José de Acosta

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José de Acosta (Medina del Campo, 1540Valladolid, 1600) fue un jesuita, antropólogo y naturalista español que desempeñó importantes misiones en América desde que en 1571 viajase al Perú sosteniendo que los indígenas americanos habrían llegado a América a través de Siberia. Aparte de la narración de las aventuras de un lego en Indias (Peregrinación del hermano Bartolomé Lorenzo), debe sobre todo fama a su Historia natural y moral de las Indias, obra publicada en Sevilla, en 1590, y pronto traducida al inglés en 1604. En dicho libro observó las costumbres, ritos y creencias de los indios de México y Perú.

Primera página de la Historia natural y moral de las Indias de José de Acosta

Biografía[editar]

Hijo de Antonio de Acosta y Berrionda de Castilla. Su familia (de probable origen judío converso) pertenecía a la burguesía mercantil de Medina del Campo. Estudió en el Colegio de la Compañía de Jesús, tras ingresar como novicio a los doce años. Desarrolló su formación en diversas ciudades españolas y portuguesas, terminándola en los siete años que pasó en la Universidad de Alcalá.

Ordenado en 1566, impartió docencia en Ocaña y Plasencia, hasta que a sus treinta y dos años, la Compañía le solicitó que se fuera a América, trasladándose a Perú a mediados de 1572, como parte de la tercera misión enviada por los jesuitas al virreinato. Colaboró con el virrey Francisco Álvarez de Toledo y realizó una importante labor misional, llegando a ser provincial de la Compañía en la provincia jesuita del Perú.

Acosta había llegado al Perú dos años después de que en 1568 don Francisco de Toledo había partido como virrey. A su llegada a Lima, se le ordenó cruzar los Andes, al parecer para unirse al virrey en el interior. Tomó la ruta, con catorce o quince compañeros, a través de la montañosa provincia de Huarochirí, y por el elevado paso de Pariacaca [más de 14.000 pies], donde todo el grupo se vio seriamente afectado por los efectos de la atmósfera enrarecida. Después de la decapitación del Inca Túpac Amaru ordenada por el virrey Toledo, éste dedicó cinco años a una gira a través de cada parte del Virreinato del Perú, y para la organización del país, en la que se vio colaborado por Acosta, el licenciado Polo de Ondegardo, y el Juez Matienzo. Acosta también acompañó al virrey en Charcas, y estuvo con él durante su fracasada expedición contra los feroces indios chiriguanos. Acosta fundó varios colegios, entre ellos los de Panamá Arequipa, Potosí, Chuquisaca, y La Paz, para lo cual se encontró con una fuerte oposición del virrey Toledo, quien en ejercicio del vicetranato real se oponía a las nuevas fundaciones por el excesivo número de las ya existentes. Sus deberes oficiales le obligaron a investigar personalmente el extensísimo territorio, por lo que adquirió un conocimiento práctico de la vasta provincia y de sus habitantes aborígenes.

En 1571 Acosta fue a Cuzco como un visitante de la universidad de reciente fundación de los jesuitas. Regresó a Lima tres años después a ocupar de nuevo la cátedra de teología.

La sede principal de los jesuitas fue en ese momento en la pequeña ciudad de Juli, cerca de la orilla occidental del lago Titicaca. Aquí se formó un colegio, se estudiaron las lenguas de los nativos, y con el tiempo se estableció una imprenta. Acosta probablemente residió en Juli durante gran parte de su estadía en el territorio que entonces comprendía el virreinato del Perú. Fue aquí, con toda probabilidad, que observó el famoso cometa de 1577, del 1 de noviembre al 8 de diciembre que se extendió como un penacho de fuego desde el horizonte casi hasta el cenit. Aquí, también, dedicó gran parte de su tiempo a la preparación de varias obras eruditas, cuyos manuscritos más tarde llevó de nuevo a España, incluyendo los dos primeros libros de la Historia Natural de las Indias. En Juli, Acosta recibió información respecto al río Amazonas de un hermano de la órden que había estado antes en el famoso crucero pirata de Lope de Aguirre.

