Guerra franco-prusiana

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Guerra franco-prusiana
Parte de las guerras de unificación alemana
Collage Franco-Prussian War.jpg
En la parte superior izquierda: la infantería prusiana durante la Batalla de Spicheren; esquina superior derecha: soldados franceses participan en la batalla de Mars-la-Tour; esquina inferior izquierda: defensa del Albergue Bourgerie en Bazeilles[1] ; y finalmente la capitulación francesa de Sedán.
Fecha 19 de julio de 187010 de mayo de 1871
Lugar Francia y Alemania
Resultado Flag of the German Empire.svg Decisiva victoria alemana; Tratado de Fráncfort.
Consecuencias
Beligerantes
1870
Bandera de Francia II Imperio Francés
1870-1871
Bandera de Francia República Francesa
1870-1871
Flag of the German Empire.svg Confederación Alemana del Norte
Flag of Bavaria (striped).svg Baviera
Flagge Königreich Württemberg.svg Württemberg
Flagge Großherzogtum Baden (1891–1918).svg Baden
1871
Flag of the German Empire.svg Imperio Alemán
Comandantes
Bandera de Francia Napoleón III
Bandera de Francia François A. Bazaine
Bandera de Francia Patrice de Mac-Mahon
War Ensign of Prussia (1816).svg Guillermo I
War Ensign of Prussia (1816).svg Otto von Bismarck
War Ensign of Prussia (1816).svg Helmuth von Moltke
War Ensign of Prussia (1816).svg Principe Federico
War Ensign of Prussia (1816).svg Karl Friedrich von Steinmetz
Fuerzas en combate
492,585 al comienzo de la guerra
909,951 movilizados
300.000 al comienzo de la guerra
1.400.000 movilizados
Bajas
138.871 muertos
143.000 heridos
474.414 prisioneros
28,208 muertos
88,488 heridos

La guerra franco-prusiana (en alemán Deutsch-Französischer Krieg , en francés Guerre franco-Allemande, en inglés franco-Prussienne Wars), fue un conflicto bélico que se libró entre el 19 de julio de 1870 al 10 de mayo de 1871 entre el Segundo Imperio francés (y después de la caída del régimen, por la tercera República francesa) y el Reino de Prusia, con el apoyo de la Confederación de Alemania del Norte y los reinos aliados de Baden, Baviera y Württemberg. El conflicto marcó el estallido de la tensión entre las dos potencias, que se acrecentó tras el fracaso del proyecto de Napoleón III de anexar Luxemburgo, un evento que causó el final de una relación relativamente equilibrada con la Prusia de Otto von Bismarck. La tensión se hizo mayor debido a la creciente influencia, no tolerada por Francia, ejercida por los Estados alemanes en el sur del río Meno, y la dirección de Prusia ejercida dentro de la Confederación Alemana del Norte (estado creado en 1867 tras la victoria de Prusia en la guerra austro-prusiana).

La guerra franco-prusiana fue el conflicto más importante que se luchó en Europa luego de las guerras napoleónicas y previo a la Primera Guerra Mundial y terminó con la completa victoria de Prusia y sus aliados. La consecuencia más importante fue la creación del Imperio Alemán , el cual mantuvo un papel muy influyente en las relaciones políticas internacionales de las décadas siguientes. La debacle francesa también trajo el fin del Segundo Imperio de Napoleón III y, con la caída de este, la subordinación temporal del papel de Francia en comparación con los otros poderes de las familias europeas. El fin de la época imperial de Francia significó el inicio de la Tercera República Francesa, que - en tamaño e influencia - se convirtió en el régimen republicano más importante entre los que entonces existían en el continente.

Causas[editar]

" Uno de los contemporáneos de Bismarck, un diplomático italiano, dijo una vez en francés que la mejor política es la política del egoísta. En otras palabras: que el enfoque político óptimo es que cada país persiga sus propios intereses nacionales ".

