Leticia (Colombia)

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Leticia
Municipio de Colombia
Bandera de Leticia
Bandera
Escudo de Leticia
Escudo
Collage Leticia.jpg
Leticia
Leticia
Localización de Leticia en Colombia
Ubicación de Leticia en Amazonas
Ubicación de Leticia en Amazonas
País Flag of Colombia.svg Colombia
• Departamento Flag of Amazonas (Colombia).svg Amazonas
• Región Amazonía
Ubicación 4°12′54″S 69°56′28″O / -4.215, -69.941111111111


Coordenadas: 4°12′54″S 69°56′28″O / -4.215, -69.941111111111
• Altitud 96 msnm
• Distancia 730 km a Flag of Bogotá.svg Bogotá
Superficie 5968 km²
Fundación 25 de abril de 1867
Población 40 673 DANE 2013 hab. (Población de Leticia, DANE, resultados oficiales del censo 2005, última consulta el 24 de junio de 2010.)
• Densidad 5,8 hab./km²
Gentilicio Leticiano
Alcalde José Ignacio Lozano Guzmán
Sitio web Alcaldía
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Leticia es una ciudad ubicada en el extremo sur de Colombia. Es la capital del Departamento del Amazonas. A pesar de estar alejada de los principales centros urbanos del país, sin comunicación por carretera, constituye un nexo comercial importante con Brasil debido a su situación de ciudad limítrofe sobre el río Amazonas y cercana al hito tripartito con Perú y Brasil.

Actualmente reúne casi el 60% de la población del departamento y la mayor parte indígena de diversas comunidades como: los Huitotos, Ingas, Tucanos, Ticunas y Nukak. La ciudad tiene un gran crecimiento demográfico y técnicamente forma una sola ciudad con el municipio brasileño de Tabatinga.

Historia[editar]

La historia del Amazonas y Leticia empieza mucho antes de la llegada de los primeros europeos. Hay evidencia que establece presencia humana en el Amazonas, por lo menos, 8 000 a 10 000 años antes de nuestro tiempo. Donald Lathrap y otros investigadores contribuyeron a iluminar esta historia con un trabajo arqueológico que utilizó las disciplinas de la lingüística y la antropología. El trabajo de Lathrap delinea migraciones en masa, desde el río Amazonas y sus vegas –grandes distancias– hacia el norte y el sur de la gran cuenca amazónica. Algunos de los grupos étnicos que Cristóbal Colón encontró en su primer viaje, pertenecían a una rama lingüística que Lathrap llamó Arawak y quienes, de acuerdo a su teoría, serían descendientes de habitantes de las vegas del gran río.

El primer contacto con los europeos tuvo consecuencias catastróficas inmediatas para las poblaciones y las culturas ancestrales del Amazonas. La sed del conquistador por el oro y las enfermedades que trajeron con ellos, resultaron en la muerte de multitudes de pobladores y la extinción de innumerables grupos étnicos amazonenses. Aún en tiempos modernos, a menos que haya asistencia médica disponible a mano, un primer contacto resulta en la muerte de hasta una tercera parte de la población del grupo indígena contactado.

El proceso de asimilación y conquista y la visión que le daba su empuje, se estructuraba en dos códigos de comportamiento: el código del conquistador se derivaba de su incuestionable sentido de superioridad. El código de comportamiento de los conquistados se derivaba de la aceptación tácita de esta superioridad y la dependencia, muy real, sobre la buena voluntad del conquistador-patrón, para el sostenimiento y la supervivencia cotidiana familiar y propia.

Actualmente, estas estructuras de comportamiento todavía se manifiestan en las organizaciones sociales y las interacciones cotidianas de las poblaciones sudamericanas. Sin embargo, en el presente histórico, estas configuraciones se han transformado a una configuración dinámica. El patrón ya no es el conquistador europeo –el blanco—. Ahora, el compatriota mestizo con algún grado de educación o riqueza se ha apropiado del código de comportamiento del conquistador-patrón de antaño. A su vez, los desheredados, los pobres, ejercen el papel de los conquistados. De ahí los modelos de elitismo y clasismo que caracterizan las dinámicas culturales, sociales y económicas de la región, hoy en día.

