Mitología asturiana

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Puede denominarse mitología asturiana al conjunto de tradiciones fantásticas y leyendas populares del folclore de Asturias. Enlaza con otras mitologías de la cornisa cantábrica aunque ha desarrollado sus propias especificidades.

Es posible que las creencias folclóricas asturianas, como las de toda Europa, se encuentren vinculadas de algún modo a las religiones paganas de los pueblos precristianos (astures), las cuales habrían sido más o menos asimiladas y transformadas sincréticamente por el cristianismo. Sin embargo, resulta muy difícil, si no imposible, aseverar nada claro al respecto: la frontera que separa la realidad etnológica seria del mito romántico decimonónico es extremadamente tenue.

Dioses[editar]

Al igual que otras culturas preindoeuropees, los astures, los primeros pobladores de lo que siglos después sería el Principado de Asturias, tenían como dioses protectores a las fuerzas de la naturaleza. Gracias a las referencias del historiador y geógrafo griego Estrabón (en griego antiguo, Στράβων; Amasia, Ponto, ☆64-63 a.C./†19-24 d.C.) se sabe que adoraban a la Luna como a una diosa básica de lo espiritual y de la fertilidad, lo que afirma que eran matriarcales o que aún estaban en proceso de patriarcalización.

Se conocen algunas divinidades por la toponimia y por la documentación romana y medieval que ha logrado sobrevivir, permitiendo conocer una buena parte de su panteón de deidades sobrenaturales, si bien el origen de algunas de ellas es incierto, siendo fácilmente identificables con dioses de otras mitologías de los antiguos celtas del norte de Europa, como la mitología griega, la gala y la mitología irlandesa, tal vez mediante procesos de migración que llevasen a griegos, galos e irlandeses hasta Asturias, llevándose hasta allí sus mitos para adoptar nuevas formas. Algunas de las divinidades que se saben eran adoradas por los asturianos primigenios son:

Aernus[editar]

Posiblemente el dios más importante de los Zoelas, un tribu prerromana que habitaba en las sierras de Nogueira, Sanabria y La Culebra hasta los montes de Mogadouro y Santa Comba (en el norte de España y Portugal).

Aramo[editar]

Un protector de las encrucijadas de los caminos, se le recuerda en el monte Aramo, llamado en su honor (sagrado por antonomasia para los astures, situado entre los concejos de Morcín, Riosa y Quirós), en donde hay una importante necrópolis dolménica y por lo tanto ya era un lugar sagrado antes de la época castreña. Su nombre significa "cruce de caminos" o "bifurcación".

Bandua[editar]

También llamado Bandis, es un dios cuya misión era servir como garantía o aval en los pactos. Además de los astures, es una deidad común a los lusitanos y los galaicos.

Belenos[editar]

Identificado por historiadores de la Antigüedad con el Apolo de la mitología griega (el Febo de la mitología romana), la figura de Belenos se asocia a la luz, el sol y el fuego. Se le honraba para que conservara el fuego del hogar con una fiesta característica de los pueblos agrícolas y pastoriles al inicio de la época de siembra y del ascenso del ganado a los puertos de montaña. Actualmente se le recuerda en lugares como Beleño, Belén de Ponga o Beloño de Gijón entre otros. Belenos o Belenus es también un dios en la mitología celta. Así mismo, el grupo de folk asturiano Beleño y el equipo avilesino de rugby Belenos RC son llamados en su honor. Su nombre es frecuentemente mencionado, junto a Tutatis, en el cómic Astérix el galo de Goscinny y Uderzo.

Bodus[editar]

Dios guerrero, su nombre se traduce como "victoria". Equivalente a Nike en la mitología griega.

Brixit[editar]

Diosa de la curación, de las artes y del hogar, su origen podría estar en la mezcla de Hestia, diosa del hogar en la mitología griega, y de Higia, diosa de la sanación e hija del dios Asclepio.

Candamo[editar]

También llamado Cernunos. Dios de la vegetación y de las fuentes, del que toma su nombre un concejo asturiano. Aún existe en el concejo de León, en el parque natural de La Candamia, una copia de la fuente dejada a Iove Candamus (Júpiter Candamu) por los romanos en señal de sincretismo. En las escasas representaciones que se encuentran de este dios aparece portando un torque de oro en una mano, simbolizando el poder y riqueza, y en la otra una serpiente que representa la abundancia y la fertilidad.

Cosso[editar]

También llamado Cosus. Vinculado al adjunto de las aguas y comparado al Tutatis es la mitología gala y el Ares de la mitología griega (Marte en la mitología romana), era el dios de la guerra y protector en la batalla como del castro, y que dio nombre a localidades como Caso y Caxous en Valdés o a Campo de Caso. Es otra deidad común a los lusitanos y los galaicos, siendo llamado Segidiaecus en la mitología celta.

Deidades menores[editar]

Comparables a las ninfas y a los faunos de la mitología griega, dentro de los mitos asturianos había una pléyade de genios o dioses menores que, con el paso de los siglos, se convirtieron en una cohorte de mitos y leyendas que conformaron los mitos asturianos en su forma definitiva, pasando a la religiosidad de la cultura asturiana en formas de xanas y trasgus, etc (ver más abajo en "Seres mitológicos").

