima, Perú, 26 de junio de 1541), fue un marqués, explorador y conquistador español del Perú,[3] gobernador de Nueva Castilla (actual territorio peruano) con sede de gobierno en La ciudad de los reyes (Lima). Se le recuerda por haber logrado imponerse sobre el Imperio incaico con ayuda de diversos cacicazgos locales, conquistando el mencionado estado imperial cuyo centro de gobierno se ubicaba en el hoy Perú, además de establecer una dependencia española sobre él. Si bien tuvo el título de marqués, fue realmente "marqués sin marquesado". Tras la emancipación de la Corona de su Majestad el rey,[4] sus descendientes tuvieron el título de marqueses de la Conquista, pero con el nombre de Atavillos.[5] Sin embargo, es muy posible que en razón de su lealtad a la corona le fue como honra concedido el título de marqués de los Atavillos, siendo este el título utilizado por el cronista don Francisco López de Gomara en su Historia General de las Indias, capítulo CXXXII. También fue referido como Marqués por Pedro Cieza de León en su libro la Chrónica del Perú. Para sus huestes indígenas era conocido como Apu (Jefe, Señor, General) o Machu Capitán (Viejo Capitán).[6]

Infancia y juventud[editar]

Casa Museo de Francisco Pizarro en Trujillo, España.

Francisco Pizarro nació en la ciudad de Trujillo (Extremadura). Existen dudas acerca de la fecha exacta de su nacimiento puesto que, si para unos historiadores fue el 16 de marzo de 1476, para otros fue la misma fecha, pero del año 1478. Algunos historiadores llegan a hablar de 1473.

Fue hijo con Señorío de naturaleza española del hidalgo Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar, llamado el largo o el romano, importante personaje de la época de gran influencia que participó en las campañas de Italia, bajo el mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, y de Francisca González Mateos, dama de recamara noble de la tía de Gonzalo, Beatriz Pizarro, devota del Convento de San Francisco el Real (junto a la Puerta de la Coria). Era primo segundo, por parte materna, de Hernán Cortés quien conquistó el imperio azteca.

A la edad de 20 años se alistó en los tercios españoles que, a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, luchaban en las conocidas como campañas de Nápoles contra los franceses. Según López de Gómara habría servido bajo las órdenes de éste, siempre como soldado, en el sur de la Península, Calabria y Sicilia. Regresa a Sevilla, donde permanecerá hasta su marcha a América. Poco se sabe de su estancia en esta ciudad.

Primeros años en América[editar]

Francisco Pizarro en un billete de 1000 pesetas de 1992. España.

En 1502, llegó a América en la expedición de Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador de La Española. De sus primeros años en América se sabe muy poco. Probablemente pasó un tiempo en la Isla de La Española.[7]

En 1508, el rey Fernando el Católico sometió a concurso la conquista de Tierra Firme.[cita requerida] Se crearon dos nuevas gobernaciones en las tierras comprendidas entre los cabos de la Vela (Colombia) y de Gracias a Dios, (en la frontera entre Honduras y Nicaragua). Se tomó el golfo de Urabá como límite de ambas gobernaciones: Nueva Andalucía al este, gobernada por Alonso de Ojeda, y Veragua al oeste, gobernada por Diego de Nicuesa.

En 1509, hubo una expedición comandada por el bachiller y Alcalde Mayor de Nueva Andalucía Martín Fernández de Enciso que salió a socorrer a su superior jerárquico, el gobernador Alonso de Ojeda. Ojeda junto con setenta hombres, había fundado el poblado de San Sebastián de Urabá en Nueva Andalucía, lugar donde después se levantaría la ciudad de Cartagena de Indias; sin embargo, cerca del establecimiento existían muchos indígenas belicosos que usaban armas venenosas, y Ojeda había sido herido de una pierna. Poco después, Ojeda se retiró en un barco a La Española, dejando el establecimiento a cargo de Francisco Pizarro, que en ese momento no era más que un valiente soldado en espera de que llegara la expedición de Enciso. Ojeda pidió a Pizarro que se mantuviera con unos pocos hombres por cincuenta días en el poblado, o que de lo contrario usara todos los medios para regresar a La Española.

Hombre de fuerte carácter y poco dispuesto a la actividad sedentaria, participó en la expedición de Alonso de Ojeda que exploró América Central y Colombia (1510) y luego en la de Vasco Núñez de Balboa que culminó en el descubrimiento del Mar del Sur (más tarde océano Pacífico) en 1513.

