Benito Juárez

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Benito Pablo Juárez García
Benito Juárez

15 de enero de 1858-18 de julio de 1872
Predecesor Ignacio Comonfort
Sucesor Sebastián Lerdo de Tejada

1847-1852

Datos personales
Nacimiento 21 de marzo de 1806
Flag of Cross of Burgundy.svg Guelatao, Virreinato de Nueva España
Actualmente: Oaxaca, Bandera de México México
Fallecimiento 18 de julio de 1872, 66 años
Bandera de México Ciudad de México, México
Partido Liberal
Cónyuge Margarita Maza
Ocupación Abogado

Benito Pablo Juárez García (San Pablo Guelatao, Oaxaca, 21 de marzo de 1806 – Ciudad de México, 18 de julio de 1872) fue un abogado y político mexicano, de origen indígena zapoteca, Presidente de México en varias ocasiones del 18 de diciembre de 1857 al 18 de julio de 1872.[1] [2] Se le conoce como el "Benemérito de las Américas".[3] Es célebre su frase "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz."[4]

Benito Juárez vivió una de las épocas más importantes de México, considerada por muchos historiadores como la consolidación de la nación como República. Juárez marcó un parteaguas en la historia nacional, siendo protagonista de primer nivel de esta época. Su biografía durante los años que ocupó la presidencia es casi en su totalidad también la historia de México.

Índice

Biografía

Primeros años y formación elemental

Benito Juárez García nació el 21 de marzo de 1806 en el poblado de San Pablo Guelatao, Oaxaca, población ubicada en la cadena montañosa ahora conocida como "La Sierra Juárez de Marcos" y entonces perteneciente a la Jurisdicción de Santo Tomás de Ixtláncotoyol. Bautizado un día después de su nacimiento en la Parroquia de Santo Tomás Ixtlán (Copia de la Fe de Bautizo de Benito Pablo Juárez García, del 22 de marzo de 1806, tomada del libro respectivo de la Parroquia de Santo Tomás Ixtlán.). Los padres de Benito Juárez, Marcelino Juárez y Brígida García, eran según sus propias palabras "indios de la raza primitiva del país"[5] que fueron agricultores. Ambos murieron cuando él tenía 3 años, su madre durante el alumbramiento de su hermana María Alberta Longinos. Benito junto con sus hermanas María Josefa y Rosa quedaron bajo el amparo de sus abuelos paternos Pedro Juárez y Justa López igualmente indios de la "nación zapoteca" y su muy pequeña hermana María Longinos con su tía materna Cecilia.[5] A los pocos años murieron también sus abuelos y las dos hermanas mayores de Benito se casaron quedando él finalmente bajo la custodia de su tío Bernardino Juárez. A partir de entonces trabajó como peón del campo y como pastor de ovejas hasta la edad de 12 años. Su tío Bernardino conocía el castellano y se lo enseñaba a Benito que mostraba entusiasmo en aprenderlo sin embargo las labores del campo y el hecho de que en el Pueblo no se hablara el castellano no permitieron que Benito avanzase mucho en su aprendizaje. En su pueblo, como sucedía en las poblaciones pequeñas, no existía ni la más elemental escuela. Benito se daba cuenta que quienes aprendían a leer lo hacían viajando a la ciudad ya sea costeándose una pensión o trabajando como sirvientes en las casas ricas lo que alimentó su deseo de ir a la ciudad, cosa que frecuentemente le pedía a su tío que sólo le daba largas. El día 17 de diciembre de 1818 Benito se fuga de su pueblo luego de mucho sopesar entre los sentimientos y su deseo de educarse con destino a la Ciudad de Oaxaca.[5] Esta fuga pudo motivarse tras haber perdido un par de ovejas[cita requerida]. Hasta este momento la lengua única de Juárez era el Zapoteco siendo sus conocimientos de castellano básicos.

Al llegar a la ciudad por la noche del mismo día Benito le pidió alojo a su hermana Josefa quien trabajaba como cocinera para una rica familia de un extranjero comerciante de nombre Antonio Maza. Con el visto bueno del Sr. Maza, Benito se inició cuidando la granja teniendo asignado un salario de dos reales.[5] La hija adoptiva del Sr. Maza, Margarita Maza, muchos años después se convertiría en la esposa de Benito.

En pocos días Benito conoció al sacerdote franciscano de la orden tercera Antonio Salanueva quien le admitió como aprendiz de encuadernador. En palabras de Benito: "aunque muy dedicado a la devoción y a las prácticas religiosas era bastante despreocupado y amigo de la educación de la juventud".[5] El 7 de enero de 1819, teniendo solo 21 días de haber llegado a la Ciudad, Salanueva recibe a Benito en su hogar y taller además de ofrecerle enviarlo a la escuela. Luego de cambiarse una vez de escuela debido a que no sentía avance en su aprendizaje inicia en "La Escuela Real" bajo el preceptorado de José Domingo González quien le dio un fuerte regaño por considerar su escritura deficiente, cuestión que ofendió profundamente al joven Benito.[5] Benito sufría además junto con los demás niños de su condición indígena y pobre de discriminación, ya que mientras que el preceptor impartía a los niños llamados "decentes" a los de su condición les instruía el ayudante. Por lo anterior Benito abandona la escuela a la que consideraba tenía un pésimo método de enseñanza y decide aprender por su cuenta.

Juárez seminarista

Percatándose de que los jóvenes seminaristas de ese entonces gozaban de buena educación y reconocimiento social, apoyado también por los consejos que le daba su tío Bernardino y a pesar de sentir "instintiva repugnancia" por los asuntos clericales, decide pedirle al clérigo Salanueva que lo apoye a entrar al seminario de la ciudad.[5]

Salanueva fue pieza clave en la formación intelectual de Juárez, al que éste le considerará en el futuro su padrino. Salanueva tenía entre sus lecturas predilectas las obras de Benito Jerónimo Feijoo y Las epístolas de San Pablo.

Gracias al apoyo de Salanueva, Juárez logró salvar el requisito de tener bienes para sostenerse durante sus estudios y de poseer una lengua indígena como lengua materna, según lo estipulado por las leyes eclesiásticas de América de ese tiempo.

El 18 de octubre de 1821 inició estudios de gramática latina en el Seminario de Santa Cruz como capense. En agosto de 1823 concluye estos estudios después de haber obtenido en los dos exámenes realizados nota de excelente.[5] Se le presenta entonces a Juárez una dificultad grave consistente en que su mentor Salanueva deseaba que él estudiase teología moral y recibir así las órdenes sagradas, idea que repugnaba a Juárez no sólo por su desdén hacia lo clerical sino también por la fama que tenían los que a ese camino aspiraban en el Seminario, a los cuales se les llamaba "Padres de misa y olla" o "Lárragos".[5] Juárez convence a Salanueva con el argumento de que su edad no era suficiente aún para ordenarse por lo que, mientras tanto, podía estudiar el curso de artes. Inicia en el año de 1824 cursando latín, filosofía y teología. El seminario no era su vocación y en especial le aburría la teología, clase donde se dormía[cita requerida]. Concluye este curso de artes en 1827 después de haber sostenido dos actos en público y aprobado, con calificación de Excelente nemine discrepante, los exámenes reglamentarios y con notas honrosas de sus sinodales.[5] No obstante la oposición de su protector Salanueva, abandonó el seminario y se inclinó por el derecho.

Juárez abogado

Ingresó a la carrera de Jurisprudencia en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, en donde obtuvo en 1834 la licenciatura; estudió con gran mérito, desempeñó varias cátedras. Varios de sus profesores eran masones.[cita requerida]. En una ocasión le pidieron representar un papel de una obra de Virgilio en una escenificación donde se incluía recitar algunos versos en latín, para parecer griego siendo él muy moreno, siguiendo un consejo de un compañero, se blanqueó la cara, lo hizo tan grotescamente que daba risa verlo. Sin embargo cuando inició el recital habló en perfecto latín por ello le admiraron y le aplaudieron.[cita requerida].

Luego de graduarse como Abogado trabajó durante algún tiempo defendiendo comunidades indígenas, trabajo que lo hacía viajar entre diversas comunidades y la Ciudad de Oaxaca e incluso lo llevó a la cárcel.

Juárez podía leer textos en latín, francés e inglés además de que conocía el derecho canónico y el derecho civil.[6]

Benito Juárez en compañía de su hermana Nela (izquierda) y de su esposa Margarita.

Inicia su carrera política

El 26 de mayo de 1830 Juárez es nombrado encargado del Aula de Física del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca.[7]

Se desempeñó como rector de su Instituto en 1831, en el cual siempre profesó y defendió ante todo las ideas liberales. El 11 de diciembre de 1831 el Ayuntamiento de Oaxaca comunica a Juárez haber sido elegido Regidor para el periodo que iniciaba el 1 de enero de 1832[7] comenzando así su carrera política. El 25 de agosto de 1832 el Gobernador de Oaxaca José López de Ortigoza emite un decreto comunicando los nombramientos para la Corte de Justicia del Estado de Oaxaca, siendo Benito Juárez nombrado Ministro Suplente.[7] El 11 de febrero de 1833 Juárez es nombrado formalmente Diputado Electo de la Honorable Legislatura del Estado de Oaxaca, es decir, diputado local.[7] En su cumpleaños 26 Juárez es nombrado Capitán de la 5a Compañía del 1.er Batallón de Milicia Cívica de su Estado.[7] El 3 de febrero de 1834 se nombra a Benito miembro de la Junta de Sanidad de su Estado.[7] El 7 de febrero se nombra a Benito Ministro Interino de la Corte de Justicia del Estado.[7] El 7 de abril es nombrado miembro de la "Junta Calificadora y Premiadora de los méritos que, en el Fuerte de Santo Domingo, contrajeron los valientes defensores de nuestras instituciones".[7] El 6 de abril de 1838 se nombra a Juárez Secretario Interino de la Primera Sala del Tribunal Superior de Justicia del Departamento de Oaxaca.[7] El 31 de diciembre de 1839 es nombrado Ministro Suplente del mismo Tribunal Superior de Justicia.[7] El 23 de agosto de 1840 se nombra a Juárez Compositor por la Quinta Sección de Oaxaca.[7] El 31 de diciembre de 1840 es nombrado de nuevo Ministro Suplente del mismo Tribunal Superior de Justicia.[7] El 22 de julio de 1841 el Tribunal Superior de Justicia del Departamento Oaxaqueño emite a favor de Juárez un Despacho de Juez de la Instancia del ramo civil para la ciudad de Oaxaca.[7] El 3 de octubre de 1843 recibe un nombramiento como Segundo Vocal Suplente de la Junta Electoral de Oaxaca.[7] El 1 de junio de 1844 se emite un comunicado a la Honorable Asamblea Departamental del Estado acerca de que Juárez no puede cubrir la plaza de vocal de esa Asamblea por estar desempeñando el cargo de Secretario de Gobierno del Departamento del Estado.[7] El 3 de enero de 1853 Juárez recibe un Despacho de Catedrático sustituto de Derecho Civil en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca.[7] El 22 de febrero se le concede una licencia sin goce de sueldo por un mes a Juárez para ausentarse del Instituto. El 30 de septiembre de 1858 es inscrito Juárez como socio Honorario del Conservatorio Dramático Mexicano mediante un documento firmado por el presidente del mismo José Valero y el prosecretario Justo Sierra.[7]

Ése mismo año apoyó a Valentín Gómez Farías, quien buscaba debilitar y someter al clero. Sin embargo, un año después se impuso de nuevo el centralismo en el país, por lo que huyó a Puebla donde administró unos baños públicos.[8]

Después de un par de años regresó a Oaxaca. Se le otorgó el empleo de juez de primera instancia. Tuvo al menos dos hijos con una mujer anónima del pueblo, a la que desconoció para luego casarse con Margarita Maza, hija adoptiva de su antiguo patrón, Antonio Maza. Al celebrarse la boda tenía 37 años y ella 17.[8]

Sirvió como burócrata tanto a los centralistas como a los santannistas. Inclusive hizo que se colocara en su sala de sesiones un retrato de Santa Anna y cuando murió la esposa de éste, pidió a los empleado públicos que guardaran luto. En 1844 lo premiaron con el nombramiento de fiscal del Tribunal Supremo de Justicia oaxaqueño.[8]

Al perder en las elecciones presidenciales el General Paredes Arrillaga, Juárez resultó electo diputado federal por lo que en 1847 se trasladó a la ciudad de México con esta calidad. Fue uno de los que ayudó a reelegir a Santa Anna como presidente y a Gómez Farías como vicepresidente.[8] Votó a favor del préstamo que Gómez Farias solicitó a la Iglesia en 1847 para financiar la guerra contra EUA. El 15 de enero de aquél año, se inició en la masonería del Rito Nacional Mexicano, en una ceremonia que se tuvo en las instalaciones del mismo congreso, del cual se habían apropiado los liberales para tener sus reuniones. Juárez adoptó como nombre masónico Guillermo Tell.[8]

Debido a la invasión estadounidense regresó a Oaxaca y se le colocó como gobernador interino en 1847. Su gestión se caracterizó por lograr el equilibrio económico y la realización de obras públicas como caminos, la reconstrucción del Palacio de Gobierno, la fundación de Escuelas Normales, levantamiento de una carta geográfica y del plano de la ciudad de Oaxaca. Muestra de esto fue que duplicó el número de escuelas en Oaxaca, de 50 que había en todo el Estado a 100 o más. [cita requerida] Creó el puerto de Huatulco y construyó un camino de la capital a éste, lo que permitió reducir el costo de varias mercancías que eran traídas de Veracruz o Acapulco [cita requerida]. También reorganizó la Guardia Nacional y dejó excedentes en el tesoro. Como gobernador, Juárez iniciaba actividades frecuentemente a las cinco de la mañana y salía de su despacho muy tarde, pasadas las 10 de la noche o incluso las 11. Instaló un escritorio público para que cualquiera que lo solicitara pudiese hablar con él sin importar su condición social o económica. También en ese cargo Juárez impidió la entrada a Oaxaca al fugitivo Santa Anna quien venía huyendo de la capital del país debido a la ocupación estadounidense de entonces.