Josef Becker, de la Universidad de Augsburgo [2]

Mientras Prusia obtuvo un éxito completo en la guerra contra Austria, Francia decidió no participar en el conflicto, a pesar de circular en el ámbito político la idea de una intervención "inmediata". Al final de la guerra, Bismarck se apresuró para extender su control sobre la mayor parte del norte de Alemania. Después de la decisiva victoria de Sadowa, el territorio de Schleswig, Holstein, Hannover, Hesse-Kassel, Nassau, y la ciudad de Frankfurt terminaron en manos de Prusia. Berlín estuvo a punto de conseguir el dominio de Sajonia, Hesse-Darmstadt, Mecklemburgo, los ducados de Turingia y las ciudades libres de Hamburgo, Lübeck y Bremen, bajo la influencia de Prusia en la Confederación Alemana del Norte. La "Guerra de las Siete Semanas," alteró el equilibrio de poder europeo luego de las guerras napoleónicas, que se había establecido en el Congreso de Viena de 1815. Después de 1866, Francia y Prusia estaban a punto de desencadenar un conflicto, y al principio sólo una buena voluntad por parte de Bismarck para hacer crecer el sentimiento nacional alemán y la necesidad de Napoleón III para completar la reforma modernizadora en el ejército impidieron el estallido de la guerra.

Durante 1868 hubo una crisis más aguda. Ese año, Bismarck intentó construir una nueva y más fuerte unión aduanera con el sur de Alemania (después de haber perdido el Zollverein, luego reformado sustancialmente), a través del establecimiento de un Zollparlament (parlamento de aduanas en alemán): Esta acción fue interpretada como un nuevo desafío a la autoridad francesa. En 1866, de hecho, durante las negociaciones para un armisticio entre los prusianos y los austríacos, Napoleón III se había opuesto enérgicamente a una unión de Prusia con los Estados alemanes del sur. El emperador entonces ordenó la movilización del ejército en el verano, amenazando con iniciar una guerra si Bismarck pretendía anexar uno de los tres estados del sur de Alemania: Baviera , Wurtemberg y Baden.

" El requisito decisivo de que una guerra contra Francia se convirtiera en una guerra nacional de unificación de Alemania, era que pareciera que la ofensiva no llegara de Prusia ".

Josef Becker, de la Universidad de Augsburgo [2]

Cuando el general español Juan Prim visitó al príncipe Carlos Antonio de Hohenzollern-Sigmaringen para explorar la posibilidad de que su hijo Leopoldo aceptase el trono de España, el canciller prusiano Otto von Bismarck intervino para forzar una aceptación. La cuestión principal era primero lograr una garantía de Prusia sobre la soberanía española en Cuba, algo que Otto von Bismarck no estaba dispuesto a conceder.

En julio de 1870 fue recibida en París la noticia de la aceptación. La opinión pública exigió una respuesta del Estado francés. Sin embargo, poco después, Carlos Antonio de Hohenzollern-Sigmaringen renunció públicamente a la candidatura de su hijo al trono español. El Estado francés, por su parte, envió un embajador a Bad Ems, donde se encontraba veraneando el rey de Prusia Guillermo I, para lograr una renuncia pública por escrito de Leopoldo a esta candidatura, a lo cual se negó Guillermo I.

El rey Guillermo envió entonces un telegrama a Bismarck narrándole lo acontecido. Ante esta situación, Bismarck optó por modificar el telegrama, de manera que pareciese que el embajador francés había sido despedido de manera humillante por Guillermo I, y lo envió a la prensa para que se hiciese público, soliviantando si cabía más los ánimos franceses. Este mensaje falsificado pasó a la historia como el Telegrama de Ems. Otto von Bismarck había conseguido la excusa perfecta para reunir a los Estados alemanes del sur en su enfrentamiento con Francia.

Por su parte, el gobierno de Napoleón III no desaprobaba la idea de lanzarse a una aventura bélica contra Prusia, considerando que las demandas de reformas políticas en el autocrático Segundo Imperio Francés requerían ser enfrentadas con un evento que "uniera a la nación". La segunda intervención francesa en México había acabado en desastre tres años antes. Por su parte, Bismarck había logrado impedir que Austria aspirase a la hegemonía de los estados germánicos, gracias al rotundo triunfo prusiano en la Guerra de las Siete Semanas, pero ahora ansiaba unir bajo dominio prusiano a los estados del sur de Alemania que aún mantenían su independencia; en tal sentido, excitar el patrioterismo ante una supuesta "agresión francesa" parecía el remedio más sencillo con el cual Prusia podría asegurarse el rol de "Estado rector" en Alemania.