Dea Astúrica[editar]

Diosa de la soberanía, y personificación de la nación de los astures durante el período romano.

Deganta[editar]

También llamada Degantae. Diosa de las aguas.

Deis Equeunum[editar]

Dioses "equinos", pudiera ser una equivalencia de los centauros de la mitología griega y tal vez protectores de los asturcones, un tipo de caballo típicamente asturiano.

Deva[editar]

Diosa del agua y de la feminidad, de ella le toman el nombre la montaña Deva y el río Deva, siendo muy importante para los astures ya que el líquido elemento aporta pureza, riega los campos y da de beber a los animales y personas, contribuye en definitiva a lo que era la vida en la tribu. En Asturias existen numerosos manantiales y ríos con este nombre, uno de ellos localizado a los pies de la virgen, en el Santuario de Covadonga.

Epona[editar]

Diosa de los caballos, aparece también en la mitología celta.

Glan[editar]

Diosa de la pureza. Su origen podría estar en Glaur, un personaje de la mitología nórdica cuyo nombre significa brillo y que sería la base de la raíz "glor" (gloria), que significa "oro".

Lug[editar]

Al parecer, un dios relacionado con las poblaciones celtas del centro y occidente de Asturias. Topónimos como el de Lugones o Lugo de Llanera, cerca de Oviedo, amparan la existencia de este protector, de gran importancia en la mitología celta.

Navia[editar]

Diosa de la ría que lleva su nombre, un concejo asturiano también es llamado igual que ella. Al igual que Cosso y Bandua, es común a los lusitanos y los galaicos.

Nimmedo Aseddiago[editar]

Una posible deidad local asociada al bosque anexo al pueblo de Mieres, del que apenas se tiene más información. Al traducirse su nombre como "ir al bosque sagrado", pudiera tratarse de la ruta del Camino de Santiago entre Oviedo y León, que atraviesa el concejo de Mieres en su recorrido.

Reue[editar]

Dios del cielo vinculado a los ríos y a fenómenos atmosféricos como la lluvia o las ventiscas, relacionado también con las montañas. Al igual que Cosso, Bandua y Navia, es común a los lusitanos y los galaicos.

Segono[editar]

Culebra con cabeza de castrón, cuyo nombre es parecido a la localidad de Següenco en Cangas de Onís, situado en el oriente de Asturias donde habitan múltiples leyendas de serpientes aladas que podrían tener su origen en este dios antiguo. Este ser pudo evolucionar en el actual cuélebre de la mitología asturiana. Cerca del mirador de Següencu está el pueblo de Onao, en Cangas de Onís, en el que se contaba una historia sobre un cuélebre que, cuando salía de la cueva donde habitaba, cubría los cuatro picos del valle, ensombreciendo el día.

Taranis[editar]

Dios del trueno, la luz y el cielo, representa el ruido, la destrucción y la fuerza sobrenatural de las tormentas. Probablemente tengan relación con él topónimos como Taranes (Ponga), Tarañu (Cangas de Onís), Tarna (Caso) o Taraña (Laviana y Siero). Aparece también en la mitología celta.

Telenón[editar]

También llamado Tilenus. Dios de la fuerza, el brillo y la lucha. Vivía, según creencias astures, en el monte Teleno, ubicado en La Maragatería, en Castilla y León. Se le consideraba también protector de la agricultura y la economía.

Vagodonnaego[editar]

Posiblemente una deidad de carácter infernal o del inframundo, habida cuenta la partícula "donn" en su nombre, que significa "el oscuro". Dado que la etimología completa de su nombre sería traducida como "yo, el vacío oscuro" (Lat. vago, "vacío"; donn, "el oscuro"; y aego, "yo"), pudiera tratarse del dios de la oscuridad o de los muertos.

Vindonius[editar]

También llamado Vindonius el blanco. Figura de gran poder, la propia cordillera cantábrica era conocida tiempo atrás como el Mons Vindius, siempre blanca con sus nieves perpetuas, por lo que Vindonius podría tratarse de un dios del invierno o de la nieve.

Seres mitológicos[editar]

Nacidos en origen como deidades menores dentro de los dioses de los primeros astures como Aramo, Navia, etc., los seres mitológicos fueron ganando importancia en la vida de los asturianos con el paso de los siglos, desplazando eventualmente a sus parientes los dioses mayores para convertirse en el epicentro de las creencias de los naturales del Principado a lo largo de la Edad Media a través de la tradición oral de padres a hijos, o de cuentacuentos y trovadores que mantenían intactas las tradiciones pese a la amenaza de la Inquisición, que combatía férreamente el paganismo y todo lo que no tuviese que ver con Jesús de Nazaret y la fe católica.