Al terminar su período regresó a impartir cátedra al Instituto de Ciencias y Artes encontrándose el primer día con un gran homenaje que le concedió el personal de éste [cita requerida].

Al llegar por undécima vez a la silla presidencial Antonio López de Santa Anna cobró venganza a Juárez por haberle impedido ingresar al Estado. Tal como Juárez se lo había advertido a su esposa, un día mientras daba cátedra llegaron por él unos militares para apresarlo. Él entonces pidió cinco minutos para acabar su cátedra y aún pasó a casa a despiderse de Margarita. En 1853 lo encerraron en las tinajas de San Juan de Ulúa. Al poco tiempo lo trasladaron a Veracruz donde lo embarcaron en nave de bandera española rumbo al destierro en Cuba en donde trabajó en una fábrica de puros. Tiempo después Juárez se trasladó a Nueva Orleans, donde buscó el apoyo de las logias masónicas locales. Juárez allí conoció a Melchor Ocampo y otros exhiliados que habían sido desterrados o simplemente eran perseguidos políticos del dictador. Todos ellos se reunían en esa ciudad en secreto para planear un golpe de Estado en contra de Santa Anna.[8]

Juárez consiguió trabajo en una fábrica de puros como obrero con un sueldo miserable. Sin embargo, encontró el amparo de Emile La Sere, un rico comerciante de origen haitiano y del diputado/empresario John Slidell, accionista y gerente de la Lousiana-Tehuantepec Co, empresa que buscaba crear una vía del tren hacia el istmo de Tehuantepec para importar y exportar bienes. Al prestarle la ayuda económica con la que Juárez y a los otros exiliados liberales vivían en buenas condiciones, los comerciantes extranjeros esperaban que se les retribuyera cuando llegaran al poder.[8]

Carrera a la Presidencia

En su exilio Juárez quería apoyar a la revolución que se estaba planeando en Ayutla. Así que logró embarcarse a Panamá para luego llegar a Acapulco. Se le dio primero un humilde puesto de escribiente.[8]

Sin embargo, como Juárez apoyó al Plan de Ayutla, proclamado en 1854, y asesoró al cacique acapulqueño, Juan N. Álvarez, logró que éste llegara a ser presidente provisional, por encargo de los liberales,. Sin embargo, Juan N. Álvarez al alcanzar la presidencia, nombró a Benito Juárez ministro de Justicia e Instrucción Pública en 1855.[8]

En esta época expidió la Ley Juárez, oficialmente conocida como Ley sobre administración de Justicia y orgánica de los tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios. Ésta ley coartaba los derechos de militares y eclesiásticos, como suprimir los tribunales "especiales" que tenían ambos organismos. Más no fue una solución completa como la que firmaron posteriormente Ignacio Comonfort y Sebastián Lerdo de Tejada en la que se separaba la Iglesia del Estado. La Ley Juárez simplemente era un esbozo de algo que tenía que llegar más completo.

En 1855, durante el gobierno de Ignacio Comonfort, fue primero gobernador de Oaxaca, para después ser nombrado Ministro de Gobernación y Presidente de la Suprema Corte de Justicia. En diciembre de ése mismo año, durante el golpe de estado ocasionado por conflictos entre conservadores que apoyaban a la iglesia y liberales que habían apoyado la separación Iglesia-Estado, Juárez fue apresado por las fuerzas del propio Comonfort. La razón fue la duda de los golpistas ante su posición, ya que Juárez nunca se declaró abiertamente en contra ni a favor del conflicto, irónicamente causado por la ley cuyas bases él mismo había ayudado a sentar.[8]

Sin embargo, el propio Comonfort, quien había organizado su propio golpe de estado contra su gobierno, acudió un mes después a pedirle a Juárez su ayuda, ya que tanto liberales como conservadores no habían llegado a ningún acuerdo y el gobierno se debilitaba cada vez más. Así que Juárez fue a Guanajuato a ver al General Manuel Doblado, quien era gobernador del estado, para organizar otro golpe de estado. Sin embargo, éste, junto con otros gobernadores, ya había desconocido a Comonfort y nombrado como sustituto al propio Juárez, mientras que Zuloaga en la ciudad de México también se rebelaba en contra de Comonfort y de los liberales. Esto ocasionó la Guerra de los Tres Años.[8]

Juárez Presidente

Pintura al oleo de Benito Juárez

En 1858, Benito Juárez se convirtió en presidente de la República por primera vez. Tuvo que huir de Guanajuato donde fue nombrado, a Guadalajara, Colima y Manzanillo, escapando de Félix María Zuloaga, quien estaba apoyado por el ejército y el clero, clases afectadas por las leyes promulgadas durante el mandato de Comonfort, basadas en la Ley Juárez.

Juárez movió su gobierno entre los distintos estados, perseguido por el ejército federal y con ínfimos recursos. Su gobierno formó inicialmente una milicia de unos cuantos cientos de hombres, entre los que se encontraban muchos de sus amigos exiliados de Nueva Orleans, como Melchor Ocampo.[8]

Mientras realizaban una reunión de gabinete, un oficial lo traiciona y embiste la reunión con algunos soldados, a quienes les ordena preparar armas. Juárez se levanta de su silla y se coloca de frente, pidiendo que le disparen al pecho. Guillermo Prieto, en un arrebato, se coloca delante de Juárez y grita: "¡Los valientes no asesinan!", y continúa: "Si quieren sangre, tomen la mía, pero no toquen al presidente". El oficial envaina su espada y se retira junto a su tropa. Ante el avance de las tropas federales llega Juárez y su gobierno al Pacífico, donde se ve forzado a embarcarse, junto con su gabinete y otras personas, rumbo a Panamá, de donde cruza al Océano Atlántico para viajar hacia La Habana y luego a Nueva Orleans. En todos estos puntos le aplaudían y recibía muestras de admiración por defender su causa. En Nueva Orleans la prensa lo aborda incesantemente.

Allí ven a Domingo de Goicuría, un traficante de armas cubano con el que entablan negociaciones que, a la fecha, aún no están claras.[8]

En 1858 llegó Juárez a Veracruz, donde el gobierno de Manuel Gutiérrez Zamora le era afín junto con el general Ignacio de la Llave. Al llegar al Puerto de Veracruz ya lo esperaban su esposa e hijos en el muelle, junto con gran parte de la población, que ese día se desbordó al malecón para recibirlo. Allí pasó varios meses sin sobresaltos hasta el ataque de Miguel Miramón.

Nacionalización de los bienes del clero

El 12 de julio de 1859 Benito Juárez decreta la primera de las normas de reforma: la Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos, que impidió a la Iglesia tener propiedades en México.[9]

Políticas del régimen juarista

Juárez sostuvo admirablemente su gobierno contra conservadores y franceses entre 1862 y 1867, peregrinando por México y los Estados Unidos.

El 15 de julio de 1867 regresó triunfalmente a la ciudad de México, gracias al apoyo de los Estados Unidos; mandó fusilar a Maximiliano de Habsburgo, al General Mejía y al joven Macabeo, Miguel Miramón. Cuando se celebraron las elecciones, ya que Juárez no era electo sino provisional, la Iglesia contribuyó a su triunfo al prohibir votar a los feligreses.[cita requerida]

Expulsó a varios ministros latinoamericanos del país, entre ellos los de Guatemala y Ecuador, por supuestas alianzas con los conservadores. También expulsó al ministro español y a los nuncios apostólicos.[cita requerida]

Ante la fragilidad del gobierno juarista, los conservadores Félix María Zuloaga y Leonardo Márquez tenían oportunidad para recuperar el poder. Ante esto, Juárez solicitó al congreso facultades extraordinarias. Los miembros liberales del congreso se negaron, con el principal argumento de que haber colocado al país bajo una constitución había costado una guerra muy sangrienta y no era posible que Juárez que había impulsado dicha Constitución ahora quisiera violar los principios de legalidad dándose facultades de virtual dictador. Sin embargo, dos grupos de conservadores atraparon a Ocampo y a Santos Degollado, respectivamente, y los mataron, desviando la atención de los liberales en el congreso cambiando la opinión de éstos decidiendo otorgar dinero y permisos a Juárez para acabar con ellos.[cita requerida]

Tuvo finanzas excepcionales durante su mandato. Su gobierno arrojó un déficit presupuestario de 400.000 pesos mensuales. Sólo logró recaudar un millón de pesos de la venta de las propiedades de la Iglesia.[cita requerida]

Invasión francesa y Segundo Imperio Mexicano

Francia invade México

Por no poder pagar sus deudas con Europa debido al precario erario público consecuencia de la guerra de reforma, el puerto de Veracruz fue invadido el 15 de diciembre de 1861 por una fuerza española de 6,000 hombres que no encontró resistencia. El 9 de enero de 1862, se les unieron 3,000 franceses y 800 ingleses.

Los invasores ingleses y españoles salieron del país, ya que los franceses sabotearon las pláticas para obtener el pago pacífico de las deudas. Napoleón III estaba buscando secretamente establecer un Imperio Mexicano.

El Papa Pío IX también apoyó la invasión de México. La iglesia católica estaba fuertemente disgustada con la aplicación de las Leyes de Reforma en México. La encíclica del Vaticano Quanta cura,[10] [11] incluía el Syllabus errorum que era un catálogo de infracciones a los presuntos derechos de la Iglesia en que incurrían, en Europa y en América, gobiernos de países antaño sometidos al dominio eclesiástico.[12]

"Levantamos nuestra voz pontificia con libertad apostólica en esta vuestra plena asamblea para condenar, reprobar y declarar írritos y sin ningún valor los mencionados decretos"

papa Pío IX respecto a las Leyes de Reforma en México[cita requerida].

Los franceses perdieron el 5 de mayo de 1862 la Batalla de Puebla, contra las tropas mexicanas bajo el mando de Ignacio Zaragoza. El General Zaragoza mandó a Palacio Nacional su famoso telegrama: "Las armas nacionales se han cubierto de gloria".[13] [14]

Francia, luego de un año después de la batalla del 5 de mayo mandó a 25,000 hombres que entraron a la Ciudad de Puebla en poco más de dos meses luego de haberle puesto un sitio a la ciudad, mismo que provocó la escasez severa de bienes y en especial alimentos lo cuál mermó las posibilidades defensivas que desde el principio eran inferiores, pero también la población en su gran mayoría vio en los invasores a los enemigos en contra de lo que los conservadores querían promover. Varios comandantes del ejército mexicano, entre ellos Porfirio Díaz y González Ortega fueron capturados. Comonfort fue fusilado.

