Unción de enfermos

El sacramento de la unción de los enfermos, también conocido como extremaunción, es un acto litúrgico comunitario realizado por parte de distintas Iglesias cristianas (Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Comunión anglicana) por el cual un presbítero signa con óleo sagrado a un fiel por estar enfermo, en peligro de muerte o simplemente por su edad avanzada. Con esta acción se significa que le es concedida al enfermo o al anciano una gracia especial y eficaz para fortalecerlo y reconfortarlo en su enfermedad, y prepararlo para el encuentro con Dios.
Al igual que los demás sacramentos, la Iglesia católica considera que la unción de los enfermos fue instituida por Jesucristo quien, según los textos neotestamentarios, hizo participar a sus discípulos de su ministerio de compasión y de curación:
Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.Evangelio de Marcos 6:13
Se suele indicar un pasaje de la Epístola de Santiago como contexto de la función y efectos del sacramento:
¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados.Epístola de Santiago 5:14-15

El Concilio Vaticano II, en su Constitución sobre la Sagrada Liturgia, explicita que «[...] no es solo el sacramento de quienes se encuentran en los últimos momentos de su vida [...]», señalando que son oportunos para recibirlo los tiempos de enfermedad o de vejez.[1] Hasta el Concilio Vaticano II, al sacramento se lo conocía con el nombre de extremaunción, puesto que solo se lo administraba in extremis, es decir, ante la inminencia de la muerte. El cambio de sentido impuesto al sacramento por el Concilio responde a la necesidad e importancia de asistir a los enfermos para que el Espíritu Santo los acompañe y reconforte, de conformidad con el mandato de Jesucristo:
...en mi nombre... impondrán las manos sobre los enfermos...Evangelio de Marcos 16:17-18
El óleo utilizado en este rito es conocido como óleo de los enfermos, y es bendecido cada año por el obispo en la misa crismal celebrada el Jueves Santo por la mañana. En el rito central del sacramento de la unción de los enfermos, el presbítero traza con el aceite bendecido la señal de la cruz en la frente y en cada una de las manos del enfermo, al tiempo que pronuncia las siguientes palabras:
Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén.cf. Codex Iuris Canonici, can. 847, 1
La unción de los enfermos era una práctica habitual en muchas civilizaciones, incluidas las comunidades de la antigua Grecia y las primeras comunidades judías. El uso del aceite con fines curativos se menciona en los escritos de Hipócrates.[2][3]
La unción de los enfermos debe distinguirse de otras unciones religiosas que se producen en relación con otros sacramentos, en particular el bautismo, la confirmación y la ordenación, y también en la coronación de un monarca.[4]
Nombres
[editar]Desde 1972, la Iglesia Católica Romana ha utilizado el nombre «Unción de los enfermos» tanto en las traducciones al inglés publicadas por la Santa Sede de sus documentos oficiales en latín[5] y en los documentos oficiales en inglés de las conferencias episcopales.[6] No prohibía el uso de otros nombres, como el término más arcaico «Unción de los enfermos» o el término «Extremaunción». El cardenal Walter Kasper utilizó este último término en su intervención en la Asamblea del Sínodo de los Obispos de 2005. [7] Sin embargo, la Iglesia declaró que «la «extremaunción»... también puede llamarse, y de manera más adecuada, «unción de los enfermos»»,[8] y ha adoptado este último término, sin prohibir el primero. Esto es para enfatizar que el sacramento está disponible y se recomienda a todos aquellos que padecen una enfermedad grave, y para disipar la idea errónea común de que es exclusivamente para aquellos que se encuentran en el punto de la muerte o muy cerca de él.
«Extremaunción» fue el nombre habitual del sacramento en Occidente desde finales del siglo XII hasta 1972, y así se utilizó en el Concilio de Trento[9] y en la Enciclopedia Católica de 1913.[10] Pedro Lombardo (fallecido en 1160) es el primer escritor conocido que utilizó el término,[4] que no se convirtió en el nombre habitual en Occidente hasta finales del siglo XII, y nunca se popularizó en Oriente.[10] La palabra «extrema» (final) indicaba que era la última de las unciones sacramentales (después de las unciones del bautismo, la confirmación y, si se recibía, las órdenes sagradas) o porque en aquella época solo se administraba normalmente cuando un paciente se encontraba «in extremis».[4]
Otros nombres utilizados en Occidente son «la unción o bendición del aceite consagrado», «la unción de Dios» y «el oficio de la unción».[10] Entre algunas confesiones protestantes, que no lo consideran un sacramento, sino una práctica sugerida más que ordenada por las Escrituras, se denomina «unción con aceite».
En la Iglesia griega, el sacramento se denomina «Euchelaion» (griego Εὐχέλαιον, de εὐχή, «oración», y ἔλαιον, «aceite»).[4][10] También se utilizan otros nombres, como ἅγιον ἔλαιον (aceite santo), ἡγιασμένον ἔλαιον (aceite consagrado) y χρῖσις o χρῖσμα (unción).[10]
La Comunidad de Cristo utiliza el término «administración a los enfermos».[11]
El término «últimos sacramentos» se refiere a la administración a una persona moribunda no solo de este sacramento, sino también de la penitencia y la Santa Comunión, la última de las cuales, cuando se administra en tales circunstancias, se conoce como «Viático», palabra cuyo significado original en latín era «provisión para el viaje». El orden normal de administración es: primero la Penitencia (si la persona moribunda es físicamente incapaz de confesarse, se le da la absolución, condicionada a la existencia de contrición); a continuación, la Unción; y, por último, el Viático (si la persona puede recibirlo).