El periodo de post-independencia[editar]

Después de las guerras de independencia, las remotas regiones de la Amazonía recibieron poca atención del naciente gobierno nacional. En el imaginario de esa época, los bosques del Amazonas eran territorios inhóspitos, poseedores de gran riqueza, esperando a ser explotados; un mar verde, peligroso y salvaje, poblado por culturas primitivas; culturas retrógradas, abandonadas por el tren de la evolución, en necesidad de evangelización y de ser civilizadas.

El conocimiento ancestral que había logrado un manejo milenario, afinado a los ecosistemas amazónicos, como también el desarrollo de estructuras sociales y culturales complejas —estructuras que apuntaban a la armonía y bienestar colectivo de sus pueblos— cayó en el menoscabo y menosprecio dentro de los imaginarios de los ejes de poder de ese momento histórico y los subsecuentes. Hoy en día, el conocimiento cultural y chamanístico de las plantas sagradas y medicinales, de los ciclos de vida, de la relación del ser humano con la madre tierra, representan un potencial de incalculable beneficio para la totalidad humana.

Durante el periodo de post-independencia, empezando alrededor de 1850, nacionales colombianos vinieron a los bosques ancestrales en búsqueda de plantas medicinales y zarzaparrilla. Poco después, cuando los ingleses fueron arremetidos por malaria en su conquista de África, el único antídoto en el tratamiento de esa enfermedad fue encontrado en el Amazonas: La quina. Esta fue la primera bonanza, en tiempos modernos, en descender sobre el Amazonas. A finales de los años 1800, cuando la quina fue cultivada exitósamente en Asia, la bonanza terminó abruptamente. Sin embargo, la invención del automóvil y su subsiguiente producción en masa, creó una demanda de crecimiento exponencial por otro producto de los bosques ancestrales amazonenses: El caucho.

El caucho puede ser procesado del látex proveniente de varias especies de árboles endémicos al Amazonas. Las cadenas de extracción que se habían formado con el auge de la quina, ya en pie, fácilmente transformaron sus actividades a la extracción del lechoso látex.

La bonanza del caucho abrió el camino a un episodio de avaricia voraz y sus consecuencias fueron calamitosas para los grupos indígenas que fueron primero seducidos y luego forzosamente enganchados en la extracción del látex. Se estima que cuatro quintos de la población de los grupos indígenas que habitaban las regiones caucheras en Colombia fueron aniquilados entre principios del siglo veinte y 1917, cuando los ingleses lograron con éxito establecer plantaciones de caucho en Asia y el precio de este cayó, haciendo de su extracción en el Amazonas una empresa económicamente inane.

El nacimiento de Leticia[editar]

Aunque el aniversario de Leticia se celebra el 25 de abril y conmemora la fundación de una pequeña aldea, en territorio peruano, llamada San Antonio; la fundación del Fuerte Ramón de Castilla, un puesto militar en una época que la región servía de frontera a las demandas territoriales del imperio portugués y el imperio español, la precede. Leticia entró a concertarse en un centro urbano y a jugar un papel cada vez más prominente en la región, solamente después de que Colombia lograra jurisdicción sobre la región conocida como el trapecio Amazónico.

En 1927, el tratado Salomón-Lozano fue firmado entre Colombia y Perú. Colombia acordaba a ceder territorios sobre la orilla sur del río Putumayo, donde la presencia peruana gozaba de una larga historia de actividades de extracción, a cambio de jurisdicción indisputable sobre un trecho a las orillas del Río Amazonas.

