Siguanaba

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Ilustración de la Siguanaba.

La Siguanaba (en k’iche’: siguan'wana'b'a‘hermana espectral del abismo’siguán, ‘barranco’, waná, ‘hermana’; y b'a, ‘espectro’’)? (también llamada Sihuanaba, Siguamonta, Cigua, Cegua, Caballona, Chuca, Sucia, Macihuatli, Matlazihua y Xtabay) es un espectro principalmente del folclor mexicano y centroamericano que, según la tradición popular, se les aparece a hombres trasnochadores o infieles en la forma de una atractiva mujer desnuda o semidesnuda, pero con el rostro oculto. Cuando los hombres se le acercan, la fantasmagórica mujer les muestra su faz, que resulta ser la de un caballo (o la de una calavera en algunas variantes), por lo que termina enfermándolos, enloqueciéndolos o matándolos del susto.

Se cree que el mito pudo haber sido introducido en el Nuevo Mundo por los españoles durante el período colonial, quienes lo habrían usado para ejercer control sobre las poblaciones indígena y mestiza de la región.

Descripción del espectro[editar]

Según los relatos populares, la Siguanaba se aparece como una atractiva mujer desnuda o vestida con un camisón blanco translúcido, casi siempre de espaldas a su víctima. Se la ve usualmente bañándose en tanques públicos, pilas, ríos u otras fuentes de agua artificiales o naturales, aunque también puede estar lavando ropa. Suele seducir a los hombres que salen a la calle durante las noches oscuras y sin luna, a quienes desvía de su camino para finalmente hacerlos caer de algún precipicio.

En Guatemala, la Siguanaba se presenta como una hermosa mujer de pelo largo y muestra su rostro hasta en el último momento, cuando se revela que es el de un caballo o un cráneo humano. La víctima es generalmente un hombre infiel, quien, si no muere del susto, se vuelve loco. En ocasiones el espectro puede adquirir la apariencia de la novia de un hombre para engañar a este y apartarlo de su camino.

A veces también se les aparece a niños pequeños, ante quienes adopta la apariencia de la mamá para atraerlos. Una vez que la Siguanaba los toca, los niños enloquecen y son conducidos al campo, donde el espectro los abandona a su suerte.

En otras variantes, la Siguanaba no tiene rostro de caballo ni está necesariamente de espaldas, sino que se aparece como una mujer con el rostro cubierto por una larga cabellera. Cuando muestra su cara, se trata en efecto de uno de mujer, pero horrible y desfigurado. El espectro, además, tiene los pechos largos y caídos hasta las rodillas, largas uñas y cabello desaliñado. Los resultados de la visión son igualmente trágicos. Se les presenta siempre a hombres infieles.

Cuando un hombre ha caído víctima de la Siguanaba, se suele decir que esta lo ganó o jugó.

Víctimas[editar]

Son siempre hombres, sobre todo los trasnochadores, infieles, mujeriegos, donjuanes o enamorados, aunque también suele espantar a viajeros solitarios que transitan por veredas despobladas. En ocasiones acosa a niños bonitos, usualmente jóvenes de entre 17 y 25 años de edad.

Los lugares más comunes donde puede aparecer son en los riachuelos y veredas solitarias, a la distancia siempre está dando la espalda, aparentando ser una mujer joven y hermosa; pero al acercarse a ella esta se da la vuelta repentinamente, tomando un aspecto monstruoso y demoníaco, se caracteriza por tener los pechos grandes y colgando hasta la altura de sus rodillas.

Defensa[editar]

En regiones fronterizas entre Guatemala, Honduras, y El Salvador se recomienda que la víctima haga la señal de la cruz y muerda su machete cuando vea a la Siguanaba. De este modo, con la señal cristiana se aleja al espectro y con la mordida del arma se aleja el miedo causado por la visión. Otra forma de protegerse es gritándole o diciéndole: “María patas de gallina”. Asimismo, también se puede decirle “María” tres veces en forma de oración, ya que a la Siguanaba no le gusta que le llamen o digan María.

