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Artemisa

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Artemisa (escultura en mármol), Museo del Louvre
Artemisa de Mitilene, siglo IV a. C.

En la mitología griega, Artemisa[1]​ o Ártemis[2]​ (en griego clásico Ἄρτεμις Artemis, Ἀρτέμιδος Artemidos, en latín Artemis) fue una de las deidades más veneradas y de las más antiguas. Se trata de la diosa de la caza, los animales salvajes, los bosques y las montañas. También es la protectora de las doncellas y la virginidad, pudiendo aliviar los dolores del parto o causar la muerte súbita entre las muchachas jóvenes. Era hija de Zeus y Leto y hermana melliza de Apolo, además de formar parte del panteón de los doce dioses olímpicos. Artemisa siempre tiene el aspecto de muchacha y es una celosa protectora de su virginidad. Su nombre en la mitología romana es Diana.[3]

«Canto a la tumultuosa Ártemis, la de las áureas saetas, la virgen venerable, cazadora de venados, diseminadora de dardos, la hermana carnal de Apolo el del arma de oro, la que por los montes umbríos y los picachos batidos por los vientos, deleitándose con la caza, tensa su arco todo él de oro, lanzando dardos que arrancan gemidos».[4]

A menudo se la representaba como una cazadora llevando un arco y flechas.[5]​ El ciervo y el ciprés le estaban consagrados. Algunos investigadores[6]​ creen que su nombre y, de hecho la propia diosa, era originalmente pregriega.[7][8]​ En la Ilíada se alude a ella como Artemisa Agrótera («de los campos») y Potnia Theron, ‘señora de los animales’.[9]​ Físicamente Artemisa es descrita como alta, destacando por encima de las cabezas del coro de ninfas que la acompañan.[10]

Poco a poco, y especialmente en época helenística, Artemisa fue adquiriendo atributos como diosa de la luna, identificándose entonces con Selene. Esta es la razón por la cual en ocasiones aparece representada con una luna creciente sobre la cabeza.[11]​ El templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo antiguo, fue construido por la amazona Otrera en honor a la diosa.[12]

Calímaco nos dice que su isla favorita es Dólica («alargada») —esta pudiera ser Creta, Icaria o Eubea—, su ciudad favorita Perge, su montaña el Taigeto y su puerto el de Euripo. Sobre todas las ninfas amó a Britomartis, los cretenses la invocan como Upis, y también eligió especialmente como compañeras a Procris, Cirene y Atalanta, hábiles cazadoras como ella.[13]

Con el paso del tiempo Artemisa fue identificada con el culto de otras diosas griegas, entre ellas Hécate,[14]Dictina,[15]Despena[16]​ y Britomartis.[17]​ Otras diosas foráneas también eran interpretadas como otro nombre de Artemisa,[18]​ como la tracia Bendis,[19]​ la egipcia Bastet[20]​ o la etrusca Artume.[21]

Etimología

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Una hipótesis relaciona a Artemisa con la raíz protoindoeuropea *h₂ŕ̥tḱos, ‘oso’, debido a los ritos de culto de las Brauronias y los restos neolíticos de la cueva Arkoudiotissa (Creta). Aunque se ha sugerido[22][23]​ y confirmado una relación con nombres anatolios, a partir un «término de ambos géneros que significa ‘oso’ en hitita»,[24]​ la forma más antigua verificada del nombre «Artemisa» es la griega micénica a-ti-mi-te, escrita en alfabeto silábico lineal B en Pilos.[25][26][27]​ Artemisa fue venerada en Lidia como Artimus.[28][29]

En una etimología más tradicional dentro del griego antiguo, el nombre ha sido relacionado[30]​ con ἀρτεμής artemes, ‘seguro’,[31]​ o ἄρταμος artamos, ‘carnicero’.[32]​ A ello refiere Estrabón cuando dice que «Artemisa recibe su nombre por hacer a las personas arteméas (‘sanas y salvas’)».[33]

Platón nos dice que Artemisa se revela como lo «íntegro» (ἀτρεμές) y lo recatado por causa de su amor a la virginidad; aunque puede que el que le puso nombre la llamó «conocedora de virtud» (ἀρετῆς ἵστωρ) o, quizás también, en la idea de que «odia la arada» (ἄροτον μισησάσης) del varón en la mujer. Ya sea por una de estas razones o por todas ellas, este fue el nombre que impuso a la diosa el que se lo puso.[34]

Estatua de Artemisa matando un ciervo (Museo de Delos —Grecia—, segunda mitad del siglo II a. C.)

Artemisa en la mitología

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Nacimiento y familia

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Según el relato homérico y hesiódico, Artemisa era hija de Zeus y Leto,[35]​ por lo que Esquilo la llama λετωγένεια (letōgéneia, ‘nacida de Leto’).[36]Pausanias dice que Artemisa es hija de Deméter y no de Leto, que es el relato egipcio,[37]​ mientras que Heródoto alega que era hija de Dioniso e Isis (nombre egipcio de Deméter), y Leto solo era su nodriza.[38]​ No obstante estas leyendas no son más que el resultado de la identificación de la Artemisa griega con otras divinidades locales o extranjeras.

