Syllabus

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El Syllabus Errorum (del latín Syllabus:es un proceso de 2 persona haciendo el amor os nostrae aetatis errores (Listado recopilatorio de los principales errores de nuestro tiempo) siendo conocido simplemente como Syllabus, fue un documento de ochenta puntos, publicado por la Santa Sede en 1864, durante el papado de Pío IX, al mismo tiempo que la encíclica Quanta cura. Es un escrito muy polémico desde sus inicios, debido a que condena conceptos modernos, como por ejemplo la libertad de pensamiento, y la separación entre la Iglesia y el estado.[1]

Los orígenes[editar]

En 1849, en un sínodo provincial de la Umbría, siendo arzobispo Joaquino Pecci (futuro León XIII) se planteó la idea de hacer un elenco de los errores modernos y condenarlos. Dicha idea no fraguó, pero en 1850 el Papa encargó a la revista de los jesuitas La Civiltá Cattolica lanzar la idea para observar su grado de aceptación. La acogida fue favorable, y el Papa pensó unir dicha condenación de los errores modernos al dogma de la Inmaculada Concepción, a fin de poner de relieve el punto del que nacían los errores del mundo moderno: la negación de lo sobrenatural. El proyecto se encargó a diferentes personas, entre ellas Donoso Cortés, buscando la redacción de una bula que fuera acompañada por la condena de los errores modernos; pero pronto se decidió separar ambas cosas, por lo que, a partir de una única comisión, se formaron dos: una que se dedicaría a trabajar en la bula y otra que se ocuparía de la condena de los errores modernos. Estando así las cosas, se llegó en el año 1854 a la conclusión de la bula con la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, quedando estancado el trabajo condenatorio de los errores modernos.

El avance del Risorgimento unificador italiano, en el cual la Curia romana veía el avance de las ideas liberales, debió de ser el motivo que aceleró los trabajos de esta segunda comisión, ya que, coincidiendo con la proclamación del Reino de Italia, se consultó desde Roma a diferentes personalidades en el ámbito de lo teológico, con cuyas respuestas se preparó en 1860 un elenco de tesis condenables. En julio de ese mismo año aparecía una carta pastoral del obispo de Perpiñán, O. Gerbet, quien -posiblemente para caer en gracia- elaboraba un listado condenando los errores del mundo moderno. Plugo esto a Pío IX y ordenó que se abandonara el esquema anterior y se comenzara a trabajar sobre la carta pastoral del obispo. Se formaba así una lista de 61 proposiciones cualificadas teológicamente que se entregó a una serie de obispos que, invitados por Pío IX, acudieron a Roma con motivo de la canonización de los mártires de Japón. Dicho esquema se filtró en la prensa liberal y apareció publicado, levantando iras de polémica en la opinión pública europea. Volvió a frenarse el proyecto, pero sin prisa continuó trabajándose en ello a pesar de la oposición de los cardenales del Santo Oficio, quienes dudaban de la labor y método que se seguían.

Con la Convención de septiembre, tras la derrota de Napoleón III frente a Prusia, Francia retira su apoyo a Roma y reconoce el Reino de Italia, quedando así la vía libre para conquistar el pequeño reducto que quedaba de los Estados Pontificios. Este fue quizá el motivo que aceleró los trabajos de condena, que se encontraban bajo la dirección del P. Bilio, cardenal de la orden barnabita. Tomándose como base 80 tesis a partir de 32 documentos anteriores de Pío IX se redactó también la encíclica Quanta Cura, que se publicó con el Syllabus el 8 de diciembre de 1864. El Syllabus sería una lista de los errores condenados, mientras que la Quanta Cura sería una explicación de todo lo que el Syllabus condenaba. Es a partir de este momento cuando se da la ruptura de la Iglesia con el mundo llamado por entonces "moderno"[cita requerida].

Análisis del Syllabus[editar]

El Syllabus abarca 80 proposiciones divididas en 10 capítulos. Dichas proposiciones se resumen en 4 puntos fundamentales:

1-. Proposiciones de la 1 a la 18: condena los errores relativos a la fe: panteísmo, naturalismo, racionalismo tanto absoluto como mitigado, indiferentismo, incompatibilidad entre la fe y la razón, etc. También incluye la proposición 22 que condena el no sometimiento de la inteligencia al magisterio de la Iglesia.

2-. Proposiciones de la 19 a la 55: son las relativas a la naturaleza de la Iglesia, del Estado y las relaciones entre ambos. Se subraya la libertad de la Iglesia, la subordinación del Estado a la moral y la existencia de derechos naturales anteriores al Estado e independientes del mismo. Condena la separación entre la Iglesia y el Estado.