Desde los Santos Padres hasta la Reforma Carolingia
[editar]Carta de Inocencio I
[editar]La Carta de Inocencio I a Gubbio, obispo en la Umbría, del año 416, es el primer texto sobre la unción de los enfermos que cita expresamente el pasaje de Santiago. Los términos que usa para referirse a los enfermos (aegrogantes y languidi) son genéricos, e indudablemente no aluden a un sacramento reservado para el trance de muerte. Se excluye de su recepción a los penitentes. La administración del sacramento corresponde ante todo a los presbíteros; pero el Papa subraya que, como es natural, también los obispos tienen la potestad de ungir. En cambio, la bendición del óleo está reservada al obispo. En cuanto a los efectos del sacramento, el papa se limita a citar la Epístola de Santiago (5:14-15). La carta de Inocencio I fue conocida en todo el Occidente y aceptada como documento normativo; posteriormente la recogieron la mayoría de colecciones de cánones, y en el año 868 la reprodujo literalmente el Concilio de Worms.
Explicitación progresiva
[editar]La explicitación del significado, del sujeto y de la oportunidad de administración del sacramento se produjo de forma progresiva a través de la historia. La mención del sacramento entre los Padres fue esporádica y tardía. Cesáreo de Arlés (542) fue el primero en aludir a la unción. Lo hizo en sus sermones, donde exhortaba a los enfermos a que pidan a los presbíteros, y no a los magos y adivinos, el óleo bendecido para ungirse. Cesáreo habló también de enfermos que pueden ir a la iglesia; se trataba, por tanto, de enfermedades leves; jamás mencionó el peligro de muerte. Textos análogos aparecen en Eligio de Noyon (660) y en Jonás de Orleans (843).
Beda el Venerable (735) relacionó el pasaje del Evangelio de Marcos 6:13 antes citado con el pasaje de la Epístola de Santiago 5:14-15, y llegó a la conclusión de que los apóstoles impusieron el precepto de ungir a los posesos y a todos los demás enfermos con óleo bendecido por el obispo. Supuso que la enfermedad del cuerpo puede ir unida a un mal del alma, y que podían aplicar el aceite no solo los presbíteros, sino los demás cristianos, tanto ungiéndose a sí mismos como haciéndolo a sus allegados. El perdón de los pecados graves no se logra mediante la unción y la oración, sino con el arrepentimiento y la confesión a los sacerdotes, que son complemento de la unción.
A partir del siglo VIII, con la Reforma carolingia, la unción de los enfermos experimentó un cambio profundo en diversos aspectos. A partir de entonces ya son muchos los testimonios litúrgicos, pues se impusieron los ordines, que detallaban la forma a usar para el rito. Hubo una mayor acentuación de la importancia que tiene el ministerio en la administración de los sacramentos. La bendición del óleo quedó entonces estrictamente reservada al obispo.
La unción se solemnizó notablemente en el siglo IX; en ciertas regiones participaban siete sacerdotes (costumbre conservada en el rito bizantino); en algunas partes se repetía durante siete días; se multiplicaron los ritos secundarios y se añadieron más oraciones. Se enumeraron las partes del cuerpo que debían ungirse, imponiéndose los rituales que prescribían siete unciones: ojos, oídos, nariz, labios, riñones (pecho), manos y pies. Estos rituales aparecieron en Francia y Alemania, y se consolidaron en Roma durante los siglos XII y XIII. El cambio más profundo con respecto a la época precedente se debió a que la reforma carolingia vinculó la unción de enfermos a los moribundos, poniéndola en estrecha relación con el viático y, sobre todo, con la penitencia de los enfermos de muerte. Esta vinculación modificó la forma de concebir el significado y los efectos de dicha unción. En adelante ya no fue sujeto el enfermo como tal, sino solo el enfermo en peligro de muerte.
El filósofo Pedro Abelardo (siglo XII) vinculó la unción de los enfermos con el bautismo y con la penitencia. La unción sería un complemento de la consagración del hombre a Dios a inicios de su vida cristiana en el bautismo. La relación con la penitencia marcaría su tono de contrición y de preparación para la vida eterna, que empezaba ya a ser explicitado.[12]
Pedro Lombardo consideró la unción de enfermos como sacramento de moribundos. Afirmó que debía administrarse al final de la vida y la llamó expresamente "extrema unctio". Le atribuyó un doble efecto: perdón de los pecados y alivio de la debilidad corporal del enfermo. El efecto espiritual se produce siempre, mientras que el corporal solo se da cuando es conveniente para la salvación del enfermo [cita requerida].
