Xtabay

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Xtabay, X'tabay o Xtabal, nombre maya de una mujer mitológica. La partícula x en idioma maya, en este caso, indica género femenino pues es apócope de ix, que significa mujer. En el Códice de Dresde, aparece una mujer muerta por ahorcamiento a la que se ha llamado "Xtab", de donde algunos decían que la Xtabay era la diosa de los ahorcados, lo cual es (supuestamente) incierto y no se han encontrado elementos para validarlo.

Origen[editar]

La diosa Ixtab; el origen de la Xtabay tiene sus orígenes en la mitología maya.

Originalmente, el término xtab se utilizaba para referirse a una antigua diosa maya. Xtab, "la de la cuerda", es la diosa del suicidio y esposa del dios de la muerte, Chamer, en la mitología maya. Xtab es el nombre maya de una mujer mitológica, según constata el Códice de Dresde. También era la divinidad de la horca. Se le relacionaba con la vida futura en el paraíso y los suicidas por ahorcamiento recibían su protección. En la tradición maya, se consideraba el suicidio como una manera extremadamente honorable de morir, a un nivel similar al de las víctimas humanas de sacrificios, guerreros caídos en batalla, mujeres muertas de parto, o sacerdotes.

Xtab era comúnmente representada como un cadáver parcialmente descompuesto con los ojos cerrados, colgando de un árbol. Su papel como divinidad era el de proteger a los suicidas, acompañándolos y guiándolos a un paraíso especial. A este papel se le llama psicopompo o guía de almas.

Con la llegada del cristianismo y de los conquistadores españoles a México, a la diosa Xtab se le modificó como un espíritu malo que seducía a los hombres, cuya espalda es como tronco, que después revelaba un aspecto y rostro demoníaco (o de caballo, según otras variantes); teniendo un rol importante del génesis de la vida sexual. Y así, la diosa Xtab pasó a ser desde diosa, protectora de los suicidas, a una mala mujer que castigaba este pecado; ahí es cuando la leyenda toma un giro macabro y las variantes comienzan a surgir, es como la leyenda de Las Lamias de la mitología griega, que, según los griegos, fueron espíritus buenos que ayudaban a los hombres y que, sin embargo, con la llegada del cristianismo a Grecia, se volvieron espíritus malignos que mataban a estos...

Y se comenzó a relacionarle con la flor del Xtabentún y con los árboles de ceibo. También sufrió variantes del origen de la leyenda... desde una mujer que muere producto de una maldición hasta la envida de una mujer por su hermana. La leyenda también pasó a extenderse por casi todo Mesoamérica siendo conocida por otros nombres (Siguanaba, Cegua o Sucia) con otras ligeras variantes de la leyenda; hasta también está relacionada con la Llorona, pues, según los mesoamericanos y/o mayas, era un tipo de Llorona, aunque no es del todo cierto. La leyenda de la Xtab, o mejor conocida como Xtabay ('mujer del ceibo'), se utiliza, hasta la fecha, como un método para atemorizar a los hombres y hacer que este cambie sus malas acciones.

Leyenda[editar]

La leyenda de la Xtabay la establece como una mujer que embruja a los hombres para perderlos o matarlos.

Xkeban y Utz-Colel[editar]

Se cuenta como producto del imaginario popular, que en un pueblo de la Península de Yucatán vivían dos mujeres. Una se llamaba Xtabay y le decían Xkeban (que significa prostituta, mujer mala o dada al amor ilícito) y a la otra le llamaban Utz-Colel, mujer buena, decente y limpia.

Decían que la Xkeban estaba enferma de pasión y que era su afán prodigar su cuerpo y belleza a cuanto hombre se lo solicitaba. Utz-Colel decíase virtuosa y honesta, jamás había cometido desliz ni pecado amoroso alguno.

Xkeban era de buen corazón y bondadosamente socorría a los humildes a los desamparados, a los enfermos y a los animales que abandonaban por ser inútiles, despojándose de las joyas y finas vestiduras que le regalaban sus enamorados. No era altiva ni hablaba mal de la gente, humildemente soportaba los insultos y humillaciones.

Utz-Colel, por su parte, era fría, orgullosa, dura de corazón y le repugnaban los pobres.

Un día la gente no vio salir más a Xtabay. Pasaron los días y por todo el pueblo se comenzó a esparcir un fino y delicado perfume de flores. Al buscar de dónde venía, llegaron a la casa de Xtabay a quien encontraron muerta.