Juárez y la peregrinación de su gobierno republicano

Luego de haber efectuado una sesión extraordinaria del Congreso de la República, donde se le dieron poderes especiales a Juárez y el Congreso, decretó la suspensión de trabajos hasta nuevo aviso, seguido de una sesión solemne que acabó en el Zócalo capitalino con miles de mexicanos que fueron a despedir a Juárez, el 31 de mayo de 1863. Juárez abandonó la capital junto con una gran caravana para llevar consigo el Gobierno de la República hacia el norte, a salvo de los invasores. En la caravana iban los principales ministros de Juárez, así como muchas carretas cargadas de papeles que contenían los archivos de la nación. La caravana era custodiada por unas tres centenas de soldados bien pertrechados.

Al pasar la caravana de Juárez cerca de Dolores Hidalgo, Guanajuato, Juárez ordenó desviarse hacia tal población. Ahí se efectuó una reunión con el jefe municipal y los pobladores. Juárez visitó la casa de Miguel Hidalgo que se encontraba en buenas condiciones. Allí el jefe municipal le hizo saber al presidente que tal anciano que se veía por ahí era el que custodiaba la propiedad, además de que éste había sido amigo de Miguel Hidalgo. Juárez se acercó al hombre que pretendió reclinarse ante Benito, pero este lo detuvo y le dijo que era él quien debiese reclinarse ante el viejo por ser un héroe de la independencia. Juárez le preguntó al hombre sobre cómo era Don Miguel, a lo que este respondió que era un hombre extraordinario. Juárez le dijo que él luchaba por los mismos ideales que Hidalgo.

Juárez llegó a San Luis Potosí donde intentó rehacer su gobierno. Él había decretado una ley, el 25 de enero del año anterior, donde serían traidores todos los que apoyaran con armas y tomaran puestos del gobierno de los invasores. También, todo el que pidiera la abolición de las Leyes de Reforma sería traidor.

Los franceses entraron a la capital mexicana sin disparar un solo tiro, ya que Juárez y su gabinete estaban gobernando sabiamente desde San Luis Potosí. De ahí se cambió estratégicamente a Monterrey y a Saltillo. Echó al cacique por medio de sus contactos, para luego perder las ciudades ante los franceses. Juárez había enviado a Margarita y sus hijos a Nueva York, Estados Unidos, donde recibió el apoyo de Matías Romero y el Secretario de la Embajada de México en aquel país, que seguía funcionando. Luego de recibir en la estación de ferrocarril a Margarita y su familia, Matías Romero los instaló en una casa en los suburbios. Las órdenes de Juárez habían sido conseguirles una casa suficiente pero modesta. Inmediatamente, Matías Romero encargó a Margarita y su familia a su secretario y partió a la Ciudad de Washington, donde se entrevistó con el secretario de Estado. La encomienda de Juárez era asegurarse que los Estados Unidos estuvieran del lado de la República y en contra del imperialismo francés. Abraham Lincoln, presidente norteamericano en ese entonces, tenía grandes problemas en medio de la Guerra de secesión, que se entablaba entre el Norte y el Sur del país. Matías Romero consiguió que el secretario de Estado norteamericano pidiera a su embajador ante España que influyera para evitar que ese país apoyara la empresa francesa en México. Para ello, se amenazó a España en que, si insistía en apoyar la invasión a México, los Estados Unidos tendrían que intervenir a favor de la República.

Maximiliano se dirige a México y escribe una carta a Juárez, invitándole a participar en su gobierno imperial. Juárez le contesta desde la Ciudad de Monterrey el 1 de marzo de 1864, rechazando tal propuesta, denostándolo por ser un agente de Napoleón III y advirtiéndole que la historia los juzgará.

Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará.

Carta de Benito Juárez a Maximiliano. Monterrey, NL. 1 de marzo de 1864.
Casa en Cuatillos, Durango, donde Benito Juárez dio el grito de independencia la noche del 15 de septiembre de 1864.

Juárez se mudó a Coahuila, estableciéndose en varios pueblos y haciendas. Pero el lugar más sobresaliente fue el poblado del Gatuño (hoy Congregación Hidalgo), ya que fue aquí donde el 4 de septiembre de 1864 ordenó a varios caciques que escondieran los archivos de la nación. Dichos caciques escondieron los archivos en la Cueva del Tabaco.[15] De ahí, entra a la Comarca Lagunera del estado de Durango, donde viaja a la Hacienda de Pedriceña en el poblado de Cuatillos. Aquí arribaron la tarde del 15 de septiembre de 1864. Fue aquí donde Juárez da el Grito de Independencia en 1864. Después se trasladaron hacia la Hacienda del Sovaco en Nazas y de ahí a la Hacienda de Santa Rosa (hoy Gómez Palacio), donde tuvo una reunión con los primeros oficiales de la nación. De allí se trasladó a su última estancia en Mapimí, Durango. Una vez saliendo de Durango, ingresa a Chihuahua, con cada vez menos apoyo. Maximiliano y su esposa Carlota, luego de una gira por Europa, llegaron a la Ciudad de México.

El general Jesús González Ortega, que había sido leal a la causa de la República y había combatido en Puebla a los invasores franceses, era titular de la Secretaría de la Guerra y de la Suprema Corte de la Nación. González Ortega combatió el avance francés hacia el norte sin éxito.

Juárez se establece en Chihuahua

En 1864 el presidente Benito Juárez y sus ministros Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias y Miguel Negrete arriban a territorio chihuahuense e instalan en la ciudad la sede del gobierno republicano.[16] En Chihuahua la república gozaba de bastante apoyo tanto del gobierno como del pueblo. Exactamente un año antes de que terminara el período constitucional de Benito, González Ortega entró a la oficina de Lerdo de Tejada preguntando si se le entregaría la presidencia ese día o al siguiente argumentando que la Constitución de 1857 no era muy clara al respecto a lo que Lerdo le pidió unas horas para responder. Lerdo acudió a hablar con el Presidente Juárez de tal reclamación. Éste le contó al presidente sobre la reclamación de González Ortega además de decirle que González Ortega era corrupto pues tenía pruebas de que había desviado fondos para el ejército republicano para sí mismo. La conclusión fue que González Ortega se confundió pues el período constitucional de Juárez terminaba hasta un año después. La confusión fue debido al hecho de que Juárez había ocupado la presidencia de forma interina, pero ese tiempo no contaba dentro del período constitucional. En la tarde González Ortega tocó a la oficina de Lerdo y al pasar este le aclaró el asunto. González Ortega no tuvo más que decir y ante tal ridículo se fue al poco tiempo con su hermano a Norteamérica en un autoexilio.

En Nueva York, Pepito, uno de los hijos de Benito yacía enfermo de pulmonía debido a los fuertes fríos que azotaban aquella región. De esto había tenido noticia Don Benito. Estados unidos se encontraba en guerra civil. Matías Romero por tren a Nueva York y junto con otros funcionarios de la embajada fueron a ver a Margarita y a su enfermo. Cuando llegaron los recibió Pedro Santacilia,[17] yerno de Margarita que vivía allí con su esposa y tenía la encomienda de Juárez de velar por la familia. El niño Pepito acababa de fallecer. La temperatura rondaba los 12 grados bajo cero. La casa estaba sumamente fría debido a que la leña y los víveres en general escaseaban mucho en aquel invierno y en medio de la guerra. Lo poco que había era sumamente caro y el hogar de Margarita no contaba con esos recursos. La escena era desgarradora según contó Don Pedro. Margarita gritaba inconsolable abrazando el cuerpo. Los funcionarios de la embajada esperaron en la Sala. Don Pedro tuvo que usar los muebles como leña para calentar un poco la casa.[18] Margarita se opone a realizar los funerales de su hijo en "esa ciudad ajena" (Nueva York) y decide embalsamar el cuerpo hasta poderlo enterrar en su tierra, Oaxaca. Pedro Santacilia entera de esto a Benito a lo que éste le replica que ella (Margarita) es su madre y sabe lo que hace. Tal disposición violaba las leyes sanitarias de Nueva York como Matías Romero se lo hizo saber a Pedro Santacilia.

Durante febrero de 1865 Juárez es avisado de la tragedia lo que lo aparta una semana de su oficina en Chihuahua. Sus colaboradores lo animan y a la vez se asombran del temple de aquel indígena, en especial su Secretario de Hacienda José María Iglesias y su Secretario de Gobernación Miguel Lerdo de Tejada.

El 21 de marzo de 1865, sus colaboradores y el gobernador de Chihuahua le organizan una fiesta de cumpleaños, Juárez al enterarse señala que no quiere que se gaste ni un centavo del erario en ninguna fiesta, a lo que le replican que no lo harán, que los gastos serán personales. Ante tal realidad Juárez acude al evento organizado a las 18.00, donde asistieron unas 800 personas.

Por su parte, en Norteamérica las tropas al mando de Abraham Lincoln toman la capital del Sur y derrotan al general Robert E. Lee. Matías Romero presenta las felicitaciones del gobierno de la República Mexicana en los primeros lugares al presidente Lincoln. Al poco tiempo Lincoln es asesinado. El parque sobrante de la guerra en Norteamérica sería de mucha utilidad para la República y contra el imperio francés.

Maximiliano en la Ciudad de México informaba a su gabinete que el país estaba pacificado y que en pocos días el ejército imperial entraría a Chihuahua para acabar con Juárez. Napoleón manda el retiro de algunos miles de efectivos ya que en Francia sufría el embate del congreso por los excesivos gastos que representaba la invasión de México. El Gral. Basaine al mando del ejército francés desde antes que tomara el puesto Maximiliano le advierte a éste que el retiro de tropas fortalecerá a Juárez.

Maximiliano celebra su cumpleaños en la Ciudad de México. En el ambiente hay una gran satisfacción porque la República, Juárez y los brotes insurrectos de republicanos a lo largo del país, se suponen aniquilados. Con esto se celebra además del cumpleaños el triunfo de la monarquía. Maximiliano en agradecimiento al mariscal francés y comandante en jefe del ejército monárquico Basaine le regala a éste una mansión para que la habite con su esposa mexicana conocida entre la corte como Pepita.

La ciudad de Chihuahua como centro de la lucha

Ante el inminente ataque francés, Juárez y su gobierno destruyen la papelería importante para que no cayese en manos francesas. En una madrugada de mayo de 1865 los franceses atacan de madrugada Chihuahua al mando del General Agustín E. Brincourt. La ciudad es bombardeada y se defiende tenazmente pero finalmente cae en manos de los franceses. Sin embargo, Juárez y su gabinete habían logrado ser evacuados a salvo escapando rumbo al norte. Mientras tanto algunos generales republicanos combatían heroicamente el avance francés. El general Brincourt obliga a los republicanos a firmar acta de sumisión al imperio. El gobierno de la República reducido a un pequeño número de personas llega a Villa Paso del Norte, lo que hoy es Ciudad Juárez, Chihuahua. Al ser perseguidos por los franceses tienen que huir a lo que Lerdo de Tejada le dice a Benito que deben de escapar a Estados Unidos a lo que Juárez contesta que eso equivale a darse por vencidos y aniquilar la República. Juárez pregunta señalando una serranía si aquello aún es territorio nacional a lo que un militar oriundo de aquella región le asegura que sí. Juárez ordena moverse para allá a pesar que le advirtieron que no había nadie allí, sólo matorrales, víboras y demás alimañas. A esta serranía hoy se le conocer como Sierra de Juárez (Chihuahua). Los franceses al llegar son informados que Juárez cruzó la frontera lo que da por terminada la persecución y lo que informan a la Ciudad de México.

El 14 de agosto de 1865 queda establecido en la Villa de Paso del Norte el gobierno nacional.[19]

Las fuerzas republicanas retoman la Ciudad de Chihuahua (capital), Chihuahua, por lo que los franceses abandonan la Ciudad el 29 de octubre.[16]

Los franceses planean retomar por sorpresa la Ciudad de Chihuahua pocos días antes de la navidad de 1865. José María Pérez Esquivel, telegrafista septuagenario se entera del plan francés y manda a avisar a Juárez. Juárez y su gobierno logran huir a tiempo hacia el norte. El 11 de diciembre las fuerzas francesas retoman la capital. Los franceses capturan a José María Pérez Esquivel y luego de golpearlo lo mandan fusilar. La mañana del 24 de diciembre de 1865 José María Pérez Esquivel es fusilado ante la gran indignación del pueblo chihuahuense en contra de los invasores.