Buenaventura (1274) se expresó de manera similar: lo presentó como el sacramento para el trance de la muerte, e indicó que el sujeto de la unción no era el enfermo sino el moribundo.[12]
Tomás de Aquino (1274) escribió dos tratados completos sobre la unción de enfermos: uno en su Comentario a las Sentencias, y el otro en la Summa contra Gentiles. También la llama «ultima unctio». No obstante, consideró la posibilidad de que el enfermo se cure, y afirmó que puede repetirse la «extremaunción», si recae en la misma situación. El Aquinate concibió la extremaunción como sacramento de curación («medicina, curatio, sanatio»), pero pensó primariamente en la curación espiritual, efecto principal, al que se subordina la corporal. Dicha unción completa la curación iniciada por medio de la penitencia y libera al hombre del reato temporal, al tiempo que borra los pecados olvidados por el enfermo [cita requerida].
Juan Duns Scoto (1308) restringió todavía más el círculo de los que pueden recibir la extremaunción: el que se encuentra en un estado incapaz de cometer un solo pecado venial, los enfermos que están en la agonía. Como es obvio resulta imposible mencionar entre los efectos la curación corporal. Según él, la unción perdonaba todas las culpas veniales de cara a la entrada inmediata en la gloria. Por eso, solo se podía administrar en el último momento o cuando ya se había perdido la conciencia.[12]
Los documentos del magisterio reflejaron la praxis de la época y la opinión de los teólogos. El Primer Concilio de Lyon (1245) le dio el nombre de unctio extrema. El Concilio de Florencia recogió el Decreto para los Armenios:
"El quinto sacramento es la extremaunción (extrema unctio), cuya materia es el aceite de oliva bendecido por el obispo. Este sacramento no debe darse más que al enfermo, de cuya muerte se teme (de cuius morte timetur), y ha de ser ungido en estos lugares: en los ojos, a causa de la vista; en las narices, por el olfato; en la boca, por el gusto o la locución; en las manos, por el tacto; en los pies, por el paso; en los riñones, por la delectación que allí reside.La forma de este sacramento es esta: «Por esta santa unción y por su piadosísima misericordia, el Señor te perdone cuanto has cometido por la vista», y de modo semejante con los otros miembros.
El ministro de este sacramento es el sacerdote. El efecto es la salud del alma y, en cuanto convenga, también la del mismo cuerpo. De este sacramento dice el bienaventurado Santiago apóstol: «¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren sobre él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor; y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor le aliviará y, si tuviese pecados, se le perdonarán» (St 5, 14 s.)".
D 1324 s.
El nombre del sacramento de acuerdo con el Concilio Vaticano II
[editar]Este sacramento se conocía antes como "Extrema Unción", pues solo se administraba in articulo mortis (a punto de morir). Actualmente el sacramento se denomina canónicamente "Unción de los Enfermos" y se puede administrar más de una vez, siempre que el enfermo se encuentre grave.
Efectos del sacramento de la unción de los enfermos
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- Un don particular del Espíritu Santo. La primera gracia es de consuelo, paz y ánimo para vencer las dificultades propias de la enfermedad o la fragilidad de la vejez. Es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, como el desaliento y la desesperación.
- El perdón de los pecados. Se requiere además el arrepentimiento y confesión de la persona que recibe el sacramento.
- La unión a la Pasión de Cristo. Se recibe la fuerza y el don para unirse con Cristo en su Pasión y alcanzar los frutos redentores del Salvador.
- Una gracia para la Iglesia. Los enfermos que reciben este sacramento, uniéndose libremente a la Pasión y Muerte de Jesús, contribuyen al bien del Pueblo de Dios y a su santificación.
- Una preparación para el paso a la vida eterna. Este sacramento acaba por conformarnos con la muerte y resurrección de Cristo como el bautismo había comenzado a hacerlo. La Unción del Bautismo sella en nosotros la vida nueva, la de la Confirmación nos fortalece para el combate de la vida. Esta última unción ofrece un escudo para defenderse de los últimos combates y entrar en la Casa del Padre. Se ofrece a los que están próximos a morir, junto con la Eucaristía como un "viático" para el último viaje del hombre.

Destinatarios y ministros de la Unción
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Solamente los sacerdotes o los obispos pueden ser ministros de este sacramento. Esto queda claro en el texto de Santiago y los Concilios de Florencia y de Trento lo definieron de tal manera, interpretando dicho texto. Únicamente ellos lo pueden aplicar, utilizando el óleo bendecido por el obispo, o en caso de necesidad por el mismo presbítero en el momento de administrarlo.
Es deber de los presbíteros instruir a los fieles sobre las ventajas de recibir el sacramento y que los ayuden a prepararse para recibirlo con las debidas disposiciones.
El sujeto de la Unción de los Enfermos es cualquier fiel que habiendo llegado al uso de razón, comienza a estar en peligro por enfermedad o vejez (cf. Catecismo de Juan Pablo II, número 1514).
El sujeto –como en todos los sacramentos- debe estar bautizado, tener uso de razón, pues hasta entonces no es capaz de cometer pecados personales, razón por la cual no se le administra a niños menores de siete años.
Además, debe tener la intención de recibirlo y manifestarla. Cuando enfermo ya no posee la facultad para expresarlo, pero mientras estuvo en pleno uso de razón lo manifestó aunque fuera de manera implícita, sí se puede administrar. Es decir, aquel que antes de perder sus facultades llevó una vida de práctica cristiana, se presupone que lo desea, pues no hay nada que indique lo contrario. Sin embargo, no se debe administrar en el caso de quien vive en un estado de pecado grave habitual, o a quienes lo han rechazado explícitamente antes de perder la conciencia. En caso de duda se administra “bajo condición”, su eficacia estará sujeta a las disposiciones del sujeto.