Aunque dichas creencias se vieron amenazadas por la revolución industrial y el mecanicismo, y especialmente en los años 50-60 del siglo XX durante los años del Franquismo por la migración de los jóvenes a las grandes ciudades y el consiguiente abandono de las antiguas costumbres de pueblo transmitidas durante generaciones, posteriormente diversos autores e historiadores lograron rescatarlos del cuasi-olvido en el que estaban a punto de caer, recuperando así su identidad histórica. Los seres mitológicos conocidos son los siguientes:

El Basilisco[editar]

Hermanado con el mito griego, el basilisco nace del huevo que pone un gallo, en vez de una gallina. El gallo pondrá el huevo dentro del cuchu (forma asturiana de "estiércol") y con el calor de este será incubado hasta que eclosione y de él nazca el basilisco. Hay dos versiones diferentes de su aspecto: la 1ª, en la que aparece como una serpiente con cresta de gallo que puede alcanzar varios metros de lontigud, y la 2ª, aún más terrible, en la que es un gallo que en vez de plumas traseras tiene una larga cola de serpiente. En esta segunda apariencia su cacareo resultaba tremendamente dañido para los oídos de cualquier animal o persona que lo escuchase, aunque su poder era tal que tanto en una forma como en otra, podía matar a cualquier ser que le mirase directamente a los ojos.

El Busgosu[editar]

El Busgosu es un ser híbrido, mitad hombre mitad cabrito. Tiene espesas cabelleras, sus patas son de cabrito al igual que los cuernos que posee en su cabeza, mientras que el torso y los brazos, al igual que su rostro, son humanos. Existen dos mitos: uno en el oriente el cual se asemeja más al mismo mito cántabro, es decir, donde el busgosu es benefactor y guía a los pastores cuando se pierden, o ayuda a arreglar las cabañas de las brañas. El otro mito, más extendido en el occidente de Asturias, dice que el busgosu es el señor del bosque y de todo lo que habita en él. Es enemigo encarnizado de los leñadores y cazadores, les persigue haciendo que se despeñen por acantilados. Rapta a las mujeres de las aldeas para llevarlas a su cueva, por mucho que se le trate de perseguir, nunca se le puede alcanzar. Se cree que este mito fue introducido por los ferreiros vascos asentados en Asturias en el siglo XVII, aunque otros estudiosos del tema lo consideran un mito autóctono.

El Carru de la Muerte[editar]

El carru de la muerte es un carro que vuela por los cielos nocturnos asturianos buscando a los moribundos para recoger el alma de éstos cuando fallecen. En algunas historias se cuenta que de él baja la Güestia. En otras, el carro va tirado por dos caballos invisibles y vaga por los caminos con ruedas de corcho para que no se le oiga ir por los caminos. El conductor del carro es la última persona en fallecer el año anterior en la parroquia (siendo relevado por el nuevo último fallecido tras el cambio de año, y así sucesivamente), quien se para enfrente de la casa del moribundo y dice la siguiente frase “salga fulano que aquí lo buscan”. Si el moribundo en efecto sale, el conductor lo hace subir al carro, llevándoselo después al Más Allá.

El Coco[editar]

Personaje infantil célebre por una famosa nana que en una de sus estrofas reza "Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y se te llevará". Se le supone un espectro nocturno de horripilante apariencia y muy aviesas intenciones, que rapta a los niños desobedientes por las noches o a aquellos que no duermen, para después llevárselos lejos de sus casas. Se desconoce lo que hace con ellos.

El Cuélebre[editar]

El Cuélebre

El Cuélebre es una serpiente gigantesca que custodia tesoros o a les xanes. Como son inmortales, con el pasar de los siglos las escamas se le vuelven tremendamente gruesas e impenetrables, y le salen alas de murciélago, pareciéndose más a un dragón que a una culebra. No se suele mover mucho del sitio que custodia, cuando lo hace es para comer ganado o a hombres.

En las historias de cuélebres más conocidas se le suele matar dándole de comer una piedra al rojo vivo, o con una hogaza de pan llena de alfileres. Otro mito relacionado con el cuélebre es la «piedra del cuélebre», con la que se cree que se curan ciertas enfermedades. Se dice que seis culebras se juntan al cuélebre y las babas de todos ellos crean dicha piedra al endurecerse.

El Diañu Burlón[editar]

El diañu burlón normalmente es representado como un caballo, aunque se puede trasformar en otras criaturas como un carnero e incluso en humano. No suele ser muy dañino con los humanos, normalmente solo gasta bromas pesadas, como dejar que el fatigado caminante se monte sobre su lomo, para entonces cabalgar a una velocidad endiablada en ir aumentando en tamaño. El asustado jinete, al realizar una invocación a alguna potencia celestial -por lo general:¡Xesús, Xosé y María!- se libera de la siniestra cabalgadura para dar con sus huesos en una riega. A pesar de no ser excesivamente dañino para las personas, es adorado por les bruxes del oriente y centro de Asturias y representa al macho cabrío y al diablo.

El Güercu[editar]

El Güercu es la aparición en un lugar, o la aparición a una persona de un futuro difunto, normalmente de su familia, que más tarde al hablar con este niega reiteradamente que él se encontrase en ese lugar, esto anuncia la muerte de esta persona en los próximos días. Se dice de él que vaga por cementerios, y que a veces adopta la terrorífica forma de un perro negro con cuernos.