Francia se prepara[editar]

Vittorio Emanuele II y Napoleón III en Milán, el 8 de junio de 1859

La Francia del Segundo Imperio aspiraba a ocupar una posición de máximo prestigio y poder en Europa. En 1870, París había completado una extensa labor de reestructuración urbana y modernización comenzada en 1852 por Georges Eugène Haussmann. La capital francesa, con una población de dos millones de habitantes, rivalizaba con Londres en términos de tamaño e influencia. El ejército francés había logrado una buena victoria entre 1854 y 1856 en la Guerra de Crimea, mientras que en Italia el recuerdo de la intervención francesa en apoyo del Reino de Cerdeña-Piamonte y la clara victoria de la alianza italiana-francesa lograron, gracias a las buenas actuaciones del ejército (en la Guerra de Independencia italiana), una huella indeleble en el poder militar bonapartista.

Sin embargo, la posición de Francia en Europa, se vio socavada por la creciente influencia de Prusia; también hubo dificultades internas debido al hecho de que Napoleón III había perdido gran parte de su prestigio en el país. Él había subvertido la segunda República Francesa el 2 de diciembre de 1851 a través de un golpe de Estado y estableció por la fuerza al Segundo Imperio. La emisión al año siguiente de una constitución (conocida como la Constitución napoleónica del año VIII) le dio el poder absoluto. En esos mismos años, el nuevo emperador tuvo que lidiar con las presiones de los líderes republicanos que exigían la puesta en práctica de reformas democráticas y la constante amenaza de una revolución.

A pesar de los problemas políticos internos, la Francia de 1870 había consolidado su posición militar (reforzada por la realización de un proceso de reforma del ejército) mejorada respecto a la de hace tres años, y es capaz de lidiar con el conflicto con Prusia. Las presiones del nacionalismo, un gobierno formado por ministros antiprusianos, el desastre de la segunda intervención francesa en México y la imposibilidad de lograr a través de la diplomacia el consenso en el país, permitieron acercarse inexorablemente hacia la guerra.

La candidatura Hohenzollern y la declaración de guerra francesa[editar]

Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen, el candidato al trono español vacante
Otto von Bismarck con Pickelhaube, canciller del Reino de Prusia y el autor del detonante de la guerra

Bismarck había logrado impedir que Austria aspirase a la hegemonía de los estados germánicos, gracias al rotundo triunfo prusiano en la Guerra de las Siete Semanas, pero ahora ansiaba unir bajo dominio prusiano a los estados del sur de Alemania que aún mantenían su independencia; en tal sentido, excitar el patrioterismo ante una supuesta "agresión francesa" parecía el remedio más sencillo con el cual Prusia podría asegurarse el rol de "Estado rector" en Alemania.

Prusia quería que la atacasen, y en el verano de 1870 Francia le hizo el favor a Bismarck. Se le había ofrecido el trono español vacante a un príncipe de la dinastía Hohenzollern. A los ojos de los franceses, esto amenazaba el equilibrio de poder en Europa, por ello Francia le pide a Prusia que retirase su candidatura al trono (algo que Guillermo I, el rey de Prusia aceptó para evitar una guerra). Pero Francia fue aún más lejos: pidió que el rey nunca aprobara la candidatura de un Hohenzollern al trono español. Con la diplomacia del Siglo XIX, esta petición supuso una humillación inaceptable de la casa real prusiana. Guillermo I le informó a su canciller Otto von Bismarck. Lo que el rey de Prusia no sabía era que le dio la herramienta decisiva a Bismarck (el famoso telegrama de Ems) que precipitó la guerra (Bismarck manipuló el envío con el fin de despertar la irritación de Napoleón III).

" Tras el informe del rey, Bismarck redactó el telegrama de Ems, cuyo objetivo era provocar - y lo hizo -. Bismarck se hacía cargo de que si Napoleón III no perdía el trono y la dinastía no llegaba a su fin, el monarca francés no tendría otra alternativa que declarar la guerra a Prusia ".

Josef Becker, de la Universidad de Augsburgo [2]

El 19 de julio de 1870 le declaró la guerra a Prusia, sin embargo tanto el emperador francés como el rey de Prusia no deseaban la guerra:

" Es muy probable que Guillermo no quería la guerra, y es casi seguro que Napoleón III no la quería. Hay que tener en cuenta que en aquel momento Napoleón III estaba en pleno apogeo de poder. Pero la guerra envejeció a Napoleón, su salud se deterioró. Las riendas de poder se le escaparon de las manos. Temía a la guerra y, si hubiera podido, la habría evitado. ".

