Nahual

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Los naguales descritos en el Códice Borgia, criaturas metamórficas capaces de cambiar su forma física a cualquier otra forma animal o incluso en formas humanas a voluntad.

Nahual o nagual, incluso nawal (en náhuatl: nahualli, oculto, escondido, disfraz)?[Nota 1] [1] , dentro de las creencias mesoamericanas, es una especie de brujo o ser sobrenatural que tiene la capacidad de tomar forma animal. El término refiere tanto a la persona que tiene esa capacidad como al animal mismo que hace las veces de su alter ego o animal tutelar.[2]

El concepto se expresa en diferentes lenguas, y significa algo similar a "interior" o "espíritu".[cita requerida] Más comúnmente, entre los grupos indígenas se denomina nahualismo a la práctica o capacidad de algunas personas para transformarse en animales, elementos de la naturaleza o realizar actos de brujería.[3]

En maya, el concepto se expresa bajo la palabra chulel, que se entiende precisamente como "espíritu";[4] la palabra deriva de la raíz chul, que significa "divino".[5]

De acuerdo con algunas tradiciones, se dice que cada persona, al momento de nacer, tiene ya el espíritu de un animal, que se encarga de protegerlo y guiarlo. Estos espíritus usualmente se manifiestan sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que tomó a la persona como su protegida. Una mujer cuyo nahual fuese un cenzontle tendrá una voz privilegiada para el canto, pero no todos tienen un contacto tan leve: se cree que los brujos y chamanes del centro de Mesoamérica pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les da una serie de ventajas que ellos saben aprovechar, la visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote pasan a ser herramientas de estos videntes e incluso se afirma que algunos, más preparados, pueden adquirir incluso la forma de sus nahuales (véase teriantropía) y utilizar esta habilidad de diversas formas, no todas ellas bienintencionadas, según la tradición popular.

Etimología[editar]

La palabra «nahual» proviene del término «nahualli», cuyo origen es discutido y su significación polisémica,[6] al punto que ya desde el siglo XVI, autores como Hernando Ruiz de Alarcón o Jacinto de la Serna propusieron diversas posibles etimologías para el término.[7] Entre las diversas teorías que se han propuesto sobre su origen en encuentran:

  • Como proveniente del verbo «nahualtía», que significa «esconderse, ocultarse», al que Ruiz de Alarcón traduce también como «disfrazarse» o «rebozarse», esto es, cubrirse con un rebozo. Sin embargo, Alfredo López Austin se opone esta interpretación.[8] [9]
  • Con origen en el verbo «nahuali / nahuala», que evoca la idea de «engañar, disimular».[10] Las construcciones con este verbo se encuentran relacionadas con la astucia y la sorpresa, aunque se ha opuesto la hipótesis de que en todo caso denotan la idea de actuar o hacer las cosas la manera de un nagual, lo que la hace una etimología circular.[11]
  • Con origen en alguno de los verbos con la raíz «nāhua-», relacionados con la acción del habla: «nahuati», hablar fuerte; «nahuatia», hablar con imperio, mandar; «nahualtia», dirigirse a alguien.[12]
  • Ángel María Garibay propuso un posible origen en la palabra «nahui», que designa al número cuatro, relacionándola con la palabra castellana «cuatrero» o con la idea de que el nahual tendría una "cuádruple personalidad".[13]
  • Daniel Brinton propuso en 1894 que la palabra nahual era un préstamo lingüístico del idioma maya, teniendo su origen en la raíz «na-», que en el quiché significa «saber, conocer», relacionándolo así con la idea de un saber místico o mágico.[14]

Historia[editar]

Brinton,[14] ofrece como la referencia más temprana en español del término "nagual" el uso que de él hace Antonio de Herrera en su obra Historia general de las Indias Occidentales del año 1622, que, sin embargo, informa sobre la década de 1530 en la provincia de Cerquín en Honduras:

«[...] muchos años en los viejos duraron estas supersticiones: y el demonio los engañava, y aparecia como leon, tigre o coyote, que es un animal como lobo, y en forma de lagarto culebra, o de pajaro; porque destos animales, y aves de rapiña, ay muchos en esta provincia: y estos llamaban nahuales, que era tanto como dezir guardadores, o compañeros; y cuando moría el pajaro, tambien moría el Indio que estaba con él prendad: y esto se vio muchas vezes, y tenía por cosa verdadera [...] y era manera que les parecia que él que no tenia nagual, no podia ser rico [...].» (sic)

