Atracción sexual

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Liebespaar, de Koloman Moser (1868–1918), c. 1913

La atracción sexual hace referencia a la capacidad para atraer el interés sexual de potenciales parejas reproductivas. En el ser humano se entiende como la habilidad para generar interés erótico en otras personas. Recientemente un estudio coordinado por Jim Pfaus, profesor de neurociencia y psicología de la Universidad Concordia (Canadá) (Concordia University) y en el que han participado especialistas de la Universidad de Siracusa (Syracuse University), Universidad de Virginia Occidental (West Virginia University) y del Hospital universitario de Ginebra (Suiza) (Hôpitaux Universitaires de Genève) y publicado en Journal of Sexual Medicine[1] han descubierto que en el sistema límbico, incluyendo el hipocampo y la amígdala, es decir, situado en la arquicorteza, es donde se localiza tan poderoso proceso fisio-psicológico.[2]

En este sentido, la atracción puede ser potenciada por elementos tales como la vestimenta, los olores (p. ej. perfume), forma de moverse, etc. Según los resultados actuales, existen componentes genéticos, psicológicos y culturales, entre otros, tanto en los estímulos que generan atracción física y sexual como en las respuestas manifiestas de atracción.

La atracción sexual en humanos[editar]

Atracción física/sexual se refiere al proceso de generación de actitudes positivas hacia una persona, favorecida porque tal persona posee o muestra determinadas características físicas y sexuales deseables. Es una atracción basada fundamentalmente en el interés que su aspecto físico genera en la otra persona y en el deseo sexual que suele ser natural durante el enamoramiento y las primeras fases del proceso amoroso. Si bien la necesidad de afiliación es la que nos lleva a establecer relaciones interpersonales, el deseo sexual (originado de la necesidad de tener relaciones sexuales) es la que permite la aparición de la atracción sexual, base sobre la que se establece todo el fenómeno amoroso. En un primer lugar, se trata de impulsos sexuales indiscriminados que nos empujan a buscar pareja sexual, que se transforman, posteriormente, en atracción sexual selectiva por individuos concretos.

La atracción sexual y enamoramiento[editar]

La atracción física y sexual por una persona va a generar unas expectativas sobre la posible ocurrencia de eventos que producen placer y gratificación (Careño, 1991). En este momento se unen la excitación producida por los deseos sexuales y la producida por las expectativas sociales aprendidas y se enfocan hacia una misma persona, apareciendo el estado que llamamos de enamoramiento. Este estado puede verse potenciado si existe una reciprocidad de atracción y una disponibilidad mutua. Es la primera etapa de las relaciones amorosas en nuestra cultura (Seduquere, 2010).

La atracción sexual y el amor[editar]

A diferencia del enamoramiento, que puede ser unilateral, el amor aparece tras una fase de enamoramiento recíproco debido principalmente al desarrollo activo de un extraordinario grado de intimidad (apoyo emocional y material, complementariedad de necesidades, comprensión mutua, comunicación íntima… y un progresivo compromiso). Se entiende como un estado que incluye cierto grado de atracción sexual recíproca, una intimidad muy especial y un fuerte compromiso mutuo. Autores como Helen Fisher (1992) han propuesto la atracción física y sexual como una etapa fundamental en el proceso de emparejamiento humano.

Situaciones que generan atracción sexual[editar]

Los estímulos que producen atracción se centran principalmente en: 1) características que, bien de forma natural o bien por costumbres socioculturales, diferencian a uno y otro sexo (pechos, caderas, tacones, faldas, etc.), 2) signos de salud y juventud y rechazo los signos de enfermedad y vejez, y 3) cualidades externas (por ejemplo, la forma de vestir).

Otros pilares básicos de la atracción sexual son la posesión de características deseables y la semejanza. De hecho, los aspectos deseables por los hombres en el sexo opuesto se centran en belleza física, erotismo, afectividad y habilidades sociales, mientras que las características preferidas por las mujeres en el sexo opuesto están relacionadas con liderazgo, competencia laboral y estatus socio-económico-cultural.

Probablemente, lo que produce mayor atracción personal en un primer momento es la similitud de actitudes, opiniones e intereses (porque posiblemente aumenta las expectativas de reciprocidad de atracción al facilitar la interacción).

La atracción sexual y las dimensiones sensoriales[editar]

La atracción sexual en humanos y otros animales tienen en común el instinto biológico, los sentimientos, emociones y pensamientos que involucran un significado importante en la atracción. Depende mucho de la percepción de los sentidos, la idea propia de lo que una persona considere sexualmente atractivo y los comportamientos del individuo.

Un primer encuentro exitoso entre ambos sexos dependerá en gran medida de la percepción de cada sentido. Si se demuestra la compatibilidad entre ambos individuos se logrará llegar al acto sexual, determinante para la conservación de la especie. Gran parte de la atracción sexual humana es dirigida por el atractivo físico. Esto involucra los sentidos, sobre todo, en el comienzo:

  • Vista. La percepción visual llega a la retina y el nervio óptico traslada esta información a la corteza cerebral. Una vez allí se decodifica la información y se produce la interrogante: ¿es atractivo(a) o no? La mayoría de las mujeres, por lo general, concentra su vista en el rostro, espalda, brazos, manos y pies de un hombre; por otra parte, los hombres se fijan más en el rostro, senos, caderas, trasero y piernas de una mujer (en especial los muslos).
  • Audición. Las ondas sonoras llegan al oído y la energía mecánica es transformada en energía bioeléctrica. Aquí se produce una vibración que llega a la corteza cerebral y es decodificada relacionando sonido con imagen, lo que crea una imagen acústica. El cerebro compara la información con lo que se considera atractivo, si existen coincidencias se generará atracción sexual.
  • Olfato. El olfato es un sentido muy sensible y poderoso. Es el único que viaja directamente a la corteza cerebral, por lo cual es el sentido más rápido de todos. Éste determinará, según el olor, considerar a alguien agradable o repulsivo; un resultado positivo será fundamental en el proceso de atracción.
  • Tacto. La piel alberga al sentido del tacto, el más extenso de todos. Las yemas de los dedos junto con los labios constituyen las áreas más sensibles y con más nervios perceptivos del cuerpo. Una estrategia sería entonces estimular la piel del otro individuo, con respeto y ternura. Sin embargo, es importante cuidar la primera impresión, al momento de conocer a la persona; si se comete un abuso puede resultar perjudicial en el proceso de atracción.
  • Gusto. La lengua posee entre 5 y 12 mil papilas gustativas y puede distinguir cinco sabores: dulce, salado, agrio, amargo y umami. Si en la interacción con el sexo opuesto se presentan comidas con sabores agradables el cerebro puede relacionar el momento y el sabor agradable con la persona; en consecuencia, se desarrolla la atracción sexual.

Aunque los gustos y preferencias sexuales de cada persona suelen ser muy variados en relación a otros individuos, una mezcla de buenas impresiones a los sentidos puede generar un "disparo" de atracción sexual.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  • Seduquere. (2010). «Método Conductual de Seducción.». Asesoramiento & Formación en Relaciones de Pareja. Consultado el 15 de agosto de 2010.
  • Carreño, M. (1991). Aspectos psicosociales de las relaciones amorosas. Facultad de Psicología. Universidad de Santiago de Compostela. 
  • Fisher, H. (1992). Anatomy of love: The natural history of monogamy, adultery and divorce. New York: Norton. 

Enlaces externos[editar]

para más visita (en inglés)