Euphausiacea

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Euphausiacea
Meganyctiphanes norvegica2.jpg
Meganyctiphanes norvegica
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Crustacea
Clase: Malacostraca
Superorden: Eucarida
Orden: Euphausiacea
Dana, 1852
Familias

Los eufausiáceos (Euphausiacea) son un orden de crustáceos malacostráceos conocidos genéricamente como kril; son parecidos externamente a los camarones, de unos 3 a 5 cm de longitud, muy abundantes en todas las aguas que circundan el Continente Austral y se alimentan fundamentalmente con algas (fitoplancton). Es alimento fundamental de numerosas especies antárticas, como los misticetos. Una rotura en la cadena alimenticia, de la cual el kril forma parte, podría tener consecuencias catastróficas en términos ecológicos. Es pues, un elemento estratégico en la biología antártica, constituyendo quizá uno de los eslabones más importantes de la red trófica.

Diversidad[editar]

Existen unas 90 especies en el mundo, y sólo en el Antártico se estima una biomasa de kril de 500 millones de toneladas; en tal sentido se opina que el kril es el animal más abundante del planeta Tierra, pudiendo tener un cardumen unas 2 millones de toneladas.

El orden Euphausiacea está dividido en dos familias. La familia Bentheuphausiidae contiene sólo una especie, Bentheuphausia amblyops, un tipo de kril batipelágico que vive en aguas profundas hasta los 1000 m. La otra familia, los Euphausiidae, contiene diez géneros distintos, con un total de 85 especies; de entre ellos, el género Euphausia es el más diverso, albergando a 31 especies distintas.

Especies muy estudiadas, dado su interés comercial, incluyen al kril antártico o Euphausia superba, el kril pacífico o E. pacifica y el kril del norte o Meganyctiphanes norvegica.

Ecología[editar]

Los bancos de estos crustáceos suelen tener densidades de 20 kg/m³.

Se alimentan filtrando con sus patas plumosas las diminutas diatomeas del agua. Emiten una luz azul verdosa que, posiblemente les sirve para reunirse en el momento de desovar. Del kril se alimentan peces, aves y, muy especialmente, las ballenas, las cuales pueden consumir dos toneladas de una vez. Según la especie, permanecen en superficie o bajan hasta profundidades de 2 km.

La dramática disminución de las ballenas, que ha colocado a varias especies al borde de la extinción, ha originado teóricamente un excedente en las poblaciones de kril. Sin embargo, este teórico exceso es probablemente ilusorio. Su explotación a gran escala es estudiado con interés por rusos y japoneses.

Las cifras que se han manejado respecto a la posible producción anual de kril son tan dispares, que lo único que han demostrado es la ineludible necesidad de emprender un estudio imparcial antes de acometer esta nueva actividad pesquera.

Por otra parte, el recibimiento que pudieran dispensar los consumidores al kril no es bien conocido, y las técnicas de pesca y conservación todavía no están satisfactoriamente desarrolladas. Tras su captura, el kril debe elaborarse lo antes posible, a una temperatura inferior a los diez grados centígrados, dada su rápida degeneración.

Dada la influencia que su pesca indiscriminada en el Antártico podría causar en la cadena trófica, se ha creado una oficina en Australia, dependiente del Tratado Antártico, que posee poderes especiales para limitar estas capturas.

Interés económico[editar]

Kril antártico congelado, empleado para la alimentación animal.

El kril es recolectado para el consumo humano (okiami, en japonés) y ha sido cultivado desde el siglo XIX, aunque probablemente en Japón lo fuera antes. A partir de la década de los sesenta se ha pescado en gran cantidad en aguas antárticas y en mares adyacentes a Japón. Históricamente, el caladero fundamental era explotado por Japón y la Unión Soviética o, tras su disolución, por Rusia y Ucrania. Una cifra máxima del nivel de pesca se alcanzó en 1983, cuando se capturaron más de 528.000 toneladas solamente en el Océano Glaciar Antártico, de las cuales el 93% correspondían a la Unión Soviética. En 1993, dos elementos propiciaron el descenso en su producción: primero, Rusia abandonó sus operaciones; y segundo, la comisión para la conservación de los recursos marinos vivos del Antártico (CCAMLR) definió un umbral de captura máximo para garantizar una explotación sostenible. Hoy en día, los estados que aún comercian con este recurso son Japón, Corea del Sur, Ucrania y Polonia. Las cifras parecen haberse estabilizado en una cota de 100.000 toneladas, que es una quinta parte de lo estipulado por el CCAMLR.

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Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]