En enero de 1519, Francisco Pizarro arrestó a Vasco Núñez de Balboa por orden de Pedro Arias de Ávila, Gobernador de Castilla de Oro. De 1519 a 1523, fue encomendero y alcalde de Panamá. Existen discrepancias sobre el estado de la fortuna de Pizarro durante su estancia en Panamá. Al respecto, Horacio Urteaga afirmó que:

Éste es el único cronista que asegura que la situación económica de Pizarro y Almagro era holgada. Quintana y Mendiburu, que mucho averiguaron sobre la vida de los conquistadores, aseguran que Pizarro era uno de los moradores de Panamá menos acaudalados, y cuando llegó el caso de la famosa contrata para descubrir el Perú, ambos socios no pudieron poner otra cosa que su industria personal y su experiencia.

En efecto, en 1524, Pizarro se asocia con Diego de Almagro y Hernando de Luque, un hombre influyente, cura de Panamá, para conquistar "Birú" o "El Birú" (el Imperio inca del Perú), del que tenían vagas noticias, repartiéndose las responsabilidades de la expedición. Pizarro la capitanearía, Almagro se encargaría de la intendencia y Luque estaría al cargo de las finanzas y de la provisión de ayuda. Existen noticias de un cuarto asociado, el licenciado Espinosa, que no quiso figurar oficialmente y que habría sido el financiador principal de las expediciones hacia el Perú.

A finales de septiembre de 1526, cuando habían transcurrido dos años de viajes hacia el sur afrontando toda clase de inclemencias y calamidades, llegaron a la isla del Gallo extenuados. El descontento entre los soldados era muy grande, llevaban varios años pasando calamidades sin conseguir ningún resultado. Pizarro intenta convencer a sus hombres para que sigan adelante, sin embargo la mayoría de sus huestes quieren desertar y regresar. Allí se produce la acción extrema de Pizarro, de trazar una raya en el suelo de la isla obligando a decidir a sus hombres entre seguir o no en la expedición descubridora.

Tan sólo cruzaron la línea trece hombres. Los "Trece de la Fama", o los "Trece caballeros de la isla del Gallo", fueron: Bartolomé Ruiz, Pedro Alcón, Alonso Briceño, Pedro de Candia, Antonio Carrión, Francisco de Cuéllar, García Jerén, Alonso Molina, Martín Paz, Cristóbal de Peralta, Nicolás de Rivera (el viejo), Domingo de Soraluce y Juan de la Torre y Díaz Chacón.

Sobre la escena que se vivió en la Isla del Gallo, luego que Juan Tafur le trasmitiera la orden del gobernador Pedro de los Ríos, nos la cuenta el historiador José Antonio del Busto:

"El trujillano no se dejó ganar por la pasión y, desenvainando su espada, avanzó con ella desnuda hasta sus hombres. Se detuvo frente a ellos, los miró a todos y evitándose una arenga larga se limitó a decir, al tiempo que, según posteriores testimonios, trazaba con el arma una raya sobre la arena:

Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere.

Un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe, pero pasados los primeros instantes de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número de trece, pasaron la raya. Pizarro, cuando los vio cruzar la línea, no poco se alegró, dando gracias a Dios por ello, pues había sido servido de ponelles en corazón la quedada. Sus nombres han quedado en la Historia".
José Antonio del Busto

Pizarro y los Trece de la Fama esperaron refuerzos cinco meses en la isla del Gallo, los cuales llegaron de Panamá enviados por Diego de Almagro y Hernando de Luque, al mando de Bartolomé Ruiz. El navío encontró a Pizarro y los suyos en la Isla de la Gorgona, hambrientos y acosados por los indios. Ese mismo día, Pizarro ordenó zarpar hacia el sur.

Pizarro no fue ni el primero ni el único que intentó la conquista del Perú. Dos años antes, en 1522, Pascual de Andagoya intentó la aventura: su expedición terminó en un estrepitoso fracaso. Sin embargo, las noticias de la existencia de "Birú" y de sus enormes riquezas en oro y plata, influyeron sin duda en el ánimo de los asociados y pudieron haber sido decisivas en la toma de decisión para acometer la empresa.