Sobre el lugar de su nacimiento, las versiones difieren. En los himnos homéricos se dice que Artemisa nació en Ortigia y Apolo en Delos.[39]​ Unos dicen que fue en un bosque de Ortigia, cerca de Éfeso[40]​ y otros que fue Creta.[41]​ O bien Artemisa nació antes que su hermano y ayudó a su madre a dar a luz a Apolo.[42][43]Estrabón, por otra parte, indica que Ortigia era el nombre antiguo de Renea.[44]​ No obstante la versión más extendida es que Artemisa, al igual que su hermano Apolo, nación en Delos.[45]​ Aunque la muerte de Pitón, que acechaba a la embarazada Leto, suele asociarse solo a Apolo, en al menos una versión tanto Artemisa como Apolo mataron al dragón y acto seguido marcharon a Egialea (Corinto) para purificarse.[46]

Un relato cuenta que Perséfone, acompañada de Artemisa, Atenea y algunas de las Oceánides, estaban recogiendo flores cuando la tierra se abrió y de ella emergió Hades. Este raptó a Perséfone como es fama.[47]​ Cuando Apolo y Heracles luchaban por el trípode délfico, Artemisa y Leto fueron las encargadas de calmar a Apolo.[48]

Autores tardíos diferenciaban tres Artemisas (refiriéndose a Diana) en cuanto a su nacimiento: una era hija de Zeus y Perséfone, otra de Zeus y Leto, y la tercera de Upis y Glauca.[49]

Infancia (Calímaco)

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Diana cazadora, de Gaston Casimir Saint-Pierre (siglo XIX)

Calímaco es el único autor que nos habla de la niñez de Artemisa. Siendo aún muy niña, sentada sobre las rodillas de su padre Zeus, le dijo en un tono infantil: «Dame, papá, una eterna virginidad, y muchos nombres, para que Febo no me aventaje. Dame también flechas y un arco. No, deja, padre, no voy a pedirte ni una faretra ni un gran arco; ya me fabricarán los Cíclopes en un instante los dardos y un arco flexible. Permíteme, sí, llevar antorchas y ceñirme una túnica con cenefa hasta la rodilla, para matar bestias salvajes. Dame también un coro de sesenta Oceaninas, todas de nueve años, todas aún sin ceñidor. Dame veinte ninfas Amnísides (‘hijas del dios fluvial Amniso’) por criadas, para que cuiden bien de mis sandalias y, cuando haya terminado de disparar mis flechas contra linces y ciervos, de mis veloces perros. Dame todos los montes y una sola ciudad, la que tú quieras. Raro será que Artemisa baje a una ciudad. Viviré en las montañas, y solo tomaré contacto con las ciudades de los hombres cuando me llamen en su ayuda las mujeres atormentadas por los vivos dolores del parto; las Moiras me asignaron, desde el momento en que nací, la tarea de socorrerlas, pues mi madre me engendró y me llevó en su seno sin sufrimiento alguno, y sin esfuerzo dio a luz al fruto de sus entrañas».[50]

Así habló la niña Artemisa, y quería tocar el mentón de su padre, pero su tamaño todavía no le permitía conseguirlo. Riendo, asintió Zeus y, acariciando a su hija, le dijo: «Que las diosas me den hijos semejantes, y me preocuparé bien poco de las iras de la celosa Hera. Recibe, hija, cuanto has querido pedir, y mucho más que voy a darte yo. Treinta ciudades te concederé, y no solo un recinto amurallado; treinta ciudades que no venerarán a otra divinidad que no seas tú, y serán llamadas de Artemisa. Compartirás con otros dioses otras muchas ciudades, tanto del interior como costeras, y en todas habrá altares y bosques consagrados a Artemisa. Y serás protectora de los caminos y de los puertos».[51]

Dicho esto, confirmó sus palabras con un gesto de su cabeza. Marchó la niña al monte Leuco, en Creta, y, desde allí, al río Océano, donde escogió a numerosas ninfas. Gran alegría sintieron el dios fluvial Cérato (Amniso) y Tetis, al enviar a sus hijas. Luego fue en busca de los Cíclopes y los encontró en la isla de Lípara, junto a los yunques de Hefesto. Se encontraban fabricando un abrevadero de caballos para Poseidón. Las ninfas se aterrorizaron al ver a los terribles monstruos, todos con un único ojo, descomunal y brillante. Las Oceaninas no podían mirarlos de frente sin temblar y no era de extrañar: las niñas pequeñas, cuando una de ellas desobedece a su madre, esta llama a los Cíclopes para asustarlas. Pero Artemisa, que era todavía una niña de tres años, llegó con Leto en brazos a casa de Hefesto, y este le dio los regalos de bienvenida. Entonces Brontes la sentó sobre sus rodillas, y Artemisa se agarró al espeso vello que poblaba su pecho y se lo arrancó con fuerza. Sin vello permanece hasta hoy la mitad de su pecho. Después, muy tranquila, les pidió a los Cíclopes que le fabricaran un arco cidonio, unas flechas y una aljaba; ella les prometió que se comerían la primera presa que matara con sus nuevas armas.[52]