Utz-Colel dijo que era mentira, que de un cuerpo vil y corrupto no podía salir sino podredumbre y pestilencia, que aquello debía ser cosa de los espíritus malignos trantando así de continuar provocando a los hombres. Agregó que, si de aquella mala mujer provenía ese perfume, cuando ella muriera habría entonces un increíble aroma.

Unos pocos enterraron a Xtabay, más por lástima y obligación que por gusto. Al día siguiente, su tumba estaba cubierta por flores hermosas y de delicado perfume.

Cuando murió Utz-Colel todo el pueblo acudió a su entierro. Para asombro del pueblo, su tumba no exhalaba un fino perfume, sino que aún cubierta de tierra despedía un hedor intolerable.

La flor que nació de la tumba de Xtabay se llamó Xtabentún, una humilde y bella flor silvestre que crece en cercas y caminos. Su néctar embriaga dulcemente, como debió ser el embriagador amor de Xtabay.

Por su parte Utz-Colel se convirtió después de muerta en la flor de Tzacam, que es un cactus erizado de espinas del que brota una flor, hermosa pero sin perfume alguno, antes bien, huele en forma desagradable y al tocarla es fácil punzarse.

Convertida Utz-Colel en la flor del Tzacam comenzó a reflexionar, envidiando lo sucedido a Xtabay, y llegó a la errónea conclusión de que seguramente porque sus pecados habían sido de amor, le ocurrió todo lo bueno que le ocurrió después de muerta. Y entonces pensó en imitarla entregándose también al amor. Sin darse cuenta de que si las cosas habían sucedido así, fue por la bondad del corazón de Xtabay, quien se entregaba al amor por un impulso generoso y natural.

Así pues con la ayuda de malos espíritus, Utz-Colel consiguió la gracia de regresar al mundo cada vez que lo quisiera, convertida nuevamente en mujer, para enamorar a los hombres, pero con amor nefasto porque la dureza de su corazón no le permitía otro.

"Pues bien, sepan los que quieran saberlo, que ella es ahora la mala Xtabay la que surge del Tzacam, la flor del cactus punzador y rígido, y cuando ve pasar a un hombre vuelve a la vida y lo aguarda bajo las ceibas peinando su larga cabellera con un trozo de Tzacam erizado de púas. Sigue a los hombres hasta que consigue atraerlos, los seduce luego y al fin los asesina en el frenesí de un amor infernal."[1]

Ah tabai[editar]

Los Ah tabai son, de acuerdo a la leyenda, espíritus malignos que habitan en las ceibas, árbol sagrado de la región maya, y son considerados la contraparte masculina de la Xtabay.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Peniche Barrera, Roldán (1992). El libro de los fantasmas mayas. México: Maldonado Editores, Biblioteca Básica del Mayab.

Bibliografía recomendada[editar]

  • Abreu Gómez, Ermilo (1985). Leyendas y consejas del antiguo Yucatán. México: FCE/CREA, Biblioteca Joven.
  • Álvarez, José Rogelio (1998). Leyendas mexicanas. España: Everest.
  • González Torres, Yólotl (1999). Diccionario de Mitología y Religión de Mesoamérica. México: Larousse.
  • Pacheco Cruz, Santiago (1960). Usos, costumbre, religión y supersticiones de los mayas. México: Edición de autor.
  • Peniche Barrera, Roldán (1987). Bestiario mexicano. México: Panorama.
  • Peniche Barrera, Roldán (1992). El libro de los fantasmas mayas. México: Maldonado Editores, Biblioteca Básica del Mayab.
  • Rosado Vega, Luis. El alma misteriosa del Mayab. México: Maldonado Editores, Biblioteca Básica del Mayab.
  • Scheffler, Lilian (1983). La literatura oral tradicional de los indígenas de México. México: Premiá Editora.
  • Trejo Silva, Marcia (2009). Fantasmario mexicano. México: Trillas. ISBN 978-607-17-0069-8
  • Trejo Silva, Marcia (2004). Guía de seres fantásticos del México prehispánico. México: Vila. ISBN 968-5414-24-6
  • Varios autores (1999). Fantasmas, leyendas y realidades. México: Grupo Editorial Tomo.
  • Villa Rojas, Alfonso (1985). Estudios Etnológicos. Los mayas. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Antropológicas, Serie Antropológica núm. 38.
  • Villa Rojas, Alfonso (1987). Los elegidos de Dios. Etnografía de los mayas de Quintana Roo. México: Instituto Nacional Indigenista, Serie de Antropología Social, Colección INI núm. 56.

Enlaces externos[editar]