Defensa antiaérea

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Tropas estadounidenses con un cañón antiaéreo Bofors 40 mm cerca de la costa de Argelia en 1943.

La defensa antiaérea es uno de los métodos para derribar aeronaves militares en combate, desde tierra o agua (o simplemente "superficie", para englobar a ambos). Varias armas y cañones se usan para esto desde que las primeras aeronaves militares se usaron en la Primera Guerra Mundial, creciendo en poder y en seguridad con los años. Después de la Segunda Guerra Mundial comienza la era de los misiles guiados, específicamente los "misiles tierra-aire", y se usan en combinación de muchas formas.

Hubo adaptaciones de sistemas de artillería estándares que se usaron como antiaéreos, con piezas estándares sobre chasis, y mejorando la efectividad de las armas antiaéreas antes de la Segunda Guerra Mundial.

Las ojivas de los proyectiles se usan con diferentes tipos de espoletas: explosivos (barométricas, con retardo de tiempo), o de proximidad, para generar fragmentos de metal en el área del blanco. Un ejemplo clásico de un cañón antiaéreo de gran calibre es el obús de 88 mm alemán.

Las armas de largo alcance de este tipo son superadas en buena medida por los más efectivos sistemas de misiles antiaéreos que fueron introducidos en la década de 1950; sin embargo, gracias a su relativamente bajo coste de fabricación comparado con los sistemas más modernos, aún se utilizan en grandes cantidades en algunos países.

Para usos de corto alcance, se requiere un arma más ligera con una tasa de disparo más alta, para garantizar el impacto en un objetivo rápido. Las armas de 20 mm, 37 mm y 40 mm son las más usadas para este fin. A diferencia de armas más pesadas, estas armas ligeras se emplean ampliamente hoy en día por las mismas razones que fueron introducidas: la habilidad de seguimiento rápido del objetivo. Los sistemas modernos a menudo utilizan armas conocidas como cañón automático, que fueron previstos originalmente para uso aire-tierra. No obstante, los últimos avances en misiles de corto alcance se están presentando como viables para reemplazarlas en este uso.

Entre los sinónimos para los cañones antiaéreos se incluyen AAA o triple-A, una abreviatura para Anti-Aircraft Artillery, "ack-ack" del alemán Acht-Acht, el nombre popular del Flak 88, uno de los cañones antiaéreos más famosos, desarrollado por Krupp en 1917, archie (un término británico acuñado durante la Primera Guerra Mundial, se cree que derivado del musical cómico Archibald, ciertamente no, flak (del alemán FLiegerAbwehrKanone, cañón de defensa aérea), DCA, defensa contra aviones. El nombre de misil antiaéreo es sinónimo de misil tierra-aire.

La ejército estadounidense usa el término de guerra antiaérea (AAW); muchos de los grupos navales de combate incluyen a un comandante AAW entre ellos. La defensa antiaérea soviética era prestada por las fuerzas armadas, pero en Rusia fue asignada a la fuerza aérea. El ejército de los Estados Unidos generalmente ha tenido la posibilidad de contar con superioridad aérea para reducir la amenaza de ataques a sus unidades terrestres desde el aire. Usan misiles Stinger (disparados por infantería o desde vehículos), por un lado, y misiles anti-aeronaves/anti-misiles Patriot, por el otro.

Historia[editar]

Primera aparición[editar]

El uso de globos por el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil Americana obligó a los Confederados a desarrollar métodos para combatirlos. Estos incluían el uso de artillería, armas de pequeño calibre y sabotajes. Fueron ineficaces, pero las políticas internas llevaron al Cuerpo de Globos del Ejército de la Unión a disolverse tras la guerra. Los experimentos con globos confederados también terminaron.[1]

La primera aparición de armas específicamente designadas para un papel antiaéreo ocurrió durante la Guerra Franco-Prusiana, en 1870. Tras el desastre de Sedán, durante el sitio de París por las tropas prusianas los refuerzos franceses rodearon a su vez el asedio para romperlo. Las fuerzas francesas de fuera de la ciudad comenzaron a intentar reaprovisionar a sus compatriotas sitiados a través de globos aerostáticos. Gustav Krupp rápidamente modificó un cañón de 1 libra (37 mm), conocido como ballonkanone, para montarlo en la parte superior de un carruaje de caballos, con el propósito de derribarlos.[2] Se ha publicado muy poca información acerca de esta arma.