En Costa Rica y Nicaragua, la manera de huir, escapar o protegerse de ella es ponerle o mostrarles semillas de mostaza, a la Siguanaba le gusta mucho las semillas de mostaza; al llegarle el olor, ésta deja de perseguir a su víctima y pretende comer las semillas, pero al estar transformada le sería imposible recogerlos, y vomita su alma al no poder hacerlo; así la víctima está salvada.

Etimología[editar]

Aunque se desconoce el origen exacto del vocablo, es seguro que proviene de algún idioma indígena mesoamericano. Se han propuesto varias palabras como sus posibles fuentes. En algunas partes de México, por ejemplo, la Siguanaba tiene un correlato conocido como Macihuatli, una palabra compuesta del idioma náhuatl que contiene los términos cihuatl ('mujer')[1] y matlatl ('red', 'trampa'), de manera que el nombre alude a la forma femenina del espectro y a su calidad de cazadora de hombres.[1]​ Por ende, los nombres Cigua y Cegua con que se conoce al espectro en Honduras y Costa Rica, respectivamente, también tendrían su origen en el étimo cihuatl, por lo que sencillamente significarían 'mujer'.[2]

Adrián Recinos, historiador y folclorista guatemalteco, le atribuyó a la palabra Siguanaba dos posibles orígenes: uno, que proviene de algún idioma maya guatemalteco no identificado en el cual significaría 'mujer desnuda'; y el otro, que proviene del náhuatl ciuanauac o ciguanauac, que se traduciría como 'amante', 'concubina' y similares.

La etimología popular guatemalteca suele ligar el origen del nombre Siguanaba al de siguán, palabra del idioma k'iche' que significa 'barranco', 'despeñadero', 'precipicio' y sinónimos. De ese modo, se afirma que el nombre se compone de dicho término, así como de waná, término de origen no especificado que significaría 'hermana'; y de b'a, también de origen no especificado que se traduciría como 'espectro'. Otra explicación atribuye el origen del nombre a un compuesto entre los términos nahuas cihuatl, 'mujer', y nahual, espíritu animal capaz de cambiar de forma.[3]​ No obstante, académicos como Recinos y Roberto Paz y Paz desestiman estas etimologías.

Variaciones regionales[editar]

Acorde con la mayoría de versiones, a veces la Siguanaba se aparece como una mujer blanca desnuda peinándose a la orilla de un río.

Si bien el espectro es en esencia el mismo, su nombre varía de país a país (aunque sea solo en su escritura).[4]​ De esa manera, en Guatemala se la conoce como Siguanaba o Siguamonta; en El Salvador, como Ciguanaba; en Honduras, como Cigua o Sucia; y en Costa Rica y Nicaragua, como Cegua. Su aparición y los resultados de esta son, sin embargo, similares de una nación a otra.

Costa Rica[editar]

En Costa Rica, a este espectro se le conoce con el nombre de Cegua, un espectro (coloquialmente, espanto) que se caracteriza porque su cara es la de un caballo muerto en estado de descomposición. En este país, la Cegua es un mito presente más que todo en el ámbito rural. Aunque sus acciones son eminentemente las mismas que en el resto de México y Centroamérica (sobre todo en lo relacionado con su hábito de bañarse por la noche), la Cegua costarricense presenta la peculiaridad de que a veces también se aparece entre manadas de caballos, montada en uno de estos, con lo cual siembra el pánico. Otra versión importante es que la Cegua también puede aparecerse en la forma de un niño que llora desconsoladamente a la vera del camino, luego de lo cual se transforma en el monstruo con cara de caballo.

Nicaragua[editar]

En Nicaragua, también se le conoce como la Cegua. En este país, la Cegua también está más presente en el ámbito rural y sus acciones son las mismas que en otros países; se cuenta que es una bruja que fue traicionada por su pareja y que está en busca de venganza en contra de los hombres mujeriegos y trasnochadores, por lo cual haría un pacto con el diablo en un maizal, donde haría un ritual para vomitar su alma y transformarse en una mujer con cara de caballo. Así, con esta transformación, la Cegua andaría por los campos en busca de mujeriegos y trasnochadores para castigarlos. Cuando el jinete o trasnochador no es precavido, la Cegua primero lo emboscaría, jugando con él, para luego atormentarlo pero sin matarlo inmediatamente. El espectro se apodera del hombre y le muerde la mejilla para marcarlo como un adúltero, dejarlo loco y muerto del susto. De ahí, deriva el dicho popular nicaragüense: "Anda jugado de Cegua". También existen historias en que la Cegua no es solo una, sino varias ceguas que incluso pueden cooperar para atrapar a su víctima.

