Arte judío

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Ze'ev Raban, El León de Judá, 1925. Símbolo representado en el portal del Hospital Bikur Jolim, Jerusalén, Israel.

Arte judío es toda creación que responde a los propósitos rituales o litúrgicos del pueblo hebreo (incluyendo esto eventualmente reconstrucciones con base en el texto bíblico hebraico realizadas con fines de visualización o ilustración educativa),[1] así como también toda artesanía u obra de arte llevada a cabo por artistas que son conscientes o, de un modo u otro, exploran e indagan a través de su quehacer sus raíces o identidad judía o bien afirman su pertenencia al pueblo de Israel.[2]

El término "arte judío" posee particular resonancia en lo que respecta a todas aquellas obras realizadas por o para el pueblo hebreo desde la Antigüedad hasta el fin del siglo XVIII.[3] Este tipo de arte halla su expresión principalmente en obras de arte ritual.[4]

Con la llegada de la modernidad en el siglo XIX y su subsecuente desarrollo, especialmente a lo largo del siglo XX,[5] el término "arte judío" es la causa de un importante debate,[6] en el que la validez misma del término es cuestionada e incluso el mencionado término llega a ser reemplazado por la noción de "experiencia judía" en el arte moderno.[7]

Historia del arte judío[editar]

Menorá inspirada por la antigua del Templo de Jerusalén.[8]

Comparado con la literatura, la música o el teatro, la tradición específicamente judía en las artes visuales parecería a primera vista ser bastante más modesta. La razón de ello es que antes de la Emancipación, que tuvo lugar a partir del siglo XIX, la cultura judía se encontraba dominada por la tradición religiosa y su característico aniconismo. Dado que la mayor parte de las autoridades rabínicas creía que el Segundo Mandamiento proscribía todo arte visual que pudiese involucrar obras que pudiese incitar a la idolatría (esculturas en particular),[9] los artistas judíos fueron verdaderamente muy pocos hasta que las comunidades judías se asimilaron o a su modo lograron integrarse a la sociedades occidentales desde fines del siglo XVIII y particularmente durante el siglo XIX.[10]

Con todo, debe indicarse que, a pesar de los temores que pudiesen haber existido en algunas comunidades judías de que el arte llegase a ser empleado con fines idolátricos o para rendirle culto, lo cierto es que el arte sacro judío está presente en numerosos recintos y objetos rituales de la Antigüedad y también junto a los textos bíblicos propiamente dichos desde la Edad Media en adelante.[11]

El Tabernáculo y el Templo de Jerusalén pueden ser considerados como las dos primeras instancias de "arte judío", que incluye también el Arca de la Alianza, la Menorá y demás utensilios rituales descritos en la Biblia.

Mosaico con leones de Judá custodiando un medallón con texto en hebreo, proveniente del pavimento de la Sinagoga Hamat Gader, siglo V-VI E.C.[15]

De la tradición judía de manuscritos miniados de la Antigüedad Tardía no han sobrevivido ejemplares, mas ello aparentemente se deduce de posibles préstamos que de ella habría hecho el arte paleo-cristiano y medieval. En el período tardo-romano fueron realizadas piezas de vidrio con láminas de oro que presentan motivos judíos (menorá, shofar, lulav y etrog). Pavimentos con mosaicos helenísticos fueron excavados en varias sinagogas de la Antigüedad Tardía en Israel y Palestina; ellos suelen figurar los signos del zodíaco, aparentemente eran aceptables a condición de estar representados en el piso. Algunos de los mosaicos, tales como aquellos de la Sinagoga de Naarán, dan testimonio de reacciones contra el uso de imágenes con seres vivos hacia el año 600 E.C. Las decoraciones parietales y aquellas de sarcófagos en la cueva-cementerio de Beit Shearim poseen una mezcla de motivos judíos y helenísticos. No obstante, durante cuatro siglos, entre 700 y 1100 E.C., difícilmente han sobrevivido obras que puedan ser indentificadas como arte judío.

La literatura rabínica y cabalística de la Edad Media a menudo combina textos y arte gráfico. Entre los manuscritos miniados se destacan la Hagadá de Sarajevo y el Majzor de Nuremberg. Algunos de ellos fueron decorados e ilustrados por artistas judíos y otros tantos por artistas cristianos; recíprocamente, algunos artesanos y artistas judíos realizaron trabajos para comitentes cristianos.[16]

Johnson resume el cambio de la limitada participación de los judíos en las artes hacia una mayor participación suya en la vida cultural europea:

La aparición del artista judío fue un fenómeno peculiar. Es cierto que, a través de los siglos, hubo muchos animales (si bien pocos humanos) representados en el arte judío: leones en los cortinados que cubren [el Arca donde se preserva] la Torá, lechuzas en monedas judías, animales en los capiteles de [la Sinagoga de] Cafarnaúm, pájaros en la base soportando la fuente de la Sinagoga Naro en Túnez en el siglo V; hubo animales tallados en las sinagogas de madera del este europeo—en efecto, el artesano que las realizaba [en los siglos XVII y XVIII] fue el prototipo del artista plástico judío de los tiempos modernos [siglos XIX y XX]. Un libro dedicado al estudio de la ornamentación folklórica yídis, impreso en Vitebsk en 1920, presenta afinidades con el propio bestiario de Chagall. Mas la resistencia de los judíos piadosos ante la idea de retratar la imagen del ser humano era aún fuerte a principios del siglo XX.[22]

Emancipación. Napoleón Bonaparte emancipa a las comunidades judías de Francia, grabado, 1806.
Isidor Kaufmann, Viernes por la noche (Shabat), óleo, 1920. The Jewish Museum, Nueva York.