A principios del siglo XX, los cañones para disparar a globos o aeronaves, ya sea desde tierra o para uso naval, estaban atrayendo la atención. Se propusieron varios tipos de munición: muy explosiva, incendiaria, cadenas de balas, metralla... También se habló de la necesidad de algún tipo de rastreador o señalizador con humo. Se probaron sistemas de espoleta, tanto de impacto o con retardo de tiempo. La montura solía ser como un pedestal, aunque también podían estar en plataformas de campo. Los ensayos estaban en marcha en muchos países europeos, pero solo Krupp, Erhardt, Vickers Maxim y Schneider habían publicado alguna información en 1910.

Los diseños de Krupp incluían adaptaciones de sus cañones de 65 mm (9 libras), 75 mm (12 libras), e incluso 105 mm. Erhardt también tenía un cañón de 12 libras, mientras que Vickers Maxim ofrecía uno de 3 libras y Schneider uno de 47 mm. El cañón de globos francés apareció en 1910. Era de 11 libras, pero estaba montado en un vehículo, con un peso total sin tripular de 2 toneladas. Sin embargo, como los globos eran lentos, las miras era simples. Pero pronto se reconocieron los desafíos a la hora de enfrentarse con los rápidos aviones.[3]

Para 1913 solo Francia y Alemania habían desarrollado cañones de campo preparados para enfrentarse a globos y aviones. Lo Royal Navy británica pronto introduciría los cañones antiaéreos QF de 3 pulgadas y QF de 4 pulgadas, y también tenía el Cañón QF de 1 libra "pom-pom" que podía ser usado en varias monturas.[4]

El primer cañón antiaéreo estadounidense fue un diseño conceptual de 1 libra por el Almirante Twining en 1911 para reconocer la posible amenaza de los aviones, que eventualmente sería usado como base para el primer cañón AA operacional de la Marina de los Estados Unidos, el cañón del calibre 3"/23.[5]

Primera Guerra Mundial[editar]

Cañón antiaéreo de 9 libras en 1909
Una unidad antiaérea canadiense en 1918
Un cañón antiaéreo británico destruido durante la Primera Guerra Mundial

Dado lo temprano de esta etapa de la historia, quizá no es de sorprenderse que fuera solo en Alemania que continuara la creación de las armas antiaéreas. En 1909 se mostró un buen número de diseños de Krupp, incluyendo adaptaciones de su 65 mm 9-libras, un 75 mm 12-libras, e incluso un arma de 105 mm. Para el inicio de la primera guerra mundial las 75 mm se habían convertido en el estándar para las armas alemanas; éstas venía montadas en un travesaño, mediante el cual podían ser transportadas en un carro para moverlas.

Otros países parecen haber ignorado casi por completo la posibilidad de que las naves aéreas se convirtieran en una parte importante de las hostilidades, pero esto cambió pronto cuando los aviones de reconocimiento alemanes comenzaron a volar ayudando a incrementar la certeza en el fuego de la artillería. Rápidamente todos los ejércitos colocaron un gran número de armas basadas en los pequeños espacios de sus campos. Entre los más notables están la 75 mm francesa y la 76.2 mm rusa, típicamente montados en algún terraplén para tener el cañón apuntado al cielo. El ejército británico se decidió por un arma completamente nueva, diseñando un arma de 3 pulgadas (76 mm) que fue quizá la mejor del grupo.

En general estas armas probaron ser de gran inutilidad. Con la poca experiencia en la materia y la imposibilidad de calcular la "caída" de los tiros con precisión, los operadores se mostraron incapaces de dar en la altura correcta, y la mayoría de los disparos cayó muy por debajo del objetivo. La excepción a esta regla fueron las armas destinadas a proteger los globos de reconocimiento, en cuyo caso la altitud podía ser calculada con la longitud del cable que sostenía al globo. Las armas Krupp fueron dotadas más tarde con un sistema de mira óptica y rápidamente mejoraron su capacidad, pero estos dispositivos no fueron implementados por los demás ejércitos.

Cuando los aviones comenzaron a ser usados en misiones tácticas contra blancos terrestres, las armas más grandes demostraron ser demasiado poderosas como para apuntarlas rápidamente a blancos en movimiento. Pronto las fuerzas armadas comenzaron a añadir armas basadas en ametralladoras montadas en polos. Los británicos introdujeron un arma más pesada —su 1-libra "pom-pom" (una versión de 20 mm de la Maxim) en una montura elevada. Estas armas de corto alcance probaron ser más mortales, y el Barón rojo caería víctima de un arma antiaérea ametralladora Vickers.

