Segundo Imperio Mexicano

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Imperio Mexicano
Segundo Imperio Mexicano

Bandera Histórica de la República Mexicana (1824-1918).svg

1863-1867

Flag of Mexico.png

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Lema nacional: Equidad en la Justicia
Ubicación de México
Extensión del Imperio
Capital Ciudad de México
19°26′N 99°0′O / 19.433, -99.000
Idioma oficial Español
Religión Católica
Gobierno Monarquía constitucional
Emperador
 • 1863 - 1867 Maximiliano I
Período histórico Segunda Intervención Francesa en México
 • Batalla de Puebla
 • Proclamación de Maximiliano I 1863
 • Ejecución de Maximiliano I 1867
 • Entrada de Benito Juárez a la Ciudad de México 15 de julio de 1867
Superficie 1 972 550 km²
Moneda Peso mexicano
¹ La Nación Mexicana adopta la Monarquía por decreto.
Ofrecimiento a Maximiliano de Habsburgo de la Corona Mexicana.

El Segundo Imperio Mexicano es el nombre del estado gobernado por Maximiliano de Habsburgo como Emperador de México, formado a partir de la segunda intervención francesa en México entre 1863 y 1867.

Descripción[editar]

La resurrección del segundo imperio fue apoyada por los conservadores mexicanos y la Iglesia católica con el ejército francés, los voluntarios de los ejércitos austriaco y belga. El gobierno imperial, sin embargo, dependía de las tropas europeas para defenderse de los rebeldes republicanos, apoyados por Estados Unidos, con Benito Juárez y los liberales mexicanos que fueron perseguidos por todo el país, hasta ser arrinconados en El Paso del Norte, la resistencia guerrillera contra el imperio de Maximiliano fue una constante en varias partes del país, especialmente en el centro y norte. Tras una serie de problemas que debió enfrentar el Imperio Francés de Napoleón III en Europa, las tropas francesas instaladas en México fueron repatriadas para defender los intereses de la metrópoli. Mientras tanto, en México había desacuerdos entre los conservadores mexicanos y la iglesia católica, que habían traído a Maximiliano al país, y el propio emperador por las medidas de carácter liberal de éste, lo que facilitó la derrota definitiva de las tropas imperiales por el ejército republicano en el sitio de Querétaro en 1867. Fernando Maximiliano José de Habsburgo-Lorena y Wittelbach fue ejecutado, junto a Tomás Mejía y Miguel Miramón, en el cerro de las Campanas[1] el 19 de junio de 1867.

Ofrecimiento de la Corona[editar]

Comisión Mexicana en el Castillo de Miramar

Una comisión de personas relacionadas con el Partido Conservador de México y la Iglesia católica, a disgusto con el gobierno de Juárez y la Constitución de 1857 llegó en 1863 al Castillo de Miramar, en Trieste. Este era el lugar donde residían Fernando Maximiliano de Habsburgo y su esposa, Carlota de Bélgica. La comisión iba encabezada por José María Gutiérrez de Estrada, y en su compañía iban Juan Nepomuceno Almonte (hijo natural del cura José María Morelos y Pavón), Francisco Javier Miranda y don José Manuel Hidalgo Esnaurrízar (el Ministro en París del Emperador Maximiliano "Un hombre de mundo escribe sus impresiones y cartas de José Manuel Hidalgo y Eznaurrizar").

El 10 de julio de 1863, la Junta de Notables emitió el siguiente dictamen:

  • 1.- La nación mexicana adopta por forma de gobierno la monarquía moderada, hereditaria, con un príncipe católico.
  • 2.- El soberano tomará el título de Emperador de México.
  • 3.- La corona imperial de México se ofrece a S. A. I. y R., el príncipe Maximiliano, archiduque de Austria, para sí y sus descendientes.
  • 4.- En caso que, por circunstancias imposibles de prever, el archiduque Maximiliano no llegase a tomar posesión del trono que se le ofrece, la nación mexicana se remite a la benevolencia de S. M. Napoleón III, emperador de los franceses, para que le indique otro príncipe católico.

El 3 de octubre de 1863 en el castillo de Miramar, los mexicanos ofrecieron la Corona de México al archiduque austriaco. Para convencerlo, la delegación argumentaba que el pueblo de México deseaba un príncipe europeo en el trono, y que el desacuerdo con el gobierno de la República era general. Al ser derrotados los conservadores en la llamada Guerra de Reforma decidieron buscar apoyo en las casas gobernantes europeas con el fin de instaurar en México un gobierno imperial afín a su ideología católica, para ello crearon una comisión que se dedicó a visitar las casas reinantes de Europa con el fin de obtener apoyo a su causa. Por medio de la esposa española de Napoleón III de Francia, doña Eugenia de Montijo, contactaron con Maximiliano de Habsburgo quien mostró agrado en la empresa y después de obtener el beneplácito del emperador francés y el austriaco se embarcó en la aventura.