Después Artemisa partió para procurarse una jauría para sus partidas de caza. Marchó a Arcadia, al antro de Pan y este se encontraba trinchando carne para alimentar a sus perras. Pan le regaló dos perros de color blanco y negro, tres de color rojizo y uno moteado, de los que son capaces de derribar a los propios leones. También le dio siete perras de la Cinosura laconia, las más veloces para perseguir a los cervatillos y las liebres. Más tarde, y acompañada de su jauría, partió al pie del monte Parrasio de Arcadia y allí pudo ver cinco ciervas paciendo a orillas del Anauro. Estas prodigiosas ciervas eran más grandes que los toros y sus cuernos eran de oro. Artemisa las consideró dignas de ser cazadas y eso hizo, sin ayuda de sus perros. Mató a cuatro de ellas pero la quinta huyó por el río Celadonte, afluente del Alfeo; esta última cierva, por designio de Hera, sería la cierva de Cerinea.[53]

Al primer sitio al que se dirigió Artemisa montada en su carro tirado por ciervas fue a la cumbre del Hemo en Tracia. Allí, en el monte Olimpo de Misia, fue la primera vez que cortó un pino para fabricarse una antorcha. La primera vez que probó su arco de plata fue contra un olmo, la segunda contra una encina, la tercera contra un animal salvaje y la cuarta contra una ciudad de malhechores. Desde entonces se dice que el propio Hermes recoge su arco cuando Artemisa regresa al Olimpo. Heracles la espera para llevar los animales que ha cazado y le recomienda matar alimañas que hacen daño a los hombres. Las ninfas Amnisíades entonces cepillan a las ciervas y les dan de comer tréboles que crecen en la pradera de Hera, en donde también pacen los caballos de Zeus. Cuando Artemisa se sienta junto a los otros olímpicos siempre lo hace al lado de su hermano Apolo.[54]

Teomaquias

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Durante la Gigantomaquia se sabe que Artemisa mató al gigante Gratión.[55]​ Durante la Titanomaquia, cuando los titanes intentaron subir al cielo, Zeus, con la ayuda de Atenea, Apolo y Artemisa, los arrojaron al Tártaro.[56]​ Durante la Tifonomaquia todos los dioses huyeron despavoridos ante la terrible presencia de Tifón y adoptaron la forma de animales. Artemisa se metamorfoseó en gato y por ello fue venerada en Egipto.[57]

Acteón

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Diana y Acteón, obra de Tiziano.

En una ocasión, Artemisa se encontraba tomando un baño en el bosque en compañía de su coro de ninfas, cuando Acteón, que pasaba por allí, la vio por casualidad. Las ninfas lo descubrieron y corrieron a ocultar a Artemisa. Esta se disgustó tanto por haber sido contemplada desnuda que salpicó con agua al rostro de Acteón, transformándolo en un ciervo e incitando a sus propios sabuesos a que lo atacaran. Estos lo destrozaron sin saber que el ciervo al que daban caza era su propio dueño.[58]Estesícoro cuenta que la diosa cubrió a Acteón con una piel de ciervo y así preparó su muerte por medio de sus perros, para que no tomara por mujer a su tía Sémele.[59]​ Según Eurípides, el castigo fue debido a que Acteón se había jactado de ser superior a Artemisa en la caza.[60]

Hipólito

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Hipólito es devoto de Artemisa. Afrodita lo castiga porque él desdeña el amor y la pasión (y no le rinde culto o la honra), lo que conduce a los sucesos trágicos: Fedra se enamora de él y al final Artemisa interviene para limpiar su nombre. En particular, después de que Hipólito está herido mortalmente en un accidente de carro provocado por Poseidón, Artemisa revela la verdad ante Teseo, defiende la inocencia de Hipólito, y hay, tanto en la obra como en interpretaciones, una promesa de Artemisa de ‘vengarse’ o al menos castigar a Afrodita de alguna forma por sus maquinaciones.[61]

Orión

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Busto. copia de una estatua probablemente de Artemisa por Cefisodoto (siglo IV a. C.) Mármol de Luni hallado en los Horti Vettiani (1873). Actualmente en el Palacio de los Conservadores de los Museos Capitolinos (Roma), ref. MC 1123.

Orión era un héroe célebre, entre otras cosas, por ser diestro en la caza. Su relación con Artemisa varía, desde un aliado incondicional hasta un enemigo acérrimo. Ovidio dice que Artemisa lo tomó de compañero; él era el guardián de la diosa, y él, su sirvienta.[62]​ En la Odisea se dice simplemente que Eos raptó a Orión y esto produjo la cólera de los dioses; un día Artemisa, en Ortigia, lo abatió disparando sus flechas.[63]​ Artemisa lo había matado por celos a Eos.[64]Apolodoro dice que Artemisa mató a Orión en Delos;[65]​ esto pudiera deberse a que Orión desafió a Artemisa a lanzar el disco, o bien la diosa lo asaeteó por haber violado a Opis, una de las doncellas venida de los Hiperbóreos.[66]