Cuando la guerra terminó estaba claro que las crecientes capacidades de los aviones requerirían un intento mucho más serio para derribarlos. No obstante, el patrón estaba puesto: las armas antiaéreas serían pesadas para derribar blancos a gran altura y se usarían armas ligeras cuando descendieran a bajas alturas.

Segunda Guerra Mundial[editar]

La Primera Guerra Mundial había probado que las aeronaves serían una parte importante del campo de batalla. Mientras las capacidades de las aeronaves mejoraban, más específicamente la de sus motores, se hizo claro que su papel en los futuros combates sería incluso más crítico que su creciente incursión en la guerra. Muchas personas pensaron que las mayores velocidades y alturas alcanzadas harían inútiles los sistemas antiaéreos, así que se puso poco empeño en mejorarlos.

Una vez más, fueron solo los alemanes quienes consideraron seriamente hacer algo al respecto. Diseñaron varias armas antiaéreas a finales de los años 1920 y principios de los 1930, algunas de ellas en colaboración con compañías suizas y suecas, incluyendo una nueva arma de fuego rápido de 20 mm para operar con baja altura, y una de 37 mm para baja y mediana altura. Para mediados de los años 1930, la 20 mm fue considerada de muy bajo poder para las crecientes velocidades de los aviones, pero en vez de introducir una nueva arma, Krupp trató de juntar 4 armas 20 mm en un solo transporte de aproximadamente el mismo peso. Esto mejoró de manera suficiente el poder de fuego. Para el final de la guerra Alemania esencialmente había dejado de lado la 20 mm por su bajo poder. Esta nunca fue completamente reemplazada. Sin embargo, la 37 mm estaba disponible en números limitados, y un nuevo sistema dual 30 mm basado en el MK 108 nunca tuvo una distribución amplia.

Las necesidades para grandes alturas fueron cubiertas por la 75 mm de Krupp, diseñada con la colaboración de su contraparte sueca Bofors, pero las especificaciones fueron enmendadas por la necesidad de un rendimiento mucho más alto. En respuesta, los ingenieros de Krupp presentaron un nuevo diseño de 88 mm, la FLaK 88. La ochenta y ocho se convertiría en una de las más famosas piezas de artillería de la historia. Usada primero en España durante la Guerra civil española, esta arma probó ser una de las mejores armas antiaéreas del mundo, así como particularmente mortal contra tanques. Fue en este tardío papel que se hizo más conocida, el terror de los tanques aliados en cualquier lugar.

Después del bombardeo de Dambusters en 1943, se diseñó un sistema completamente nuevo para derribar de un solo golpe cualquier aeronave que volara a baja altura. El primer intento de producir tal sistema implementó un arma de 50 mm, pero esta resultó ser poco certera y fue reemplazada por una nueva arma de 55 mm. Este dispositivo utilizaba un sistema de control centralizado que incluía un radar tanto para buscar como para apuntar, que calculaba el lugar para apuntar las armas después de considerar varios factores. Entonces mandaba comandos eléctricos a las armas, las cuales usaban un sistema hidráulico para apuntarse por sí mismas a altas velocidades. Los operadores simplemente apuntaban las armas y seleccionaban los objetivos. Este sistema, moderno incluso para los estándares actuales, estaba en sus diseños finales cuando la guerra terminó. A finales de los años 20 la marina sueca había ordenado el diseño de un arma antiaérea naval de 40 mm a la compañía Bofors. Esta nueva arma era ligera, rápida y confiable. Pronto se desarrolló una versión móvil en un transporte de 4 ruedas. Conocida simplemente como la 40 mm, fue adoptada por cerca de 17 naciones justo antes de la segunda guerra y sigue en uso hoy día para algunas aplicaciones, tales como fragatas guardacostas.

Al inicio de la guerra Gran Bretaña había empezado a actualizar lentamente sus sistemas, incluyendo la nueva arma QF 3.75 pulgadas (94 mm) en adición a sus armas de 3 pulgadas de la época de la primera guerra mundial. Ambas fueron producidas con sistemas de mira óptica para apuntar. Se utilizó un pequeño número de armas de 20 mm, pero como las pruebas mostraron y como los alemanes descubrieron, estas armas fueron de poca utilidad contra las aeronaves modernas.