Los militares Manuel Ojinaga, Manuel Díaz Mori (hermano de Porfirio Díaz) y otros militares están con Juárez en la defensa de su gobierno errante. En la huida hacia el norte el gobierno de la república piensa detenerse en el lugar llamado El ojo de la laguna, pero Luis Terrazas, gobernador de Chihuahua les da alcance para persuadirlos de que deben continuar la marcha durante toda la noche buena y la madrugada de navidad pues los franceses los persiguen. La comitiva continua su marcha. Terrazas advierte que algunos indígenas de la región se pasaron al lado imperialista por lo que la comitiva deberá cuidarse también de estos. Llegan al desierto de Samalayuca. El 28 de diciembre de 1865 llegan a la frontera siendo perseguidos por los franceses a menos de un día de camino. Muchos persuaden a Juárez de cruzar la frontera, pero este tomando un puño de tierra en la rivera del Río Bravo exclama que prefiere refugiarse en algún cerro agreste y morir con la bandera en el pecho que abandonar el suelo patrio. Todos entienden el mensaje y se ordena a la pequeña tropa que los acompañaba hacerle frente a los franceses.

La República se recupera

Matías Romero y el secretario de la Embajada Mexicana ante los Estados Unidos llegan a la casa de doña Margarita para acompañarla a la recepción que en Washington le preparaba el gobierno norteamericano de Andrew Johnson. Éste había desconocido al Imperio de Maximiliano y reconocido en Juárez al único presidente legítimo de la República Mexicana. Johnson anunció el envío de unos 100 000 hombres a la frontera con México para amedrentar a los invasores de México. También el embajador de los Estados Unidos en París presionaba a Napoleón III para que retiraran sus tropas de México. Maximiliano ofreció a los confederados que habían perdido la guerra en los Estados Unidos la posibilidad de establecerse en Veracruz. Esto fue mal visto en el gobierno de Washington.

Las fuerzas republicanas al mando del general Luis Terrazas Fuentes contraatacaron a los franceses y retomaron la capital de Chihuahua el 25 de marzo de 1866; luego recuperan Parral y avanzan sobre el estado de Durango. Luego de tales hechos, el presidente Juárez distinguió al general Terrazas con su amistad.[20] Juárez entra a la capital chihuahuense el 7 de junio de 1866 ante el gran júbilo de la población. Se organiza una ceremonia donde les dan lugares de honor a los lisiados de las batallas acaecidas en aquella región. Se entregan medallas de bronce a los héroes de la República. Cuando Juárez coloca una medalla a un joven de unos 16 años éste estalla en lágrimas y le dice al presidente que sus cinco hermanos murieron combatiendo por él (Juárez) y que él también con gusto habría muerto por la misma causa. El presidente contesta que lo entiende, que él perdió un hijo. Y le dice que no murieron por él, sino por el aire y la tierra de la Patria, que murieron por la libertad.

En esas mismas fechas el imperio de Maximiliano tiene cada vez más problemas. El clero mexicano se había rebelado ante el imperio porque Maximiliano no dio marcha atrás a las leyes de Reforma. Francia había ordenado ya el retiro total de su ejército a más tardar para inicios de 1867. Estados Unidos ya no estaba en guerra y el presidente Johnson se pronunció en su congreso por el total apoyo al presidente Juárez y la República. 100 000 hombres enviados a la frontera con México amedentrarían a los franceses. La Emperatriz Carlota parte a Europa la madrugada del 7 de julio de 1866 con el plan de buscar apoyo del Papa Pío IX, de Napoleón III y del hermano de Maximiliano, entre otros.

La división entre los republicanos en México se hace más dramática, ya que el período constitucional de Juárez se acerca a su fin. Por tal motivo, Juárez había publicado un decreto en donde, argumentando que el país estaba en guerra, extendía su mandato hasta que se normalizara la República y se convocara a elecciones. González Ortega, autoexiliado en los Estados Unidos, buscaba el reconocimiento de ese país como presidente, mientras que recibía la ayuda de Ignacio Ramírez, "El Nigromante".

Mientras que Carlota buscaba apoyo en Europa para el imperio, Maximiliano dejó la capital y los múltiples problemas que allí tenía y se fue a pasar un tiempo a la ciudad de Cuernavaca, al Palacio de San Cloff, donde vivía su amante María Bonita, hija del jardinero en jefe de ese palacio. La Emperatriz Carlota había recibido la negativa de Napoleón III para entrevistarse, pero ella insistió y se trasladó a París. Allí se hospedó en el Gran Hotel de París, donde consiguió una entrevista con los ministros de Napoleón III y con la emperatriz Eugenia, reunión que no prosperó pues éstos últimos tenían instrucciones de no ceder en nada. Después Carlota consiguió una cita con Napoleón III a las 10 de la mañana del 18 de agosto de 1866 en su hotel. Los acompañaban representantes del imperio mexicano como Juan Nepomuceno Almonte y Pedro Hidalgo y representantes del gobierno francés como el ministro de Estado; sin embargo, la entrevista se dio sólo entre Carlota y Napoleón, encuentro donde Carlota mostró la desesperación por conseguir algún apoyo y Napoleón la de negar cualquiera. Carlota sugirió incluso la disolución del congreso de París a Napoleón. Éste último terminó la reunión diciendo que Maximiliano tenía que abdicar ya, pues no tenía otra opción.

En Chihuahua Benito Juárez recibía buenas noticias de todo el territorio nacional respecto a la recuperación del control de la patria. El ministro de Guerra, el general Ignacio Mejia, rendía los informes correspondientes. Porfirio Díaz avanzaba en Oaxaca desde el sur. El obispo de Oaxaca había pedido garantías a Díaz ante su inminente entrada a la capital oaxaqueña, a lo que Díaz respondió que le dejaría vestir sus mejores prendas para su fusilamiento. Este huyó de Oaxaca junto con muchas personalidades, sobre todo de la alta sociedad, que habían sido afines al imperio. El gobierno de Juárez retoma el control de las aduanas de San Blas, Mazatlán y Guaymas, que representaban importantes recursos para su gobierno. Luego el ejército republicano toma las ciudades de Jalisco, Monterrey y Tampico y logró controlar más aduanas de esas regiones. El ejército francés y el republicano de México tuvieron batallas pero no en grandes cantidades de hombres, pues los franceses se iban retirando hacia el sur y los republicanos en algunas ocasiones esperaban en muchos casos que los franceses se fueran para avanzar; sin embargo, hubo batallas de significación, como las de Miahuatlán, La Carbonera, Juchitán, San Pedro (Sinaloa), Santa Gertrudis (Tamaulipas), Naco (Sonora), Mazatlán y otras, en las cuales los republicanos derrotaron al ejército francés, aunque la mayoría de ellas serían ejecutadas a manera de guerrillas, no de un ejército a gran escala. El general Mejía informa a Juárez de la recuperación del Valle de Guayana y de la ciudad capital de Durango. Ante la realidad geopolítica de México, Juárez decide trasladar su gobierno al sur hacia Durango. Juárez exclama: "Oh, Chihuahua". El día de la partida en el mes de diciembre Juárez exclama: "Gracias, tierra bendita, nunca te olvidaré", en agradecimiento a aquella ciudad y estado que le había dado alojo a su gobierno y a la causa republicana y en donde llegó acorralado y salía triunfante. Juárez, seguido de una larga comitiva, sale con destino final Durango, rumbo a Hidalgo del Parral. En su famosa carroza negra lo acompañaban Sebastián Lerdo de Tejada y José María Iglesias.

En 1867, Juárez, a su regreso para la restauración de la República desde el Paso del Norte, fue hospedado por unos días en el Palacio de Zambrano en la ciudad de Durango, durante los cuales el palacio fue sede del poder ejecutivo de México.

La debacle del imperio

El 22 de agosto de 1866 Carlota sale del Gran Hotel de París con planes de ir a ver al Papa Pío IX, pero antes su comitiva la convence de hacer una escala en el Palacio de Miramar en Italia, su antiguo hogar. El 27 de septiembre de 1866 Carlota visita al Papa Pío IX. Ella da muestras ante el Papa de problemas mentales; le dice que la bebida que le habían ofrecido estaba envenenada y toma la de él. No se quería ir y tuvieron que invitarla a la biblioteca vaticana, para distraerla. Luego su hermano fue por ella. Carlota era atendida por el médico en jefe del hospital de enfermos mentales de su ciudad.

Maximiliano, decidido a abdicar, recorre el Palacio de Chapultepec mientras indica las pertenencias a embarcar; deja la mayoría de las habitaciones intactas, pues muchos objetos habían sido regalos al pueblo de México y no a la persona de él ni a la de la emperatriz. Sale sigilosamente rumbo a Veracruz. En Orizaba, en noviembre de 1866, el Padre Fisher había organizado, junto con los conservadores de la región, una multitudinaria manifestación en apoyo a Maximiliano, para impedir que se fuera. Maximiliano decide quedarse entonces en Orizaba por un mes, para pensar qué hacer.

Tres personajes influían en Maximiliano poderosamente: el padre Fisher, su médico el doctor Samuel Bag, de origen prusiano-judío, y su viejo amigo personal y colaborador Stephan Haspan. El primero lo persuadía para que se quedara; los otros dos, para que se fuera a Europa, pues veían la causa del Imperio perdida.

Maximiliano recibió el apoyo de los generales Leonardo Márquez, apodado "El Tigre de Tacubaya", y Miguel Miramón, ex presidente de México. Miramón le notificó que se había conseguido que la Iglesia ofreciera 11 millones de pesos, además de que se tenía la posibilidad de reunir 29 000 hombres y de que la junta de notables apoyaría a Maximiliano. Maximiliano formó un nuevo gabinete en Orizaba y su plan incluía:

  • sostener a los franceses totalmente en México, ya que Maximiliano también sabía que ellos eran su mayor apoyo;
  • crear un Congreso para legitimar su gobierno e invitar a los liberales a formar parte de su iniciativa, incluido Juárez.

Al poco tiempo se le informó a Maximiliano que se contaba con 29, 663 soldados, más de 2 000 hombres de oficialía y 10 cañones para iniciar. La iglesia entregó un adelanto de 2 millones de pesos.

Una afición de Maximiliano era cazar mariposas. En Orizaba lo siguió haciendo, junto con un ilustre botánico europeo que deseaba fundar un museo de historia natural en México, considerada la vasta riqueza natural que había encontrado en el país.

A finales de noviembre, Maximiliano preparaba su regreso a la Ciudad de México.

Juárez y su gobierno llegan a Durango los primeros días de noviembre y realizan una reunión con su gabinete de guerra. Deliberan sobre la toma de Matamoros, que era el único punto importante y estratégico en el norte que aún quedaba en manos del imperio. Se decidió utilizar un sitio, como el utilizado por los franceses contra los liberales para rendir a la Ciudad de Puebla. El plan se llevó a cabo.

Luego de tres semanas y algunas escaramuzas menores entre los ejércitos, el general Tomás Mejía, que defendía la ciudad de Matamoros, finalmente se rindió. Con esta victoria, los liberales controlaban todo el norte del país. Hubo entonces una gran fiesta popular frente al Palacio de Durango, que funcionaba como Palacio Nacional. Todo el norte era republicano.

Ante el avance del control del país por los republicanos, Juárez traslada su gobierno rumbo a Zacatecas, siempre escoltado por el Batallón de Supremos Poderes.

Juárez escribe una carta a Margarita en la que le comunica que pronto podrá regresar a México y podrán reencontrarse ella y sus hijos (tanto los vivos como los muertos) y él.

Aún en Orizaba, Maximiliano, que pensaba que su hermano abdicaría a su favor en Viena, pues pensaba que tenía más apoyo popular, sigue considerando irse a Viena. Napoleón manda un enviado, Francis de Casternons, con un plan muy negativo: ofrecerle el grueso del armamento francés y a su vez desestabilizar al mismo gobierno de Juárez y dar también más armas a algún general conservador. A sabiendas de sus intenciones, Maximiliano se niega a recibirlo.

La madre de Maximiliano, la Archiduquesa Amalia, le escribe una carta desde el Palacio de Schönbrunn: "Hijo mio,... no abdiques,... tu posición en Europa sería ridícula si lo hicieras,...lo más correcto, hijo mío, y lo más justo es que no regreses a Viena...". A raíz de esta carta, Maximiliano hizo traer de inmediato a Miramón, pues decidió regresar a la Ciudad de México.