Eratóstenes incluye su relato en relación con la constelación del Escorpión. Dice que Artemisa hizo que el escorpión surgiese de la estribación que hay en la isla de Quíos y picara a Orión (así murió), después de que, de manera indecorosa, hubiera intentado forzarla durante una cacería.[67]​ De nuevo Eratóstenes elabora un relato en relación con la constelación de Orión. Orión, retirado en Creta, dedicaba su tiempo a cazar animales salvajes en presencia de Artemisa y Leto. Se cree que amenazó con matar toda fiera que naciese sobre la tierra. Irritada con él, Gea hizo surgir un escorpión que picó mortalmente Orión. De ahí que, por su valor, Zeus lo colocó entre los astros, favor que pidieron para él Artemisa y Leto.[68]

El poeta Istro narra la versión en la que Apolo estaba celoso de su hermana Artemisa. Esta amaba a Orión y estuvo a punto de casarse con él. Apolo se lo tomó muy mal, y cuando regañarla no dio resultado, al ver la cabeza de Orión, que nadaba a lo lejos, le apostó que no podría alcanzar con sus flechas el objeto negro en el mar. Como ella deseaba ser considerada una experta en esa habilidad, disparó una flecha y atravesó la cabeza de Orión. Las olas llevaron su cuerpo sin vida a la orilla, y Artemisa, muy afligida por haberlo herido y llorando su muerte con muchas lágrimas, lo colocó entre las estrellas.[69]

Los Alóadas y Ticio

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Los Alóadas, Oto y Efialtes, eran dos gemelos hijos de Ifimedea y Poseidón. Estos crecían cada año un codo de anchura y una braza de altura. Cuando cumplieron los nueve años decidieron luchar contra los dioses. Efialtes pretendió a Hera y Oto a Artemisa. Esta mató a los Alóadas en Naxos con una treta: transformada en ciervo saltó sobre ellos y al querer alcanzarla se atravesaron con sus flechas.[70]​ Otros dicen que los Alóadas eran invulnerables y como Artemisa no podía oponerse a su prodigiosa fuerza, Apolo puso entre ambos una cierva para engañarlos.[71]​ El gigante Ticio, que había intentado violar a Leto, fue asaeteado por Artemisa para vengar a su madre;[72]​ por ello a Artemisa la llaman «matadora de Ticio».[73]​ O bien fueron Apolo y Artemisa quienes lo mataron conjuntamente.[43]

Alfeo

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Pausanias cuenta que en Letrinos había un templo de Artemisa Alfea, epíteto que toma del dios fluvial Alfeo. Dicen que el sobrenombre lo recibió la diosa por el siguiente motivo: el Alfeo se enamoró de Artemisa y, cuando comprendió que no conseguiría que se casase con él mediante persuasión y súplicas, se atrevió a pretender forzarla y fue a Letrinos a la fiesta nocturna que celebraban la propia Artemisa y las ninfas que eran sus compañeras de juego. Pero ella, sospechando la maquinación de Alfeo, untó su cara con barro y la de las ninfas que estaban allí. Así, cuando se presentó Alfeo, no pudo distinguir a Artemisa de las otras y como no la reconoció se marchó sin conseguir su intento.[74]

Calisto

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Diana y Calisto, de Tiziano (1556–1559).
Diana y Calisto, de Pedro Pablo Rubens (1637).

Calisto era la hija de Licaón, rey de Arcadia, y también una ayudante de caza de Artemisa. Como miembro de su séquito, tomó un voto de castidad. Zeus se le apareció disfrazado como Artemisa o, en algunas versiones como Apolo que se ganó su confianza y se aprovechó de ella (o la violó, según Ovidio), y engendró así un hijo: Arcas. Enfurecida, Artemisa (o Hera, o ambas, según la versión) la transformó en una osa. Arcas casi la mató mientras cazaba, pero Zeus lo detuvo justo a tiempo. Compadeciéndose, Zeus subió a la osa al cielo, dando así Calisto origen a una constelación. Algunas versiones dicen que subió a ambos, formando la Osa Mayor y la Osa Menor.[75]

Ifigenia y la Artemisa Táuride

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Artemisa castigó a Agamenón tras haber matado a un ciervo sagrado en una arboleda sagrada y alardear de ser mejor cazador que la diosa. Cuando la flota griega estaba preparándose en Áulide para zarpar hacia Troya y empezar la guerra de Troya, Artemisa arremolinó los vientos. El adivino Calcas dijo a Agamenón que la única forma de apaciguar los vientos y a la diosa era sacrificar a su hija Ifigenia. Artemisa sustituyó en el altar a Ifigenia por una corza o una cierva. Distintos mitos cuentan qué ocurrió tras ese rapto: unos dicen que la llevó a Táuride, en Crimea, para que fuera su sacerdotisa;[76]​ y otros, que la convirtió en una compañera inmortal y desde entonces la llamó Hécate.[77]​ Otros más dicne que al final de sus días Artemisa casó a Ifigenia con Aquiles y le cambió su nombre por el de Orsiloquia.[78]

Níobe

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Níobe, la reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó de su superioridad sobre Leto porque había tenido catorce hijos (los Nióbidas), siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido solo uno de cada género. Cuando oyeron esta impiedad, Apolo mató a sus hijos mientras practicaba atletismo y Artemisa a sus hijas, que murieron en el acto sin un solo sonido. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para matarlos, aunque según algunas versiones dos de los Nióbidas, un varón y una mujer, fueron perdonados. Al ver a sus hijos muertos, Anfión se suicidó. Una devastada Níobe y sus restantes hijos fueron convertidos en piedra cuando lloraban. Fueron enterrados por los propios dioses.[79]