Se había hecho un arreglo de licencia para construir Bofors 40 mm e introducirlas al servicio. Estas tenían el poder para derribar aeronaves de cualquier tamaño y aún eran suficientemente ligeras para desplazarlas con facilidad. Esta arma se volvió tan importante para los esfuerzos de la guerra por parte de los británicos que incluso se produjo una película, The Gun, con el fin de hacer que los trabajadores en la línea de ensamblaje trabajaran más duro. Los planos de esta arma fueron dados a los norteamericanos, que hicieron sus propias copias (sin licencia) de la 40 mm y después tuvieron una producción con licencia a mediados de 1941.

Una de las seis torres antiaéreas construidas en Viena.

Las pruebas de servicio demostraron otro problema, el hecho de apuntar a los nuevos blanco de alta velocidad era casi imposible en rangos cortos, el "adelanto" requerido (apuntar adelante del blanco a causa de que este se mueve) era tan pequeño que no podía hacerse manualmente y a distancias muy grandes la velocidad aparentaba ser muy lentas que podían usarse simples reglas de movimiento mecánico.

La solución fue la automatización, en forma de computadoras mecánicas, como el predictor Kerrison. Los operadores lo mantenían apuntado al blanco, y el predictor entonces calculaba el punto más propicio para apuntar y lo mostraba como un puntero montado en el arma. El operador simplemente seguía el puntero y cargaba el arma. El predictor Kerrison era simple, pero dirigió la mira para futuras generaciones que incorporaron el radar para rastrear y apuntar. Sistemas similares fueron usados por los alemanes durante la guerra, los cuales también emplearon el radar para apuntar.

Aunque recibieron poca atención, los sistemas antiaéreos del ejército estadounidense fueron realmente muy competentes. Sus pequeñas necesidades tácticas con cuatro M2 ametralladoras calibre .50 puestas juntas (conocidas como “Quad Fifty”), las cuales fueron montadas en un camión half-track para formar la "Half Track, M16 GMC, Anti-Aircraft". Aunque tenían menos poder de fuego que las 20 mm alemanas, al menos tenían una amplia disponibilidad. La más larga 90 mm M3 probaría, como lo hizo la ochenta y ocho, ser también una excelente antitanque, y después fue usada más ampliamente para este papel. Finalmente mientras la guerra estaba por terminar, se introdujo la 120 mm M1 stratosphere gun con una impresionante capacidad de altura de 18.000 m. Las 90 mm y 120 mm seguirían siendo utilizadas en la década de los años 50.

Los alemanes diseñaron masivas construcciones de concreto, poco más de seis torres altas, que fueron conocidas como "Hochbunkers", bunkers altos o Flakturm (torres flak), en las cuales pusieron artillería antiaérea. Aquellas que estaban en ciudades que eran atacadas por las fuerzas aliadas terrestres se convirtieron en fortalezas. Muchas de las que estaban en Berlín fueron de las últimas construcciones en caer en manos de los soviéticos durante la batalla de Berlín en 1945. Los británicos construyeron estructuras en el estuario del Támesis y otras áreas en las cuales pusieron armas. Después del final de la guerra, algunas fueron puestas en aguas territoriales y tuvieron una segunda vida en los años 60 como plataformas para el radio de piratas.

Durante la guerra, se hicieron los primeros intentos de usar misiles impulsados por cohetes para derribar aeronaves. Los británicos comenzaron por usar cohetes no guiados, los RP de 2 pulgadas lanzados en grandes cantidades desde baterías. Para el final de la guerra los británicos habían diseñado un misil tierra-aire, el stooge, que habría sido lanzado desde barcos contra los ataques kamikaze japoneses. Los alemanes tuvieron proyectos de misiles antiaéreos, pero ninguno de estos estuvo listo antes de que la guerra terminara. En particular el misil Wasserfall, básicamente un V2 a escala, fue particularmente poderoso y hubiera sido un arma mortal cuando la electrónica hubiera madurado.

Un aspecto de las defensas antiaeronaves fue el uso de globos para actuar como obstáculo físico, inicialmente contra los bombardeos a ciudades y después contra aeronaves de ataque terrestre sobre los invasores de Normandía. El globo, simplemente sujeto a la tierra, funcionaba de dos formas. Primeramente él y el cable de acero eran un peligro para las aeronaves que intentaban pasar entre ellos. En segundo lugar, al tratar de evitar los globos, los bombarderos eran forzados a ir a un nivel más alto, lo cual era muy favorable para las armas. Los globos eran de aplicaciones limitadas y de resultados directos derribando aeronaves estando largamente inmóviles.

