Viático

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Viático es un término de origen romano, que en la liturgia católica es la administración de la comunión, a los moribundos para que los ayude en su partida de la vida terrenal. La palabra proviene de la raíz latína “via”, o sea senda o camino, y su significado hace referencia a los "preparativos para el viaje que se está por emprender" como son las provisiones alimenticias y pecuniarias que llevaban los romanos cuando iniciaban un viaje de cierta importancia.[1] Es el último sacramento de este mundo.[2]

Según indica el Vaticano «[El viatico] Es semilla de vida eterna y poder de resurrección, según las palabras del Señor: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día" (Jn 6,54) "»[3]

El Viático es un sacramento específico para los moribundos, aunque para tomarlo es preciso que se encuentren lúcidos. El Viático no es lo mismo que la comunión que se da a los enfermos. Esta costumbre se remonta a los primeros siglos de la cristiandad donde era muy apreciada, la recomienda el Concilio de Nicea del año 325: “que si alguno va a salir de este mundo, no se le prive del último y más necesario viático”. Ya los primeros cristianos tenían la costumbre de llevar la Comunión a los que estaban próximos a morir martirizados.[4]

Al respecto el Concilio Vaticano II indicó que la Unción de enfermos (llamado antes Extremaunción) debía ser administrada después de la confesión y antes de recibir el Viático si bien es conveniente distinguir los dos Sacramentos. Para administrar la Unción de enfermos no hace falta que estén en un peligro de muerte inminente ya que la Iglesia católica recomienda que se les administre a las personas mayores y con edad avanzada (75-80 años) ya que esta situación, de por si, ya represente un peligro cercano aunque indefinido.[5]

Santo Tomás de Aquino escribe en sus obras sobre teología y sacramentos, que éste se llama Viático en cuanto que «prefigura el gozo de Dios en la patria definitiva y nos otorga la posibilidad de llegar allí».[6]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Fernández Carbajal, Francisco (1989). Hablar con Dios. Meditaciones para todos los días del año.. Madrid: Palabra S.A. p. 450 y 451. ISBN 84-7118-622-5. Consultado el 9 de agosto de 2015. 
  2. Véase José Rico Pavés, Los sacramentos de la iniciación cristiana: Introducción teológica a los Sacramentos del Bautismo, Confirmación y Eucaristía, Salamanca, 2006.
  3. http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s2c2a5_sp.html Catecismo de la Iglesia Católica - Los Siete Sacramentos de la Iglesia
  4. San Cipriano. De lapsis. p. 13; Vita Basilii 4; PG 29, 315. 
  5. Iglesia Católica (1992). Catecismo (primera edición). Asociación de Editores del Catecismo. p. nº1020, 1392, 1517, 1524 y ss. ISBN 84-288-1100-8. Consultado el 10 de agosto de 2015. 
  6. de Aquino, Tomás (entre 1265 y 1274). Suma Teológica. Venetiis 1546. p. 3, q.74, a.4. Consultado el 10 de agosto de 2015. 

Bibliografía[editar]

  • Rubin, Miri, Corpus Christi: The Eucharist in Late Medieval Culture, Cambridge: Cambridge University Press, 1991.
  • Snoek, C. J. K., Medieval Piety from Relics to the Eucharist: A Process of Mutual Interaction, Leiden: Brill, 1995,
  • Fernández Carbajal, Francisco. Hablar con Dios. Meditaciones para todos losdías del año. Ed. Palabra.1889. ISBN: 8471186225
  • de Aquino, Santo Tomás. Suma Teológica. Venetiis 1556. Ed. Biblioteca de Autores Cristianos. 2001. ISBN: 84-7914-277-4