También existe otra versión de la leyenda, ubicado en el departamento de León, que la describe como una mujer fea y vieja, pelo largo y blanco, con las tetas hasta el estómago y que se ríe burlonamente. Cuando tiene atrapada a su víctima, que son hombres y niños, le ofrece una de sus tetas; la aterroriza hasta volverla loca.

Panamá[editar]

En Panamá, a este ente se le conoce como la Mujer Empollerada. Al igual que en Costa Rica y Nicaragua, se dice que castiga a los hombres mujeriegos y borrachos. Se le describe como una mujer de gran belleza que está muy empollerada, y muy bien peinada; de ahí su nombre. Al verla, ella convencería al varón que la suban a su caballo (o auto, según los relatos más modernos). Al voltear a ver lascivamente a la joven, se encuentra que ha subido a su caballo a un espectro que, donde antes tenía cabeza de mujer, ahora se presenta con el rostro de una calavera humana. Asustando así al hombre quien queda trastornado del miedo ante aquel aterrador espectro. El origen del fantasma cuenta que fue una mujer que se suicidó porque su novio o amante le fue infiel y, por lo tanto, su espíritu vaga en busca de venganza castigando a los mujeriegos y borrachos como lo fue su pareja.

El Salvador[editar]

La leyenda salvadoreña de la Siguanaba cuenta que existió una vez una mujer llamada Sihuehuet, nombre que supuestamente significa 'mujer hermosa'. Sihuehuet era campesina de origen, pero usó sus encantos femeninos (además de brujería) para seducir al príncipe nahua Yeisun, hijo de Tláloc, desposarlo y convertirse así en princesa. De esta relación nació un niño al que llamaron Cipit.

No obstante, una vez casada, su marido se fue a pelear una guerra. Sihuehuet, aprovechando la soledad, tuvo amoríos con otros hombres y descuidó la crianza del niño. Sin embargo, la perfidia de la mujer alcanzó su máxima expresión cuando, para hacerse con el poder, convirtió a su esposo Yeisun en un monstruo mediante una poción mágica y reclamó el trono de este para uno de sus amantes.

Yeisun quedó convertido en un gigante de dos cabezas que acosó a los invitados a una fiesta palaciega, pero un guardia se enfrentó a la criatura, la venció y la mató. Tláloc, padre de Yeisun, finalmente se enteró de lo que su nuera había hecho, se lo contó al dios Teotl y le pidió ayuda a este. Teotl, por ende, maldijo a Sihuehuet convirtiéndola en la Siguanaba ('mujer horrible'). Ella sería hermosa a primera vista, pero observada de cerca se convertiría en un horrible ser que espantaría a sus víctimas y las haría despeñarse de barrancos alejados de la población. Fue condenada a vagar por el campo y a aparecerse a hombres que viajan solos en horas nocturnas.

Se dice que le se ve de noche a orillas de ríos, lagos y otras fuentes de agua (aunque también cerca de basureros y barrancos), donde se la encuentra lavando ropa y buscando a su hijo, Cipit, a quien Teotl le concedió la juventud eterna como castigo para ella por no haberlo cuidado como toda buena madre.[5]

Otra segunda versión cuenta que fue la diosa de la luna, llamada Sigüet. Ésta era la esposa del dios del sol, Tláloc, a quien le infiel con el dios Lucero de la mañana, Calaméo. Cuando el dios Tláloc se enteró, despechado, maldijo tanto a ella como a su hijo. Sigüet degradó de ser una deidad a ser un alma en pena que perseguiría a los hombres infames hasta el fin de los tiempos, siendo llamada Sihuanaba ('mujer horrible').

