Corriente de Humboldt

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Mapa de la corriente de Humboldt.

La Corriente de Humboldt, también llamada Corriente del Perú o Corriente peruana, es una corriente oceánica originada por el ascenso de aguas profundas y, por lo tanto, muy frías, que se produce en las costas occidentales de América del Sur. Fue descrita por el naturalista alemán Alexander von Humboldt en su obra Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente (París, 1807), escrita en colaboración con Aimé Bonpland.[1] La corriente de Humboldt es una de las corrientes de aguas frías más importantes del mundo y sus efectos de aridez relacionados con la surgencia de esas aguas frías (que limitan la evaporación de acuerdo con el principio de la diatermancia) se dejan sentir notablemente en las costas centrales y septentrionales de Chile y las del Perú. La velocidad de la corriente de Humboldt es de unos 28 km por día de sur a norte, más exactamente, desde la parte central de las costas chilenas, hasta el ecuador terrestre.

Origen[editar]

Imagen de radar tomada por el satélite GOES (Satélite geoestacionario) el 5 de febrero de 2013, mostrando el hemisferio occidental (América y partes de los océanos Atlántico y Pacífico)

Su origen se debe a los efectos combinados del movimiento de rotación terrestre y de la fuerza centrífuga de las aguas oceánicas en la zona ecuatorial. Esta corriente es muy fría debido a que sus aguas emergen desde zonas profundas, donde tienen una temperatura en torno a los 4º C en razón a su densidad, en la zona intertropical junto a las costas sudamericanas de Chile y Perú, en el Océano Pacífico.

La corriente surge en la costa sudamericana del océano Pacífico, desplazándose desde la Zona Central de Chile hacia el Norte, paralelamente a la línea del litoral sudamericano, pasando por las costas peruanas hasta alcanzar la latitud del ecuador terrestre, abriéndose luego en dirección Oeste hacia las Islas Galápagos hasta llegar al ecuador terrestre, que no atraviesa por la fuerza centrífuga del movimiento de rotación terrestre que da origen al abombamiento ecuatorial de las aguas oceánicas. Por ello se ve en el mapa de temperaturas superficiales de la NOAA el contraste entre las aguas de la corriente de Humboldt al sur del ecuador (temperatura de unos 15º C) con las aguas de la propia corriente ecuatorial del Norte, mucho más cálidas (casi 30º C). Por el contrario, las aguas frías de la corriente de California, cuya temperatura también se debe a la surgencia de aguas frías, se desplazan de un principio hacia el oeste debido a la inercia del propio movimiento de rotación terrestre. La diferencia, en ambos casos (Corriente de California y Corriente de Humboldt) está en la configuración de las costas totalmente opuesta, que desvía las aguas frías hacia el oeste-suroeste en el primer caso y hacia el noroeste en el segundo. En ningún lugar del mundo se ve un contraste tan brusco entre las aguas que comparten una misma corriente y dirección a ambos lados del ecuador. Tal vez podríamos hacer la excepción con la corriente de Benguela en África pero, en este caso, las aguas frías que surgen junto a las costas de Namibia, se alejan desde el principio hacia el noroeste y, por lo tanto, no se desplazan junto a la costa y no dan origen a un clima seco costero cerca del ecuador terrestre, como sucede en las costas peruanas.