Hubo pocos artistas judíos seculares en Europa antes de la Emancipación que se extendió por el Viejo Continente a través de las conquistas napoleónicas. Entre las excepciones, Salomón Adler fue un distinguido retratista en Milán durante el siglo XVIII. El retraso en la participación judía en las artes visuales es paralelo a aquél de su participación en la música clásica europea hasta el siglo XIX, mas ambos fueron superados progresivamente a partir de la llegada de la Modernidad con el siglo XX. Hubo muchos artistas judíos en el siglo XIX, pero la mayor actividad artística judía tuvo lugar inmediatamente después del fin de la Primera Guerra Mundial. El Renacimiento artístico judío tiene algunas de sus raíces fundamentales en el Quinto Congreso Sionista de 1901, que incluyó una exposición de arte con obras de artistas judíos, notablemente Ephraim Moses Lilien y Hermann Struck. La exposición ayudó a legitimar el arte visual como expresión de la cultura judía. Por otra parte, y salvo contadas excepciones, los judíos del este europeo estuvieron siempre sumergidos en sus libros, pero a partir de la primera revuelta rusa en 1905, se involucraron en la política, cosa que también fue acompañada por su paulatino acceso en áreas del arte y condujo a un verdadero renacimiento artístico judío.[27]

Como individuos, los artistas judíos que vivían en grandes ciudades participaron en los movimientos vanguardistas europeos. Excepto aquellos que se encontraban en shtetls o constituían pequeñas comunidades judías aisladas, los numerosos artistas judíos que contribuyeron a la creación de una cultura judía secular también aportaron nuevos matices a las culturas de los diversos países del mundo. En la mayoría de los casos, el trabajo y la vida de dichos artistas no existieron en dos esferas culturales diferentes sino en una que incorporaba elementos de ambas. Ello sucede en casos tales como los de Soutine, Chagall, Nussbaum, Ben Shahn, Hundertwasser y Kitaj.

El león es el símbolo de Judá, de cuyo reino proviene el gentilicio "judío" (procedente del reino de Judá). Motivo representado en el portal del Hospital Bikur Jolim, Jerusalén.
Plato judeoespañol, siglo XIV.[28]
Isaak Asknaziy, Boda judía en un shtetl de la Zona de Asentamiento, óleo, 1893. La pareja es precedida por una grupo de músicos judíos que tocan klezmer.[29]
Arthur Szyk, Composición con Estrella de David, Cuatro especies de las primicias de Israel e inscripción hebrea « Celebra tus fiestas, Judá » (Nahúm 2:1), 1950.[30]

A principios del siglo XX, la contribución de los artistas judíos fue importante en el Movimiento de Montparnasse, a menudo llamado Escuela de París. Chagall es el artista judío de mayor reconocimiento a nivel internacional, habiendo producido una obra rica en referencias hebraicas y también trabajos en los que la imagen de Jesús acompaña el éxodo y sucesivas migraciones del pueblo de Israel.

En Tierra Santa, artistas hebreos desarrollaron en la Academia de Arte y Diseño Bezalel de Jerusalén, obras con temáticas específicamente judías a partir de 1906; entre ellos significativa fue la labor de Lilien, así como también aquellas de Boris Schatz y Ze'ev Raban.[31]

Luego de la Segunda Guerra Mundial, el aporte de artistas judíos fue particularmente importante en el Expresionismo Abstracto, y también muy considerable en lo que la crítica de arte eventualmente llama Escuela de Londres.[32]

El impacto de la Shoá puede percibirse en la obra de artistas tales como Elsa Pollak, Samuel Bak y Mauricio Lasansky.[33]

En América Latina merece ser mencionada la contribución de Pedro Friedeberg en México y Lázar Segall en Brasil, así como también el aporte hecho en Argentina por Liber Fridman y Roberto Aizenberg.

Tradición: arte, religión y costumbres judías[editar]

La Biblia da testimonio del arte inicial desarrollado por los descendientes de los patriarcas hebreos. El texto bíblico sugiere que implementos bellos pueden ser ejecutados para adornar la Torá (Éxodo 15:2),[34] pero a su vez también prohíbe la representación la figura humana o aquellas de los diferentes animales, y lo hace dos veces: en Éxodo 20:4,[35] así como también en Deuteronomio 5:8-9.[36]

Tradicionalmente, la prohibición bíblica ha sido y es interpretada por las autoridades religiosas hebreas particularmente en lo que concierne a objetos tallados, ídolos o imágenes realizadas para rendirles culto.[37]

Es indudable que la mencionada prohibición tendió a inhibir el desarrollo del arte judío.[38] Pero, por otra parte, las autoridades hebreas no se opusieron al embellecimiento de los objetos rituales empleados en el culto o la liturgia en tanto que implementos o utensilios, así como también decoraciones u ornamentos, todos ellos destinados a glorificar y exaltar al Todopoderoso (אל שדי). En efecto, como observa Cecil Roth cuando escribe acerca de "La actitud judía respecto al arte":

Con el propósito de culto y observancia religiosa, así como también para el entorno hogareño y adorno personal, los judíos han constantemente producido o hecho uso de objetos que de algún modo resultaban agradables a su sentido estético. En un pasaje famoso (Shab. 133b), comentando acerca de Éxodo 15:2, los rabinos establecieron que [todo aquello dedicado al culto de] Dios debería ser adornado mediante el empleo de implementos hermosos destinados a las prácticas y observancias religiosas.[39]