Guatemala[editar]

Según algunas versiones, cuentan que la Siguanaba fue una mujer hermosa la fue obligada o elegida por un cacique maya 40 años mayor que ella a casarse con él, pero ella lo rechazó por otro hombre de su misma edad. El cacique, sintiéndose despechado, en venganza, ahogó en un río a su enamorado y a ella la encerró convirtiéndola en un monstruo.[6][7]​ Se dice que ella logró escapar adentrándose en el campo. Desde entonces se dice que se la visto angustia intentando revivir al que tanto amó.

Otra versión cuenta que ella fue una mujer que sufría violencia intrafamiliar de parte de su marido, el cual era alcohólico y mujeriego y que una noche, mientras éste salía de una cantina, se la encontró peinandose el pelo y vestida con un camisón blanco. Esto despertó el enojo de su esposo, quien, tomando una gran roca, le pegó varias veces desfigurandole el rostro hasta la muerte. El marido, viendo lo que acaba de hacer, huyó. Mientras que ella regresó como un espíritu vengativo que se encargó de tormentar a su marido hasta morir. Y se dice que todavía su espíritu vaga en busca de venganza en contra de los mujeriegos y borrachos.[8]

La variante guatemalteca del mito dice que a la Siguanaba o Siguamonta generalmente se la encuentra lavándose el pelo con un guacal de oro y peinándoselo con un peine del mismo metal precioso. Se cuenta, asimismo, que vaga por las calles de la ciudad de Guatemala, donde acosa a hombres enamorados.

La leyenda de la Siguanaba es más común en la capital, en Antigua Guatemala (capital colonial) y en los departamentos orientales del país, donde el mito goza de más popularidad entre las poblaciones ladinas que entre las indígenas. En dichas áreas, la apariencia más común del espectro es la que lo describe con cara de caballo. Se les aparece a hombres infieles a modo de castigo.

En San Juan Comalapa existe una versión kaqchikel de la Siguanaba que describe esta como una mujer de enormes ojos brillantes y pezuñas en vez de manos. Lleva un vestido igual de brillante que sus ojos, luce una larga cabellera y espanta en el tiradero de basura local tanto a niños desobedientes como a maridos borrachos.

En Jutiapa, en los poblados cercanos al lago de Güija, la leyenda describe al espectro como uno que puede tomar muchas formas, aunque la más común es la de una delgada y atractiva mujer de larga cabellera que se baña en las riberas del río Ostúa, lo que no impide que también se aparezca cerca de otras fuentes de agua o incluso en caminos solitarios. A los lujuriosos se les presenta simplemente como una mujer hermosa, mientras que para los enamorados adquiere la apariencia de la amada. En San Juan La Isla, por ejemplo, se cuenta la historia de un hombre que fue a encontrarse con su esposa, que venía a caballo de El Salvador. Dice el relato que, luego de un buen rato de cabalgar el marido a la par de su mujer, esta de pronto se bajó del caballo y reveló que era la Siguanaba. También se cuenta que el espanto se aparece en las noches de luna a jinetes que transitan por caminos desolados, a quienes pide que la lleven en sus caballos. Cuando un jinete accede a llevarla, después de un buen rato de cabalgar, la Siguanaba muestra sus uñas, que son unas horribles garras, y su rostro, que es el de un caballo. La visión causa que los incautos jinetes mueran de pánico. Los pocos que logran huir se extravían en el campo.

También, al igual que en la variante nicaragüense, se dice que la Siguanaba no es un solo ser, sino que también existen varias y no faltan historias de hombres ancianos que afirmen que en su juventud había atrapado a una y la hicieran prisionera.[6][9]

Hay también otra leyenda sobre el espíritu de un pájaro que también se le llama Siguamonta, el cual es un ente que persigue a los niños pequeños que juegan a altas horas de noches. A estos, los agarra con las patas o garras para llevarlos a un barranco, donde los mata al arrogarlos. Es importante descartar que no hay que confundir a ambos espectros.