La conquista del Perú[editar]

Llegada de Pizarro a Perú
Atahualpa
Imperio Inca

Con la Capitulación de Toledo de 1529, firmado por Isabel de Portugal con la autoridad del Rey Carlos I, derechos de dominio sobre la zona de Perú que había explorado cinco años antes. El territorio que correspondía a Pizarro iba desde el Río de Santiago (Río de Tempula) en Colombia, hasta el Cuzco,[8] incluido Machu Pichu, ciudad que se mantuvo oculta a los conquistadores españoles durante 400 años.

En 1532 Pizarro zarpa desde la ciudad de Panamá con 180 soldados y desembarcan cerca de Tumbes, en lo que ahora es Perú y que entonces formaba parte del imperio inca llamado Tahuantinsuyo y se extendía desde Colombia hasta Chile con una población de 12 millones de personas. Pizarro tenía intereses de conquista territorial, ya que tenía una autorización del Rey de España Carlos I para ello, y de acumulación de oro, de lo que entregarían una parte al Rey de España. Para los incas el oro estaba ligado más a lo sagrado que a lo económico. Los incas creían que un día dios Viracocha regresaría desde la tierra del sol naciente, un dios que tenía con barba blanca y ojos verdes y se había ido a través del Océano Pacífico para volver en tiempos de gran necesidad.[9] Las cámaras funerarias de los indios mochicas, señores de Sipán, que había vivido en la zona 500 años antes, tenían grandes cantidades de oro y plata, que los incas no narraron esto a los españoles aunque ellos encontraron algunas en su ruta. Los españoles se encontraban a menudo con ruinas de los mochicas, donde procuraban refugio por la noche. Buscaron comida para cocinar y encontraron patatas. Encontraron algunas figuras pequeñas de oro y los guías nativos prometieron llevarlos en busca de más al reino de Atahualpa.

Atahualpa supo que Pizarro había llegado y se dirigía a su reino y espías del rey inca seguían la ruta de Pizarro avisándose desde las distancias con espejos. Los indios tayanes le habían dicho a Atahualpa que los españoles eran dioses, dado su piel blanca, sus barbas, sus brillantes armaduras y que habían venido en grandes naves desde el Océano Pacífico.

Atahualpa creyó estas informaciones de que los españoles eran dioses y lo tomó por un buen presagio. Entonces la zona vivía una guerra civil por la sucesión del emperador Inca Huayna Cápac, muerto por viruela. Había un enfrentamiento entre sus sucesores, los Sapa Inca Atahualpa y su hermano, Huáscar.

La captura de Atahualpa[editar]

Cuarto del rescate de Atahualpa en Cajamarca. Los incas lo llenaron una vez de oro y dos de plata. El botín fue entregado a Pizarro.

Fue invitado por Atahualpa a encontrarse en la fortaleza inca de Cajamarca, por intermedio de un emisario muy allegado a él. El emisario se encontró con los españoles en Cajas y además de llevarle regalos (patos desollados, vasijas en forma de fortaleza, etc.) midió las fuerzas de los españoles y lo invitó a continuar su marcha por el valle del Chancay, cerca del pueblo de Chongoyape hasta Cajamarca para entrevistarse con Atahualpa. Pizarro aceptó y le envió una fina camisa de Holanda y dos copas de vidrio al Inca como regalo. Así, se adentró en territorio Inca con 168 soldados y 37 caballos, se dirigió a Cajamarca.

Los españoles, al llegar a los núcleos incas vieron que se trataba de una civilización avanzada, con sistemas de irrigación, una rica cultura y un ejército poderoso. Al llegar a la fortaleza de Cajamarca la encontraron casi vacía, y la exploraron inquietos temiendo una emboscada. Sin embargo Atahualpa se encontraba en un manantial cercano con su hermana sin preocuparse en absoluto por la presencia de los españoles. Pizarro deseaba hablar con Atahualpa por lo que envió emisarios. El encuentro que tuvo lugar entre el rey y los enviados de Pizarro fue muy tenso. Atahualpa y sus hombres vistieron sus mejores galas en el recibimiento y tenía una pose muy seria. Los incas nunca habían visto caballos, de modo que los españoles decidieron permanecer en sus monturas y encabritarlos y hacerlos relinchar en presencia del monarca inca. Atahualpa respondió bebiendo del cráneo de un prisionero ejecutado. Posteriormente, ofreció copas de oro a los españoles que ellos bebieron. Finalmente, prometió ir a Cajamarca al día siguiente a entrevistarse con Pizarro.[8]