Para administrarlo no hace falta que el peligro de muerte sea grave y seguro, lo que sí es necesario es que se deba a una enfermedad o vejez. En ocasiones es conveniente que se reciba antes de una operación que implique un gran riesgo para la vida de una persona.
En el supuesto de que haya duda sobre si el enfermo vive o no, se administra el sacramento “bajo condición”, anteponiendo las palabras “Si vives…”
Declaración de la Santa Sede respecto al ministro de la Unción de los Enfermos
[editar]A continuación se presenta la declaración emitida por la Santa Sede y firmada por el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Joseph Ratzinger (quien luego sería el papa Benedicto XVI), sobre el ministro del Sacramento de la Unción de los Enfermos.[13]
El Código de Derecho Canónico en el canon 1003 § 1 (cfr. también can. 739 § 1 del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales) recoge exactamente la doctrina expresada por el Concilio Tridentino (Sesión XIV, can. 4: DS 1719; cfr. también el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1516), según la cual sólo los sacerdotes (obispos y presbíteros) son ministros del sacramento de la unción de los enfermos.Esta doctrina es definitive tenenda. Ni diáconos ni laicos por ello pueden ejercer dicho ministerio y cualquier acción en este sentido constituye simulación del sacramento.
Roma, desde la Sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 11 de febrero de 2005, en la memoria de la Virgen de Lourdes,
+ Joseph Card. Ratzinger Prefecto
+ Angelo Amato, S.D.B. Arzobispo titular de Sila
Secretario
A los eminentísimos y excelentísimosPresidentes de las Conferencias Episcopales:
En estos últimos años han llegado a la Congregación para la Doctrina de la Fe varias preguntas acerca del ministro del Sacramento de la Unción de los Enfermos.
A respecto este Dicasterio considera oportuno enviar a todos los pastores de la Iglesia católica la adjunta Nota sobre el ministro del Sacramento de la Unción de los Enfermos (cfr. Anexo 1).
Por su utilidad se transmite también un apunte sintético sobre la historia de la doctrina al respecto, preparado por un experto en la materia (cfr. Anexo 2).
Al comunicarle cuanto antecede, aprovecho la ocasión para ofrecerle distinguidos respetos y confirmarme devotísimo,
+ Joseph Card. Ratzinger,
Prefecto
Creencias sacramentales
[editar]La Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa y las Iglesias ortodoxas orientales[14] y católica antigua[15] Las iglesias consideran esta unción como un sacramento. Otros cristianos también, en particular los luteranos, los anglicanos y algunas comunidades protestantes y otras comunidades cristianas utilizan un rito de unción de los enfermos, sin clasificarlo necesariamente como un sacramento.
En las iglesias aquí mencionadas, el aceite utilizado (denominado «aceite de los enfermos» tanto en Occidente como en Oriente)[16] se bendice específicamente para este fin.
Iglesia católica
[editar]En el Catecismo de la Iglesia Católica se ofrece una descripción detallada de la enseñanza de la Iglesia católica sobre la unción de los enfermos.[17]
La unción de los enfermos es uno de los siete sacramentos reconocidos por la Iglesia católica, y está asociada con la curación corporal y también con el perdón de los pecados. Solo los sacerdotes ordenados pueden administrarlo,[18] y «cualquier sacerdote puede llevar consigo el óleo santo, para que, en caso de necesidad, pueda administrar el sacramento de la unción de los enfermos». [19]
Las gracias sacramentales
[editar]La Iglesia católica considera que los efectos del sacramento son los siguientes. Al igual que el sacramento del matrimonio otorga la gracia para el estado matrimonial, el sacramento de la unción de los enfermos otorga la gracia para el estado en el que entran las personas a través de la enfermedad. A través del sacramento se concede un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del desánimo, la desesperación y la angustia ante la idea de la muerte y la lucha de la muerte; evita que se pierda la esperanza cristiana en la justicia, la verdad y la salvación de Dios.