El Lloberu o Llobera[editar]

Los lloberos, son hombres y mujeres que se crían entre lobos, llegando a mandar en las manadas. Son distintos a los casos de licantropía, donde el individuo se convierte en lobo. De este último se cuenta que es la maldición de un padre a su hijo por comer demasiada carne, entonces este se va de casa y se revuelca por la tierra, convirtiéndose en lobo, se encarga de que los lobos no se coman el ganado ni ataquen a las personas, pasados siete años, se revuelca de nuevo en la tierra y la maldición se va. Está documentado históricamente el proceso llevado a cabo por el Santo Oficio contra Ana María García, la Llobera de Llanes, fechado en 1648.

El Nuberu[editar]

También conocido en el occidente como Reñubeiru o Xuan Cabritu, el nuberu es un conductor de nubes y tormentas. Se le representa como un hombre con espesa barba , viste pieles de cabra y un sombrero de ala ancha. Puede ser terriblemente dañino con las personas, lacrando pastos y sembrados, si bien puede ser muy beneficioso con aquellos que le ayuden. El mito nos cuenta que vive en Egipto en la Ciudad del Grito. En una ocasión vino a Asturias montado en las nubes, teniendo la mala suerte de caerse a la tierra. Pidió cobijo y nadie se lo dio hasta bien entrada la noche en el que un pobre campesino se apiadó de él. En gratificación todos los años le regaba bien sus sembrados aumentando éstos su producción. Años después este campesino tiene que efectuar un viaje al lejano Egipto. Enterándose el campesino de que su amada después de tantos años de ausencia decide casarse con otro, va a pedir ayuda al Nuberu, éste le monta en una nube llegando a tiempo para impedir la boda. En los pueblos para evitar la llegada del Nuberu se hacía tocar las campanas de bronce de la iglesia. Otro método de alejar el mal tiempo era poner cuchillos y navajas semi enterrados en la tierra y apuntando al cielo, esperando así cortar la mala nube en dos. El Entiznáu de la mitología hurdana posee paralelismos con el Nuberu asturiano, incluso en la indumentaria.

El Papón[editar]

Este personaje tiene su nombre debido a su enorme papada. Tiene el vientre muy hinchado, un gran abdomen y una apariencia bonachona, pero tras esa fachada se oculta un glotón al que le encanta raptar a los niños llorones que no se duermen. Se los lleva de sus casas por las noches, a los que luego se come. Otro personaje emparentado con éste es Xuan Canas, que vive en los pozos de los ríos y si algún niño pasa por allí lo rapta y lo esconde para siempre en el fondo del río.

El Pataricu[editar]

Son seres gigantescos que viven en la legendaria isla de Eonavia o Eonaviega (entre las costas del Eo y de Navia) que tienen un solo ojo y un finísimo sentido del olfato que les permite detectar náufragos de los cuales se alimentan. La isla solo era accesible para los barcos que habían sufrido un naufragio, llegando a sus costas arrastrados por la marea, de modo que los supervivientes se veían atrapados en la isla al no tener barco con que escapar de ella, siendo también víctimas del hambre de estos enormes cíclopes.

El Pesadiellu[editar]

El pesadiellu es un espíritu maligno, que no tiene forma determinada y relacionado con el diablo. Se suele aparecer a los caminantes, que sienten como una presión extrema en el cuerpo que puede llegar al desfallecimiento y debe recurrir a los rezos para deshacerse de él. Otra historia nos cuenta que se presenta como una enorme mano peluda o como un macho cabrío.

El Príncipe Aliatar[editar]

Personaje más legendario que mitológico, de gran popularidad y cariño entre los niños pequeños, característico de la época navideña. Suele presentarse como su alteza real el príncipe Aliatar. Tiene por cometido visitar los pueblos y las ciudades para recoger las peticiones que los niños hacen a los Reyes Magos durante las semanas previas a la gran cabalgata del 5 de enero. En la Cabalgata de Reyes, Aliatar es quien abre la comitiva, precediendo a Melchor, Gaspar y Baltasar, respectivamente.

El Repunte de las Medias Blancas[editar]

Se trata de un monstruo de aterradora apariencia que vive bajo el mar y que permanece cerca de los acantilados, a la espera de que alguien se acerque demasiado al borde. En ese momento se sube a las crestas de las olas y cuando éstas se estrellan contra el rompiente, salta hacia el acantilado para llevarse a su incauta presa al fondo del mar.

El Sacauntos[editar]

Parecido al hombre del saco, se trata de un errante mercader de siniestro producto, ya que al hombro porta un gran saco en donde deposita el unto (la manteca o grasa) de las personas a las que él destripa personalmente, usando un cuchillo que lleva para la ocasión. Una vez muertas y vaciadas de grasa, el Sacauntos acude a los mercados, donde vende la grasa para sacarse unas monedas con que comer.

El Sumiciu[editar]

Es menos conocido que el Trasgu, pero al igual que éste es un duende del hogar. Se le asocia con los despistes y las desapariciones de objetos, siendo muy habitual en Asturias oír la expresión “llevolo el Sumiciu” o “páez obra del Sumiciu”. Es de un tamaño sumamente pequeño o incluso invisible. Pero la acción del sumiciu no se limita a eso. Este duende es más perverso que el trasgu, llegando incluso su poder a ser capaz de "sumir" a las personas, especialmente a los niños. (Ir haciéndolas desaparecer poco a poco) Aun así, la manera de librarse del Sumiciu y recuperar los objetos perdidos es simple: Se dice que hay que rezar una oración a San Antonio pero sin cometer ni un solo error, si no, los objetos perdidos, jamás se recuperarán.

