Identidad de género

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La identidad de género —del inglés gender identity[1] alude a la percepción subjetiva que un individuo tiene sobre sí mismo en cuanto a sentirse hombre o mujer;[2] éste, puede considerarse como el sexo psicológico o psíquico[3] y se constituye en uno de los tres elementos de la identidad sexual junto a la orientación sexual y el rol de género.[2] Sus articuladores son los «cánones vigentes de masculinidad y feminidad»,[4] y «se relaciona con el esquema ideoafectivo de pertenencia a un sexo»,[5] por lo que sería la expresión individual del género.[6]

Toda sociedad tiene un conjunto de esquemas de género, vale decir, una serie de «normas o estereotipos culturales relacionados con el género»[7] que sirven de base para la formación de una identidad social en relación a otros miembros de tal sociedad, y que en consecuencia, dan origen a la identidad de género.[7]

Diferencia entre identidad de género e identidad sexual[editar]

La identidad de género e identidad sexual se diferencian en que la primera es más general e incluye aspectos no estrictamente biológicos como sucede con la mera identidad sexual. La identidad de género por tanto añade una dimensión psicológica de identificación que puede ser independiente de los caracteres fenotípicos que todos los humanos poseen por condicionantes biológicos, estos pueden ser independientes del ámbito psicosocial, a pesar de que en la mayor parte de seres humanos existe correlación entre ambos.

La identidad de género es la conciencia que se adquiere de la igualdad, la unidad y la persistencia de la individualidad como varón o mujer, y en nada tiene que ver la ambivalencia como mal afirmaba John Money (1955). Los roles de género se «aprenden», es decir se desarrollan mentalmente, desde la más temprana niñez. La observación de otras personas de diferentes identidades sexos, como los padres y familiares, sirven de modelo para desarrollar una autoidentificación, que además se puede ver influida por factores biológicos y genéticos. Los niños aprenden rápidamente a asociar determinados colores, juguetes, objetos, actividades y vestimentas con identidades psicosociales. Sin embargo, existen estructuras cerebrales que influen en la diferenciación sexual de hombres y mujeres. El hipotálamo que influye en la temperatura corporal, la presión sanguínea, las sensaciones de hambre y sueño también tiene un papel decisivo en el comportamiento sexual. De hecho, estadísticamente los hombres tienden a presentar un mayor desarrollo del núcleo preóptico medial.[8]

La conciencia de pertenencia a una de las categorías de género existentes parece desarrollarse precozmente y en relación con los estereotipos sociales referentes a los papeles que han de representar los miembros de cada sexo. Algunos autores (Vasta, Haith y Miller, 1996 y Shaffter, 2002) refieren que hacia los dos años de edad, los niños ya tienen conocimiento de las categorías de género existentes en la sociedad, y que este conocimiento parece tener lugar a la par que el niño toma conciencia de su identidad sexual (conciencia del propio sexo biológico). Sin embargo, no será hasta los siete años de edad cuando esta identidad se consolide (en etapas previas los niños aún creerán que, si bien pertenecen a uno u otro sexo, este hecho puede cambiar en función de características o atributos externos tales como los atuendos o la longitud del pelo). Cuando se hace referencia a la expresión de género se alude a la exteriorización de la identidad de género de una persona. (Cfr. Ferreyra, Marcelo, IGLHRC).

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Kaplan, Steven (2011). The Routledge Spanish Bilingual Dictionary of Psychology and Psychiatry (en inglés/español). Taylor & Francis. 
  2. a b Monroy, Anamely (2002). «La sexualidad en la adolescencia». En Monroy, Anameli. Salud y sexualidad en la adolescencia y juventud. Editorial Pax México. p. 256. ISBN 978-968-860-507-3. 
  3. Blümel Méndez, J.E.; Castelo-Branco Flores, C.; Vallejo Maldonado, S. (2005). «La sexualidad en las diferentes etapas de la vida». En de la Gándara Martín, Jesús José; Puigvert Martínez, Ana. Sexualidad humana: una aproximación integral. Ed. Médica Panamericana. p. 404. ISBN 978-847-903-386-6. 
  4. Casilda de, Miguel; Olabarri, Elena; Ituarte, Leire (2004). La identidad de género en la imagen fílmica. Universidad del País Vasco, Servicio Editorial. p. 162. ISBN 978-848-373-624-1. 
  5. Chávez Carapia, Julia del Carmen (2004). Perspectiva de Género. Plaza y Valdes. p. 179. ISBN 978-97-0722-257-1. 
  6. Bosch, Esperanza; Ferrer, Victoria A.; Gili, Margarita (1999). Historia de la Misoginia. Anthropos Editorial. p. 245. ISBN 978-84-7658-563-4. 
  7. a b Craig, Grace J. (2001). Desarrollo psicologico. Pearson Educación. p. 696. ISBN 978-968-444-516-1. 
  8. R. D. Precht, 2009.

Bibliografía[editar]

  • Shaffer, D.R. (2002). Desarrollo social y de la personalidad. Madrid: Thomson.
  • Vasta, R., Haith, M.M. y Miller, M.A. (1996). Psicología infantil. Barcelona: Ariel.