La gracia especial del sacramento de la Unción de los Enfermos tiene como efectos:
- la unión del enfermo con la pasión de Cristo, por su propio bien y el de toda la Iglesia;
- el fortalecimiento, la paz y el valor para soportar, de manera cristiana, los sufrimientos de la enfermedad o la vejez;
- el perdón de los pecados, si el enfermo no ha podido obtenerlo a través del sacramento de la penitencia;
- la restauración de la salud, si es propicia para la salvación de su alma;
- la preparación para el paso a la vida eterna».[20]
Aceite sacramental
[editar]El aceite debidamente bendecido que se utiliza en el sacramento es, tal y como se establece en la Constitución Apostólica Sacram unctionem infirmorum,[21] prensado de aceitunas u otras plantas.[22] Es bendecido por el obispo de la diócesis en la Misa Crisma que celebra el Jueves Santo o en un día cercano a él. Si no se dispone de aceite bendecido por el obispo, el sacerdote que administra el sacramento puede bendecir el aceite, pero solo en el marco de la celebración.[23]
Forma ordinaria del rito romano (1972)
[editar]La unción de los enfermos del rito romano, revisada en 1972, pone más énfasis que en los siglos inmediatamente anteriores en el aspecto curativo del sacramento, principalmente espiritual pero también físico, y señala el lugar que ocupa la enfermedad en la vida normal de los cristianos y su papel en la obra redentora de la Iglesia. [4] El derecho canónico permite su administración a un católico que haya alcanzado la edad de la razón y que comience a estar en peligro por enfermedad o vejez,[24] a menos que la persona en cuestión persista obstinadamente en un pecado manifiestamente grave. [25] «Si hay alguna duda sobre si el enfermo ha alcanzado el uso de la razón, o si está gravemente enfermo, o si ha fallecido, se le debe administrar este sacramento».[26] Existe la obligación de administrarlo a los enfermos que, cuando estaban en pleno uso de sus facultades, lo pidieron, al menos implícitamente.[27] Una nueva enfermedad o una recaída o empeoramiento de la primera enfermedad permite a la persona recibir el sacramento una vez más.[28]
El libro ritual sobre la atención pastoral a los enfermos establece tres ritos:[29] la unción fuera de la misa,[30] la unción dentro de la misa,[31] y la unción en un hospital o institución. [32] El rito de la unción fuera de la misa comienza con un saludo del sacerdote, seguido de la aspersión de agua bendita a todos los presentes, si se considera conveniente, y una breve instrucción.[33] A continuación tiene lugar un acto penitencial, como al comienzo de la misa. [34] Si el enfermo desea recibir el sacramento de la penitencia, es preferible que el sacerdote se ponga a su disposición para ello durante una visita previa; pero si el enfermo debe confesarse durante la celebración del sacramento de la unción, esta confesión sustituye al rito penitencial[35] Se lee un pasaje de la Escritura, y el sacerdote puede dar una breve explicación de la lectura, se reza una breve letanía, y el sacerdote impone las manos sobre la cabeza del enfermo y luego dice una oración de acción de gracias sobre el aceite ya bendecido o, si es necesario, bendice él mismo el aceite.[36]
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha proporcionado una edición del libro ritual sobre la atención pastoral para su uso en los Ordinariatos personales que contiene la siguiente oración para su uso opcional entre la letanía y la forma sacramental de la unción: «En el nombre del Padre, ✠ y del Hijo, ✠ y del Espíritu Santo ✠ Espíritu, que sea extinguido en ti todo poder del diablo, mediante la imposición de nuestras manos y la invocación de la gloriosa y santa Virgen María, Madre de Dios, y de su ilustre Esposo José, y de todos los santos Ángeles, Arcángeles, Patriarcas, Profetas, Apóstoles, Mártires, Confesores y Vírgenes, y de todos los Santos. Amén».[37]
La unción propiamente dicha se realiza en la frente, con la oración: «Por esta santa unción, que el Señor, en su amor y misericordia, te ayude con la gracia del Espíritu Santo», y en las manos, con la oración «Que el Señor, que te libera del pecado, te salve y te levante». A cada oración, el enfermo, si puede, responde: «Amén». [38]
Se permite, de acuerdo con la cultura y las tradiciones locales y el estado del enfermo, ungir además otras partes del cuerpo, como la zona del dolor o la lesión, pero sin repetir la fórmula sacramental. [38] En caso de emergencia, basta con una sola unción, si es posible, pero no es absolutamente necesario si no es posible en la frente.[39]
Forma extraordinaria del rito romano
[editar]Desde principios de la Edad Media hasta después del Concilio Vaticano II, el sacramento se administraba, dentro de la Iglesia latina, solo cuando se acercaba la muerte y, en la práctica, no se esperaba normalmente la recuperación corporal,[4] lo que dio lugar, como se ha mencionado anteriormente, al nombre de «extremaunción» (es decir, unción final). La forma extraordinaria del rito romano incluye la unción de siete partes del cuerpo mientras se recita en latín:
Per istam sanctam Unctiónem et suam piisimam misericórdiam, indúlgeat tibi Dóminus quidquid per visum, auditorum, odorátum, gustum et locutiónem, tactum, gressum, lumborum delectationem deliquisti.Por esta santa unción y su misericordia, que el Señor te perdone todos los pecados que hayas cometido por la vista, el oído, el olfato, el gusto y el habla, el tacto, el caminar, el placer carnal.
La última frase se elegía en función de la parte del cuerpo que se tocaba. La Enciclopedia Católica de 1913 explica que «la unción de los lomos se omite generalmente, si no universalmente, en los países de habla inglesa, y por supuesto está prohibida en todas partes en el caso de las mujeres».[10]
La unción en la forma extraordinaria sigue estando permitida en las condiciones mencionadas en el artículo 9 del motu proprio Summorum Pontificum de 2007.[40] En caso de necesidad, cuando solo sea posible una única unción en la frente, basta con utilizar la forma abreviada para la administración válida del sacramento:
Per istam sanctam unctionem indulgeat tibi Dominus, quidquid deliquisti. Amen.Por esta santa unción, que el Señor te perdone todos los pecados que hayas cometido. Amén.
Cuando sea oportuno, todas las unciones deben administrarse junto con sus respectivos formularios para la integridad del sacramento. Si el sacramento se confiere de forma condicional, por ejemplo, si una persona está inconsciente, se añade Si es capax («si eres capaz») al principio de la fórmula, en lugar de Si dispositus es («si estás dispuesto»). En caso de duda sobre si el alma ha abandonado el cuerpo por la muerte, el sacerdote añade Si vivis («si estás vivo»).