Leticia está localizada a 1 100 kilómetros de Bogotá, accesible solamente por vía aérea y aislada del resto del país por vastas distancias e impenetrables selvas. Perú, en contraste, goza de amplio acceso fluvial a la región desde Iquitos, una ciudad que creció y se enriqueció grandemente en la época del auge del caucho. Un corto tiempo después de la ejecución del tratado Salomón-Lozano, la población de nacionales colombianos en Leticia se confinaba a un número reducido de funcionarios públicos enviados desde Bogotá para hacer presencia en el nuevo territorio nacional.

Al poco tiempo de que Colombia tomara posesión de Leticia, advertencias de un acto de agresión contra Leticia empezaron a llegar al gobierno colombiano, desde su cancillería en Iquitos. El ministro de defensa colombiano decidió evacuar el contingente militar y policíaco del pequeño pueblo, argumentando que no había forma de proveer adecuado apoyo o refuerzos, si estos fuesen atacados.

En septiembre de 1932, nacionales peruanos atravesaron el Gran Río e invadieron Leticia. No hubo resistencia o muertes documentadas. Los colombianos atravesaron el río y tomaron refugio en la vecina población de Benjamín Constante, en Brasil. Mientras tanto, el presidente peruano, Sánchez Cerro, una figura populista de esos tiempos, argumentó que lo sucedido no había sido una invasión. Afirmó que él nunca había ordenado una invasión; que de hecho, la violación territorial había sido efectuada por civiles y por esto era una situación de carácter policíaco y Colombia debería tomar cuenta de esta como tal.

En la época, Colombia no poseía fuerza naval ni aérea. El gobierno de Washington entró al escenario diplomático en procura de una resolución del conflicto, pero a medida que el tiempo pasaba, el presidente peruano se hacia más afín a los intereses y a los vínculos emocionales y comerciales de sus compatriotas peruanos en la región. Parecía que la posesión peruana de facto del recién establecido territorio colombiano perduraría, anulando lo acordado en el tratado limítrofe Salomón-Lozano.

La memoria reciente de la pérdida de Panamá airaba la mente colectiva de la población colombiana y una campaña que tocó el epicentro del orgullo nacional se desató. Los artículos de prensa de la época, describen a hombres y mujeres del común vendiendo sus posesiones más preciadas –anillos de nupcias, entre otros—.

Infraestructura[editar]

Mapa de Leticia en 1995.

Sus avenidas principales son la Avenida Internacional —que va desde la frontera con Tabatinga hasta la calle 12—, la Avenida Alfredo Vázquez Cobo —que va desde el parque Francisco de Paula Santander hasta el aeropuerto— y la calle 3 —que va desde la Avenida Internacional hasta el muelle turístico—. Y la avenida, desde la frontera colombo-brasileña hasta la parte militar de Tabatinga, Brasil, Avenida da Amizade (Avenida de la Amistad).

Sus principales hoteles son: el Hotel Anaconda, Waira Suites Hotel, Hotel Yurupari, Hotel Decamerón Ticuna y el Hotel Malokamazonas. La ciudad cuenta con un estadio local: el estadio José María Hernández. Sus lugares más visitados son la Biblioteca del Banco de la República, el muelle turístico, los parques Orellana y Santander, la frontera con Brasil, el Parque Temático Mundo Amazónico.

Vías de comunicación[editar]

  • Terrestres: Por sus calles solo suben y bajan, taxis, microbuses colectivos, mototaxis, siendo la moto el principal medio de transporte urbano dentro de la ciudad.
Hay un tramo de 26 km de la ruta nacional 85 y se planea llevarlo hasta Tarapacá.
  • Fluviales: Se puede llegar a Leticia, a un paso más lento, sobre las aguas blancas del Gran Río. Hay dos modalidades principales: Los rápidos y los recreos. En un rápido, desde Iquitos se puede llegar a Leticia en alrededor de doce horas y desde Manaus el viaje tendrá una duración de alrededor de treinta y seis horas.