Posguerra[editar]

El análisis de la posguerra demuestra que incluso con nuevos dispositivos antiaéreos por ambos lados, la mayoría de los bombardeos alcanzaron sus objetivos, por el orden del 90%. Esto ya seria suficientemente malo durante la guerra, pero la introducción de la bomba atómica cambió las cosas considerablemente. Ahora incluso un solo bombardero que alcanzara su objetivo sería inaceptable.

Los diseños de la segunda guerra continuaron durante un corto periodo de la posguerra. En particular Estados Unidos estableció una enorme red de defensa alrededor de sus ciudades más grandes basada en guía por radar de armas de 90 mm y 120 mm. Pero dado el pobre desempeño de las armas incluso contra bombarderos, estaba claro que cualquier defensa sería dejada en manos de aeronaves interceptoras. Aun así los Estados Unidos continuaron en la década de los 50 con su sistema de 75 mm "skysweeper" (barredor de cielos), que estaba casi completamente automatizado, incluyendo el radar, computadoras, fuente de poder y un sistema de autocargado en una sola plataforma. El skysweeper reemplazó todas las armas pequeñas que entonces usaba el ejército.

Las cosas cambiaron con la introducción de los misiles guiados. Aunque Alemania los había introducido de forma desesperada durante la guerra, ninguno estaba listo para el servicio, y la contraparte los hubiera podido vencer incluso si lo hubieran estado. Sin embargo, con unos pocos años de investigación, estos sistemas comenzaron a convertirse en armas más prácticas. Los Estados Unidos empezaron a mejorar sus defensas usando los misiles nike ajax (basado en el alemán Wasserfall), y pronto los cañones antiaéreos desaparecieron. Lo mismo ocurrió con la URSS después de la introducción del sistema SA-2.

Mientras este proceso continuaba, los misiles eran cada vez más y más usados, cubriendo los papeles que antes pertenecían a los cañones. Primero sustituyendo las armas largas por igualmente largos misiles de mucha mejor eficacia. Los misiles cortos muy pronto siguieron este ejemplo, haciéndose eventualmente tan pequeños que podían ser montados en carros armados y en el chasis de los tanques. Estos comenzaron a sustituir muchos sistemas en los años 60, y en los 90 casi los habían reemplazado por completo en los ejércitos modernos. Incluso en su más pequeña escala los misiles cargados por infantería fueron introducidos en los 1960.

Diseños futuros[editar]

Si el curso actual continúa, los misiles reemplazarán a las armas de fuego por completo en la "primera línea". Éstas han sido poco a poco relegadas a papeles especializados, tales como el ciws, el cual usa una M61 Vulcan de 20 mm que dispara más de 4,500 proyectiles por minuto. Pero incluso este arma de primera clase está siendo sustituida por sistemas de misiles RIM-116, que son más rápidos, más pequeños y pueden corregir su trayectoria durante el vuelo para asegurar el impacto.

Oponiéndose al diseño de los sistemas de misiles está el actual movimiento de aeronaves furtivas. Los misiles de largo alcance dependen de la detección de largo alcance para ser guiados. Los diseños furtivos acortan los rangos de detección de tal forma que las aeronaves a veces ni siquiera son vistas, y cuando sí lo son, es muy tarde para interceptarlas. Los sistemas de detección y rastreo de aeronaves furtivas es un problema mayor para el diseño de antiaéreos.

Otro potencial sistema de armas antiaéreas es el uso del láser. Aunque originalmente la intención de utilizarlos viene desde finales de los 60, los más modernos sistemas láser actualmente están alcanzando la "eficiencia experimental". En particular el láser táctico de alta energía puede ser empleado como arma antiaérea y antimisil. Sí los diseños actuales continúan, es razonable sugerir que los láser jugarán un papel mayor en la defensa aérea al comienzo de la próxima década.

Fuerzas estructuradas[editar]

La mayoría de los militares del oeste integran defensa aérea con las demás armas militares. Esto en contraste con algunos países donde solo se tienen defensas en el ejército, la marina de guerra y la fuerza aérea, sino que hay ramas que lidian únicamente con la defensa aérea. También tienen una fuerza estratégica separada a cargo de los ICBMs.

Marina[editar]

HMCS Algonquin, un destructor de defensa aérea canadiense clase Iroquois.