Otras formas históricas occidentales
[editar]Los ritos litúrgicos de la Iglesia católica, tanto occidental como oriental, distintos del romano, tienen otras formas de celebrar el sacramento. Por ejemplo, según Giovanni Diclich, que cita a De Rubeis, De Ritibus vestutis &c. cap. 28 p. 381, el Rito aquileano, también llamado Rito Patriarchino, tenía doce unciones, a saber, de la cabeza, la frente, los ojos, las orejas, la nariz, los labios, la garganta, el pecho, el corazón, los hombros, las manos y los pies. La forma utilizada para ungir es la primera persona del plural del indicativo, excepto en el caso de la unción de la cabeza, que podía ser tanto en primera persona del singular como del plural. [41] Por ejemplo, la forma se da como:
Ungo caput tuum Oleo benedicto + in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. “'Vel”' Ungimus caput tuum Oleo divinitus sanctificato + in nomine Sanctae et Individuae Trinitatis ut more militis praeparatus ad luctamen, possis aereas superare catervas: per Christum Dominum nostrum. Amen.
Yo unjo tu cabeza con aceite bendito + en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. “'O bien”' Nosotros ungimos tu cabeza con aceite divinamente santificado + en el nombre de la Santa y Única Trinidad, para que, preparado para el conflicto como un soldado, puedas vencer a las hordas aéreas: por Cristo nuestro Señor. Amén.
Las demás unciones mencionan todas una unción con aceite y se realizan «por Cristo nuestro Señor» y «en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo», excepto la unción del corazón que, al igual que en la segunda opción para la unción de la cabeza, se realiza «en el nombre de la Santísima e Indivisible Trinidad». Las formas latinas son las siguientes:
(Ad frontem) Ungimus frontem tuam Oleo sancto in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, in remissionem omnium peccatorum; ut sit tibi haec unction sanctificationis ad purificationem mentis et corporis; ut non lateat in te spiritus immundus neque in membris, neque in medullis, neque in ulla compagine membrorum: sed habitet in te virtus Christi Altissimi et Spiritus Sancti: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad oculos) Ungimus oculos tuos Oleo sanctificato, in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti: ut quidquid illicito visu deliquisti, hac unctione expietur per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad aures) Ungimus has aures sacri Olei liquore in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti: ut quidquid peccati delectatione nocivi auditus admissum est, medicina hac spirituali evacuetur: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad nares) Ungimus has nares Olei hujus liquore in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti: ut quidquid noxio vapore contractum est, vel odore superfluo, ista evacuet unctio vel medicatio: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad labia) Ungimus labia ista consecrati Olei medicamento, in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti: ut quidquid otiose, vel etiam crimnosa peccasti locutione, divina clementia miserante expurgetur: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad guttur) Ungimus te in gutture Oleo sancto in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, ut non lateat in te spiritus immundus, neque in membris, neque in medullis, neque in ulla compagine membrorum: sed habitet in te virtus Christi Altissimi et Spiritus Sancti:quatenus per hujus operationem mysterii, et per hanc sacrati Olei unctionem, atque nostrum deprecationem virtute Sanctae Trinitatis medicates, sive fotus; pristinam, et meliorem percipere merearis sanitatem: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad pectus) Ungimus pectus tuum Oleo divinitus sanctificato in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, ut hac unctione pectoris fortiter certare valeas adversus aereas potestates: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad cor) Ungimus locum cordis Oleo divinitus sanctificato, coelesti munere nobis attributo, in nomine Sanctae et Individuae Trinitatis, ut ipsa interius exteriusque te sanando vivificet, quae universum ne pereat continent: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad scapulas) Ungimus has scapulas, sive in medio scapularum Oleo sacrato, in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, ut ex omni parte spirituali protectione munitus, jacula diabolici impetus viriliter contemnere, ac procul possis cum robore superni juvaminis repellere: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad manus) Ungimus has manus Oleo sacro, in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, ut quidquid illicito opera, vel noxio peregerunt, per hanc sanctam unctionem evacuetur: per Christum Dominum nostrum. Amen.
(Ad pedes) Ungimus hos pedes Oleo benedicto, in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, ut quidquid superfluo, vel nocivo incessu commiserunt, ista aboleat perunctio: per Christum Dominum nostrum. Amen.
Iglesia Ortodoxa Oriental
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La enseñanza de la Iglesia Ortodoxa Oriental sobre el Santo Misterio (sacramento) de la Unción es similar a la de la Iglesia Católica Romana.[42] Sin embargo, la recepción del Misterio no se limita a aquellos que padecen una enfermedad física. El Misterio se administra para la curación (tanto física como espiritual) y para el perdón de los pecados. Por esta razón, normalmente se requiere que la persona se confiese antes de recibir la Unción. Dado que se trata de un Misterio Sagrado de la Iglesia, solo los cristianos ortodoxos pueden recibirlo.
