Ave marina

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Albatros (familia Diomedeidae) planeando sobre el océano.
Aves marinas en las orillas del mar.

Las aves marinas son aves que se encuentran durante la mayor parte de su vida en el mar o en sus proximidades, exceptuando quizás la época de reproducción, en la cual se sitúan en la costa. Las aves marinas muestran una gran variedad de comportamientos y adaptaciones ecológicas y fisiológicas, si bien en muchos casos muestran características convergentes dada la similitud de los nichos ocupados.

Las primeras aves marinas aparecieron en el Cretácico y familias de aves modernas emergieron en el Paleógeno.

Las aves marinas suelen ser longevas. La mayoría de las especies crían en colonias, que puede variar en tamaño de unas docenas de aves a muchos millones. Son famosos por tener migraciones anuales a gran distancia, cruzando el ecuador terrestre o navegando alrededor toda la Tierra en algunos casos. Se alimentan en la superficie o en el fondo del océano, e incluso en ambos. Puedan ser pelágicas, costeras y en algunos casos pasar una gran parte del año totalmente alejados del mar.

La morfología de las aves marinas depende de muchos factores. Por ejemplo, la simetría del cuerpo de las aves depende del tipo y las funciones del vuelo. El poder de vuelo puede ser clasificado en las siguientes categorías:

  1. Caza de alimento
  2. Desplazamiento a lugares de anidación y reproducción.
  3. Migración

La morfología promedio de una ave marina tiene tres variables principales, una masa corporal de alrededor de 700 g, una longitud de alas de 1.09 m y un área total de alas de 0.103 m2 . Sin embargo, esta variables dependen del mecanismo de vuelo y de la etiología del ave.[1]

Existe una larga historia de relación entre los seres humanos y las aves marinas: han proporcionado comida a los cazadores, dirigido a los pescadores a sus presas y conducido a los marineros a tierra. Actualmente muchas especies se encuentran amenazadas por la actividad humana y se han iniciado planes orientados a su conservación.

Clasificación[editar]

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Los pingüinos son aves marinas que existen desde el Paleoceno

La denominación «ave marina» no tiene ningún valor taxonómico, es solo una agrupación de cierto modo artificial que no es usada por los científicos en la clasificación. Se puede considerar que se trata de un sistema de clasificación taxonómica popular puesto que agrupa a diversos grupos taxonómicos pero excluye a algunas especies de los mismos.

Como carácter común, la mayor parte de las especies se alimentan en el mar, pero existen excepciones.[2] En general, de modo convencional todos los pingüinos y Procellariiformes, todos los Pelecaniformes con excepción de las anhingas, y algunos caradriformes (los págalos, las gaviotas, los charranes, los álcidos y los picotijeras) se clasifican como aves marinas. Los falaropos también se incluyen usualmente, ya que, aunque se trata de aves limícolas, dos de sus tres especies son oceánicas durante nueve meses del año, atravesando el ecuador para alimentarse pelágicamente.Otro de esos animales son los pingüinos que suelen comer pezes de agua.

Los colimbos y somormujos, que se reproducen en los lagos pero pasan el invierno en el mar, se incluyen generalmente como aves acuáticas, no como aves marinas. Aunque hay un cierto número de merginos (familia Anatidae) que son realmente marinas en invierno, por convención se suelen excluir del grupo aves marinas. Muchas limícolas y garzas son también fundamentalmente marinas, ya que viven en el borde del mar, pero tampoco se incluyen entre las aves marinas.

Adaptaciones[editar]

Para la supervivencia en medios acuáticos con alto nivel de salinidad, la regulación hiposmótica es muy importante. Los reguladores hiposmóticos mantienen su concentración iónica interna más diluida que la concentración del medio en el que se encuentran. Para lograr esto, las aves marinas han desarrollado diferentes mecanismos de adaptación, por ejemplo:

Las glándulas de sal: localizadas en la cabeza, desempeñan un papel central en la regulación osmótica-iónica. Estas glándulas secretan soluciones salinas muy concentradas de iones de Cl- y Na+ y son expulsadas del cuerpo por medio de las fosas nasales del ave. Por lo tanto, las aves con glándulas de sal son capaces de extraer H2O del agua salada circundante y evitar la deshidratación.[3]

Reducción de flujos disipativos: El flujo urinario se reduce para evitar la salida de agua. Generalmente, este flujo urinario es en forma de ácido úrico.