Coronel Gérard Bieuville, Museo del Ejército, París [2]

Primeros movimientos[editar]

El 24 de julio comenzó el despliegue de las tropas prusianas entre el Rin y el Mosela, completado con gran velocidad gracias al desarrollo de los medios y vías de ferrocarril. En 18 días fueron movilizados 1.183.000 hombres. Tres cuerpos de ejército se quedaron en Alemania, con el fin de contrarrestar cualquier ataque austro-húngaro o para contener cualquier posible invasión por mar a través del Báltico. Francia, sin embargo, a causa de una mala logística, logró movilizar a sólo 288.000 hombres.

Plan de guerra francés[editar]

Charles Auguste Frossard
Napoleón III

De acuerdo con el plan de guerra formulada por el difunto mariscal Ney, Francia lanzaría una ofensiva desde Thionville y Tréveris en la Renania. Este plan, que no se convirtió en un proyecto final, fue abandonado en favor del general Charles Auguste Frossard, marcada por una actitud de esperar y observar, tenía previsto desplegar una posición defensiva en el Rin esperando el ataque prusiano. Después de la visita en febrero del mariscal de campo austríaco Alberto de Habsburgo-Teschen (un veterano de 1866 y con ganas de venganza contra los prusianos), Napoleón III emprendió modificaciones inusuales en el plan de Frossard. Anticipándose a la entrada en la guerra de Austria-Hungría, los franceses, con sus fuerzas divididas en dos grupos, uno en una posición defensiva en Metz y el otro con la orden de ataque en Estrasburgo, debieron proceder basándose en este último grupo en el Palatinado con el fin de separar a Prusia y "liberar" a los estados alemanes del sur. Este plan, sin embargo, era arriesgado y podría resultar en la separación del ejército francés a la izquierda y derecha de los Vosgos. Por lo tanto, Napoleón III decidió organizar sus fuerzas en tres ejércitos: el ejército del Rin sujetos a su control, el de Alsacia en Estrasburgo agrupado y guiado por el mariscal de Francia Patrice de Mac-Mahon (I Corps) y el ejército de Chalons bajo el mando de François Certain de Canrobert (VI Corps). Más tarde se dio al mariscal Bazaine el mando temporal de todas las unidades de Lorraine. La elección del emperador para enfocar la estructura de mando en torno a su persona, lo que limita drásticamente la posibilidad de que las iniciativas autónomas de los generales individuales, era muy perjudicial para la eficiencia del ejército, como en el caso de los eventos que llevaron al asedio de Metz.

Plan prusiano[editar]

El alto mando prusiano, bajo la dirección del capaz estratega von Moltke elaboró un plan de movilización basado en la descentralización de los trabajos previos, que estarían a cargo de los altos mandos en las distintas comandancias generales[3] . De una manera diferente a Le Boeuf que dirigió la preparatoria de la guerra sin un plan coherente, von Moltke tenía un plan desde 1866. La clave del éxito militar de Moltke se debió a la introducción de dos nuevos elementos básicos en la estrategia bélica: la utilización de la red de ferrocarriles y del telégrafo para asegurar el adecuado movimiento y transporte de las tropas, junto con la introducción del fusil de aguja, que triplicó la velocidad del disparo de la carabina tradicional.[3]

Desarrollo[editar]

El Estado Mayor francés planeó avanzar hacia el este lo más rápido que pudiera e iniciar las hostilidades en territorio alemán. Ya en los primeros días de agosto de 1870, el ejército francés, considerado como uno de los mejores de Europa, comenzó a sufrir serios reveses. Batalla tras batalla, los franceses se veían forzados a introducirse cada vez más en su país. Tras unas pocas semanas, el ejército alemán luchaba en pleno territorio enemigo.

Sin embargo aunque las fuerzas alemanas tuvieron éxito ante el ejército francés, se habían formado filas de partisanos franceses tras las líneas de la batalla que atacaban las rutas alemanas de abastecimiento. Los partisanos eran una amenaza impredecible y constante para las tropas alemanas:[2]

" Su uniforme era diferente del que llevaban las tropas del ejército regular, pero los partisanos no eran una fuerza regular. En 1868, se aprobó una ley imperial que determinó el estatus legal de los partisanos. Sin embargo tenían que vestirse y armarse con su propio dinero, y lo que es indiscutible es que no estaban demasiado integrados en la estructura de mando del ejército imperial. Los partisanos eran un gran problema para el ejército unido pruso, bávaro y sajón, y el alto mando (prusiano) la consideraba una forma ilegítima de hacer la guerra. ".