La forma solemne de la unción cristiana oriental requiere el ministerio de siete sacerdotes. Se prepara una mesa sobre la que se coloca un recipiente que contiene trigo. En el trigo se ha colocado una lámpara de santuario vacía, siete velas y siete pinceles de unción. Se reparten velas para que todos las sostengan durante el servicio. El rito comienza con la lectura del Salmo 50 (el gran salmo penitencial), seguida del canto de un canon especial. A continuación, el sacerdote mayor (o obispo) vierte aceite de oliva puro y una pequeña cantidad de vino en la lámpara del santuario y recita la «Oración del aceite», en la que se invoca a Dios para que «... santifique este aceite, para que sea eficaz para aquellos que serán ungidos con él, para la curación y el alivio de toda pasión, toda enfermedad de la carne y del espíritu, y todo mal...». ». A continuación, siguen siete series de epístolas, evangelios, largas oraciones, Ektenias (letanías) y unciones. Cada serie es oficiada por uno de los siete sacerdotes por turnos. El afligido es ungido con la señal de la cruz en siete lugares: la frente, las fosas nasales, las mejillas, los labios, el pecho, las palmas de ambas manos y el dorso de las manos. Después de la última unción, se abre el Evangelio y se coloca con la escritura hacia abajo sobre la cabeza del ungido, y el sacerdote mayor lee la «Oración del Evangelio». Al final, el ungido besa el Evangelio, la Cruz y las manos derechas de los sacerdotes, recibiendo su bendición.
Iglesia Ortodoxa Oriental
[editar]La Iglesia Ortodoxa Oriental considera la unción de los enfermos como uno de los siete sacramentos.[43]
Iglesia Ortodoxa Armenia
[editar]Desde el siglo IV hasta el siglo XV, la Iglesia Armenia administró el sacramento de la unción de los enfermos. Esto está registrado en los Cánones de la Iglesia y en obras de comentario. Sin embargo, a partir del siglo XV, la Iglesia armenia no rechazó, sino que se abstuvo de realizar el sacramento para resistir la influencia de la Iglesia católica, quedando con el tiempo fuera de la vida litúrgica, al considerar suficiente la imposición de manos y la administración de los sacramentos de la penitencia y la comunión.[44][43]
Iglesia husita checoslovaca
[editar]La Iglesia husita checoslovaca considera la unción de los enfermos como uno de los siete sacramentos.[45]
En la Iglesia Adventista
[editar]En la Iglesia Adventista, la unción fue una práctica común, y suele formar parte del quehacer de ancianos y pastores como líderes espirituales de las congregaciones. Sin embargo, al realizarse encuestas a cien pastores y al mismo número de ancianos para conocer su opinión en torno al ungimiento, las encuestas y las entrevistas realizadas revelaron que en la actualidad se observa una marcada diferencia de opinión en el círculo de pastores y de ancianos, en cuanto al significado y la práctica del mismo.[46]
Referencias
[editar]- ↑ «Constitución Sacrosanctum Concilium (n° 73)». Documentos del Vaticano II (31a. edición). Biblioteca de Autores Cristianos. 1976. p. 161. ISBN 84-220-0010-5.
- ↑ P. J. Hartin, Daniel J. Harrington James -- 2003 Página 267 «La unción de los enfermos era una práctica habitual tanto en el mundo helenístico como en el judío. El uso del aceite con fines curativos se menciona en los escritos de Hipócrates: «Los ejercicios en el polvo difieren de los que se realizan en el aceite de la siguiente manera. El polvo es frío, el aceite es cálido».
- ↑ John Lightfoot Horæ hebraicæ et talmudicæ: Ejercicios hebreos y talmúdicos, volumen 2, página 155: «El noveno día del mes de Ab, y en los ayunos públicos, está prohibido ungirse para vestirse; está permitido ungirse para otros fines». [Texto hebreo] Se ungían a menudo, no por exceso, valentía o placer, sino para curar alguna enfermedad».
- ↑ a b c d e f Oxford Dictionary of the Christian Church (Oxford University Press 2005 ISBN 978-0-19-280290-3), artículo «unction»
- ↑ Constitución apostólica «Sacram Unctionem Infirmorum», archive/catechism/p2s2c2a5.htm Catecismo de la Iglesia Católica, Código de Derecho Canónico, rc_pc_chrstuni_doc_19930325_directory_en.html Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo, motu proprio «Summorum Pontificum», etc. (enlace roto disponible en este archivo).
- ↑ Por ejemplo, Catecismo católico para adultos de Estados Unidos (enlace roto disponible en http://www.usccbpublishing.org/client/client_pages/USCCAAFF.cfm#Sacraments este archivo).
- ↑ _Walter_KASPER,_Presidente_del_Pontificio_Consejo_para_la_Promoción_de_la_Unidad_de_los_Cristianos_(CIUDAD_DEL_VATICANO)_ «Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede».
- ↑ archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_en.html Constitución sobre la liturgia, 73 (enlace roto disponible en http://www.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_en.html este archivo).
- ↑ hanover.edu/early/Trent/CT14UNCT.html «Fourteenth Session».
- ↑ a b c d e f Enciclopedia Católica (1913): artículo «Extreme Unction»
- ↑ «Comunidad de Cristo: Los sacramentos». Archivado desde el original el 24 de julio de 2012. Consultado el 2 de marzo de 2007.
- ↑ a b c Guàrdia i Romeu, Jordi (2006). La unción de los enfermos. Liturgia Básica 32. Barcelona: Centre de Pastoral Litúrgica. p. 17. ISBN 84-9805-143-6. Consultado el 6 de septiembre de 2013.