México[editar]

En México la leyenda de la Siguanaba está presente en casi todo el país, mayormente en todo Mesoamérica, donde la llaman Macihuatli, Matlazihua, X'tabay, X'tabal o, popularmente, "Mujer cara de caballo"; e incluso algunos la relacionan con la Llorona.

Existen múltiples testimonios y relatos sobre este espanto. Todos tienen en común que sólo se deja ver por la noche por caminos o lugares solitarios, mostrándose a hombres trasnochadores, fiesteros, mujeriegos o borrachos, o todo eso al mismo tiempo. Se deja ver como una mujer de cuerpo atractivo, muy bien formado, siempre de espaldas o alejándose, con la cara cubierta totalmente ya sea por su cabello o por un gran velo... Invariablemente, la víctima se siente fascinado y atraído por la bella mujer, a la cual decide seguir o acercarse a ella llenándola de piropos e insinuaciones de todo tipo, color e intención...

Ella siempre hace caso omiso y trata de ocultar aún más su rostro lo cual siempre provoca la insistencia de la víctima, hasta hacer voltear a la mujer llevándose el susto de su vida, pues la mujer tiene una cabeza de caballo y de ojos rojos. A veces pronuncia frases como "¿aún te parezco bella?" o "a mi también me gustas mucho". La víctima da un alarido de terror y huye de ahí lo más rápido que sus piernas le permiten, ya sin los efectos del alcohol; y jurando nunca más beber... Aunque hay casos en los que la víctima queda "tocada" y muere poco después pese a los intentos de la familia de "llevarlo a limpiar" o "curarlo de espantos". Como puedes ver, ésta aparición cumple un papel aleccionador que trae una consecuencia para un comportamiento específico, no es como la famosísima llorona que provoca terror a quien quiera que tenga la desgracia de toparse con ella o escuchar su famoso alarido, no importando el género, edad o cualquier otra característica. La Siguanaba, o la mujer con cara de caballo, es un ente que se encarga de cumplir con él, o sino, de las clásicas recomendaciones de la abuela o la madre a los jóvenes varones: "no salgas a deshoras y pórtate bien".

Cabe mencionar que a veces la cabeza de ella varía, no solo puede ser la de un caballo, sino que también puede ser la de un perro, un cerdo, un rostro de anciana, una calavera o un rostro desfigurado y sangriento.[10]​ Igualmente, la cabeza de caballo también varía, puede ser la de un caballo común, una calavera de caballo, puede ser putrefacta, puede ser una cara con carne podrida o una cara de caballo con piel.

En Nayarit, hay una versión similar a la versión salvadoreña. Según la versión nayarita, fue una mujer o una diosa de la luna que era esposa del dios Tláloc, con quien tuvo un hijo, el cual trataba mal, lo abandonó y le fue infiel a su esposo, quien, tras descubrir sus malas acciones, la maldijo llamándola Sihuanaba, que significa 'mujer horrible'; siendo condenada a vagar por el campo, apareciéndose a los hombres como una mujer hermosa y para cuando estos se acercaran revelaría una espantosa cara de caballo. Siempre se le ha visto con mayor frecuencia en carreteras, ríos, campos y en otros lugares. Sus víctimas son principalmente infieles, a quienes atrae para volverlos locos o matarlos. También, al igual que en Guatemala, se le aparece a niños pequeños.[11]

En Coahuila, dentro de la ciudad de Torreón, este terrible espectro que espanta a los hombres sería en realidad una mujer que recibió una maldición o fue víctima de brujería, magia negra o un ritual satánico, por eso sería un ser maligno o una entidad demoníaca que busca "venganza". En preferencia, se les aparece a los lujuriosos, mujeriegos o trasnochadores.[12]

En Nuevo León, cuentan que se le ve por las carreteras de noche en busca de castigar a los machistas, parranderos, mujeriegos, lujuriosos o a cualquier hombre que anden de malos pasos para darle muerte. Asimismo, se dice que ocasiona accidentes.[13]

Otra versión cuenta que fue una hermosa joven que recibió una maldición, convirtiéndola en este ser. Condenada a estar con su cuerpo de mujer y su cabeza de caballo. La joven sería normal pero cuando se le acercaran se transformaría su cara en el de un caballo y todos huyeran del susto, así nunca encontraría el verdadero amor y estuviera sola para siempre.