Tradicionalmente, las autoridades tanto rabínicas como académicas hebreas coinciden en que el Segundo Mandamiento que emana de la Ley mosaica no prohíbe en sí la pintura o la escultura, excepto si ellas son realizadas con fines idolátricos.[40] Es a raíz de ello que existen casos en los que las imágenes cumplen una función ilustrativa o didáctica, pero que nunca aspira reemplazar al Todopoderoso. Entre esos casos figuran las escenas bíblicas representadas en los frescos de la Sinagoga de Dura Europos en Siria (siglo III E.C.); el sacrificio de Isaac y la mano de Dios que emerge de los cielos en el mosaico de la Sinagoga de Beit Alfa en el Valle de Jezreel (siglo VI E.C.); los signos del zodíaco que adornan las paredes de varias sinagogas del este europeo (siglos XVII-XVIII); y las numerosas escenas didácticas que figuran en manuscritos hebreos miniados del período medieval, especialmente las hagadot empleadas en Pésaj.[41]

Según Roth, en algunas épocas prevaleció entre los judíos una actitud tolerante para con las artes, pero en otras se dio exactamente todo lo contrario.[42] La escultura y el relieve gozaron por lo general de poca popularidad en relación a la pintura y el dibujo; pero las artes visuales no gozaron de ninguna popularidad en períodos en los que prevaleció el nacionalismo, cuando éstas fueron percibidas como atributos típicos de culturas paganas, que políticamente amenazaban la integridad de Israel.[43]

Desde la destrucción del segundo Templo de Jerusalén en el 70 E.C. y hasta alrededor de 1800, explica Roth, el arte judío consistió fundamentalmente en la decoración de objetos destinados al uso ritual y litúrgico; ellos, según Roth, comprenden la decoración de sinagogas, trabajos funerarios, creación de menorot y lámparas de Janucá, trabajos de orfebrería y bordado, ilustración y encuadernación de manuscritos, creación de adornos y accesorios para embellecer la Torá, copas para kidush, platos para Pésaj, cajas para especias a ser empleadas en havdalá y cortinados bordados para el Arón Ha-Kodesh, ketubot (certificados matrimoniales religiosos), meguilot (rollos con la historia de Ester que se leen en Purim) y libros impresos, especialmente la Hagadá de Pésaj.[44]

El arte judío tradicional fue y es producido en Israel como en la Diáspora, desde los tiempos bíblicos y hasta el día de hoy. A las colecciones de objetos judíos artísticamente concebidos para fines rituales se las denomina "Judaica".[45]

Hasta el siglo XIX, la actitud judía respecto a las artes visuales de hecho no fue negativa, sino ambivalente.[46] Y, desde mediados del siglo XIX y en adelante, tanto las pinturas de retratos como la fotografía han sido y son generalmente toleradas por los judíos más ortodoxos.[47]

Innovación: renacimiento artístico judío y arte moderno[editar]

De los escritos de Ziva Maisels emerge que la definición del arte judío en tiempos modernos es compleja.[64] Según ella, el arte judío moderno conlleva una realidad basada ya no en la glorificación de la divinidad, sino en la autoexpresión del artista, y ello da lugar a un nuevo planteo a nivel conceptual:

Inicialmente, el arte judío consistía en objetos hechos para ser empleados en el rito judío, pero actualmente el arte judío raramente se encuentra ligado a la comunidad judía. Al contrario, los artistas judíos están completamente integrados en el arte internacional secular e incluso contribuyen considerablemente en los movimientos de vanguardia artística. Algunos tratan de asimilarse, e incluso si se expresan como judíos, lo hacen de modos no tradicionales. Para muchos de ellos, la interacción que se da entre los factores judíos y seculares de su arte es problemática. Ello ha llevado a investigadores y académicos a debatir si todos los judíos que son artistas producen de hecho "arte judío" o si éste se da solo en el caso de aquellos artistas que expresan su identidad judía.[65]

Cecil Roth por su parte nota que la existencia de un tipo de arte que pueda ser llamado "arte judío" es un asunto que involucra una discusión de larga data; él también detecta la presencia de factor que concierne al arte judío tradicional pero que no por ello deja de ser también potencialmente importante para el arte judío moderno:

Indisputable es el hecho de que en cada etapa de su historia, tanto los judíos como sus ancestros de los tiempos bíblicos se expresaron mediante diversas formas de arte y, las mismas, inevitablemente reflejan modas y estilos contemporáneos, [todos ellos] pertenecientes a los diferentes contextos en los que ellos vivieron.[66]

Tanto Maisels como Roth perciben adaptación de los artistas judíos respecto al medio que los rodea, pero donde Maisels percibe asimilación, Roth detecta integración.

Las dificultades del debate acerca del arte judío son retomadas por Adrian Darmon, quien concluye su Breve historia del arte judío expresando que:

El hablar de alguna especie de arte nacional será [siempre] un asunto polémico, se trate ya de judíos o de quienes no lo sean. [...] Mientras que no ha habido jamás controversia ninguna acerca del arte judío ritual, el controvertido debate sobre la existencia de un verdadero arte judío [en tiempos modernos] continuará [o, en otras palabras, ha de continuar y sostenerse por tiempo indeterminado].[67]

Debido a todo lo expresado, el término "arte judío" parece volverse irrelevante en el dominio del arte moderno. Y, precisamente dentro del ya mencionado debate acerca del "arte judío", es donde un decisivo concepto fue introducido por Avram Kampf en 1984. A diferencia de otros pensadores contemporáneos, Kampf decidió no hablar más de "arte judío moderno" sino de "la experiencia judía en el arte moderno".[68] acerca de la contribución de Kampf a través de sus escritos, autores diversos han notado:

En este siglo [XX], los judíos tuvieron que vérselas con migraciones masivas, adaptación, el Holocausto, una vuelta a las raíces. ¿Cómo dejaron su impronta estas experiencias sobre el arte moderno? Es una pregunta que ha quedado en suspenso y también una que encuentra numerosas respuestas en el [...] libro de Kampf, que ofrece una [hoy] muy necesaria nueva perspectiva. [... El autor] reúne artistas activos en el amplio campo del movimiento moderno, [artistas] cuya obra responde a la experiencia mundial en términos generales y refleja [además] particularmente aquellos temas y preocupaciones judías que han marcado los turbulentos eventos de nuestra era. Muchos de estos artistas, más allá de haber nacido en Inglaterra o en América, en Europa o en Israel, han sido inmigrantes o hijos de aquellos que emigraron del este hacia el oeste. Ellos o sus padres lucharon para adaptarse y sobrevivir en ámbitos extraños y paisajes nuevos mientras preservaban su propia identidad cultural. Algunos fueron prisioneros en campos [de concentración y exterminio] o sobrevivieron escondiéndose, otros habrían de construir y defender un hogar en su antigua tierra. Muchos provenían de familias profundamente arraigadas en la fe de la religión judía o en la cultura hebrea. Sea cual fuere su situación individual o su historia personal, pocos pudieron ignorar los decisivos eventos que sacudieron las fundaciones mismas de la existencia judía. Como artistas, reaccionaron ante un mundo donde los valores que proveían la vida humana -tanto individual como comunitaria- de significado fueron estirados a más no poder y puestos a prueba para dar lugar a resultados tan imprevisibles como inconcebibles. Avram Kampf se concentra los casos de Mordejai Ardon, David Bomberg, Marc Chagall, R. B. Kitaj, Jack Levine, Amadeo Modigliani, Mark Rothko, Chaïm Soutine, y Max Weber, artistas cuya obra constituye una expresión del pueblo judío, la catástrofe que se avecina, el Holocausto, Israel y las tradiciones religiosas y filosofías nutridas por fuentes judías. [... Kampf] retrata a los artistas y a su obra como parte de una investigación cultural sobre la naturaleza y el significado de la contribución judía al arte de nuestro siglo.[69]

El concepto de experiencia judía formulado por Kampf parece haber demostrado la irrelevancia del debate acerca de si existe o no el arte judío en tiempos modernos. Según este prominente historiador y crítico de arte, el verdadero arte trasciende toda posible categorización:

La obra de arte no se ajusta a ninguna de las categorías conceptuales que el pensamiento racional construye. Las revienta.[70]

Diálogo: artista gentil y acervo hebreo[editar]

Referencias[editar]