El viaje en un recreo, a un paso más sosegado, podría aportar un vistazo dentro de las costumbres y vidas de las gentes que habitan en los pueblos y comunidades a lo largo del Río Amazonas. Los recreos proveen la principal modalidad de transporte a las poblaciones sobre el Gran Río, cuando estas se desplazan para visitar familia o atender una visita médica. Le llaman un recreo porque para los nativos de la región, los recreos son una alternativa de pasar vacaciones con primos tíos y abuelos. Para aquellos que viajan sin prisa, la experiencia de viajar por el Gran Río es recomendada. Se disfrutara de la experiencia de navegar sobre el Amazonas y tal vez se hagan algunos nuevos amigos en el camino.

Atractivos naturales[editar]

Ecología[editar]

La espesa vegetación del Amazonas, tiene el potencial de fijar el CO2 y producir oxígeno; en una extensión de siete millones de kilómetros cuadrados y en donde pueden encontrarse 300 especies distintas de árboles en una sola hectárea. Dentro de la afectación más prominente son las constantes sequías del río Amazonas y vertientes en donde los niveles de las fuentes hídricas han bajado a límites antes no presentados en las últimas décadas.

El municipio de Leticia cuenta con abundantes cuerpos hídricos permanentes y estacionarios, que conforman una red hidrográfica de gran importancia para la región y muchas sobresalen por ser fuentes de captación para agua de consumo para las comunidades indígenas y población rural, además de servir de hábitat para muchas especies acuáticas silvestres.

El mayor recurso hídrico esta representado por la macro cuenca del río Amazonas que es el eje fluvial más importante del departamento y mediante el cual se facilita el desarrollo económico, turístico y ambiental de la región. El río Amazonas posee una longitud de 6 800 km.; siendo el río más largo y caudaloso del mundo, convirtiéndose en una fuente hídrica de gran importancia a nivel nacional e internacional por su ubicación estratégica a lo largo de la selva Amazónica compartida por los países: Brasil, Perú, Ecuador, Venezuela y Colombia siendo de esta manera la cuenca del Amazonas de mayor superficie del planeta la cual sustenta la selva amazónica y gran biodiversidad.

Otra cuenca importante, es la de segundo orden del río Calderón que posee una extensión aproximada de 68 000 hectáreas, entre los territorios de Colombia y Brasil, por lo cual hace parte de la macrocuenca del río Amazonas. La zona de la cuenca alta del río Calderón, los nacimientos y primer tercio de recorrido, se encuentra en el trapecio amazónico colombiano, donde territorialmente hace parte de la jurisdicción de la zona rural del municipio de Leticia, al interior del área de reserva forestal de la amazonía colombiana creada por la Ley 2 de 1959. La cuenca media y baja del río Calderón transcurre por territorio Brasilero, al interior de la reserva indíigena Tikuna de Eware.

Economía[editar]

La economía del Municipio gracias a sus tierras poco fértiles, se basa en la producción de cultivos como son el arroz, plátano, maíz y yuca; extracción de maderas, pesca, turismo, además del comercio fronterizo con los países de Brasil y Perú

Gastronomía[editar]

Pescados como la gamitana, el paiche o pirarucú (Arapaima gigas), el dorado y el tucunaré son la base de los principales platos de la región. Es famoso también por el caldo de tumba-cama. Complementados con cazabe (elaborado con yuca brava, venenosa), plátano y frutas exóticas como el arazá, el copoazú y el anón amazónico.

Población[editar]

Gran parte de sus habitantes son indígenas, pero también se pueden encontrar diversos grupos, entre los más notables encontramos:[1]

  • Huitotos
  • Yaguas
  • Tucanos
  • Ticunas
  • Camsás
  • Ingas.

Área Metropolitana de Leticia-Tabatinga[editar]

Ambas son "ciudades gemelas". Los intercambios entre ambas ciudades se entienden en un perfecto "portuñol"

Referencias[editar]

  1. POBLACIÓN en LETICIA AMAZONAS COLOMBIA

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]