Historia general de las Indias Ocidentales. Década IV, Libro VIII, Capítulo IV.[15]

En México y referido al contexto azteca, la referencia más antigua se encuentra en la obra de Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, al enumerar los distintos oficios de los aztecas, en donde se equipara al nahual con el brujo pero se le atribuye tanto la capacidad de obrar en perjuicio como en beneficio de las personas:

«El naualli propiamente se llama brujo, que de noche espanta a los hombres y chupa a los niños. El que es curioso de este oficio bien se le entiende cualquier cosa de hechizos, y para usar de ellos es agudo y astuto; aprovecha y no daña.

El que es maléfico y pestífero de este oficio hace daño a los cuerpos con los dichos hechizos, y saca de juicio y ahoga; es embaidor o encantador.»

Historia general de las cosas de la Nueva España. Libro X, Capítulo IX.[16]

Descripción[editar]

En México, se les ha dado el nombre de nahuales a los brujos que pueden cambiar de forma. Sin embargo, se cree que el contacto con sus nahuales es también común entre los chamanes que buscan el beneficio para su comunidad, aunque éstos no se valen de la capacidad de transformación; para éstos, el nahual es una forma de introspección que le permite a quien lo practica tener un estrecho contacto con el mundo espiritual, gracias a lo cual encuentra con facilidad soluciones a muchos de los problemas que afligen a los que buscan su consejo.

Desde la época prehispánica se atribuye a los dioses de las culturas maya, tolteca y mexica, entre otras, la facultad de tomar la forma de un animal (nahual) para interactuar con los humanos. Cada deidad solía tomar una forma o dos; por ejemplo, el nahual de Tezcatlipoca era el jaguar, aunque usaba indistintamente la forma de coyote, y la de Huitzilopochtli era un colibrí.[17] Según tradiciones de Michoacán, los nahuales en ocasiones se transforman en elementos de la naturaleza, y en ocasiones son confundidos con los graniceros, aunque hay referencias similares en diversas culturas que se prestan a confusión, y es probable que sea una amalgama de otras culturas donde el cambio de forma es a elementos de la naturaleza y no a animales.[18]

Geografía[editar]

El chamanismo es un movimiento espiritual de alcance amplio, enfocado a culturas atrasadas tecnológicamente, mientras que el nagualismo está enfocado a México, y es conocido sobre todo por los libros de Carlos Castaneda. Al principio del libro El arte de ensoñar, Castaneda aclara que la materia de los libros que escribe, es decir, el material que maneja, no es literalmente chamanismo. Los principales exponentes del estudio del chamanismo (Vitebsky, Mircea Eliade, Halifax y Wasson) explican claramente que el nahualismo es un fenómeno particular de México, mientras que el chamanismo es propio de civilizaciones más rudimentarias. El chamanismo es un fenómeno ampliamente conocido, y entre sus principales exponentes están los chamanes siberianos, paviotso, bantúes y afroamericanos.

Quetzalcóatl y Tezcatlipoca[editar]

Como se ha dicho antes, la influencia de los dioses en el mundo prehispánico era ejercida muchas veces en una forma animal que ponía a prueba a los viajeros. La mayor parte de estas historias están relacionadas con Tezcatlipoca en forma de coyote. Erróneamente se ha ligado a Quetzalcóatl, aunque este es conocido en su faceta de hombre o rey gobernante, más que con una forma animal, acorde con el nombre de «serpiente emplumada» que lo identifica, sin implicar trato con los humanos bajo esa forma. El coyote es, a su vez y según Laurette Séjourné, la forma que toma Quetzalcóatl en su recorrido subterráneo.[19]

Mitología maya[editar]