  1. Casi todas las creaciones primigénias que pertenecían a la cultura religiosa del pueblo hebreo y de los antiguos israelitas aparentemente se perdieron, pero se las conoce y se sabe acerca de las mismas gracias a que son mencionadas y decritas en la Biblia; el texto bíblico constituye la principal fuente y referencia al respecto. Existen numerosas reconstrucciones de las mencionadas creaciones, algunas de ellas se ajustan al texto bíblico, otras son generalmente el fruto de la imaginación de artistas que raramente lograron tener acceso a los modelos originales y solo en algunos casos se basaron en las especificaciones provistas por la Biblia. En esta entrada, sus reconstrucciones son incluidas únicamente cuando el modelo original no se encuentra disponible y las mencionadas reconstrucciones responden a las especificaciones bíblicas. En general, tales recostrucciones fueron concebidas con propósitos ilustrativos o didácticos: tales imágenes fueron realizadas con el propósito de visualizar las distintas obras e objetos litúrgicoa característicos de la cultura de los hebreos y los antiguos israelitas. En el caso de una reconstrucción, no se establece aquí ninguna diferencia en lo que respecta al credo de quien la haya realizado y, a menos que el autor haya enfatizado su creencia como un factor decisivo en su quehacer, su trabajo es incluido en la presente entrada ya sea porque tiene su base en la Biblia o bien porque esclarece o permite visualizar aspectos que son característicos de la cultura artístico-religiosa del pueblo de Israel en sus períodos iniciales.
  2. En 1996 Michael Delahunt definió al arte judío como "arte hecho por judíos" así como también aquellos "objetos asociados con las figuras, lugares, prácticas o creencias religiosas judías" (ArtLex). Sin embargo, la segunda parte su definición presenta un gran inconveniente, ya que no toda obra de arte que posea los aspectos por él enumerados (e incluso en el caso cuando sí pudiese ser compatible con la creencias propias del judaísmo) es solo por ello automáticamente "arte judío". Considérese, por ejemplo, la imaginería desarrollada por Miguel Ángel en el cielorraso de la Capilla Sixtina: definirla en su conjunto como "arte judío" sería un disparate. Porque tal imaginería presenta sí escenas y personajes bíblicos provenientes del pueblo hebreo, pero en alternacia con los profetas, Miguel Ángel incluye también sibilas y desnudos jóvenes inspirados por la cultura greco-latina. En otras palabras, no todo el arte monoteísta es necesariamente arte judío. Y, con todo, en determinados casos es posible detectar motivos o símbolos judíos, como puede constatarse en el arte cristiano o en algunos casos puntuales del arte islámico. Cabe aclarar que en los mencionados casos se trata por lo general de imágenes inspiradas en los textos bíblicos. Sin embargo, en la introducción de su libro dedicado al estudio de diversos manuscritos hebreos miniados, Joseph Gutmann considera cómo los motivos de Abraham y Moisés son interpretados y en consecuencia representados de modos bastante diferentes según cada una de las tres grandes religiones monoteístas (Hebrew Manuscript Painting, Londres: Chatto y Windus, 1979, pp. 9-13). Para ejemplos de obras de arte creadas por artistas gentiles que se interesaron o interesan en el acervo cultural del pueblo hebreo, véase la sección "Diálogo: artista gentil y acervo hebreo".
  3. Jewish Art: An Illustrated History, ed. Cecil Roth, Tel Aviv: Massadah Press, 1961, cols. 77-538.
  4. Véase, por ejemplo, Joseph Gutmann, Hebrew Manuscript Painting, Londres: Chatto y Windus, 1979; Jewish Art, cols. 309-492; e Yigal Zalmona, The Israel Museum at 40 Masterworks of Beauty and Sanctity, Jerusalén: Museo de Israel, 2005.
  5. Ernst van Voolen, 50 Jewish Artists, Múnich: Prestel, 2011.
  6. Entre los diferentes puntos de vista al respecto importantes e influyentes son aquellos de Ziva Maisels, Cecil Roth, Adrian Darmon y, especialmente, Avraham Kampf.
  7. Avram Kampf, Jewish Experience in the Art of the Twentieth Century, South Hadley: Bergin y Garvey, 1984.
  8. Acaso a ser empleada en el Tercer Templo de Jerusalén, fue inicialmente exhibida en el Cardo de Jerusalén, y continúa aún presente en el Barrio judío de la ciudad vieja de Jerusalén. El candelabro de siete brazos en cuestión fue configurado según indicaciones del Temple Institute en Jerusalén en 2007.
  9. Fine Art, The Sherwin Miller Museum of Jewish Art, Tulsa, Oklahoma, p. 138 (accedida 17 de enero de 2014).
  10. Velvel Pasternak, 1800 Judaism: Music and Art, c. 2006 (accedido 28 de diciembre de 2013).
  11. Sherwin Miller Museum: Fine Art
  12. Éxodo 28; Encyclopedia Judaica, Nueva York, 1905-6.
  13. The Temple, texto acerca de la imagen por Jim Bennett y Scott Mandelbrote (Oxford, Bodleian Library, The Garden, The Ark, The Tower, The Temple: Biblical Metaphors of Knowledge in Early Modern Europe, febrero-mayo de 1998, item 57). En 1642 Jacob Judah Leon realiza en Middelburgo su primer "Retrato del Templo Selomoh", a veces también conocido como "Tabnit Hekal".
  14. Este detalle muestra a Moisés y la zarza ardiente; nótese también la presencia de la mano de Dios que emerge desde el cielo.
  15. Exhibición permanente de la Corte Suprema del Estado de Israel, Jerusalén.
  16. Adrian Darmon, "A Brief History of Jewish Art", ArtCult.fr, Francia, 27 de noviembre de 2008 (accedido 15 de enero de 2014). El texto original de Darmon fue publicado en Autour de l'art juif: Encyclopédie universelle des peintres et sculptueurs, Chatou: Éditions Carnot, 2003; parte del mismo fue recopilada como "Historia del arte judío", Milim Cultural, Argentina, 2007; traducidos al español, los conceptos vertidos por Darmon son retomados en "Acerca del arte judío" (Documenta, 25 de diciembre de 2013).
  17. Original en la British Library, Londres.
  18. Leipzig Universitätsbibliothek, Ms. 1102/1.
  19. Inscripciones: "Figura de Dan y su pendon [...] a figura de un culebro con alas de agila e de la otra par una aguyla"; "Figura de Gad e en su estandarte del manera de omnes afinados como jineste".
  20. Compárese el estilo de esta imagen con las provistas por Wachtel, The Jews in the Italian Renaissance, Sotheby's, 3 de abril de 2013.
  21. Jewish Encyclopedia, Nueva York, 1905.
  22. Paul Johnson, A History of the Jews, New York: Harper Perennial, 1987, p. 411.
  23. El sello en cuestión indica que su destinatario probablemente era un dignatario israelita llamado "Shemá"; la inscripción en el sello reza: "Para Shemá, servidor de Jeroboam". Se trata de un sello israelita de jaspe hallado durante excavaciones realizadas en Megido en 1904; estampilla israelí diseñada por Miriam Karoly en 1957. Simón Dubnow ha identificado el motivo del león rugiente en el antiguo sello israelita con el "Escudo de Jeroboam" (Historia del pueblo judío, Buenos Aires: Sigal, 1977, p. 110). Iconográficamente, el león del antiguo sello israelita tiene por referente último al León de Judá. Existen por lo menos otros dos antiguos sellos israelitas que fueron empleados con similares propósitos y presentan inscripciones análogas ("Para Netanyahu Ne'evadyahu" y "Para Tamá, hijo de Miqneméle"). Debido a que el Reino de Israel tuvo dos monarcas llamados "Jeroboam", la opinón de académicos e historiadores respecto a cuál Jeroboam se refiere la inscripción del antiguo sello israelita no es del todo unánime; John Boardman y Zvi Yavetz lo ligan espacíficamente a Jeroboam II (The Cambridge Ancient History, Cambridge University Press, 1982, vol. III, parte 1, p. 501; "Les juifs et les grandes puissances de l'Antiquité", en: Le monde du judaïsme, Londres y París: Thames & Hudson, 2003, p. 90); Lawrence J. Mykytiuk, por otra parte, supone que el nombre "Jeroboam" en la inscripción del antiguo sello puede referirse a Jeroboam I (Identifying Biblical persons in Northwest Semitic inscriptions of 1200-539 B.C.E., Society of Biblical Literature, 2004, p. 136).