El Trasgu[editar]

Uno de los personajes más conocidos de la mitología asturiana, el trasno o trasgu es un duende que vive en las casas y es sumamente travieso, llegando a ocasionar grandes destrozos en ocasiones. Causa graves trastornos en la vida familiar en aquellas casas que habita, molestando al ganado, tirando cosas al suelo, impidiendo que las personas duerman por las noches, etc. Sin embargo, si se le trata bien, y siempre y cuando esté de buen humor, el trasgu puede recoger y limpiar las casas, aunque suele ser más dañino que benefactor. Es tal la molestia que causa que en ocasiones las familias tienen que mudarse. No obstante es sumamente difícil deshacerse de él, acompañando normalmente a la familia en la mudanza, suelen anunciarse diciendo “yo también ando de casa mudada”. Hay varias maneras según el mito de deshacerse de él: una es encargarle que traiga agua en una cesta, o que convierta un pellejo de carnero negro en blanco, al no poder hacerlo se marcha avergonzado. Otra manera de deshacerse del trasgu es dejándole un puñado de grano en el suelo, como no los puede coger porque se le escapa por el agujero de la mano se enfada y se va. El mito del trasgu está emparentado con otros mitos de duendes comunes en toda Europa y el resto del mundo.

L'Anguleru[editar]

Personaje mágico tradicional de la época navideña. Fue creado en 2008 por la Asociación de Vecinos Garabuxada de San Juan de la Arena (pueblecito perteneciente al concejo de Soto del Barco, situado en la desembocadura del río Nalón y enfrente a otro pueblo, San Esteban de Pravia), ganando rápidamente popularidad en toda Asturias. Fue creado para recuperar tradiciones perdidas pesqueras del pueblo en forma de cuentos (primero escritos en bable y en 2010 pasados a español) por las escritoras Paloma y Carmen Fernández, con ilustraciones de Christian Bartsch. L'Anguleru viste un traje amarillo impermeable propio de los pescadores, ataviado con un gorro negro, larga barba color castaño, botas de agua verdes, un cándil en la mano y un truel o salabre de grandes dimensiones. Según su imaginario popular, vive todo el año en el Mar de los Sargazos cuidando de las anguilas y de las angulas. Llega al pueblo por mar subido en su chalana, la L'Angulina, siempre en Nochebuena, recibido por una cabalgata, aprovechando su visita para pescar angula, venderla en el mercado y de paso hacer regalos a los niños del pueblo, a condición de que hayan cumplido dos requisitos: ser buenos y haber trabajado mucho. Después recorre todos los ríos, lagos y lugares con agua para después visitar los hogares asturianos. Para ayudarle en su viaje, los niños le dejan un gorro con comida y bebida en el Árbol de Navidad. L'Anguleru cuenta con unos ayudantes igualmente mágicos llamados "Llendadores del Ríu" (limitadores del río), también llamados "Agabitadores de L'Anguleru", que se encargan de recoger las cartas de los niños con sus peticiones, repartiendo junto a él los regalos la noche de Nochebuena. También cuidan de los cauces de los ríos para proteger el medio ambiente, así como de su repoblación de peces. A diferencia del L'Anguleru, los Llendadores visten de impermeable verde oscuro con botas negras, y su barba suele ser pelirroja. Las mujeres Llendadoras visten pantalones, chaleco y jerseys, también de verde, y llevan un típico pañuelo asturiano a juego cubriendo su cabeza.

L'Home del Sacu[editar]

Mito ampliamente extendido por la geografía española además de la asturiana, este lúgubre personaje ronda por los caminos con un saco al hombro, por las noches, deambula por las calles y en silencio rapta a los niños que pasan, los mete en su saco y se los lleva, no dejándolos nunca volver a ver. En una versión del mito, los mata por portarse mal, mientras que en otra se los come.

L'Home Marín[editar]

Un siniestro personaje que merodea por las costas en busca de barcos pesqueros, divirtiéndose con ellos rompiendo sus aparejos de pesca al crear grandes oleajes o aprovechando las tormentas que puedan coger al barco desprevenido antes de que éste pudiese volver a puerto. Otra de sus diversiones es destrozar los propios barcos, dejando a los marineros en mitad del mar.

La Curuxa[editar]

La curuxa (lechuza), si se posa o ronda la casa de un enfermo significa que este enfermo va a fallecer. También se oye en Asturias que este mensaje lo realiza la corneja y el cuervo. Otra historia cuenta la aparición en el pueblo de un perro negro que nadie había visto antes, que se para delante de la casa de un enfermo y se pone a aullar, ronda la vivienda hasta el fallecimiento del enfermo y luego le acompaña hasta que éste es enterrado, desapareciendo luego para siempre. La curuxa es también una de las figuraciones de la Guaxa.