3-. Proposiciones de la 56 a la 74: son las relativas a la ética. Prestan especial atención al matrimonio, pero también a la moral laica, al utilitarismo (tesis 58) y la separación sacramento-contrato.

4-. Proposiciones de la 75 a la 80: afirman que la religión católica debe ser la religión de Estado y condenan la libertad de culto, pensamiento, imprenta y conciencia. Destaca la tesis que afirma que el Romano pontífice no puede conciliarse con el progreso, el liberalismo y la cultura moderna.

Conclusiones[editar]

Existe una desigualdad de la condena:

1-. Diferencia de proposiciones condenadas y no están todas al mismo nivel. Hay condenas importantes y decisivas y afirmaciones contingentes. Esto se debe al accidentado y desordenado método de redacción.

2-. Ambigüedad del Syllabus: no siempre resulta claro a primera vista el sentido de los errores condenados.

3-. La verdadera condena del Syllabus recae sobre el liberalismo, entendido como concepción de vida en que se prescinde de Dios; y no tanto sobre el liberalismo como forma política de gobierno.

Las antecedentes son las conclusiones tópicas de quienes parecen no haber leído el Syllabus, o dicho de otra manera, de la contrapropaganda a este documento pontificio. Sin ir más lejos, léase textualmente, lo que dice el punto LXXX y último del Syllabus:

«LXXX. El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la moderna civilización.»

Y es que la Iglesia de Roma tenía ya entonces diecinueve siglos de experiencia.

Esta última conclusión está errada. Hay que recordar que el Syllabus es un listado de errores, por lo tanto los 80 puntos de él son afirmaciones erróneas que la Iglesia no debe aceptar, así que la afirmación del punto LXXX es un error. Precisamente incluye la definición de lo que la iglesia católica cree que es un error, es decir la iglesia "no acepta" lo que dice el punto LXXX literalmente.

“El papa puede y debe reconciliarse y adaptarse al progreso y a la Civilización moderna”, ha de ser explicado con ayuda de la Alocución "Jamdudum cernimus" del 18 de marzo, 1861. En esta alocución el papa distingue expresamente entre verdadera y falsa civilización y declara que la historia testifica el hecho de que la Santa sede siempre ha sido protectora y patrona de la civilización genuina y afirma que si un sistema diseñado para descristianizar el mundo se llama sistema de progreso y civilización, nunca puede tenderle la mano en señal de paz a tal sistema.

Polémicas desatadas por el Syllabus[editar]

Mientras que la encíclica Quanta Cura que acompañaba al Syllabus paso desapercibida, el Syllabus provocó cierta conmoción, puesto que chocaba con la mentalidad general del momento. Así pues, encontró el aplauso tanto de católicos tradicionales como de los liberales radicales anticatólicos, mientras que los perjudicados fueron los católicos liberales, que vieron en el Syllabus la condena de sus esfuerzos conciliadores entre Iglesia y mundo moderno. Muchos gobiernos prohibieron su impresión, y la Santa Sede tuvo que explicar el alcance del Syllabus con la diferencia entre tesis e hipótesis: el Syllabus condena la tesis (ideología), lo cual no excluye que se dé como hipótesis en algunos lugares y circunstancias, de modo que si el Syllabus condena la libertad de culto esto no implica que en algunos lugares sí que se dé la libertad de culto.

Católicos intransigentes como los jesuitas alemanes dieron una interpretación del Syllabus mucho más radical; mientras que otros, como el cardenal Rauscher, arzobispo de Viena o el arzobispo de París Darboy, propusieron otro punto de vista al afirmar que el Syllabus no condenaba las libertades modernas en sí mismas, sino el contexto histórico-filosófico en que se encuadraban y la pretensión de anular el orden sobrenatural, prescindiendo de él. La interpretación más autorizada del Syllabus la hizo León XIII, quien intentó llevar una línea complementaria a la de Pío IX, y que fue no tanto insistir en los errores modernos sino responder a los retos que estos planteaban.

Observaciones finales[editar]

El Syllabus es el documento más discutido de Pío IX y el que más ha contribuido a dar una impronta negativa a su largo y fecundo pontificado, dado que condena la libertad de culto y de conciencia y el indiferentismo, bajo el criterio personal e intransigente del mismo papa que fue de otra manera caracterizado por cierto eclecticismo. También es probablemente el documento más controvertido de la historia de la Iglesia, citado siempre por sus enemigos como ejemplo del oscurantismo católico contemporáneo[cita requerida].

Referencias[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]