El general Miramón fue derrotado en San Jacinto. Sólo quedaba fuerte el general Leonardo Márquez, en las fuerzas conservadoras, y el no menos numeroso contingente francés que estaba bajo sus órdenes (la mayoría eran parte de la llamada Legión Extranjera).

Ignacio Mejía dio un parte a Juárez en una reunión de gabinete en Zacatecas, donde le informó que el general Mariano Escobedo tenía entre 8 y 10 mil hombres y que otro general tenía otros 6 mil.

Una tarde, a las 15.00 horas, el gobierno republicano deja Zacatecas para salir rumbo a San Luis Potosí, en medio de un desfile y algarabía popular.

Maximiliano se reúne con sus generales en la Hacienda de la Teja.

El 13 de febrero de 1867 sale Maximiliano de la Ciudad de México rumbo a Querétaro con 9 000 hombres mal equipados (tanto conservadores como la legión francesa que se quedó con él). Lo acompañaban, entre otros personajes, el mariscal Albert Hans y Leonardo Márquez, este último conocido como "El Tigre de Tacubaya" por la masacre de médicos que realizó allí (conocidos como "Los mártires de Tacubaya"). Maximiliano salió de la Ciudad de México una semana después de que la mayoría de las tropas francesas se habían retirado. Maximiliano lanzó una proclama a su ejército en donde, poniéndose a la cabeza, dijo que éste era "Un ejército que lleva consigo la dignidad y el amor a México".

Antonio López de Santa Anna se encontraba en Estados Unidos negociando con financieros, empresarios y con el Secretario de Estado de aquel país, Mr. Siward, el apoyo para ocupar por duodécima vez la presidencia de México. A finales de marzo Benito Juárez recibió un mensaje de Matías Romero desde Nueva York que informaba que Santa Anna preparaba su regreso a México. En esos días recibió también noticias de la embajada de México en los Estados Unidos de que el gobierno de aquel país manifestaba su apoyo a Benito Juárez y no a Santa Anna. Sebastián Lerdo de Tejada le comentó a Juárez que Santa Anna seguramente pretendía provocar un golpe de Estado al llegar a México. Comentó que redoblaría la vigilancia para que, si Santa Anna llegaba a Veracruz, fuese aprehendido inmediatamente. Benito Juárez le contestó: "No se afane mucho usted porque, si Santa Anna no cuenta con apoyo de Estados Unidos, no vale nada... Santa Anna ya no vale nada.".

Sitio, batallas y caída de Querétaro

El día 19 febrero de 1867 entra el ejército de Maximiliano a la Ciudad de Querétaro. Durante los días 20 y 21 siguen llegando contingentes de Michoacán, San Luis Potosí y Guanajuato entre otros Estados. El día 21 entran 4,000 hombres. En Querétaro se celebró una verbena popular celebrando la llegada de los imperialistas. En total eran entre 10 y 12 mil hombres en las filas de Maximiliano.

El gobierno republicano avista las Torres de la Ciudad de San Luis Potosí a las 13.00, de 21 de febrero, poco después llega con Juárez a la cabeza a establecer el gobierno de la República en esa Ciudad. Hubo gran verbena popular para celebrar este hecho. La gente gritaba vivas: "Viva México, Viva la Independencia, Viva la República y Viva Juárez".

Con respecto a lo militar, los generales liberales Ramón Corona al frente del Ejército de Occidente y el Gral. Mariano Escobedo se reunieron en una unión de caminos que llevaban a la Ciudad de Querétaro. con un total de 60,000 soldados.

Un parte militar entregado a Maximiliano decía que las fuerzas enemigas eran 28,000 hombres, siendo 2,000 de caballería. El Gral. Mariano Escobedo realizó un recorrido por una eminencia desde donde pudo contemplar el campo de batalla próximo, Exclamó: "Mañana comenzará el principio del fin para el imperio".

Se presentaron algunas batallas. Los liberales impusieron un sitio a la Ciudad de Querétaro, con lo cuál no podía entrar ni salir nada ni nadie, incluidos víveres o comunicados (telégrafo, correspondencia, etc.), durante una de esas batallas, el últimos reducto del ejército francés fue totalmente derrotado. Bombardearon algunos arcos del acueducto para cortar el suministro de agua a la Ciudad. Los liberales lanzaron muertos imperialistas al río para contaminarlo con miras en doblegar a los imperialistas. Ante el sitio y en una junta de Maximiliano con su comitiva, Leonardo Márquez propone al emperador que se le dé un contingente de caballería para ir a la Ciudad de México por refuerzos y víveres. Se le da el aval. Mediante una maniobra de distracción por la madrugada Márquez y su grupo logran atravesar el sitio no sin perder varias decenas de hombres, lo cuál estaba contemplado. Los liberales no persiguen a éste grupo considerando que no tenían posibilidades de juntar apoyo ni de regresar.

Maximiliano envía a un valiente soldado apellidado Salvino como correo con miras en saber algo de Márquez. El plan consistía en que debía hacerse pasar por liberal y luego de mezclarse entre las tropas salir hacia la Ciudad de México. Al día siguiente Salvino apareció colgado en un árbol con un cartel que decía: "Soy el correo del emperador y estoy muerto".

El día 24 de abril Mariano Escobedo en su campamento en las afueras de Querétaro decide dar la batalla definitiva y la última para el 27 de abril.

Maximiliano tenía por cuartel general el Cerro de las Campanas y también se pasaba bastante tiempo en el Convento de las Cruces, cerca de ahí. La comida de Maximiliano era modesta, similar a la de los demás, y se complementaba con pan que le hacían las monjas del convento. A Maximiliano se le veía sucio y desaliñado como si estuviese en el frente de batalla. Padecía enfermedades gástricas-nerviosas. Maximiliano acudía al frente de batalla para animar a su tropa y conocer la situación de primera mano.

En un enfrentamiento de caballería murieron 300 hombres. Los liberales persiguieron a los imperialistas llegando cerca de donde estaba Maximiliano quien quiso ir en apoyo de éstos. Un súbdito lo detuvo del brazo diciéndole que no debía arriesgarse pues era el emperador. Maximiliano envió a un grupo a prestar apoyo de los perseguidos. Los liberales se retiraron.

Para el 2 de mayo no había noticias de Leonardo Márquez. Para el 3 de mayo Maximiliano entregó en el Convento de las Cruces medallas de bronce al honor. Fueron 135 los militares galardonados entre soldados y oficiales.

El día 5 de mayo de 1867 se cumplía un aniversario de la Batalla de Puebla. Los liberales celebraban por todo el país, en especial en la sede del gobierno de la República en San Luis Potosí y entre las tropas de Querétaro. Juárez habló desde el balcón principal ante una multitud que se reunió frente al Palacio Nacional provisional. En su discurso dijo:

"Pueblo de México, amados conciudadanos, el baño de sangre por el que ha pasado la República no podrá ser olvidado jamás. La sangre de vuestros hijos, la sangre de vuestros esposos, la sangre de vuestros padres, no será derramada de manera inútil por que al afianzarse la República se afianza la soberanía nacional". Y el concierto de todas las naciones admirará a este pueblo, hoy y por los siglos hasta siempre jamás, recordad esto, no podemos flaquear, tenemos que seguir adelante porque nuestra recompensa será la gloria eterna y el respeto de todos los pueblos y naciones que sabrán que México no es lugar donde venir a buscar aventura ni rostrar batalla para someter a un pueblo a la esclavitud. En este momento os digo, ¡mexicanos!, la libertad es una realidad, la libertad es un ejemplo para todas las naciones y los pueblos y orgulloso estoy hoy de ser el presidente de los mexicanos por que la nación realmente es hoy madura, hoy respetada, hoy temida, hoy bravía, hoy fuerte, y esta lucha será el inicio, el comienzo de una grandeza que nunca acabará."

Últimos días de Margarita y su familia en los Estados Unidos

Matías Romero le presentó a Margarita Maza al coronel McDown, comisionado por el gobierno norteamericano de Ulises Grant para asegurar el regreso a México de Margarita y su familia. El mismo coronel le dijo a Margarita que su misión era protegerla y hacerla llegar con absoluto bien hasta México sin que nada le ocurriera.

A finales de abril se aprueba la ruta para regresar a Margarita, sus hijos y su yerno Santacilia. Viajarían por ferrocarril a San Luis, luego en barco fluvial por el Mississipi a Nueva Orleans y luego por un buque de guerra al Puerto de Veracruz. Todo por órdenes del presidente Andrew Johnson, que eran velar por la familia Juárez.

Santa Anna planea un golpe de Estado

En el mes de abril de 1867 Santa Anna estaba en una residencia en una zona exclusiva de Nueva York. Santa Anna mantenía vigilados a Margarita, Matías Romero y a Ignacio Mariscal. Santa Anna planeó rentar un barco grande llamado "Virginia" y trasladarse junto con un gran arsenal al Puerto de Veracruz para buscar un golpe de Estado con el apoyo de sus paisanos los veracruzanos.

Los proveedores de víveres del ejército republicano suben los precios

Sebastián Lerdo y Benito Juárez veían que el ejército republicano tuviera todo para salir avante en su empresa. En eso llegó al Palacio Nacional provisional de San Luis Potosí el gobernador liberal de Guanajuato León Guzmán. El Bajío era entonces la única región que proveía con víveres al ejército republicano. El gobernador de Guanajuato se entrevistó en reunión privada con Sebastián Lerdo y Benito Juárez. El presidente lo saludó, lo abrazó y le dijo "sabemos de las quejas sobre el mal uso del dinero..., dígame que pasa en Guanajuato". El gobernador Guzmán les dijo: "Los rancheros de Guanajuato, algunas áreas de Querétaro y el Norte de Michoacán se pusieron de acuerdo para subir los precios exageradamente. No tenemos dinero para pagar." (En referencia a los víveres para el ejército republicano).

Juárez dijo: "No puedo creer que los hacendados de la región piensen más en su beneficio personal que en los inmensos sacrificios que la patria hace por darles orden y paz; mándame una lista de todos los rancheros y agricultores, por ahora no podemos ponerlos en nuestra contra, pero luego los castigaremos. Este egoísmo no tiene límites". Una vez que el gobernador se fue Sebastián Lerdo le preguntó a Juárez que lucía muy triste: "¿En qué piensa Don Benito?", respondió: "En el egoísmo humano Don Sebastián, a mi me ha costado dos hijos esta guerra, Toñito y Pepito, pero hay quienes solamente piensan en bienes materiales. ¡Vea estos precios! ¡Hasta 4 veces más caro está el cuarterón de maíz! y créame no se si por ser indio o por qué, pero no los entiendo, no entiendo a quienes se quieren enriquecer de la miseria, de las masas, del dolor y del sufrimiento de los otros, pero estaremos atentos Don Sebastián, ahora dejaremos que se hagan ricos, después ya les cobraremos impuestos terribles para devolver esa riqueza a las manos de la nación. Dejemos que se ilusionen, tarde o temprano se hará justicia. Ardo en deseos de que esta guerra se acabe, ¿Por qué siempre es el pobre el que sufre más? ¿Por qué siempre es el pobre el que lo tiene que dar todo mientras que otros se aborazan y se envilecen buscando sólo la riqueza material?, pero ay de aquellos que lo han hecho porque si yo sigo siendo el presidente ¡lo pagarán! lo juro ante usted."

El ejército republicano se tuvo que abastecer de altísimos costos por lo que los impuestos en la región de Guanajuato se tuvieron que subir al doble y luego al triple.

Maximiliano, prisionero de la República

Maximiliano, luego de reflexionar pide a un general de su confianza de nombre Miguel López ir como mensajero ante el Gral. Mariano Escobedo y plantearle su rendición condicionada. Las condiciones eran que se le diera un salvoconducto para salir de México, que nunca regresaría, que se respetara la vida y las propiedades de los generales, oficiales y tropa. El general Escobedo ante tal propuesta dijo que se lo consultaría al Sr. Presidente y que regresara en unos días a la misma hora. Juárez fue consultado directamente por el Gral. Mejía, Ministro de la Guerra, a lo que respondió: "Rendición incondicional". El gral. emisario de Maximiliano regresó por la respuesta y ante ésta se retiraba pero el Gral. Escobedo le propuso que si le entregaba a Maximiliano le perdonaría la vida a lo que éste planteando que así salvaría la vida de muchos hombres aceptó traicionar a su emperador.