Hacia el fin del virreinato de Toledo, Acosta parece haberse trasladado desde el interior del Perú a Lima. Aquí se menciona supervisando la fundición de una gran campana, para la que había dificultades para conseguir combustible para el horno, por lo que fue necesario talar grandes árboles en el valle del río Rímac. El Virrey Toledo fue prácticamente el re-fundador de la Universidad de San Marcos en Lima, donde Acosta ocupó la cátedra de teología. Aquí de nuevo fue capaz de mostrar sus habilidades como orador famoso. Fue elegido provincial de la compañía en 1576.

En 1579 Sir Francis Drake amenazaba la costa peruana, y el virrey envió una flota al mando de Don Pedro Sarmiento, en parte, a la caza del pirata Inglés, y en parte para explorar y estudiar el Estrecho de Magallanes. Acosta tuvo entrevistas con el piloto de la flota de Sarmiento, y se le permitió inspeccionar sus cartas, obteniendo así mucha información hidrográfica, así como en particular respecto a las mareas en los estrechos. También conversó con el nuevo virrey Don Martín Henríquez sobre el mismo tema.

El III Concilio Limense dirigido por Santo Toribio de Mogrovejo determinó nuevas formas y estrategias para la evangelización como una forma de vida del clero. Se puso en claro la necesidad de crear Seminarios así como de un Catecismo que debiera ser difundido en lenguas originarias, como el Aymara y el Quechua; para así poder cumplir las resoluciones del Concilio Tridentino. Para Charcas fue esencial la contribución del III Concilio Limense, que dotó a la catequesis del Catecismo y del Breviario trilingües cuya elaboración la dirigió el jesuita José de Acosta. Una consecuencia colateral fue que la selección de los idiomas originarios definió decisivamente el relegamiento lingüístico del puquina, que entonces todavía era mayoritariamente hablado por las mujeres amerindias en las regiones del Urcosuyo, Umasuyo y Colesuyo de los Andes Centrales. En el período de sesiones de 1582 del III Concilio Limense, Acosta jugó un papel muy importante y fue su historiador. Pronunció un discurso elocuente y preparado en su última sesión el 18 de octubre de 1583.

José de Acosta fue autor de la Historia natural y moral de las Indias, compuso también otra obra, De procuranda indorum salute, en la que, llevando a síntesis madura los estudios de autores precedentes, daba respuesta segura a muchas cuestiones teológicas, jurídicas y misionales. Escrito entre 1575 y 1576, este libro fue desde su aparición un importante Manual de Misionología.

En 1586 marchó hacia Nueva España, donde estuvo casi un año, regresando finalmente a España. Su cercanía con el rey Felipe II le permitió publicar su primera obra sobre América, De Natura Novi Orbis, en 1589. Viajó a continuación a Roma e imprimió algunos tratados en latín. Nombrado visitador de su orden en Andalucía y Aragón, regresó a Roma en 1592 donde participó en la V Congregación General de la Compañía de Jesús y en la que fue acusado de "cristiano nuevo" y rebelde. Dedicado a la predicación y a la enseñanza en Valladolid, imprimió sus mejores sermones en tres tomos en Salamanca. Reivindicado por sus compatriotas, fue elegido rector del Colegio de Salamanca, cargo en el que falleció en su sexagésimo año, el 15 de febrero de 1600.

Obras[editar]

Véase también[editar]

  • Jesuitas del Perú
  • Maria Luisa Rivara de Tuesta.José de Acosta (1540-1600) : "Historia natural y moral de las Indias y la renovación del conocimiento del cosmos, del mundo y del Nuevo Mundo". Boletin del Instituo Riva Agüero, n. 34, (2007-2008).
  • Fermín del Pino: "La elite indígena como aliada del nuevo imperio católico : la estrategia jesuita de Acosta" En: Revista histórica, Tomo 44 (2009-2010).
  • Juan Dejo Bendezu, s.j."José de Acosta y la construcción de la identidad misionera jesuita en el Perú" (2008).[1]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]

  • José de Acosta en la Biblioteca Virtual de Polígrafos de la Fundación Ignacio Larramendi.