La Fiera Cuprecia[editar]

Bestia de extraño aspecto parecido a la quimera de la mitología griega, con cuerpo de harpía provisto de cuatro mamas, cola, boca de león y cuernos de toro. Este ser se dedica a asustar a los niños que encuentra por los bosques.

La Guaxa[editar]

Es un ser tenebroso, representado en forma de mujer vieja, con un solo diente, que por las noches entra en las casas de los niños y abriéndoles la arteria del cuello les chupa la sangre lentamente. La Guaxa vuelve noche tras noche hasta ver cumplido su cometido: matar al humano. La Guaxa se puede esconder en todos lados persiguiendo a sus víctimas. Hay quien dice "por donde pasa un soplo de aire pasa la Guaxa"

La Güestía[editar]

La Güestía (comparable con el castellano "hueste", y así mismo una versión asturiana de la Santa Compaña gallega) son almas en pena, vestidos con túnicas blancas con capucha que vagan durante la noche. La procesión lleva cada ánima una vela encendida, aunque no siempre visibles, notándose su presencia en el intenso olor a cera y el viento que se levanta a su paso. Caminan emitiendo rezos (casi siempre un rosario) u otros cánticos fúnebres, y tocando una pequeña campanilla. A su paso cesan previamente todos los ruidos de los animales en el bosque, y se escuchan unas campanas. Los perros anuncian la llegada de la Santa Compaña aullando de forma desmedida, los gatos huyen despavoridos y realmente asustados.

La tradición estipula que hay tres formas de protegerse contra la Güestía, en caso de tropezarse con ella. El primero consistiría en dibujar con una tiza en el suelo el Círculo de Salomón (un círculo con el Sello de Salomón -la estrella de seis puntas- en su interior, la cual podría cambiarse por una cruz), y metiéndose dentro (otra versión añade el mantener los ojos cerrados todo el tiempo, no tanto para evitar mirarlos como para evitar que ellos lo miren a uno). El segundo método sería arrojarles un gato negro en mitad de la procesión, lo que causaría el caos entre las ánimas, y salir corriendo despavorido. En el tercer método, bastaría con extender los brazos hacia la comitiva haciendo el signo de los cuernos con las dos manos o, también con ambas manos, realizar el gesto de la figa o higa (esto es, cerrar totalmente el puño y pasar el pulgar de la propia mano por entre los dedos índice y corazón). Ambos gestos, en principio, también valdrían dentro del Círculo de Salomón.

Según esa misma tradición, la procesión va encabezada por un vivo que porta una cruz o un caldero de agua bendita (a veces, ambos), y que está maldecido a salir todas las noches por los caminos para comandar la procesión, aunque a la mañana siguiente éste no tiene recuerdo de su peregrinaje nocturno. A medida que sale a su errar por bosques y caminos la víctima va palideciendo y adelgazando gradualmente hasta que finalmente muere, a menos que antes consiga pasarle la maldición a otra persona, librándose así de su cometido. La creencia popular dice también que quienes pueden ver a la Güestía son aquellos a los que el cura, erróneamente, los bautizó usando el óleo usado para los muertos, en vez del agua bendita, aunque también si se posee cierta sensibilidad especial uno podría verla. Alternativamente uno la podría presentir sin llegar a verla claramente, cuyo resultado sería un escalofrío que recorre el cuerpo acompañado de una intensa sensación de peligro o, por contra, ver solo la luz de las velas encendidas en procesión, que semejarían fuegos fatuos que flotan en el aire.

La Zamparrampa[editar]

Una mujer de aspecto deforme y cruel, a la que le gusta sembrar todo tipo de caos y desorden en las cosas en donde entra. Le encanta a asustar a los niños y provocar desastres domésticos, volviendo locas a las mujeres de la casa.

Les Ayalgues[editar]

Les ayalgues, ayalgas, Fayalgas o chalgas en Asturias son, propiamente, los tesoros enterrados bajo tierra, aunque también por extensión la ayalga es una mujer mortal que sufre un hechizo y es condenada a vivir en cuevas y simas llenas de tesoros, custodiadas, al igual que les xanes, por cuélebres. El hechizo con el que se ve condenada le ofrece también ciertos poderes sobrenaturales como el poder entenderse con los animales y plantas. Para romper el hechizo un hombre debe matar al «cuélebre» que la custodia, si lo consigue la ayalga se vuelve nuevamente humana y se casará con este, entregándole también el tesoro que guardaba.

Les Bruxes[editar]

Ancianas feas, arrugadas y de malas intenciones que conocen todos los secretos de la magia y de la brujería. Según la creencia, con sus miradas pueden hacer enfermar a los que las han agraviado o a quienes les caen mal. También se conocen todas las pociones y ungüentos habidos y por haber, que crean en ollas o grandes cacerolas. Suelen vestir siempre de negro, acompañadas por gatos igualmente negros y con escobas que la cultura popular ha dotado del poder de volar.