Alrededor de las 4.00, el traidor condujo a los liberales hasta el convento de las cruces apartando a los hombres que cuidaban éste. Cuándo Maximiliano se dio cuenta los demás oficiales liberales ya habían entrado al Convento y estaban apresando a los oficiales que aún dormían. Maximiliano pudo escapar hacia el Cerro de las Campanas pero a las pocas horas fue rodeado y tuvo que entregar su espada al Gral. Corona diciendo: "Esta espada es del Pueblo de México". Maximiliano pidió que si debía de correr sangre fuera únicamente de él y volvió a pedir amnistía para sus tropas y oficialía. A Maximiliano se le dijo que no era considerado como Emperador de México, sino como Archiduque de Austria y que a partir de ese momento quedaba en calidad de prisionero de la República". Se le notificó que se consultaría con el Presidente su petición.

La noticia de Maximiliano y su imperio dio la vuelta al mundo. En Europa hubo mucho movimiento diplomático pidiendo a través de los embajadores en E.U.A. que este país interviniera a favor de Maximiliano. Aunque la mayoría de los gobiernos europeos, señalaban a Napoleón III como el asesino, por negarle su apoyo (siendo el unos de los que lo habían instaurado en el trono) y haber dejado al archiduque a su suerte.

En Nueva York, la familia Juárez dejó por fin la casa que habían ocupado allí por tanto tiempo y así Margarita, junto con sus hijos, su yerno, dos féretros con sus dos hijos finados y personal de la Embajada de México en E.U.A. partieron en un tren oficial del gobierno norteamericano rumbo a Washington. Allí fueron recibidos con gran júbilo y Margarita fue la noticia de primera plana en los periódicos de entonces. Estuvieron allí tres semanas. Mr. Siward dijo al embajador mexicano Matías que tenía informes de que Antonio López de Santa Anna planeaba secuestrar a Margarita por lo que se tomaron medidas respecto del itinerario que sería distinto en lo anunciado que lo realizado. Santa Anna tenía espías desde hace tiempo vigilando a la familia Juárez, incluso en el Departamento de Estado tenía espías.

Fusilamiento de Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía en el Cerro de las Campanas. (Édouard Manet).

Por consejo de Lerdo de Tejada a Juárez, se nombra un tribunal militar para juzgar a Maximiliano y dos de sus generales Manuel Miramón y Tomás Mejía, quienes fueron llevados al teatro de la ciudad de Querétaro para ser juzgados. En dicho juicio (que duraría tres días), a los tres se les condena a morir un día después del proceso, por medio de un pelotón de fusilamiento. Todo ello bajo los delitos de, entre otros, apoyo a los invasores franceses además de traición a la patria para los mexicanos y de usurpación del poder para el austriaco. La condena dio la vuelta al mundo, destacando en Europa donde los periódicos decían que "el indio sació su sed de sangre", algunos dibujaban a Juárez vestido de indio norteamericano devorando con grandes colmillos a Maximiliano.

El gobierno de Juárez recibió gran cantidad de notas diplomáticas y toda clase de correspondencia para pedir por la vida de Maximiliano. La princesa de Salm Salm, cuyo esposo, el príncipe de Salm Salm era del grupo cercano de Maximiliano y también estaba detenido, acude ante Juárez para rogar por la vida del emperador y de su esposo. Incluso se arrodilla ante Juárez. Este le dice que no puede hacer nada ante la justicia (dice la tradición que las palabras de Juárez fueron: "No mato al hombre. Mato la idea"). Luego de toda esta presión por la vida de Maximiliano y el resto de imperialistas, Juárez concede tres días de retraso para el fusilamiento de Maximiliano, el general Miguel Miramón y el general Tomás Mejía. En esos días acuden más personas a ver a Juárez, sobre todo mujeres. La esposa de Miramón va con sus dos pequeños hijos a pedir por su esposo y la esposa del gral. Tomás Mejía hizo lo propio con un embarazo avanzado. Luego de lo cuál dio a luz en el camino rumbo a Querétaro donde el recién nacido pudo ser visto por su padre prisionero. No a todas las personas que lo solicitaron se les permitió ver a Juárez, pero si a la princesa de Salm Salm que lo vio por segunda vez. Igualmente le rogó, esta vez con más ahínco. Juárez argumentó que no podía cambiar la justicia y que de hacerlo los mexicanos se le echarían encima, incluso podían pedir su muerte.

La sentencia se consumó la mañana del 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas. La noticia dio la vuelta al mundo.

La república restaurada

Juárez prepara su regreso a la Ciudad de México. El general imperial Leonardo Márquez seguía oponiendo resistencia en la Ciudad de México con un grupo de hombres. Porfirio Díaz tenía la encomienda de hacerle frente. Antonio López de Santa Anna había llegado a Veracruz en un barco alquilado que era su cuartel general y en el cual también dormía. Su propósito era llamar a la rebelión en contra de Juárez y continuar con el gobierno imperial con él a la cabeza. En el puerto de Veracruz y la ciudad de Xalapa contaba con muchos adeptos, ya que él era del estado de Veracruz. Estas dos ciudades lo recibieron con ceremonias oficiales. En una polémica intervención norteamericana, el consulado de los Estados Unidos en Veracruz notifica de los planes de Santa Anna al presidente Johnson, quien decide que un cañonero norteamericano que estaba cerca del puerto de Veracruz bombardease el barco de Santa Anna para obligarlo a partir fuera de costas mexicanas y con esto evitar toda posibilidad de llevar a cabo su plan y con esto consolidar el gobierno de Juárez. Santa Anna, que en ese momento estaba en reunión en el barco, no tuvo más remedio que partir hacia Cuba.

Juárez sale de San Luis Potosí, pasa por Dolores Hidalgo, donde hace una ceremonia a los héroes de la independencia nacional, luego visita Tepeji del Río y llega a Tlalnepantla, donde se encuentra con Porfirio Díaz, con quien tenía diferencias. En todos los lugares por donde pasaba Juárez la algarabía popular era inmensa. Debido a que no estaban concluidos los preparativos en la Ciudad de México se le pide a Juárez que se quede tres días en el Castillo de Chapultepec. Se encontraron con que éste estaba convertido en un palacio austriaco, por lo que le sugirieron a Juárez cambiar la decoración y sacar ese mobiliario. A lo que Juárez dijo: "Están locos, esto es la historia de México."

Juárez sale rumbo a Palacio Nacional por "El paseo de la Emperatriz", que desde ese momento cambia de nombre a Paseo de la Reforma. En la Alameda Central se liberan una gran cantidad de palomas blancas. Luego de pasar por el Paseo de la Reforma, Juárez y su comitiva se dirigen hacia el Palacio de Minería por la que hoy es la avenida Juárez. Juárez había decretado que se dejara en libertad a todos los presos que apoyaron la causa imperial. Iniciaba la reconciliación nacional. En el Palacio de Minería Juárez da el más célebre de sus discursos, que contiene la más célebre de sus frases.

El 15 de julio de 1867 Juárez entra a la Ciudad de México. Izó la bandera en la Plaza de la Constitución. Existían diversas obras de arte en Palacio Nacional; Benito Juárez dio órdenes de retirar adornos y objetos suntuarios y darle un toque republicano y no imperial a la sede del gobierno nacional. Entre otros, se redecoró el gran salón de acuerdos. El 20 de julio el gabinete se reunió en Palacio Nacional a las 9.00. Allí se trataron algunos temas importantes, como el de la existencia de disputas con el Reino Unido y sobre la deuda pública de México, que era algo grande. El Reino Unido deseaba reconciliarse con México (luego de que participó en la incursión militar en México junto con Francia y España). El gobierno de la Reina Victoria ofreció dos años de moratoria a cambio de renegociar la deuda y restablecer relaciones diplomáticas. Benito Juárez ordenó que se aceptaran tales ofrecimientos. El presidente comentó que era importante la paz con todas las naciones, así que aceptó. Pidió al ministro del Exterior informar que se les daría parte de la franquicia para la construcción del ferrocarril de Veracruz a la Ciudad de México.

Juárez dijo que se debía convocar a elecciones para que su gobierno fuese legítimo. Que él se presentaría a las elecciones. Porfirio Díaz reclamaba también elecciones. Juárez instruyó a Sebastián Lerdo de Tejada que se encargara de convocar las elecciones. José María Iglesias dijo: "En esta mesa todos somos juaristas, señor Presidente." Benito Juárez puntualizó: "¡Eso no! En esta mesa todos somos republicanos, no juaristas. Si el designio del pueblo es que otro los gobierne, todos seremos dóciles a la voluntad ciudadana."

Margarita y su familia regresan a México

Margarita y familia desembarcaron del guardacostas norteamericano en Veracruz, luego se trasladaron en el ferrocarril que para entonces tenía ya más de 90 km. Lo abordaron en medio de la algarabía popular y aplausos.

Sebastián Lerdo de Tejada informó a Benito Juárez que Margarita y familia ya habían desembarcado en Veracruz y que se encontraban cerca de Orizaba. Que en no más de cuatro días llegarían a la Ciudad de México. Benito Juárez le preguntó a Sebastián Lerdo de Tejada si lo veía bien y no demasiado avejentado. Le comentó que iría al barbero, pues deseaba estar presentable para el encuentro. Le dijo también que no le daba tiempo para ir con el sastre pero que podía ir a una tienda por un traje ya confeccionado. Sebastián Lerdo de Tejada le dijo que el lo acompañaría a la tienda que se llamaba "La Concordia". Juárez comentó también que el departamento presidencial en Palacio Nacional no estaba terminado. Sebastián Lerdo de Tejada le sugirió alquilar una habitación en el hotel Iturbide. Benito Juárez dijo que Iturbide era un emperador, que si no había mejor hotel. Sebastián Lerdo de Tejada le dijo que el nombre no era importante, que los imperios ya no volverían a México. Ambos rieron.

Una vez que Margarita y familia llegaron a Orizaba fueron recibidos por mucha gente con tañer de campanas y cohetones. Ahora viajaban en carrozas. En un carro de mulas iba el equipaje y en un carro grande iban los ataúdes de Toñito y Pepito. En la Ciudad de Puebla también hubo aplausos, multitudes y tañer de campanas.

El 23 de julio de 1867 luego de pernoctar y antes de que saliera el sol, Margarita y familia partieron rumbo a la Ciudad de México. Benito Juárez les dio alcance en el Pueblo de Ayotla, librando de esa forma en gran medida la algarabía popular y facilitándose recibirlos personalmente. En ese pueblo igual que en todo el recorrido la comitiva fue recibida con campanas y multitudes. Benito Juárez llegó en su clásico carruaje negro, vestía levita nueva, una gran chistera y un bastón de 2000 pesos que le había sido obsequiado en Zacatecas como símbolo de la República. Llevaba unas flores en la mano para Margarita. Margarita lucía más delgada y era escoltada junto con su familia por el ejército republicano. Una vez cerca, Margarita caminó directamente hacia Benito Juárez, él corrió hacia ella en los últimos momentos. Benito Juárez escribió días después: "Aquel momento valía por todas las recompensas que un hombre puede recibir". Hubo también abrazos y caricias del presidente para sus hijos y para su yerno Santacilia. Una vez en la Ciudad de México los recibió una muchedumbre así como miembros del gabinete y del gobierno, la familia se alojó en el Hotel Iturbide conforme a lo planeado y después de unas horas Benito Juárez y Margarita al fin pudieron estar solos luego de tantos años.

Segundo mandato constitucional

Luego de ganar en las elecciones, el 16 de enero] de 1868 Juárez se reinstala en la presidencia con una reunión de todo su gabinete. Juárez decía a menudo que eran los tiempo de la paz y la concordia.

Prioridades: educación e infraestructura

En este nuevo período Juárez crea dos despachos nuevos, el de instrucción pública y el de fomento estando a la cabeza de ellos respectivamente Francisco Mejía y el Ing. Lasz Barcasten. Juárez planeaba educar e industrializar al país.

Juárez pretendía expandir la educación pública con carácter gratuito y laico en todo el país con la construcción de cientos de escuelas. En ese tiempo la población de México era de siete millones de personas de las cuales cinco millones eran ignorantes y pobres. Sólo unos 800 000 eran letrados. Para hacerse de recursos Juárez despidió 60 000 militares ("Maestros por soldados" -decía-); también pidió negociar el aplazamiento de pago en la deuda extranjera con algunas naciones como Inglaterra. La educación sería laica, en ese entonces ello constituía una catarsis para la iglesia y el pensamiento que ésta suministraba a la población creyente. Se llevó a cabo un gran plan de alfabetización nacional.