Coronel Gérard Bieuville, Museo del Ejército, París [2]

El alto mando alemán adoptó medidas severas para combatir el movimiento de los partisanos franceses:

" Los partisanos deben ser considerados criminales, deben enfrentarse de inmediato a la Corte Marcial y se les podrá aplicar la pena de muerte. Si un tirador no identificado dispara contra soldados alemanes en una aldea, se pedirá cuentas a toda la aldea. ".

General von Moltke, jefe del Estado Mayor alemán; 24 de febrero de 1870 [2]

Tras las numerosas derrotas que había sufrido en las primeras semanas de guerra, el ejército francés se retiró a Sedán (en el norte de Francia) para ganar algo de espacio. Pero las fuerzas alemanas le perseguían incesantemente y rodearon al ejército francés por todas partes.[2]

Debacle francesa[editar]

La batalla de Gravelotte terminó con una gran victoria estratégica prusiana a pesar de las dificultades, los errores tácticos y las grandes pérdidas humanas causadas por el fuego mortal de las armas francesas. El choque representó un punto crucial de toda la guerra, sellando el destino del ejército del mariscal Bazaine, que contaba con las mejores tropas del ejército francés. Von Moltke constituía entonces un cuarto ejército de 120.000 hombres, que contaba con una parte del segundo ejército. Esto, que incluía el XII Cuerpo Sajón, el cuarto cuerpo y la Guardia prusiana, fue llamado "ejército del Mosa" y se colocó bajo el mando del príncipe Alberto de Sajonia, con la intención de operar en conjunto con el Tercer Ejército de Prusia y marchar en dirección hacia las fuerzas francesas que se encontraban reorganizándose en el Marne. Solo el Mosa separaba a los dos ejércitos, por lo que el Alto Mando había decidido realizar un gran ataque (Kesselschlacht o Zirkelschlacht en la terminología del ejército prusiano) por la mañana. Durante la madrugada, los zapadores alemanes construyeron un puente flotante sobre el río que los separaba.

Batalla de Sedán[editar]

El general Reille entrega a Guillermo I la carta de rendición de Napoleón III

La Batalla de Sedán se libró entre el 1 y 2 de septiembre de 1870. El resultado fue la captura del emperador Napoleón III junto con su ejército y decidió en la práctica la guerra en favor de Prusia y sus aliados, si bien la lucha continuó bajo un nuevo gobierno francés repúblicano.

El Ejército de Châlons francés, cuyos efectivos ascendían a 120.000 soldados, liderados por el Mariscal Patrice MacMahon y acompañado por el Emperador Napoleón III, intentaba liberar Metz de su asedio, cuando fue interceptado por el Ejército del Mosa prusiano y derrotado en la Batalla de Beaumont.

El Ejército del Mosa y el III Ejército Prusiano, dirigidos por el Mariscal de Campo Helmuth von Moltke y acompañados por el Rey de Prusia, Guillermo I y el canciller prusiano Otto von Bismarck, arrinconaron al ejército de MacMahon en Sedán, en una maniobra envolvente a gran escala. El propio MacMahon fue herido durante los ataques, y el mando pasó a manos del general Auguste Ducrot.

Tras la derrota del Ejército del Rin, al mando del Mariscal Aquiles Bazaine, en la Batalla de Gravelotte, éste fue obligado a retirarse a Metz, donde fue sitiado por 150.000 efectivos del Primer y Segundo ejércitos prusianos. El emperador Napoleón III, junto al Mariscal Patrice MacMahon, reclutó al nuevo Ejército de Châlons para marchar sobre Metz y rescatar a Bazaine. Con el emperador dirigiendo personalmente al ejército y el Mariscal MacMahon como ayudante, guiaron al Ejército de Chalôns en una marcha por el flanco izquierdo hacia la frontera belga, en un intento de evitar a los prusianos antes de atacar hacia el sur para reunirse con Bazaine.