Eneo y las Meleágrides

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Habiendo ofrendado Eneo las primicias de los frutos anuales de Calidón a todos los dioses, se olvidó únicamente de Artemisa, y ella, irritada, envió un jabalí de fuerza y tamaño extraordinarios que arrasaba los sembrados y destruía los rebaños y las gentes que se encontraba. Para atacarlo, Eneo convocó a los más valerosos de la Hélade y prometió la piel como premio a quien le diera muerte.[80]​ Tras la muerte del hijo de Eneo, Meleagro, Artemisa convirtió a sus afligidas hermanas, las Meleágrides, en pájaros.[81]

Aura

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Artemisa como diosa de la noche, de Anton Raphael Mengs

En las Dionisíacas se nos relata la historia de Aurabrisa»), hija de Lelanto. Estaba al servicio de Artemisa, y con ella participaba en actividades de caza. Como la diosa, Aura era virgen, de rápidos pies y orgullosa de su pureza. Un día, Aura afirmó que el cuerpo de Artemisa era demasiado femenino y voluptuoso y puso en duda la virginidad de la diosa; esto, como uno pudiera suponer, ofendió profundamente a Artemisa. Esta pidió a Némesis que vengara su dignidad y en respuesta a la demanda de la diosa, la hizo enloquecer y de este modo se entregó a Dioniso. Finalmente la desdichada Aura alumbró dos gemelos y a uno de ellos lo descuartizó. El otro, Yaco, fue salvado por Artemisa.[82]

Guerra de Troya

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Artemisa puede haber sido representada como partidaria de Troya porque su hermano Apolo era el patrón de la ciudad y ella misma era ampliamente adorada en Anatolia occidental en tiempos históricos. En la Ilíada[83]​ se enfrentó con Hera cuando los dioses aliados con los bandos en conflicto se involucraron en este. Hera golpeó a Artemisa en los oídos con su propia aljaba, haciendo que perdiese las flechas. Artemisa huyó llorando con Zeus y Leto recogió el arco y las flechas caídas.[84]

Artemisa jugó un papel importante en la guerra de Troya. Además de calmar los vientos para impedir el viaje por mar de los griegos hasta que Agamenón accedió a sacrificar a Ifigenia, ayudó a Eneas junto a Leto y Apolo. Este lo encontró herido por Diomedes y los llevó al cielo, donde los tres lo curaron en secreto.

Favores de Artemisa

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Una osa, por impulso divino —ha de sobreentenderse la acción de Artemisa— alimentó a Atalanta, que había sido expuesta.[85]Orestes habría matado a su hermanastra Erígone, hija de Clitemnestra y Egisto, pero Artemisa la rescató y la convirtió en sacerdotisa en la tierra ática.[86]Dafne, hija de Amiclas, nunca solía bajar a la ciudad ni relacionarse con las otras doncellas, sino que reunía una gran jauría de perros y se dedicaba a cazar, ya fuera en Laconia o, a veces, adentrándose en las montañas más lejanas del Peloponeso. Por esta razón, era muy querida por Artemisa, quien le concedió el don de disparar con precisión.[87]​ Artemisa eligió a Cirene por compañera, y, en cierta ocasión, le regaló dos perros de caza, con los que la muchacha Hipseide obtuvo el premio junto a la tumba Yolcia.[88]​ La rubia Procris era compañera de caza de la propia Artemisa y una de sus favoritas;[89]​ el perro (Lélape) y la jabalina (que era infalible) fueron regalos de la diosa Artemisa.[90]Britormartis, de entre todas las ninfas, fue especialmente amada por Artemisa.[13]​ A Filónoe, hija de Tindáreo y Leda, Artemisa la hizo inmortal y libre de vejez por todos sus días.[91]​ En un altar en Amiclas se encontraban, entre otras, una estatuas de Artemisa y Polibea, la hija de Amiclas; como quiera que la muchacha murió todavía doncella la diosa se la llevó a los cielos, junto con su hermano Jacinto.[92]Aretusa, escapando de su perseguidor Alfeo, al llegar a Ortigia rezó a Artemisa pidiendo ayuda y fue transformada en un manantial.[93]

Otros mitos

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Dicen que Artemisa asaeteó a Búfago en el monte de Fóloe, porque se atrevió a acometer acciones impías contra la diosa.[94]​ También cambió de sexo el cretense Sipretes, por haber visto a Artemisa bañarse, yendo de caza.[95]Píndaro dice que Táigete dedicó una cierva de cuernos dorados a Artemisa Ortosia. Esa cierva está involucrada en el mito de la cierva de Cerinea, vinculado a Artemisa.[96]​ Artemisa también mató a Quíone por su orgullo y vanidad atravesándole la lengua con una lanza que le produjo una herida de la que moriría poco después.[97]​ Se dice que Adonis, siendo aún muchacho, a causa de la cólera de Artemisa fue herido por un jabalí durante la caza y murió.[98]Pirene se lamentaba tanto por la pérdida de su hijo Cencrias que fue transformada en fuente; Artemisa había matado accidentalmente al niño.[99]