Los exploradores habían contado al menos 30.000 guerreros incas, por lo que iniciar una conquista militar sería imposible. La noche del 16 de noviembre de 1532 los españoles rezaron pensando que sería la última vez. A la mañana siguiente los españoles se prepararon para la batalla y se escondieron en un patio a esperar. Posteriormente, vinieron miles de soldados incas desarmados y los rodearon. Luego, vino un desfile de cientos de sirvientes limpiando el camino para el paso del rey Atahualpa, que iba subido en un trono de oro rodeado de sus líderes. Entonces el capellán de los españoles se acercó al trono con una cruz y una biblia y pidió al Rey que se retractara de sus creencias paganas y aceptara el bautismo y la autoridad del Rey de España Carlos I. Atahualpa tomó la Biblia, la examinó sin entender nada de lo que ponía y la arrojó al suelo, lo que fue interpretado como una blasfemia por los españoles y Pizarro ordenó abrir fuego. Los españoles posteriormente sacaron sus espadas e iniciaron una matanza y tomó prisionero a Atahualpa (16 de noviembre de 1532).

El reino inca y Pizarro[editar]

Pájaro de oro inca. Museo de América de Madrid. España.

Fue confinado en una sala de Cajamarca con sus tres esposas y se le dejaba seguir conduciendo sus asuntos de gobierno. Pizarro además hizo que el inca Atahualpa aprendiera el idioma español y le hizo aprender a leer y a escribir. De esta forma, fue posible comunicarse con el rey inca, que le informaba de sitios donde había oro. Además, jugaba a partidas de juegos de mesa con el rey indígena.

Pizarro emprendía con sus hombres exploraciones en busca del preciado metal. En una de ellas llegaron a encontrarse con la fortaleza de Sacsayhuamán, donde grupos de incas se resistían a los españoles. Los españoles atacaron la fortaleza y la conquistaron. En sus expediciones los españoles encontraron desiertos, salinas e incluso hacia el Este, exploraron en la selva del Amazonas.

Para crear un vínculo más cercano Atahualpa ofreció a Pizarro su hermana favorita en matrimonio, Quispe Sisa, hija del emperador inca Huayna Cápac. El conquistador la hizo bautizar como Inés Huaylas y tuvo dos hijos con ella: una primera hija que llamó como su padre, Francisca Pizarro Yupanqui y Gonzalo, que murió joven.

Pizarro mantuvo una estrecha alianza con la nobleza del Cuzco, partidaria de Huáscar, lo que le permitió completar la conquista del Perú. Tras nombrar Inca a un hermano de Atahualpa, Túpac Hualpa, marchó al Cuzco, capital del Imperio inca, que ocupó en noviembre de 1533. Su hermano Juan fue nombrado regidor de la ciudad.

Atahualpa propuso a Pizarro llenar la habitación donde se encontraba preso, el conocido Cuarto del Rescate, dos veces, una con oro y otra con plata a cambio de su libertad, lo que Pizarro aceptó. Los súbditos trajeron oro en llamas durante tres meses hacia Cajamarca de todas las partes del reino para salvar su vida. Finalmente lograron reunirse 84 toneladas de oro y 164 de plata.[10]

Francisco Pizarro ordenó la ejecución de Atahualpa, mientras estuvo prisionero. A pesar de haber recibido el rescate más alto de la historia, lo mandó ajusticiar la noche del 26 de julio de 1533 por los delitos de sublevación, poligamia, adoración de falsos ídolos y por haber ordenado ejecutar a Huáscar. Además, se creía que había mandado un ejército para luchar contra los españoles desde el sur hacia el norte comandado por el general Calcuchimac. Se le ofreció ser quemado vivo o convertirse al cristianismo y ser estrangulado y eligió el estrangulamiento. Fue estrangulado en el poste, después de que el sacerdote lo bautizara dándole el nombre cristiano de Francisco.[8] Esa noche miles de súbditos de Atahualpa se suicidaron para seguir a su señor al otro mundo.[8]

El 18 de enero de 1535, fundó en la costa la Ciudad de los Reyes, pronto conocida como Lima, y Trujillo, con lo que se inició la colonización efectiva de los territorios conquistados. Mientras tanto, su hermano Hernando, que había partido a España para entregar el Quinto del Rey a la corona, regresó portando el título de marqués para su hermano Francisco, y el de adelantado para Almagro, al cual se le habían concedido 200 leguas al sur del territorio atribuido a Pizarro.