Entre los principales conceptos de la cosmovisión maya de los mayas guatemaltecos, está la relación entre la naturaleza, el ser humano y el cosmos, así como la concepción del tiempo cíclico, que fue medido a través de varios sistemas calendáricos. Al haber vivido en profundo contacto con la naturaleza, los pueblos mayas han desarrollado una cosmovisión que les permite concebir la tierra como una madre que provee a los seres humanos sus satisfactores. Son cuatro B’akab’s, seres cósmicos puestos por el Ajaw –ser superior-, seleccionados entre los 20 nawales del calendario ritual para sostener el mundo de forma alterna. Los colores de las representaciones cromáticas del universo cósmico de los mayas se representan de la siguiente forma: el rojo hace reminiscencia a la salida del Sol; el negro, donde se oculta; el blanco, donde proviene el aire, y el amarillo, donde culmina la dirección del aire –la región del otoño-, y en el centro el verde y amarillo, que representan el Uk’ux Kaj- Uk’ux Ulew (Corazón del Cielo- Corazón de la Tierra). En 2012 se cierra un período de tiempo de 400 años: un B’aktun concluye. Esta fecha es doblemente significativa, pues cierra un periodo de trece B’aktunes, lo cual suma 5,200 años. Marca, entonces, el fin e inicio de una era maya.[20] [21]

Cosmovisión maya de los pueblos originarios de Guatemala[editar]

La cosmovisión maya se refiere a la visión del mundo del pueblo maya, según la cual "toda la naturaleza se encuentra integrada, ordenada e interrelacionada" (García, Curruchiche y Taquirá, 2009, p. 55). Para este pueblo, "todos aquellos elementos que existen en la naturaleza, es decir, todo lo que hay en el universo es animado o tiene vida. Cada ser se complementa y completa a los demás" (García, Curruchiche y Taquirá, 2009, p. 55). De acuerdo con Verdugo (2009, p. 855), el pueblo maya es el pueblo indígena más numeroso de Guatemala; representa al 39,3 por ciento de la población total y está conformado por 22 comunidades lingüísticas:[cita requerida]

Según la cosmovisión maya, el día del nacimiento de cada individuo trae fuerzas o efectos que le permiten llevar a cabo su misión, con la protección e intervención de su nahual.[22] El vocablo nahual se utiliza con frecuencia para hablar sobre el aspecto sagrado de todo lo que existe. No se restringe a los humanos; es una fuerza inherente a fenómenos geográficos (cuevas, montañas), fenómenos físicos (frío, fuego) y a todos los objetos que tienen una función indispensable en la vida humana (la casa, el techo). El protector o dueño de una laguna, lago o cerro, por ejemplo, puede representarse como una gran serpiente u otros seres.[23] En la cosmovisión maya, el calendario Cholq'ij está compuesto por 20 nahuales o signos de los días de los 13 meses del año:[24] B'atz', E, Aj, I'x, Tz'ikin, Ajmaq, No'j, Tijax, Kawoq, Ajpu, Imox, Iq', Aq'ab'al, K'at, Kan, Kame, Kej, Q'anil, Toj, Tz'i'[25] En el cuadrante o cruz maya se identifican, cuando menos, cinco nahuales: Ruk'u'x Tz'ukirem, Ruk'u'x Xamalil, Ruk'u'x Alaxb'äl, Ruk'u'x Patän Samäj y Ruk'u'x Ruchuq'a' K'aslemäl -idioma maya kaqchikel.[26]

El nawal, nahual o rajawal es la fuerza o espíritu que acompaña a las personas, animales y cada elemento de la naturaleza, de acuerdo con la cosmovisión maya. Se puede representar a través de un animal, una flor, un ave o un elemento como el Sol, la Tierra, el agua, el aire, etcétera.[27] La palabra nahual es equivalente al Ruwäch q'ij, del maya kaqchikel de Guatemala, la cual designa al protector o cuidador que acompaña a cada elemento de la naturaleza.[28] [29]

Mitología tolteca[editar]

Carlos Castaneda se refiere a los toltecas como relacionados con el nagualismo. Sin embargo, los toltecas históricos desaparecieron antes de la llegada de los españoles, y las referencias importantes de Laurette Sejournée[30] así como los libros de Miguel León-Portilla sobre toltequidad, no hablan del nahual, por lo que es probable que la relación entre toltequidad y nahualismo sea inexistente o dudosa. Es decir, los toltecas presentados por los escritores Miguel Ruiz y Carlos Castaneda presentan una asociación no probada entre toltecas y los nahuales, con fines probablemente comerciales. Debe tenerse cuidado entre los hechos probados de la cultura tolteca y las afirmaciones new age que no son verificables desde el punto de vista antropológico. Debe considerarse que los toltecas históricos no tienen representantes vivos, y que es posible una confusión de mala fe o por accidente entre los toltecas históricos y los neotoltecas. Considerando las alteraciones y citas falsas que han sucedido desde la muerte de Carlos Castaneda, debe tomarse en cuenta que citas sin vínculos en línea a códices o textos extraños pueden estar alterados. Según los grupos new age, se conservan varias definiciones indígenas, que posiblemente tenía un contenido espiritual. Las principales son las siguientes afirmaciones, referidas posiblemente a Tlamantine como una acepción filosófica; se empleaba el término Nahualli para describir aquella totalidad de la cual proceden todos los Tonalli (tonales) o seres particulares, tal como vemos en la siguiente cita: «Yohualli ehēcatl nahualli totecuhyo» (Códice Florentino, libro VI, metáfora 70), que literalmente significa «nuestro señor nagual "viento y tinieblas"»; la expresión «viento y tinieblas» es un difraísmo típico de la paremiología náhuatl que significa «intangible», y esto se asocia más a Tezcatlipoca.