  24. En este manuscrito preservado en el Museo de Israel en Jerusalén, las figuras con cabeza de ave también bendicen el vino, se lavan las manos antes de comer vegetales y recitan poemas litúrgicos llamados en hebreo como paytanim (Elie Kedourie, Le monde du judaïsme, Londres y París: Thames & Hudson, 2003, pp. 117-118, 259).
  25. David Wachtel, "The Jews of Eastern Europe", Sotheby's, 3 de abril de 2013 (accedido 11 de noviembre de 2013).
  26. Cortinado que en una sinagoga cubre el Arca donde se preservan los rollos de la Biblia hebrea.
  27. Nadine Nieszawer: "Until 1905, Jews were always plunged into their books but from the first Russian Revolution, they became emancipated, committed themselves in politics and became artists. A real Jewish cultural rebirth" (Rebecca Assoun, "Jewish Artists in Montparnasse", European Jewish Press, 19 de julio de 2005).
  28. Presenta diversos motivos, incluyendo ocho estrellas de David; trabajo realizado en loza dorada.
  29. Pintor judeo-ruso de Vitebsk, Asknaziy (1856-1902) realizó obras con temáticas bíblicas e inspiradas tanto en el Tanaj como en el Evangelio; trabajó además temáticas costumbristas que conciernen respectivamente al judaísmo y al cristianismo.
  30. Durante y luego de la Segunda Guerra Mundial importante fue la contribución gráfica de Arthur Szyk, artista e ilustrador que realizó trabajos tales como la Hagadá de Pésaj y el Libro de Esther, así como también una memorable estampa conmemorando el Levantamiento del Gueto de Varsovia y algunos diseños gráficos para estampillas del entonces recientemente creado Estado de Israel. Simón Dubnow, Manual de la Historia Judía, Buenos Aires: Sigal, 1977, p. 635: "Levantamiento del ghetto". Otra estampillas israelí diseñada por Szyk:
  31. Importante fue también el posterior aporte de otros artistas íntimamente ligados con la Academia Bezalel y entre quienes figuran Jacob Steinhardt, Yerachmiel Schechter, Nahum Gutman, Mordecai Ardon y Yaacov Agam.
  32. La escuela en cuestión nada tiene que ver con el antiguo colegio que se encuentra a orillas del río Támesis, sino que comprende un grupo de artistas judíos entre los que figuran Lucian Freud, Frank Auerbach, Léon Kossoff y R. B. Kitaj, quienes desarrollaron arte figurativo siguiendo el ejemplo del pintor Francis Bacon. Este último no fue judío pero tuvo numerosos amigos y contactos que sí lo fueron; entre ellos el crítico de arte David Sylvester y Muriel Belcher, propietaria del pub Colony Room, al que Bacon asistía regularmente y donde ese pintor anglo-irlandés estableció por algunos años una estrecha relación con el nieto de Sigmund Freud. Acerca de la Escuela de Londres, véase Londres, British Council, From London: An exhibition of works by Francis Bacon, Lucian Freud, Leon Kossoff, Michael Andrews, Frank Auerbach and R B Kitaj, organised by the British Council in association with the Scottish National Gallery of Modern Art, 1995; véase también el extracto del catálogo disponible en Internet (accedido 20 de diciembre de 2013).
  33. Ziva Amishai Maisels, Depiction and Interpretation: The Influence of the Holocaust on the Visual Arts, Oxford y Nueva York: Pergamon Press, 1993, figs. 286, 318-324, 338-339.
  34. עָזִּי וְזִמְרָת יָהּ וַיְהִי־לִי לִישׁוּעָה זֶה אֵלִי וְאַנְוֵהוּ אֱלֹהֵי אָבִי וַאֲרֹמְמֶנְהוּ; en este pasaje, conocido como Cántico triunfal de Moisés y Miriam, la exégesis considera particularmente las nociones de glorificar y exaltar al Señor.
  35. לֹא תַעֲשֶׂה־לְךָ פֶסֶל ׀ וְכָל־תְּמוּנָה אֲשֶׁר בַּשָּׁמַיִם ׀ מִמַּעַל וַאֲשֶׁר בָּאָרֶץ מִתַָּחַת וַאֲשֶׁר בַּמַּיִם ׀ מִתַּחַת לָאָרֶץ ("No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra." —Éxodo 20:4).
  36. לֹא־תַעֲשֶׂה־לְךָ פֶסֶל כָּל־תְּמוּנָה אֲשֶׁר בַּשָּׁמַיִם מִמַּעַל וַאֲשֶׁר בָּאָרֶץ מִתָּחַת וַאֲשֶׁר בַּמַּיִם מִתַּחַת לָאָרֶץ ("No te harás ningún ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios" —Deuteronomio 5:8-9).
  37. Sherwin Miller Museum: Fine Art
  38. Sherwin Miller Museum: Fine Art
  39. Cecil Roth,Art: Jewish Attitude to Art, Jewish Virtual Library, 2008 (accedido 20 de diciembre de2013).
  40. Roth: Jewish Attitude to Art; y Sherwin Miller Museum: Fine Art
  41. Sherwin Miller Museum: Fine Art
  42. Roth: Jewish Attitude to Art; y Sherwin Miller Museum: Fine Art
  43. Entre ellas particular rechazo produjeron las prácticas idolátricas de los griegos y los romanos. Roth: Jewish Attitude to Art; y Sherwin Miller Museum: Fine Art
  44. Roth: Jewish Attitude to Art. Cecil Roth sostiene la existencia de ejemplares hebreos impresos se remonta al siglo XV y además subraya que los mismos tuvieron su apogeo particularmente en las hagadot realizadas a partir del siglo XVI; entre ellas, el autor destaca aquellas de Praga (1526), Mantua (1560 y 1568), Venecia (desde 1609 en adelante) y Ámsterdam (1695).
  45. David Wachtel, A Treasured Legacy: A Concise History of the Jewish People, Sotheby's, 3 de abril de 2013. Para ejemplos puntuales y paradigmáticos de los diferentes tipos de objetos litúrgicos comprendidos por el término "Judaica", considérese la mayoría de los artículos ilustrados por el Sherwin Miller Museum y el texto que los acompaña, que incluye el ya mencionado término (accedido 3 de enero de 2014).
  46. Roth
  47. Sherwin Miller Museum: Fine Art
  48. Original en Biblioteca Palatina, Parma.
  49. Joseph Gutmann, Hebrew Manuscript Painting, Londres, 1979, pp. 104-105.
  50. Grabado en cobre. Amigo personal de Rembrandt, Menasseh es conocido por su exitosa petición de 1655 a Oliver Cromwell de que permitiese a los judíos volver a asentarse en Gran Bretaña.
  51. En alemán, Judenstern significa "estrella judía". Se trata de una lámpara realizada en metal y con un recipiente para el aceite en forma de estrella, mas no necesariamente de seis puntas, y que en dichas comunidades era empleado durante el día de descanso y otras festividades. La tradicional Judenstern figura en varios óleos del pintor judeo-alemán Moritz Daniel Oppenheim (1800–1882).
  52. Fotografía tomada en 1940, preservada en el Museo Etnográfico de Lviv.
  53. Contract.
  54. Obra reproducida en el semanario teutón Die Gartenlaube (trad. El Gazebo), 1867.
  55. Durante años, Oppenheim realizó todo un ciclo dedicado a las festividades y ceremonias judías, el mismo fue publicado en 1882 como Bilder aus dem altjüdischen Familienleben.
  56. Alphonse Lévy, Jewish Encyclopedia, Nueva York, 1906.
  57. Aunque se trate en este caso de un trabajo sin fechar, Lévy representó la mayoría de sus escenas de género y corte costumbrista dedicadas a la vida tradicional de las comunidades judías rurales de Alsacia y Lorena entre 1876 y 1888; suponer que este trabajo haya sido realizado hacia 1900 suena improbable, dado que para ese entonces Lévy se mostró particularmente interesado en la cultura judeo-argelina (Jewish Encyclopedia).
  58. Para un análisis e interpretación de la obra, véase Nicolas Feuille, Sermon dans un oratoire israélite, L'histoire par l'image, Francia: Réunion des Musées Nationaux, accedido 1 de enero de 2014. Acerca del pintor, ver Jean Bernheim, Édouard Moyse ou la peinture israélite, Judaïsme d'Alsace et de Lorraine, A.S.I.J.A., accedido 1 de enero de 2014.
  59. Inscripción en francés: "Exposition de oeuvres d'Alphonse Lévy au Salon de la Plume. 31 Rue Bonaparte. Du 25 janvier au 15 février 1897".
