Rafael Lucio Nájera

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Rafael Lucio Nájera
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Nombre Rafael Lucio Najera
Nacimiento 2 de septiembre de 1819
Xalapa, Veracruz Flag of Mexico.svg México
Fallecimiento 30 de mayo de 1886 (66 años)
Ciudad de México Flag of Mexico.svg México
Nacionalidad Mexicana
Ocupación Médico y Científico
Obras Investigaciones sobre la lepra

Rafael Lucio Nájera (2 de septiembre de 1819 - 30 de mayo de 1886) Fue un médico, científico y académico mexicano, nacido en Jalapa de Enríquez, Veracruz, quien dedicó muchos años de su vida a investigar sobre de la lepra.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Nació Rafael Lucio Nájera en Xalapa, el 2 de septiembre de 1819. Su padre, Vicente Lucio, y su madre, Gertrudis Nájera, provenían de familias de clase media.

Rafael Lucio quedó huérfano de padre a muy temprana edad, inició sus estudios en Xalapa, y más tarde, cuando su señora madre se casó por segunda vez, la familia radicó en la ciudad de San Luis Potosí. Allí continuó su escolaridad y afloró su vocación por la medicina.[1]

Estudios[editar]

En 1838, se inscribió en el Establecimiento de Ciencias Médicas, en la Ciudad de México, donde obtiene la plaza de ejercicios prácticos de medicina operatoria. Cursó toda su carrera con notable éxito y en 1842 obtuvo su título de médico, después de haber sustentado brillante examen profesional. Meses después, cuando el joven médico contaba apenas veinticuatro años, fue designado director del Hospital de San Lázaro en la propia capital de la República, cargo que desempeñó durante diecisiete años siempre con gran dedicación, eficiencia y sentido humanitario.

Estatua de Rafael Lucio en el Paseo de la Reforma, Ciudad de México.

Médico y científico[editar]

Durante su permanencia en el Hospital de San Lázaro se dedicó al estudio e investigación de una enfermedad que era muy frecuente entre los pacientes que asistían a esa institución, y que en ese tiempo se le conocía con el nombre de mal de San Lázaro o elefantiasis de los griegos; la enfermedad se manifestaba primero con manchas rojizas y ardorosas en la piel, más tarde cambiaban a un color rojo vino y finalmente se convertían en ulceraciones. El doctor Rafael Lucio dio a este mal el nombre de Lepra manchada.[1]

En 1845 el doctor Lucio es nombrado profesor adjunto de la Facultad de Medicina y, dos años más tarde, imparte la cátedra de medicina legal y después la clase de patología interna

En 1851, da a conocer a la Academia Nacional de Medicina sus observaciones e investigaciones acerca de esta enfermedad.

Su trabajo fue tan claro y completo que sirvió de base y motivación para que otros médicos notables, como Latapí y Faget, continuaran la investigación en busca de la cura para este terrible mal, objetivo que se logró en este siglo en la década de los años cuarenta. En reconocimiento a la valiosa aportación del doctor Rafael Lucio, la enfermedad recibió el nombre de Lepromatosis Difusa de Lucio y Latapí.

Durante toda su vida, este hombre de ciencia se dedicó al estudio de la medicina. En 1855 y en 1868 viaja a Europa para estudiar los avances de la ciencia médica en aquellos países. A su regreso, en ambas ocasiones, puso en práctica y difundió lo que había aprendido, especialmente en cirugía y todo lo relacionado con ella. Las reformas que introdujo en este campo representaron un notable avance de la práctica médica en nuestro país.

En octubre de 1870 durante varias semanas realiza visitas médicas en el Palacio Nacional y se ocupa junto con otros médicos de cuidar del presidente Benito Juárez. Años más tarde el 18 de julio de 1872 acudie junto con Gabino Barreda a verlo en su lecho de muerte pero poco pudieron hacer. El mismo día Rafael Lucio, Gabino Barreda e Ignacio Alvarado declararon muerto a Juárez y firmaron su acta de defunción.[2]

Su relación con el Emperador Maximiliano, fue muy cercana, ya que los atinados tratamientos para los padecimientos que el monarca presentaba, la valieron el agradecimiento de éste último, otorgándole la condecoración de la Cruz de la Imperial Orden de Guadalupe en la clase de oficial.[3]

El doctor Rafael Lucio fue durante mucho tiempo catedrático en la Facultad de Medicina. Además de su sabiduría y de su vasta experiencia, mostraba en sus clases gran facilidad de expresión y notable claridad en sus exposiciones; a ello habría que agregar su sencillez en el trato, su bondad y su intachable moralidad, cualidades todas que hacían de él un maestro ejemplar. En la práctica privada de la medicina era ampliamente reconocido su altruismo, su sentido humanitario. Atendía con el mismo esmero y dedicación a todos sus pacientes sin importarle la clase social a la que pertenecían o si tenían o no medios económicos para pagar sus honorarios.

Entre sus colegas, gozaba de mucho prestigio y reconocimiento, por ello, con frecuencia lo requerían para conocer su opinión en casos de difícil diagnóstico, y siempre obtenían de él una respuesta sabia y generosa. El doctor Rafael Lucio hizo de su profesión de médico un verdadero apostolado de servicio, ayuda y alivio para todo aquel que lo necesitaba; y como respuesta la gente le entregó su cariño y su respeto.[1]

Muerte[editar]

El 30 de mayo de 1886, a la edad de 66 años, murió el doctor Rafael Lucio Nájera en la Ciudad de México; su cadáver fue sepultado en el Panteón del Tepeyac, donde reposaban los restos de su esposa.

En reconocimiento a sus altas virtudes como hombre y ciudadano, y a su meritoria obra como médico y científico, en la Ciudad de México se le erigió una estatua en el Paseo de la Reforma. Décadas más tarde, se le dio su nombre a una de las calles de la Colonia de los Doctores.

El pueblo veracruzano, para honrar la memoria de tan ameritado xalapeño, ha dado el nombre del doctor Lucio a una de las principales calles de su ciudad natal, a una colonia de la propia ciudad y a un municipio vecino y su cabecera municipal antes llamada San Miguel el Soldado .[1]

Academia Nacional de Medicina de México[editar]

Rafael lucio junto con grandes ilustres como: Miguel F. Jiménez, Gabino Barreda, Eduardo Liceaga, José Terrés, Manuel Martínez Báez, Gustavo Baz, entre otros, fundaron en 1864 la Academia Nacional de Medicina de México, además lograron fundar grandes instituciones médicas en el país. Lucio también fue presidente de esta institución en 1869 y 1880.[4]

Obras[editar]

El Opúsculo sobre el mal de San Lázaro o elefantiasis de los griegos (1851) La obra escrita en colaboración con el Dr. Ignacio Alvarado, por primera vez describe la forma de Lepra “manchada” que había pasado inadvertida por autores anteriores. Ésta forma de lepra también se conoce como “Lepra de Lucio”

Reseña Histórica de la Pintura Mexicana en los siglos XVII y XVIII (1864) Editada en México en 1864. Hay una edición posterior en 1889.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d «Gobierno de Veracruz». Consultado el 22 de febrero de 2010.
  2. «Médicos, muerte y acta de defuncion de Benito Juárez». Consultado el 20 de marzo del 2010.
  3. «Cuatro médicos personales del Emperador Maximiliano de Habsburgo». Consultado el 20 de mayo de 2010.
  4. «Historia de la Academia Nacional de Medicina de México». Consultado el 18 de marzo del 2010.