Con respecto a la infraestructura, Juárez deseaba terminar la línea férrea de Veracruz a la Ciudad de México antes de terminar su mandato. Eran en total 478 km de ferrocarril con sus respectivos puentes, túneles y desvío de aguas entre otros. Juárez lograría instalar 5.000 km de telégrafo en tres años con el apoyo de inversionistas mexicanos y extranjeros.

Inversión privada y extranjera

En ese tiempo Antonio Escandón era el hombre más rico de México por lo que Juárez lo llamó para pedir su apoyo en el desarrollo del país. Escandón ofreció crear un club de industriales y llevar allí los intereses de industriales norteamericanos y de otros países. Escandón vendió una hacienda y terrenos aledaños de lo que hoy es en su honor la Colonia Escandón, para apoyar la construcción de un ferrocarril.

Los ministros le aconsejaron a Juárez atraer inversión extranjera para los proyectos del gobierno. Una idea fue invitar a Mr. Siward, ex-secretario de estado de Estados Unidos, a México para atraer el interés de los inversionistas norteamericanos. Siward llegó por barco a México por el puerto de Manzanillo, el 2 de octubre de 1869, donde el gobernador de Colima brindó una cálida bienvenida a él y a los industriales que lo acompañaban.

Inestabilidad política

Unos 700 conservadores planeaban una conspiración contra Juárez, se reunían en secreto en el Templo de San Andrés, donde habían reposado por un tiempo los restos de Maximiliano. Este templo de extraordinaria arquitectura estaba frente al Palacio de Minería, sobre el terreno que hoy ocupa "La estatua del caballito".

En febrero de 1868, con diversos informes de inteligencia sobre lo que acontecía en el Templo de San Andrés. Juárez decidió demolerlo con veinte más de la capital, entre ellos el de Santo Domingo y el de la Merced. Sus ministros le advirtieron que esa medida pondría a la población en su contra pero él no cambió su decisión que meditó durante varias semanas y dijo que asumía la responsabilidad histórica de su decisión. Le dijo a Sebastián Lerdo que no necesitaban templos sino escuelas, - "Telégrafos, escuelas, caminos, futuro y no pasado es lo que México necesita" decía Juárez para justificar su decisión. Los periódicos de la época hicieron eco de tal decisión y acción con su consecuente caída de popularidad.

Porfirio Díaz se había revelado contra Juárez y con la bandera de la no reelección incentivaba el alzamiento en diversos puntos del país. También los conservadores y el clero estaban en contra de Juárez y veían positivos los alzamientos. En los poblados veracruzanos de Tierra Quemada, Huatusco y Perote hubo varios levantamientos contra el gobierno de Juárez durante los años de 1868 y 1869.

El Gral. Patoni y el Gral. Jesús González Ortega luego de estar en la cárcel obtuvieron su libertad.

Existía mucha delincuencia y corrupción de burócratas y policías. Muchos lo atribuían a la desigualdad económica y a los 60,000 militares despedidos en 1868. Juárez creó una policía para combatir la delincuencia.

Juárez repatrió a todos los religiosos en el exilio presuntamente por influencia de su esposa.

Los Juárez pierden a Margarita

Al principio de este período Juárez solía trabajar hasta pasada la media noche, sin embargo por el año 1870 cambió su hora de salida a las 18.00 para pasar el resto del día con su esposa y su familia. Margarita desde un tiempo atrás había empezado a tener manifestaciones de una enfermedad que los médicos pensaban era probablemente grave.

Margarita y Juárez caminaban por el Paseo de Bucareli junto con sus hijas e hijo. En ese tiempo Bucareli remataba en la actual Arcos de Belén, era un centro de reunión social donde paseaban gente de todas las clases sociales. Los ciudadanos podían acceder al presidente directamente.

Los Juárez tenían una casa en los límites de la ciudad, junto al Templo de San Cosme, número 4 de la Calle Puente Levadizo.

Juárez tenía cinco hijas: Manuela (apodada Nela por la familia) casada con Pedro Santacilia; Felicitas; María de Jesús casada con Pedro Contreras, de origen español; Margarita; Soledad y Josefa. Además el más pequeño de sus hijos era Benito de unos 13 años. Susana, la primera hija de Juárez cuya madre era la primera pareja de Benito, había sido adoptada por Margarita y era parte integral de la familia Juárez Maza, nunca se casó.

En agosto de 1869 los médicos le dijeron a Juárez que la enfermedad de Margarita era progresiva y mortal. Al parecer era cáncer. Juárez salía temprano de su oficina pero llegaba alrededor de las 6:30 de la mañana.

El 2 de enero de 1871, Margarita recibió los Santos Oleos del cura del templo de San Cosme. Toda la familia se reunió ese día incluyendo a Susana. Juárez estuvo allí desde las 10.30. A las 15.00, Margarita le pidió a Juárez velar por Susana e hijas solteras. Juárez lloró. Juárez le dijo que se pondría bien. Margarita le pidió a Juárez cumplir con el deseo de sus hijas de casarse por la iglesia. A las 16.00, Margarita murió con una sonrisa. Juárez gritó de dolor.

Juárez no quiso enviar esquelas; pidió a sus amigos que no lo hicieran y que manejaran el fallecimiento con discreción.

Pero Sebastián Lerdo dijo que no se podía hacer aquello por que era una mujer muy querida y los periódicos publicaron la noticia. el país entró en luto. Moños negros en muchas edificaciones, suspensión de obras teatrales y otras manifestaciones. Cientos de personas se dieron cita para acompañar el cuerpo rumbo al sepelio en el cementerio de San Fernando, cientos de coches y cientos de personas a pie.

Juárez instruyó para que no se le acercaran políticos, exclusivamente amigos y familiares cercanos. Venían tiempos electorales y Juárez no deseaba que mezclasen tal acontecimiento con la política.

Guillermo Prieto dijo en el sepelio: "Es acaso posible que mueran las personas a quienes más amamos, pues que es posible que sólo quede vibrante mi voz para caer como sombra de la muerte, como es posible para mi señora objeto de mi devoción por años y años, contemplar su muerte... como es posible señalar... joya blanca azuzena de su hogar modesto, mujer acariciada con los brazos de oro de la virtud y la fortuna". Juárez palideció al momento de que el féretro descendía. Por semanas se habló mucho de esa ceremonia fúnebre. Juárez no fue a trabajar por una semana. Se habló del amor de Juárez por Margarita como un ejemplo a seguir.

Gobierno 1871-1872

Elecciones de 1871

Sebastián Lerdo de Tejada le sugirió a Juárez que no se postulara en las elecciones de 1871, por su salud. El mismo Juárez le había comentado que quizás ya no se postularía.

Sebastián Lerdo, al poco tiempo que había regresado Juárez a su despacho luego del sepelio de Margarita le pide su renuncia a Juárez, se la acepta. Desde hace tiempo Sebastián deseaba ocupar la presidencia y deseaba lanzarse a la presidencia, él mismo se lo dice a Benito.

Juárez tuvo muchas críticas por desear prolongarse tanto tiempo en el poder. Muchos de sus antiguos amigos o colaboradores se habían vuelto sus críticos.

En julio de 1871 habría elecciones, los candidatos eran Sebastián Lerdo, Porfirio Díaz y Benito Juárez. El 7 de octubre de 1871 la comisión escrutadora dio el fallo definitivo: Sebastián 2874 votos electorales, Porfirio 3555 y Juárez 5837. Juárez era el ganador.

Sin embargo se acusó al gobierno de Juárez de fraude electoral.

El Plan de la Noria

Porfirio Díaz se había separado del ejército y se trasladó a la hacienda de la Noria en Estado de Oaxaca, donde se fabricaban cañones. Al poco tiempo Porfirio Díaz pronunció el Plan de la Noria donde desconocía a Juárez y llamaba a levantarse en su contra. La "no reelección" era una de las principales imputaciones contra Juárez, Porfirio lo acusaba de dictador.

El 1 de octubre de 1871 se manifestaron muchos militares como los del cuartel de gendarmería, pretendieron tomar en la Ciudadela una posición militar. En su desfile por las calles hacia la Ciudadela gritaban: "¡Viva Porfirio Díaz! ¡Muera la reelección!".

Juárez enfrentó la rebelión enviando al Gral. Sóstenes Rocha a hacer frente a los rebeldes en la Ciudadela. Otros militares se apostarían en los puntos altos cercanos a Palacio Nacional. A las 18:00 inició la batalla. Los militares del gobierno doblegaron a los rebeldes. Algunos generales y tropa huyeron hacia el Ajusco.

Existieron otros altercados militares durante 1871 que fueron controlados pero que reflejaban la inestabilidad política de Juárez y el apoyo armado a Porfirio Díaz.

Juárez se siente inútil sin Margarita

Una tarde visitó junto con varias de sus hijas la tumba de Margarita. Les platicó una anécdota de la tarde que en llegó Mr. Siward con el grupo de empresarios norteamericanos. No se le acomodaba el cabello y le pidió a Margarita limón que era lo único que se lo controlaba. Margarita se lo puso y lo peinó. Luego le hizo el nudo de la corbata pues Juárez estaba nervioso y no le salía. Margarita le dijo "¡Que inútil eres!". Juárez les dijo a sus hijas que ella tenía razón, ¡Sin Margarita se sentía un inútil! En ese mismo lugar Juárez tuvo un mareo que lo hizo sentarse debido a un dolor en el pecho.

Últimas horas

Juárez tuvo otro episodio de dolor en el pecho que le hizo doblegarse mientras Balandrano le leía las noticias importantes. Balandrano era un periodista amigo de Benito, secretario particular de él y director del diario oficial.

El 17 de julio de 1872 por la tarde Juárez decide no dar su acostumbrado paseo de su carruaje y le pide a su yerno Santacilia que lo acompañe para luego ir al teatro con su hermana Manuela y así contarle la función. Juárez dormía en su alcoba de Palacio Nacional acompañado de su hijo menor Benito. Esa noche leyó un libro en francés, en la página 232 que describía la entrada del Emperador Trajano a Roma y el inicio de su gobierno de 20 años, Juárez dejó un pequeño papel con el texto: "Cuando la sociedad está amenazada por la guerra; la dictadura o la centralización del poder pueden ser un remedio para aquellos que atentan contra las instituciones, la libertad o la paz". Esa noche sólo tomó un atole, tuvo náuseas que no lo dejaron dormir, por lo que despertó a su hijo Benito.

El 18 de julio a las 9:00 tuvo que llamar a su médico Ignacio Alvarado el cuál llegó cerca de las 10:00. A las 11:00 tuvo calambres muy dolorosos que lo llevaron forzosamente a la cama. Tenía el pulso bajo y sus latidos débiles. El tratamiento aplicado (típico de la época) fue arrojarle agua hirviendo en el pecho, cosa que se le hizo luego de colocarle la olla hirviendo en el pecho. Con tal remedio, Juárez reaccionó.

La familia pasó al comedor y se quedó en la recámara con el médico. Benito platicó al médico historias de su niñez. Le contó que el Padre Salvanueva era el hombre más bondadoso que él conoció. Ante la pregunta al médico de si lo suyo era mortal, el médico Alvarado le dijo: "Sr. Presidente: ¡Como lo siento!".

Juárez siguió mal. Su familia estaba reunida, hijas, hijo, yernos y amigos. También diversos amigos y políticos fueron llegando a la sala.

Juárez tuvo la insistencia de los ministros de relaciones exteriores José María Lafragua y el ministro de la Guerra Gral. Alatorre, en esa tarde ambos pidieron ver al presidente para recibir instrucciones. Juárez en ambos casos tuvo que vestirse y hablar con ellos, escucharlos y darles instrucciones.

Los médicos mexicanos más prestigiados de entonces acudieron a Palacio Nacional: Gabino Barreda y Rafael Lucio pero nada pudieron hacer.

Juárez se tendió de lado izquierdo poniendo una mano bajo su cabeza. Muy fatigado, con evidente falta de oxígeno sonrió e inmediatamente murió. Eran las 23.35 del 18 de julio de 1872 cuando los tres médicos reunidos declararon muerto al presidente. Sus hijas gritaban de dolor: "¡papá! ¡papá no te vayas!". La causa fue angina de pecho. En la actualidad, una placa en el lugar de su muerte da cuenta de ello. Juárez duró en el cargo de presidente catorce años.