  60. Edwards van Voolen, 50 Jewish Artists, Prestel: Múnich, 2011, p. 34
  61. Memorial Tablet and Omer Calendar.
  62. Behrman, pintor judío polaco, 1873-1943. Su óleo es preservado en el Instituto Histórico Judío de Varsovia (Żydowski Instytut Historyczny).
  63. Ante el pedido de uno de sus estudiantes acerca de cómo se podrían resumir todos los contenidos de la Torá, recoge una hagadá, Hilel respondió: "No hagas a tu prójimo lo que quieres que te hagan a ti; todo lo demás es comentario".
  64. Ziva Amishai Maisels, "Modern Jewish Art", en Jewish Virtual Library: Art, 2008-2013.
  65. Maisels: "The definition of Jewish art in the modern period is complex. Formerly, it consisted of objects made for Jewish use, but now it is rarely linked to the Jewish community. Instead, Jewish artists are fully integrated into secular international art and make major contributions to avant-garde movements. Some bow to the pressures of conformity and try to assimilate, and even if they express themselves as Jews, they do so in non-traditional ways. For many of them, the interplay between secular and Jewish factors in their art is problematic. This has led scholars to debate whether all Jews who are artists produce Jewish art or only those who stress their Jewish identity" (Modern Jewish Art, 2008-2013).
  66. Roth: "Whether there exists a form of art that can be described as "Jewish Art" has long been a matter for discussion. What is indisputable is that at every stage of their history the Jews and their ancestors of biblical times expressed themselves in various art forms which inevitably reflect contemporary styles and fashions and the environment in which they lived" (Jewish Attitude to Art).
  67. Darmon: "it will [always] remain highly controversial to speak of some kind of national art—and this is true for Jews and non-Jews. [...] While there has been no controversy about Jewish ritual art and crafts, the controversial debate on the existence of a true Jewish Art will continue [for a long time]" (A Brief History of Jewish Art, 2008).
  68. Avram Kampf, Jewish Experience in the Art of the Twentieth Century, South Hadley: Bergin y Garvey, 1984.
  69. Traducción libre de diversas consideraciones descriptivas y críticas en inglés acerca del libro de Kampf (Chagall to Kitaj; consultado 17 de enero de 2014).
  70. Kampf, Jewish Experience in the Art of the Twentieth Century, 1984, p. 7: "The work of art does not fit into any of the conceptual categories that the rational mind constructs. It explodes them." (Google Books)
  71. El nombre Bezalel (בצלאל) significa en hebreo literalmente "A la sombra de Dios".
  72. En Bezalel, la renovación del arte hebreo no se centró solo en la realización de objetos judaicos en estilo modernista sino que también en el desarrollo de obras de corte orientalista. Véase, por ejemplo, la naturaleza de los trabajos producidos en clase de arte conducida por Abel Pann en Jerusalén en 1912.
  73. Modigliani en la colección permanente del Museo de Israel
  74. Jeremías 31:4
  75. עֹוד אֶבְנֵךְ וְנִבְנֵית בְּתוּלַת יִשְׂרָאֵל
  76. וְנָתַתִּי בְצִיֹּון תְּשׁוּעָה לְיִשְׂרָאֵל תִּפְאַרְתִּי
  77. Isaías 46:13
  78. Yona Fischer, I capolabori del Museo di Israele, p. 54.
  79. Nueva York, Pierpont Morgan Library, MS. M638
  80. Conocido en alemán como "Nachtragsmaler I".
  81. Título original de la obra: "Ritratto di donna ebrea con gli attributi di Giaele" (Laura Pagnotta, Bartolomeo Veneto: l'opera completa, Florencia: Centro Di, 1997).
  82. Grabado pintado a mano, 52 x 74,9 cm., proviene de Jervsalem et suburbia eius (Colección Kyram).
  83. Leusden fue un eminente hebraista holandés y teólogo calvinista (1624-1699). Imagen proveniente de la Jewish Encyclopedia, Nueva York, 1901-6: Purim.
  84. Jorge Glusberg, Obras maestras del Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires: MNBA, 1996, p. 38. Fuente de inspiración: "Escribió Mardoqueo [...] y envió cartas a todos los judíos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y distantes, ordenándoles que celebraran el día decimocuarto del mes de Adar, y el decimoquinto del mismo mes, de cada año, como días en que los judíos estuvieron en paz con sus enemigos, y como el mes en que la tristeza se trocó en alegría, y el luto en festividad; que los convirtieran en días de banquete y de gozo, en día de enviar regalos cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres" (Ester 9:20-22). La obra es alternativamente conocida como « Ester y Mardoqueo escribiendo la primera carta del Purim. Colección Hirsch, Argentina; óleo preservado y exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires. Donación de Mario Hirsch (Glusberg, Obras maestras del Museo Nacional de Bellas Artes, p. 38). La información provista por el MNBA indica que Aert de Gelder trató en diversas ocasiones la historia de Ester, siendo ella popular en Holanda durante el siglo XVII, dado que el pueblo holandés parangonaba en ese entonces su propia lucha contra el yugo español con aquella que los judíos de la Antigüedad libraban contra sus enemigos. El Libro de Ester narra cómo una joven judía intercedió ante el rey persa Asuero (Jerjes) a fin de evitar la masacre de su pueblo, decreatada por Aman, quien era enemigo de los judíos. La masacre estaba prevista para un día "tirado a suertes". Mas la intervención de Ester contribuyó al triunfo de los judíos y a partir de ello se estableció la fiesta de Purim, nombre que deriva del persa p[u]r [Libro de Ester: "fue hechada Pur, esto es, la suerte"; Ester 3:7] y que significa "echar suertes". El tema era considerado ejemplificador y a su vez celebratorio del triunfo holandés respecto a su enemigo de entonces, España (Á.M. Navarro y A. Lo Russo; Texto obra MNBA 8643, consultado y adaptado 5 de agosto de 2014). Sin dar referencia ninguna, el sitio del MNBA determina que "Purim" es un "nombre que se deriva del sánscrito par o del persa por" (Obra MNBA 8643, consultado 5 de agosto de 2014); pero ello no es del todo exacto: Purim es antetodo un término del idioma hebreo, cuyo singular es Pur (פור), y que en dicha lengua, tanto la histórica como la moderna, es identificado con ha-goral, vocablo que es entendido en este caso como "la suerte" (פורים); el término es empleado en hebreo desde el siglo V a.E.C.; siendo muy posible que el término hebreo provenga a su vez del persa Pur (Agencia Judía: Purim); Ernest Klein sugiere que el término Purim proviene del acadio puru y este a su vez del sumerio bur (A Comprehensive Etymological Dictionary of the English Language, Ámsterdam: Elsevier Scientific Publishing Co., 1971; Douglas Harper, "Purim", Online Etymology Dictionary, 2001-2014). Tanto el Webster's Revised Unabridged Dictionary como el Chambers's Twentieth Century Dictionary indican que la etimología de Purim es hebrea (Fine Dictionary: Purim). Con todo, ninguna de las fuentes consultadas sugiere un posible origen sánscrito para el término en cuestión. Consulta realizada 5 de agosto de 2014.
  85. Siendo identificados a partir de la cronología de los reyes de Persia, y a través de Jerjes I en particular, Ester y Mardoqueo pertenecen al siglo V a.E.C.; "Ahasuerus", Jewish Encyclopedia, Nueva York, 1906; Robert J. Littman, "The Religious Policy of Xerxes and the Book of Esther", The Jewish Quarterly Review, 65/3, enero de 1975, pp. 145-148; Simón Dubnow, Historia Judía, Buenos Aires: Sigal, 1977, capítulo XIV; "Ahasuerus", Chabad, accedido 11 de agosto de 2014.
  86. Alexis Merle du Bourg, Noces juives au Maroc, L'histoire par l'image, Francia: Réunion des Musées Nationaux, accedido 1 de enereo de 2014.
  87. Cuadro de corte orientalista, preservado en el Museo de Bellas Artes de Reims.