Leimón, que era hijo de Tegeates, sospechando que la conversación de Escefro y Apolo contenía una acusación contra él, se lanzó sobre su hermano y le dio muerte. El castigo por el asesinato llegó inmediatamente a Leimón, pues fue asaeteado por Artemisa.[100]​ En su noche de bodas Admeto, al ofrecer sacrificios se olvidó de Artemisa, por eso al abrir el tálamo lo encontró lleno de serpientes enroscadas; Apolo le dijo que aplacara a la diosa.[101]​ Debido a que Melanipa, hija de Quirón, dejó de cazar y de adorar a Artemisa, esta la transformó en una yegua.[102]Bróteas, que era cazador, no honraba a Artemisa y decía que ni el fuego podía dañarlo. Pero, enloquecido, se arrojó al fuego.[103]

Una vez Atreo había prometido sacrificar a Artemisa lo más hermoso que hubiera en sus rebaños, pero dicen que cuando apareció una oveja de oro no cumplió su promesa, y después de haberla ahogado la depositó en un cofre y la guardó.[104]Mérope, que gobernaba la isla de Cos, tenía una esposa, Etemea, de la raza de las ninfas, que fue alcanzada por las flechas de Artemisa cuando esta dejó de adorarla.[105]​ Se dice que Corónide, cuando estaba embarazada de Asclepio, mantuvo relaciones sexuales con Isquis, hijo de Élato. Artemisa la mató para castigarla por el insulto que había cometido contra Apolo.[106]​ Por su orgullo Laodamía fue muerta por Artemisa mediante un disparo que le produjo la muerte instantánea cuando estaba tejiendo.[107]

Culto de Artemisa

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Véase también Categoría:Culto de Artemisa

Templo de Artemisa en Éfeso, grabado de Martin Heemskerck.

Artemisa, la diosa de los bosques y colinas, fue adorada en toda la antigua Grecia.[108]​ Sus lugares de culto más famosos fueron la isla de Delos (su lugar de nacimiento), Braurón (en el Ática), Muniquia (cerca de Pireo) y Esparta. A menudo se la representaba en pinturas y estatuas en un escenario forestal, llevando arco y flechas, y acompañada de un ciervo.

Los antiguos espartanos solían dedicarle sacrificios como una de sus diosas patronas antes de emprender una campaña militar.

Las niñas y muchachas atenienses que se acercaban a la edad del matrimonio eran enviadas un año al santuario de Artemisa en Braurón para servir a la diosa, época en la que eran llamadas arktoi (‘oseznas’). Un mito explicando esta servidumbre cuenta que un oso había adoptado la costumbre de visitar regularmente la ciudad de Braurón, cuyas gentes lo alimentaban, de forma que con el tiempo el oso fue domado. Pero una niña provocó al oso y este, según la versión, la mató o le sacó los ojos. En cualquier caso, un hermano de la niña mató al oso y Artemisa se enfureció, exigiendo que las niñas «actuaran como osas» en su templo como expiación por la muerte del oso. Otra explicación alternativa decía que a causa de la muerte del oso había una peste en Atenas y un oráculo había dicho que la peste solo cesaría si las jóvenes atenienses expiaban la muerte del animal.[109]

La virginal Artemisa fue adorada como una diosa de la fertilidad y los partos en algunos lugares, asimilando a Ilitía, ya que según algunos mitos había ayudado a su madre en el parto de su gemelo Apolo. Durante el periodo clásico en Atenas fue identificada por algunos con Hécate. También asimiló a Cariatis (Caria).

Epítetos

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  • Como Eginea (αιγανέα) era adorada en Esparta, significando el nombre ‘cazadora de rebecos’ o ‘la que blande la jabalina’.[110][111]
  • Como Etole fue adorada en Naupacto, ciudad en cuyo templo había una estatua de mármol blanco que la representaba lanzando una jabalina.[112]​ Esta «Artemisa Etolia» no había sido introducida en Naupacto, antiguamente un lugar de la Lócrida Ozoliana, hasta que fue otorgada a los etolios por Filipo II de Macedonia. Estrabón registra otro recinto de la «Artemisa Etolia» a la cabeza del Adriático.[113]
  • Como Agorea fue la protectora del ágora.
  • Como Agrotera se la consideraba especialmente como la diosa protectora de los cazadores.
  • En Elis fue adorada como Alfea.
  • En Atenas era frecuentemente asociada con la diosa egina local, Afea.
  • Como Potnia Theron era la protectora de los animales salvajes; Homero usó este título.
  • Como Curótrofa (Kourotrophos) era la niñera de los jóvenes.
  • Como Loquia era la diosa de los partos y las comadronas.
  • A veces era conocida como Cintia o Delia, por su lugar de nacimiento en el monte Cinto en Delos.
  • También como Amarintia, por un festival en su honor originalmente celebrado en Amarinto (Eubea).
  • En ocasiones era identificada con el nombre de Febe, la forma femenina del de su hermano Apolo, Febo.

Fiestas

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Santuario de Artemisa en Braurón.