Hubo un mes de solemnidades en todo el país en su honor.

Frases célebres

  • "Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz."[21]
  • "Nada de contemporizaciones con los hombres viciados y con los que se han acostumbrado a hacer su voluntad como moros sin señor."[22]
  • "Siempre he procurado hacer cuanto ha estado en mi mano para defender y sostener nuestras instituciones. He demostrado en mi vida pública que sirvo lealmente a mi patria y que amo la libertad. Ha sido mi único fin proponeros lo que creo mejor para vuestros más caros intereses, que son afianzar la paz en el porvenir y consolidar nuestras instituciones."[23]
  • "El principio de no intervención es una de las primeras obligaciones de los gobiernos, es el respeto debido a la libertad de los pueblos y a los derechos de las naciones".[24]
  • "El gobierno tiene el sagrado deber de dirigirse a la Nación, y hacer escuchar en ella la voz de sus más caros derechos e intereses".[25]
  • "Mi deber es hacer cumplir la ley no sólo con medidas del resorte de la autoridad, sino con el ejemplo para atentar a los que con un escrúpulo infundado se retraían de usar el beneficio que les concedía la ley".[26]
  • "Como hijo del pueblo nunca podría olvidar que mi único fin debe ser siempre su mayor prosperidad".[27]
  • "Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar... La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos".[28]
  • "Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad".[29]
  • "No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No se pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala".[30]
  • "Los hombres no son nada, los principios lo son todo".[31]

Escritos publicados por Juárez

Manuscritos y palabras de Juárez

Se trata de poner en peligro nuestra nacionalidad y yo, que por mis principios y juramentos soy el llamado a sostener la integridad nacional, la soberanía y la independencia, tengo que trabajar activamente para corresponder el propósito sagrado que la Nación en el ejercicio de sus facultades, me ha confiado

Carta a Maximiliano, Monterrey, 28 de mayo de 1864.

Que el enemigo nos venza y nos robe, si tal es nuestro destino, pero nosotros no queremos legalizar ese atentado entregándole voluntariamente lo que nos exige por fuerza. Si la Francia, los Estados Unidos o cualquiera otra nación se apoderara de algún punto de nuestro territorio por nuestra debilidad no podemos arrojarle de él, dejemos siquiera vivo nuestro derecho para que las futuras generaciones que nos sucedan lo recobren.

Palabras grabadas en bronce en el Recinto a Juárez, en Palacio Nacional. Fragmento de la carta de Benito Juárez a Matías Romero del 26 de enero de 1865.[32]

Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza superior, pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos, privándolos de un buen derecho que más valientes, más patriotas y más sufridos que nosotros, lo harían valer y sabrían reivindicarlo algún día....

Palabras de Benito Juárez a Matías Romero. (Fecha requerida).

Juárez y la masonería

Muchos de los maestros de Juárez durante sus estudios profesionales en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca eran masones. Juárez se inicia en la masonería en el Rito Yorkino en Oaxaca. Luego se pasa al Rito Nacional Mexicano, en el que asciende hasta llegar al máximo grado, el nueve, que equivale al grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. El Rito Yorkino era de ideas más liberales y republicanas respecto al Rito escocés que también existía en México, el cual era de ideas políticas centralistas. El Rito Nacional Mexicano surgió a partir de un grupo de masones yorkinos y otro grupo de masones escoceses cuyo objetivo común era independizarse del extranjero y fomentar una mentalidad nacionalista.

Benito fue ferviente en la práctica masónica. Su nombre se conserva con veneración en muchos ritos. Muchas logias y cuerpos filosóficos lo han adoptado como un símbolo sagrado.[33]

A la ceremonia de iniciación de Benito concurrieron distinguidos masones, como Manuel Crescencio Rejón, autor de la Constitución de Yucatán de 1840; Valentín Gómez Farías, presidente de México; Pedro Zubieta, comandante General en el Distrito Federal y el Estado de México; el diputado Fernando Ortega; el diputado Tiburcio Cañas; el diputado Francisco Banuet; el diputado Agustín Buenrostro; el diputado Joaquín Navarro y el diputado Miguel Lerdo de Tejada. Realizada la proclamación, el aprendiz masón Benito Juárez adoptó el nombre simbólico de Guillermo Tell.

Benemérito de las Américas

Juárez fue motivo de reconocimiento en Colombia y Perú primordialmente por su triunfo sobre la invasión Europea y el triunfo de la República que encabezaba.

Reconocimiento del Congreso de Colombia

El 2 de mayo de 1865 el Congreso de los Estados Unidos de Colombia publica un decreto en el que otorga un reconocimiento a Juárez. La parte inicial del decreto dice:

"El Congreso de los Estados Unidos de Colombia, decreta:

Art. 1.º.- El Congreso de Colombia, en nombre del pueblo que representa, en vista de la abnegación y de la incontrastable perseverancia que el Sr. Benito Juárez en calidad de Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, ha desplegado en la defensa de la independencia y libertad de su Patria, declara que dicho ciudadano ha merecido bien de la América, y como homenaje a tales virtudes y ejemplo a la juventud colombiana dispone que el retrato de este eminente hombre de Estado sea conservado en la biblioteca nacional con la siguiente inscripción: Benito Juárez, ciudadano mexicano.El Congreso de 1865, le tributa, en nombre del pueblo de Colombia, este homenaje por su constancia en defender la libertad e independencia de México."[34] [35]

Reconocimiento de la Escuela de Medicina de Perú

La Facultad de Medicina San Fernando, Perú, homenajea a Juárez con una medalla de oro el 28 de julio de 1867 por “POR EL TRIUNFO OBTENIDO SOBRE LA INTERVENCIÓN EXTRANJERA”. En su anverso en relieve se lee: "AL D. D. BENITO JUÁREZ, LA ESCUELA DE MEDICINA DE LIMA”, al centro aparecen los escudos nacionales de Perú y México[36] [37] [38]

La medalla acuñada en oro y con dimensiones de 83x60 mm y un peso de 85.8 g fue conservada por Juárez hasta el final de su vida, luego pasó al Antiguo Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía de México y de allí en 1939 al Instituto Nacional de Antropología e Historia que lo dispuso exhibir en el Museo Nacional de Historia que es su ubicación actual.

"La medalla es una pieza acuñada, grabada y esmaltada, con una estrella surmontada de diamantes, que pende de una cinta de color rojo y blanco. El ejemplar está circundado por una corona de hojas de laurel esmaltadas en color verde y rematada en su parte superior por una estrella de 9 diamantes, de los cuales destaca el central, por su mayor tamaño; en el extremo inferior, presenta un moño de oro con esmalte negro."[37]

En su honor

Recinto a Juárez en Palacio Nacional

En el Palacio Nacional de México existe en lo que fue su domicilio durante su régimen, un museo en su honor. En él se tienen los muebles y objetos que utilizó. Se muestran en las fotografías la sala, el comedor, el estudio y la alcoba presidencial.

Sala - Benito Juárez.jpeg ComedorDeBenitoJuárez.JPG EstudioDeBenitoJuárez.JPG Alcoba - Benito Juárez.jpeg
Sala, Comedor, Estudio y Alcoba de Don Benito Juárez.

Hemiciclo a Juárez

Hemiciclo a Juárez.

En la parte sur de la alameda de la Ciudad de México se encuentra el Hemiciclo a Juárez, gran monumento en mármol construido en su honor por Porfirio Díaz durante su mandato.

Billetes en México

Desde la época de Juárez el gobierno de México ha editado varios billetes con el rostro y el tema de Juárez. En el año 2000 se editaron los billetes de $20.00 (veinte pesos) en donde aparece de un lado el busto de Juárez y a su izquierda el águila juarista y del otro lado aparece el Hemiciclo a Juárez.

Organizaciones civiles

En toda la extensión del territorio mexicano existen organizaciones de carácter civil fundadas en honor al Benemérito de las Américas; difunden el pensamiento filosófico liberal del ex presidente de México, como Juventud Juarista, A.C., una Asociación Civil Nacional de Jóvenes mexicanos constituida el 21 de marzo del 2007.[39]

Véase también

Referencias

  1. «Benito Juárez». Presidencia de la República. Consultado el 26 de agosto de 2011.
  2. «Benito Juárez». Gobierno Federal. Consultado el 26 de agosto de 2011.
  3. Título concedido por el Congreso de los Estados Unidos de Colombia el 2 de mayo de 1867 [1]
  4. Frase pronunciada dentro de su Manifiesto al volver a la capital de la República al caer el II imperio mexicano, en la Ciudad de México el 15 de julio de 1867. Benito Juárez: Documentos, discursos y correspondencia, selección y notas de Jorge L. Tamayo, Secretaría del Patrimonio Nacional, México, 1967, t. 12, pp. 248-250. Una frase con una idea similar se cita en La paz perpetua (en inglés), de Immanuel Kant, en su discurso triunfal de la república sobre la monarquía, luego de la Revolución Francesa).
  5. a b c d e f g h i j *Juárez Benito, Apuntes para mis hijos. 1857?. Documento Original en letra manuscrita almacenado en el Archivo General de la Nación de México. Una transcripción del original puede encontrarse aquí
  6. Zoraida Vázquez, Josefina (2006). Juárez, el Republicano. México: Secretaria de Educación Pública. ISBN 970-9765-02-07. pag. 7
  7. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p Herrera, Juán Manuel, coordinador, Catálogo del Archivo Benito Juárez, ISBN 970-18-8167-2, Universidad Autónoma "Benito Juárez" de Oaxaca, 2005
  8. a b c d e f g h i j k l m Armando Ayala, La Epopeya de México Volumen II: De Juárez al PRI, México, 2005
  9. Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos PDF
  10. Artículo sobre Quanta Cura (en inglés).
  11. Quanta cura. Carta encíclica del papa Pío IX sobre los principales errores de la época. 8 de diciembre de 1864
  12. Granados Chapa, Miguel Ángel. «Papas y Leyes Mexicanas». web.archive.org. Consultado el 30 de octubre de 2013.
  13. http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=393361
  14. http://azteca21.com/n/index.php/mexico-lindo/historia/12322-qlas-armas-nacionales-se-han-cubierto-de-gloriaq-historico-mensaje-del-general-mexicano-ignacio-zaragoza
  15. La Vega de Marrufo, Llega Benito Juarez al Gatuño y La Cueva del Tabaco, Museo Juarista. Consultado el 1 de febrero de 2014.
  16. a b Hechos históricos. Gobierno de Chihuahua. México.(PDF)
  17. Véase: Pedro Santacilia, el yerno cubano de Don Benito Juárez y Un cubano en el México de Juárez
  18. Archivos privados de Don Benito Juárez y Don Pedro Santacilia. Prólogo del Dr. J. M. Puig Casauranc. México: SEP. 1928.
  19. Breve historia de Ciudad Juárez
  20. Personajes históricos en Chihuahua, México.
  21. Sesler, Gregorio (1997). Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina, Volumen 2. México: Universidad Nacional Autónoma de México. pp. 175. ISBN 978-968-3650-38-4. http://books.google.com.mx/books?id=D0NRCExcZmIC&pg=PA175&dq=Entre+los+individuos+como+entre+las+naciones,+el+respeto+al+derecho+ajeno+es+la+paz&lr=#v=onepage&q=Entre%20los%20individuos%20como%20entre%20las%20naciones%2C%20el%20respeto%20al%20derecho%20ajeno%20es%20la%20paz&f=false. Consultado el 21 de octubre de 2009. «Frase pronunciada el 15 de julio de 1867, durante la entrada a la Ciudad de México» 
  22. Henestrosa, Andrés; Hernández Silva, Héctor Cuauhtémoc (2005). Flor y látido: ideario político liberal. México: Chanti Editores, Universidad J. Autónoma de Tabasco. pp. 76. ISBN 978-968-7823-14-0. http://books.google.com.mx/books?id=16obKG9FPB4C&source=gbs_navlinks_s. Consultado el 21 de octubre de 2009. «Carta de Juárez al general Mariano Escobedo, Chihuahua, 3 de noviembre de 1866» 
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Mesografía

Bibliografía

Multimedios

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Enlaces externos


Predecesor:
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Ministro de Justicia e Instrucción Pública de México

1855 - 1855
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