Bibliografía[editar]

Max Weber, Sabbat, óleo, 1919. Museo Judío, Nueva York.
  • Comay, Joan. The Diaspora Story: The Epic of the Jewish People among the Nations (1981), Tel Aviv y Bnei-Brak: Steimatzky, repr. 1994.
  • Fischer, Yona. I capolabori del Museo di Israele, Florencia y Jerusalén, 1985.
  • Gutmann, Joseph. Hebrew Manuscript Painting, Londres: Chatto y Windus, 1979.
  • Kampf, Avram. Jewish Experience in the Art of the Twentieth Century, South Hadley: Bergin y Garvey, 1984.
  • Kedourie, Elie, ed. Le monde du judaïsme, Londres y París: Thames & Hudson, 2003.
  • Maisels, Ziva Amishai. Depiction and Interpretation: The Influence of the Holocaust on the Visual Arts, Oxford y Nueva York: Pergamon Press, 1993.
  • Roth, Cecil, ed. Jewish Art: An Illustrated History, Tel Aviv: Massadah Press, 1961.
  • Voolen, Ernst van. 50 Jewish Artists, Múnich: Prestel, 2011.
  • Zalmona, Yigal. The Israel Museum at 40 Masterworks of Beauty and Sanctity, Jerusalén: Museo de Israel, 2005.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Colecciones públicas

Historia e historia del arte