Guerra civil entre conquistadores[editar]

Almagro, considerando que el Cuzco estaba dentro de su jurisdicción destituyó a Juan Pizarro y lo encarceló junto a su hermano Gonzalo. Francisco acudió desde Lima y firmó un acuerdo con Almagro en Cuzco, tras lo cual Almagro partió para Chile.

A la vuelta de su infructuosa expedición, Almagro trata de ocupar de nuevo el Cuzco, el cual, defendido por su regidor Hernando Pizarro, estaba resistiendo un largo cerco por parte de los incas sublevados al mando de Manco Inca, que había conseguido huir de los españoles.

Mientras tanto Pizarro en Lima sufrió también el cerco de dicha ciudad por parte de Quizu Yupanqui, general y pariente de Manco Inca, quien tras estar a punto de tomar la capital fue muerto en batalla. La victoria de Pizarro en Lima se debió a su estratégica alianza con los señores étnicos enemigos de los Incas. En este caso en particular destacó la alianza con la cacique de Huaylas. Estos acudieron a Lima con cinco mil hombres, quienes pelearon junto a los españoles en la defensa de Lima frente al cerco y ataque de Quizu Yupanqui.

Tumba de Francisco Pizarro en una capilla ubicada en la nave derecha de la Catedral de Lima.

Tras la llegada de Almagro al Cuzco, Manco Inca levantó el cerco, lo que aprovechó Almagro para encarcelar a Hernando y Gonzalo Pizarro. Tras derrotar al lugarteniente de Pizarro, Alonso de Alvarado, en la Rota de Abanday, llega a un nuevo acuerdo con Pizarro en Mala (1537), por el que Hernando es puesto en libertad.

La paz fue corta y ambos bandos vuelven a enfrentarse en la batalla de las Salinas (1538), cerca de Cuzco. Los almagristas son derrotados y Diego de Almagro procesado, condenado a muerte y ejecutado por Hernando Pizarro, en la Plaza Mayor de Cuzco (8 de julio de 1538).

Tras la muerte de Almagro, Pizarro se dedicó a consolidar la colonia y a fomentar las actividades colonizadoras (envía a su hermano Gonzalo a Quito y a Pedro de Valdivia a Chile)

Sin embargo, los partidarios de Almagro se agruparon en torno a su hijo Almagro el Mozo, los cuales, bajo el mando de Juan de Rada entran en la residencia de Francisco Pizarro en Lima y le dan muerte el 26 de junio de 1541 de una estocada en el cuello.

Muerte[editar]

Sus huesos, que descansan en la Catedral de Lima fueron estudiados por el antropólogo forense Edwin Greenwich Centeno en 2007, quien llegó a la conclusión de que Pizarro murió con al menos 20 heridas de espada; cuenta con detalle la sucesión de hechos según las huellas de las armas dejadas en los huesos. Greenwich afirma que por las evidencias «Pizarro se defendió bravamente» por lo que, recibió una estocada que indica que le vaciaron el ojo izquierdo y otro corte recto en el pómulo derecho. También le cercenaron de tajo parte del hueso de un codo. También existen cortes en la sexta vértebra torácica, en el pecho, y en la primera lumbar, en el estómago.[11]

Entre las heridas más graves se encuentran dos que fueron de necesidad mortal: en la zona de la garganta, entre la cuarta y quinta vértebra cervical. Se ve la impronta de un artefacto laminar de doble hoja, que entra, corta y fractura el hueso. Mientras que la otra lesión perimórtem, es un intento de decapitamiento que se ubica en la primera vértebra cervical, que viene de lado derecho y pasa por donde va una arteria que lleva sangre al cerebro. Finalmente, las fracturas en el cráneo, que son del cántaro que con el que le golpearon al final.[12]

Estado de salud al momento de su muerte

Murió pasados los 60 años, un sobreviviente para su época; de complexión robusta, con una estatura no menor de 1.74 m y sufría de artrosis y artritis, con problemas en sus articulaciones. Tenía hernias discales. Sufría dolor y caminaba con dificultad. Ya no podía cabalgar y comía solo vegetales. Tenía crecimientos óseos por los talones, lo que indica que caminó mucho en su vida.[13]

Palacio de la Conquista[editar]

Palacio de la Conquista, Trujillo

Después de su regreso del Perú y ya notoriamente enriquecida la familia Pizarro, se erigió en la esquina sureste de la Plaza Mayor de Trujillo y al costado del Ayuntamiento, en la ciudad natal del conquistador Francisco Pizarro, un palacio de estilo plateresco del siglo XVI mandado construir por su hija, Francisca Pizarro Yupanqui. Es el palacio más imponente de esta Plaza.