Los prusianos, bajo el mando de von Moltke, aprovecharon esta maniobra para capturar a los franceses en una tenaza. Tras dejar al primer y segundo ejércitos prusianos asediando Metz, Moltke maniobró con el Tercer Ejército y el Ejército del Mosa hacia el norte, encontrándose con los franceses en Beaufort el 30 de agosto. Tras una dura batalla, en la que los franceses perdieron 5.000 hombres y 40 cañones, McMahon se retiró hacia Sedán. Tras replegarse en la ciudad, el Ejército de Chalôns fue rápidamente aislado por los dos ejércitos prusianos que convergían hacia la zona.

Napoleón III ordenó a su ejército romper el cerco inmediatamente. Sustituyendo a MacMahon, herido el día anterior, el general Auguste Ducrot tomó el mando de las tropas francesas en el campo.

El 1 de septiembre de 1870 comenzó la batalla. El Ejército de Chalôns, con 202 batallones de infantería, 80 escuadrones de caballería y 564 cañones de artillería, atacó a los circundantes Tercer Ejército Prusiano y Ejército del Mosa, que comprendían 222 batallones de infantería, 186 escuadrones de caballería y 774 cañones. El general de Wimpffen, comandante del V Cuerpo Francés de reserva, esperaba poder lanzar un ataque combinado de infantería y caballería sobre el XI Cuerpo Prusiano. Sin embargo, hacia las 11:00 la artillería prusiana martilleaba las posiciones francesas mientras llegaban nuevos refuerzos germanos al campo de batalla. Tras un intenso bombardeo, cargas prusianas desde el este y noroeste, y ataques bávaros desde el suroeste, el Ejército de Chalôns fue repelido hacia Bois de la Garenne, donde capituló. La caballería francesa, comandada por el general Marguerite, lanzó tres ataques desesperados en la cercana aldea de Floing, donde se había concentrado el XI Cuerpo Prusiano. Marguerite cayó en combate liderando la primera de estas cargas, y las dos siguientes no tuvieron más fruto que importantes pérdidas para los franceses.

Al final de la jornada, ya sin esperanzas de romper el asedio, Napoleón III ordenó un alto el fuego: 17.000 franceses habían muerto o caído heridos, y otros 21.000 habían sido capturados. Las pérdidas prusianas ascendían a 2.320 hombres muertos, 5.980 heridos y 700 capturados o desaparecidos.

Al día siguiente, 2 de septiembre de 1870, Napoleón III ordenó izar bandera blanca, rindiéndose con todo el Ejército de Chalôns a Moltke y al rey prusiano.

Resumen cronológico[editar]

Consecuencias[editar]

El Imperio alemán, y Guillermo I como su káiser, es proclamado en el palacio de Versalles.

El 18 de enero de 1871, Guillermo I fue proclamado emperador (káiser) en la Galería de los Espejos del palacio de Versalles (cerca de París) y con ello se completó la unificación alemana.

En realidad, este conflicto fue aprovechado por el reino de Prusia para concretar la unificación formando el Imperio Alemán, desde luego en torno a ella, que agruparía a diversos y minúsculos estados alemanes que nunca pudieron cohesionarse, tanto durante como después de la vigencia del Sacro Imperio Romano Germánico.

Por el Tratado de Fráncfort, Bismarck impuso una dura paz a Francia: le fueron arrebatadas las provincias de Alsacia y Lorena, ricas en minas de carbón y de hierro, además de imponérsele el pago de grandes sumas de dinero en concepto de reparaciones de guerra.

Bismarck creó la Triple Alianza (1882), compuesta por Prusia, Austria e Italia. En oposición a este bloque, Francia formó la denominada Alianza Dual con Rusia, y en 1904 Gran Bretaña y Francia crearon la Entente cordiale, que llegó a convertirse en la Triple Entente: Francia, Gran Bretaña y Rusia.

En lo sucesivo, el naciente Imperio Alemán disputaría a Francia, al Imperio Ruso, y a la decadente Austria-Hungría la primacía en el continente europeo. Además se erigiría en rival económico de otras potencias europeas, incluyendo al rico y extenso Imperio Británico.

El arrebato de las provincias de Alsacia y Lorena generó un gran resentimiento en Francia. Estas tensiones estallarían décadas más tarde en la Primera Guerra Mundial.

Véase también[editar]

Fuentes[editar]

Referencias[editar]