Les Llavanderes[editar]

Les Llavanderes son mujeres viejas y arrugadas que lavan ropa en los ríos por la noche. Aunque es fácil escucharlas es muy difícil verlas. Aquel que logre verlas será invitado a lavar la ropa con ellas, pero él que rechaza la invitación, o las mira directamente a la cara o lavase la ropa apuntando hacia alguna de ellas, será ahogado en el río por ellas (o apaleado hasta la muerte con las palas de lavar, según otra versión del mito). Tienen una parte positiva al ayudar a apagar incendios en los bosques al desviar los cursos de los ríos.

Les Serenes[editar]

Les serenes son seres híbridos, mitad mujeres mitad pez, viven en el mar y en los ríos cantando hermosas canciones. Suelen tener un carácter negativo y perverso. Se las asocia con la seducción de marineros a los que atraen con sus cantos a las costas peligrosas para que naufraguen o mueran en ellas.

Les Xanes[editar]

Xana (fonéticamente shana) es el nombre que reciben en Asturias las ninfas. Les xanes en Asturias están muy ligadas a las fuentes y saltos de agua, en el mito normalmente guardan tesoros bajo las aguas. Se las describe como chicas jóvenes y de tremenda belleza, de rasgos más bien nórdicos, de cabellos y ojos claros, se peinan a los orillas de las fuentes o saltos de agua con peines de oro, esperando a los incautos para cautivarlos con sus encantos y promesas de tesoros. Tienen hijos pequeños y peludos, llamados xaninos, como no los pueden amamantar los cambian por algún niño de alguna aldea cercana. Cuando la madre se da cuenta del horrendo trueque, ruega a la xana que se lo devuelva. En ocasiones son custodiadas por cuélebres.

Los Chupasangres[editar]

Revisión asturiana del mito del vampiro, según la cual estos seres se alimentan de la sangre de los niños mientras estos duermen indefensos por la noche. De alimentarse mucho de ellos, la falta de sangre les causaría ciertas enfermedades como anemia o paludismo. Esta historia conoció un hecho real sucedido en 1917 en Avilés, donde un hombre que se creía padecía de tuberculosis y que guiado por extrañas creencias mató a un niño de ocho años a mordiscos para beberse la sangre, siendo detenido por la Guardia Civil pero que logró escapar a sus captores mientras era conducido a prisión, no siendo encontrado jamás.

Los Diablecos[editar]

Duendes domésticos de pequeño tamaño que pueden realizar tareas imposibles para las personas. Se les concede el poder de adivinar el futuro, pero en caso de volverse en contra de los humanos con los que habita, son lo bastante vengativos para hacerles enfermar a su conveniencia o en casos más graves, de poseerlos como si de un demonio se tratase (de ahí su nombre).

Los Espumeros[editar]

Parientes de los ventolinos, los espumeros son duendes del mar, extremadamente pequeños y visten un traje de algas, llevan caracolas marinas que les dan les serenes, y ellos les corresponden con sus collares de flores, por lo que en ocasiones salen a tierra a recogerlas. Existen dos clases de espumerus: los morenos, que tienen unos ojos extremadamente brillantes, por lo que en ocasiones se ponen delante de los barcos en días de niebla para llevarlos a puerto. Los otros espumerus son rubios, y salen a tierra firme para adentrarse en las casas de los marineros, para llevar noticias de estos a sus familias o viceversa.

Los Ingalius[editar]

Estos duendes de la región de Ibias sienten una especial predilección por molestar a los niños, a los que les impiden crecer mediante una delgadez muy acusada, o volviéndolos muy pálidos. Cuando un niño está encanijado se dice que tiene los ingalius y para curarle se reúne la familia y le atan las piernas con un hilo de lana hilada en casa. Acto seguido, una persona lo lleva a la encrucijada de dos caminos por los cuales haya pasado o pueda pasar el viático. Allí se sienta con el niño entre sus brazos y a la primera persona que pasa le entrega unas tijeras y le dice: "Hombre que vienes con fortuna, corta los ingalius a esta criatura". El hombre (o mujer) corta el hilo que ata las piernas del niño y con esto queda cortada la enfermedad. Para que la operación surta efecto, ha de hacerse en silencio, y las personas que intervienen en ella tienen que separarse sin despedirse.

Los Malinos[editar]

Espíritus invisibles que pueden adoptar aspecto de sombras u ocultarse en ellas. Atormentan a sus víctimas con dolencias y enfermedades como la locura o esquizofrenia, de las que no se libran hasta que son sometidos a un exorcismo que logra expulsarlos del cuerpo del poseído, viéndose débilmente como una especie de humo o vapor que sale del cuerpo.

Los Moros o Mouros[editar]

Nada tienen que ver con los musulmanes, si no que se trata de una raza de seres mágicos que vivían en Asturias desde el principio de los tiempos, mucho antes de que llegasen los primeros pobladores humanos, que por razones desconocidas se vieron obligados a vivir bajo tierra, creando un mundo subterráneo gracias a redes de túneles, en donde ejercían el oficio de la minería, la metalurgia, la orfebrería (tareas en las que se les atribuye una habilidad inalcanzable para los humanos) o simplemente jugando a los bolos. Se supone que son los constructores de los dólmenes y de los castros, y debido a su forma de vida tienen grandes tesoros y riquezas, que son protegidos por cuélebres o por hechizos. Rara vez salen al exterior a no ser para recoger comida, y solo salen al anochecer, por la noche, o en días muy señalados como la noche de San Juan. No suelen mezclarse con los humanos, a no ser en encuentros casuales.

