Diego Noboa

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Diego Noboa
Diego noboa.jpg

Escudo del Ecuador de 1845.svg
Presidente Constitucional de la República del Ecuador
8 de diciembre de 1850-12 de septiembre de 1851
Predecesor Manuel de Ascásubi
Sucesor José María Urbina y Viteri

Datos personales
Nacimiento ((15 de abril]] de 1789
Bandera del Imperio Español Guayaquil, Imperio Español
Fallecimiento 3 de noviembre de 1870
Bandera de Ecuador Guayaquil, Ecuador
Cónyuge Manuela Baquerizo y Coto
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Diego María de Noboa y Arteta (* Guayaquil, 1789 - Guayaquil, 1870). Fue un político ecuatoriano que lideró la Revolución Marcista y que derrocó al Gral Juan José Flores, junto con José Joaquín de Olmedo y Vicente Ramón Roca. Fue el tercer Presidente de la Época Marcista.Aunque su poder Presidencial fue muy corto.

La pugna entre el Gral. Antonio Elizalde y Noboa se agrandó que se temía un enfrentamiento entre ambos bandos. Sin embargo la paz se concretó con el convenio La Florida. El 8 de diciembre de 1850 fue elegido Jefe Supremo y por Decreto del 11 del mismo mes se le concedía facultades extraordinarias.

Biografía[editar]

Noboa nació en Guayaquil en 1789,su padre, Ignacio Noboa, era coronel de infantería de Milicias, Ana de Arteta, su madre, tenía vínculos de sangre con familias quiteñas que idolatrarían a Flores. Intervino con tal fervor en la revolución del Nueve de Octubre de 1820 que le comisionaron para organizar la Junta de Gobierno en Manabí.

Obtuvo la administración de Renta de Tabacos, pasó a la de Alcabalas y llegó a contador Mayor del Departamento del Guayas en la Gran Colombia. Cuando fungió de comisario de Guerra y Marina en 1824, envió tropas para sellar la independencia de Perú y fue condecorado por el Congreso de ese país. Sirvió a la República como senador en varias legislaturas y en la de 1839 presidió el Senado. Integró el Gobierno Pro- visorio constituido a raíz de la Revolución Marcista. Quiso entrar por la puerta a la presidencia de la República en 1849, pero no consiguió los votos necesarios. Le cupo entrar por la ventana. Con su nombramiento de jefe supremo del Guayas, en marzo de 1850, se trizó el espejo de la unidad nacional marcista. De nuevo había dos naciones, dos gobiernos contrapuestos. Noboa y Ascásubi buscaron un arreglo pacífico que no cuajó. Entre sobresaltos guerreros las provincias se iban pronunciando por Noboa.

Quito lo hizo el 10 de junio. "Las sagradas leyes de la moral son igualmente severas con todos los partidos políticos, y cualquiera que sea aquél que para derrocar una autoridad legítima apelare a las peligrosas vías de hecho, merecerá siempre la justa reprobación del hombre de bien", sentenció Ascásubi al dejar el poder.Su retiro parecía abrir el camino de la paz, pero no fue así. Azuay, Loja y Manabí se adhirieron al pronunciamiento de Guayaquil el 14 de junio, pero dieron el mando al general Elizalde. Otra vez se enfrentaban dos autoridades supremas. Primó, empero, el sentido común y ambos jefes de Gobierno se comprometieron a convocar una Convención para el 8 de diciembre en Quito ("Convenio de La Florida", a orillas del Daule).

Presidencia[editar]

La Convención eligió a Noboa presidente interino por 23 votos contra dos de Elizalde y promulgó la quinta Carta Política, inspirada en un proyecto escrito por Pedro Carbo, sobrino de Noboa. De esa Carta dijo Urvina que "era un compendio incoherente de todas las constituciones que han podido traerse a la mano". Sancionada la Constitución, Noboa fue ratificado en su cargo el 26 de febrero de 1851.

Noboa desterró a los roquistas, entre ellos al ex presidente Roca y al general Elizalde. Suprimió del escalafón a 163 militares, expulsó del Ejército a los elizaldistas y los reemplazó con militares floreanos caídos en desgracia. Tras "la cruz" del devoto Noboa estaba el "diablo" de Urvina ocultando su cola serpentina, aparentando neutralidad, preparando su ascenso al poder, difundiendo rumores de que Noboa iba a resucitar el floreanismo. En efecto, Flores acababa de llegar a Lima. El presidente peruano general José Rufino Echenique le había otorgado una pensión de subsistencia y lo apoyaba en los proyectos de invadir Ecuador.

