Ritual

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Un ritual es una serie de acciones realizadas principalmente por su valor simbólico.

Los rituales pueden tener múltiples objetivos, por ejemplo: la veneración de una deidad, el rechazo a una fuerza que se considera maligna o perjudicial o simplemente como recordatorio de momentos agradables, como sucede en las fiestas de cumpleaños. Los rituales son prácticas que han acompañado a las personas toda su existencia y que en la época actual permanecen (con modificaciones o adaptaciones) como sucede en las prácticas políticas, deportivas, funerarias, de duelo y recreativas.[cita requerida]

Se ha asociado a los rituales con la brujería y las procesiones. Sin embargo, los rituales son prácticas más amplias y son creencias de una comunidad.[cita requerida]

Etimología[editar]

El término "rito" proviene del latín ritus.

De la adolescencia a la adultez[editar]

Otro de los ritos más practicados por la cultura celta era el de la búsqueda de la sabiduría dentro de uno mismo. Era un rito muy practicado por los jóvenes que salían de la pubertad y debían convertirse en hombres.[cita requerida]

Este rito requería del uso de símbolos, talismanes, velas, hierbas, entre otras cosas. El rito consistía, básicamente, en que el ejecutante se retirara a algún bosque por algunos días (generalmente una semana).[cita requerida]

La razón por la que los jóvenes se retiraban al bosque era porque entraban en contacto con los seres elementales, que les ayudaban a pasar de la adolescencia a la adultez. Algunos de estos seres eran: elfos, duendes, gnomos, hadas y ninfas. Éstos representaban, para los celtas, la esencia de la magia y de su cultura. Dichos seres eran los guardianes de la naturaleza y por ello se encontraban presentes en todos los ritos mágicos practicados por la cultura celta.[cita requerida]

En África[editar]

Los ritos más conocidos en África fueron los de la civilización egipcia. En donde se destacan:

Momificación[editar]

Ritos sociales[editar]

Son ritos que tienen como fin cumplir las leyes de los antepasados. Pero para ello se establecen ciertas prohibiciones, que forman parte de la conducta de los susodichos:[cita requerida]

  • En el dominio de la alimentación: está prohibido el consumo del animal del grupo al que se está ligado: el león para los diaras, el cocodrilo para los traorés, el antílope para los Soo está proscrito para las mujeres y los niños de Gabón. Los jóvenes eves tienen vedado el consumo del mono y en Gabón los enfermos de pian tienen prohibido ingerir bananas.
  • En la multitud de los gestos: en las monarquías sagradas, no debe notarse que el monarca tiene necesidades orgánicas. No se le debe de ver comiendo, se ignora si se tiene el pelo cortado o no. No deben escucharse palabras de las cuales no se es destinatario. A las mujeres se les prohíbe escuchar palabras de la circuncisión o aquellas que acompañen a determinados ritos. A otra se les prohíbe decir groserías o injurias contra la madre y los sacerdotes.
  • La muerte: es la irrupción más allá del mundo de los vivos y contamina todo cuanto se le acerca. En Gabón, el viudo o viuda eran, en otro tiempo, purificados radicalmente: eran encerrados en una choza a la cual se le prendía fuego. Cuando el cautivo huía del lugar, quedaba purificado. Los diolas niegan la muerte y la toman como broma, pero entre los kisisi se hace necesaria la purificación de todo lo que se encontraba en la estancia en donde tuvo lugar el deceso.
  • La esterilidad: debe ser reparada porque trastorna el ritmo de su vida. Interrumpe la rueda de las generaciones hasta que el celibato haya perdido valor.[cita requerida]

Ritos de protección[editar]

En ellos, es necesario proteger el trabajo y practicar ritos antes de iniciar labores agrícolas, antes de recoger las cosechar. Debe pedirse perdón antes de cultivar la tierra, antes de sacrificar a un animal o antes de talar un árbol.[cita requerida]

Ritos de regeneración[editar]

También es necesario regenerar el mundo en intervalos de 60 años. Cada periodo, los dogón inician un ritual ambulante que recorre todos los poblados del Acantilado de Bandiagra y devuelve la juventud al universo. Cada año, en el solsticio de verano, los swazis realizan una gran ceremonia en la que el soberano o actor principal pone en escena las aguas del mundo, el fuego y los frutos en la tierra.[cita requerida]

La muerte de un rey, aun siendo por causas naturales, obliga a una regeneración. Para ello, la tradición impuso un ritual de inversión iniciado desde el anuncio del deceso. Mandan a los esclavos al libertinaje hasta que de este desorden surge el deseo de un nuevo orden y una autoridad tranquilizadora. Esta situación ha sido observada en República del Congo y en Benín.[cita requerida]

Cuando grupos sociales pasan por momentos difíciles, se deben promover ritos para mantener la paz y así asegurar la supervivencia. Mediante este ritual, los miembros de la sociedad toman conciencia de los valores que unen a su grupo.[cita requerida]

Ritos de curación[editar]

La enfermedad en un individuo se concibe como "la ruptura en el equilibrio de la persona y en los procesos de ajuste personal". Se considera la enfermedad como una fuerza dañína y negativa. En Malí, se cree al enfermo atacado por un brujo. Si la infección es benigna y conocida, el enfermo se cuida solo, pero si se presentan síntomas alarmantes, se debe consultar a un adivino antes de ofrecer sacrificios o realizar ofrendas.[cita requerida]

En América[editar]