Integumentos de poca permeabilidad: Las aves heredaron de sus ancestros terrestres los integumentos en la piel poco permeables para evitar la desecación y escape de agua. Esta es una adaptación que permite la impermeabilidad característica de la mayoría de las aves marinas.

Evolución y registro fósil[editar]

Hesperornis un ave marina del Cretaceo.

Las aves marinas, al vivir en un ambiente geológico sedimentario (es decir, en el mar, donde los sedimentos se posan fácilmente), están bien representadas en registro fósil.[2] Los primeros ejemplares conocidos datan de época del Cretácico, y los ejemplares más tempranos son del orden de los hesperornites, como Hesperornis regalis, un ave marina que no volaba pero que se zambullía de manera similar a los somormujos o los colimbos (usaba sus patas para moverse bajo el agua),[4] pero tenía un pico lleno de agudos dientes.[5]

Mientras que Hesperornis no se cree que haya dejado descendientes, las aves marinas más modernas también datan del Cretácico, como Tytthostonyx glauconiticus, que parece asociada a las Procellariiformes o Pelecaniformes.

Amenazas[editar]

Según una análisis realizado por Birdlife International, las aves marinas están actualmente más amenazas que cualquier otro tipo de ave. Existen en total 346 especies de aves marinas, de las cuales 97 se encuentran mundialmente amenazadas. Además, se estima que alrededor de la mitad de las especies están afrontando un decline en sus poblaciones. [6] Esta reducción dramática en el número de individuos se atribuye a diferentes factores como:

  1. La captura accidental de aves por parte de los barcos pesqueros ocurre con gran frecuencia. Esto se debe a que el oficio de la pesca libera muchos peces muertos o heridos que son presa fácil para las aves y estas permanecen muy cerca de los barcos pesqueros, en donde corren un mayor riesgo de quedar atrapadas en redes de pesca o anzuelos.
  1. La reducción de los peces disponibles por la pesca indiscriminada ha reducido la capacidad de reproducción de muchas aves costeras.
  1. Presencia de especies invasoras como ratas y gatos en los lugares de anidación de las aves son una amenaza para lo huevos.
  1. Los derrames de petróleo afectan la impermeabilidad e insolación de las plumas de las aves, por lo que se corre el riesgo de que puedan morir por hipotermia. Además, el contacto con estos hidrocarburos disminuye la capacidad de movilidad y de volar, por lo que muchas aves mueren ahogadas. Generalmente, estos hidrocarburos son tóxicos y en muchos casos son ingeridos intencionalmente, provocando daños en el sistema nervioso, hígado y pulmones de las aves.
  1. Las aves marinas se han visto afectadas por la presencia de insecticidas organoclorados que son llevados al mar a través de la escorrentía. Estos tipos de contaminantes, como el DDT, HCH y CHL, tienen un efecto negativo en el sistema endocrino de las aves y se ha encontrado que los especímenes enfermos poseen grandes cantidades de estos compuestos acumulados en su cuerpo. Además, son de naturaleza bioacumulativa fuerte por lo que su exposición y toxicidad aumentan a medida que se bioacumulan en la cadena trófica.

Referencias[editar]

  1. Croxall, J.P (1987). SEABIRDS feeding ecology and role in marine ecosystems. Cambridge University Press. 
  2. a b Schreiber, Elizabeth A. y Burger, Joanne (2001) (en inglés). Biology of Marine Birds. Boca Raton: CRC Press. ISBN 0-8493-9882-7. 
  3. Hill, Richard (2006). Fisiologia Animal. Medica Panamericana S.A. pp. 824,825. 
  4. Johansson LC, Lindhe Norberg UM (2001). «Lift-based paddling in diving grebe» (en inglés). J Exp Biol 204 (10):  pp. 1687–96. http://jeb.biologists.org/cgi/reprint/204/10/1687. 
  5. Gregory, J. (1952). «The Jaws of the Cretaceous Toothed Birds, Ichthyornis and Hesperornis» (en inglés). Condor 54 (2):  pp. 73–88. http://elibrary.unm.edu/sora/Condor/files/issues/v054n02/p0073-p0088.pdf#search=%22The%20Jaws%20of%20the%20Cretaceous%20Toothed%20Birds%2C%20Ichthyornis%20and%20Hesperornis%20%22. 
  6. international union for conservation of nature (IUCN) (09 de marzo de 2012). «preocupantes disminuciones de aves marinas en el mundo». Consultado el 27 de noviembre de 2012.