Virtualmente todas las naves modernas integran sistemas de armamento antiaéreo. Las naves y botes más pequeños típicamente tienen ametralladoras o cañones rápidos, que pueden ser mortales para aeronaves que vuelan a bajas alturas sí son conectadas al sistema de radar de control de fuego. Las naves grandes (botes de patrulla, fragatas, destructores y más) típicamente están equipados con misiles tierra- aire, algunas naves como el crucero Aegis son tan amenazadores para las aeronaves como lo sería cualquier plataforma de defensa en la superficie. En general, las fuerzas navales deben ser tratadas con respeto por las aeronaves,. Sin embargo, debe ser al revés. Los grupos de portaaviones están particularmente bien defendidos no solo con armamento, sino que también pueden disponer de patrullas de cazas para interceptar cualquier amenaza aérea.

Algunos submarinos modernos están equipados con sistemas de misiles antiaéreos, a causa de que los helicópteros y naves antisubmarinos son amenazas significativas.

Ejército[editar]

Típicamente tienen defensas aéreas, desde tropas usando stingers hasta sistemas de misiles tales como los Angara y Patriot. Muchas veces los sistemas de misiles de gran altura fuerzan a las aeronaves a volar a bajas alturas, donde los cañones antiaéreos pueden derribarlos. Tanto en los sistemas pequeños como en los grandes, son necesarios sistemas que medien. Estos pueden ser colocados a "nivel de regimiento" y consisten en pelotones de plataformas antiaéreas, sistemas AA integrados como el Tunguska o plataformas de misiles como las Roland o SA-11 Gadfly.

Fuerza aérea[editar]

La defensa aérea por parte de fuerzas aéreas es prestada típicamente por jets de combate que cargan misiles aire-aire, los cuales se salen del enfoque de este artículo. No obstante, la mayoría de las fuerzas aéreas escoge, aumentar la defensa de su bases aéreas con misiles tierra-aire, a causa de que éstas son blancos importantes para aeronaves enemigas. Los países que no han dedicado mucho a sus defensas antiaéreas a menudo relegan estas tareas a las fuerzas aéreas. Por ejemplo, la estrategia de defensa aérea de los Estados Unidos es el dominio de las fuerzas aéreas, aun cuando tienen el apoyo de misiles lanzados desde instalaciones.

Tácticas[editar]

Movilidad[editar]

Los más modernos sistemas de defensa antiaérea son móviles. Incluso los sistemas más grandes tienden a ser montados sobre remolques y son diseñados para ser rápidamente dispuestos o desmontados. En el pasado, este no siempre era el caso. Los primeros sistemas de misiles requerían mucha infraestructura que no podía ser movida del todo. Con la diversificación de las defensas antiaéreas se hizo mucho énfasis en la movilidad. La mayoría de los sistemas modernos son autopropulsados o de fácil disposición. Incluso los sistemas que consisten de muchos componentes se benefician de estar montados en una flota de vehículos. En general los adversarios pueden ser identificados, atacados y destruidos desde sistemas móviles ubicados en lugares donde no se espera que estén. Los soviéticos, en especial, se concentraron en la movilidad después de la lección aprendida en Vietnam. España como algunos países del club OTAN tienes un sistema de integración de sistemas para una mejor cooperación entre las diferentes fuerzas armadas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. American Association of Aviation Historians Journal. Primavera de 2007. 
  2. Essential Militaria: Facts, Legends, and Curiosities About Warfare Through the Ages, Nicholas Hobbs, Atlantic Monthly Press 2004, ISBN 0-8021-1772-4
  3. Bethel, 1911, pp. 56-80.
  4. Routledge, 1994, pp. 3-4.
  5. «New American Aerial Weapons» (en inglés). Popular Mechanics:  p. 776. Diciembre de 1911. http://books.google.com/books?id=-t0DAAAAMBAJ&pg=PA776&dq=Popular+Mechanics+Science+installing+linoleum&hl=en&sa=X&ei=y4zsT9OSGMriqAGU1PW8BQ&sqi=2&ved=0CDYQ6AEwAA#v=onepage&q&f=true. 

Bibliografía[editar]

  • Bethel, Coronel HA. (1911). Modern Artillery in the Field (en inglés). Londres: Macmillan and Co Ltd. 
  • Routledge, Brigada NW. (1994). History of the Royal regiment of Artillery – Anti-Aircraft Artillery 1914–55 (en inglés). Londres: Brassey's. ISBN 1-85753-099-3. 

Enlaces externos[editar]

Japón[editar]