Númenor

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Númenor o Númenórë, que significa «tierra del oeste» en la lengua quenya, es un reino ficticio del legendarium del escritor británico J. R. R. Tolkien. Es la isla sacada de lo profundo del Gran Mar Belegaer, situada entre la Tierra Media y las Tierras Imperecederas, más cerca de Valinor que de la Tierra Media. Los Valar se la dieron a los Edain en la Segunda Edad del Sol, como recompensa por su ayuda durante las Guerras de Beleriand.

Geografía[editar]

La forma de la isla de Númenor se parecía a una estrella de cinco puntas. La parte central, llamada Mittalmar, ocupaba poco más de 400 km a lo largo y a lo ancho. A partir de ella se extendían cinco penínsulas que formaban cinco regiones distintas: Forostar, Andustar, Hyarnustar, Hyarrostar y Orrostar. La mayor parte de la isla estaba bordeada de acantilados y exceptuando el sur, pocas zonas más tenían costas.

  • Mittalmar: esta región tenía escasas elevaciones y en ella había extensas praderas con poca superficie arbórea, lo que la convertía en la principal región de pastoreo de la isla, sobre todo la parte suroeste llamada Emerië. La parte este de Mittalmar se llamaba Arandor, que significa «tierra del rey» en quenya. En ella se encontraban el Meneltarma, la ciudad de Armenelos y el puerto de Rómenna. El río Nunduinë («río del oeste») nacía en esta región y en su curso bañaba las aguas del lago Nísinen («agua fragrante»).
  • Forostar: era la región septentrional de la isla. Era pedregosa y la menos fértil. Hacia el cabo del Norte se elevaban las montañas de Sorontil («pico de águila») que creaban grandes acantilados donde muchas águilas anidaban.
  • Andustar: era la región situada al oeste. El norte era montañoso, mientras que en el sur había grandes bosques. Al oeste había tres bahías, y la que estaba más al norte se llamaba bahía de Andúnië porque allí se encontraba el puerto de Andúnië. Entre Andustar y Hyarnustar estaba la bahía de Eldanna, en la que desembocaba el río Nunduinë, en el puerto de Eldalondë («puerto de los elfos»). En sus alrededores crecían los nísimaldar, los árboles traídos de Aman por los elfos.
  • Hyarnustar: era la región sur occidental, montañosa en el suroeste y cálida en el este. El río Siril servía de frontera entre las regiones de Hyarnustar y Hyarrostar y desembocaba en el mar entre marjales cubiertos de juncos, en cuyos lados había amplias playas donde vivían casi todos los pescadores.
  • Hyarrostar: era la región sur. En ella crecían muchas especies de árboles y había grandes plantaciones del árbol laurinquë («lleno de oro»), porque su madera era muy útil para hacer barcos. El puerto de Nindamos era el pueblo principal de la región.
  • Orrostar: era la región oriental, la menos cálida, pues las montañas del extremo de la península la protegían de los fríos vientos del nordeste.

Historia[editar]

La historia de la Primera Edad del Sol es la historia de la larga derrota de los eldar (los elfos) y de los edain (los hombres) por Morgoth y sus ejércitos. Una derrota que finalmente fue revertida por Eärendil el Marinero que acompañado por su esposa Elwing surcó los mares hasta el antiguo Oeste, a la tierra de Valinor, para rogar la ayuda de los valar (los poderes, o «los dioses»). Los valar que acudieron al ruego de Eärendil, marcharon en guerra contra Morgoth en la Guerra de la Ira y en ella fue vencido, capturado y alejado del mundo. Empero, Sauron el maia, lugarteniente de Morgoth, evitó ser capturado y quedó activo en Endor (la Tierra Media).

Como recompensa por su sufrimiento en la larga derrota, los valar permitieron a los eldar navegar hacia Valinor (aunque muchos escogieron quedarse en la Tierra Media). Para los edain, los valar hicieron surgir la isla de Númenor.

El primer rey de Númenor fue Elros, llamado Tar-Minyatur, el hijo de Eärendil y Elwing, los cuales eran medioelfos. Al final de la Primera Edad, a los medioelfos les fue concedido el poder de elegir entre las razas en las que iban a ser contados. Eärendil deseó pertenecer a la raza de su esposa y ella decidió pertenecer a los eldar. En la Tierra Media, su hijo Elros eligió ser contado entre los hombres y condujo a los edain a Númenor. Elrond, su hermano gemelo, escogió ser contado entre los elfos que quedaban en la Tierra Media, donde se convirtió en el capitán y canciller de Gil-Galad, el alto rey de los elfos en la Tierra Media.