  • Nahualli era el nombre de los sabios en general, como se nota en los términos Nahua, «entendimiento»; Nahualli, «aquel que profundiza o penetra en las cosas»; Nahuatilli, «legislar», «investigar», «conocer», y Nahuatl, «comprensible», nombre propio de la lengua.
  • En un sentido peyorativo, era el título que se daba a los brujos.

«Este género de brujos nahuales son diferentes de las brujas de España. He oído muchos casos exquisitos y fuera de lo que se sabe de otras naciones y gentes acostumbradas a tener pacto con el demonio».

Alarcón, Tratado de las idolatrías.

Ortografía[editar]

Debido a las raíces prehispánicas, suele utilizarse el término nahualismo escrito con h, derivados de las raíces etimológicas. La ortografía nagualismo se usa en relación con los escritos de Carlos Castaneda, que popularizó el término, por lo que ambos se han vuelto de uso frecuente. Sin embargo, los escritos gubernamentales o de dependencias oficiales del INAH usan el término con h (por ejemplo, en las placas descriptivas de los adornos de jade de la tumba siete de Monte Albán), por lo que debe considerarse este tema en trabajos académicos. En Guatemala el concepto es utilizado por varios pueblos mayas, en donde se escribe nawal, considerando la forma maya de pronunciar este concepto, pero también es usado por varios movimientos New Age. Sin embargo, si se toma en cuenta la ortografía colonial usada para el náhuatl clásico, como por ejemplo la que usó Alonso de Molina en su diccionario, los fonemas /k, w, kʷ/ no se representan usando <k> o <w>, sino que se escriben usando una ortografía basada en el español: <c, qu, cu/uc>. La mayor parte de documentos oficiales o publicaciones con aval antropológico usan la ortografía clásica.

Bibliografía[editar]

  • Balsalobre, Gonzalo de, Relación auténtica de las idolatrías, supersticiones y vanas observaciones de los indios del Obispado de Oaxaca.
  • Barrios, Carlos. El Libro del destino. Editorial Cholsamac. 2004.
  • Bourbourg, Ch. E. Brasseur de, Viajes por el Istmo de Tehuantepec.
  • Brinton, Daniel, (1894) Nagualism. A Study in Native American Folklore and History.
  • García, A. P., Curruchiche, G. y Taquirá, S. (2009). Ruxe'el mayab' K'aslemäl. Raíz y espíritu del conocimiento maya. Guatemala: Dirección General de Educación Bilingüe Intercultural. Instituto de Lingüística y Educación de la Universidad Rafael Landívar. Consejo Nacional de Estudios Mayas.
  • León Chic, E. (1999). El corazón de la sabiduría del pueblo maya. Guatemala: Fundación CEDIM.
  • López Austin, Alfredo (2012), Cuerpo humano e ideología, 2 Tomos. UNAM.
  • Martínez González, Roberto (2006). «Sobre el origen y significado del término nahualli». Estudios de cultura náhuatl (México: UNAM) 37: 95 – 105. ISSN 0071-1675. Consultado el 31 de octubre de 2014. 
  • Méndez, L., Valey, E. y Hernández, D. (2008). Historia Mayab' Capítulo: Mayer Maya'nawom B'aanuhom. Guatemala: Asociación Maya UK'U'XB'E.
  • Ruiz de Alarcón, Hernando. Tratado de las supersticiones y costumbres gentilicias que hoy viven entre los indios de esta Nueva España.
  • Serna, Jacinto de la, Tratado de las idolatrías, hechicerías y otras costumbres de las razas aborígenes de México.
  • Trejo Silva, Marcia. Fantasmario mexicano. México: Trillas. 2009. ISBN 978-607-17-0069-8.
  • Trejo Silva, Marcia (2003). Guía de seres fantásticos del México prehispánico, Ed. Vila, México. ISBN 968-5414-24-6.
  • Libros Nueva Era: (no reconocidos por valor antropológico)
    • Castaneda, Carlos, Las enseñanzas de Don Juan
    • Castaneda, Carlos, Relatos de poder
    • Castaneda, Carlos, El arte de ensoñar
    • Carranza, Armando, Nahual, tu animal interior
  • Libros clave:
    • Sejourneé, Laurette, Pensamiento y religión en México antiguo.
    • León-Portilla, Miguel. Códices, ISBN 968-19-1183-0.
    • León-Portilla, Miguel. Huehuehtlahtolli, traducción de Librado Segura. ISBN 968-16-3604-X, edición SEP.