Artemisa nació el sexto del día del mes, razón por la que le estaba dedicado. Los festivales en su honor incluían:

  • Brauronia, festival de Artemisa en Braurón, donde las niñas de entre 5 y 10 años vistiendo túnicas color azafrán imitaban oseznos para apaciguar a la diosa tras la plaga que envió cuando se mató un oso.
  • Fiesta de Artemisa Amarisia, una celebración para adorar a la diosa en el Ática. En 2007 un equipo de arqueólogos suizos y griegos encontraron las ruinas del templo de Artemisa Amarisia en Eubea (Grecia).[114]
  • Fiesta de Artemisa Saronia, para celebrar a Artemisa en Trecén, una ciudad de la Argólida. Un rey llamado Sarón construyó un santuario para la diosa después de que esta le salvase la vida cuando estaba de caza y lo barrió una ola, por lo que instituyó una fiesta en su honor.[115]
  • El 16 de metagitnión (2.º mes del calendario ático) se realizaban sacrificios a Artemisa y Hécate en el demo de Erquia.[116]
  • La Caristeria celebraba el 6 de boedromión (tercer mes) la victoria de Maratón y también era la fiesta del agradecimiento ateniense.[116]
  • El 6 de elafebolión (9.º mes) se celebraban las Elafebolias o fiestas de Artemisa, la cazadora de ciervos, en la que se le ofrecían pasteles con la forma de venado, hechos de masa, miel y semillas de sésamo.[116]
  • El 16 de muniquión (10.º mes) tenían lugar las Muniquias, celebrándose a Artemisa como diosa de la naturaleza y los animales. Se le sacrificaba una cabra.[116]
  • El 6 de targelión (11.º mes) era el «cumpleaños» de la diosa, siendo el de Apolo el día siguiente.[116]
  • Se celebraba una fiesta para Artemisa Dictina (‘de la red’) en Hypsous.
  • La Lafria, una fiesta de Artemisa en Patras, incluía una procesión que empezaba disponiendo troncos de madera de 16 codos de largo alrededor del altar, sobre el que se ponían los más secos. Justo antes de la fiesta se construía una subida suave hasta el altar con tierra. La fiesta empezaba con una espléndida procesión en honor a Artemisa, y la doncella oficiando como sacerdotisa la cerraba sobre un carro tirado por un ciervo. Sin embargo, no se ofrecía el sacrificio hasta el día siguiente.
  • En Orcómeno se construyó un santuario para Artemisa Himnia, en el que se celebra una fiesta todos los años.

Artemisa en el arte

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Las representaciones más antiguas de Artemisa en el arte griego arcaico la retratan como Potnia Theron (‘señora de las bestias’), una diosa alada llevando un ciervo y un leopardo en sus manos, o a veces un leopardo y un león. Esta Artemisa alada perduró en exvotos como Artemisa Ortia, con un santuario cercano a Esparta.

En el arte griego clásico suele ser representada como una cazadora virgen, joven, alta y delgada, llevando un vestido corto,[117]​ con botas de caza, aljaba, arco[118]​ y flechas. A menudo aparece en la pose de disparar, y acompañada por un perro de caza o un ciervo. Cuando se la representa como diosa de la luna, lleva una túnica larga y a veces un velo cubriendo su cabeza. Su faceta oscura se revela en algunas vasijas pintadas, donde aparece como la diosa que trae la muerte, cuyas flechas cayeron sobre doncellas jóvenes y mujeres, como las hijas de Níobe.

En la ciudad cretense de Dreros fue hallada una estatuilla de Artemisa[119][120][121][122]​ realizada en el estilo orientalizante temprano de finales del siglo VIII a. C.[122]​ (o bien hacia el 650 a. C.),[119]​ usando la técnica del sphyrelaton: martillando láminas de bronce sobre un núcleo de madera que les daba forma.[119][120][121]​ Tiene 40 cm y posee un cuerpo y vestido de estilo geométrico que anticipan ya el estilo dedálico.[122]​ Hoy se encuentra en el Museo Arqueológico de Heraclión.[121]

Solo en el arte posclásico se encuentran representaciones de Artemisa-Diana con la corona de la luna creciente, como Luna. En el mundo antiguo, aunque estuvo ocasionalmente relacionada con la luna, nunca fue retratada como esta. Las estatuas antiguas de la diosa pueden hallarse a veces con lunas crecientes, pero sin embargo éstas son siempre añadidos renacentistas.

Cabeza de bronce praxiteliano del siglo IV a. C. de una diosa llevando una corona lunar, hallada en Issa (Vis, Croacia).

Atributos

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Arco y flechas

Según el himno homérico a Artemisa, tenía arco y flechas dorados, pues se le aplicaban los epítetos Khryselakatos, ‘del asta dorada’ e Iokheira (‘que se deleita con las flechas’). Las flechas de Artemisa también podían causar la muerte inmediata y enfermedades a muchachas y mujeres. Artemisa obtuvo su arco y sus flechas por primera vez de los Cíclopes, tras haberlos pedido a su padre. El arco de Artemisa también se convirtió en testigo del juramento de virginidad de Calisto. En el culto posterior, el arco se convirtió en símbolo de la luna creciente.