Hasta hace relativamente poco tiempo se creía que las aguas de la corriente de Humboldt eran tan frías porque procedían del Antártico y/o de la corriente del Pacífico Sur. El excelente mapa elaborado por el ejército de los Estados Unidos en 1943, una parte del cual aparece arriba, da la idea de una continuidad que no existe en la realidad, entre dicha corriente sud-Pacífica y la de Humboldt. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en el mapa de 1943 aparece la corriente sur-Pacífica como una corriente cálida que se va enfriando a medida que se acerca a la costa sudamericana. La imagen de radar obtenida mediante el satélite geoestacionario GOES nos muestra, en cambio, una idea algo diferente a la que nos da el mapa citado. En la imagen de radar, la corriente del Pacífico sur se ve cubierta por una nube alargada que tiene varios miles de km de longitud (una vaguada propiamente dicha; en inglés: Trough (Meteorology) (Trough (Meteorology)) como consecuencia de la intensa evaporación de las aguas que forman dicha corriente. Pero esta corriente choca con las costas meridionales de Chile dejando allí copiosas lluvias que convierten el clima de la zona en un clima oceánico o marítimo y una gran parte de la misma pasa al Océano Atlántico a través del Paso de Drake, entre América del Sur y la Antártida. Por el contrario, la corriente de Humboldt no está cubierta de nubes y la zona donde emergen las aguas frías junto a la costa se ven de color mucho más oscuro por la escasa evaporación a que da lugar, de acuerdo con el concepto de la diatermancia: las aguas profundas que surgen en la costa chilena-peruana comienzan a absorber directa y lentamente la radiación solar, pero mientras esto sucede no se evaporan, precisamente, por su baja temperatura.

La explicación científica de la corriente de Humboldt y de otras corrientes frías (desarrollada en el artículo correspondiente) es muy coherente puesto que desarrolla las razones de surgencia o emersión de todas las corrientes frías independientemente de su latitud y de la disposición de las costas de los continentes donde se producen y, sobre todo, echa por tierra la idea de una circulación submarina de origen termohalino porque se disponen, según se ha podido comprobar en áreas costeras de una latitud determinada, que no están relacionadas con la mayor cantidad de sal de sus aguas y, menos aún, con su temperatura y con la temperatura de las aguas marinas vecinas a dichas corrientes.

Efectos en el clima[editar]

Efectos de la corriente de Humboldt o del Perú en la corriente ecuatorial del océano Pacífico. Las aguas frías llegan hasta el ecuador terrestre (latitud 0º), indicado con las iniciales EQ (en inglés), pero no pasan de allí hacia el hemisferio norte por el abombamiento de las aguas oceánicas a lo largo del ecuador (explicado por la fuerza centrífuga del movimiento de rotación terrestre).

Ejerce influencia determinante sobre el clima de la costa chileno-peruana con cielos cubiertos de neblinas —camanchacas y garúas costeras—, ausencia de lluvias y temperaturas más frías de lo que deberían tener de acuerdo a su latitud.

Por la latitud, el clima debería corresponder a las zonas tropical y subtropical; sin embargo, sus aguas de temperatura inusualmente baja enfrían la atmósfera lo que causa, a su vez, el clima sumamente árido por la escasa evaporación de las aguas frías. Esta inversión térmica, anomalía detectada por Humboldt, tiene efectos que caracterizan el clima de las regiones litorales en contacto con la corriente, causando la alteración drástica del régimen subtropical de lluvias y creando una faja de arenales y desiertos costeros relativamente fríos —como los de Atacama y de Sechura—. Al provocar zonas frías oceánicas aún cerca del ecuador terrestre, la evaporación de las aguas oceánicas resulta baja y así, en consecuencia, las lluvias costeras suelen ser muy escasas. Además, esto es una de las implicaciones para la existencia de los fenómenos de efectos regionales casi alternados cíclicamente de El Niño y La Niña, que en general producen graves variaciones meteorológicas en la zona intertropical a ambos lados del ecuador terrestre.

Por otra parte, la surgencia de aguas frías y profundas trae a la superficie una enorme cantidad de plancton, que de otra manera se hundiría en el fondo oceánico, convirtiendo a las aguas atravesadas por la corriente en uno de los más importantes caladeros pesqueros del planeta y a la corriente misma en uno de los principales recursos económicos de Chile y del Perú.

Asimismo, la riqueza ictiológica asociada a esta corriente provoca la abundancia de aves marinas en el litoral, entre las que destacan las aves guaneras, que explican la gran importancia estratégica de la economía peruana en el siglo XIX.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Alexander von Humboldt. Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente. Caracas: Ministerio de Educación, Biblioteca Venezolana de Cultura, 1941-1942, 1956. Segunda edición de Monte Ávila, 1991, 5 tomos