Notas[editar]

  1. Aunque existe mediana coincidencia entre los autores que el origen del término es náhuatl, no hay una única opinión sobre el significado de esta. Se proponen tres de las acepciones más usadas.

Referencias[editar]

  1. Foster, George M. (1994). "Nagualism in Mexico and Guatemala" in Acta Americana, vol. 2,1-2: 805-103. México.
  2. Martínez González, Roberto (3 de junio de 2015). «Nahualli, image and representation». Dimensión Antropológica. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia. 
  3. Alcina Franch, José. (1993). Calendario y religión entre los zapotecos. (p. 85). México. UNAM.
  4. Pozas Arciniega, Ricardo. (1948). Juan Pérez Jolote, biografía de un tzotzil. México. Fondo de Cultura Económica.
  5. Martínez Hernández (1929). Diccionario de motul. Maya español, atribuido a Fray Antonio de Ciudad Real. Mérida, Yucatán: Compañía Tipográfica Yucateca.
  6. López Austin, 2012: 416
  7. Martínez González, 2006: 95
  8. López Austin, Alfredo (1967). «Cuarenta clases de magos del mundo náhuatl». Estudios de cultura náhuatl (México: UNAM) 7: 95. Consultado el 31 de octubre de 2014. 
  9. Martínez González (2006), p. 96
  10. Garibay Kintana, Ángel María (1946). «Paralipómenos de Sahagún». Tlalocan (México: UNAM) II (2). Consultado el 31 de octubre de 2014. 
  11. Martínez González (2006), p. 102
  12. Martínez González (2006), p. 97
  13. Garibay Kintana, Ángel María (1946). «Paralipómenos de Sahagún». Tlalocan (México: UNAM) II (2). Consultado el 31 de octubre de 2014. 
  14. a b Brinton, Daniel G. (1894). Nagualism. A study in Native American Folk-lore and History. MacCalla & Company, Printers, 237-9 Dock Street. Consultado el 31 de octubre de 2014. 
  15. Historia general de las Indias Ocidentales, ò, De los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar oceano. 1625. pp. 383–384.  en Internet Archive.
  16. De Sahagún, Bernardino (2006). Historia general de las cosas de la Nueva España (11ª edición). Porrúa. p. 538. 
  17. Diccionario enciclopédico de la medicina tradicional (en línea)
  18. Página web "Medicina tradicional mexicana" de la Universidad Nacional Autónoma de México
  19. Pensamiento y religión en el México antiguo, p. 124.
  20. http://www.mcd.gob.gt/amanecer-maya/articulos Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala
  21. Robles, Y. y Trejo, M. (2012). El retorno de los mayas. México: Lotería Nacional para la Asistencia Pública.
  22. García, Curruchiche y Taquirá, 2009.
  23. García, Curruchiche y Taquirá, 2009.
  24. Palma, 2006; Rupflin, 1999
  25. Barrios, 2004; García, Curruchiche y Taquirá, 2009; León, 1999; Méndez et al., 2008; Rupflin, 1999.
  26. García, Curruchiche y Taquirá, 2009.
  27. García, Curruchiche & Taquirá, 2009; Rupflin, 1999.
  28. García, Curruchiche y Taquirá, 2009.
  29. Calendario maya
  30. Sejournée, L. Pensamiento y relación en el México Antiguo, o el universo de Quetzalcóatl,

Enlaces externos[editar]

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