En la Ciudad de México, según los mexicas, la Macihuatli fue una deidad de la luna, Metztli, quien pena la traición de su esposo Tláloc. Otras versiones apuntan que fue una mujer de pésimo comportamiento, razón por la que fue maldecida por el propio esposo o por su suegro a vagar como un fantasma caza hombres. En la actualidad, en algunas versiones, es descrita como una mujer con cráneo semejante al de un caballo y con patas de caballo, la cual es hermosa a primera vista, pero de cerca es un ser monstruoso. En las leyendas coloniales ésta asustaba al trasnochador, al violador o la mujer que anduviera en malos pasos llevándolos a barrancos para luego darle muerte. Inclusive, existe la historia de un supuesto encuentro de Hernán Cortés con esta creatura.[14]

En Oaxaca, donde se le conoce como la Matlazihua, se cuenta que fue una deidad "zapoteca" de la muerte, conocida antiguamente como Mictecacihuatl (o quizás esté asocia con ésta diosa). Según la antigua creencia, esta era la que reinaba y se encargaba de recolectar las almas de los difuntos para llevárselos al inframundo y era esposo de Mictlantecuhtli, el señor de los muertos. También se cree que es el alma en pena de una mujer que era cruel y asesina, y vaga en este mundo a modo de castigo. Se dice que este espectro castiga los malos actos, o pecados, de la gente, pero generalmente se le aparece a los hombres (que serían los borrachos, mujeriegos, fiesteros o a los que abandonan a sus familias). Se les aparece como una mujer hermosa -de raza mestiza-, que los atrae hacia un barranco y cuando se le acercan ella revela su rostro de caballo (o calavera humana, según otras versiones; aunque también la mayoría de veces nunca se le ve la cara), que hace que el hombre caiga en el barranco -conduciéndolos al suicidio- y en las espinas para que mueran desangrados, aunque hay veces que cuya víctima sobrevive, despierta en las espinas, adoloridos y sin recordar nada de lo sucedido. Hay otras versiones que dicen que la Matlazihua se baña o peina en los ríos de Oaxaca y quien invade su espacio o tome su peine sufre las consecuencias.

En Durango es mejor conocida como la Caballona, donde también se le aparece a los hombres de comportamiento pecaminoso. Aquí los devora o les advierte.[15]

En Aguascalientes, dentro de la ciudad de Calvillo, se cree que la mujer cara de caballo fue una bella mujer que le era infiel con muchos pretendientes (o con su amante, según otras versiones). Pero, un día, el marido la descubrió haciendo unas de sus infidelidades con su amante, quien, en un estado increíble de celos, mató a su amante. A ella, en tanto, la amarró las manos con una cuerda y, sosteniéndola junto a caballo, echó veloz carrera. Esto hizo que la pobre mujer se lastimara muy grave y su rostro se le desfiguró, el cual tenía aspecto de caballo. Las heridas fueron tan graves que terminó muriendo. Desde entonces se dice que, por las noches, se puede ver caminar a una atractiva mujer que seduce a los hombres de mal comportamiento (en especial a los hombres infieles), a modo de castigo; para luego revelar que tiene cara de caballo. En la plaza de la ciudad, hay un monumento de la Mujer Cara de Caballo, del cual muchos de los habitantes desconocen la leyenda y su origen.[16]

En el sureste de la república la llaman la Xtabay o Xtabal, que es, según la leyenda maya, un espíritu maligno que habita en las ceibas y seduce a todo aquel que se acerque en algunos de estos árboles. Esta era una diosa maya, dominada como Íxtab, que era la diosa de los ahorcados, esta última premiaba a los suicidas con el cielo pero, con la llegada del cristianismo, ahora es la castigadora de los ya mencionados y una mujer demonio que asusta a los hombres.