Carros

El carro de Artemisa estaba hecho de oro y era tirado por cuatro ciervos de cornamenta dorada (Elaphoi Khrysokeroi). Sus bridas también eran de oro.

Lanzas y redes

Aunque muy pocas veces, Artemisa es retratada ocasionalmente con una lanza. Su culto en Etolia la mostraba así. La descripción sobre la lanza puede encontrarse en Las metamorfosis de Ovidio, mientras Artemisa con una red la conectaba con su culto como diosa patrona de la pesca.

Lira

Como diosa de los bailes y canciones de las doncellas, Artemisa es representada a veces con una lira.

Animales

Era retratada con un ciervo en las manos simbolizando la caza.

Artemisa como la «Señora de Éfeso»

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La artemisa de Éfeso, siglo II d. C. (Museo Arqueológico de Éfeso).

En Éfeso (Jonia, actual Turquía), su templo fue una de las siete maravillas del mundo antiguo. Fue probablemente el centro más famoso de su culto, aparte de Delos. Allí la Señora a la que los jonios asociaron con Artemisa por interpretatio graeca fue adorada principalmente como una diosa madre, semejante a la frigia Cibeles, en un antiguo santuario donde su imagen de culto representaba a la «Señora de Éfeso» adornada con múltiples protuberancias similares a pechos. Estas fueron tradicionalmente interpretadas como múltiples pechos accesorios, o (como afirmaron algunos investigadores posteriores)[123]​ testículos de toros sacrificados, hasta que una excavación del yacimiento del Artemision en 1987–88 identificó la multitud de perlas de ámbar con forma de lágrima que habían adornado la antigua xoana de madera. En los Hechos de los Apóstoles, cuando los herreros efesios se sintieron amenazados por las prédicas de la nueva fe que hacía Pablo, se alzaron en fervorosa defensa de la diosa, gritando: «¡Grande es Artemisa de los efesios!»[124]​ Solo una de las 127 columnas de Éfeso sigue en pie: el resto fueron usadas para construir iglesias, carreteras y fortalezas.

Véase también

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Referencias

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  9. Ilíada xxi.470 y ss.
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  11. Cornuto: Compendio de teología griega, 65; el autor dice directamente que Apolo es el Sol y Ártemis la Luna.
  12. Higino: Fábulas, 223
  13. a b Calímaco: Himno III (a Artemisa), vv. 185-224
  14. Esquilo: Las suplicantes, 674 ss.
  15. Aristófanes: Las ranas, 1358 ss.
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  17. Apuleyo: El asno de oro, XI, 5 ss.
  18. HAMMOND (ed.). Oxford Classical Dictionary. p. 127. «Artemisa es identificada muy a menudo con diosas extranjeras de tipo más o menos parecido». 
  19. Heródoto: Historias V, 7
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  34. Platón: Crátilo, 406b
  35. Teogonía, 918
  36. Esquilo: Los siete contra Tebas, 148
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  39. Himno homérico iii, a Apolo 14.
  40. Tácito: Anales III, 61; escolio a Píndaro, odas nemeas I, 1
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  43. a b Biblioteca mitológica I 4, 1
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  50. Calímaco: Himno III (a Artemisa), vv. 1-26
  51. Calímaco: Himno III (a Artemisa), vv. 27-39
  52. Calímaco: Himno III (a Artemisa), vv. 40-88
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  54. Calímaco: Himno III (a Artemisa), vv. 110-169
  55. Apolodoro: Biblioteca mitológica I 6, 2
  56. Higino: Fábulas, 150. Esta versión es tardía y es probable que Higino se esté refiriendo en realidad a los gigantes y no a los titanes.
  57. Antonino Liberal: Metamorfosis, 28; De Astronomica II, 28
  58. OVIDIO: Metamorfosis iii.155.
  59. Pausanias: Descripción de Grecia, IX 2-3 (citando a Estesícoro como autoridad)
  60. Eurípides: Las bacantes, 339 ss.
  61. Eurípides: Hipólito, vv. 1280‑1310; «No quedarás sin venganza por los arrebatos de Afrodita que te arruinaron… Usaré mis flechas certeras contra algún mortal al que ella quiera».
  62. OVIDIO: Fastos V, 530
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  64. Ovidio: Las metamorfosis V, 119
  65. Apolodoro: Biblioteca mitológica I 4, 3
  66. Biblioteca mitológica I 4, 5
  67. ERATÓSTENES: Catasterismos VII (Escorpión)
  68. Eratóstenes: Catasterismos XXXII (Orión).
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  70. Biblioteca mitológica I 7, 4
  71. Higino: Fábulas, 28
  72. Píndaro: odas píticas IV, 46
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  88. Calímaco: Himno III (a Artemisa), vv. 206-209
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  97. OVIDIO: Metamorfosis xi.291.
  98. Apolodoro: Biblioteca mitológica III 14, 4
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  102. De Astronomica 2, 18
  103. Biblioteca mitológica, epítome 2,2
  104. Biblioteca mitológica, epítome 2,10
  105. De Astronomica 2, 16
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  108. HAMMOND (ed.). Oxford Classical Dictionary. p. 126. «...una diosa universalmente adorada en la Grecia histórica, pero con toda probabilidad prehelénica.» 
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Bibliografía

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Enlaces externos

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