A los Dúnedain, como eran llamados los Númenoreanos, los Valar les otorgaron una vida tres veces la de los hombres normales, y a Elros le fue otorgada una vida de 500 años. A la vez que les fue aumentada su esperanza de vida y su majestad. Durante casi tres mil años, casi la totalidad de la Segunda Edad del Sol, los númenóreanos desarrollaron una civilización cada vez más avanzada y expansiva que extendió su poder a lo largo de las costas de la Tierra Media.

En los últimos siglos de la Segunda Edad, sin embargo, el orgullo hizo que los numenoréanos, encabezados por su rey, Ar-Pharazôn, desafiaran el poder de Sauron y le hicieran prisionero. Desde su prisión, Sauron manipuló el temor a la muerte de los numenoréanos, hasta inducirlos a rendir culto a Morgoth y rebelarlos en contra de los Valar. Finalmente, logró inducirlos a atacar Valinor en la creencia de que esas tierras les darían la inmortalidad.

Eru, el Ser supremo, ardió en cólera y, como castigo, hundió Númenor bajo las aguas junto con los numenoréanos rebeldes. En esa catástrofe Sauron también fue hundido, de tal modo que nunca más pudo adoptar una forma hermosa. Además, Eru separó Aman de Arda, dándole forma esférica a esta última y dejando a Aman fuera de ella. Desde entonces la única forma de llegar a Aman fue seguir el camino recto (tangente a la superficie esférica de Arda) desde los Puertos Grises (noroeste de la Tierra Media) usando una nave élfica. De la hecatombe sólo se salvaron los Fieles liderados por Elendil, que desembarcaron en la Tierra Media y fundaron los reinos del Norte (Arnor) y del Sur (Gondor).

La historia de su Caída se cuenta en la Akallabêth, libro inserto en El Silmarillion. Otras historias de Númenor de la mano de Tolkien pueden leerse en los Cuentos inconclusos.

Gobierno[editar]

Los máximos gobernantes de Númenor siempre fueron los reyes. Elros fue el primero de ellos y gobernó durante 410 años hasta su muerte, pero a partir de su hijo Vardamir, los Reyes Númenóreanos adoptaron la costumbre de ceder el cetro a su heredero antes de morir, y así se mantuvo hasta los días de Tar-Atanamir.

Los reyes tomaban sus títulos en la lengua quenya. Sin embargo, Ar-Adûnakhôr adoptó su título en adûnaico, la lengua Númenóreana, lo que causó un mayor distanciamiento entre la realeza y los Fieles. Años después, Tar-Palantir volvería a adoptar su título en quenya, molesto por lo que habían hecho los otros reyes, aunque Ar-Pharazôn de nuevo volvió al adûnaico.

El cetro era la principal señal de la realeza en Númenor. En un principio pasaba al mayor de los hijos varones, pero Tar-Aldarion solo tuvo una hija y entonces promulgó una ley por la que el cetro pasaría siempre al vástago mayor, sin distinción de sexo. Así, en el año 1075 de la Segunda Edad, Tar-Aldarion cedió el cetro a su hija Ancalimë y se convirtió en la primera Reina. El cetro no pudo ser salvado en el Desastre de Númenor y se hundió con el resto de la isla.

Había una serie de objetos y tesoros que pasaron en herencia por los Reyes de Númenor: Aranrúth, la espada que usaba el rey, que antes era la del Rey Thingol de Doriath, y que Elwing le dio a su hijo Elros; el Anillo de Barahir, que fue el único que sobrevivió a la Caída de Númenor, porque Tar Elendil se lo dio a su hija Silmariën y así fue preservado por los Señores de Andúnië; Las siete palantiri, las piedras videntes creadas por Fëanor y entregadas a los numenoranos como regalo por los elfos de Eressea; Dramborleg, la gran hacha de Tuor; y el arco de Bregor.

Otros nombres[editar]

  • Andor («tierra del don», en quenya). Nombre que le dieron los Numenoreanos.
  • Akallabêth («la sepultada», en adûnaico y oestron). Nombre dado por los propios Numenoreanos tras la destrucción.
  • Atalantë («la sepultada», en quenya). son las tierras submarinas que quedaron cuando la de Númenor fue sepultada en las aguas por el gran mar divisorio Belegaer.
  • Elenna («hacia las estrellas», en quenya). Nombre de la isla donde se fundó el reino.
  • Mar-nu-Falmar («hogar bajo las olas», en quenya). Nombre dado después de la destrucción.

El mito[editar]

La historia de Númenor recuerda a la leyenda platónica de la Atlántida, una isla con una civilización muy próspera que debido a una catástrofe natural acabó hundida bajo el mar. Refuerza esta asociación la similitud entre las palabras Atalantë, nombre quenya para las tierras sumergidas de Númenor, y Atlántida.

Personajes importantes[editar]

Bibliografía[editar]

  • Tolkien, J. R. R. (1988). Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media. Ediciones Minotauro. ISBN 84-450-7291-9.