Una segunda versión cuenta que fue una princesa maya llamada Suluay, hija de del gobernador Halach Huinic, la cual se había enamorado de un joven guerrero y se veían en un árbol de ceiba. Y que era enviada por la nieta de una bruja, quien la hechizo matándola inmediatamente. Luego, abandonaron el cuerpo en el monte. Aunque hay otras versión que dicen que aquel guerrero era un ayudante de la bruja para que la ayudara a matar Suluay.

Y bien, sea como sea el origen de la Xtabay, se dice que es una mujer que se aparece en los árboles de ceibo, que peina su larga cabellera negra, esperando a que un hombre se le acercara y comenzar a seducirlos, para después revelar su verdadera identidad: de aspecto demoníaco y cara con rasgos de caballo[17]​ (cara desfigurada o una cara de mujer pálida con ojos amarillos y lengua de serpiente, según otras versiones). A veces los deja ir, los cuales se vuelven locos o, en otras ocasiones, mueren del susto. A veces, se le ve como una castigadora de borrachos, mujeriegos e infieles, a cuales elige porque son más fáciles de engañar y atrapar.

Una versión importante es la versión concana de Querétaro de la Siguanaba, donde se dice que se aparece en un lago, por abajo de un puente, el cual se le conoce como el "Puente del Sapo", ahí se dice que la Siguanaba aparece como una mujer bellísima que se baña desnuda para atraer a los hombres, y siempre da la espalda. Los hombres al acercarse comienzan hablar mientras intentan ver su rostro, muchos se desesperan después de un rato de esperar verle la cara; por lo que muchos la jalan, dejando ver que, aquella mujer que se suponía que tendría una bella cara, tiene una cabeza de caballo que les sonríe malévolamente, por lo que muchos huyen. Y el espíritu demoníaco se queda para continuar su "ritual de conquista". Muchos, por las noches, temen y evitan pasar por ahí por tal que les salga la horroroza aparición y temen que la leyenda sea cierta.[18]

Finalmente, está la versión chiapaneca. En esta última versión, se le conoce como la "Tisigua" o "Tishanila". En algunas regiones o lugares es considerado como un espíritu maligno y en otras como un espíritu benigno. Se dice que es la esposa del Sombrerón. Se dice que aparece a los hombres que son infieles, se baña en cualquier lago y cuando estos se acercan ella revela un rostro de caballo endemoniado (o un rostro desfigurado según las versiones más conocidas) que los mata o los deja ir. Muchos de los desafortunados que la han visto cambian para siempre. Muchos de sus familiares notan que ya no comen y ve que, en un rincón o en donde sea, se les ve sentados o parados esperando a la Tisigua o Tishanila. En otras regiones de Chiapas, se cuenta además que la Siguanaba puede aparecer en los caminos pidiendo que los motociclistas la suban y, luego de un rato de andar, se transforma en un monstruo con la cabeza de caballo.[19][20]​ En otras regiones se le conoce como la Yegualzíhuatl[4]​ quien, al igual que la versión maya y oaxaqueña, embruja a los hombres con su hermoso cuerpo, ella siempre los conduce para un barranco y luego empieza a tirarlos al precipicio al hacer que estos caigan por el barranco -conduciéndolos al suicidio-. Se dice que ven que la mujer, en vez de caminar, va flotando por el aire, pero no le dan tanta importancia al querer alcanzarla.

Honduras[editar]

Se le conoce como Sucia (o también Siguanabana, Cigua, Chuca, Vieja o Cipota). Según la tradición oral hondureña, la Sucia era una adolescente muy hermosa que vivía con sus padres en la zona rural, a los que siempre ayudaba en los trabajos de la casa, entre ellos lavar la ropa en el río.

Cuando la joven tuvo 15 años, un joven criollo bien trabajador y de familia adinerada que se enamoró profundamente de ella y pronto fue a pedir la mano de esta. Los padres de ella aceptaron de inmediato pues sabían que era el mejor partido para su hija y se pusieron de acuerdo en la fecha del matrimonio. El día de la boda, estando los novios en el altar, el sacerdote les solicitó que entregaran su fe de bautismo, requisito que ella no pudo cumplir porque no estaba bautizada.