Los pueblos americanos realizaban rituales distintos a los de los otros continentes. Los ritos más conocidos de América son los que se llevaban a cabo en Mesoamérica (actual México y parte de Centroamérica), con objeto de venerar a los dioses. Los pueblos de Mesoamérica era politeístas.[cita requerida]

Sacrificios humanos[editar]

Fue una de las principales características de los rituales mesoamericanos. En estos rituales se ofrecía sangre de los sacrificados a los dioses. Generalmente, los sacrificados eran prisioneros de guerra. Los mexicas o aztecas practicaban el sacrificio humano debido a que, en su mito fundador, el dios Huitzilopochtli les ordenaba sacrificar a su hermana Coyolxauhqui, por haberlo traicionado.[cita requerida]

Los mexicas obtenían prisioneros de guerra mediante las Guerras Floridas, enfrentamientos planeados por ambos bandos que tenían como objetivo la captura de prisioneros que luego serían sacrificados ante los dioses. Sin embargo, dichas guerras tenían requisitos: los guerreros debían ser hombres cuya falta no perjudicara de ninguna manera a su grupo y debían llevarse a cabo los enfrentamientos después de la recolección y almacenamiento de granos.[cita requerida]

Con la llegada y evangelización de los conquistadores españoles en tierras mesoamericanas se prohibió que dichos ritos continuaran efectuándose, debido a que se consideraba "algo obra del diablo" Pedro de Alvarado, que había sido encargado de los asuntos de la conquista por Hernán Cortes, llevó a cabo una gran matanza en el Templo Mayor, bajo el argumento anterior.[cita requerida]

Ofrendas[editar]

Se trata de una señal de veneración a un dios o como petición. Pueden ser pedestales con la figura del dios, mesas o muebles adornados, entre otros tipos de ofrendas.[cita requerida]

Actualmente, continúan realizándose ofrendas. En América, se realizan en México las ofrendas de Día de Muertos, ofrendas que tienen como objetivo permitir a los familiares o amigos difuntos de los practicantes el retorno de una noche el mundo de los vivos y gozar así del deleite de la comida y la bebida. En este rito se acostumbra también colocar fotos de los difuntos.[cita requerida]

Exorcismo[editar]

San Francisco de Asís practica un exorcismo contra los diablos de Arezzo; fresco de Giotto.

En la creencia religiosa, el exorcismo (del griego antiguo: ἐξορκισμός, romanización: exorkismos, literalmente: «obligar mediante juramento, conjurar»)[1][2]​ es la práctica religiosa o espiritual realizada contra una fuerza maligna, utilizando diversos métodos cuyo fin es expulsar, sacar o apartar a dicho ente de la persona, objeto o área que se encuentra poseída por la entidad maligna (ver, como ejemplo, posesión demoníaca) quien somete y controla al poseído.[3]​ Estos entes, dependiendo de las creencias de los implicados, pueden ser demonios, espíritus, brujos, etc. El objeto de la posesión puede ser una persona o animal, objetos e incluso lugares como pueblos o casas (poltergeist).

Puesto que la cabeza controla todo el cuerpo, el demonio se instala en el cerebro. En este caso, se habla de posesión total porque gobierna a toda la persona. Si, por el contrario, obra en otra parte del cuerpo, por ejemplo, en el estómago, se habla de posesión parcial.
Cipriano de Meo[4]

Rituales modernos y de actualidad[editar]

En la actualidad se siguen realizando múltiples rituales. En especial, cabe destacar los rituales relacionados con los ámbitos políticos y deportivos. Las ceremonias realizadas en los inicios de cursos escolares, los conciertos, la apertura de las Olimpiadas o los desfiles son ejemplos de rituales actuales.[5]​ En todos ellos se hace referencia a un conjunto de creencias (un buen inicio, la competencia, la hermandad, la lucha, la protesta). Emile Durkheim, sociólogo, destacó que los rituales no eran prácticas antiguas, sino que también existían en su tiempo (y en cualquiera). Además, recalcó que no eran propios del ámbito religioso, sino que se extendían a otros rubros, denominándolos rituales seculares, en donde destacaba los rituales de grandes colectividades, como los festejos nacionales. Victor Turner, antropólogo, destacó que los rituales tienen varias dimensiones y que incluso los rituales religiosos tenían expresiones políticas. También los medios de comunicación colectiva, tales como la televisión o el cine, han posibilitado una nueva serie de prácticas, tanto en la difusión de los rituales ya existentes, como en la creación de nuevos rituales. James Lull habla acerca de un espacio sacro en el que se coloca a los aparatos y una organización para mirarlos, además del acompañamiento de ciertas comidas, bebidas y actitudes.[cita requerida]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «exorcismo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. Consultado el 15 de enero de 2015. 
  2. Vergilius Ferm, ed. (1945). «Exorcismo». An Encyclopedia of Religion. New York: Philosophical Library. p. 268.  En Questia (suscripción requerida)
  3. «Qué es un exorcismo». http://www.exorcistas.com/. 7 de junio de 2006. 
  4. Cipriano de Meo/Patrizia Cattaneo: Cómo defenderse del Diablo: Coloquios con el padre Cipriano de Meo. Traducción: Justiniano Beltrán. Editorial San Pablo, 2016; pág. 159.
  5. Segalen, Martine. Ritos y rituales contemporáneos (Segunda edición). ISBN 9788420689692. OCLC 892459108. Consultado el 18 de noviembre de 2019.