A Napoleón III de Francia le agradó la idea de crear un imperio en México y decidió apoyar a los conservadores enviando al ejército francés a México, con el fin de establecer un gobierno pro-francés frente a los Estados Unidos. El ejército francés fue derrotado en la famosa Batalla de Puebla, pero al año siguiente regresaron y tomaron la ciudad de Puebla, y finalmente con el apoyo de los conservadores mexicanos tomaron la ciudad de México y con ello el poder instaurando la monarquía parlamentaria, declarando a Maximiliano I de Habsburgo emperador de México.

La residencia oficial del emperador fue el Castillo de Chapultepec, en el centro de la Ciudad de México. El II Imperio Mexicano sería más largo que el primero, de 1863 a 1867. El gobierno de Maximiliano, sin embargo, sorprendió a los conservadores. Él era un hombre ilustrado y moderno, mucho más cercano a los liberales mexicanos que a los conservadores, y pronto decepcionó a quienes le invitaron a aceptar la corona mexicana. Benito Juárez, en ese entonces presidente constitucional, encabezó la lucha contra las tropas francesas, y en 1867 regresó a la Ciudad de México, habiendo derrotado a los conservadores mexicanos.

Sistema de Gobierno[editar]

Maximiliano I, Emperador de México.

Las primeras disposiciones del general Frédéric Forey al entrar a la ciudad se encaminaron a tratar de dar a la invasión que se estaba llevando a cabo un tinte de legalidad. Propuso la formación de una Junta Superior de Gobierno que a su vez elegiría a tres personas que ejercerían el poder ejecutivo. Esta Junta, apoyada por doscientos quince individuos, formarían la Asamblea de Notables que de inmediato signó un documento encaminado a dar forma al gobierno intervencionista que estaba apoyado por una considerable, aunque no mayoritaria, parte de la población. En él se disponía que la nación adoptara una monarquía moderada y hereditaria con un príncipe, el cual tendría el título de Emperador de México. Este título, según se estipulaba, sería ofrecido al archiduque de Austria, Fernando Maximiliano. Posteriormente se declaró que un Poder Ejecutivo provisional llevaría el nombre de Regencia.[2]

Ahora bien, en el Estatuto Provisional del Imperio Mexicano, sancionado el 10 de abril de 1865, en relación al asunto fiscal se señalaba que el Emperador gobierna por medio de un Ministerio compuesto de nueve departamentos ministeriales, encomendados;

  • Al Ministro de la Casa Imperial.
  • Al Ministro de Estado.
  • Al Ministro de Negocios Extranjeros y Marina.
  • Al Ministro de Gobernación.
  • Al Ministro de Justicia.
  • Al Ministro de Instrucción Pública y Cultos.
  • Al Ministro de Guerra.
  • Al Ministro de Fomento.
  • Al Ministro de Hacienda.

A pesar de las críticas a su presencia invasora, desde sus primeras disposiciones Maximiliano dio muestra clara de su posición liberal con respecto a ciertos asuntos, como la re-apertura de la Universidad, que Juárez por considerarla reaccionaria la había clausurado. Durante el Imperio, por ejemplo, no se habló nunca de arrebatar a los nuevos dueños los bienes nacionalizados del clero. Más aún, una de las primeras disposiciones del emperador fue conceder la total libertad de prensa para que todos fueran libres de emitir opiniones. Posteriormente el gobierno imperial dispuso que los curas debían aplicar los sacramentos sin exigir remuneración; las rentas que se percibían por la nacionalización de los bienes eclesiásticos serían entregadas al gobierno; el emperador y sus herederos gozarían, con relación a la Iglesia, de los mismos derechos que gozarían los reyes de España en sus colonias; habría un control civil sobre los matrimonios, nacimientos y defunciones, así como sobre los cementerios, emitió la primera ley de trabajo en el México independiente, donde se establecía jornadas de 12 horas con 2 de descanso, un día de descanso a la semana, se prohibía el castigo corporal y las cárceles privadas; se establecía la libertad para escoger dónde trabajar y el libre acceso de los comerciantes a los centros de trabajo, así como la obligación de los patrones de pagar en efectivo, fue una ley muy avanzada para sus tiempos. En fin, el emperador apoyó y emitió leyes encaminadas a mejorar la vida de la población, una serie de medidas encaminadas a sostener algunas de las leyes reformistas que se habían dado ya en el gobierno liberal. El tenor de las disposiciones emitidas por el gobierno imperial no gustó a los conservadores, y mucho menos a la Iglesia, que de inmediato presionó al emperador para que eliminara todas las leyes reformistas.