Ante el incumplimiento de este requisito, el cura se negó a realizar el matrimonio, esto a pesar de las súplicas de los familiares que solicitaban que en el mismo acto la bautizara y luego la casara. Al no poder casarse con su amado, la joven entró en una profunda depresión que gradualmente la llevo a la locura. Al verla en ese estado, su novio perdió toda esperanza de casarse con su amada y se olvidó de ella.

La adolescente, en su profunda tristeza y locura, decidió nunca quitarse su traje de novia, iba y venía a todos lados con él puesto. Un día que estaba en el río lavando la ropa, se enteró que su amado se iba a casar con otra. La noticia fue el tiro de gracia para ella, el dolor que sintió fue tan grande que en ese mismo momento perdió la poca cordura que le quedaba y enloqueció como si estuviera poseída por algún demonio, salió corriendo dando llantos desgarradores, se paró frente al acantilado y, decido quitarse la vida, saltó al vacío muriendo al instante tras golpearse con las piedras del río. Se dice que desde entonces el espíritu de la muchacha vaga errante en busca de su enamorado. En otras versiones también cuenta que, estando desesperada, se desgarraba la cara, haciendo que se le desfigurara y que al encontrar el cuerpo sin vida de la joven (después de que ésta se lanzara al acantilado) miraron que su cara tenía aspecto de caballo.

Se cree que por esta razón se le aparece en los ríos y riachuelos vestida de blanco especialmente a los hombres tunantes que deambulan borrachos por estos sitios, aunque también suele espantar también a cualquier persona. Pero, por general, solo se le aparece a los mujeriegos o a los machistas.

Para atraer a los hombres, la Sucia se presenta como una mujer hermosa desnuda o se transforma en la figura de la actual pareja o interés amoroso del hombre que por andar borracho corre feliz hacia ella y cuando está cerca se convierte en un espanto horrible que enloquece a todo aquel con solo al verla. Se dice que también se aparece con su pelo hacia enfrente tapándose el rostro y la persona que logre verlo se vuelve loco. También es a menuda confundida con la Llorona.[21]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Figueroa, Celso A. Lara (1 de enero de 1996). Leyendas populares de aparecidos y ánimas en pena en Guatemala. Editorial Artemis-Edinter. Consultado el 10 de agosto de 2019. 
  2. Ferrero, Luis. Pensándolo bien. EUNED, 2001. ISBN 9968-31-195-2. p.220
  3. Jiménez, Iván Molina; Palmer, Steven Paul (2005). El paso del cometa: estado, política social y culturas populares en Costa Rica (1800-1950). EUNED. ISBN 9789968313636. Consultado el 10 de octubre de 2019. 
  4. a b Cuadernos americanos. 2000. Consultado el 30 de octubre de 2019. 
  5. La Siguanaba en la mitología cuastleca
  6. a b «Datos curiosos de la leyenda La Siguanaba en Guatemala». Aprende Guatemala.com. 8 de diciembre de 2016. Consultado el 31 de octubre de 2019. 
  7. «Leyenda de Siguanaba con Viaje por Guatemala». www.viajeporguatemala.com. Consultado el 2 de noviembre de 2019. 
  8. «Aprende todo sobre la Siguanaba, un espanto femenino». Conozcamos Todas Las Mitologias De Nuestro Planeta. 18 de octubre de 2018. Consultado el 2 de noviembre de 2019. 
  9. «Leyendas de Guatemala: Segua / siguanaba / siguamonta». Leyendas de Guatemala. 15 octubre, 2010. Consultado el 2019-11-09. 
  10. La Siguanaba, mujer con cara de caballo
  11. La leyenda de la Siguanaba, Nayarit Youtube. Consultado el 19 de octubre del 2019
  12. Leyenda lagunera de la Siguanaba
  13. La Siguanaba en Nuevo León, México
  14. La Siguanaba en Ciudad de México, Mex
  15. La Caballona, la Siguanaba en Durango
  16. La Siguanaba de Aguascalientes
  17. La X'tabay
  18. LEYENDA - Mujer cara de caballo
  19. Leyendas de Chiapas
  20. Mitos y Leyendas de Chiapas
  21. La Siguanaba en Honduras