Este opulento palacio se estructura en cuatro plantas, siendo significativo el escudo de armas de la familia Pizarro que se encuentra en el balcón de la esquina con su contenido iconográfico. En uno de sus lados está Francisco Pizarro y en el otro, su esposa, la princesa Inca Inés Huaylas, su hija Francisca Pizarro Yupanqui y su esposo Hernando Pizarro. Coronan este edificio doce elegantes esculturas que representan alegorías de los vicios y virtudes. Son notables sus chimeneas, ventanas y artísticas rejas de forja.

Estatua ecuestre[editar]

La estatua es una obra del escultor estadounidense Charles Cary Rumsey (Buffalo, 1879 - 1922) y de la misma existen tres copias situadas en las ciudades de Trujillo (España), Lima (Perú) y Buffalo (Estados Unidos).

Obras de Pizarro[editar]

En la ficción[editar]

  • Francisco Pizarro aparece en la obra teatral de Peter Schaffer The Royal Hunt of the Sun (1964), la cual representa la conquista española del Imperio inca.
  • Robert Shaw interpreta a Francisco Pizarro en The Royal Hunt of the Sun (1969), adaptación al cine de la obra teatral de Peter Schaffer dirigida por Irving Lerner.
  • En la Novela histórica "Inés del Alma Mía" de la autora Isabel Allende, se cuenta la vida de Inés de Suárez, amante de Pedro de Valdivia y primera española en viajar a Chile. Francisco Pizarro es un personaje importante y desarrollado dentro de la misma.
  • En la miniserie 'Gabriel, amor inmortal' el personaje de Pizarro aparece como el villano principal interpretado por José Luis Rodríguez

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. a b http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/personajes/5752.htm
  2. El concepto España ya existía en la mentalidad de los conquistadores, lo que queda demostrado cuando Colón bautiza a la isla La Española. Además, políticamente desde 1475 las coronas de Castilla y Aragón se unen y se crea una estructura política común, creándose de esta forma el primer Estado Absolutista de Europa (aunque la unión no será completa) y heráldicamente no se usa el pendón de Castilla, sino uno que mezcla los pendones reales de Castilla y Aragón
  3. Ya se lo conocía como Conquistador del Perú en vida. Recuérdese que en ese entonces por la denominación de Perú se tenía a toda la Sudamérica occidental.
  4. Tres Cuestiones Históricas sobre Pizarro. Tradiciones Peruanas, Ricardo Palma*.
  5. Francisca Pìzarro/ una ilustre mestiza, María Rostworowski Tovar de Diez Canseco. Lima, IEP.
  6. Los hijos americanos de los Pizarros de la conquista, Cúneo-Vidal,R.
  7. MCNBiografías.com Rene Salinas Meza. Alberto Harambour. «Pizarro, Francisco [conquistador español (1475-1541).]».
  8. a b c d Discovery Channel (2002). «The Blood of the Sun God. Pizarro y los Incas».
  9. Multikultura. Universidad de Cambridge. Reino Unido.. «Cosmogonías precolombinas - El dios creador de los incas».
  10. Lizette Paternina. Lingoro.info. «El rescate de Atahualpa, pagado con Oro».
  11. «conoce al arqueólogo que estudió los huesos de Francisco Pizarro». Diario el Comercio. Consultado el 10 de julio de 2014. 
  12. «conoce al arqueólogo que estudió los huesos de Francisco Pizarro». Diario el Comercio. Consultado el 10 de julio de 2014. 
  13. «conoce al arqueólogo que estudió los huesos de Francisco Pizarro». Diario el Comercio. Consultado el 10 de julio de 2014. 

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
-
Gobernador del Perú
1535 - 1541
Sucesor:
Diego de Almagro el Mozo