Los Ventolinos[editar]

Un ventolín es un duende extremadamente pequeño, aunque en ocasiones se les puede ver. Flotan en el aire y en los rayos de la luna. Tienen facciones muy agradables y son hermosos. Entre otras tareas transportan los suspiros de los amantes por el aire, duermen a los niños con la armonía de sus voces y llevan el último adiós de los padres a los hijos que están lejos. En la noche de San Juan, los ventolinos cantan a les xanes para que estas bailen en coro alrededor de la hoguera.

María Cuchillas[editar]

Según se dice, María era una joven de clase humilde que vivía en Oviedo en el Siglo XVIII ó XIX y que estaba enamorada de un hombre rico, lo que impedía que él se fijase en ella. Para ayudarla, El Diablo se le apareció y le dijo que si quería conquistarlo llevase a su hermano recién nacido a una cueva, donde lo matase a cuchilladas hasta desangrarlo, y con su sangre hacer una pócima o un conjuro para enamorar a su amado. María obedeció pero su hombre fue avisado de lo ocurrido y encontró a María tras cometer el crimen, maldiciéndola y condenándola a limpiar la sangre de la cueva hasta que sus lágrimas se mezclasen el agua de lavar, indicando así su arrepentimiento. Otra versión de la historia la considera patrona de los crímenes sin resolver, y se aparece por las noches portando cuchillos manchados de sangre.

Xuán de la Borrina[editar]

Llamado también Xuan Blancu (Juan el Blanco), Xuan de Madruga (Juan el de la Madrugada), Xuan de Riba (Juan el de Arriba) Xuan Barbudu (Juan el barbudo) o Xuán de la niebla, este venerable anciano merodea por montes y valles acompañado de su perro lanudo y de su esposa, de quien curiosamente se dice que también tiene barba. Se aparecen solo dentro de la niebla como figuras borrosas y algo lejanas, de modo que nadie puede verlos de forma nítida. La leyenda le atribuye el don de traer la niebla así como de hacerla desaparecer, volviéndola hacia el cielo. Los pastores consideran a Xuan una especie de pastor con poder de dominar a la niebla, y al que pedían protección para sus rebaños cuando ésta cubría los valles en donde ellos estaban.

Xinxinos[editar]

Cuenta la leyenda que había un niño que era muy desobediente y maleducado con su propia madre, a la que encantaba fastidiar cuando tenía que ayudarla con las tareas domésticas. En cierta ocasión en que estaban cortando leña, Xinxinos cargó una pila de ella a la espalda y le preguntó a su madre donde debía dejarla, pero la madre, exhausta de la mala conducta de su propio retoño, le exortó a que la pusiera en los cuernos de la luna. La maldición se hizo efectiva, y el niño fue condenado a vagar por los bosques sin descanso, apareciéndose en las noches de luna llena cargando con una pila de leña que no sabe donde dejar. En una versión alternativa de la historia, durante la fase de luna llena se podría ver en la propia luna la figura de un niño, llevando un haz de leña a la espalda.

Otros personajes[editar]

La proliferación de seres mitológicos en los distintos municipios y pueblos del Principado hicieron que en ocasiones algunos de ellos trascendieran de uno a otro rincón de su geografía, aunque con alterando sus nombres levemente. Otros, en cambio, aunque no poseían leyenda propia, se les mencionaba como aviso de tener cuidado a la hora de deambular por los montes en solitario, de proteger a los niños de las aldeas o bien de ser prudente al faenar en barco. De ahí que existan personajes mitológicos adicionales, aparte de los ya mencionados, aunque pudiera ser que se tratasen de los mismos con distinto nombre, y que pueden agruparse en distintas categorías.

  • Asustaniños
    • El Agoiro
    • El Burru Sangrau
    • El Caparrucia
    • El Carisio
    • El Cortador
    • El Destripador
    • El Fute Canela
    • El Parronco
    • El Tío Camuñas
    • La Cúcara Mala
  • Devoradores de hombres
    • La Barranca
    • La Parranca
    • La Zanca Parranca
    • La Zancarabanca
  • Espectros
    • El Aparato
    • La Muerte Mesada
  • Espíritus del sueño
    • El Llobu Cerval
    • El Paparroxu
    • La Mano Negra
    • La Manona
  • Monstruos marinos
    • El Pecau Sabadiegu
    • El Perfeutu
    • La Patena
  • Sacamantecas
    • El Home del Untu
    • Juana L'Untu
  • Secuestraniños
    • El Rampayu
    • El Rapeu
  • Seres del bosque
    • El Beyosu
    • El Mufosu
    • El Vellos
  • Sin identificar
    • Xegome

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Mitología asturiana - Alberto Álvarez Peña. Picu Urriellu. Gijón, 2005 (3ª ed.). ISBN 84-607-2090-X
  • Seres míticos y personajes fantásticos españoles - Manuel Martín Sánchez. Edaf Ensayo, 2002. ISBN: 9788441410534

Enlaces externos[editar]