Maximiliano encontró en los conservadores gran renuencia a su política liberal y en los liberales una oposición férrea por representar a los invasores de México y, por ende, el ataque a la soberanía y a las instituciones republicanas. Y si bien el ejército francés había logrado que la Regencia gobernara en varios departamentos, nunca logró tener control absoluto sobre todo el país.[cita requerida] Cuando el ejército desocupaba alguna ciudad, grupos liberales la recuperaban de inmediato para su causa. Para su desgracia, al término de la guerra civil en Estados Unidos, en 1866, éste intervino a favor del gobierno republicano, con quien había negociado el McLane-Ocampo, además Maximiliano supo que Napoleón había decidido retirarle su apoyo militar por así convenir a sus intereses, amén de que en su propio país se ponía en tela de juicio la intervención no sólo por el hecho mismo, sino por el costo tan oneroso que representaba para Francia; con eso quedó claramente visible que la aventura de Napoleón III de un Imperio Mexicano, estaba al borde del colapso, Maximiliano; ante esta situación, ofreció el indulto a los juaristas, convocó a Juárez a negociar la paz, y emitió un decreto en el Diario Oficial del Imperio donde convocaba a una votación nacional, para elegir la forma de gobierno que debería prevalecer, pero Juárez rechazó la propuesta por no admitir legitimidad de un gobierno sostenido en una invasión y continuó las hostilidades hacia la ciudad de México.

División Territorial[editar]

División Territorial durante el Segundo Imperio Mexicano.

Las divisiones territoriales a través de la historia de México, generalmente han estado ligadas a cambios políticos y no a una distribución espacial tendiente a mejorar el desarrollo administrativo, económico y social del territorio nacional. El 3 de marzo de 1865 apareció uno de los decretos más importantes del gobierno de Maximiliano para la primera división del territorio del nuevo Imperio y que fue publicado en el Diario del Imperio el 13 de marzo del mismo año. Dicha misión le fue encomendada a don Manuel Orozco y Berra (1816-1881) y esta división fue realizada según las bases siguientes;

  • 1.- La extensión total del territorio del país quedará dividida por lo menos en cincuenta departamentos.
  • 2.- Se elegirán en cuanto sea posible límites naturales para la subdivisión.
  • 3.- Para la extensión superficial de cada departamento se atenderá a la configuración del terreno, clima y elementos todos de producción de manera que se pueda conseguir con el transcurso del tiempo la igualdad del número de habitantes en cada uno
  • 4.- La elaboración de esta división es de suma importancia dentro de las divisiones territoriales que se realizaron, ya que se tomaron en cuenta básicamente elementos geográficos para la delimitación de las jurisdicciones y el futuro desarrollo de las nuevas demarcaciones, así como porque dentro de estas áreas sería mucho más fácil la comunicación y esto influiría en su actividad comercial.[3]

[editar]

Carlota de México.

La Emperatriz Carlota tuvo la fama de ser la mujer más hermosa de México. En cierta forma, es un aura que aún la cubre en la cultura mexicana. No fueron pocos los hombres que se enamoraron de la Princesa belga. Un general liberal, Vicente Riva Palacio, mexicano de nacimiento, y además poeta, solía componer versos que luego la tropa musicalizaba entre escaramuza y escaramuza. El más famoso de ellos sin duda, es Adiós, mamá Carlota, que se cantaba a ritmo de corrido, y es en sí, una sátira contra el Imperio que los liberales recién habían vencido en el momento de su creación. Abajo, dos estrofas.[4]

ESTROFA II
De la remota playa
te mira con tristeza
la estúpida nobleza
del mocho y del traidor.
En lo hondo de su pecho
ya sienten su derrota.
Adiós, mamá Carlota;
Adiós, mi tierno amor.

ESTROFA V
Y en tanto los chinacos
que ya cantan victoria,
guardando tu memoria
sin miedo ni rencor,
dicen mientras el viento
tu embarcación azota;
Adiós, mamá Carlota;
Adiós, mi tierno amor.

Consumación Imperial[editar]

Últimos momentos del emperador Maximiliano I de México. Consuela a su confesor antes de ser fusilado.

En buena medida, la instauración y caída de esta monarquía se posibilitó más por factores externos que por propios. Los planes de posicionamiento francés en ultramar aprovecharon el hecho de que los Estados Unidos de América se encontraban inmersos en la Guerra de Secesión, lo que garantizaba que éstos no intervendrían en posición de apoyar a los federalistas mexicanos. Sin embargo, en 1867 pasarían dos hechos cruciales para el Segundo Imperio Mexicano;

  • Los federalistas de la Unión Americana ganan la guerra de secesión, y están ahora sí en mejor posición para ayudar a Benito Juárez con armas y logística, quien se encontraba con un gobierno paralelo instaurado en la población del Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez);

Legado[editar]

Desde la derrota del Segundo Imperio Mexicano y hasta la actualidad, los gobiernos emanados del Juarismo y de la Revolución Mexicana defienden enérgicamente la legitimidad de la república. Sin embargo, hoy por hoy, grupos conservadores y de extrema derecha como el Frente Nacional Mexicanista, continúan reuniéndose año con año en el Cerro de las Campanas para conmemorar la ejecución de Maximiliano y sus generales, reinvindicando al Imperio y repudiando la tradición liberal y republicana de México.[5]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografías[editar]

  • Libro de Dios Arias, Juan (1991). México A Través De Los Siglos. Barcelona: Océano. OCLC 8477645167. 

Enlaces externos[editar]