- ↑ Congregación para la Doctrina de la Fe (24 de octubre de 2005). «A todos los pastores de la Iglesia Católica – Nota sobre el ministro de la Unción de los Enfermos». Zenit. Fechada el 11 de febrero de 2005, la nota se difundió a través del diario L'Osservatore Romano.
- ↑ topics/thecopticchurch/sacraments/5_unction_sick.html «Sacramento de la Unción de los Enfermos».
- ↑ Unción de los Enfermos; etc.
- ↑ «Misterios sagrados (sacramentos)».
- ↑ «Catecismo de la Iglesia Católica, 1499-1532.».
- ↑ «Todo sacerdote, pero solo un sacerdote, puede administrar válidamente la unción de los enfermos»Código de Derecho Canónico, canon 1003 §1)
- ↑ Código de Derecho Canónico, canon 1003 §3)
- ↑ «Catecismo de la Iglesia Católica, 1532».
- ↑ va/holy_father/paul_vi/apost_constitutions/documents/hf_p-vi_apc_19721130_sacram-unctionem_en.html «Sacram unctionem infirmorum».
- ↑ HTM «Catecismo de la Iglesia Católica, 1513».
- ↑ «Código de Derecho Canónico, canon 999».
- ↑ « La unción de los enfermos puede administrarse a cualquier fiel que, habiendo alcanzado el uso de la razón, comience a estar en peligro por motivo de enfermedad o vejez» (Código de Derecho Canónico, canon 1004 §1).
- ↑ Por lo tanto, es un «sacramento de los vivos», lo que significa que, a menos que se esté inconsciente, hay que estar en estado de gracia para recibirlo fructíferamente. Si un católico lo recibiera en estado de pecado mortal, sería un sacrilegio. Sin embargo, las gracias del sacramento revivirían una vez que dicha persona recibiera la absolución en el sacramento de la penitencia. Código de Derecho Canónico, canon 1007
- ↑ «Código de Derecho Canónico, canon 1005».
- ↑ «Código de Derecho Canónico, canon 1006».
- ↑ «Código de Derecho Canónico, canon 1004 §2».
- ↑ Atención pastoral a los enfermos, 97
- ↑ Atención pastoral a los enfermos, 111-130
- ↑ Pastoral Care of the Sick, 131-148
- ↑ Pastoral Care of the Sick, 149-160
- ↑ Pastoral Care of the Sick, 115-117
- ↑ Pastoral Care of the Sick, 118
- ↑ Pastoral Care of the Sick, 113
- ↑ Pastoral de los enfermos, 119-123
- ↑ Divine Worship: Pastoral Care of the Sick and Dying. Londres: Catholic Truth Society. 19 de noviembre de 2019. p. 61. ISBN 9781784696399.
- ↑ a b Pastoral Care of the Sick, 124
- ↑ Pastoral Care of the Sick, 23
- ↑ http://www.sanctamissa.org/en/resources/summorum-pontificum.html «Summorum Pontificum, art. 9». Archivado desde el original el 10 de octubre de 2012. Consultado el 15 de junio de 2008.
- ↑ Diclich, Giovanni (1823). Rito Veneto Antico detto Patriarchino illustrato (en italiano). Vincenzo Rizzi.
- ↑ «Миссионерское обозрение. 1903 г. 2 полугодие - читать, скачать». azbyka.ru (en ruso). Consultado el 3 de septiembre de 2025.
- ↑ a b Arzoumanian, Fr. Zaven (2007). Teología de la Iglesia Apostólica Ortodoxa Armenia: Introducción. Diócesis Occidental de la Iglesia Armenia. p. 66.
- ↑ «Unción de los enfermos». Iglesia Apostólica Armenia de Santiago. Consultado el 11 de octubre de 2024.
- ↑ Roytová, Libuše (15 de junio de 2016). «Servicio espiritual» (en inglés). Iglesia de San Nicolás.
- ↑ Andrade González, Juan José (2002). El ungimiento de los enfermos. Dissertation Projects DMin. 563. Andrews University.
Bibliografía
[editar]- VALORI Alexis, Catequístico.
- FEINER Johannes, Mysterium Salutis, V, 468 520.
- NICOLAU Miguel, La unción de los enfermos, BAC, 1975.
- AA.VV, La Unción de los enfermos, Cuadernos Phase 3.
- MESSINA Rosario, La unción de los enfermos, San Pablo, 2002.
- BOROBIO Dionisio, Unción de enfermos, en La celebración en la Iglesia II, 653 743.
Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Unción de enfermos.- Ritual del sacramento de la unción de enfermos Rito del sacramento en formato PDF
- Church Fathers on the Anointing of the Sick
Occidente
- The Anointing of the Sick
- Sacrament of the Anointing of the Sick
- "Extreme Unction" in Catholic Encyclopedia (1913)
- Apostolic Constitution "Sacram unctionem infirmorum"
Oriente
- Holy Anointing of the Sick article from the Moscow Patriarchate
- Unction of the Sick article from the Sydney, Australia diocese of the Russian Orthodox Church Outside of Russia
- The Mystery of Unction Russian Orthodox Cathedral of St. John the Baptist, Washington, DC
- Coptic Unction on Holy Saturday (Photo)