Echenique temía "el rojismo anticlerical" de Nueva Granada y de Urvina. Los temores de Echenique se confirmaron cuando el presidente colombiano José Hilario López expulsó de la Nueva Granada a los miembros de la Compañía de Jesús (jesuitas). García Moreno, que había hablado en Panamá con algunos de los desterrados, los persuadió de que serían bien recibidos en Ecuador. El pueblo y la aristocracia se alegraron con la llegada de los padres; pero no algunos clérigos y políticos, entre éstos Urvina. Los unos recordaban admirados la obra educativa de los jesuitas en la Colonia y las famosas misiones del Marañón. Los otros traían a la memoria la avidez de los jesuitas que los había convertido en los más grandes latifundistas de la Real Audiencia de Quito, razón por la que temían que los compañeros de Jesús se constituyeran en el soporte ideológico del conservadorismo.

Noboa solicitó a la Convención que autorizara la admisión de los jesuitas. Y así se hizo. Regresaban al país a los 84 años de haber sido expulsados de la Audiencia por el liberal e ilustrado Carlos III de España. El presidente López temía que los jesuitas admitidos en Ecuador apoyaran a los conservadores colombianos que conspiraban contra su gobierno. Al saber que Noboa había ayudado a dos de esos conspiradores en Pasto y admitido a los jesuitas desterrados, obtuvo el 16 de mayo de 1851 autorización del Congreso Neogranadino para declarar la guerra a Ecuador. Noboa envió una circular a las cancillerias de Perú, Bolivia y Chile para formar un frente común contra López. El Gobierno tuvo buenos ingresos fiscales. Débil de carácter, Noboa permitió el ingreso de los sacerdotes jesuitas que habían sido expulsados de Colombia por el gobierno del Gral. José Hilario López, de ideas liberales.

En el gobierno de Noboa se pretendió vender las Islas Galápagos a Gran Bretaña, para poder pagar la deuda inglesa, negociado que fue repudiado. Con la Nueva Granada las relaciones fueron tensas, cuando Noboa dio ayuda militar a los pastusos para que el gobierno de López se desestabilice. A pesar de que Noboa era de ideas conservadoras, la situación política con Urbina al principio fue de gran amistad, ya que este Gral. fue el que lo ayudó a subir a la presidencia. Además en el gobierno de Noboa se suscribió con Gran Bretaña en Quito, el 3 de mayo de 1851, un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, tratado que se cumplió hasta 1880, para luego ser reemplazado por otro.

En junio de 1851 el Congreso le otorgó las extraordinarias por pretexto de la amenaza de guerra. Urvina vio que la fruta estaba por caer: aduciendo que Noboa había comprometido la integridad nacional, se proclamó, apoyado por la guarnición de Guayaquil, jefe supremo de la República el 19 de julio de 1851. Noboa terminó su mandato ingenuamente.

Viajaba a Guayaquil y no alcanzó a llegar a la ciudad. Lo apresaron en el barquito en que habla zarpado de Babahoyo y lo llevaron sin más complicaciones a un buque norteamericano que lo depositó en Callao. Cuatro años después regresó del destierro, pero nunca más volvió a la política. Murió el 3 de noviembre de 1870 a los 81 años de edad.

Constitución de 1851[editar]

Noboa gobernó esta constitución, siendo elegido para un período de cuatro años, desde febrero de 1851. Entre los principales enunciados se encuentran:

  • Gobierno es republicano, popular, representativo, electivo, alternativo, responsable
  • Se reconoce expresamente el Régimen Municipal.
  • Se condena la usura y el duelo
  • Son ciudadanos los casados, reconociéndose la mayoría de edad a los 18 años.
  • Supresión de las dos Cámaras y el Poder Legislativo se encomendó a una solo con el nombre de Asamblea Nacional.
  • Supresión del cargo de Vicepresidente, debiendo reemplazar al Presidente los Consejeros de Estado



Predecesor:
Manuel de Ascásubi
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Presidente de Ecuador
1850 a 1851
Sucesor:
José María Urbina y Viteri